Las lágrimas no paraban de brotar, era lo único de mi cuerpo que se movía, mis lagrimales. Aún sostenía el paquete de yerba que él me había lanzado.

De pronto, mis piernas se vencieron por el peso y quede ahí, con el corazón destrozado completamente, mis ojos nublados por la tristeza. Esperando por alguien que nunca volvería.


Séptima impresión sobre Super Junior: no dejan de sorprender

Seguía llorando, mis brazos se aferraban a mí, había soltado lo que me había regalado, las pequeñas hojas secas se habían desparramado por toda la habitación.

De pronto escuché que alguien se acercaba por el pasillo, levante la vista esperanzada, para encontrarme con KyuHyun, que tenía una expresión de triunfo por todo el cuerpo.

Volví a mirar el suelo, pero no sin antes darme cuenta de que su rostro cambio a uno preocupado. Cerró la puerta y la trabó. No quería que me molesten.

Sentí como unos brazos me rodeaban para levantarme estilo boda y llevarme a la cama, donde me sentó sin mucho esfuerzo. Un peso extra se apoyó a mi lado.

- No digas te lo dije - fue lo único que salió de mis labios, lo que más me sorprendió fue la solidez con la que sonó, sin que se me quebrara la voz, a pesar de que mi pecho estaba completamente presionado por el llanto.

- No pensaba hacerlo - no tenía arrogancia su tono -. Solo quiero saber lo que pasó - negué antes de volver a soltar un llanto desesperado. Escondí mi cara en mis manos. Otra vez, me rodeó con sus brazos. Supongo que un deja vu...

- Ahora me contaras la historia de alguno de los mie... - mis ojos se abrieron completamente, eso no había sucedido la última vez que había llorado en su cuarto y él me había consolado.

Sus manos sostenían ambos lados de mi cara y sus labios danzaban contra los míos, de una forma que jamás había sentido. Lentamente me fui dejando llevar.

¿Porque rayos todos los miembros de Super Junior besan tan bien?

Cuando sintió que yo le correspondí, soltó mi cabeza y llevó sus manos a mis hombros, para acomodarme de alguna forma en su cama, esa era la tercera persona que me besaba en el día, pero por alguna razón fue la más suave, la más... ¿lenta y sensual? no sé cual sería la perfecta palabra para describirlo. Pero en cuanto se separó de mi, sentí que me faltaba una parte. Con los ojos aún cerrados, sentí sus manos empujarme, hacia la almohada. Sentí sus manos, a ambos lados de mi, para recostarse sobre mí nuevamente para volver a posarse en mis labios.

Sin dudarlo dos veces, mis brazos rodearon sus hombros para despegar mi espalda de la cama y pegarme más a él, cosa que le hizo reír y apoyar una de las manos, porque sino caería como peso muerto y me aplastaría. Me rodeó aún más con el brazo que le quedaba para que también pegara mi abdomen a él.

De a poco, el beso se fue volviendo más y más apasionado, como si no bastara el solo hecho de que nuestros labios se rozaran entre ellos. Solté un grito ahogado al sentir su peso completo sobre mi pequeño cuerpo, eso le hizo reír, porque luego de separarse un poco para mirarme a los ojos, me mostró su mejor sonrisa de lado. Pero no terminó con eso, al parecer era HeeChul disfrazado de KyuHyun, porque comenzó a lamer mi cuello de la misma forma en la lo hacia su hyun. Mis manos se tensaron y arrugue su camiseta.

- Creo que es suficiente - se levantó jadeando un poco. Yo me senté.

- ¿Qu-que hi-icis-st-te? - no podía formular una oración correcta en mi mente, y mucho menos decirla en voz alta. Él soltó una carcajada.

- Ya estas mejor - me miró a los ojos, serio, esa fue la primera vez que evité su mirada -. Sabes que cualquier necesidad que tengas estamos aquí para satisfacerlas - me guiñó un ojo.

- ¿Necesidad? - no le entendí.

- Claro, ya que tu novio te dejó... tu sabes - me sonrojé, haciendo que riera de nuevo.

- No soy ese tipo de persona - inconscientemente me abracé el pecho.

- Claro, y por eso dejaste que te besaran SiWon y HeeChul, estando en paños menores... y no me impediste absolutamente nada recién... - se acercó a mi rostro amenazadoramente.

- E-es-so f-fue... - no sabía como completar la frase de una forma lógica y en coreano entendible -... por que... te aprovechaste de que tuve una decaída... eso - sonreí al encontrar las palabras adecuadas, pero no duró mucho mi felicidad, porque los labios de KyuHyun volvieron a rozar los míos, haciendo que mis parpados cayeran inesperadamente.

- Creo que sí lo eres - río fuerte y se levantó -. Te toca cocinar - le miré confundida - ¿sabes cortar cebolla? - asentí y tiró de mi mano para sacarme del cuarto y llevarme a la cocina, pasando por alto a los SuJu que hacían preguntas sobre lo que había ocurrido con Francisco, lo que me hizo acordar y comenzar a llorar de nuevo.

KyuHyun no esperó mucho para entregarme una bolsa entera de cebolla y un cuchillo.

- ¿Todo eso?

- Avísame cuando termines, RyeoWoon hará el resto.

Se fue, dejándome sola. Recordé todas y cada una de las palabras de Francisco. Mis ojos volvieron a soltar millones de lágrimas, solo que esa vez no sabía si eran reales o producidas por la irritación de lo que estaba cortando.


Me lancé sobre el sillón, aún tenía los ojos rojos y los labios hinchados de llorar. El piso 11 estaba vacío, al fin sola, o eso creí.

- Lomi - SiWon estaba parado frente a mí -. ¿Estás bien?

- Sí - dije intentando sonreír y levantándome para que se pudiera sentar a mi lado -. KyuHyun me hizo cortar cebolla - señalé mis ojos.

- Veo - posó sus ojos en el suelo -... Francisco, ¿que fue lo que sucedió?

- Dijo que se tenía que ir - baje la mirada y cerré los ojos para contener las lágrimas que amenazaban con salir.

- Oh - me miró y yo a él -. No pareces bien. ¿Quieres que haga algo por ti? - parecía preocupado.

- ¿Algo como que? - pregunté inocentemente. Entonces noté que sus manos encerraban las mías, que se apoyaban en mis piernas.

- Cualquier cosa que quieras, puedo hacer cualquier cosa que necesites - su mirada se intensifico, produciendo un escalofrío en todo mi cuerpo.

- No, gracias, estoy bien - sonreí cerrando los ojos, y sus brazos me pegaron a él, genial, otro más que se aprovecharía de mí - SiWon... suéltame.

- No - su voz sonó en mí oído como un suspiro -. ¿Sabes? Hay algo que no te dijeron nunca - se apartó lo suficiente como para verme a los ojos, sus brazos aún sostenían mis hombros para que no me moviera. Mis manos arrugaron el pantalón de pijama y comenzaron a sudar -, eres una persona adictiva - me sonrojé a más no poder, ¿acaso había escuchado bien? ¿Choi SiWon diciéndome a mí adictiva, con lo que él producía en las mujeres? Solté una carcajada, haciendo que frunciera el seño.

- No me mientas para hacerme sentir mejor.

- No lo hago, yo no miento, jamás lo haría - sus ojos me hipnotizaban, su aroma me estaba embriagando, otra vez cayendo en la misma trampa -. Sino, ¿como explicarías la obsesión de los miembros de estar a tu alrededor? ¿La forma en como trataron a tu novio para que se alejara de ti? ¿El que nos peleáramos para que pasaras la noche con alguno de nosotros? Tus labios, tal cual están ahora son una tentación para cualquier hombre.

Bien, nunca supe si lo estaba diciendo en broma o que, pero no me quedé a averiguarlo, rápidamente me solté de su agarre y corrí hacia la puerta de entrada para ir con los otros. Antes de salir, eché una última mirada a SiWon, estaba en la misma posición, con la misma mirada posada en mí. Me asusté y mucho. Corrí por las escaleras, tropecé un par de veces, pero, a pesar de mi altura, siempre tuve muy buen equilibrio, así que no me caí. Toque la puerta del piso 12.

Nunca lo había notado, pero tenía muchas frases escritas con lapicera, principalmente dándoles ánimos y firmas, supuse que eran cartas de fans, que ellos no querían borrar. EunHyuk me abrió la puerta sonriendo. Pero apenas me vio cambió su rostro a serio, jamás lo había visto así. Cerró la puerta tras de sí.

- No entraras de esa forma - me señaló la cara. Le miré extrañada.

- SiWon esta abajo - hice puchero -, no quiero estar sola con él - al parecer el chico se compadeció de mí, aunque sin entenderlo del todo.

- Bien, pero debes sonreír - me dedicó una de sus mejores caras de felicidad.

- Lo estoy haciendo - estiré mis labios como el gato rison y cerré los ojos. Noté como sus dedos presionaban mis mejillas -. Ah - me quejé cuando me soltó.

- Entra.

Al pasar el portal, me encontré con que casi todo Super Junior estaba frente al televisor comiendo. Los regañé porque no me había avisado.

- Pero si enviamos a buscarte. ¿No dijo nada SiWon? - LeeTeuk parecía no entender nada.

- Sí, fue... pero... - me quedé pensando si debía decirles o no, pero no me dieron tiempo, porque sentí que algo caliente empujaba para meterse en mi boca. YeSung intentaba darme un poco de pescado. Abrí los labios para que pudiera alimentarme más cómodamente -. ¿Que están mirando? - pregunté al sentarme y tomar un plato que nadie estaba comiendo.

- Videos viejos - contestó ShigDong -, luego de debutar hicimos muchos programas de variedades - ¿Nunca los viste? - negué con mi boca repleta de arroz.

- Este es uno de los mejores - DongHae me golpeó la espalda mientras tragaba, haciendo que me ahogara y comenzara a toser - ¿Estas bien? Lo lamento - asentí mientras tomaba de un vaso con agua. Porque con ellos era así, todo era de todos, todo se compartía, excepto el tiempo en el baño y los cepillos de dientes, lo único que se respetaba en esas dos casas.

- ¿Que es? - pregunté con la voz rasposa.

- Explorando el cuerpo humano - me contestaron. En la pantalla vi como todos corrían en ronda alrededor de EunHyuk y YeSung.

A pesar de mi estado, SuJu supo como mantenerme alejada de mis pensamientos, y realmente con ese programa no paré de reír con ellos, se veían tan jóvenes, y felices todos juntos (cuando eran 13).

Esa noche conocí a HanGeng y KiBum, y lo divertido que era en realidad KangIn. Quiero decir, mi primera impresión sobre él no fue exactamente la mejor, además no le había visto sonreír mucho ese día que pasó con nosotros.

Pero como toda historia feliz, todo llega a su fin. Así que llegó la hora de acostarse. Yo estaba muy, pero muy cómoda acurrucada en los brazos de DongHae, sinceramente, luego de escuchar lo que SiWon había dicho, no me fiaba de ninguno de ellos, pero sin saber el porque, el pez inspiraba confianza por donde sea que le miraba, siempre me había cuidado, y me había acostumbrado a ser rodeada por esos brazos...

- No quiero caminar - hice un puchero.

- Yo la llevo - HeeChul, KyuHyun y YeSung comenzaron a pelear por ser quien me cargara hasta el piso inferior. Pero como siempre sucede, DongHae me cargó tan fácilmente, que hasta él se sorprendió de lo liviana que yo era. Enterré mi cara en su pecho con los ojos cerrados.

- Esta noche dormirás en la cama de SungMin, digo, como él se fue... - su voz sonaba algo sombría, sin querer abrí los ojos, pero él me sonrió en cuanto pude enfocar su rostro, así que nunca estuve muy segura de ello. Además de los suaves pasos de DongHae sobre las escaleras, se escuchaban los de los otros miembros que también debían bajar. Sonreí al escuchar las quejas de EunHyuk a LeeTeuk, de porque el pez me debía llevar, que yo tenía piernas para poder caminar y que todos estábamos igual de cansados (en realidad no muy cansados, veníamos de un sauna).

Me recostó suavemente sobre el mullido colchón del miembro faltante, cuando me tapó con las frazadas, pude ver unos ojos sombríos que vigilaban cada movimiento que hacía.

- Buenas noches, que descanses - me dijo, antes de besarme en la frente, como había hecho las últimas tres noches que dormí con él.

- Vete a tu cuarto - KyuHyun estaba algo molesto, el mayor hizo lo que le pidieron sin rechistar -. Si sigues así, ninguno de nosotros podrá estar sereno al estar a solas contigo.

- ¿Porque todos dicen eso? - inflé los mofletes, y le miré -. Parece como si nunca hubiesen estado con una chica.

- Supongo que no entendí a SiWon ni a HeeChul cuando intentaron explicarse, pero después de hoy no creo volver a mirarte con los mismos ojos - enrojecí -. En como si sedujeras con el solo hecho de mover un dedo, una vez que te alguno de toque.

- Parece fantasía, ninguna chica, y mucho menos yo, puede hacer algo como eso. Y ustedes ya son hombres adultos, no pueden mirar a una pequeña niña como yo, para que sea algún tipo de amante.

- ¿Eso crees? - comenzó a acercarse a mi cama -. La mente de los "hombres" a veces es un poco retorcida y sale de la normalidad - se sentó a mis pies -. No quiero dormir solo hoy - quedó con la vista perdida en algún sitio del cuarto.

- Estoy en la cama de al lado.

- No, quiero decir... solo - clavo esos ojos traviesos en mí. Quedé petrificada -. Solo será hoy. No me gusta que vean esos videos, me duele recordar esa época.

- ¿Esa época? - pregunté con mucha curiosidad.

- Tú sabes... la del acc-idente - la primera vez que oía la voz grave de KyuHyun quebrarse al decir una palabra. Entonces recordé lo que me habían dicho mis compañeras el día anterior, sobre el incidente de Super Junior al volver de un programa de radio, creo que no es necesario que cuente lo que sucedió, porque ya todos lo deben saber.

- Ah - exclamé -. Pero no voy a dormir con nadie esta noche, no, no - negué con fuerza.

Cinco minutos después, unos brazos delgados me rodeaban la cintura desde atrás... no pregunten como llegué a aceptar su petición...


Desperté temprano, el sol no había salido aún. Pero sabía muy bien que mis vacaciones habían terminado, trabajar, eso era lo que debía hacer de ahora en más.

Los últimos días había practicado la coreografía de "I wanna love you", y ese era el día en el que iba a hacerla junto a DongHae y EunHyuk, y avisarles sobre los cambios que el coreógrafo del grupo había hecho.

Lentamente intente quitar el brazo de KyuHyun, que me rodeaba la cintura y tomaba mi mano. Lo había logrado sin despertarlo. Me senté lento. Aún no se movía. Me levanté. Busque mi ropa para cambiarme. Le miré fijamente. Sus ojos estaban cerrados. Me senté en el suelo para quitarme los pantalones y ponerme los que escogí. Estaba durmiendo todavía, así que no me preocupe. Comencé la levantarme la remera...

- ¿En serio quieres que algo te pase? - su voz sonó profunda, me giré lento vi que estaba sentado sobre la cama de SungMin -. Ya te dije que será muy difícil que te vuelva a ver con los mismos ojos.

- Pero estabas dormido - me excusé.

- Sí, hasta que se te cayó el teléfono.

- No se ca... - miré el suelo y mi celular estaba junto a mi pie -. ¿No viste...?

- No, solo vi que levantaste la remera - me sonrojé, agradecí que estaba oscuro -... ¿Donde vas?

- A practicar y hacer la coreografía de tango. El especialista llegó ayer - sus ojos me recorrían de arriba abajo.

- Ah... ¿Puedo ir? - se levantó sonriendo como un niño.

- S-supongo - dije dubitativa -. Voltéate - me hizo caso y en dos movimientos termine de cambiarme el pijama para colocarme una polera -. Ya está.

Me miró comenzó a acercarse. Levantó sus manos hacia mi cintura. Retrocedí asustada.

- Déjame terminar de vestirte - miré hacia abajo y me sonrojé aún más. Las manos de KyuHyun tiraban de mi remera que había quedado a mitad de camino.

- Estas frío - me queje, al rozarme la piel.

- ¿Y que quieres que haga? Esta helando... - de repente me mostró una sonrisa traviesa.

- Ni lo pienses... No - introdujo sus manos debajo de la remera y mi cuerpo entero se tensó ante el frío que me proporcionó.

- Ahora me cambiaré yo - me dijo al soltarme -. Te vas o te das la vuelta - me giré, quedando con la vista en una pared. Cuando escuché que ya se había puesto los pantalones me volví, no creía que le molestara que le viera sin camiseta... aunque lo que vi no fue exactamente lo que esperaba.

- Yo... - no podía hablar. El pecho de KyuHyun estaba repleto de cicatrices, marcas aquí y allá.

- Te dije que te fueras o te giraras - me gritó... jamás lo había visto tan enojado. Sus ojos se volvieron completamente oscuros, y pude notar como un aura negra se desprendía. Sin pensarlo dos veces corrí hacia la puerta.

¿Que rayos había sido eso? No estaba muy segura, pero sabía que no debía preguntar absolutamente nada. El cuerpo de KyuHyun era muy pequeño, su abdomen era plano sus costillas se marcaban, incluso más que las mías, las marcas que había visto, no supe darme cuenta del porque estaban ahí, el accidente, lo primero que se me ocurrió, pero al quebrarse costillas no se marca el exterior, ¿o sí?

Supe enseguida que no saldría a acompañarme. Así que me dirigí al cuarto de EunHyuk y DongHae para avisarles que se levantaran.

Desayunamos en completo silencio y nos dirigimos a mi empresa.

A la hora del almuerzo, la coreografía estaba completa. Así que les pedí ayuda para la de tango, a terminar de elegir la canción y demás.

Fue entonces que llegaron mis compañeras. Las saludé como en occidente, con un beso en la mejilla, era típico. SungMin estaba con ellas. Ese día, Super Junior no debía hacer nada.

- ¿Quienes de ustedes bailará? - preguntó Catherine.

- Nosotros tres, HeeChul, KyuHyun, y no sé si SiWon o LeeTeuk - todas comenzaron a saltar gritando "SiWon bailará con nosotras" en inglés una y otra vez, cosa que me hizo enojar y le golpeé a cada una en la cabeza para que se calmaran.

Creo haber hablado un poco sobre mis compañeras, pero nunca las presenté formalmente.

Como había dicho al principio, mi banda se llamaba IB, que es la abreviación de International Blood. Lo que significa que cada una de nosotras es de un lugar diferente del planeta.

América del Norte era representada por Jeniffer, que era de EEUU. Ella era la líder legal, es decir, la mayor de nosotras. Era la que siempre nos presentaba en los programas. Su cabello era negro y sus ojos de un azul intenso, la primera impresión que había tenido de ella era mala, no me había agradado, porque siempre hablaba arrogante y sin que le importara los demás, pero más adelante me di cuenta de que actuaba de esa forma porque la empresa había pedido que nos mantuviera con bajo perfil y que no llamáramos la atención más que otras. Por lo general bromeaba y competía conmigo quien era la que más podía engañar a los demás. Tenía 20 años occidentales.

Asia la representaba SheeHyun, ella era a la que en realidad todas obedecíamos. No solo porque fuese la local, sino que además imponía respeto donde fuera que apareciera. Lo que hacia dentro del grupo era rapear, porque ninguna de las extranjeras podía hablar en coreano tan rápido como para hacer eso dentro de las canciones. Y como supongo que supusieron, sí, ella era coreana con todas las letras, lo único en lo que variaba de los demás era que media 1,69 m., mucho más que la mujer de su país promedio. Tenía 19 occidentales en ese momento.

Como ya he dicho, yo representaba a América Latina y era de Argentina. Era la bailarina principal y la Maknee visual.

África, desde Sudáfrica habían traído a Aissa, quien era mestiza. Quiero decir, que tenía un padre ingles y una madre típica del lugar. Ella era la vocalista principal... y vaya que cantaba. Durante las presentaciones en vivo su voz parecía hacer temblar la tierra a pesar de todo lo que se movía. Solo por un mes era menor que yo. Me gustaba ella, porque siempre estaba sonriendo y alegraba las mañanas con su canto matutino dentro de la ducha.

Oceanía traía desde Australia a Catherine. En realidad sus padres eran alemanes, pero ella había nacido y crecido allí. Al cumplir 11 años, los representantes de una empresa coreana la habían llamado para que entrenara con ellos durante unos años para luego debutar con un grupo de coreanas, sin embargo a los 14 su altura fue demasiado para las demás y la echaron de la empresa. Fue entonces cuando hizo un casting en la empresa actual y se unió a las otras que hacia tiempo habían estado entrenando. Ella tenía una voz muy dulce y melancólica. Al escucharla durante una canción triste, no podías evitar el llorar. Por lo general se dedicaba a las lentas y coros. Tenía 17, en febrero cumpliría 18.

La maknee era Débora, una francesa que tenía todo lo que una chica quería tener, en cuanto a aspecto estoy hablando. Sin embargo parecía no saberlo del todo, en esos momentos tenía 15 años. Sus ojos parecían blancos de los claros que eran, su cabello y piel también. Sus curvas se habían desarrollado muy bien, a pesar de su corta edad. A veces hacía los solos de baile cuando estaba yo estaba agotada y no podía presentarme en vivo. De no ser por mí, ella hubiese sido la bailarina principal.

Las seis teníamos una altura promedio de 1,70 m. La más baja era SheeHyun y la más alta Aissa, con 1,75.

Comenzamos a discutir quien bailaría con quien. Ellas comenzaron a discutir en un inglés rápido para que no les entendieran los SuJu, para ver quien bailaba con SiWon. Y yo me puse a charlar con DongHae, EunHyuk y SungMin sobre a quien preferían.

- Creo que tendía que ser por altura - SungMin rió un poco - Aissa es la más alta, tendría que bailar con el más alto de nosotros. Al igual que DongHae y yo, con las más bajas de ustedes - sonreí ante la verdad de sus palabras.

- Las fotos... - comencé -, ¿cuando saldrán?

- Pronto - me dijo.

- Esto... - miré al conejo -, ¿te han...? - señalé los labios. Su rostro se tiñó de rojo.

- En realidad... durante la sesión, debía besar a Débora... ella no quería - sus ojos se dirigieron hacia la nombrada -. El fotógrafo la amenazó y...

- ¿Lo hiciste? - EunHyuk parecía entusiasmado.

- Parece ser que le robé su primer beso - sonrió algo avergonzado -. Se ha portado muy extraña conmigo después de eso. Me evitó durante estos días.

- Ella al parecer no tiene problema con que la toquen - EunHyuk parecía molesto. Su compañero le golpeó el brazo y yo enrojecí.

- No digas esas cosas. Sabes como es HeeChul, SiWon sí se pasó durante la sesión, pero después no se le ha acercado - DongHae intentaba defenderme.

- No hablo de eso - bajó un poco la voz -. Además el problema sabemos que nunca sería HeeChul... - me observó con algo siniestro en sus ojos. Un escalofrío recorrió completamente mi cuerpo.


Kya! Al fin pude terminar.

No se si pude expresarme del todo bien con palabras, pero lo que en realidad quería hacer notar es como Super Junior intentaba de que ella se olvidara completamente de su novio... o ex en este momento. Por favor, no lo odien sus intenciones no fueron malas. Solo quería que él se fuera por... mejor no abro mi boca porque comienzo a adelantar cosas que no debo.

Primero SiWon, después HeeChul, ahora KyuHyun, me encanta la idea de que todos intenten buscarla... aunque no quiero que la amistad con DongHae se arruine... por ahora.

Nya! EunHae Forever! Adoro esa pareja, y quiero que EunHyuk este celoso de ella. Sé que a DongHae le encanta ver a su compañero celoso.

No voy a hablar, Buajaja, van a tener que esperar al próximo capitulo!

Caroline