Sollozos, gritos ahogados, lagrimas recorriendo sus enrojecidas mejillas, así estaba Chrome encerrada en el baño de chicas, hacía poco que escucho la campana y debía regresar a clases pero no podía dejar que la vieran en ese estado y mucho menos Ken y Chikusa, y tampoco Mukuro, no quería que la vieran así tan débil e indefensa, no dejaría que eso pasara.
Del otro lado de la puerta del baño estaba un chico de cabellos azulados pensando si debería entrar o no para al menos disculparse, ese era Mukuro Rokudo, el que hizo que Chrome llorara de esa manera, podía escuchar algunos gritos de llanto desde la puerta. ¿Realmente estaba tan mal? Mejor sería dejarla sola y que se le pasara pero puede que ella no salga nunca.
Escucho pasos amenazantes, había escuchado de aquel chico que vigilaba los pasillos de su amigo Ken, Hibari Kyoya, el chico más temido de la escuela. Quería evitarse regaños y multas por parte de él, que en este caso serían castigos, así que apresuradamente y sin hacer ruido entro al baño de chicas para ocultarse, dentro sabía lo que le esperaba.
Escucho más sollozos y camino despacio hasta encontrarla tirada en el suelo con su mochila llorando. Mukuro no pudo evitar sentirse algo culpable.
-Chrome- la llamo.
Chrome voltio rápidamente para encontrarse que Mukuro estaba allí adentro, solos, con ella totalmente echa un desastre. Se miraron unos segundos a los ojos, luego quito la mirada.
-¿Que hace aquí?- trato de no sonar tan mal -Sabe que puedo llamar a Kyoya para que lo castigue- lloraba.
-Kyoya? A te refieres a Hibari Kyoya?- pregunto -No debería preocuparme por el- rio.
-Pero, ¿qué hace en el baño de chicas?- pregunto.
-Vine a verte- respondió. Chrome abrió sus ojos, estaba sorprendida, su corazón dio un vuelco.
-¿Para que viniera a verme?- se levantó para estar frente a frente con Mukuro.
-¿Porque lloras?- Y volvían esas preguntas que la incomodaban.
-No lo sé, realmente no lo sé- se secó las lágrimas.
Mukuro saco un pañuelo de sus bolsillos para dárselo a la chica y que se secara bien las lágrimas, Chrome le agradeció y lo tomo.
-Perdón si te hice llorar- la miro. Chrome sentía sus piernas temblar.
-No fue por eso, no se tiene que preocupar por eso- agacho su cabeza.
-Es por Ken y Chikusa- rio -No te quitare a tus amigos solo porque ahora me juntare con ellos- se acercó más a ella.
-Lo siento- lloro otra vez.
-No te disculpes- le tomo de la barbilla e hizo que se miraran fijamente -Perdóname a mí por tratarte de esa manera, no soy bueno hablando con las chicas y menos con una tan linda como tú- le sonrió.
Chrome se sonrojo tanto que a simple vista se podía notar. Le devolvió la sonrisa y este quito su mano. Agarro el pañuelo que la chica del parche agarraba con la otra mano y limpio sus lágrimas.
-Ese parche- lo señalo.
-Perdí mi ojo- aclaro.
-Kufufu, yo también perdí el mío pero mi padre me puso este y me gusta el diseño que tiene- exclamo Mukuro. Chrome rio.
-Ya tenemos algo en común- dijo Chrome muy alegre.
-Comencemos- dijo el chico extendiendo su mano -Mi nombre es Mukuro Rokudo y tengo 15 años- se presentó.
-Soy Chrome Dokuro y tengo 14 años- agarro la mano del chico y el tacto que sintió hizo que una extraña sensación recorriera su cuerpo.
-Perdón- musito.
-Está bien- sonrió Chrome.
-Debemos quedarnos aquí hasta que no haya señales de Hibari- le agarro el brazo -Mientras tanto podemos hacer otras cosas- rio.
-¿Otras cosas?- pregunto.
-Si tú me entiendes- la miro.
-Yo no quiero hacer esas cosas- se sonrojo, Mukuro solo rio.
-kufufu, era broma- le puso su mano en la cabeza de la chica -Debemos salir de aquí y que no nos descubran- dijo.
Se dirigían a la puerta para poder salir, de repente, escucharon pasos acercarse, alguien quería entrar al baño. Mukuro agarro a Chrome y corriendo entraron al último cubículo del baño de chicas. Una chica entro al baño.
Dentro del cubículo, que eran algo pequeños, se encontraban Chrome y Mukuro prácticamente abrazados y tratando de no hacer ningún ruido para que no los descubrieran. Chrome tenía su cara roja de la pena, mientras que Mukuro solo deseaba que se fuera la intrusa. Escucharon a la chica salir de allí y ambos suspiraron.
-Podría acostumbrarme a esto- dijo Mukuro.
-Casi muero del susto- respiro Chrome.
Mukuro poso sus manos en las mejillas sonrojadas de Chrome, estaban calientes y suaves.
-¿Te da pena estar conmigo?- pregunto Mukuro directamente.
-No es eso- bajo la cabeza -Es que...- no podía pronunciar palabras.
La situación de por sí, ya era incomoda. Chrome jamás había estado así tan cerca y a solas con un chico tan guapo como el, cosa que la ponía nerviosa. No sabía cómo tratarlo o cómo actuar frente a una situación de esta manera. Mukuro por su parte ya había tenido algo con alguien pero estar de esa manera con ella le parecía algo que anhelaba desde hace mucho tiempo, algo que no pudo hacer la última vez. Algo que no termino.
-Yo nunca había estado así con alguien- dijo Chrome muy valiente.
-Kufufu- rio -Yo tampoco y me encanta- exclamo el chico haciendo que Chrome pensara que tal vez la situación no era tan mala.
-Debemos irnos- propuso la chica.
-¿No te gusta estar así conmigo?- pregunto Mukuro pensando si a la chica le desagradara su presencia.
-Pero nos van a descubrir- cerro sus ojos.
-No lo harán- dijo.
Después de eso Chrome recuerda haber hablado de sus gustos, lo que le gustaba hacer, y él hablaba de lo pacifico que encontraba la escuela y la felicidad que tenía al ver a sus amigos de la infancia. Antes de que fuese la hora de salida, ambos se las arreglaron para escapar sin ningún problema y Hibari Kyoya nunca se dio cuenta de la situación en la que paso la chica. Mukuro la calmo lo suficiente como para que no llorara más por cosas como esas. Realmente le agradaba ese chico.
Ya era de noche y Chrome estaba frente a su peinadora viendo una revista para chicas mientras peinaba su cabello. Se sentía linda y hermosa como era, a pesar de aquel parche en su ojo, por primera vez no lo odio tanto, hasta decía que le quedaba mejor así con su pijama.
Mukuro le menciono que el parche la hacía ver linda. Creía que ella iba a querer tal como era ella. Entonces fue allí cuando comprendió algo importante. Mukuro le provocaba fascinación, alegría, dulzura, amor. Amor? Era eso lo que empezaba a sentir.
No sentía lo mismo que cuando pensaba en Hibari. La chica recapacito, ella no había pensado en Hibari en todo el día como un chico apuesto y misterioso, sino, como el chico que vigilaba los pasillos. Tal vez le haría falta más tiempo para poder saber claramente lo que sentía, aclarar sus sentimientos. Pero si se enamoraba de alguien que apenas conoce, el podría lastimarla diciéndole que no quería nada con ella.
