- Ro... ¿Estas segura que quieres hacer esto? - preguntó Francisco muy preocupado, mientras tiraba de él hacia mi cuarto.

- Solo quiero saber hasta cuanto soy capaz - cerré la puerta después de que él haya entrado.


Décimo quinta impresión sobre Super Junior: Siempre capaces de ayudar

Estábamos bajo la Torre Namsam, los hombres no hablaban, solo esperaban algo. Quería realmente saber que estaba sucediendo, pero nadie tenía las respuestas que necesitaba. Maldecí varias veces en voz baja por no atender a la Chula cuando me llamó para ir a buscarme.

- Al parecer tu amiguita no te quiere - dijo el hombre, luego de una hora de esperar -. Dame tu teléfono - negué, y esta vez no me rendiría -. Dije TU TELEFONO - casi gritó, haciendo que algunas personas giraran para ver que sucedía. Volví a negarme, pero una mano se introdujo en el bolsillo de mi saco y extrajo mi celular, entregándoselo a quien parecía el líder.

- ¡Devuelve! - me quise acercar, pero el mismo que me había quitado el móvil, me sostenía de ambos brazos desde atrás. El hombre de sonrisa blanca volvió a sonreír.

- ¡Cathy! - dijo con familiaridad -. Te conviene aparecer pronto porque sino...

- ¿Sino que? - la voz que sonó detrás de nosotros, asustó. Nos giramos para encontrarnos con Catherine, Jeniffer y HeeChul... me extrañó verlo allí.

- ¡Que bueno que viniste! - el hombre se mostraba realmente familiar con mi compañera -. Veo que trajiste amigos... - hizo unas señas con las manos y otros hombres enormes se acercaron para tomar a los que la acompañaban, pero por extraño que parezca, HeeChul comenzó a tirar golpes certeros que hicieron caer a los gorilas.

- Antes de irse, HanGeng me enseñó algunos trucos - sonrió de lado, daba miedo, realmente asustaba. En ese momento me di realmente cuenta de lo que decían sobre su aura misteriosa.

- ¡Y que amigos! - el hombre no había entendido a HeeChul, porque seguía hablando inglés con ese extraño acento que parecía familiar. Comenzó a acercarse a mí, haciendo que el que estaba detrás mio, me soltara -. ¿Trajiste lo que me debes? - antes de que pudiera volver a moverme, me tomó la muñeca.

- Ya dije que mis padres no me dieron nada - Catherine se mostró completamente diferente a como siempre actuaba. No arrastró las palabras, no dudó cuando habló, no hizo ningún movimiento con el cuerpo... solo observó con ojos serios y opacos a el hombre que me sostenía.

- Eso no es lo que dijeron cunado los fui a visitar - sonrió maliciosamente. Yo realmente no entendía nada.

- ¿Crees realmente que mentiría con algo así cuando uno de mis amigos corre el mismo riesgo que ellos? - seguía teniendo la misma expresión de nada. Jeniffer solo observaba en silencio, HeeChul no entendía nada, solo actuaba como si lo hiciese, con una expresión de odio -. Seria algo estupido de mi parte, ¿no lo crees?

- Y por eso traes gente para que te ayude.

- Ya no se como hacerle entender - los ojos de Catherine comenzaron llenarse de lagrimas, mas ninguna cayó -. Ya no se como explicarle que mis padres no dejaron herencia, si fuese de otro modo no estaría como estoy ahora.

- Si no estuvieras como estás ahora, jamás te hubiese encontrado - todo se quedó en silencio. Catherine miró el suelo durante unos segundo murmurando que esa era la idea -. Ellos sabían que tarde o temprano podría encontrarte, es mejor que me des lo que te pedí.

- ¡No quiero más dinero! - sus ojos comenzaron a largar lagrimas de rabia y comenzó a acercarse pisando fuerte, HeeChul la respaldó y Jenny solo se quedó observando desde atrás.

- Eso es mentira.

Todo fue muy confuso. La australiana tomó mi mano libre y comenzó a tirar, mientras Cenicienta se encargaba de que el hombre me soltase.

Luego comencé a correr, no sé como llegué a mi apartamento.

No entendí nada,


- Lomi - me desperté con una caricia en la mejilla. Con extrema lentitud abrí los ojos, para encontrarme con el rostro de HeeChul muy cerca del mío -. Realmente te gustan los problemas - solo sonrió y siguió acariciando mi rostro. Me senté en la cama y comencé a estirar.

Al observar el cuarto me encontré con una frazada en el suelo y luego que HeeChul tenía un pijama rosa pastel. A pesar de todo era un hombre hecho y derecho, sonreí con ternura.

- ¿Que sucedió? - me senté en el borde de la cama y él a mi lado.

- Bueno... has dormido desde las seis de la tarde y hasta las doce del mediodía... ¿tan cansada estabas?

Solo me encogí de hombros. Me hizo levantar y me llevó hasta la cocina. Me sentó en una de las sillas, el apartamento estaba vacío.

- No soy Hae, pero al menos un vaso de leche te puedo servir - dijo antes de darme lo que había dicho. Le sonreí agradecida y bebí.

Estuvimos un rato largo allí sentados sin hablar ni nada. Imaginen, para mi era algo nuevo que HeeChul, la Diva de Super Junior estuviese callada, y no intentara lanzarse encima mío.


Cuando mis compañeras llegaron, yo estaba con ropa de Débora y sentada en el sofá mirando televisión. Mientras tanto, HeeChul no se había cambiado, puesto que la ropa de SungMin le quedaba chica, en realidad corta y dijo que "no iba con su estilo", así que seguía con el pijama rosado acostado y con su cabeza apoyada en mis piernas.

Los presentes nos observaron con ternura, antes de que Catherine se acercara y me dijera que tenía que hablar conmigo.

Con lentitud quité al chico y la seguí hasta la cocina. Antes de comenzar a hablar, se apoyó en la mesada, invitándome a pararme frente a ella, sin hacerle caso, me quedé en la puerta.

- Lo de ayer... quiero explicártelo - su mirada denotaba tristeza, asentí y me senté en una silla que había. Ella entendió que yo no la interrumpiría, jamás hable de más... bueno casi nunca -. Mis padres son alemanes, al igual que toda mi ascendencia. Cuando tuvieron problemas se mudaron a Australia, y allí nací yo. Cuando cumplí siete años, me enviaron a vivir aquí, porque una empresa quería entrenarme.

- Eso ya lo sé. Jeniffer nos lo contó a todas...

- Sí, esa es la versión que la empresa quiere que se sepa - comenzó a caminar alrededor mío -. En realidad, mi madre es hija de el líder mafioso, para ser exactos, ella es la primogénita, pues mi abuelo quería un hijo varón que heredara el "negocio familiar", así que tuvo un segundo, a quien preparó para lo que él quería.

"Mi madre quedó en el olvido, e hizo su vida a su antojo. Se enamoró y se casó... ese hombre con el que se casó sabía, porque ella se lo había dicho, quien era su suegro, pero no le importo - su caminata me estaba hartando, pero no quería interrumpirla -. Sí - parecía inmersa en sus pensamientos -, no le importo... o por lo menos hasta que mi tío murió.

- ¿Lo mataron? - pregunté, inconscientemente. Ella negó.

- No, se murió por ingería de alimento... - dijo sarcástica -. Por su puesto que lo mataron. Así que mi abuelo quería que mi padre se ocupara de todo, él se negó y como respuesta, se mudaron a Australia. Allí estuvieron a salvo durante diez años y yo cumplí 7 años.

"Puede decirse que mi abuelo se enteró donde estaban y envió a buscarlos. No le hicieron caso, así que fue personalmente.

"Al llegar yo ya no estaba, me había mudado a Corea, y mis padres jamás dijeron donde me habían escondido... no esperaban que realmente me hiciera famosa, con lo que él me encontró fácilmente.

- ¿Quiere que te hagas cargo del "negocio"?

- Bueno, sí y no. Al escapar, mi madre se llevó el anillo de oro de mi tío, lo que significaba, que por una parte sí quería su destino. Quiero decir... el anillo fue pasando de generación en generación por los líderes mafiosos de mi familia. Sí yo tengo el anillo, significaría que heredaría directamente el liderazgo.

- ¿Porque te buscaría si aún tiene a su hija? - observé como sus ojos se entristecían un poco -. ¿Estas diciendo que ellos...?

- Los acecinó porque no le dijeron donde estaba yo y el anillo.

- ¿Y tu sabes? - pregunté con un brillo en los ojos. Ella asintió y metió su mano en el bolsillo. Cuando la sacó, pude observar como su dedo índice estaba rodeado por algo amarillo -. ¿Porque...?

- Ellos no querían que él encontrara el anillo, me dijeron que lo cuidara, no importaba las personas que amenazase, no debía entregarlo.

El alma se calló a mis pies. ¿Estaba diciendo que, aunque alguien perdiera la vida, no debía hacer nada? ¿Acaso yo conocía a la chica que estaba parada al frente mío? La persona que siempre se veía cansada, que siempre tenía energía para una ronda más, la que podía desgarrar un corazón solo con la voz, que actuaba extraño, la que siempre podía sorprender con algo que a nadie se le había ocurrido...

Salimos de la cocina, yo aún tenía un rostro sorprendido, con los ojos abiertos bien grandes. Lo que había dicho era que me habían amenazado y podría haber perdido la vida... de no ser por HeeChul y Jeniffer... quizá no estaría en este momento escribiendo lo ocurrido.

Sentí una mano en mi hombro, que me hizo reaccionar. Observé que Heenim me observaba preocupado. Catherine también estaba allí.

- Yo he visto cosas horribles en mi vida... he escuchado cosas que podrían hacer sangrar los oídos... he sufrido lo que una persona quizá no logrará sufrir en toda su vida.

Le creí... no sé porque, pero le creí. Sus ojos mostraba la profundidad que solo una persona mayor con la experiencia sobre sus hombros podría soñar en tener.

El chico me sacó del apartamento. Bajamos al subsuelo y nos subimos a un coche. En el asiento del conductor se encontraba DongHae y en el del acompañante LeeTeuk.

- Dije que yo debía cuidarla - Hae lo soltó en cuanto me vio en ese estado.

- Tú tampoco estabas - se quejó HeeChul.

- Pero a mí me hubiese atendido el teléfono, después de todo sabe que siempre estoy.

- Cállate. Ella esta aquí. No es tiempo de discutir - Teukie intervino.

- Hae... - quiso hablar el del medio.

- No quiero escuchar - se tapó los oídos y comenzó a tararear una canción extremadamente fuerte.

- YA - se enojó el líder, haciendo que todos nos estremeciéramos -. Deja de comportarte como un niño. Tienes 26 años. Es tiempo de que madures.

El auto completo quedó en silencio. Jamás había escuchado a LeeTeuk tan enojado. Pude escuchar unos sollozos desde el asiento de delante. De un momento a otro, Hae abrió la puerta y salió corriendo. Preocupada salí tras él.

Lo busqué por todo el subsuelo, hasta que escuché su llanto tras uno de los autos. Me senté a su lado, no me escuchó hacerlo, porque no se percató de mi presencia sino hasta que tomé su mano en el suelo.

- Hae... ¿Que te sucede? - intenté hablar lo más pausado que pude.

- Te quiero mucho, Lomi - me dijo en un susurro e interrumpido por los débiles sollozos que salían de su pecho -. Yo quiero que estés bien, yo quiero ser el que te proteja. HeeChul te amenaza con algo falso para hacerlo - no entendí de lo que estaba hablando, pero lo abracé con fuerza, quedando mi boca cerca de su oreja para susurrarle que estaba todo bien. Él me correspondió con dulzura, y dejando su cálido aliento en mi cuello, junto con varias lágrimas que seguían cayendo de su rostro.

- Hae... debemos volver, deben estar preocupados - sentí como negaba y se apretaba aún más a mi -. En serio, Hae, volvamos.

- Lomi, prométeme que no dejarás que vuelva a ocurrir, no quiero quedarme mirando como nadie hace algo para salvarte - sin volver a entender sus palabras asentí y me soltó.

Con una sonrisa inocente en nuestros rostros, nos tomamos de las manos y caminamos hacia el auto... que se había ido. Entrecerré mis ojos y observé a mi acompañante, que sonreía a más no poder. Con despreció le solté la mano.

- ¿Que sucede? - me hizo uno de esos pucheros que no resiste nadie... ni siquiera yo, haciendo que me disculpara y le sonriera -. Es mejor que llame al manager, me debe una - tomó su celular y llamó.

Esperamos 20 minutos a que llegara, en los cuales comenzamos a charlar de todo y nada, en los cuales pude sonreír con toda sinceridad ante los gestos que hacia el mayor.

- Lomi - me había dicho, cuando parecía que todo había quedado en silencio. Yo giré mi rostro para verlo, pero su dedo chocó con mi mejilla, él rió y comenzó a correr. Siguiéndole el juego comencé a perseguirlo, gritándole entre risas que esta vez no se salvaría.

Al cansarnos de correr, no sentamos en el suelo apoyando la espalda contra la pared. Aprovechando que estaba quieto, le golpeé despacio el hombro con el puño cerrado. Me observó con un pequeño puchero y le saqué la lengua.

- Lomi... eres mala. Te pareces a Kyu - dijo antes de lanzarse encima mío para comenzar a hacerme cosquillas en los lados, y haciendo que me retorciese bajo suyo del dolor y risa.

Al fin llegó el manager de Hae. Nos hizo subir rápido en la parte trasera y nos llevó al piso de Super Junior. Sinceramente no quise saber sobre lo que le hombre le debía, o porque, pero tenía mucha curiosidad por ello. Al final nos dejó tras el edificio, donde las fans no llegaban y entramos al ascensor.

- Hae - dije -. ¿A que te referías con que me protegerías mejor que Heenim? - comenzó a ponerse nervioso y un color rojizo llegó a su rostro.

- Bueno... - intentó hablar sin que le temblara la voz, pero no lo logró, aún así siguió hablando -. Es que, tú sabes. HeeChul es un maniático que se la pasa intentando besar personas, y no pareciera fijarse en lo que LeeTeuk Hyun le ordenó...

- ¿Que le ordenó LeeTeuk? - dije, cada vez que el chico abría la boca decía cosas que menos entendía y lo ponía más nervioso.

- Protegerte de cualquiera que quiera hacerte daño - finalizó cuando la puerta del ascensor se abrió para dejar paso a una mujer anciana que nos saludó con una sonrisa, la cual le devolvimos -. Lomi, no te preocupes, todo va a estar bien.

- Dilo cuando salgan las fotos - dije pesimista, otra vez me ponía nerviosa con eso. Sabía que saldrían luego de año nuevo, que estaba a dos días.

Llegamos al piso 11. Solo estaban KyuHyun y EunHyuk. Los demás debían haber salido.

- ¿Porque tardaron tanto? - el mono parecía enfadado.

- Es que HeeChul y LeeTeuk hyung nos dejaron en el estacionamiento y no sabíamos como volver. Así que llamé al manager por la que me debía.

- Hyung - Kyu habló desde el sillón, donde estaba jugando con la PS2 -. Dijo Omma que lo dejaba en tus manos y que esta vez no lo arruinaras, ¿a que se refería? - dejó de ver la pantalla durante unos segundos para mostrar una mueca de desentendimiento.

- ¿En serio? - el pez parecía algo emocionado. Me tomó de la mano con fuerza y me arrastró hasta su cuarto, cerrando la puerta -. Bien, este es el plan - comenzó a hablar solo y buscar en su placard -. De ahora en adelante trabaras la puerta de tu cuarto y nadie más que yo entrará. También deberás usar ropa muy grande que no deje que muestres nada, le diré a tu empresa que...

- Espera un minuto - quise hablar, pero no me escuchó, siguió hablando con cosas como que no debía quedarme sola en el apartamento ni que me dejara acompañar por nadie más que él -. DongHae, cállate - dije casi en un grito, lo que hizo que cerrara la boca y me observara sorprendido, jamás me habían sacado tanto de quicio que no pudiera controlar mi voz, haciendo que sonara más aguda de lo normal.

Antes de que me diera cuenta, los dos que estaban en el living se habían acercado a la puerta y nos observaban desde el marco.

- Lo siento - dijo el pez apenado y bajando un poco la cabeza, intentando que no viera las pequeñas lagrimas que estaban saliendo y amenazaban con caer desde la punta de la nariz. Con una mirada asesina, observe a los que espiaban, que cerraron la puerta y se fueron sin chistar.

- No, yo tendría que pedirte perdón - me acerque lento, sabía que él no lo haría. Cuando estuve lo suficientemente cerca le quite el agua que se escurría por la punta de su nariz, haciendo que se estremeciese ante el contacto y subiera la vista -. Lo siento mucho. No debí haber gritado - me sonrió, pero no sus ojos. No le di importancia, siempre sonreía así -. No entiendo nada de lo que dices.

- Tienes razón... es mejor que no hagas caso - se giró, dándome la espalda -. Pero... no te acerques a HeeChul, a pesar de lo que te diga sobre mí - hice un pequeño puchero, eso sí lo entendía. Me senté en la cama del mono con la cabeza apoyada en las manos, dejando mi vista perdida en algún lugar lejano de la habitación... o por lo menos hasta que:

- ¡HAE! - exclamé al notar como comenzaba a quitarse la remera que traía puesta.

- ¿Qué? - me miró y rió al notar mi cara de asombro -. Ni que nunca hubieses visto a un hombre sin camiseta - sonrió divertido, pero bajándose la prenda. Me sonrojé mucho ante esa confesión, pues tenía razón -. Si no quieres verme, mejor sal, tengo que cambiarme para ir al ensayo.

Con rapidez salí del cuarto y me dirigí a la cocina. Estaba muerta de hambre.

Me encontré con Hyuk sentado y comiendo unas papitas con algo de gaseosa en el vaso. Apenas me vio, sonrió y me mostró la bolsa para que agarrara algunas. Lo hice agradecida de matar un poco el hambre que tenía.

- ¿No tienes que ir a ensayar? - preguntó, asentí, devorando las papitas que acababa se sacarle -. ¿No almorzaste? - negué, quitando la bolsa de las manos del mono, para seguir comiendo.

Soltó una carcajada y se levantó. No le preste atención, sino hasta que un plato repleto de arroz con un poco de carne encima se posó delante mío. Sin hablar más, quité los palillos que me ofrecía y comencé a comer como si nada fuese más delicioso que lo que tenía dentro de la boca.

Cuando terminé, el chico seguía allí, mirándome divertido.

- ¿Hacía mucho que no comías? - mentalmente hice la cuenta de la última vez que lo había hecho. Abrí los ojos grande al darme cuenta:

- Además de la leche de esta mañana, nada desde la cena de antes de ayer - él también abrió los ojos, no creyéndome, pero recordando lo ocurrido el día anterior, dándose cuenta la verdad de mis palabras -. Mejor me voy a cambiar.

Me dirigí al cuarto y cambié mi ropa por algo más cómodo para bailar. Guardé la de Débora en una bolsa y me dirigí al living, encontrándome con Hae y Kyu. El primero observaba al segundo, mientras este último jugaba con la PS2. Pregunté por EunHyuk.

- Se acaba de ir a la empresa - contestó Hae, quitando la vista de su compañero -. Te estaba esperando para llevarte a la tuya...

- El idiota piensa que le voy a prestar el auto para eso... esta loco... ¡MUERE, MALDITO! - presionaba los botones con fuerza y observaba con odio la pantalla.

- Entonces aceptó esperar para conducir él y luego llevarnos a nuestra empresa... por lo menos cuando termine el juego - Hae bajó la cabeza, cansado de que su compañero gritara cosas sin sentido a la pantalla de un juego.

- Ya terminó - dije con el cable de la consola en mi mano.

- ¿Acaso estás loca? Estaba a punto de vencer al capitán Li, para terminar y ganar el juego - Kyu parecía que realmente me iba a pegar, pero el pequeño Hae lo tomó por detrás para que no lo hiciera.

- Kyu, recuerda que es nuestra invitada, que debemos cuidarla...

- Al diablo con las reglas - pero por alguna razón, el menor se calmó un poco al sentir el abrazo de su hyung más fuerte -. Bien... los espero en el auto.

Se retiró sin más, dejándome con muchas preguntas, que sabía Hae podría contestar. Le observé interrogante, simplemente se encogió de hombros y tomó una campera para sí y otra para mí. Luego me tomó la mano y me llevó por las escaleras.

Me dejaron en la empresa, donde mis compañeras ya estaban practicando sus partes de la canción. Me dieron la hoja y comencé a leerla... o por lo menos intentar hacerlo. Aissa observó mi cara de preocupación.

- ¿Qué sucede?

- Olvidé como se leía... - giró los ojos y volvió a la ronda. Ya lo había dicho, a pesar de ser compañeras, había veces en las que ellas no iban a ayudarme.

El profesor de canto se acercó a mí, que me había apoyado en la pared intentando recordar las letras coreanas.

- ¿Te marco tus partes? - preguntó alzando una ceja. Asentí agradecida de ser la bailarina principal, lo que me restaba mucho que cantar... o por lo menos eso pensé, hasta que vi mi hoja con demasiado color rosa. Le observé confundida -. Tendrás un solo en el álbum, al igual que todas.

- ¿Sacaremos un álbum? - asintió -. ¿Pero no tendría que preocuparme más por la canción grupal? - negó con suavidad.

- Cada una sacará un video mostrando sus habilidades, luego, para el comeback, se unirán las canciones para formar una única.

- ¿Y la coreografía que practicamos hasta ahora? - se pasó la mano por la frente como frustrado.

- Ya se lo que ocurrió ayer, y por lo que llegaste tarde, pero debes intentar mostrar algo de respeto ante tus compañeras que sí se preocuparon por estar cuando las cité - levante las cejas amenazadoramente, porque a pesar de parecer inocente, tengo una mente un poco perversa y una mirada que da miedo -. Será para el comeback, en el cual se juntan las canciones. No se hizo una coreografía para cada una.

Asentí y, con la hoja en mano, salí de la sala de práctica y me dirigí al baño.

Con frustración, me lavé el rostro, y observé mi reflejo con rabia. Tendría que practicar las letras coreanas nuevamente... siempre me dieron las letras romanizadas y me ayudaron con la pronunciación. Lancé un insulto en español y volví a donde estaban todos.

Al parecer notaron mi mirada "no te atrevas a acercarte", así que me dejaron tranquila, intentando recordar como rayos se leía eso.

Mientras más intentaba recordar, más me enojaba y menos lo hacia.

Cuando fueron las 17:00, hora de irse, me llegó un mensaje del pez, que me pedía que lo esperase dentro del edificio.

No quería que me viera en ese estado, porque sabía que no podría controlar mi temperamento y lo insultaría por cualquier cosa que dijera de más... o sea insistente con lo que me sucedía.

Pero por otro lado, me había pedido que le hiciera caso en lo que me pedía, si no hablaba iba a estar bien...


Sí, al final fue en el 15. No se si fue demasiado por ella, pero me gustó la idea de que cada una tuviese una historia detrás de la que muestran.

Sinceramente me gustó mucho este capitulo. Hae, siempre metiendo la pata, jaja...

Pronto se aclararan cosas!

Esperen pacientes!

Caroline