Lo sentía en todo mi cuerpo, demasiado calor. Tantas emociones juntas eran demasiado para mí.

Cuando pensé que ya era suficiente, intenté salir, pero unos brazos me obligaron a quedarme.

Si no salía del sauna, iba a terminar desmayándome.


Sexta impresión sobre Super Junior: tienen "grandes ideas"

Luego de tres días seguidos de muchas corridas, al fin tuve tiempo para pasar con mi novio, pero claro, no sería una verdadera cita, sin Super Junior siguiéndonos a cada lugar que íbamos...

El frío calaba los huesos. Mi empresa había dejado el día libre, porque durante los últimos tres días no paré de trabajar. La canción en conjunto con DongHae y EunHyuk estaba lista, solo faltaba ensayar un poco la coreografía, y la que debía hacer con mis compañeras y Super Junior, el tango, no supe como hacer que entendieran que lo que bailaban en Cheeta Girls 2 no era lo que debíamos bailar. Lo que me habían pedido era algo que representara a BsAs, no algo moderno. Una pista de Piazzola, eso era lo que necesitábamos.

Camine abrazada a la cintura de Francisco durante bastante tiempo. Nos seguía, pisándonos los talones el "fantástico" grupo Super Junior, que observaban a mi novio con rabia. Escuchaba sus murmullos, parecía que querían que los reprendiera, pero no lo lograron, por lo menos mientras estuviese con él. Le sonreí tímidamente y me abrazó con más fuerza.

- ¿No te parece que hace mucho frío? - me susurró pegado al oído.

- Sí - le admití -. Pero no puedo entrar a ningún sitio sin llamar la atención, y mucho menos con ellos - señalé la manada de feroces lobos que nos seguían -. ¿Les pregunto? - dije dubitativa. Él me asintió lento. Me giré hacia donde estaba Super Junior, apenas me fije en ellos, frenaron, cambiando sus rostros completamente a unos sonrientes.

- ¿Si, Lomi? - dijo EunHyuk con un tono particularmente agudo.

- ¿Hay algún lugar al que quieran ir? Hace mucho frío para estar fuera.

- ¡Ya sé! - exclamaron HeeChul y LeeTeuk -. Yo lo pensé primero - comenzaron a pelearse, hasta que ShingDong los separó.

- Si pensaron el sauna cuenten conmigo - dijo KyuHyun en ingles, para que también comprendiera Francisco.

- P-pero... - dije -, ¿no nos separaran?

- No, no te preocupes por eso... vamos - y sin darme cuenta estaba rodeada por ellos, que me empujaban hacia algún lugar, dejando a Fran fuera del círculo. A veces creía que se portaba demasiado bien con ellos.

Durante las comidas, cuando nos juntábamos para ver una película, SuJu me alejaba de él y lo dejaban fuera de la conversación. Cuando intentaba hablar con alguno, no le hacían caso, excusándose con que no entendían ingles. El único que a veces se acercaba era DongHae, que a pesar de no dominar el idioma, intentaban hacerse entender entre ambos.

Sauna, el lugar perfecto para relajarse después de tanto trabajo. Era lo que realmente necesitábamos.

Entramos a una preciosa recepción. RyeoWook y SiWon fueron a pedir la entrada y la ropa. Mientras tanto, me puse a escuchar la charla entre DongHae, EunHyuk y HeeChul.

- Creo que será mejor que cuando vinimos en verano con Anya y Eva.

- Yo creo que será peor cuando queramos salir.

- Yo quiero que se cambie el vestuario aburrido por unos bonitos bañadores - HeeChul me observó y guiñó un ojo sacando la lengua. DongHae le golpeó fuerte la cabeza -. Lo decía porque la remera me incomoda - me miró nuevamente -, y a veces el pantalón también.

DongHae lo golpeó de nuevo y yo me acerqué a LeeTeuk que intentaba hablar en inglés con Francisco.

- ¡Lomi! Que bueno que estás aquí - dijo en coreano -. Dile que no es como los saunas que salen en las películas estadounidenses, que se usa ropa especial, que no debemos desnudarnos - yo me ruboricé un poco, pero lo traduje.

- Dile que no quiero que nos separen.

- Dile que no se preocupe por ello. Además tenemos que filmar - me mostró la cámara. Reí antes de traducir al español.

SiWon me entregó un conjunto fucsia.

- Si se te cae, cámbialo, allí - señaló a la recepcionista. Agradecí con una pequeña reverencia, no me había hablado desde la fiesta -. Esto... lamento lo de la otra noche. Yo realmente no sabía lo que hacia - no supe que decir, solo podía ver su coronilla.

- Yo... SiWon... no te preocupes. No me hiciste nada... - no pude seguir hablando. Unos brazos me tomaron la cintura desde atrás.

- Será mejor que el cabello te lo sujetes. Si no puedes sola, avísame - la voz de HeeChul se escuchó en mi oído. Antes de soltarse, me mordió el lóbulo. El caballo se quedo observándolo, sin saber si regañarlo o consolarme, aunque tampoco le di tiempo a ninguna de las dos cosas, porque me fui a cambiar.

Al llegar al vestidor, pude notar que muchas de las mujeres presentes me observaban, las saludé con una reverencia y comencé a quitarme la campera para seguir con el resto de la ropa de arriba. No quitaban sus ojos de mí. Mi cara estaba cada vez más roja, cada vez que me quitaba una prenda que tenía, más ojos se fijaban en mi cuerpo. Al llegar a la camiseta interior me giré:

- ¿Sucede algo malo? - pregunté con voz cortante y una sonrisa.

- ¿No eres la nueva artista? - preguntó una chica que debía rondar los 20 -. Esa que esta en el nuevo programa con SuJu.

Me quedé mirándola boquiabierta. Detrás suyo había otras varias que me observaban con ojos asesinos.

- Sí - levanté la frente, de esa forma le sacaba media cabeza - ¿Qué con eso? - se miraron.

- ¿Piensas que puedes acercarte a ellos sin problemas? - comenzaron a acercarse. Yo sabía que algo como eso iba a sucederme, no era inmune a ningún tipo de insulto, pero siempre me caractericé por tener una lengua filosa, así que mientras la chica hablaba yo busque entre mis cosas.

- Dilo todo de nuevo - la corté, apuntándole con la cámara - ¿Piensas que eres mejor que yo por poder insultar, por saber coreano a la perfección? - la chica solo me miraba -. Dilo todo nuevamente, tus queridos Oppa lo verán y te conocerán - sonreí tiernamente. Las chicas siguieron cambiándose y yo hice lo propio. Cuando terminé salí, no sin antes llamar a la que me había hablado -. Por favor, ven conmigo - dije con mi mejor actuación de agyo y tomándole las manos.

Mientras filmaba con la cámara iba hablando sobre cosas al azar.

Llegué a donde todos me esperaban.

- ¿Quién es ella, Lomi? - preguntó LeeTeuk - ¿Alguna amiga tuya? - negué.

- Es una fanática suya - murmullo general, sentí la mano de la chica sudada, sabía que estaba soportando el no gritar, la apunté con la cámara - ¿verdad? - sonreí con malicia mientras ella asentía -. También tiene que preguntarles varias cosas... ¿Podrían aclararle algo? - los volví a filmar, ellos me observaban incrédulos -. Sí- dije aún observándola, su mano tiraba de la mía para huir -, díganme... ¿acaso les impido el poder hacer bien su trabajo?

- Lomi... - DongHae intentó frenarme, pero entendiendo mis intenciones, YeSung fue el más rápido y le tapó la boca.

- Por supuesto que no, de hecho nos ayuda mucho con nuestras presentaciones, y nos ayuda con el inglés - EunHyuk habló.

- ¿Me he aprovechado de que sean "que sean tan buenos"?

- ¿En el sentido de que nos esforzamos por resistir la tentación de lo que es tu cuerpo o que hayamos dejado que tu novio pase la navidad con nosotros? - HeeChul se ganó un golpe por parte del líder.

- ¿Como que una tentación de su cuerpo? - lo reprimió en voz baja -. Lo único bueno que hicimos por ella fue dejar que su novio pase una de las fiestas con nosotros - sonrió.

La chica solo observaba queriendo morirse. Le solté la mano y me alejé unos pasos para enfocarla mejor.

- ¿Estás más tranquila de que tus Oppa están bien cuidados? - le sonreí nuevamente, y apagué la cámara luego de que hubiere asentido -. Por favor - me acerque y le tomé las manos entre las mías -, las palabras que dices son hirientes - me puse a la altura de sus ojos -. Esto es mi trabajo y el de ellos. A veces lo que dicen duele. No eres la primera que me insultó ni la última que lo hará. Solo quiero que sepas que nosotros solo somos amigos que se divierten de un modo diferente. Amigos que se divierten en el trabajo.

- De verdad lo lamento mucho - soltó el agarré y se reverenció ante mí -. Yo...

- ¿Quieres que te firmemos algo? - RyeoWook sacó algo de su bolso y todos comenzaron a autografiarlo. Llegó a mis manos. Lo observé. Reí, era una de las bufandas de Super Junior. Se lo quise entregar.

- También tú - me dijo. Le miré fijo y tomé la fibra que SiWon me tendía. Ese sería mi primer autógrafo. Mientras escribía mi nombre, Francisco me abrazó la cintura y observó por mi hombro lo que estaba haciendo. Noté los ojos de la chica posados en él.

- Toma - le entregué la bufanda. Me lo agradeció con otra reverencia y emitió un sonido, como si quisiera decir algo pero se arrepintió - ¿Sucede algo?

- Bien, en realidad... - divagó un rato hasta que por fin tomó un poco de coraje para preguntarme -. Él - señaló mi espalda - ¿es algún famoso?

Sentí que SuJu completo se reía, di vuelta mi rostro y se callaron. Francisco no entendía nada.

- No - dije con superioridad -, es mi novio.

La chica saludó con otra reverencia se fue. Me giré para observar a Super junior. Me miraban como si estuviese loca.

- Avisa la próxima vez - me dijo DongHae, que recién se soltaba del agarre de YeSung.

Disculpen - dije con sarcasmo -, la próxima vez que alguna de sus locas fanáticas me insulte en público por estar con ustedes en un vestidor de mujer, los llamaré para que vallan a defenderme.

Me crucé de brazos y sentí un beso en el cuello. Recordé entonces que Francisco estaba detrás mío.

- Quiero ver los saunas - dijo en voz alta - ¿Ya podemos ir? - todos asentimos y comencé a seguir a unos SuJu felices que no dejaban de hablar en coreano rápido por el entusiasmo -. No les entiendo - me dijo al oído -, están celosos de que este contigo, pero luego nos dejan solos en el sauna - sonrió y le comprendí al instante.

Juntos, nos fuimos alejando hacia unas puertas pequeñas, comenzamos a entrar y salir de todas. Hacia mucho calor en todas ellas, era sofocante.

- No lo soporto - dije dirigiéndome a la salida, luego de estar bastante tiempo dentro de una. Pero Francisco me sostuvo el brazo y señaló la ventana. Super Junior estaba jugando con la cámara haciendo un recorrido privado mientras me buscaban. Se habían detenido y no se iban -. Es en serio, debo salir - dije luego de unos segundos, pero no me soltaba -. Por favor - le miré desesperada. Él estaba en el mismo estado que yo. Sudoroso y la cara completamente colorada.

- No - negó abrazándome -, quiero estar contigo a solas por una vez - a pesar de que lo quería mucho, me estaba faltando el aire, demasiado calor, demasiada humedad, sentí mi presión descender, me estaba mareando.

- Por favor, no me siento bien - otra vez pedí - pero se lanzó sobre mí, dejándome bajo suyo, sobre el ardiente suelo, sosteniéndome las muñecas. Le suplique, grite, pero no me soltaba. Comencé a molestarme un poco, pero el calor me había quitado fuerzas.

Al parecer alguien me había escuchado, porque la puerta se abrió, dejando entrar un poco de aire frío. De pronto el peso sobre mí desapareció y la puerta volvió a abrirse y cerrarse.

Lento abrí un poco los ojos. HeeChul me ayudó a sentar. Los demás habían salido junto a Francisco, a quien seguramente estarían diciéndole algo.

- ¿Estas bien? - preguntó, a pesar de ser obvio mi estado.

- No, quiero salir.

- Quédate unos segundos más - dijo colocándose detrás e intentando arreglar mi cabello, que estaba completamente mojado y pegado a mí -. Te dije que lo ataras, suerte que siempre traigo una de estas - luego me lo sujeto en una coleta para que no me molestara -. Ahora paga.

- ¿Eh? - dije girándome lento.

Les voy a dar un pequeño consejo: nunca se queden a solas con HeeChul cuando tengas pocas energías.

Le miré a los ojos. Sin que pudiera reaccionar, tomó mi cintura, terminando de girarme y pegándome a él, para luego estampar su boca contra la mía. A pesar de las quejas y los golpes que intenté darle en el pecho, no me soltaba. Un sentimiento nuevo recorrió mi cuerpo... mi estomago estaba extraño, mis ojos solo veían estrellas, comencé a sudar más de lo normal. Sentí un escalofrió en la columna.

Cuando me soltó pude notar que su voz me decía algo, pero estaba demasiado confundida para hacerle caso. Unos brazos me alzaron y llevaron al aire fresco. Mis ojos comenzaron a distinguir el rostro preocupado de HeeChul, mis oídos solo escuchaban un zumbido, así que tampoco supe lo que hablaba con otras personas en busca de algo.

Se metió en un baño de mujeres y me dejó en el suelo. No me podía mantener en pie de lo pesada que aún me sentía, así que caí nuevamente en sus brazos.

- ¿No quieres vomitar? - preguntó fuerte para que le escuchara. Asentí, notando que el revoltijo subía por mi garganta, y me lanzó a uno de los cubículos - ¿Estas bien? - me dijo con voz preocupada, cuando deje de hacer ruido.

- Sí - conteste, al sentir que el mareo había pasado. Tiré de la cadena e intenté limpiarme la boca antes de salir -... ¿No es el baño de mujeres? - sonrió, a pesar de que había varias personas de mi género, no notaban la presencia de HeeChul. Él rió y me dijo que enjuagara mi boca. Me entregó una menta para quitar el mal sabor y fuimos a buscar a los chicos.

- Esto... - me dijo -, perdona por que no te siga besando, pero tu boca no será agradable hasta que comas algo y te laves los dientes - golpeé su brazo con el puño cerrado y se quejó.

- ¡Lomi! - exclamó alguien, antes de abrazarme con fuerza - ¿Estás bien?

- Sí, RyeoWook - lo separé un poco para verle los ojos, que él evito mirando el suelo -. Solo me hizo mal el estar tanto dentro del sauna - sonreí a todos, pero faltaba alguien -... ¿Francisco?

- En no se donde a comprar no se que - dijo KyuHyun -. Te avisé que vino por algo - me señaló con el índice.

- Se queja el que menos debe - me acerqué -. El que deja de hablar en ingles para que no entienda - otro paso -. El primero en quitarme de sus brazos - más cerca -. El que me obliga a dormir con alguien más porque "no sabes lo que puede hacerme mientras duermo" - más, el chico se topó con la pared, yo ya estaba a pocos centímetros -. Quien dice que no debemos quedarnos solos porque se aprovechará de mí - sentí como temblaba KyuHyun -. Era obvio que algún día se cansara y quisiera alejarme de ustedes a toda costa - me observaba con miedo -, que se revelara de alguna u otra forma.

- Y todavía no sabe de las fotos.

- Mejor cállate, EunHyuk.

Dicho esto, me acerque a DongHae y tironeé de él hasta que me siguió a un pasillo vacío.

- Lomi - dijo al verme caer al suelo -. No seas así - se arrodillo junto a mí y me tomó la barbilla para que le viera los ojos -. Sabes lo mucho que te queremos y por eso cuidarte.

- Sí, lo sé.

- No queremos que te lastimen.

- No quieren que me lastime la persona que más quiere después de mis padres.

- Lo sé - cerró los ojos y se cruzó de piernas soltándome, se veía como un niño castigado.

- DongHae - me miró -, sabes que eres mi mejor amigo aquí y eres a quien más quiero de Super Junior -asintió con una sonrisa de oreja a oreja -, pero a veces necesito algo propio, unas palabras conocidas. Lamento mucho que les haga mal que diga eso, pero jamás me gustó mentir y jamás lo haré.

Me abrazó fuerte. Yo también. Al separarnos sonreímos como niños en su último día de clases.

- Francisco fue al kiosco, vamos a ver si término de comprar o sigue allí - me dijo feliz.

Caminamos tomados de la mano, balanceándolas a un ritmo diferente al de las piernas. Llegamos a donde estaba mi novio, que no podía conseguir que la vendedora le entendiera. Al verme, corrió a abrazarme, pedirme disculpas y ayuda, todo al mismo tiempo. Intenté calmarle para entender exactamente lo que quería comprar.

- Unas galletas y chicle - DongHae se dirigió al mostrador. La chica comenzó a coquetearle y le regaló las cosas, pero el chico solo le ofreció por lo menos que aceptara un autógrafo a cambio. Cada vez me parecía más inocente -. Fran - le tomé ambos lados de la cara -, prométeme que no harás eso de nuevo. Asintió antes de que lo acercara a mí para darle un pequeño beso en los labios.

- Yo... - comenzó algo nervioso.

- Aquí - DongHae extendió sus manos con dos bolsas repletas de comida y bebida -. Me lo regalo, fue muy amable de su parte - la saludó con la mano. La chica me observó con ojos asesinos. Yo hice una reverencia y le agradecí formalmente -. Vamos, que deben tener hambre.


Luego de comer y charlar con todos, seguimos nuestra guía por el sauna, filmábamos desde fuera quien soportaba mejor el calor, luego fuimos al gimnasio, donde compitieron quien podía levantar más peso. Francisco se mantuvo al margen, y cada vez que podía dirigirme la palabra se quedaba sin habla... como si quisiera decirme algo importante, pero no supiera como.

Fue una mezcla de diversión y relajación.

Cuando llegó la hora de volver, buscamos tres taxis. Yo estaba con Fran, EunHyuk y SiWon adelante.

- Ro - me dijo bajito -, yo... - le miré, esperando que pudiera hablarme -, vine aquí por una razón, pero quiero hablarlo a solas.

- No te entienden - le anime -, dime.

- Es que... - observó a los presentes -, es algo privado, no quiero hablarlo en un taxi.

- Oh...

No hablamos durante el resto del camino.

Llegamos al edificio. Cientos de voces se escuchaban alrededor. Las fans golpeaban las ventanillas para que saliéramos.

SiWon le indicó al taxi que rodeara el edificio y se dirigiera a la entrada trasera, por donde siempre salíamos para que no nos atacaran.

Bajamos y rápido nos introdujimos en el edificio. Esperamos a que todos llegaran. Sentí la mano de Francisco agarrada muy fuerte de la mía.

Nos separamos para subir por ascensor o escaleras.

Observé a Francisco, parecía muy preocupado, yo no pude imaginar el por que o que era lo que quería discutir conmigo.

Apenas entramos en el piso, él me arrastro hasta el cuarte de KyuHyun, dejando a todos, incluyéndome, sin habla.

- Por favor - dijo sentándome en una de las camas, luego de que trabara la puerta -, es algo realmente importante para mi, y lo será para ti.

- Eh... - los nervios estaban haciendo que temblara. Se estaba acercando demasiado. Me empujó y se recostó sobre mí. Comenzó a besarme... como nunca lo había hecho, yo no podía moverme, sus manos comenzaron a quitarme la campera y la suya. Mi estado era vegetativo, mi mente no podía pensar en nada, mi cuerpo solo seguía instintivamente los movimientos de Francisco. Sus manos estaban heladas, lo supe porque las introdujo debajo de mi ropa. Le paré - ¿Que...? - quise preguntar jadeante, pero él volvió a besarme como antes, sin compasión y sin aviso. Mi preocupación aumentó al comenzar a quitarme la ropa, primero el buzo de polar, luego el suéter de botones -. ¡YA! - grité, él se apartó con una mezcla de confusión y enojo - ¿Que se supone que estas haciendo? - se sentó a un lado, yo me levanté y le miré de frente.

- Cortemos - dijo mirando el suelo. Me quedé quieta, dura, sin reacciones -. Yo... creo que es lo mejor.

- P-pero... porque...

- Porque quería saber si realmente me querías - se posó en mis ojos -. Veo que no... - suspiró.

- Eso no es cierto - la voz me salió demasiado aguda -. Yo te amo - me miró sonriendo.

- Claro, dejas que ese grupo de idiotas esté todo el día encima tuyo y yo, que soy a quien amas, no me dejas tocarte un pelo.

- No quiero hacerlo en el cuarto de un desconocido - sus ojos comenzaron a cristalizarse -. ¿Porque estas haciendo esto?

- Ya lo dije, es algo que debí haber hecho cuando te fuiste de Argentina. Perdí demasiado tiempo contigo. Eres solo una niña actuando de adulto - eso lo habían dicho muchas personas, pero él jamás, sabía lo mucho que me dolía escucharlo.

Sufro un complejo con mi edad, no se si me explico. Al cumplir once años, me veía mucho mayor, mi cuerpo había crecido mucho, por lo que la gente me trataba como si fuese ya una adolescente, aunque luego se dio cuenta de mi edad y volvieron a tratarme como a una niña. Al correr los años, mi cuerpo quedó igual, así que la gente siguió tratándome así, sin embargo, al cumplir 17 años, y no tener cambios, las cosas siguieron igual.

Comencé a llorar, mientras él guardaba sus cosas en el bolso. No me miró. Eso me hacía sentir aún peor. No entendía que era lo que estaba sucediendo.

- Por cierto - me lanzó algo -. Había traído esto para tomar, pero creo que lo necesitaras más que yo - era un paquete de yerba.

- No... No en... - mi voz sonó muy débil.

- ¿Que cosa no entiendes? - me observó - El hecho de que no te quiera más o que para mí fuiste solo un juego - que hubiese viajado hasta el otro lado del mundo para verme, sonaba demasiado utópico, no quería admitirlo, pero KyuHyun había tenido razón todo ese tiempo. Le observé mientras salía por la puerta.

Y yo quedé ahí, con una caja en las manos, lágrimas en los ojos y un agujero en mi corazón. No se cuanto estuve así, parada, con los ojos clavados en una puerta, por la cual esperaba desesperadamente que regresara.


Bueno, al fin pude terminarlo. La verdad es que no sabía realmente como terminar el capitulo o la razón por la cual él se va. Había tenido varias ideas, pero muchas fueron rechazadas. Al final decidí quedarme con la original... que es esta.

Bueno. Hay cosas que se van a ir explicando de ahora en más, así que "No desesperéis y sed pacientes"

Saludos a todos.

Caroline.