El corazón, un órgano más del cuerpo… ¿Por qué duele tanto?
Décimo tercera impresión sobre Super Junior: saben de que hablan
- Ahora daremos comienzo a la competencia "No pagaré este almuerzo jamás" - HeeChul había conseguido un micrófono, y junto a EunHyuk iban a ser los presentadores -. Señor EunHyuk, ¿como ve esta competencia?
- Señor HeeChul, verdaderamente lo veo muy reñido, quienes tienen menos posibilidades de ganar esta competencia es el grupo en el que se presenta YeSung - el nombrado gritó algo que no entendí, pero todos hicieron caso omiso.
- ¿Porque lo dices?
- Porque jamás lo vi con ninguna chica besarse - todos los miembros de Super Junior rieron. Nosotras solo nos acercamos tiernamente al dueño de las tortugas que se veía muy triste y tierno, y comenzamos a decirle cosas para animarle.
- Entonces, comenzaremos con el equipo del chico que no tiene práctica con besos.
- ¡Hey! Ya fue suficiente - YeSung se levantó del asiento y se acerco a ambos nuevos MC, dándole un coscorrón en la cabeza a cada uno - Para su información sí estuve con chicas.
- Tu madre no cuenta, hyun.
- ¡No me hables de esa forma! Yo soy mayor.
- Como decíamos... Ahora comenzaremos con el grupo que tiene como líder al más viejo de nosotros - LeeTeuk le golpeó la cabeza a HeeChul.
- Tú también naciste en el '83 - le dijo.
- Entonces... ¿Con grupo 1 se conforman? - Cenicienta hizo señas son las manos, exagerando lo que decía.
- Sí - gritó Aissa, siempre tan entusiasta.
Los del GRUPO 1 se colocaron detrás de una mesa, frente a dos cámaras y el resto nos sentamos en un lugar apartado, excepto los comentaristas EunHyuk y HeeChul que se habían puesto detrás de otra mesa, pero más cerca.
- Entonces, nuestro líder será quien le dé la carta a ShingDong.
- ShingDong a Aissa.
- Y Aissa a YeSung... que debe colocarla en el recipiente para que luego podamos contarlas - comenzaron a hablar.
A quien más le costó pasar la carta fue a ShingDong a Aissa, que quería tener cuidado, pero siempre que se acercaba a la chica se le caía, haciendo que se exasperaran. A pesar de que se habían quejado, YeSung era el que más concentración ponía en recibir y dejar, realmente no quería pagar el almuerzo.
- En total 9 cartas, realmente algo difícil para superar - dijo EunHyuk.
- No puedo creer que con YeSung hayan logrado tal número - antes de que pudieran decir algún otro comentario, el chico saltó por sobre la mesa y comenzó a golpear a sus compañeros, pero sin darse cuenta, era él quien estaba recibiendo una tortura de cosquillas. Todos comenzaron a reír.
- Ahora que ya todo se ha calmado, veamos como se acomoda el GRUPO 2.
- Primero Catherine se ha colocado primera, le sigue SungMin - la chica medio cabizbaja, me observó primero y luego a Débora, que apretaba mi mano desde hacia rato.
- Oh, eso no lo esperaba - EunHyuk se mostró sorprendido -, SungMin le pasara la carta a SiWon y este último a RyeoWook... - recibió un golpe en la cabeza.
- Yo debía decir SiWon a RyeoWook - le reprimió HeeChul -. No importa - cerró los ojos y se acarició las sienes -, veamos como les va. Comiencen - exclamó esto último y los chicos comenzaron a pasarse la carta.
Primero Catherine tuvo mucho cuidado de no hacer nada que molestara a nadie, por lo que tuvo extremo cuidado al pegar la carta a los labios del conejo, y este lo tuvo al separarse. Pero cuando se giró para pasársela a SiWon, este no inspiró, así que la carta calló y ambos se besaron durante un milisegundo, los SuJu comenzaron a reírse a gran manera. Tanto que su risa contagiosa me afectó. Observé que SungMin estaba completamente rojo, y la siguiente vez tuvo cuidado de no soltar la carta, antes de que el otro la agarre.
La primera pasó. Pero luego hubo problemas nuevamente en el centro, SiWon no podía agarrarla bien, así que tomo la nuca de SungMin para poder tener mejor acceso a tomarla.
Siguieron de esa forma durante el minuto que tenían, con problemas con SiWon, porque no solo besó sin querer a SungMin, sino que además a RyeoWook, el pobre tenía problemas cuando el caballo se giraba directo a sus labios y como no podía mantenerla, la carta se caía en al suelo, y lo besaba sin querer.
- Este equipo lleva las de perder - dijo HeeChul -. Y yo que pensaba que nuestro galán de doramas era un excelente besador, pero no se acostumbra a los besos castos que requiere este juego.
- Solo 5 cartas... eso sí es malo - negó la cabeza EunHyuk -. ¡Ya tenemos a nuestros perdedores!
- Todo es culpa de SiWon - se quejó Catherine -. No habría pasado si no hubiese estado en el medio.
- ¿Y porque no cambiaste?
- Ah... ¿eso se podía hacer? - preguntó con un dedo en los labios.
- Pasa que sabíamos que él es muy malo en este juego, entonces lo pusimos donde no estuviera cerca de la Cath - dijo SungMin acercándose a ella y colocando una mano en su hombro -. Lo lamento, yo pago tu parte - Débora apretó mi mano con más fuerza que antes, haciendo que me doliera y soltara un quejido.
- Lo lamento - dijo al soltarme rápido.
- Vamos nosotros - dijo KyuHyun tomando a Débora del brazo para levantarla y llevarla consigo. Con torpeza los seguí -. ¿Como habíamos dicho?
- Creo que Heenim comenzaba, luego Ro, tú y yo - Débora se apuró a responder. El Devil Maknee sonrió de lado, con peligrosidad. Pero no tuve tiempo de decir nada. El chico nos arrastró hacia la mesa y nos acomodó a ambos lados suyo. HeeChul acomodó a mi lado, mientras EunHyuk "conducía el programa".
- ¡Comiencen!
Para mi sorpresa, HeeChul succionó la carta y se acercó a mí. Yo hice lo mismo y me giré hacia KyuHyun, que tomó la carta con extrema facilidad. Se dirigió hacia Débora, y... realmente no pude ver lo que sucedía, pero al parecer no era nada bueno, o por lo menos desde mi posición se veía de esa forma.
La espalda del Maknee estaba arqueada hacia la chica y sus manos se dirigían hacia ella. Fingiendo diversión, observé a quienes nos estaban mirando, todos excepto SungMin estaban riendo. Al parecer, la carta se había pegado a los labios de KyuHyun, haciendo que Débora no pudiera sostenerla. No se perdió mucho tiempo, pero antes de que terminara la primera pasada, HeeChul me tiró del brazo para que agarrara la siguiente.
El minuto casi terminaba, en total habíamos podido pasar, sin contar las que se cayeron, 9. Los últimos segundo se marcaban, cada vez que KyuHyun se giraba, me daba cuenta de como observaba SungMin, con ojos atentos por cualquier cosa que pudiera suceder.
La última que pasaba, si llegaba al final antes de los dos minutos, seriamos los ganadores hasta el momento. KyuHyun la agarró bien, giró hacia Débora, pero paso algo, sin que yo me pudiera dar cuenta, la chica exclamó algo, el Maknee rió con timidez y el conejo se acercó hacia nosotros corriendo y saltando encima de su compañero, tirándolo al suelo y golpeándole la cara, de tal forma que la nariz del menor comenzó a sangrar. Super Junior se acercó a ellos intentando separarlos, pero SungMin, como era de escurridizo, se soltaba e intentaba volver a acercarse al chico, que estaba intentando frenar el sangrado.
Débora... no la veía por ninguna parte. Comencé a buscarla, preguntando a los de producción, que se estaban encargando de calmar al conejo y atender las heridas del lobo. Ninguno la había visto. Intentando pensar donde se podía haber ido, me dirigí al baño.
- Déb - pregunté al estar frente a la puerta. Con total claridad pude escuchar como alguien lloraba -. Voy a pasar.
Abrí la puerta con lentitud, intentando que no le molestara. La encontré en una esquina con la cara entre las manos. Por el suelo había un montón de cosas tiradas. Con cuidado de no pisar ninguna me acerqué para sentarme a su lado. Sin tocarla me quedé allí durante el tiempo que no pudo parar de llorar.
- Ro - me dijo, cuando levantó el rostro -, ya no quiero más esto. Hay veces que no puedo controlarlo.
- Esta bien - dije pasando un brazo por sus hombros y haciendo que ella apoyara su cabeza sobre el mío -. Cada uno tiene lo suyo - me sentí realmente mal. La primera vez que la había visto de esa forma me había asustado, pero en esos momentos no me importaba. Había aprendido a aceptar a las personas por como eran, no me importaba lo que los demás pensaran.
- Mis padres no me querían - comenzó a hablar -, por eso me enviaron aquí, no podían tolerar que me agarraran los ataques, siempre me lo hicieron saber. Yo aprendí a disimularlo, pero así y todo no pude evitar que me enviaran a vivir al extranjero cuando tuve la edad suficiente según ellos.
- No pienses de esa forma - dije, sin pensar -, ellos pudieron haber hecho cosas como esa, pero debes saber que en estos momentos esperan que regreses, te esperan con los brazos abiertos. Imagínatelo - indiqué -, están abrazados en la puerta de tu casa, sonriendo. Te acercas a ellos. Extienden sus brazos para que puedas compartir el cariño que les fue robado durante estos años.
Con disimulo la observé, tenía los ojos cerrados y una sonrisa se hacia presente en su angelical rostro. Solté una carcajada interior antes de acariciarle el cabello con la mano que tenía libre.
Tocaron la puerta.
- Déb, ¿estás bien? - era SungMin, pude notar que sus músculos se tensaron al escuchar la voz.
- Dile que se vaya - me susurró. Con lentitud me levanté y me acerque a la puerta. La abrí apenas para que mi cabeza se asomara.
- Por favor - supliqué -, yo me encargo, no hagas más - su rostro se entristeció, pero se fue. Volví a mi antigua posición.
- Él me vio - dijo casi sin voz -. Yo estaba cocinando y se acercó por detrás. Dijo que lo perdonara por haberme besado, pero también dijo que estaba enamorado de mí - rió con sarcasmo -, cuando intentó acercarse un poco, le lancé la sartén, solo recuerdo que estaba en el comedor, sosteniéndome las manos contra el suelo para que me calmara... - escondió el rostro en mi hombro.
- Las chicas me habían dicho que algo había sucedido - comencé a acariciarle el cabello, pude notar que mi remera se humedecía -. ¿Porque no le dices lo que sientes? - me observó con ojos atentos.
- Porque lo que me dijo es mentira.
- Eso no es cierto, decir que a mi me gusta HeeChul es mentira. Solo ver tus ojos cuando él pasa por frente tuyo, como te pones nerviosa si se acerca a alguna chica, aunque fuéramos nosotras, como te sonrojas si te habla...
- Pero... - intentó excusarse -, cuando él me vio así...
- Cuando él vio que KyuHyun te besaba, comenzó a golpearlo - sonreí como confidente, como si estuviera diciendo un gran secreto -. Tal vez tu no, pero cuando Kyu se daba vuelta para pasarte la carta, se veía que sus ojos lanzaban rayos a sus compañero - sentía que estaba diciéndole a mi mejor amiga de primaria, que el chico que le gustaba estaba completamente loco por ella. Débora sonrió, feliz.
Con energía se levantó y corrió hacia la puerta, dejándome sola.
- Si entiendo el corazón de quien me rodea, ¿porque el mío parece el de un desconocido? - me tomé el pecho con fuerza. Tomé mi teléfono entre las manos, quería llamar a alguien, pero no se me ocurría a quien. Necesitaba descargarme.
- Hola - atendió una voz en español desde el otro lado del tubo.
- Beatriz - dije contenta y pude escuchar un grito agudo por parte de mi amiga.
- Romina Hortega - fingió tono de enfado, pero sabía muy bien que estaba sonriendo -, ¿como es eso de que te vas del país apenas diciéndome y ahora me entero que vives con ¡Super Junior! ¿Acaso no recuerdas quien fue que te ayudó a llegar hasta allí? - reí.
- Lo siento mucho, Bella, pero casi no tuve tiempo - me disculpé, aún sonriendo. Por fin podía hablar con mi mejor amiga después de tres largos meses.
- Ro... ¿Sabias lo que le sucedió a Fran? - cambió su tono de voz completamente.
- Sí, hablé con él hace tres días, en Navidad...
- Entonces le dejaron cumplir su deseo - dijo como pensando.
- ¿Que deseo?
- Pidió que antes de morir le dejaran escuchar tu voz. Tu voz era lo último que quería oír...
Me tapé la boca y noté como mis ojos se llenaban lentamente de lágrimas, el teléfono terminó en el suelo.
- RO - se escuchaba la voz de mi amiga casi gritando desde mi parlante.
- Lo lamento - intenté tragarme la tristeza y sonreír -, pero quiero que vengas, Super Junior siempre tiene lugar para uno más en el departamento - otro grito se escuchó.
- Creía que nunca me lo pedirías... en un mes tendré el dinero suficiente para viajar a Corea - reí -. Por cierto, felicitaciones por tus calificaciones finales.
- ¿Ya están? - pregunté.
- Sí, casi todo 9, excepto Educación Física, que teníamos la coreografía - reí ante la ironía -. Y matemática un 10, Jere estaba ardiendo en envidia - rió, y yo con ella.
- Me tengo que ir, estamos filmando... ¿te tomo la palabra de que en un mes vienes?
- ¡Por supuesto! No voy a mentirle a mi mejor amiga, además, no estoy estudiando coreano por internet para pasármela en Argentina.
- ¡Adiós! - colgué. Con algo de nostalgia me levanté y me dirigí hacia donde estaba el resto, quería que me distrajeran de lo que acababa de oír... ¿realmente había muerto?
Una punzada en el pecho me obligó a soltar algunas lágrimas. Sin poder contenerme me quedé en el pasillo sollozando en silencio, intentando calmarme para volver con el resto.
- Lomi... ¿estás bien? - levanté un poco el rostro, ShingDong me observaba preocupado. Sin controlarme me lancé para llorar en su pecho. Él en silencio me comenzó a acariciar el cabello y la espalda, como un buen hermano.
- Fran... - mi voz se quebró -... él falleció - volví a soltar una catarata de lagrimas.
- ¿De que estás hablando? - no comprendía, los únicos que sabían lo de Francisco eran KyuHyun, HeeChul, y por supuesto DongHae, a quien le había traducido la carta.
- Francisco tenía cáncer - le expliqué cuando al fin pude hablar correctamente sin que los sollozos se mezclaran con mi voz -, me lo dijo en navidad, me llamó. KyuHyun había ocultado una carta que me había enviado, y... hoy hablé con mi amiga, me dijo...
- Está bien, ya entendí - me paró al notar que mis ojos volvían a llenarse de lagrimas -. Pero debes ir a ver, están esperándote, EunHyuk y DongHae están en el medio y van a hacer un espectáculo - levanté una ceja -. El manager les dijo que hagan fanservise... el pez se negó, pero, ya conoces como es esto... - giró los ojos.
- Sí - baje un poco la vista -. Lo sé.
- Vamos, te reirás un poco. Recién los vi practicar... y te puedo asegurar de que el GRUPO 4 tendrá que pagar el almuerzo.
Con sus chistes nos acercamos al salón, observé que HeeChul estaba hablándole a la cámara, mientras el grupo que quedaba se acomodaba. Jeniffer iba primero, luego EunHyuk y por último SheeHyun, no se veía contenta.
Me senté al lado de RyeoWook, que observaba atento, después de todo su grupo era el que debía pagar.
- Comiencen - gritó Cenicienta.
La primera carta pasó bien, la segunda también, la tercera se trabó cuando el mono quiso pasarla al pez, quien no podía despegarla de los labios del otro, y sin poder contenerse, comenzaron a reír con la carta entre sus bocas.
El minuto pasó bien, no hubo mayores inconvenientes, pero a pedido del programa, los del centro siempre se trababan y las cartas siempre casi caían.
- Siete - contó HeeChul -. Eso índica que el GRUPO 2 debe pagar el almuerzo... sin embargo, ha pedido de una de los miembros, SiWon pagará todo.
- ¿Yo? - dijo el aludido -. ¿Porque?
- Porque le hiciste perder la inocencia a nuestro Wookie, además es tu culpa que hayan perdido.
- Yo lo veo justo - Catherine apareció detrás de HeeChul, haciéndolo estremecer.
- ¿Cuando...? - pero la chica ya estaba al frente de SiWon.
- Lo lamento mucho, SiWon-shii, pero junto con los otros miembros del GRUPO 2 hemos tomado esta decisión. SungMin-Oppa no quiere que pague algo que otros deben pagar.
Todos comenzamos a reír, porque la expresión de la Australiana era seria, pero su tono de voz de burla y cansado. Además, ninguno la había visto moverse para llegar a donde los "comentaristas", ni a quien ahora le estaba frotando el casco con el nudillo.
- Ahora al departamento a descansar - Como si de una maratón se tratara, comenzaron a correr hacia la puerta, y tomándome de la cintura, como su una pelota de rugby fuera, me llevaron a los autos.
Con lentitud me acariciaba el cuerpo desnudo, pasaba por cada centímetro de mí. A pesar de que no paraba de moverme, encontraba la forma de que quedara sumisa bajo su peso. Su lengua rozaba mi cuello, lo mordía. Sus labios se pegaban a los míos con rudeza, tenía un gran olor a alcohol...
- ¡Aaaahhhhh! - desperté gritando. Las frazadas se enredaban, como si durante mi pesadilla hubiese girado mucho.
Con las manos temblando me destapé y me senté en la cama. LeeTeuk me había dejado su cuarto, ahora él dormía con KyuHyun. Cuando me levanté, mis piernas temblaban, hacia mucho que no tenía esa pesadilla.
Como pude, me acerque a la puerta, necesitaba calmarme un poco. Salí del cuarto y me dirigí a la cocina. La luz estaba encendida. Me pareció extraño, así que intenté no hacer ruido al acercarme.
De espaldas a mí, sentado en una silla, estaba DongHae.
- ¿Que haces levantado? - dije para hacerme notar, ni siquiera me miró.
- Lo mismo que tú. Por eso gritaste - me acerque y me senté a su lado.
- Sí... - le miré -. ¿Cual es tu miedo? - quise saber.
- Mi miedo - tiró la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados -... No volver a verlos - señaló hacia el pasillo -. Pero eso no es lo que no me deja dormir - se acarició los parpados -. Mi padre, se aparece. Siempre intento ser feliz, como él me dijo... pero no sabía que eso traía problemas.
- ¿Que clase de problemas? - me observó con ojos cansados. Las ojeras eran notablemente visibles. Me sonrió.
- Si muestras demasiado esa sonrisa - se señaló y luego volvió a ponerse serio -, acumulas dolor dentro del corazón - miró al frente y se tocó el pecho -. Cuando quieres acordar, está tan cargado de cosas malas, que no sabes lo que es la verdadera felicidad.
- Oh - miré el suelo. Todo lo que había dicho era verdad. Tenía tantas cosas dentro de mi cabeza y mi corazón que ya no sabía diferenciar lo que me hacia mal de lo que me hacia bien.
- Lomi, hay veces en que los buenos amigos te ayudan a olvidarse un poco de los problemas, pero si uno no los enfrenta a tiempo pueden dejar cicatrices muy profundas. Y no hay mejor forma de descargarse que solo.
- ¿Porque sufres solo? - me levanté y me coloqué detrás de su asiento. Le abracé los hombros. Me tomó las manos y apoyó la cabeza en mi pecho.
- Porque... - pude ver cerrar sus ojos -. Siempre me apoyé mucho en ellos. No quiero que sufran más por mi causa - con ternura le quité algunos mechones de su frente. Tenía los labios entre abiertos, dejando ver sus incisivos. Parecía un niño pequeño - Lomi - me sorprendió cuando una de sus manos se colocó en mi mejilla.
- DongHae - dije abriendo los ojos.
- No pienses más en él, solo con ver tu rostro puedo encontrar el miedo que tienes cuando alguno de nosotros se acerca demasiado - supe inmediatamente de que estaba hablado -. Solo piensa que fue una mala experiencia. Nosotros te cuidaremos de cualquier cosa que te ocurra, pero recuerda que la pesadez que ahora mismo tienes no se va a ir con palabras dulces, ni se van a borrar con lagrimas. Debes descargarlo.
- ¿Y como? Hace tiempo que no puedo. Quiero, intento. Los peluches que tiene SungMin en el cuarto están hartos de ser tirados contra las paredes - rió bajo.
- ¿Quieres acompañarme a un lugar? - sonrió como un niño pequeño, asentí igual -. Ponte algo de ropa cómoda. Saldremos en cinco minutos.
- Esta bien - me dirigí hacia el dormitorio y cambié mi pijama por algo de lo que usaba para ensayar. Tomé una campera y fui hasta la puerta, donde el chico me estaba esperando.
- No le digas a KyuHyun, odia que le tome el auto - me mostró unas llaves y nos dirigimos hacia el subsuelo. Nos subimos al auto negro del Maknee.
DongHae condució durante un buen tramo por el centro de la ciudad, que a pesar de ser las tres de la mañana de un día domingo, seguía siendo concurrida. Por extraño que parezca no habló en todo el camino. Al fin aparcó en otro subsuelo y subimos por un ascensor que me pareció extrañamente familiar.
Caminamos por unos pasillos, que también eran familiares y nos detuvimos ante una puerta. DongHae sacó unas llaves y la abrió. Al encender las luces me encontré con la sala de baile de la SM. Lo observé, me miraba con una sonrisa.
- Para descargarme utilizo el baile, no las coreografías que nos enseñan, estilo libre. Quizá puede ayudarte un poco. Luego debes encontrar lo que sea lo tuyo.
- Creo que puede funcionar. En mi casa siempre me ponía los auriculares y bailaba mientras ordenaba, o cuando la casa era para mí. Esos días no tenia problemas - sonreí.
El chico se acercó al grabador y yo cerré la puerta.
Antes de que me diera cuenta, todo lo que había estado acumulando durante esos meses en Corea estaba siendo despedido de mi cuerpo con cada movimiento exagerado que hacia. DongHae solo me miraba desde una esquina.
Sin querer pensar en que me observaba con esos ojos que solo me había mostrado una vez el día de Navidad, cerré los míos y comencé a recordar cada palabra, cada acción, cada cosa que me había hecho sentir tan mal. Con mis movimientos demostraba quien en verdad era, con cada salto, giro, con cada patada y brazada. Esa era yo. Sonreí al descubrir que si trabajaba duro, podría demostrarme que sí era capaz de todo, que si encontraba las cosas que en realidad importaban, no debía dolerme perderlas, porque había pasado momentos inolvidables, y eso sí jamás se borraría.
Abrí los ojos cuando sentí que mi cuerpo no podía más, jadeando busque a DongHae por la sala. Lo único que hizo fue sonreírme y acercarse.
- ¿Has entendido? - apoyó sus manos en mis hombros, haciendo que mis piernas flaquearan, y de no ser que él me sostuvo rápidamente, hubiese terminado en el suelo.
- Lo lamento - me avergoncé al sentir que su mano me apretaba contra su abdomen y la otra contra su pecho, dejando que sintiera su dulce aliento sobre mis labios. Al darse cuenta de ello, me soltó, haciendo que esa vez si cayera al suelo sentada.
- Lo siento - se acomodó a mi lado. Volvió a hacer la misma pregunta.
- Creo que sí... en realidad lo que necesito no es solo descargar esto que siento - me apreté la remera sobre el pecho -, sino que además descubrir que es lo que me hace en realidad feliz - me sonrió -. Siempre pensé que mi vida era infeliz, pero no me di cuenta que en realidad solo estaba viendo la parte negativa.
- Lo positivo es que me conociste - reí -. Te ves muy cansada. Vamos a dormir.
- No quiero volver al departamento, esta él... - me encogí de hombros y sonrojé.
- No hay de que preocuparse, siempre que tengo insomnio vengo aquí. El conserje me hizo un juego de llaves. Por lo general duermo allí - señaló una colchoneta en el otro rincón -. Ve que yo apagaré la luz.
Hice lo que me pidió, y a los pocos segundos, sentí como sus brazos rodeaban mi cintura.
Había dejado que me hiciera adicta a Super Junior. Necesitaba de ellos como del aire. Pero lo que más era una droga para mí, eran los brazos del pez que me brindaban calidez y protección. Sentía que si él me protegía, nada me sucedería.
Me dormí, sintiendo el cálido aliento sobre mi nuca.
Hola a todos!
Como dije, de a poco voy a contar las historias detrás de mis personajes, todas tienen un trauma del pasado... casi todas.
Vendrá la amiga, aunque para eso falta mucho! Ella siempre es nombrada por Romi como una verdadera fanática del K-POP. La verdad es que me basé en mi y mi mejor amiga para crearla, pero no voy a describirla ahora, ya sabrán como es.
Creo que la conversación con DongHae quedó algo... ¿cursi? No sé, no me logró convencer del todo, es más como una experiencia propia que algo realmente sobre él, pero que me pareció perfecto para el pez, es algo así como que quería transmitir lo que me sucedía a mí y como lo afrontaba, aunque en vez de bailar, como ellos, me descargo escribiendo, pero eso nunca lo muestro a nadie, y nunca lo voy a hacer.
Solo quiero aclarar una cosa... ella no se enamoró de DongHae!, solo está cómoda con su compañía.
Besos!
Caroline
