¿Alguna vez se sintieron fuera de lugar? Bueno, a mi me ocurre la mayoría del tiempo, pero esta vez fue especial.
Vigésima segunda impresión sobre Super Junior: Días de esos
Al llegar al vestuario me encontré con mis compañeras charlando muy amigablemente con mi amiga, quien, al verme llegar, se levantó a abrazarme.
- No entendí absolutamente nada… pero fue genial – me gritó en el oído en español. Yo solo la alejé y me acerqué a la maquilladora, le pedí que me retirara el maquillaje. Todas las presentes se quedaron atónitas ante mi actitud con mi amiga. Pero en ese momento no estaba pensando demasiado claro -. Ro, ¿estás enojada por algo? – la miré y abrí grandes los ojos.
- Por supuesto que no – le dije sorprendida -, es solo que me acabo de encontrar con alguien y sucedió algo – me miré en el espejo, y antes de que contestara comenzó a sonar mi teléfono. Observé que había un mensaje de un número desconocido.
- Ro, vino tu amiga y parece que no tienes tiempo para ella – dijo Jenny en coreano.
- Bella, ¿te importaría volver con los chicos? Los veo luego en el departamento, y quiero ver mis regalos – salí del cuarto y me dirigí a la terraza.
Al llegar la encontré vacía. Jamás me esperé encontrarme con esa persona. Una sonrisa se dibujó en mi rostro, algo así como alegría y timidez a la vez.
- Hola – le grité, él se giró para mostrarme la felicidad en persona, pues su rostro parecía iluminado, algo así como luz salía de su reluciente dentadura.
- Romi, ¡si viniste! – exclamó corriendo hacia mí y abrazándome.
- ¿Qué sucede? Tu mensaje decía que querías hablar conmigo – me soltó y se alejó unos pasos antes de mirar el piso.
- Bueno… es que me gustaría saber algo sobre… - comenzó a dar vueltas al asusto pidiendo que no malinterpretara sus palabras y todo ese tipo de cosas, alrededor de 30 minutos se dedicó a darme sermones de que era menor y debía ayudarle y que lo que me iba a pedir era un poco confuso.
- ¡YA! – me desesperé un poco, él paró de hablar y me observó sorprendido.
- Quiero que me presentes a SheeHyun – comencé a reir escandalosamente, se notaba que lo había ofendido, pero no podía creer que me estuviese pidiendo eso, principalmente él.
- ¿En realidad quieres hablar con ella? – pregunté cuando al fin pude calmarme un poco, tenía los mofletes inflados, haciéndolo ver tierno.
- Sí, es que me parece muy linda e inteligente. Además, llamó mi atención desde su debut – parecía una colegiala enamorada, saltando por toda la terraza. Yo sonreí y lo paré, no vaya a ser que se tirara por alguno de los bordes gracias a la felicidad, quedaría como un poster de Idol.
- Bien, te la presentaré, pero no quiero que estés encima de mí para que lo haga, ni que comiences a acosarla o algo por el estilo – me crucé de brazos con postura de sermón, pero que al mismo tiempo parecía tierna. Asintió como un niño bueno y salió de la terraza saltando por todos lados.
Yo me quedé un rato más, pensando como podría volver al departamento de SuJu. Aún era temprano, así que no pude evitar el pensar volver caminando, después de todo no quedaba tan lejos y si me perdía podría preguntar por indicaciones a cualquier persona.
Bajé las escaleras hasta la planta baja, y salí del edificio, no me sorprendí de ver varias fans allí sentadas, esperando a que algún Idol saliera. Me coloqué la capucha de la campera, me subí la bufanda y salí rápidamente.
Me gustaba la sensación de libertad que me rodeaba en esos momentos. No SuJus molestos alrededor. No personas siguiéndote. No personas acosando para pedir algún autógrafo. No personas diciéndome que hacer. La paz me envolvía.
Caminé con esa tranquilidad todo el camino hasta el edificio en el que Super Junior vivía. Sabía que era horario de trabajo, no había mucha gente en la calle y mucho menos esperando a poder ver a alguno de los Idol que vivían allí.
Suspiré antes de ingresar al vestíbulo y saludar al guardia con una sonrisa.
Mi tranquilidad había durado poco. Subí por las escaleras, porque quería más tiempo para mí.
Suspiré una vez más antes de tocar la puerta, como siempre estaba con ellos no habían visto la necesidad de darme el código ni la tarjeta.
- Espera, voy a abrir la puerta – se escuchó un grito desde dentro y un fuerte ruido seguido por un gemido de dolor.
La puerta se abrió, dejando ver a EunHyuk sobándose la cabeza. Antes de que pudiera darme cuenta que estaba sucediendo, alguien dentro gritó: "cuidado", el mono se agachó y solo pude ver un objeto blanco volando hacia mi.
Sin dudas, necesitaba un descanso de esos animales.
Una mano me ayudó a levantar disculpándose muy rápido para que yo pudiera procesar sus palabras, sin dudas ese golpe me había dejado más idiota de lo que ya estaba.
- ¿Qué te duele? – observé a quien me sostenía por debajo de las axilas para que no callera. Como si fuera una niña pequeña señalé mi nariz. Rápidamente me llevaron al baño para limpiarme, porque había comenzado a sangrar.
Sí quieren saber lo que ocurrió, fue lo siguiente: mi amiga, gran fanática del fútbol, había llevado una pelota, porque conmigo solía jugar cuando estábamos aburridas en su casa. DongHae la vio sacándola y quiso jugar, de esa forma, todos los que vivían en ese momento en el piso 11, es decir, Hae, EunHyuk, KyuHyun, LeeTeuk, la novia de Henry y este, más HeeChul que se había colado en el lugar. Así que cuando llegué, habían comenzado un partido improvisado en la sala del departamento… cuando llegué, ya habían terminado, pero seguían pateando la pelota hacia cualquier lado, haciendo de esa forma que luego de un golpe fallido al mono, terminara en mi nariz.
- Creo que se rompió – dije al sentir un fuerte dolor cuando HeeChul me rozó el tabique al querer limpiarme, pues era el único que no se había descompuesto al ver sangre.
- Eso es imposible – me miró de frente y volvió a rozar mi nariz con la punta de los dedos, arrugué mi rostro en señal de dolor -. No te muevas – pidió, y colocó sus manos a ambos lados de mi parte golpeada, con un movimiento preciso hizo que soltara un gemido y un fuerte dolor recorrió mi cara -. Ya quedó derecha, solo hay que para el sangrado – tomó un trozo de algodón y lo colocó en uno de los lados.
- AVISA LA PRÓXIMA – le grité, haciendo que varios aparecieran en la puerta y me vieran preocupados.
- Le acomodé la nariz – dijo la diva levantando los hombros inocentemente.
- Entonces – dijo mi amiga en español, mientras yo traducía al coreano -. Traje regalos para todos, excepto para Ann, porque no sabía que estaría aquí – le miró con una sonrisa y ella asintió -. Bien, empecemos: Para LeeTeuk, que siempre está pendiente de su peinado, un peine adornado con piedras – y a mamá pato le entregó lo que había dicho, todos se miraron entre sí, pensando si reírse o no. El líder agradeció con una de esas sonrisas que lo hacen parecer un ángel, y que hizo que mi amiga ahogara un grito -. Bien, ShinDong, no sabía bien que podría gustarte, así que me decidí por esto, aunque me costó bastante conseguirlo, toma – cuando sacó aquella pila de pequeños libros coloridos no entendí que fue lo que quiso decir, pero al ver el dibujo del frente de uno comencé a reír, incluso me caí hacia atrás.
- Bella, no sabía que se vendía en coreano – mencioné en español.
- No vienen, solo las conseguí en ingles, espero sepas hablar bien – observó como el chico comenzaba a leer los textos y reía sin parar haciendo que todos lo hiciéramos, porque su risa es muy contagiosa. Para resumir, mi amiga había comprado la colección completa de las historietas Gaturro -. Henry, sé que te gustan los instrumentos de cuerda, al igual que a SungMin, así que les traje un charango a cada uno, y a Minnie, también quiero entregarle esto – sacó de una bolsa un pote de dulce de leche, tragué saliva ruidosamente, supongo que no lo mencioné, pero las cosas dulces me encantan, en realidad me encanta la comida en general, pero lo dulce más que nada, en la noche, por lo general me levantaba en mi casa y comía medio pote de esos, me encantaba. Observé a mi amiga con súplica, pero ella solo sonrió -. Cuando lo vea se lo daré yo misma. Sigamos con… - observó a todos los presentes, que miraban impacientes el pequeño bolso -. DongHae – el aludido se acercó ansioso -. Frutillas – la cara del chico se iluminó al ver la bolsa transparente repleta de esos frutos rojos que tanto me gustaban, esa chica realmente era sádica -. HeeChul, tu si que eres difícil de descifrar, así que te traje esto – una caja de madera lustrada se encontraba entre sus brazos, yo apenas pude traducirles a los chicos, mi mente seguía en las frutillas que Hae tenía abrazadas.
- Es una caja – dijo la diva tomándola con descuido, pero mi amiga le golpeó la cabeza, haciendo que todos, incuso yo, se sorprendieran. Con cuidado la apoyó en el suelo y la abrió, dejando que por toda la sala se oyera una música realmente exquisita, llena de sentimientos, llena de… no sé como poder explicarlo, era preciosa, mi amiga realmente se había esmerado esta vez. Supongo que no lo dije, pero ella durante toda su vida había estudiado música, pues sus padres eran músicos, eran músicos reales y desde que ella era pequeña, aprendió a tocar muchísimos instrumentos, como su voz no era tan buena como ellos querían, dijeron que debía compensarlo con algo, aunque jamás la había oído cantar, sabía que no era realmente de esa forma, pero no le gustaba hablar del tema, y cada vez que le preguntaba salía diciendo otra cosa. Lo que en realidad quería decir, es que ella había compuesto, seguramente, esa melodía para la caja de música.
- SiWon y YeSung – los llamó, cuando la música hubo terminado, ellos se acercaron -. Agachen sus cabezas – ellos se miraron entre sí, pero lo hicieron. Ella colocó a cada uno un colgante, el del más alto era un rosario hecho de madera, que se lo quedó viendo con los ojos realmente abiertos, y el segundo, tenía un dije con forma de tortuga, sonrió y no dejó de tocarla en todo lo que lo vi en el día – RyeoWook, sé que te gusta cocinar, así que compre un libro de cocina típica de Argentina, por si algún día te animas – guiñó un ojo -. ZhouMi, eres realmente extraño, no sé que es lo que te gusta – mi amiga rascó su nuca infantilmente -, así que te traje eso – señaló un rincón de la sala, donde estaba la pelota, que había sido confiscada por SiWon -. Y por último nuestro querido Evil Maknee – hizo como que escondía algo y luego sacó una caja amarilla con varias inscripciones que no llegué a identificar, sin embargo, KyuHyun parecía emocionado, tomó la caja con ojos como platos y se quedó así durante un buen rato.
- Un segundo – quedó pensativo EunHyuk -. ¿Y a mi qué? – todos se quedaron mirando a Beatriz, que parecía el gato rizón, por el tamaño de su sonrisa, digo. Miré a mi amiga con curiosidad, y ella me dijo confidencialmente en español, para que entendiera solo yo.
- Realmente no se lo puedo dar ahora – yo me sonrojé y le susurré al mono lo que Bella había dicho.
- ¿Porque? – preguntó el chico en un inglés bastante mal pronunciado.
- Es que todos tendrán envidia de lo que te daré – dijo ella sin borrar su sonrisa y también en inglés. El chico pareció satisfecho y, también con una sonrisa, se dirigió a su cuarto, y todos los demás se desparramaron en los dos departamentos para guardar sus regalos.
Con lentitud me arrastré hasta la cocina, donde Hae estaba limpiando las frutillas, lo observé por un buen rato hasta que se dio cuenta de mi presencia.
- Lomi, no te escuché entrar – mencionó, yo solo le sonreí.
- ¿Qué piensas de mi amiga? – dije.
- Bueno, al principio me pareció muy extraña, pero luego de que charlas con ella un rato es muy amable – sonrió, era la primera vez que le veía sonreír usando también los ojos, eso era lo único que envidiaba de mi amiga, podía hacer que cualquiera sonriera de esa forma luego de apenas unos minutos -. ¿Es realmente así? – dudé unos segundos antes de contestar.
- Bueno, para ser sincera, hay veces en las que me gustaría cortarle el pescuezo cuando la escuchó hablar sobre el K-pop durante todo el día, pero su cualidad más importante es la de hacer sentir a los demás bien consigo mismos, es bastante tranquila, pero cuando le hablan mal sobre alguno de ustedes, es una furia – saqué la lengua.
- Entonces realmente te agrada – sonreí -. ¿Quieres? – Colocó una de las frutillas que acababa de limpiar dentro de mi boca, mordí para quitar las hojas -. ¿Te gustan? – acenti con energía -. Son mis favoritas – dicho esto se llevó una a la boca y comenzó a degustarla.
Ya era tarde, estaba ayudando a RyeoWook a hacer la cena, aunque en verdad lo único que hacia era observar como rehacía lo que yo desarmaba. Un gritó se oyó desde fuera, con rapidez me dirigí de donde procedía el riudo.
- Oppa, no te preocupes, yo te ayudaré con eso – escuchaba la voz de mi amiga hablar en inglés. Con desespero me apuré a llegar lo antes posible al baño.
Al llegar me encontré con DongHae y YeSung tratando de abrir la puerta.
- ¿Qué sucede? – pregunté. Ellos se miraron entre sí antes de que Hae me contestara.
- Tu amiga se metió cuando Hyukie se bañaba, ha trabado la puerta y no nos deja entrar.
- BELLA ABRE YA LA PUERTA, MALDITA DEPRABADA, DEJA AL MONO EN PAZ, SUFICIENTE TIENE CON QUE GRITES CADA VEZ QUE LO VES EN UNO DE SUS VIDEOS – grité para que me hiciera caso, pero no era de ese tipo de personas que se identifique por su obediencia, más bien es todo lo contrario.
- Pero él necesitaba ayuda, ¿verdad que sí? – un gemido se escuchó desde dentro, los dos chicos que me acompañaban abrieron grandes los ojos asustados, seguramente estaban pensado lo que sucedería si visitaban América Latina.
- Maldita infantil, aquí yo tengo más poder, soy mayor, así que abre la puerta – me asustó que me hiciera caso, y salté hacia atrás, dejándome caer sobre ambos chicos que estaban desprevenidos.
- Y te quejas de mi, mira como estas tu, con dos a la vez, eso no es justo – con rapidez me levante e intenté entrar al baño, donde EunHyuk se veía completamente rojo, y tenía puesto un pantalón ajustado -. Le estaba ayudando a vestirse, decía que no le entraba – soltó una carcajada y se alejó hacia la cocina. DongHae y YeSung se metieron en el baño para ayudar al chico a pararse derecho.
- ¿Estás bien? – preguntó el más pequeño de los tres con lagrimas en los ojos, no me di cuenta hasta entonces que había estado sufriendo de esa forma con el encierro de mi amiga.
- S-sí – dijo con la voz temblando el mono -. Hoy debo ir a una entrevista y me dieron esto para vestirme y… ella ayudo – tragó saliva y YeSung no pudo evitar reír. Muy lejos de querer burlarse, el pez abrazó a su amigo protectoramente.
Decidí irme a terminar de "ayudar" a RyeoWook, pero al llegar mi amiga lo había terminado, también era buena en la cocina, a diferencia de mí.
- Bella – escuché un pequeño gemido de parte de mi amiga -, ¿qué fue lo que sucedió en el baño? – se sentó en la cama y me buscó en la oscuridad.
- Ya te lo dije, el monito se estaba cambiando y se quejaba de que el pantalón que le habían dado era demasiado pequeño, entonces le dije que ninguna ropa es demasiado pequeña y le ayudé a ponérselo.
- Es que parece un poco traumado, se fue al programa con una mirada no muy sana.
Mi amiga ya se había vuelto a dormir. Creo que no fue buena la idea de traerla, principalmente en esos momentos. DongHae aún no quería acercarse a mi, EunHyuk no se separaba de él. HeeChul, LeeTeuk y ShinDong no me dirigían la palabra. KyuHyun y YeSung estaban armando el nuevo disco y cada vez que alguien los molestaba se ponían furiosos y comenzaban a gritar, RyeoWook también los ayudaba, pero él se iba a la empresa para que le prestaran los instrumentos. Eran tiempos de tensión, un nuevo albúm saldría pronto y todos estaban estresados, apenas alcanzábamos a grabar algo para el programa.
Puedo decir que mi empresa tampoco la estaba pasando muy bien que digamos, nosotras también estábamos grabando el nuevo álbum, pronto deberíamos filmar los MV y todavía no habíamos terminado con la coreografía. La otra banda de la empresa nos quitaba las horas de grabación porque también las necesitaban.
Y sin mencionar mis cesiones de psicólogo y los intentos frustrados por Henry y Ann de parte de SiWon para acercarse a mi.
Hola, volvi con otro capitulo, ya se que es feo esto de cada dos semanas, pero sino me quedo sin capitulos y todo sería demasiado irregular. Además, la semana del 30, que sería cuando debo subir el próximo, no voy a poder, así que espero que sean muy pacientes.
Tengo que decirles que son un ejemplo de lectoras, hay veces que pienso que van a dejar de leerme, pero luego aparecen sus comentarios y me emociono.
Realmente las quiero mucho!
Gracias por seguirme hasta ahora!
Caroline
