Larga Noche
Edward se bajo solo para tomarme del brazo y subirme al auto. Trate de convencerlo para que habláramos mejor en mi casa pero él no quiso. Tan solo iba conduciendo. Sentía que tanto él como yo no sabíamos el rumbo exacto al cual nos dirigíamos.
-Edward ya para. ¿Sabes al menos a dónde vas? –dije histérica. Ya estábamos en medio de la carretera como si fuéramos a Seattle. Habíamos pasado hace rato Port Land. Por eso mi preocupación.
Edward tomo el volante con tanta fuerza que temí por mi vida. Giró el volante hacia la derecha para estacionarse en la tierra y dejar el cemento de la carretera.
Inclinó su cabeza contra el volante. No sé si estaba llorando así que le puse una mano en su hombro y él me miro. Aparte la mirada sintiéndome como una estúpida y una cobarde porque amaba cuando me miraba de esa manera. Pero no podía soportar la mirada. Muy fuerte para mi.
-Me llegó una carta –dijo
-¿De qué, de quién? –necesitaba rectificar si era de Riley
¿Sera que a él lo amenazó también?
-Riley –dijo y ahora sí lo miraba- quiere, quiere que te trate mal en cambio de que él no vaya y le diga a Charlie lo que paso aquella noche
No, eso era peor. Maldije a Riley; seguro a Jasper y Alice le había llegado una carta también y a todos amenazándonos para quedarnos callados.
-A mí también me llego una carta de él. Pero en la mía dice que haga todo lo que él quiera y así evita que sus papas nos denuncien –dije acompañándolo con una mueca
Edward me miro furioso
-¿Cuándo pensabas decírmelo? –dijo y golpeó el volante
Brinque en mi asiento asustada.
-Disculpa pero no sabía que tenía que decírtelo. Nunca me llegó ese E-mail –conteste
-Nos prometimos sinceridad, ¿te acuerdas?, en el patio de tu casa…
-Pedí sinceridad para ese momento nada más. No para siempre
-Ah disculpa no sabía. Nunca me llegó ese E-mail –dijo moviendo sus manos sin sentido y burlándose de mí al momento de usar mí misma frase
Nos quedamos mirando por un instante. De repente Edward se lanzó sobre mi y me beso. Mi reacción fue quitarlo de encima pero no podía. No entendía como siempre terminábamos besándonos además Edward fue el que había dicho que me daría un tiempo y mientras él estaría con Tanya pero no me estaba dando ningún tiempo. No así besándome en su carro con esos labios jugosos y sus suaves manos en cada lado de mi cara.
Nunca le devolví el beso.
Cuando por fin se separo mi mano en forma de puño fue a su cara. Edward venía ver el puño pero en este carro no tenía donde esconderse. Mi puño pegó directamente en su cachete. Lo único que espere es que le haya dolido más de lo que me dolió a mi. Revise mi mano y estaba roja. No creo que la vaya a poder mover por un tiempo.
-Eres el hombre más asqueroso de esta tierra –le dije antes de abrir la puerta y salirme del carro
Me aleje solo un poco porque sería muy estúpido devolverme a Forks caminando. Y un taxi o una cola a esta hora sería lo mismo que ser violada.
Sabía que tenía que regresar a ese Volvo con Edward.
Camine para colocarme de frente a un árbol cercano y pegarle con mi pie como si fuera Edward. No pude completar mi acción porque unas manos me voltearon y me colocaron en contra del árbol. Edward de nuevo. Presionó su cuerpo contra el mío.
-Eres una maldita perra. Si te trato bien me tratas mal y si te trato mal me tratas mal. Dime como tengo que lidiar contigo. Dime –demandó al final
Se me estaba haciendo difícil respirar por la impotencia que sentía y por el no poder ser más grande que él o más fuerte y alejarme de su agarre.
-¿Tratarme bien? Lo único que haces es besarme. Abusas de mí –le dije con la voz más recta y dominante que pude
-No lo puedo evitar. Pero eso no importa. Yo soy sincero y te cuento lo que pasa mientras que tú te callas y no haces nada al respecto. Yo quiero que me cuentes que es lo que te pasa
-Pues yo no estoy en la obligación
Pegó un grito de frustración y me libero de su agarre dejándome libre. Mis hombros me dolían, no había sido tan cariñoso cuando me agarro contra el árbol.
-Sabes qué yo tampoco te comprendo –dije en irte con Tanya y luego me besas
-¿Otra vez con lo de Tanya?, ¿estas celosa acaso?, ¿quieres que te haga lo que le hago a Tanya?
Me molesté. Porque sabía que Edward en el fondo de mi corazón tenía razón, me quemaba pensar en todo lo que hacía y le decía a ella. No me importaba si a ella le gustaba otro tipo pero estaba con Edward y era capaz de besarlo y hacer más cosas que yo no podía o más bien me negaba. Me negaba por miedo. Si tan solo no fuera tan cobarde podría hacer o tener el derecho de hacer todo lo que Tanya hace con Edward.
Estaba que reventaba de la furia que tenía conmigo, con Riley, Edward y Tanya por ser como es. Podría decir que estaba furiosa con el mundo.
En el piso había una piedra que se podía considerar grande la quería pegar contra algo pero como no tenía un punto especifico al cual golpear lo único que hice fue lanzarla sin importarme contra que pegara.
El grito de Edward hizo que me arrepintiera de lo que acababa de hacer. Pude ver el dolor que le había causado a él. Me considere muerta.
-¡Rompiste el vidrio de mí carro! ¿Qué te pasa? ¿Has perdido la cordura? Pégame a mí pero no a él –dijo caminando de un lado a otro exasperado y jalándose sus cabellos dorados
Yo mire fijamente como el vidrio del lado del copiloto había desaparecido por completo.
-Perdón, yo no sabía dónde iba a caer –dije persiguiéndolo cuando reaccione del daño que había causado
-No te creo. Eres malvada. No te quiero ni ver
-Edward no fue mi intención de verdad. No quería. La piedra llegó allá sola
-Sí tienes razón era la piedra la que quería pegarle al ¡vidrio de mi carro¡ -dijo con sarcasmo
-Yo te lo pago. Llévalo al taller mañana y yo te pago la reparación. También le hago mantenimiento
-Mi carro esta –corrigió- estaba perfecto .No necesita ningún mantenimiento
-Tómalo como un regalo –le rogué
Suspiró y paro de caminar como loco hacia todos lados. Me sentí tan mal por él. Hasta donde sé su papá no le quería pagar el carro por lo costoso que era y para enseñarle a sus hijos que no le iban a dar todo lo que pidieran por eso hizo que Edward trabajara y así completara casi la mitad del monto total. Según lo que logre escuchar Edward completo bastante dinero.
Por eso sentía que había destrozado cierta parte de todo su esfuerzo.
Me acerque a él y lo abrece por la cintura. Él no me devolvió el abrazo pero sentí como sus músculos se relajaban en mi agarre. Eso se sentía bien. Sentí que al menos esto era algo que Tanya no podía tener y sonreí en mi interior.
-Edward lo siento –dije con toda sinceridad
Edward me aparto de su cuerpo para mirarme a los ojos directamente.
-Te creo
Sonreí y sin saber por qué él también. Ahora parecíamos dos locos en medio de la nada sonriéndose. Hice una mueca porque la imagen se veía muy estúpida.
-¿Nos vamos? –le pregunte
-Sí
Antes de montarnos en el carro limpiamos los vidrios que estaban en mí asiento. Cuando nos aseguramos de que ya no quedaba rastro de ningún vidrio tomamos rumbo de nuevo a Forks.
Maldije porque al mirar al cielo se notaba a leguas que llovería y en donde estaba sentada por mí culpa no tenía como protegerme ya que había roto el vidrio. Que mala era la vida. Por eso es que es dura.
Sufre las consecuencias de tus actos Bella.
Cuando llevábamos unos cinco minutos de haber retomado el rumbo hacia nuestro pueblo mi teléfono sonó. Lo tomé y conteste.
-Bella en dónde rayos has estado. Quedamos en que íbamos a ver a Angela a las siete son casi las ocho y media–dijo molesta
Hoy no era mi mejor día todos estaban prácticamente molestos conmigo. O sino yo hacía que se molestaran conmigo.
-Alice estoy con Edward –le aclare- espérame en el hospital
-Esta bien –dijo y colgó
Alice seguro estaba muy molesta ni siquiera me preguntó o hizo un chiste de por qué estaba con Edward a esta hora. Decidí llamar a mi papá antes de que también se preocupara o se molestara conmigo. No contestó y le deje un mensaje de voz explicándole que iba a estar con Alice.
La tormenta comenzó y de un segundo para otro estaba empapada. Edward se estaba muriendo de la risa y murmuro algo como que el Karma es una perra pero después tomó compasión de mí y me paso una chaqueta que tenía en el asiento trasero. Al menos la chaqueta me protegía más que mi simple ropa.
-Mejor te dejo en el hospital y no gastas dinero en un taxi –dijo de repente Edward
-Gracias –dije. No me iba a negar a esa oferta
No teníamos más nada que decir y el camino se hacía cada vez más largo. Me arrope mejor con la enorme chaqueta que tenía. El frio me estaba matando.
-¿Quién esta en el hospital? –preguntó
-Angela. Tiene neumonía –dije
-Ah cierto. Ben dijo algo de eso en práctica –tomó una pausa pero después prosiguióía ir también me ayudo mucho en matemáticas el año pasado.
-Bueno si quieres –dije-. Sería bueno, ella siempre da todo lo que tiene y no le importa recibir algo a cambio. Pero nunca están para ella cuando lo necesita. Hasta yo siento que no he estado suficiente con ella
-Si tú sientes que no has estado lo suficiente con ella me estoy comenzando a sentir mal
Llegamos y le preguntamos a la recepcionista cuál era la habitación de mi amiga. Cuando llegamos al quinto piso logre visualizar a Alice.
Edward y yo nos acercamos.
-Hola. Wow viniste Edward -dijo mirándome
-Sí es la novia de un compañero del equipo. Apoyo deportivo –dijo sin mirarla como si no importara el por qué había venido
-Edward, Jasper esta en el cafetín, ¿no quieres acompañarlo? –dijo Alice
Edward entendió la indirecta de Alice y sin decir nada se fue de nuestra vista.
-No tenías que echarlo –le dije a Alice mientras me sentaba a su lado
-No sabía que eras su defensora –me miro seria-. En fin, adivina quién es la prima de Jasper
-Ilumíname Alice
-Rosalie. Nos acabamos de ver –dijo Alice mientras sonreía-. Te acuerdas la chica del campamento de moda
Con esa última pista entendí de quién estaba hablando Alice. Era una chica que como ya había dicho conoció en un campamento de moda en Seattle un verano. Si me acuerdo bien el campamento fue el año pasado. En fin ella y la chica Rosalie hicieron una muy buena conexión. Una conexión tan buena que temía que Alice me suplantara. El problema siempre fue que nunca se podían ver aunque tuvieran un constante contacto por correo electrónico.
-Por fin la vez –fue lo único que dije
-Sí y lo mejor es que va a pasar un tiempo aquí porque sus padres están de viaje. Y su novio estudia en la misma escuela que Angela. Tienes que verlo es hermoso, fuerte y musculoso. Solo ella podía tener un novio así. Aunque no me quejo de mi Jasper
Me reí como siempre Alice nunca daba una noticia sin perdérsele un detalle. Sentí que sin conocer a Rosalie ya sabía todo sobre ella.
Alice y yo nos quedamos hablando un rato. Siempre cuidando el tema de conversación para que no se tornara en rumbo a sucesos de esta tarde. En especial el tema de la carta aunque me moría por saber si a ella no le había llegado una. Preguntó sobre cómo había llegado a estar con Edward en la tarde y solo le dije que él pidió verme y dimos un paseo por Port Land.
Al rato Jasper, Edward y una chica hermosa que por las descripciones que me había dado Alice adiviné que era Rosalie llegaron.
-Rose ella es Bella –dijo Alice cuando Rosalie llegó a donde estábamos
Nos presentamos y comenzamos a entornar una nueva conversación. Yo no participaba mucho porque la mayoría de las cosas que Rosalie y Alice estaban hablando eran cosas de moda, o diseñadores que en mi vida había escuchado. Decidí acompañar a Edward y Jasper.
Cuando llegue a donde se encontraban estos dos chicos note que había uno de más. Jasper me lo presentó. Era el novio de Rosalie. No sé cómo no había adivinado que era él. Su silueta y hermoso cuerpo era tal como lo había descrito Alice.
-Emmet por qué llevas dos tazas de café –dijo Jasper señalando los dos vasos de nescafe que tenía en sus manos
-Necesito cafeína…me voy ahorita regreso –respondió Emmet nervioso y se fue
Mi cara se tornó en preocupación porque apenas llegue Emmet se retiró y sentí que se había ido por mi culpa.
-Él es así –dijo Edward en mi oído
A Jasper le pareció un poco incomoda la imagen de Edward hablándome al oído porque después de hacer una mueca se fue. Me pareció muy estúpida su incomodidad porque solo fue un pequeño susurro.
Edward y yo nos quedamos solos parados cerca de la máquina de café. Estaba pensando en un tema que Edward y yo pudiéramos tomar sin pelear. Iba a hablar cuando el doctor se acerco a nosotros.
-¿Parientes de Angela? –dijo
-Sí –respondió Edward como si fuera su hermano. Con tanta naturalidad
Yo lo único que pude hacer fue sonreírle al doctor amablemente y voltear a ver si los padres de la paciente no estaban cerca. ¿Qué pasaría si nos vieran mintiendo?
-Buena ya le dimos el último tratamiento a Angela y pueden pasar a verla pero solo dos personas a la vez –dijo el doctor revisando la carpeta que tenía en sus manos- ¿Y los padres de Angela?
-Mis tíos están descansando en el cafetín ya deben de estar por subir –dijo Edward
-Bien, porque necesito que me firmen unos papeles. Bueno eso es todo. Recuerden de dos en dos –dijo señalándonos con su lapicero
Cuando se retiro Edward y yo caminamos hacia la habitación. Antes de que abriera la puerta le dije:
-Eres un gran mentiroso
-Un dote. Tal vez debería ir a Hollywood
-Eso no debería ser gracioso si se enteran de que no somos familiares….
-Bella vive la vida tranquila. No se van a enterar. Además la gente hace esto todo el tiempo –dijo y se encogió de hombros.
-Por estar viviendo la vida tranquila terminé con una amenaza y una casi futura demanda
Él se molestó y abrió la puerta con fuerza.
Lo que vi a continuación me quito el enojo que tenía con Edward dejándome pálida.
Emmett estaba prácticamente encima de Angela mientras se daban un beso muy seductor.
Edward me iba a tapar la boca con su mano para oprimir el suspiro que iba a votar pero llegó tarde haciendo que Emmet y Angela pararan de besarse y nos vieran con unos ojos expresivos.
Antes de que alguien pudiera decir algo le dije a Edward que nos fuéramos y sin que los demás se dieran cuenta salimos del hospital.
La lluvia no había parado así que corrimos hasta llegar al carro. Juraría que la tormenta se estaba tornando peor.
Otra vez en el carro con Edward y envuelta en la chaqueta que antes tenía para protegerme del agua.
Cuando Edward se estacionó note que no estábamos en el garaje de mi casa sino en el de su casa. Me moleste.
-¿Qué hacemos aquí? –demandé
-No puedo conducir así. Cuando se calme la lluvia te llevo a tu casa.
Sin esperar más me baje del carro y fui hasta el porche de su casa, al segundo llegó Edward y abrió la puerta para que pudiéramos entrar.
Me llevó hasta la sala que ya conocía. La casa se veía más despejada de lo que recordaba la última vez que vine.
-¿Tu mamá?
-Sigue con mi papá, ¿quieres agua? –dijo caminando hacia la cocina
-Sí –respondí lo más alto para que –dije cuando me trajo el vaso de agua
Se sentó a mi lado en el mueble.
-No te molestes –le dije y él puso una mirada curiosa por lo que iba a decir- pero pensé que tus papas eran divorciados
-No me molesto –dijo y coloco su vaso de agua en la mesa de madera-. Mucha gente piensa eso o sino piensan de que mi papá engaña a mi mamá
Hice una mueca en respuesta
-Sí no es lindo. Una vez pesé que era cierto pero cuando ves a mis papas juntos no hay duda que se quieren –continuó Edward
-Eso es bueno. Yo nunca he visto a mi papá feliz con alguien
-¿Qué paso con tu mamá?
-La verdad no sé –dije- según papá esta muerta pero cuando era pequeña escuche una conversación que mi papá tenía con un tío y estaban hablando sobre como mi mamá nos dejo a Charlie y a mi solos
-Eso apesta –concluyo
-Es normal. Bueno para mí. He tenido suerte la mamá de Alice es como mi mamá también
Sonrió y cuando iba a acotar algo el sonido de su celular lo cortó. Cuando reviso el teléfono se molestó y lo dejo a un lado como sino importase.
-Es Emmet –dijo- aun no estoy preparado para hablar con él. Esta engañando a Rosalie y Angela no es lo que aparenta. No sé qué santa será ella si engaña a su novio
Este caso me hizo recordar a uno muy similar. A María. Trague en seco.
-Estas pálida –dijo Edward
-Es solo que..-no sabía cómo hacer mi siguiente pregunta- ¿Conoces a María?
Edward de inmediato aparto su mirada de la mía.
-Qué hay con ella –dijo al rato
-Alice es como mi hermana Edward. Jasper beso a María ella misma me lo contó
-¿Cómo?
-Eso es lo menos qué importa. No le dije nada a Alice porque soy olvidadiza y no recordé ese detalle en hospital. Pero jura que mañana ella sabrá todo
-No te culpo. Es tu amiga. Jasper no la debió besar –dijo
Me cruce los brazos. No había razonado la parte en cómo mañana iba a llegar y tirarle esa bomba a Alice. Era mi amiga, casi una hermana para mí. Me la imagine destrozada y la culpable de despertarla de su mundo de fantasía sería yo. Enterré mi cabeza en mis manos.
-Bella cálmate
-¿Cómo le digo a mi mejor amiga qué el chico del que se esta enamorando la engaña? Cuando tengas esa respuesta me calmare –le grite
-Eres insoportable –dijo
-No, tú eres el insoportable. No sabes nada. No te tomas nada en serio –me levante del mueble
-Aquí vamos a pelear de nuevo –dijo levantándose del mueble también
-Sí, qué tienes miedo de que tenga razón en cuanto a que eres un niño y nunca te tomas nada en serio –le rete. No sé porque pero me gustaba retarlo. Con él podía desquitarme y después de un tiempo hablar tranquila como si nada hubiese pasado. Buena terapia
-Claro que no –dijo y yo alce una ceja-. A ti te tomo muy en serio. Me importas mucho. Pero yo a ti te valgo una mierda
Era mentira, él me importaba y mucho. No me gusto su prejuicio erróneo ante mí.
-Estas equivocado
Edward se acerco más hacia mi y me tomo de la cintura. Otra vez cerca y mis defensas estaban bajas.
-Demuéstramelo –dijo seco y rudo
Que sexy se veía serio.
-Bueno, para comenzar odio cuando te vas con Tanya y….
-Cómo es que ella siempre esta en nuestras peleas. Estoy comenzando a creer que son celos y que…
No lo deje hablar más porque me puse en puntillas y con mis manos atraje su cuello hacia abajo para besarlo. No sé si era la impotencia o rabia que tenía pero el beso fue delicioso y Edward me respondió con gusto.
Sus manos fueron a mis glúteos y gemimos juntos por la sensación. Me impulso y rodee mis piernas en su cintura. Pegue mi cuerpo más contra el de él cometiendo el error de mi vida porque sentí su erección en todo mi clítoris, corte nuestro beso para poder gemir bien. Quería disfrutar de esto porque no sabía cuando terminaría.
-Y eso que no hemos empezado –dijo con dificultad
-Entonces qué esperas que no comienzas –le dije y roce de nuevo nuestros centros para que pudiéramos gemir juntos.
Este roce era tan mínimo y me sentía en la gloria, no sé cómo se sentirá cuando lo tenga todo para mi.
Mis dudas y miedos se fueron. Tenía a Edward delante de mi apunto de dármelo todo y yo no lo iba a rechazar, lo quería solo para mí. No estaba ni dispuesta a compartirlo con Tanya.
-¿Quieres qué te muestre mi cuarto? –dijo con voz ronca
-Sería un placer –apenas logre decir
Edward subió las escaleras conmigo aun enganchada a su cuerpo. Podía notar lo duro que estaban sus brazos el rededor de mi cuerpo, me tomaban con tanta precisión que no quería abandonarlos.
Comencé a besar su cuello no podía esperar a que llegáramos al cuarto.
-Bella para o haremos todo en medio de la escalera
Esas palabras me excitaron de solo pensar en la imagen pero trate de concentrarme así que solo oculte mi cara en la curva de su cuello, él en cambio camino más rápido.
Cuando llegamos al cuarto trate de acordarme un poco como es qué funcionaba este proceso en el cual no tenía mucha experiencia pero trataba de acordarme más o menos como hizo Riley. Aunque no quisiera acordarme de ese momento pero en algo ayudaría.
Lo primero que recordé fue que Riley cuando entro a mi cuarto se quito la ropa. Así que trate de imitarlo. Aun encima de Edward, logre con una rara habilidad que no sabía que poseía quitarme la camisa.
Edward hizo una mueca como si no le gustara algo.
Era mi cuerpo o mis senos. Los de Tanya eran enormes y al ver los míos se debió decepcionar totalmente.
-Mirame –dijo. Sin más lo mire con miedo-. No te quites la ropa, ese es un placer que me quiero dar Bella
Eso hizo que mis piernas se derritieran y algo en mis pantis se mojara. Era incomodo esa sensación pero aunque me diera vergüenza me encanto.
Nos besamos hasta que me colocó encima de su cama. Y luego él se subió para acompañarme
-Mmmm..ceda –dije al sentir sus sabanas
-Shh..solo disfruta Bella
Se sentó de rodillas y abrió mis piernas con lentitud. Una lentitud insoportable. Pero cuando las tenía completamente abiertas se posiciono en ese espacio. Para quedar encima de mi pero aun más pegados. Y con la exquisitez de poder tener a nuestros sexos rosándose.
Beso mi cuello y forme un arco en mi espalda. Sus labios succionaban cada parte de mi. Edward aprovechó ese momento y colocó sus manos detrás de mi sostén para desabrocharlo.
-Mierda –dijo impaciente al no encontrar el broche-. Donde esta el maldito broche, siempre lo quito con facilidad
-Edward esta adelante
Note que Edward estaba impaciente y soltó mi espalda para rápidamente dirigirse a mi pecho y desabrochar el sostén dejándome libre. Como un niño que recibió su recompensa al verlas sonrió y las devoró.
Mordió mi pezón izquierdo. Era un dolor que estaba dispuesta a soportar porque se sentía malditamente bien. Quería más.
-Sigue Edward. Sigue –gemía
Era lo único coherente que podía decir.
Edward gruño.
Su lengua masajeo mi estomago y beso mi vientre. Pegué un grito.
-Edward ya, no mas juegos. Entra –dije sin vergüenza porque era lo que necesitaba
-Con calma no seas impaciente
Iba a reclamar el que me haya dicho impaciente pero su erótica lengua entro en mi boca haciéndome gemir. Así que preferí besarlo. Era mejor que reclamar
Sus manos fueron al botón de mi jean. Y sin pensarlo más me lo quito junto con mi pantis.
Sus dedos rozaron con la intimidad de mi vagina.
Grite y él sonrió
Después de tenerme completamente desnuda me miro y se posiciono como estaba antes para besarme. Como estaba en todo el medio de mis piernas su pene, que lo sentía más duro, cuando toco mí desnuda vagina hizo que mi cadera por instinto buscando más roce. Sentí que algo en mi vientre se acumulaba, y lo quería explotar.
-Edward… -dije tratando de pensar en sí que era lo que quería
-Sí, lo sé
Se paro apoyándose en sus rodillas de nuevo y delante de mí con toda su elegancia se quito su camisa.
Su abdomen era lo más sexy que había visto. No sabía cómo no iba a la escuela sin camisa, le haría un favor a todas las chicas. El problema es que todas verían lo que yo tenía en frente de mi y no quería eso, aunque en la escuela puede que muchas chicas lo hayan visto no quería que más muchachas lo vieran. Era lo suficiente egoísta como para quedármelo para mi sola.
Sus manos se dirigieron al botón de su pantalón.
-Espera –le dije- lo quiero hacer yo
El sonrió y asintió.
Ahora eran mis manos las que fueron al botón de su pantalón. Quería hacer lo mismo que él. Quitar los pantalones junto con su ropa interior. Me parecía tan excitante. Conté hasta tres y los baje.
Una lágrima fue derramada por mis ojos ante el temor que tenía. Edward era muy grande. Muy pero muy grande, sin con Riley me dolió no me imaginaba con Edward.
Estaba estática.
Edward puso un dedo en mi barbilla para que lo pudiera mirar a los ojos, cuando vio que estaba llorando su cara se torno en preocupación. Pude ver en su rostro como buscaba la respuesta de lo que me estaba pasando.
-¿Cómo va a entrar eso Edward? –logre decir
El sonrió un poco pero cuando noto que estaba hablando serio quito mis lágrimas con sus pulgares y me beso la frente. Se termino de quitar sus pantalones junto con su ropa interior y me arrecostó de nuevo en la cama. Beso mi cachete y luego fue hasta mi oído para susurrar:
-Bella no te voy a hacer daño. Lo disfrutaremos. Juntos
Gemí y busque sus labios para besarlo. Sentí más seguridad. Las palabras de Edward se sentían sinceras.
Su mano viajo de nuevo por mis senos, mi vientre y se detuvo en mi vagina tocando con sus dedos mis labios. Y pude sentir como estos se restregaban con mi humedad.
Gemía era lo único que podía hacer.
-Estas lista y húmeda para mí Bella
Me miró para luego besarme y posicionar la punta de su pene en mí entrada.
-¡Ah! –grite
-¿Te duele?
-No, no entra
Una mano de Edward estaba al lado de mí cabeza y la otra viajo mi cadera del lado derecho, con fuerza la tomo y entro.
Se sentía incomodo. Edward era muy grande. Pero eso no importaba al sentirlo tan caliente dentro de mí. Estaba tan adentro que nuestras caderas chocaban.
Gritaba su nombre por placer. Porque él me hacía sentir en el cielo y mis sensibles paredes también se lo agradecían.
Edward bajo su cabeza y unió nuestras frentes. Sentí que algo me lleno por dentro cuando grito mí nombre con voz ronca.
Parecía que estábamos haciendo una competencia de quien gritaba más el nombre del otro.
Sentía una corriente por todo mi cuerpo. Mis manos viajaron a su espalda para tomarla como soporte.
En mi vientre se acumulo como un bulto que cada vez iba creciendo. Quería que explotara, no sé que pero quería explotar ese bulto acumulado.
-Yo..es..bulto…explotar –dije
Quería decirle a Edward qué es lo que me pasaba. Pero creo que entendió cuando dijo:
-Sí Bella explota, yo también estoy apunto –dijo con su voz ronca de nuevo
Edward ahora se hundía dentro de mí con más fuerza.
De repente mi cuello fue hacia tras y el bulto de mi vientre exploto soltando mariposas que recorrían mi cuerpo con diferentes tipos de sensaciones.
Estaba en medio de mi explosión cuando Edward soltó su líquido dentro de mí. Eso hizo que gritara más fuerte como si fuese posible.
Sin más fuerza Edward calló en mi pecho.
-Eso fue una gran explosión –logre decir
-Se llama orgasmo Bella –dijo Edward levantando su cara de mi pecho para mirarme fijamente
Me sonroje esa palabra era muy fuerte. Pero con una sensación increíble.
-Fue un increíble orgasmo –susurre para mí misma pero sentí que Edward escucho cuando una pequeña sonrisa cruzo su cara
Después de un rato por desgracia Edward salió dentro de mi y me abrazo. Apenas y nos cubrimos con las sabanas. No queríamos que nada se interpusiera en nuestros cuerpos desnudos.
-Si por cada vez que peleáramos termináramos así. Bella juro que te haría enfadar a cada segundo
Le pegue en un hombro sonrojada.
-Dime que no te parece buena idea –dijo levantando una ceja
No respondí. Me daba pena decir esas cosas en voz alta. Lo pensaba pero desrícelo tan directo y sin pudor como él mismo hacía me avergonzaba.
Solo respondí ocultando mi cabeza en su pecho.
-Tonta Bella –susurro Edward
Le iba a responder pero una pesadez se apoderó de mi.
Lo siguiente que sentí fue que alguien me movía y susurraba mi nombre. Note que mis ojos se encontraban cerrados así que los abrí para encontrarme con Edward. Un Edward pero vestido.
Fruncí mi ceño.
-Bella son las once y la tormenta ya paro. Charlie te debe esperar en casa –dijo Edward
Hice una mueca. Pero me pare cuando note que era verdad.
Entre a mí cuarto con cuidado, por lo que note Charlie estaba dormido. Me hubiese gustado dormir en la cama de Edward con su sabana de ceda y con él pero tenía que regresar.
Tome mis sabanas y mi almohada como lo había estado haciendo todas las noches anteriores, quería dormir en la sala pero esta vez con recuerdos en mi mente que jamás olvidaría.
Mis recuerdos más felices.
Me desperté por el ruido en la cocina y al ver la hora salí corriendo a vestirme.
Después de la ducha más veloz de mí vida y escoger una ropa al azar en el closet revise mi celular y tenía un mensaje de Edward preguntando si quería que me pasara buscando.
Le respondí que sí.
Baje y Charlie estaba tomando una taza de café.
-No cambias, tarde como siempre –dijo mi papá en broma
-No siempre pero si tal vez la mayoría del tiempo
-Casi lo mismo
Escuche una corneta. La corneta del Volvo de Edward.
-Bueno papá me tengo que ir –le dije con un beso en la frente
-¿Alice cambio de carro?
Me congele, no sabía que decirle siempre le había dicho la verdad a mi papá. Se sentía mal mentirle pero tuve que. Era mentir o que a mi papá le de un ataque o un infarto.
-Algo así
Sin más me fui.
Creo que eso era lo único para lo que era buena.
Huir.
Me monte en el carro y mire a Edward. Sin evitarlo un montón de imágenes de la noche anterior pasaron por mi mente.
-¿Qué piensas traviesa? –dijo Edward con una sonrisa picara
-¿En qué crees? Adivina –dije retándolo. De nuevo
-Tiene algo que ver con una tormenta y nosotros dos en mi cuarto sin ropa…
-Sí eso –le corte-. Mejor avanza antes de que Charlie salga y se de cuenta de que no eres Alice
Cuando llegamos caminamos juntos hacia las mesas del patio y note que Alice ya había llegado.
Sentí que caí a la realidad.
Al ver a mi mejor amiga recordé que tenía que decirle lo de Jasper con María.
-No puedo –susurre
-Como amigo de Jasper me gustaría que esperaras a que él hable con ella. Él también se esta enamorando de ella Bella.
Mire a Edward.
-No puedo Edward. Lo tiene que saber
-Suerte –dijo
Me dio un beso en el cachete y se fue
Edward caminó hacia los pasillos y yo camine hacia la realidad.
Iba a hacer lo que más odiaba. Despertar a alguien de sus sueños.
Mientras me acercaba a Alice un rincón de mi mente lo único que pensaba es que esperaba que yo nunca despertara del sueño al cual estaba entrando.
-Alice –dije cuando estaba al frente de ella- Necesitamos hablar
BUAJAJA se lo dice o no se lo dice¡? Y WTF con Emmet y Angela? jaja
Bueno chicas he teniedo problemas con el inter por eso más o menos me he tardado
He visto que muchas han agregado la historia a favoritos y me gustaría saber que piensan de la historia
Mia's : que bello tu review me alegra que te guste la historia y más bien gracias a ti por leerme *fuiufuiu* jajajaj XD
buenoo byee las quiero cuidense
review ;;) por fiss
