Capítulo XII

Traición

Corrí, corrí, tropecé y seguí corriendo aún cuando sabía de lo inútil que eran mis esfuerzos. Los sentía detrás de mí aunque no podía escucharlos.

Me vi obligada a ralentizar el paso cuando el camino se volvió una abrupta bajada.

El suelo estaba cubierto de malezas que formaban un manto que pausaba aún más mi lenta huída.

Retazos del día anterior llegaron a mi mente mientras corría. La despedida de mi padre, sin duda, lo más doloroso que me había tocado experimentar en el último tiempo y, en unos pocos minutos, cuando mis acosadores se aburrieran de perseguir y de jugar con una presa tan fácil, todo el sufrimiento que le había hecho pasar habría sido por nada.

-Prométeme una cosa.

-Claro-le aseguré.

-Pase lo que pase volveré a verte-me había pedido con desesperación en la voz.

Aún cuando sabía que era improbable mantener aquella promesa, acepté. Pero eso gatilló en mi otro tipo de dolor, uno similar, sino igual, al del rechazo. El comprendía el por qué de mi partida, a él no podía mentirle como había hecho con Renée, pero ¿querría el verme después? ¿Querría estar conmigo sabiendo que me había convertido en algo antinatural? ¿Podría aceptarme y seguir amándome?

-Prométeme que pase lo que pase querrás volver a verme.-le pedí a mi vez.

El pecho me ardía y el cansancio me estaba ganando la partida.

-Sigue luchando.-me dije.-Sigue luchando al menos para que él no se salga con la suya. No te dejes morir, Bella. No ahora.-susurré, pensando en las pocas personas a las que amaba y que dejaría atrás.

La traición de Roy me había dejado desamparada en un lugar desconocido. Me había despertado en medio de la nada, yacía recostada en una planicie y no tenía idea alguna de cómo había llegado hasta allí.

Mi asombro fue aún mayor cuando ellos salieron de entre los árboles, lejanos abetos que cubrían con sinuosidad lo que parecía ser un bajo cerro.

Un grito se quedó atrapado en mi garganta para no delatar mi ubicación. Pero, ¿qué es la lejanía para aquellos cuyas facultades son sobrehumanas? ¿Con qué parámetros podía comparar su fuerza, su velocidad, en cuanto a mis posibilidades?

Aún así me había lanzado a correr en el momento en que vi a esos tres vampiros observándome con una ansiedad muy poco reprimida.

Cuando el silencio se hizo sepulcral, me volví y cubrí con una rápida mirada el bosque a mí alrededor.

Esperé algún indicio de que estuvieran cerca y en el entretanto, permití a mis pulmones que se llenaran del aire que por culpa del ejercicio se habían visto privados. Podían estar rodeándome justo en ese momento, pensé con desaliento.

Emprendí la marcha nuevamente pero sólo para encontrar un refugio o alguna salida hacia el exterior. Si ellos querían debilitarme no les iba a dar en el gusto. No pasaría la noche inmersa en tierra de nadie.

Un nuevo ruido me alertó al poco andar. Un murmullo ronco que fue haciéndose cada vez más audible. Me encontrarían, concluí presa del pánico. Ellos podían seguir mi olor incluso con los ojos cerrados. Los recodos de aquél lugar no eran un obstáculo para ellos. Eran una trampa para mí. Descubrí, con un nudo en la garganta que me habían estado guiando como al ganado.

Aparecieron de la nada y su visión, por lo bella, me llenó de un miedo quemante.

Esta vez eran cuatro. Asentí cuando mis ojos descubrieron el rostro de Roy.

¿Este era el fin? Entrecerré los ojos y el odio más profundo se apoderó de mi, haciendo convulsionar mi cuerpo ligeramente.

-Cálmate, Bella-me dijo en tono jovial.-Seremos rápidos.

-¡No!

De forma innecesaria me rodearon, con lo que pude apreciar, una formación ofensiva, prestos para el ataque. Mi cuerpo se arqueó instintivamente en señal de defensa y en señal de protesta frente a tanta dilación.

Dieron solo un paso más y el círculo pareció completo. Los observé con atención, uno a uno, a medida que rodeaba mi propia trampa. Dejé para el final a Roy.

Los que habían principiado el ataque me observaban atentos. Les devolví una mirada cargada de desdén. Intenté darle también, un deje de insolencia, pero el miedo no me lo permitió.

Habían dos hombres morenos y una muchacha que parecía de mi edad. Esta miró hacia Roy y le sonrió con confianza. Como si lo conociera de años. Sería este su clan, supuse. Su familia.

Me detuve en Roy nuevamente. ¿Por qué tomarse tantas molestias sólo para acabar conmigo? ¿Por qué había esperado tanto tiempo por una presa que era tan fácil de cazar, tan dócil e insignificante?

Cuando tenían un mar de gente para alimentarse a su disposición, ¿por qué buscarme a mí precisamente?

A menos que quisieran algo… o buscaran el favor y la buena disposición de los Volturi. Recordé las palabras de Roy al inicio de nuestras relaciones. Alice no había confiado en él. No cuando Roy quería sacar partido de la situación.

Entonces no iban a matarme. No todavía. Me llevarían hasta los Volturi, y serían ellos quienes acabarían conmigo. Habían impedido que ellos llegaran a mi primero para aprovechar la oportunidad de entregarme.

-¿Es eso Roy? ¿Por eso aceptaste este trabajo? ¿Para entregarme a los Volturi?

El asintió. Para ese entonces, mi barbilla temblaba de forma frenética y mis ojos se encontraban nublados, llenos de lágrimas que no se atrevían a caer. Una de mis manos, cerrada en puño, se posó sobre mi pecho. Agaché la cabeza, ya rendida.

-¿Ahora Roy?-escuché preguntar a uno de los tipos.

-Aha.

Sus pasos resonaron sobre la hierba quemada y luego no los oí más. El tiempo comenzó a pasar, el viento frío me acariciaba y me hacía recordar que aún me encontraba con vida. Pero nada podía escuchar y de un momento a otro, no pude sentirlos a mi lado.

Alcé la vista y los vi parados frente a mí, observándome con cautela.

-¿Qué?-pregunté impaciente.

Desarmaron el círculo y en grupo, se formaron frente a mí. Con Roy a la cabeza.

-Dijiste que sería rápido-le informé.-Se que para ustedes el paso del tiempo es algo relativo pero podrían tener algo de consideración. ¡Pensé que sería rápido para mí!

La muchacha que estaba de pie junto a Roy soltó una carcajada. Sonido que rompió con la aparente tranquilidad que se presentía en el bosque. A esta carcajada le siguió otra de uno de sus acompañantes. Uno de pelo frondoso y cejas pobladas. Su risa, algo aguda, me hubiera hecho reír en un momento de relajo, pero este no era el caso.

Roy les echó una mirada reprobatoria.

-Roy, ya es suficiente.-le dijo el otro hombre, que se había mantenido en silencio y que no había encontrado contagiosa la risa de sus compañeros.

-Pero…

-Deja a la muchacha en paz-dijo la vampira a su lado.-Ya conseguiste lo que querías. Se acercó nuevamente hacia donde yo estaba, pero algo detuvo sus pasos. Lo intentó de nuevo con más rapidez, pero se vio impedida a la misma distancia. Intenté acercarme, confundida. Ya no me prestaban atención. Una ventisca recorrió mi cuerpo al momento en que me detenía junto a ellos. Sin pensarlo siquiera tomé el brazo de la vampira y la empujé hacia mí. No se resistió y aferrada a mi mano, me siguió.

Observé perpleja al trío de vampiros que ahora me observaban complacidos. Se acercaron para comprobarlo. No pudieron llegar a nosotras.

-No puedo creerlo-susurré, más calmada.

-¡Que humana tan inteligente!-exclamó la vampira a mi lado.

Negué con la cabeza al momento que intentaba calmarme. El temor se había ido, sólo quedaba el enfado. Un enfado en proporciones mayúsculas.

-¡Estás loco!-le grité a Roy.

Pasé de ellos, sin esperar su respuesta, y comencé a caminar. Lo más rápido que pude. El cansancio había vuelto a caer sobre mi espalda, mis sentidos se despertaron como si momentos antes me hubiera encontrado envuelta en una bruma indolente. Todo volvía a ser nítido. Una lágrima rodó por mi mejilla y así, comencé a llorar. Sentía rabia y vergüenza. El había jugado conmigo como si yo fuera un burdo juguete. Había expuesto mi sanidad mental al límite de lo posible.

No observé el camino por el cual me dirigía aunque esperaba llegar a algún lugar. Después de lo que me parecieron largas horas el camino se me hizo sumamente familiar.

Seguí caminando y entonces la vi, la gran casa blanca de la familia de David y Danielle.


Hola!

Capi corto pero lo pasé muy bien escribiéndolo, espero que no se les haya hecho muy confuso.

Muchas, muchas gracias por seguir la historia =)

besos!