Comenzando
Entre a la cocina y me apoye de espaladas en el mesón, Edward siguió mis pasos, se posicionó justo al frente mío tomando con sus grandes y fuertes manos mi cintura, lentamente me subió al mesón y ahora estábamos cara a cara.
Edward juntó nuestras frentes. Los dos suspiramos. La tención se sentía en todos lados. Mi cuerpo estaba temblando de miedo y ansiedad. De repente recordé todo lo que había disfrutado la noche anterior con Edward, acordarme de todo eso me dieron hasta ganas de gemir. Con tan solo estar a esta distancia de él me sentía tan excitada.
Pero primero debía hacer algo.
-Para nuestro bien, siento que deberíamos hablar antes de…Tu sabes…- dije
-Eso puede esperar –dijo mirando mis pechos
-No –tome sus cara con mis manos haciendo que me mirara a los ojos, él no se apeno porque lo había cachado mirándome sino que levantó la ceja y sonrió con picardía- vivimos peleando cada momento
-¿No te han dicho que lo mejor son las reconciliaciones? Oh claro que sí, anoche te lo demostré, ¿recuerdas?
Suspire, con él era imposible pero no me iba a rendir.
-Edward es verdad, quiero que paremos de pelear. Necesito decirte lo que siento
Edward hizo un chasquido con su mueca y se aparto de mi como si le hubiese dado corriente.
-Entonces baja de ese mesón porque contigo ahí no podre hablar serio
Me impulse y luego sentí los pies de nuevo en el piso y me senté en unos de los bancos del mesón, Edward se sentó a mi lado pero se volteó para mirarme de frente, luego yo lo imité y estábamos frente a frente a una distancia adecuada ni tan cerca para perder el control ni tan lejos para anhelar el que no este tan cerca de él pero seguía siendo frustrante. Quería tenerlo por completo en mis brazos.
-Me importas Edward, aunque eso no este claro para ti – le dije con toda sinceridad, al ver que no respondió continué- quiero estar contigo, quiero pasar la noche contigo, repetir todo lo que hicimos anoche –baje mi rostro sonrojado pero lo volví a encarar- pero –Edward volteó los ojos ante mis últimas palabras- no quiero ponerle nombre a los nuestro, ¿no podemos disfrutar el uno del otro?, conocernos bien primero
-¿qué es lo que te detiene de que tu y yo tengamos algo más?
No podía negarme a que la actitud de que Edward viniera como un héroe a mi vida no me había abierto sentimientos que nunca pensé que podría sentir. Él había llegado a mi tratando de salvarme del idiota de Riley y aunque yo fui lo bastante terca y caí en las manos del idiota, Edward me acurruco en sus brazos y trato de que olvidara todo lo malo que había pasado con él. Y todas estas acciones estaban haciendo que un bulto enorme de sentimientos se incrementara en mi corazón, pero era eso a lo que le temía, tenía miedo de que no funcionara y entonces yo quedara destrozada como esta mañana; cuando él se fuera con otra chica, porque eso es lo que él haría.
¿Cómo explicarle esto a Edward?
No sabía como pero tenía, iba a ser sincera no quería ocultarme en mentiras que lo empeorarían todo.
-Bella –dijo Edward con deman a que le respondiera
-No quiero que lo de esta mañana se repita
-Ya te explique porque tuve sexo con Tanya esta mañana, pensaba que te lo había dejado claro
-Y entendí, pero yo no me quiero volver a sentirme así. Edward siento que comienzas a importarme y –suspire profundamente ordenando mis ideas en la cabeza-…comienzo a tener sentimientos por ti. Edward esto me aterra con todo el corazón
-Yo también tengo miedo pero no te parece mejor que vivamos esto en vez de quedarnos con un "qué hubiese pasado si.."
Solté un suspiro, las palabras de él tenían razón, y nunca lo había considerado.
Si no le daba un chance a esto seguro pasaría toda mi vida preguntándome que sería si Edward y yo nos hubiésemos dado un chance.
-Quiero que seas mi amigo, a quien le pueda contar todo, pero también quiero ser la única que te bese cuando estemos tu y yo solos o cuando se me pegue la gana, no quiero compartirte y lo siento por eso –el rió por todo esto que estaba diciendo- no soy muy cariñosa en público pero tengo mi manera de demostrarlo
-Y yo estoy a la disposición de todo eso –dijo tomando mi mano
-¿Eso es lo único que tienes qué decir? –le pregunte
-Soy hombre no me complico tanto, solo te quiero a ti y tienes condiciones –se encogió de hombres haciendo una mueca- …me parece bien. Como ya dije, yo solo quiero estar contigo
-¿De verdad?
No pudiese creer que yo fuese la complicada en esta no tan común relación que estaba teniendo con Edward
-Ah bueno hay una cosa, nada de: bebe, amorcito o bubu –dijo estos apodos con voz femenina
Me reí retumbando el salón con mi risa.
-Esta bien bubu –dije riendo de nuevo
Me encantaba como me sentía con él, era yo y lo más raro es que a él le gustaba.
-Hay un problema. Mis padres regresan mañana y tendremos que cambiar el lugar de nuestros encuentros de pasión –dijo Edward mientras acercaba mi cuerpo al suyo
Ahora estaba parada delante de él mientras él seguía sentado en el banquito del mesón. Recosto su cabeza en mis pechos e inhaló fuertemente. Me sentí rara ante el gesto pero no iba a negar que me gustaba, en respuesta rodee con mis manos su cabeza y comencé a masajear su cabello.
Dios como amaba su cabello.
Él elevo su rostro para mirarme sin romper ningún contacto entre nuestros cuerpos, yo le devolví la mirada y pude ver esos ojos profundos en los que cualquier persona se podía perder con facilidad.
-Ahora si no te importa me gustaría que pudiésemos pasar a la parte donde estábamos hace poco –dijo con una sonrisa picara
Pude notar que sus ojos se volvieron más intensos y brillantes. Recordé que los míos podían estar iguales o más brillosos por la excitación que tenía a lo que se avecinaba.
Reforzó lo que dijo colocando sus grandes manos a cada lado de mis caderas y luego pasándolas por mis glúteos para apretarlas fuertemente.
Suspire muy bajito, y agarre con fuerza su cabello.
-Me encantaría que prosiguiésemos a la siguiente parte –le respondí
Se levanto al instante. Tomo mi mano para llevarme a su habitación pero yo no le seguí, me quede parada en el mismo lugar donde estaba sonrojada por mis pensamientos.
-Bella, no entiendo dijiste que querías hacer esto pero ahora te quedas parada ahí y…
-Quiero hacerlo arriba del mesón –le corte
Sus ojos se abrieron como platos causando una expresión muy cómica en su rostro. Si no hubiese sido porque haya dado la propuesta más vergonzosa de mi vida me hubiese muerto de la risa en su propia cara.
Quede anonadada cuando su expresión cambió de sorpresa a una mirada salvaje. Corrió de nuevo hacia donde estaba y colocando sus manos en mis nalgas me subió en el mesón y pego su cuerpo contra el mio mientras buscaba mis labios con urgencia.
Esta vez sí gemí.
Este hombre sabía todas las cosas correctas que hacer para que en cada parte de mi cuerpo se sintiera una corriente de calor. Mis sentidos se incrementaban todo gracias a que él estaba besándome, tocándome como loco y gimiendo dentro de la boca por lo excitado que estaba.
Sentía lo mojado de mis bragas.
Nunca había sentido la necesidad de tener a alguien allí adentro en esa parte de mi anatomía. Y era la cosa mas frustrante. Lo necesitaba ya, estaba hasta dispuesta a rogar para que se colocara adentro.
Mis manos fueron a su pantalón para tratar de desabrocharlos. Cuando vi que no estaba haciendo un buen intento un lloriqueo se escapo de mi boca.
Él movió sus labios hasta mi oído derecho.
-Que desesperada eres –me susurro
Sentía como se podía burlar de mi. Pero yo sabía que él estaba tan desesperado como yo así que junte nuestras partes rosandolas fuertemente simulando el continuo movimiento del sexo.
Sus cabeza se fue hacia tras soltando el gemido más excitante de mi vida.
-Ahh…Bella no puedo más –dijo gimiendo
-Eres un desesperado, ¿lo sabías? –le respondí jugando un poco con él
En respuesta gruñó y sin darme cuenta me quito mis pantalones junto con mis bragas, luego él se quito sus jeans cuando ya se los saco busco en uno de los bolsillos un condón se retiro los bóxer y luego paso a introducirse el condón.
Mientras él hacia eso para calmar mis ansias me quite mi camisa y mi sostén. Quedando desnuda para él. Antes de que se acercara para unirnos lo pare y le retire su camisa.
-Voy a…
-Hazlo –le corte
Mi desespero era mucho; quería sentirlo de nuevo ahí.
Sus manos fueron a mis caderas. La punta de su pene roso mis labios que estaban muy húmedos y cuando él se dio cuenta de esto gimio.
-Edward….-susurre amenazante cuando vi que se estaba tomando su tiempo solo para provocarme
Se hundió dentro de mí de una vez. Grite su nombre cuando estuvo todo adentro. Sus pene salía y entraba de mi vagina de manera suave pero cuando entraba era potente llegando a lo más profundo de mi ser.
Los dos no podíamos decir palabras coherentes, ni siquiera podíamos decir nuestros nombres correctamente solo nos aguantábamos el uno del otro, presionando nuestros cuerpos lo más cerca que pudiesen estar.
Sentía como mis labios apretaban su maravillosa masculinidad que de pronto comenzó un nuevo movimiento.
Dios Santo.
Era como si me estuviese martillando. Rápido y duro.
Mi cuerpo no podía soportar más, él se arraigo más a mi cuerpo y yo también.
Si antes estábamos gritando, estaba segura que ahora los vidrios de la casa se iban a romper por el ruido que estábamos causando.
No sé como lo hizo pero Edward logro decir:
-Vamos Bella…corrámonos juntos
Y con solo decir eso, como si lo hubiese mandado, nos corrimos juntos.
No aguante más. Todas mis fuerzas se habían ido en el sexo para recibir el mejor orgasmo de mi vida junto con el de Edward. Así que me acosté completa en el mesón y Edward cayó encima de mí.
Después de unos cinco minutos, yo sin fuerzas aun, Edward me llevo a su habitación.
Lo hicimos de nuevo dos veces, tan potentes, desenfrenadas y apasionadas como la primera. Aunque para mí cada vez que lo hacíamos de nuevo era mejor que la anterior.
Ya sabía de verdad porque la gente amaba tanto el sexo.
Despierta aun estaba acostada de lado mirando fijamente el rostro de Edward que se encontraba en mi misma posición.
-No sé como vamos a hacer cuando tus padres regresen pero tenemos que encontrar un lugar para poder seguir haciendo esto –le dije
-¿Ya pensando en la próxima vez Swan? –dijo riendo
Tomo mis caderas y me atrajo hacia él. Mi muslo pudo sentir su anatomía medio excitada de nuevo.
-No Edward, no creo que pueda más hoy
Se rio y su risa me contagio. Se veía como un niño hermoso y el sonido de su risa me parecía hermoso.
Hermoso.
Hermoso como él.
Hermoso como este momento.
-Respondiendo a lo que acabas de decir –me miro fijamente y luego se encogió de hombros- eso es lo menos por lo que deberíamos preocuparnos –lo mire con cara de pocos amigos-…nena cuando hay pasión como la nuestra –se coloco encima de mi y dirigió sus labios a mis oídos mientras tomaba de mis manos para colocarlos encima de mi cabeza-…el lugar es lo de menos
Volvió a besarme y su ya completamente excitado pene choco contra mi vientre haciéndome gemir.
Mi cuerpo estaba exhausto, pero yo no le podía decirle que no a un hombre como él.
disculpen que haya tardado tanto pero aqui esta un nuevo capitulo espero que les guste mucho
ya estoy trabajando en el siguiente
xoxo
reviews ;)
