Presione fuerte mis labios contra los suyos, cerré los ojos fuerte e intenté quedarme rígida.

Era la mejor opción.


Décima impresión sobre Super Junior: son buenos en lo que hacen

Por fin pude volver con el grupo con una sonrisa y sin que me cayeran lagrimas en el intento.

Supongo que recordaran, que cuando hable sobre mi sesión de fotos junto a SiWon y que en ese momento me hacia mal contarlo. Bien, hablaba por este momento. Cada vez que alguno de Super Junior me había tocado mientras seguía con mi noviazgo, yo sentí que lo había traicionado. Yo sentía cada vez que estaba sucia, que no merecía estar cerca suyo. Cuando me dejó de esa forma, no tuve más esa sensación, pero al saber exactamente lo que en realidad había ocurrido volví a sentirme fatal, e incluso peor que antes. No pude evitar el querer correr a su lado, dejar todo y volver a mi país para poder pasar los días que le quedaban, junto él.

- Lomi - me tocó el hombro ShingDong, le miré -. ¿Estas bien? - era raro encontrar esa expresión en él, con la mejor sonrisa y agyo que pude hacer, asentí con fuerza -. Yo no lo veo así. Cuando pones esa cara significa que algo va mal.

¿Como supo eso? Al parecer, el hombre sabía como leer a las personas, jamás lo había notado del todo. Él es muy especial, siempre intenta que a su alrededor haya sonrisas y si no lo logra, vuelve a intentarlo.

- En el piso - pude solo mencionar, antes de volver a la conversación que estaba teniendo junto a YeSung y RyeoWook acerca de vender esas "malditas tortugas que no hacen más que comer mis partituras" según el segundo.

La cena fue tranquila, ninguno bebió más de lo que debía, exceptuando a KyuHyun, que parecía muy ido, seguramente lo había tocado mi frase. Quise disculparme, pero mi orgullo no me dejaba. Había ocultado algo que realmente hubiese sido muy importante en su momento, pero que ahora era una razón más para llorar.

Mi amor, decía la carta,Si estas leyendo esto, es por algo malo. Durante mi estadía contigo algo sucedió.

En este momento, en el cual escribo la carta, estoy en el avión en ida, con mi corazón a punto de estallar por la alegría que me da el volver a verte después de tanto tiempo. También me estoy preguntando cuanto has cambiado, porque a pesar de haber sido simplemente tres meses de tu partida, cada vez que me llamabas sonabas distinta.

Pero eso no es algo que importe realmente, porque la única razón por la cual estoy escribiéndote, es porque no puedo evitar el pensar que algo malo sucederá. Quizá, y realmente espero, son solo sensaciones mías.

¿Por donde comenzar?

La razón por la cual emprendí este viaje: apenas te fuiste, se me diagnosticó un cáncer y muy poco tiempo de vida. Mi cuerpo envejeció antes de lo que yo hubiese querido. Pero eso no me importa, porque estoy seguro de que tú me cuidarás el tiempo que me queda, que tú estarás siempre a mi lado aunque yo no te lo pida. Eres todo para mí, eso quiero que lo sepas. No me importan esos Idol con los que vives, porque se que serás con ellos como lo fuiste conmigo al principio (fría e indiferente).

Quiero que sepas que cualquier cosa que yo haga no será porque quise, sino para que duela menos nuestra separación. No quiero que sufras por mi causa, yo llevaré la carga de los dos. No me importa que me odies, porque se que luego de que me vaya, me recordarás como aquel idiota insistente que no supo dejar de pedir y dar. Aquel idiota que pudo enseñarte a amar una vez más, quien supo borrar de ti aquellos recuerdos con ese infeliz que deseó el mal para todos. Aquel idiota que no sabe cuando callar o cuando en realidad debe hablar. Porque, espero sepas bien, soy un idiota sin remedio, pero soy un idiota enamorado de la mujer más hermosa e inteligente que el mundo pueda conocer.

Te amo, y eso jamás cambiará: Fran.


Era de madrugada, tarde. KyuHyun se había pasado de alcohol, sus compañeros no sabían que hacer, jamás había bebido tanto, por lo general, era el más sobrio de todos. Entre SiWon y ShingDong lo cargaron hasta los autos. Pidieron que los llevaran atrás, para que el Maknee no tuviera problemas con la prensa.

Yo fui a su lado, no porque quisiera, sino porque me lo pidieron, ya que cuando bebía mucho se ponía algo violento con ellos. Se sentó a mi lado y me observaba. Yo miraba al frente. Él seguía con sus ojos posados en mí.

- Manita... - hipó luego de decir eso -. Manita - más fuerte, como enojado.

- ¿Quien es Manita? - negó fuerte y posó una de sus manos en mi hombro y con la otra me señaló.

- Manita Tiquita - me señaló más cerca, mis ojos se cruzaron al seguir su dedo.

- ¿Yo? ¿Tú hermana? - asintió.

- Te queremoos - apoyó la espalda en el asiento y sus manos en su costado. Le miré sorprendida, jamás pude imaginarme al chico de esa forma, tan fuera de sí quiero decir.

- Si tú lo dices - comencé a ver al frente cuando sentí un peso sobre mi hombro. Su cabello me rozaba la mandíbula y su perfume invadía mi nariz. El aroma era delicioso, voy a admitirlo, pero lo sentí un tanto extraño - ¿Kyu, que haces?

- Shh - exclamó -. Duerme.

Sonreí ante su actitud y le dejé reposar. Había sido un día muy largo para todos.


Desperté al otro día con la cara sonriente de DongHae sobre la mía.

- ¡Feliz Navidad! - exclamó apenas abrí los ojos.

- Igual - me senté sobre la cama y me extendió un paquete sobre el cubrecama - ¿Que es esto?

- Regalo de navidad - dijo feliz.

- P-pero, yo no compre nada para ti - me entristecí. Me sentía fatal. No había comprado nada para ellos, había estado demasiado atenta, preocupada en mis asuntos, que olvidé por completo de los regalos.

- No importa, ábrelo - me lo acercó más.

- Ya cállense - gritó KyuHyun desde la otra cama -. Me duele la cabeza.

- No te hubiese pasado si no hubieses tomado de esa manera.

- ¿Seguro? - volví a preguntar. Él asintió con fuerza y yo comencé a quitar la envoltura.

- Es algo pequeño, pero espero que te guste - dijo con timidez.

Primero miré el regalo ya abierto, y luego a DongHae, nuevamente el regalo.

- ¿No te gusta? - dijo con una ceja más baja que la otra.

- ¡Me encanta! - salté encima suyo con un abrazo, haciendo que ambos cayéramos al suelo -. Lo siento.

- Lomi, dijiste que no tenías regalo, ¿verdad? - asentí -. Pero aquí se supone que hay que intercambiar obsequios...

- Haré lo que me pidas - dije sin pensarlo.

- ¿Lo que sea? - un gesto sombrío iluminó su rostro. Asentí con cuidado a pesar de ello -. Primero lo pensaré.

Salió del cuarto saltando como un niño. Me levanté del suelo y subí a la cama. Tomé entre mis manos su regalo. Un mazo de cartas españolas. Francisco se había llevado el mío y no había tenido tiempo de ir a comprar otro. Sonreí al pensar que DongHae salió solo para comprarme ese regalo.

Observé mi reloj. Eran las 11:00. Estiré mis brazos antes de saltar sobre la cama de KyuHyun para despertarlo.

Primero le quité la sábana de la cara, para dejar a la vista sus ojos hundidos, la nariz roja y los labios más hinchados que de costumbre. Su mirada era asesina, pero no me importó, comencé a hacerle cosquillas en la barriga y los costados, haciendo que se retorciera de la risa. Pero olvidé que era más fuerte que yo y nuevamente terminé en el suelo.

- Bien - dijo enfadado -. Me levantaré, no debes esforzarte más.

Salió del cuarto pisando fuerte. Con rapidez me puse una ropa cualquiera y fui hasta la cocina, donde estaba esperándome DongHae con la leche ya en mi vaso.

- La semana que viene comienza el programa - dijo YeSung, que se había colado en el departamento -. ¿No se sienten algo extraños?

- ¿Es el primer realitie que hace? - pregunté, y todos asintieron. El chico me observó con odio -. Yo también... - intenté tranquilizarlo. Sonrió antes de salir por la puerta de entrada.

- Hoy vamos a salir, a algún lugar... ¿Quienes vienen? - dijo ShingDong con su alegría.

- Yo preferiría quedarme - DongHae me observó -. Y ella no se siente bien, yo la cuidaré.

- No quiero salir - dijo HeeChul -. Hoy es feriado y no tengo ganas de soportar a todas esas locas dándonos obsequios y gritando a nuestro alrededor.

- El resto a prepararse y los quiero ver fuera en menos de diez minutos... Kyu, a ti te quiero en cinco - LeeTeuk se dirigió a su cuarto con rapidez.

Observé riendo como se desesperaban por entrar primero al baño, en como discutían "esa remera en mía" o "¿Donde deje ese cinturón?". HeeChul se sentó a mi lado con la cámara, estaba registrando todo lo que sucedía. Me dio gracia, siempre intentando burlarse de los demás, todos se hacían chistes en público y no dejaban de hablar de lo malo de los demás frente a las cámaras.

Cuando todos se fueron, me dirigí al cuarto para buscar ropa y luego me metí en la ducha.

Me cepille los dientes y el cabello antes de salir del baño, la casa estaba vacía, por alguna razón lo sentí extraño. Luego de tirar mi ropa en el cesto para lavar caminé hacia la cocina con lentitud y en silencio, esto último era muy fácil, ya que estaba descalza y siempre me caractericé por las bromas apareciendo por detrás de las personas para asustarlas.

Desde la puerta de la cocina pude escuchar voces. Intenté entender lo que decían, pero hablaban demasiado deprisa coreano para mi entendimiento, aunque poco a poco pude entender:

- ¿Juras que no le harás nada? - era la voz de DongHae.

- Sabes bien que no cumplo siempre mis promesas, pero si haces esto sí - HeeChul sonaba algo extraño.

- ¿Porque esto exactamente? - me acerqué a la puerta intentando no hacer mucho ruido, pude ver que DongHae estaba sentado sobre la mesada y HeeChul le tomaba la cadera y metiéndose entre sus piernas para acercarle más.

- Porque de alguna forma debo descargarme.

- Después de tantos años de evitarte, supongo que ahora deberé ceder - sonrió con melancolía, mientras el otro le tomaba la mandíbula y lo acercaba a su rostro.

- ¿Que hacen? - grité.

- Lomi... - El pez sonó algo apenado, pero el otro no estaba dispuesto a perder su oportunidad con el pequeño.

- Vete, no es de tu incumbencia, ¿verdad, Hae? - el otro solo se limitó a pedirme que me fuera. HeeChul se volvió hacia su pequeña presa, dispuesto a besarle.

- Suelta - le grité en español lanzándome hacia él y golpeándole la espalda.

- ¿Estas segura? - el mayor se giró hacia mi y me tomó con fuerza la cintura. Acercó su rostro al mío, a pesar de que le golpeaba fuerte para que me soltase.

- ¡Lomi! - DongHae me separó de su Hyun -. Habíamos hecho un trato - reclamó.

- Pero no cumpliste tu parte.

- Lo haré, pero no frente a ella - parecía enfadado. Observé a ambos. HeeChul salió de la cocina, pero no antes sin tirar una silla al suelo.

- ¿Que sucedió? - pregunté, pero él me esquivó, yendo a buscar un vaso y lo llenó de agua.

- Nada, solo que HeeChul no puede controlar su temperamento, solo eso - me sonrió al entregarme el vaso -. Por cierto, ¿recuerdas lo que me dijiste que ibas a hacer por mi regalo? - asentí con cuidado.

- Quiero aprender a jugar a ese juego con las cartas.

- ¿Cual?

- El que jugabas con Francisco.

- ¿Truco?

- Sí... ¿se llama así? - levantó la silla que había tirado el mayor y se sentó. Yo me senté a su lado, bebiendo.

- Sí. Es un tanto complicado... creo que no podrías jugar del todo bien, eres demasiado... sincero.

- ¿Sincero? - preguntó sin entender.

- El juego se basa en saber como engañar al contrario si te viene una buena carta e intentar que no se entere si tienes malas. Hay un juego mejor que podemos jugar.

- Como cambio de mi regalo quiero que me enseñes - golpeó sus manos.

- Bueno... - miré su rostro, me pareció más inocente que nunca. Mostraba sus incisivos, que lo hacen ver como niño cada que sonríe -. Te enseñaré a jugar al ChinChon.

- ¿Es chino? - reí negando con la cabeza y saliendo de la cocina para buscar las cartas que me había regalado.

Cuando volví a la cocina me encontré con una maquina que me miraba. Salté hacia atrás por el susto, antes de darme cuenta de que DongHae se había puesto la maldita cámara sobre el rostro para filmar como le enseñaba.

- Lo lamento, ¿estas bien? - me observó preocupado. Asentí y nos metimos en la cocina. Colocó la cámara en un lugar para que se viera todo lo que hacíamos y comencé a explicarle las reglas.

- ¿Entiendes?

- Sí, ahora juguemos en serio. El que pierda hace algo que le pida el otro.

- Esta bien - dije sonriendo. Siempre tuve mucha suerte jugando juegos de azahar, así que supe que ganaría.

La partida duró bastante tiempo. Como supongo pueden saber, el juego consiste en hacer grupos de cartas, sea del mismo palo en escalera, como del mismo número, e intentando jugar lo más rápido posible, para que el otro sume las cartas que le sobren, con las que no hizo ningún juego. Se suma hasta 100, el primero que llegue a esa cifra pierde. A decir verdad, DongHae era bastante bueno para ser la primera vez que jugaba y sumaba de a pocas cartas.

Cuando terminé de sumar y él llegó al límite, hizo un puchero.

- ¿Qué quieres que haga? - preguntó lo más tranquilo que pudo.

- Lo que pido no lo puedes hacer con la cámara encendida - le sonreí pícaramente.

- No será nada ilegal, ¿verdad? - se asustó un poco. Me levanté del asiento lento y caminé hacia la cámara, la apagué. Luego me giré para verle de frente. Le sonreí sin un solo deje de la inocencia que me caracterizaba. Solo me observó serio desde el asiento - Lomi... me asustas.

- No te preocupes, no te harás daño - me acerqué con la misma sonrisa hasta quedar a escasos centímetros de su rostro. No cambió su semblante en ningún momento. Rozando su mejilla coloqué mis labios cerca de su oreja -. ¿Qué quiere HeeChul y a cambio de que?

Sentí sus manos colocarse en mis hombros y me separó negando con la cabeza.

- Si no me dices, hablaré directamente con él - amague a irme hacia donde se encontraba el otro. Miró hacia abajo antes de tomarme de la muñeca y guiarme hacia su cuarto.

Me hizo sentar en su cama y cerró la puerta.

- SiWon ya te lo dijo... y supongo que ya lo sabías de antes, pero HeeChul se está conteniendo mucho cuando estas cerca, principalmente porque están los demás y el programa de por medio - se sentó y observó hacia el frente. Me tomó la mano -. No quiero que te haga daño, eso es todo.

- No me dijiste que es eso del "trato" - insistí.

- Él quiere un cambio - me observó con los ojos llorosos.

- ¿Porque te ofreciste para algo como eso? - me levanté y hablé muy alto y agudo -. Es estupido.

- Ya lo escuchaste cada que habla sobre ti - se paró y me sacudió de los hombros -. No quiero que te hagan más daño.

- ¿Más daño? - pregunté.

- Hyunnie me lo dijo - comencé a insultar al más pequeño bajo en español -. No lo culpes, estaba completamente borracho y no se dio cuenta de lo que hacia, solo fue a mí - aclaró para que supiera que el resto no sabía nada sobre mi pasado.

Me abrazó con fuerza, mientras sentí que unas lágrimas mojaban mi hombro. Le palmee la espalda para tranquilizarlo, cuando me di cuenta de que la puerta no estaba cerrada, y HeeChul había ingresado al cuarto.

- Que lindos se ven - dijo con un deje de superioridad -. Me llevaré al pez -tomó una muñeca del chico y lo hizo soltarse de mi, luego se comenzó a dirigir hacia la puerta -. A veces haces cosas para molestarme, ¿sabes, dongsaeng?

- ¡Alto! - exclamé y ambos chicos se giraron a verme -. Déjalo.

- No quiero - la Chula rodeó a DongHae por la cintura y lo apretó consigo.

- Déjalo - volví a insistir.

- ¿Y porque? - el más bajo me observó con desesperación, sabía lo que estaba pensando.

- Porque es mi amigo y no voy a dejar que lo toques - entonces lo soltó y se dirigió hacia mí.

- Supongo que estas al tanto de mi trato con él - sonrió ante mi rostro lleno de terror. Asentí -. Te propongo algo a ti, ya que hay cosas que él podría haber hecho pero no me podrás dar - se acercó a mi rostro -. Hae, vete.

El chico se quedó en el lugar.

- Hazlo - dije sin dejar de observar los ojos de HeeChul. Escuche que cerraba la puerta tras de sí - ¿Que quieres?

- ¿Quieres que lo deje en paz? - asentí -. A decir verdad, hace años que intento que la SM me deje hacer algo de fanservise con él, pero siempre me lo negaron porque Hae es algo tímido para ese tipo de cosas - se sentó sobre la cama con las piernas cruzadas y me invitó a que yo también lo hiciera a su lado.

- ¿Qué quieres? - le miré desafiante, no me importaba que su rostro mostrara la mayor mueca de perversión que hubiese visto en mi vida.

- A cambio de que no cumpla mi trato con él deberás hacerte pasar por mi novia, incluso delante los otros miembros.

- ¿Novia en todos los sentidos? - tomó mis hombros y me empujó para quedar encima mío.

- Incluso en privado - sonrió y se relamió los labios antes de posarlos sobre los míos -. Pero como sé que tu novio no te hizo nada, no harás nada que me obligue a sobrepasarme... mucho.

- ¿Que quieres decir con sobrepasarte? - trague saliva.

- Quiero decir que no debes preocuparte por perder lo que aún te hace una niña.

Se levantó dejándome en la misma posición con la mente confundida. Salió del cuarto, y antes de que volviera a cerrar la puerta pude escuchar los gritos de DongHae que exigían que dijera lo que había sucedido.

No salí del cuarto hasta que no me hube calmado un poco.


Cuando todos llegaron yo estaba sentada sobre el sillón... más bien acostada sobre él, en realidad estaba usando como almohada mientras miraba televisión las piernas de HeeChul, que me acariciaba el cabello. DongHae se había encerrado en su cuarto. Se había enfadado conmigo.

El chico me dejó de acariciar el cabello. Le miré instintivamente, y se agachó justo para rozar sus labios con los míos. Los que estaban alrededor se abalanzaron sobre él, pidiendo explicaciones e intentando asesinarlo.

- Ella aceptó ser mi novia - se defendió haciendo que me sentara sobre sus piernas para abrazarme la cabeza.

- ¿Hae? - preguntó EunHyuk.

- En su cuarto.

Todos se dirigieron a hacer diferentes actividades y yo volví a mi posición a seguir mirando televisión. Como no había nada interesante deje el canal de videos musicales. Estaban pasando el top ten. Me sorprendí al verme en la pantalla... a decir verdad me sorprendí con el video de mi grupo, jamás lo había visto.

Me veía muy pequeña, recién en ese momento comprendí el porque Super Junior me trataba tan cuidadosamente al principio.

El video nos iba presentando una por una y mostraba lo emblemático de cada uno de nuestros países. También un poco como viajábamos desde nuestros respectivos hogares hasta llegar a Corea, donde nos recibía SheeHyun para conducirnos hasta el concierto. Me gustó mucho.

- Lo hicieron bien - me felicitó mi nuevo novio. Yo subí mi brazo para golpearle el estómago con el codo -. Por cierto... - le miré - cambiaré cuarto con KyuHyun - abrí los ojos.

- HeeChul, está bien que hagas lo que te plazca, pero deja los cuartos tal cual están ahora, por favor.

- ¿Quieres entonces que hable con Hyukie? - negué fuerte -. Bésame.

Con la lentitud de tortuga, me senté a su lado y le rodeé los hombros. Despacio me acerqué a su rostro y noté como rodeaba mi cintura. Cerré los ojos con fuerza antes de presionar mis labios contra los suyos. Me obligó a que los abriera un poco para introducir su lengua, y con extremadamente poca delicadeza, comenzó a moverla y lamer todo el interior de mi boca. Me quedé rígida, pensado en lo que estaba haciendo, si era correcto, pero por alguna razón, no pude evitar comenzar a disfrutar del beso y relajar cada uno de mis músculos para dejarme llevar.

Porque los miembros de Super Junior besan endemoniadamente bien.


Hola! Como están?

Primer comentario... el juego de cartas no sé donde se inventó, así que tampoco sé cuantas de ustedes lo conocen, es bastante fácil de jugar y yo adoro jugarlo con mis amigas en el colegio, como dijo Romi, se llama ChinChon.

Segundo comentario... la carta que hace Fran, no se si me expresé lo suficientemente bien, pero lloré mientras la escribia.

Tercer comentario... Con respecto a DongHae y HeeChul, va a haber problemas... no voy a adelantar más, pero sé que al único donsaeng a quien HeeChul le hace caso y que quiere más es DongHae, por lo que elegí a esos dos para hacer algo que ya se va a revelar.

Sin más comentarios, creo, los dejo.

Suerte...

Caroline