Notas: No quiero violar ningún derecho del autor ni nada parecido, Aoshi & Misao principalmente.

Delante de una reina hay un rey
Por: Luna "El sol nocturno"

Capítulo tres: Fingir.

Sabía que tenía que abrir los ojos, dar a conocer el sencillo hecho de que ya estaba despierta y bien pero… la sensación de los dedos de Aoshi acariciando su mano con abandono y su pierna bajo su nuca era algo que no había disfrutado en mucho tiempo.

Nadie la culparía por un rato de egoísmo puramente hedonista y sensual.

-Relájate Aoshi, esta perfectamente, solo ha sido una bajada de tensión producida por la impresión de la frase. Un simple desmayo.

El guerrero no aparto la vista de la joven "desmallada".

-Es normal que ocurra, su cuerpo esta delicado por los sucesivos cambios; y aunque es la embarazada más estricta que conozco con lo referente a su propia salud no quita que ocurran cosas así.

-¿Qué ocurra el que? Shishio lo sabe, e ira a matarla…- a matarlos, le recordó su mente, ya no era una joven ahora también tenia una vida en su interior.

-No pienso discutir contigo-recogió sus cosas y se encamino a la puerta-pero si es cierto el rumor que corre por DEI Misao no esta tan desprotegida como tu piensas.

-Eso lo sé.

-Pues relájate, si de verdad estas tan tenso como pareces es increíble que puedas doblar el cuello como lo haces ahora mismo, sin partírtelo en el proceso.

-

Takani salio de la nueva zona común donde había camas para el que quisiera dormir una siesta de media hora, toda una moda bien recibida al despejar la cabeza todo lo necesario y así volver al trabajo con energías renovadas; como encargada de la salud del grupo de los DAE fue directamente a hablar con Saito y a que Yahiko se sintiera un poquito mas culpable, aunque tuvieran una libertad que en otros lugares no tenían había unas reglas muy estrictas al respecto.

Y una de ellas era no hacerle nada peligroso a una embarazada.

Aoshi por el contrario se dedico a ver como Misao fingía dormir, era algo que ahora no podían hacer, estar de forma relajada sobre el sofá con su cabeza apoyada sobre la pierna y hundiendo la mano en su pelo oscuro y liso mientras leía algo, lo que fuera con tal de escuchar sus comentarios quedos sobre ciertos párrafos concretos, o simplemente escucharla respirar.

-¿Por qué no abres los ojos?

-No quiero-susurro ¿Cómo había podido pensar que no la descubriría?-estoy muy bien.

-Lo sé, es muy agradable, pero conviene que los demás sepan que estas de vuelta.

-¿Me golpee?

-No, te cogimos apunto. Solo tienes la conmoción.

-Y un buen dolor de cabeza.

El guerrero sonrió suavemente antes de levantarla una mano y llevársela a la mejilla, suspiro antes de besarla; por muy fuerte que fuese físicamente no habría podido soportar el que la pasara nada, de hecho al ver la nota Saito había tenido que usarla a ella como excusa para no desaparecer otra vez camino de Kyoto y Shishio. Habría estado encantado de sacarle el negro corazón que poseía, solo comprobar si de verdad palpitaba.

Nada morboso o sádico.

Simple curiosidad.

Misao bajo la mano deshaciendo el contacto físico con él, el color metalizado de los ojos azules solía asustarla mas de lo que le diría; le recordaban a sus kodachi, a la forma en que sus pensamientos se volvían de fluidos y llenos de astucia a cortantes y cargados de ira; la recordaban a ella cuando le vio caer con la espalda convertida en una grieta infernal, a la sensación de creerse poderosa hasta el extremo de decidir sobre la vida y muerte de una persona. Jadeo al sentir que Aoshi bajaba el rostro hasta su vientre, lo despejaba de ropa y apoyaba la oreja sobre él.

-Todavía no puedes escuchar nada.

-Ki-respondió con seguridad.

Entonces si que podía notar como la energía que el pequeño cuerpo empezaba a destilar, era un ser vivo y la produciría de forma constante durante toda su existencia. Proporcionándole, sin saberlo, tranquilidad a su padre.

Y extraños momentos de intimidad a su madre.

La Okashira pasó los dedos por el pelo del guerrero, recorriendo sus rasgos y memorizando la expresión de felicidad y concentración que tenía.

-Estoy mejor.

Él asintió pero no se movió ni un milímetro más.

-Finge-susurro por toda respuesta.

-R-E-I-N-A/R-E-Y-

-¿Esta mejor?

-Sí-dijo antes de pensar a quien se lo decía.

Llevaba ocurriéndola desde que Sanosuke se había sincerado con ella, demostrándola de forma tan caballerosa como agradable que no era un degenerado como Takeda. Era algo tan nuevo y sencillo que se había relajado completamente ante su compañero.

Suspiro al sentir que las manos masculinas se enredaban en su cintura.

-Me alegro-la dijo al oído.

-Sanosuke...

Él apoyo la cabeza sobre su hombro, notando como los músculos femeninos se movían bajo las capas de ropa, estaba enterado de lo ocurrido a la joven integrante, todo el edificio lo estaba de hecho, y estaba un poco preocupado por sus compañeros. No demasiado por Shishio.

Se merecía cualquiera de las retorcidas ideas que tuviera Aoshi en la cabeza, incluso le daría alguna mas, además de sujetárselo.

Suspiro antes de separarse ella.

-Lo sé, tengo que sacar a Cora de paseo cuando llegue a casa.

-No es eso ¿Podemos ir a dar una vuelta cuando salgamos hacia casa?

-No veo porque, sacamos a Cora y damos un paseo.

-Lo cierto es que quiero comentarte una cosa.

Sanosuke levanto las cejas incrédulo por las distintas posibilidades que tenían esas palabras, desde que ella ya no quisiera seguir con él hasta que le pidiera avanzar de una forma un tanto brusca; últimamente la había descubierto mirándole de forma intensa y con expresión indescifrable, tocándole durante sus escasos periodos de duermevela de manera suave y tranquila para evitar despertarle. Pensándolo mejor. Tenía una corazonada con referencia a lo que Megumi le quería comentar.

-No te sientas obligada a nada-la beso abrazándola antes de separarse unos centímetros de su cuerpo-no tienes porque hacerlo.

-Pero…

-Tenemos una reunión, luego lo hablamos ¿Vale?

Megumi se mordió una uña nerviosa al oír como salía del despacho sin esperarla, entendía muchas cosas pero sentía que si no se lo decía ahora quizás no tuviera mas ocasión; si tenían reunión esta se podía alargar hasta su hora de entrada, por suerte no estaban de guardia lo que quería decir que unos irían a casa a dormir o descansar de cualquier otra forma mientras otros terminaban su turno y cambiaban de puesto con sus otros compañeros. La cosa era que todos estuvieran en plenas facultades para cuando llegase el día de mañana.

Recogió su maletín y el informe preliminar y salió de allí en dirección al ascensor.

-

-¡Hey!

-Lo siento Kaoru tengo prisa.

-Acuérdate de la reunión-la dijo la kendoka antes de que las puertas del ascensor se cerraran con la doctora dentro.

"Va demasiado absorbida por el trabajo"-pensó entrando en su despacho, dejo la carpeta con la evolución de Enishi en sus primeras horas de internamiento sobre la mesa y se sentó en la silla.

Estaba cansada, bastante si se tenia en cuenta la carrerita en los jardines del hospital para salvarle la vida a una persona que prefería ver muerta, y además ahora el sustito de Shishio con referencia al estado de Misao solo conseguía que quisiera agarrar su boken y hacer un poco de ejercicio para así lograr dormir algo. Sobre todo si la reunión se auguraba tal y como preveía.

Puso los pies sobre la mesa y se reclino sobre el asiento, ya compararía la declaración de Enishi con el parte de lesiones y el video de la web cuando no tuviera el dolor de cabeza que tenia ahora.

-¿Sabes que hacer eso trae mala suerte?-escucho desde la puerta.

-Quiero dormir. Déjame.

-No puedo-dijo Kenshin-tenemos que ir a casa para poder dormir mejor.

-Largo-gruño dejando caer la cabeza hacia atrás.

El pelirrojo sonrió y se puso a su lado antes de cogerla en brazos y ponérsela al hombro como un saco de patatas. Al instante la kendoka empezó a moverse y a gritar para que la bajara pero eso solo hizo que la sujetara con más fuerza; por suerte ella también tenía sus recursos, alargo una mano y le pellizco.

-Ay, Kaoru.

-¡Déjame en el suelo ya!

-¿O que?

-Te pellizcare otra vez.

-No pienso dejar que duermas en una silla.

-No voy a dormir en una silla.

-¿Entonces?

-Me voy a mi casa.

-Pues entonces vamos.

-Kenshin, mi casa. Necesito ropa en condiciones.

-Tienes ropa tuya en la mía-abrió levemente la puerta sin bajársela del hombro.

-Camisetas y vaqueros, no ropa adecuada para una reunión ni actos de cierta importancia.

-Tráetela-respondió sin bajarla y saliendo al pasillo.

Uno de los ayudantes que pasaba por allí se les quedó mirando con cara de no saber muy bien que pasaba, aunque era muy normal que los dos espadachines estuvieran siempre juntos no lo era tanto el verlos pelearse por cualquier cosa como en ese momento. De hecho estaban tan bien compenetrados que muchos allí pensaban que salían juntos, pero era uno de esos misterios de DEI que jamás se resolverían.

Justo como lo era que Kaoru Kamiya se retorciese sobre el hombro del pelirrojo y le devorase la boca con un hambre más propio de un gran felino que de un humano.

El hombre de ojos dorados la atrapo contra el pasamanos del ascensor, y así el ayudante pudo ver como las sospechas que habían planeado sobre la pareja se hacían realidad.

Misterio resuelto.

El pobre empleado dio un brinco cuando la mano del superior del superior del superior de su superior cayó sobre su hombro.

-Cállate.

-Sí señor. Por supuesto señor, que tenga un buen día señor.

Saito observo como se alejaba mientras rumiaba el como decirles a la pareja que se estuviera quieta cuando andase por DEI, si alguien mas se enteraba del pequeño secreto de los dos espadachines tendría que ponerlos en grupos separados tal y como decían las normas que tan poco solía cumplir.

Cosa que para mantener a Battousai controlado no venia nada bien.

Dio una larga calada al cigarrillo y termino por descartar el escribir un mensaje de texto en el móvil, después se giro y se alejo en dirección a su despacho donde Yahiko aun seguía esperando su consabida reprimenda. No pensaba decirle nada, la forma en que el estudiante de kendo apretaba la tela de sus pantalones entre los dedos era prueba mas que suficiente de que ya se la estaba echando a si mismo. Se sentó y abrió uno de los informes al azar.

-Por Buda-musito.

Yahiko levanto la cabeza.

-Es demasiado tarde-encendió un nuevo cigarrillo y recogió su mesa hasta dejarla como a él le gustaba, las cosas inmediatas delante de la silla y las secundarias, que era de lo que menos abundaba, sobre la bandeja del papeleo.

La puerta se cerró tras el director de DEI con un portazo.

El joven parpadeo varias veces antes de que el sonido de su propio móvil casi lograra hacer que su corazón le saliera huyendo por la garganta.

-¿Dónde estas?

-En la oficina de Saito.

-¿Todavía? Por si no lo sabes tenemos que hacer un trabajo para el instituto. Cuanto antes.-le riñeron.

El joven suspiro dejando salir todo el aire y acabo saliendo del despacho de su superior en dirección al aparcamiento, tal y como la había dejado estaba su moto salvo por la falta de compañía que era del coche de Megumi; se cargo la mochila al hombro, se puso el casco y arranco la Honda que tanto esfuerzo le había costado conseguir. Como tantas otras veces el encargado de seguridad del aparcamiento le pidió su tarjeta identificativa y entonces pudo seguir hasta la acera donde le esperaba Tsubame en su respectiva moto.

-Tardón-le acuso con voz amortiguada por el casco.

-¡Ja! A ti no han estado apunto de cortarte la cabeza-se defendió.

-A este paso deberían habértela cortado de forma definitiva ¿Cómo se te ocurrió hacer eso?

-Tiene derecho a estar informada.

-¿Mas de lo que ya esta?

-Dejémoslo-él también conocía el rumor de que Misao no estaba tan indefensa como parecía.

La joven sacudió la cabeza y arranco; los dos se internaron en el incesante trafico de Tokio moviéndose de forma caótica sobre el asfalto, adelantándose el uno al otro mientras seguían alguna ruta nueva hacia el Akarakebo, jamás seguían la misma durante mucho tiempo ante el riesgo de llegar a sufrir algún tipo de percance; Tsubame aparco de manera mecánica en el reducido espacio que tenia libre en el almacén lateral, una buena charla la había costado el hacerse con la moto y otra mejor aun el que tuviera sitio donde poder aparcar y así no correr el riesgo de que se la robaran o que una helada especialmente fuerte la imposibilitara el arrancarla a la mañana siguiente.

En vez de parar a la entrada del improvisado garaje su compañero paso de largo hasta llegar a unos contenedores casi al final de la calle, sobre el suelo había una manta con algo moviéndose bajo ella.

El gato bufo y salio corriendo.

Tsubame se rió y cerró el garaje, subió las escaleras metálicas y se deslizo en el piso que hacia de administración.

-R-E-I-N-A/R-E-Y-

-Vamos cariño, corre a por la pelota.

Cora miro en la dirección por donde había sido tirado su juguete favorito pero siguió sin moverse. No es que tuviera ganas, los sucesivos botes de la brillante pelota gris eran toda una tentación, pero sentía que debía estar con sus amos, hoy no era día de juegos. Giro la cabeza hacia la entrada del parque y dejo escapar un suspiro ante la insistencia humana para que saliera de debajo del banco.

Megumi se sentó derrotada ante la cabezonería de su mascota y amiga, y a que en toda una tarde no hiciera más que mirar al cabeza de pollo y sonrojarse. Las ideas tan claras que había tenido al principio del día parecían haberse esfumado en tan solo un rato de monologo masculino, pues se encontraba tan cohibida que era incapaz de responder a nada, y al largo paseo que habían dado desde su casa hasta el centro del parque cercano a ella con la perra pisándola los talones.

-¿Qué tal el tuyo?

-¿Eh?

-Tu día ¿Qué tal todo?

-Bien… bueno…

-¿Solo eso?

-Salvando los detalles de Enishi y Yahiko lo demás ha sido rutinario.

Sanosuke sonrió y acabo por replantingarse en el banco, ya la había contado como había sido su día, ajetreado y lleno de sorpresas gracias a cierta persona.

-¿Qué era lo que querías comentarme antes?

La doctora levanto el rostro tomando la decisión al fin ¿De que servia querer decirlo si luego no lo hacías? Ella se arrepentía de muchas cosas pero de otras no quería hacerlo, y esta era una de ellas.

-Como ya sabes por ciertos motivos no me gusta tener contacto físico con la gente, mucho menos con los hombres…

-Eso no ha sido un impedimento para que me tocaras por las noches.

Megumi le miro con los ojos como platos y el rostro rojo de vergüenza, siempre había esperado a que estuviera completamente dormido para poder hacer cualquier cosa, ante la evidencia de que había sido descubierta bajo el rostro apretando las manos.

-Yo…

-Yo no puedo apenas tocarte pero en cambio tú me tocas lo que quieres-su compañera se sonrojo aun más ante sus palabras-me lo pones difícil-rió divertido ante la adolescente reacción-lo siento.

La envolvió con un brazo preocupado, en ocasiones se comportaba como un burro y normalmente no era lo que quería hacer pero reírse de los problemas ajenos le servia para evadirse de todo lo que le rodeaba, sobre todo de lo malo.

Pero había veces que lo malo llegaba a las personas sin que estas lo pretendiesen.

-

El trueno retumbó tan cerca que temió quedarse sorda, pero en ese momento descubrió que no había nubes en el cielo crepuscular y recordó que aún siendo la temporada de lluvias no habían vaticinado tormentas con aparato eléctrico.

Entonces olió la peste de la pólvora. El olor pesado y característico que deja un arma tras ser disparada a corta distancia.

Otro trueno mucho más salvaje la hizo volver a la realidad.

Cora salto a por el atacante que no era otro que Kanryu Takeda. Este levanto el arma y disparo contra el animal, el oscuro cristal de sus gafas no permitía ver el brillo sádico de sus ojos pero Megumi sabia que estaba allí, divirtiéndose al masacrar aquello que más amaba de forma sistemática, arrebatándola aquello que había logrado crear con los que la rodeaban: una amistad cargada de cariño con Cora y una relación mas que estable con Sanosuke. De la misma forma que lo había hecho con anterioridad matando a su familia y a sus viejos amigos.

-Así aprenderás que ella es mía.

Sanosuke trato de levantarse a pesar del dolor que le recorría el cuerpo, el disparo le había alcanzado en el abdomen pero había sobrevivido a cosas peores; en cambio Megumi estaba frente a su peor pesadilla. Los labios de la doctora se movieron pero nada salió de ellos. Ella se le echo encima cuando Takeda volvió a apuntarle. Cora estaba en el suelo con las mismas condiciones del luchador pero en cambio el infortunado animal no hacia esfuerzos por levantarse a por su atacante.

-Meg...-dijo levantando una mano para evitar que se la llevara.

Megumi se levanto del banco tratando de huir pero sus piernas no reaccionaron y al final se dejo caer al lado de Sanosuke.

-Finge-susurro.

-...no lo...

-Por favor-volvió a susurrar abrazándolo-finge por mí.

-Muy tierno amor, pero debemos irnos ya.

La sujeto de un brazo y tiro de ella; podía estar loco pero no era idiota, el resto de la gente en el parque tenia que haber oído los disparos a la fuerza y en breve empezarían a acercarse victimas de su propia curiosidad. Puede que incluso alguno ya llamase a la policía. Y su mejor baza contra ellos era el que nunca le encontraban en el lugar de los hechos.

Cruzaron el parque a la carrera, dejando que Sanosuke solo viera como su compañera lloraba mientras hacia lo único que le había pedido en meses de relación.

Fingir.

Fingir para salvar su vida.

¿POR QUE EL REY ESTA ANTE LA REINA?
PARA PROTEGERLA

Siento el retraso pero son muchos motivos para enumerar y me lo salto.

Gabyhyatt: Emmmm si lo digo reviento un poco de la historia, y conforme a Tomoe, bueno, esta loca ¿Que quieres que le haga?

AnGeLuZ YuMi: Pero si es un psicopata? Aunque si es uno de los mejores personajes de la serie

Sore wa himitsu desu.