Felicidad… demasiada presión para sentirla, me basta con poder sonreír sinceramente.


Décimo cuarta impresión sobre Super Junior: hoy no están

Cuando volvimos al departamento me sentía fresca, mejor que nunca. Sentía mi pecho libre de presiones, que podría hacer lo que quisiera y nadie me lo podía impedir.

- Hae - llamó EunHyuk a su compañero, que apoyaba las llaves del auto en donde las había encontrado.

- ¿Qué sucede, Hyukie?

- Llamó el manager, quiere hablar contigo, no te encontró.

- No llevaba móvil - se excusó -. ¿Dijo para qué? - el otro negó.

- Solo quería hablar sobre algo contigo, dijo que tu sabrías, algo sobre… ¿Cómo lo dijo? ¿Gratificar un servicio? - frunció el seño.

- Es mejor que le hable - el pez corrió hacia su cuarto. EunHyuk se quedó observándome, yo estaba aún con la ropa con la que había bailado, y el cabello sin arreglar.

- HeeChul Hyun te estuvo buscando - dicho esto, corrió donde su compañero, no sin antes ganarme una mirada de arriba a abajo, de desaprobación.

Observé el apartamento, por alguna razón estaba completamente vacío. Decidí tomarme un baño, pero antes llamé a mis compañeras para avisarles que llegaría un poco más tarde al ensayo de la nueva canción.

Me dirigí por el largo pasillo hasta la habitación que me había entregado LeeTeuk, pero al llegar a ella, una mano me atrajo con fuerza hacia dentro cuarto, golpeándome fuerte contra la pared. Me quejé, pero antes de que pudiera decir algo, o incluso darme cuenta de quien era, comenzaron a besarme. Cerré los ojos con fuerza, sin responder.

- Lomi - dijo al separarse la voz de HeeChul -. ¿Qué te dije sobre alejarte sin mi permiso?

- DongHae me ayudó a… - quise excusarme.

- ¿A que? ¿Acaso te enseño como escapar de quien es tu cuidador? ¿O te quería llevar a algún lugar para aprovechar que no estaba yo para hacer "algo"? - con enojo le separé de un empujón.

- ¿A quien te refieres con cuidador? Yo soy mayor, y puedo cuidarme sola, tu mismo lo dijiste en el programa - me observó como un león enjaulado.

- Esta la pagaras caro - dijo antes de abalanzarse sobre mí nuevamente.

Con esa furia que tenía comenzó a besarme con fuerza, me mordía los labios para poder introducir su lengua dentro de mi boca. No podía luchar, mi cuerpo estaba completamente aprisionado bajo el suyo contra la pared y sus manos jugaban deslizándose bajo mi remera, subiéndola cada vez más.

Sin que yo pudiera advertirlo me abrazó y levantó unos centímetros del suelo para llevarme a la cama y tirarse encima mío, solté un gemido de dolor. Solo rió. Cuando se separó un poco para respirar me dedicó una sonrisa peligrosa, solo lo observé con rabia.

- Déjame, no estoy de humor para pelear.

- ¿Sabes algo? - no esperó a que contestara -. A veces pienso que tienes algo bien guardadito, algo que KyuHyun sabe, pero el resto no - me sonrió y se colocó en cuatro patas, sosteniendo mis manos contra el colchón y apretando mis piernas para que no las moviera -. Hae tenía razón - observó mi abdomen que estaba al descubierto gracias a que él había levantado mi remera -, verte en bañador sería el paraíso - me sonrojé -. Lástima tu rostro, pareces demasiado pequeña… - volvió a besarme, pero esta vez fue un casto y suave roce de labios.

Sin saber porque, mis ojos se cerraron con placer, y en cuanto se separó, levanté la cabeza para que no terminara en contacto, lo que causó que se riera de mí.

Se levantó y salió azotando la puerta.

Lentamente me cambie a posición fetal, a pesar de que intentaba controlarme cuando él o los otros hacían… eso, mi cuerpo aún reaccionaba gracias al recuerdo. A pesar de que DongHae me había ayudado a no pensar en lo malo que había ocurrido, había cosas que a las que no podía verle el lado positivo. Algunas lágrimas se desprendieron de mis ojos, me abracé con fuerza, intentando frenar un poco los temblores.

Cuando sentí que podría caminar sin necesidad de agarrarme de algo, me levanté, sequé las pocas lagrimas que habían salido y comencé a buscar ropa para cambiarme.

Me dirigí al baño. Abrí la puerta sin tocar y la cerré. Coloqué la ropa entre mis manos en una silla que había allí y trabe la puerta.

Comencé a quitarme lo que llevaba puesto y abrí la canilla. Me metí en la ducha.

El agua fría me hizo estremecer, pero luego comenzó a entibiarse, y comencé a relajar cada músculo. Use shampoo, crema enjuague.

Esa ducha me estaba sentando genial. Escuché que tocaban la puerta.

- Lomi ¿Estás bien? – era EunHyuk.

- Sí - le grité para que escuchara sobre el ruido del agua.

- Te están llamando por el celular.

- Atiende, di que ya voy - cerré la ducha y tomé una toalla, me rodeé con ella y caminé por el frío suelo hasta la puerta, saqué la traba y la abrí. EunHyuk estaba de espalda, hablando -. Ya estoy.

El chico se giró con una sonrisa, pero apenas me vio su rostro cambió completamente. Sus ojos se abrieron completamente y su mandíbula hubiese caído al suelo de no ser que estaba sujeta por piel y tenía un tope.

Me acerqué rápido, tomé el teléfono que estaba aún en su oído y le pegué en la mejilla con fuerza, haciendo que saliera del transe.

- Lo lamento - dijo completamente ruborizado, al igual que yo. Bajó la mirada y se alejó hacia el comedor.

- Hola - atendí, dirigiéndome hacia el baño nuevamente.

- Ro, tenemos un problema - detrás de la voz de SheeHyun se escuchaban gritos de chicas -. Catherine, escapó.

- Pero ella siempre hace eso... - comencé.

- Pero esta vez subió a un auto, no sabemos donde se fue - parecía muy preocupada -. Vamos a salir a buscarla.

- Esta bien, yo también. Le pediré a alguno de los chicos que me ayude, en auto será más rápido.

- Está bien, estamos en contacto - colgó. Con la mayor rapidez que pude, terminé de secarme y me vestí. No me preocupé por peinarme y corrí hasta la cocina.

- Necesito ayuda - mi voz parecía desesperada, el único que estaba era EunHyuk, que estaba bebiendo café, se sonrojó al verme.

- ¿Qué sucede?

- Mis compañeras no encuentran a Catherine, dicen que la vieron subirse a un auto.

- ¿QUÉ? - se levantó del asiento y jaló de mi mano hasta el aparcamiento, donde me hizo subir a un coche blanco -. LeeTeuk no tendrá problema - me sonrió.

Comenzamos a recorrer las calles en busca de mi compañera, con la cantidad de gente que había era algo casi imposible.

- ¿Intentaste llamarla? - preguntó, yo me golpeé la cabeza por no haberme ocurrido esa idea. Marqué su número y me atendió luego de dos sonidos.

- Ahora no puedo hablar contigo - su voz sonaba dura, jamás la había oído de esa forma -. Llámame luego, tengo asuntos que atender.

Colgó.

Sin contentarme con su respuesta volví a marcar, esta vez me atendió la voz de un hombre.

- Si quieren quedarse tranquilos, ella estará bien, siempre y cuando no nos molesten - mis ojos se abrieron, EunHyuk pasó varias veces su mano por mi cara.

Lo miré aterrada y le conté lo que me había dicho.

- Entonces será mejor que no hagamos nada... vamos con tus compañeras, avísales que iremos a su departamento - dicho esto, llamé a cada una de ellas, que estaban dispersas y le indiqué donde quedaba la casa.

Condució en silencio, se mostraba serio. Él tendría que haber ido a trabajar, y me estaba ayudando. Estaba realmente agradecida por ello. Cada tanto le miraba, su rostro era inexpresivo, la primera vez que lo veía de esa manera.

Llegamos al apartamento. No tenía la tarjeta para abrir la puerta, así que toqué, nadie atendió, quizá aún no habían llegado.

Me senté con la espalda en la pared y los brazos rodeando las rodillas.

- Lomi - Eun se sentó a mi lado -. ¿Qué esta sucediendo? - le observé con una mueca que intentaba una sonrisa.

- Catherine es muy escurridiza, cada tanto se escapa de cualquier lugar y falta a los ensayos, siempre la tenemos vigilada para las presentaciones - yo miraba al frente.

- ¿Pero que sucede? - insistió. Me mordí el labio antes de contestar (estaba demasiado tiempo con Hae).

- Al parecer esta vez la descubrieron y la vieron subirse a un auto, no me dijeron lo que había sucedido exactamente.

- Hay algo que no dices - le observé sin entender -. ¿Quién es Catherine? - no entendí lo que me decía. Catherine era mi compañera de grupo, algo extraña a veces, había estado en otra empresa, de la cual echaron; sus padres eran alemanes, pero antes de que naciera se mudaron a Australia. Su voz hacia llorar hasta el más duro de los corazones cuando las notas exactas salían de sus labios...

- No comprendo lo que dices - me observó de cerca los ojos. Luego volvió su vista al suelo.

- Es solo que siempre ocultas algo... quiero saber que es - sonreí, ¿acaso era tan transparente con respecto a ello? -. Lomi, ¿porque no tienes llave para tu apartamento?

- Quizá por la misma razón por la cual no tengo campera y no estoy peinada... - frunció el seño.

- Ya, no es necesario ser sarcástica.

Esperamos diez minutos a que el manager llegara junto con Débora. Nos saludamos e ingresamos al apartamento.

Les pedí más detalles de lo que sucedía, pero ellos tampoco sabían mucho. Sabíamos que Jeniffer sabía más de lo que pretendía de cada una, y quizá SheeHyun, pero ella se dedicaba a ordenar más que cuidar de todas. Me dijeron que SungMin también estaba buscando con la coreana.

Nos dio agua y se sentó.

- Ro, ¿quieres usar el baño? - preguntó sin discreción en inglés y señaló mi cabello, que no había peinado luego de bañarme. Asentí y me dirigí hacia allí.

El tiempo era frío, y yo había salido con el cabello mojado y sin campera. Busque entre las cosas para tomar un cepillo. Comencé a quitarme los nudos. Cuando al fin quedó medianamente bien, salí del baño, ya habían llegado las demás y estaban hablando muy seriamente.

- Intenta llamarla de nuevo - me dijo Jeniffer, porque a pesar de no comportarse como tal, seguía siendo nuestra líder y todas las responsabilidades estaban cayendo sobre ella.

Apenas comencé a marcar, pero antes de presionar el botón de llamada, sonó el tono. Atendí al ver que era Catherine.

- ¿Hola? - mi voz sonó con miedo.

- ¡Romi! Estoy en la puerta, no tengo llave - les indique que abrieran y corté.

Jeniffer le golpeó muy fuerte en la cabeza, al igual que todas las mayores que ella.

Comenzamos a hacerle miles de preguntas al mismo tiempo y ella simplemente sonreía como si fuese un espectáculo de comedia.

- Voy a bañarme - se fue al baño, dejándonos con las palabras en la boca.

- Ro, vete, nosotras lo arreglaremos - Aissa habló.

- ¿Donde esta SungMin? - EunHyuk habló por primera vez en bastante tiempo.

- Oppa... - SheeHyun miró hacia todos lados -. Déb... ¿no estaba contigo...? - la francesa tampoco estaba.

- Fue la primera en llegar - dije.

- Sí, lo sé - entrecerró los ojos y luego observó a Jeniffer -, ¿donde fue?

- Sabes como es, seguramente está en su cuarto - levantó los hombros la líder, pero parecía un poco extraña. Le dije a EunHyuk que me esperara en el auto, mientras SheeHyun iba a no se donde junto con Aissa, quedándome a solas con Jeniffer.

- Dime, ¿que sucede? Algo no esta bien, y sabes más de lo que parece - me observó sin entender, pero luego bajo la vista.

- Todos tuvimos problemas con nuestros padres antes de venir aquí, no todas tenemos la misma suerte que tú con la familia - me miró penetrante -. Catherine no es la excepción, pero lo arreglará antes de que algo ocurra. No voy a contarte cosas que debe contarte ella... solo te diré que ella no es como se muestra - dicho esto me empujó hasta la puerta -. Dile a Hyuk que Oppa se fue a la empresa.

Me dejó mirando la puerta cerrada. En realidad sabia más de lo que parecía, pero... también sabía ocultarlo bien, esa era la razón por la cual siempre habíamos confiado para contarle lo que nos sucedía y sobre nuestro pasado, aunque yo jamás había tenido tiempo para hacerlo.

Como me dijo, iba a esperar a que Catherine quisiera hablarme sobre ello, sin embargo no tenía mucho que hacer el resto del día. El entrenamiento se había cancelado, en el piso de Super Junior no había nadie... solo quedaba EunHyuk.

Me encaminé hasta el subsuelo donde se encontraba el chico.

- Oppa, no me siento bien - me acerqué a él, que estaba apoyado en el auto.

- ¿Que te sucede? ¿Tienes fiebre? - me tocó la frente. Yo negué -. ¿Quieres que te lleve al piso? - negué nuevamente -. ¿Quieres dar un paseo? - asentí sonriendo tiernamente.

- Catherine esta actuando un poco raro, no quiero que le suceda algo... - me colocó un dedo en la boca para que callara.

- No es necesario, sube - me abrió la puerta del acompañante y me senté, unos minutos más tarde estaba con la cabeza apoyada en la ventanilla y observaba la gente caminar por las calles, sin preocupaciones en el rostro, como si la vida fuese lo más feliz que pudiese ocurrir... sonreí al recordar lo que en la noche me había enseñado DongHae, recordar era inevitable, lo único que debía hacer era descubrir los mejores momentos que había vivido -. Hae es un poco raro - habló al fin, yo le miré sin entender -, a veces habla de que no puede hacer algo, pero luego de intentar e intentar hasta que su cuerpo no puede más, o su voz se queda ronca, es el mejor haciendo eso - giró su rostro hacia mí y sonrió -. Creo que tu y él se parecen en eso, siempre haces lo mejor que puedes para mejorar, es admirable.

- Pero Hae siempre puede hacer sonreír a cualquiera con sinceridad, eso es algo que aunque quiera e intente nunca podré hacer - enserió su expresión.

- Hay cosas que quizá sepas, pero hay otras que no - no entendí lo que quería decir -, y hay veces que es preferible no saberlas... cada Idol tiene una historia detrás de lo que es, no creas que eres la única que sufre.

Bajé la vista ante sus penetrantes ojos, otra vez me estaba comportando egoísta, KyuHyun me lo había dicho, pero seguía comportándome de la misma manera. Me acaricié las manos mientras EunHyuk conducía en silencio.

El auto se detuvo. Observé donde estábamos. Un parque. Miré a mi compañero con extrañeza, ¿acaso pretendía que bajara como estaba?

- Ven - me sacó el cinturón de seguridad y salió del coche. Hice igual. Al abrir la puerta un fuerte y frío viento me golpeó en la cara -. Hae te dijo como se calmaba él, ahora es mi turno - tiró de mi mano me acercó a un gran lago en el centro del parque.

- Oppa... - comencé cuando nos acomodamos en un banco -. Hace frío - me soplé las manos para atraer el calor, recuerden que no tenía campera y el cabello aún estaba mojado.

- ¿Quieres que...? - me señaló y luego a sí mismo, entendiendo asentí y él pasó su brazo por encima de mis hombros, acercándome a su costado, mostraba una sonrisa completamente relajada -. Este lugar es relajante, cuando el trabajo es demasiado vengo aquí, la gente no me molesta como en el resto de la ciudad.

- Es hermoso - exclamé en un susurró cuando observé bien todo el lugar. El agua tranquila que llegaba con suaves olas a la orilla, las plantas alrededor, los pequeños animales... todo era tranquilizador. Otra vez me dejé hechizar por las enseñanzas de los SuJu. Otra vez me daba cuenta de lo mal que hacia siempre pensando en lo que no debía.

La paz que había en ese lugar era extrema, solo se veían algunas personas que paseaban con tranquilidad, y que si nos veían solo nos saludaban con la mano. La preocupación se volaba de la cabeza con el viento, se que suena estupido, pero era como si fuera de esa forma. Al rato de haber llegado, sentí que mi preocupación por Catherine se había desvanecido, solo quedaba curiosidad acerca de con quien estaba, con quien se había escapado.

- La preocupación es lo que sientes cuando no quieres que otros sepan lo que en realidad estas pensando, es un buen escudo de vez en cuando, pero a veces tapa tanto que uno mismo no sabe en lo que en realidad quiere - me observó con cariño -, mi querida hermanita, ¿como te sientes ahora que lo has descubierto? - le sonreí.

- Quiero hablar con ella.

- No era exactamente eso lo que tenía en mente... pero supongo que sabrás porque.

Después de charlar un poco más, algunos chistes malos de su parte y risas de la mía, volvimos al auto con la calefacción, realmente hacía frío fuera. Le pedí que me llevara a mi empresa, mientras hablaba con mi compañera australiana para verla allí, lo cual acepto.

- Ve a trabajar, estaré bien - le dije en cuanto llegamos. Él solo asintió y se fue.

Caminé hasta la sala de baile, Catherine ya estaba allí. Practicaba la coreografía de la nueva canción. En cuanto me vio por el espejo se giró y saltó hacia mí en un saludo asfixiante.

Jadeando me separé de su abrazo y le observé seria.

- Ro... No me veas de esa forma - hizo un puchero -. Estaba aburrida, no quería insultarte – se refería a la danza, al principio aprender cada coreografía siempre le costaba bastante.

- Jenny me lo dijo - observó el piso -. ¿Quien eres en realidad?

Con la lentitud que le caracterizaba se acercó a la pared y se sentó con la espalda apoyada. El rostro estaba serio, no mostraba sentimiento alguno. Me acerqué a ella.

- Todos tenemos problemas antes de venir - otra que decía lo mismo -. Particularmente yo me separé de mis padres por pedido de ellos, he vivido sola en Corea desde los 7 años.

- ¿Que quieres decir que por pedido de ellos? - me senté al frente suyo, observando como obsesionada sus ojos sin brillo -. ¿No te querían? - negó.

- Porque me querían me dejaron, porque me querían se fueron de Alemania - supe que no diría más, así que solo sonreí y me acerqué para tomarle el rostro entre mis manos y hacer que me mirara a los ojos.

- Ese paso no es así - me observó sin entender -. Es así - me levanté y le mostré el error, ella solo sonrió con fuerza.

- ¡Unni! En esa parte me toca cantar a mí...

- Mentira, todavía no nos dieron las partes, ni siquiera sabemos como es la canción, solo el ritmo.

Reímos antes de bailar los 50 segundos que nos habían enseñado de la coreografía. Ese día nos hubiesen dado la letra y la parte que deberíamos cantar.


El día era realmente frío, y yo había dejado mi campera en el departamento de SuJu. Catherine se había ido hacía ya una hora. Iba a ser mejor que comenzara a caminar hacia casa antes de que oscureciera y la temperatura se hiciera insoportablemente baja.

Salí a la calle, pero antes de que lo pudiera advertir una voz me llamó, una voz extrañamente familiar, al girar me encontré con un hombre, habló en un ingles extraño, su acento era extraño.

- Catherine, ¿donde esta? - habló rasposo -. Tiene que terminar de saldar su deuda.

- Se fue... ¿Quién es usted? - pregunté realmente confundida.

- Tu teléfono - negué alejándome, pero choqué con algo, un hombre enorme cortaba mi paso -. No quiero volver a repetir - sin querer que se enojase, hice lo que pedía. Marcó un número, antes de mostrarme unos dientes blancos perfectos en una sonrisa -. Cathy, conoces el número, ¿verdad? - hizo silencio -. Ve a la Torre Namsam con lo que me debes.

El cuerpo se me estremeció al tomar mi móvil nuevamente entre mis manos. Observé con miedo al señor con la sonrisa brillante, que hizo unas señas y me tomaron por los brazos, empujándome hacia el interior de un coche.

No entendía absolutamente nada, solo sé que llegamos a un lugar de belleza que solo se puede observar en una película de amor... ¿o quizá en un dorama que me había hecho ver SuJu...? ¿Como se llamaba...?... ¿Que estupideces pienso cuando estoy siendo secuestrada?

Mi mente estaba en shock, no podía pensar con claridad, lo único que pude hacer fue aparentar estar relajada y observar al hombre que tenía a mi lado. Intentando que mi voz no fallara por el miedo, intenté hablar:

- ¿Que esta sucediendo? - el hombre solo me sonrió, yo temblé al recordar esa misma sonrisa hacia unos meses...


Ya se lo que van a decir: "no estuvo SuJu". Pero no me importa, porque soy feliz con este capitulo… bueno, no del todo, pero adoré el hecho de que Catherine apareciera más. A pesar de que adoro a Débora, mi preferida es la australiana, porque tiene esa chispa de "no se lo que hago pero esta todo calculado para X resultado".

Bueno… a ver si adivinan lo que ocurre con Catherine, no sé si va a estar en el 15 o el 16, lo digo de esa forma!

El HeenimXRomi especialmente para: (espero que te haya gustado)

Creo que nada más… solo esperen!

Caroline