Con tal de disminuir la tensión del ambiente, haría cualquier cosa.


Vigesimo tercera impresión sobre Super Junior: a pesar de todo ayudan

Era la cena. Todos nos mirábamos expectantes, no fue sino hasta que mi amiga estiró el brazo que todos nos lanzamos a intentar agarrar la jarra de agua, solo quedaba para tres vasos, y éramos 14, el número 4 debería ir a recargarlo, y después de la historia que HeeChul había decidido contar en la tarde, y a pesar de que dijimos que eran cuentos de niños, ninguno se atrevía a poner un pie en la cocina, ni siquiera quien contó la historia.

En la tarde la luz del edificio se había cortado y aún no había vuelto, por lo que mientras que la comida llegaba, pues habíamos pedido, comenzamos a contar diferentes historias de terror.

- ¡Rayos! – exclamó DongHae al recibir la jarra vacía. Dirigió una mirada de súplica hacia EunHyuk, que la desvió, luego a HeeChul, que también lo ignoró, y por último a mí -. Lomi… - susurró e hizo una cara de cachorro. Tan bien le salió que no pude evitar sentirme mal.

- Deberías ir solo – mostré mi vaso que estaba servido, gracias a mi amiga, pero EunHyuk me lo quitó y lo sirvió para sí -. Bien…

Con las piernas temblando me levanté. Hae quiso tomar una de las velas que iluminaban la sala, pero no lo dejaron, así que sacó su celular, al igual que yo, y nos acercamos a la puerta de la cocina. Nos tomamos de la mano y nos adentramos en la oscura habitación, iluminando lo que podíamos con las pantallas de nuestros teléfonos. En esos momentos odiaba con tener mi antiguo teléfono, el cual había dejado de andar cuando llegué a Corea y tuve que comprarme otro. Mi querido móvil tenía una linterna, era lo único bueno, pero lo amaba.

- Tu carga mientras vigilo – me dijo bajo, como si temiera que lo escucharan. Con lentitud me acerqué hasta el lavadero y abrí la canilla. Esperé a que el agua saliera fría y acerqué la jarra. Cada tanto me giraba para ver como Hae me observaba, se notaba su rostro completamente asustado.

- Ya, vamos – dije con una sonrisa, intentando que se relajara. Lo que no tuve en cuenta fue que delante de mí aparecería un rostro mal iluminado.

- ¡FANTASMA! – gritó Hae, haciendo que yo también me asustara, y de esa forma, lancé la jarra llena de agua a la cara, golpeándola y rompiendo la jarra de vidrio.

- MALDITO IDIOTA – era la voz de EunHyuk, lo iluminé bien con el teléfono, estaba completamente empapado y sentado en el suelo por el golpe, además, le sangraban las piernas. Con dificultad se levantó y al hacerlo se cortó, también la palma de la mano. Le extendí la mano para ayudarlo, pero es más pesado que yo, así que caí encima suyo.

- Mono, ¿qué sucedió? – se escuchó la voz de HeeChul.

- Nada, es solo que ya no tenemos jarra, y no debemos entrar a la cocina hasta que podamos tener luz para iluminar el desastre que hizo Lomi.

Con cuidado intenté levantarme, Hae me ayudó y luego a EunHyuk.

- Te llevaré a curar – le dije, el mono asintió y juntos fuimos al baño. Me agaché para limpiarle las piernas, era la primera vez que veía tanto vello en un coreano. Mientras él iluminaba con el celular, yo le pasaba el trapo. Era un pequeño corte, pero realmente sangraba mucho -. Oppa…

- ¿Qué sucede? – hice un silencio -. ¿Qué?

- Bueno… es que quiero saber que es lo que ocurre con Hae, parece ido.

- ¿Por qué dices eso?

- Desde el día en que me confesó lo que sucedía con SiWon… se porta extraño conmigo.

Se quedó un rato en silencio, mientras terminaba de vendarle la pierna. Luego se agachó y puso su rostro al mismo nivel que el mío.

- Mira. Lo que te contó fue una situación muy difícil dentro de la banda. Primero la muerte de su padre, luego su cumpleaños. Más adelante el accidente de KyuHyun. No fue una situación fácil para él, y tampoco para el resto de nosotros – le miraba a los ojos, parecía triste -. No le gusta estar solo, por eso busca a una persona a la cual aferrarse en todo momento.

- ¿Y porque te molesta que este conmigo? – pregunté desafiante.

- No es que me moleste – desvió la vista -. Es solo que es mi mejor amigo desde hace por lo menos 10 años – una sonrisa tímida se hiso presente en su rostro -, no me gusta verlo sufrir y tu pareces no notar cuando lo hace – borró ese lado tierno y me golpeó con su mirada.

- Entonces te molesta que no te haga caso – frunció el seño.

- No digas idioteces – terminó por volver a levantarse -. Todavía me duele la mano – me la tendió. Seguía sangrando, a pesar de que tenía apretado con un trozo de tela.

- Deberíamos ir a un hospital – mencioné al notar que no podía frenar el sangrado.

- Solo átalo con fuerza – en ese momento noté como unas lágrimas caían desde sus ojos, porque su voz temblaba.

- Oppa, ¿Qué sucede? – comencé a secarle el rostro con la mano. Él la tomó y solo la bajó.

- Solo átala – volvió a decir. Le hice caso y nos fuimos a la cocina de nuevo. Solo quedaban tres pociones de pizza, que mi amiga había guardado para nosotros.

Las comimos en silencio mientras todos se dedicaban a ir a dormir, después de todo, mucho más no se podía hacer.

- Lomi – llamó mi atención cuando todos ya se habían ido -. Todos están muy alterados… por lo general en momentos como estos, siempre había alguien que podía sacar una sonrisa a todos.

- ¿Qué intentas decir? – pregunté.

- Que… - parecía algo indeciso con lo que iba a decir -, ShinDong hyung está muy ocupado con su novia… - tragó saliva y yo no pude evitar anticiparme a sus pensamientos –. ¿Se te ocurre algo para desestrezarnos? – pensé durante unos minutos en diferentes formas con las que me divertía en momentos de estrés con mis amigas. Por lo general salíamos a divertirnos a algún BAR, como cuando me habían filmado, pero en nuestra condición era imposible hacerlo sin llamar la atención. También nos juntábamos a ver películas, pero en el edificio no volvería la luz sino hasta varios días después según había indicado el manager, podríamos juntarnos a cantar y bailar. Nos dedicábamos a ellos, así que más que evitar nuestro trabajo, haríamos lo contrario… a menos que…

Una sonrisa perversa cruzó mi rostro antes de dirigirme hacia el cuarto donde tanto mi amiga como Ann estaban durmiendo. EunHyuk se me quedó mirando con duda, pero no dijo nada.


- Me niego rotundamente a hacer eso – decía HeeChul.

- Por favor – le hice mi mejor puchero, pero parecía no traspasar ese témpano de hielo que era el mayor -. Como sea, se lo pediré a alguien más… - comencé a alejarme de la cama en donde el príncipe descansaba -. Sin embargo, nadie más que el gran HeeNim podría hacerlo, porque es algo muy importante…

- Eso no funcionará conmigo, niña – volvió a mencionar por cuarta vez en el día.

- Pero, HeeChul, ¿no te das cuenta como están todos? ¿No te importan ni un poquito tus compañeros de grupo? – me senté en el suelo, mirándole fijo.

- La verdad no – siguió leyendo un libro que había comenzado como excusa para que lo dejara de molestar, ya que durante todo el día me había dedicado a molestarlo para que hiciese lo que le pedía.

- Eres una persona malvada, egoísta y…

- Ya, di algo que nadie sepa – me envió una de esas sonrisas de lado que había llegado a odiar. Enojada me levanté y salí del cuarto.

- Maldito narcisista, bueno para nada… - maldije en voz baja y en español para que nadie me entendiese.

- ¡RO! – la voz de mi amiga llegó segundos antes de que mi espalda se encontrara con el duro y frío piso del departamento 12 -. Por fin te encuentro. Vamos a ir con Ann a tomar un helado, ¿querés venir?

- Helado, ¿acaso estás loca? Estamos en invierno – se levantó dejando que yo también lo pueda hacer.

- Pero seguro que va a estar más calientito que en este frízer.

Después de que se cortara la luz, el departamento había dejado de calentarse, pues la caldera que nos brindaba ese servicio se había apagado.

- Bien… pero tomemos un café.

- No, sabes lo que sucede si bebo café – dijo con ojos desorbitados, pero con mucha razón lo había dicho, millones de veces le había prohibido beber porque luego en la noche no podía dormir y molestaba con sus mensajes a las tres de la mañana.

- También sucede lo mismo con el azúcar – pensé un segundo en lo que había dicho, me recordó a Hae. Mi amiga solo golpeó mi frente con un dedo salió corriendo del departamento. Yo la seguí.


- …y entonces ese es el plan – finalicé -. ¿Qué les parece?

Ann y Bella me observaban con ojos extraños.

Habíamos ido a una heladería, frente a nosotras una gran fuente llena de helado. Yo estaba temblando a más no poder, sin embargo seguía comiendo.

- Ro… creo que es algo arriesgado, además nunca lo hará – mencionó Ann.

- Es posible que no. Pero quiere a sus compañeros lo suficiente como para intentar alegrarlos – dije despreocupadamente.

- Eso es cierto… pero recuerda que tiene mucho orgullo – mencionó mi amiga.

- Sí, lo sé. En eso se parece a ti – le saqué la lengua -, pero yo soy insoportable, además tengo de mi lado a DongHae y a KyuHyun.

Ambas chicas se miraron y levantaron los hombros.

Seguimos comiendo. Por suerte, como estaba con ellas y nos la pasábamos hablando en inglés, nadie reconoció quien era y pude pasear por la ciudad feliz y tranquilamente.

Fuimos a varias tiendas de ropa, donde lo único que hacíamos era mirar, sin embargo, cuando una de las chicas que trabajaba en una joyería me reconoció, me regaló una pulsera plateada con un dije de una mariposa.


La tensión dentro del departamento se podía cortar con una cuchara. Todos estábamos en silencio, el menor movimiento de cualquiera, haría que comenzaran a pelear.

Henry y KyuHyun estaban enfadados porque el primero no quería que el otro se acercase a su novia, además, YeSung también estaba enojado con el lobo porque no ayudaba con las letras. RyeoWook estaba del lado de su compañero de cuarto, pero parecía más tranquilo.

DongHae, ShinDong y EunHyuk se habían peleado mientras armaban las coreografías porque no se ponían de acuerdo con que paso hacer el estribillo de la canción principal del disco, y ninguno quería ceder con su idea.

LeeTeuk no sabía que hacer para calmarlos. HeeChul intentaba… bien decía intentar pensar algo para ayudar a su hyung, pero estaba cuchicheando junto con ZhouMi, quien no tenía idea de que hacer.

Por otro lado, SiWon… bueno, SiWon se había ido a casa de sus padres, con la excusa de que hacia mucho tiempo no los veía con todo eso del programa.

Mi amiga se había ido a bañar, mientras que Ann estaba ayudando a la "nonna" que cocinaba.

Como la luz todavía no volvía, nos habíamos apiñado todos en un solo apartamento. Así que parte del mal humor era que pasábamos demasiado tiempo juntos sin otra cosa para hacer que vernos los rostros.

- ¡Ah! ¡Ya me harte! – exclamó de repente HeeChul. Se levantó del sillón y se acercó a mi.

- ¿Qué sucede? – pregunté un poco asustada, pero no me respondió. Me tomó la mano y me arrastró al primer cuarto que encontró abierto, que resultó ser el de EunHyuk y DongHae.

- ¿Qué es lo que querías que hiciese? – preguntó al cerrar la puerta.

- ¿Para qué? – a pesar de saber de que estaba hablando, me hice la desinteresada mirándome las uñas.

- Tú sabes muy bien para que. Estoy harto de que no se hablen… siempre es ShinDong quien ayuda con estas tensiones, pero en estos momentos está muy ocupado con la estúpida boda – sonreí ampliamente -. Haré lo que sea, pero solo dime que es lo que habías planeado.

- Quiero que cantes una canción en español – dije -. Es un poco… bueno, a ti te quedará bien – sonreí con inocencia -. Pero voy a necesitar la ayuda de mi amiga, no recuerdo bien la letra.


Durante el resto del día estuvimos enseñándole a HeeChul la letra de la canción elegida. Es muy inteligente, así que no habría mucho problema.

- ¿Qué hacen? – preguntó Henry acercándose, con Ann de la mano.

- Estoy aprendiendo una canción – contestó HeeChul intentando recordar el estribillo.

- ¿Cual? – Ann se acercó a mí, que tenía la letra escrita. Comenzó a leerla -. ¿En serio cantaras eso? – preguntó algo sorprendida.

- Sí… ¿porqué? – con rapidez, mi amiga le tapó la boca a Ann, antes de que dijera algo malo.

- Por nada – se apresuró a responder Bella.


Estaban todos en la sala del departamento 12.

Estaban todos callados. La tensión seguía. Nadie se hablaba. Tanto Henry como ZhouMi estaban aburridos. Por lo general cuando estaban ellos era más divertida la vida con Super Junior, pero al parecer, en esos momentos no se podía concebir una mejor relación.

HeeChul se había dejado vestir y maquillar para la ocasión.

Beatriz y yo entramos a la sala, seguidas por Ann, la diva se había quedado en el pasillo, para dar la sorpresa a todos.

- ¿Por qué tan sonriente? – exclamó YeSung al verme entrar.

- Es solo que queremos ayudar a mejorar el ambiente – sonreí aún más -. Preparamos algo, pero necesitamos que nos ayuden – pedí. Todos asintieron y comenzaron a acomodar el cuarto como yo indicaba, quedando un gran espacio en el centro de la sala y los sillones y las de un solo lado. Mi amiga se colocó al lado de EunHyuk, que estaba sentado en el suelo. Llamando la atención de todos comencé a hablar -. He notado que todos ustedes están muy mal con esto del nuevo disco y demás… así que decidí hacer algo para que se puedan desestresar.

- ¿Qué tipo de estrés quieres quitar? – preguntó KyuHyun, sabiendo que la pregunta seguiría, decidí contestar antes de que llegara, pero -… ¿te vas a ofrecer como...?

- No, Kyu… - dije algo incómoda y sabiendo que mi rostro se había coloreado -. Me refiero a que se rían… ¡deja de ver películas de adultos!

- Ya soy adulto – dijo murmurando, pero todos lo escucharon y no pudieron evitar soltar una carcajada.

- ¿De que hablas, bebé? – mencionó LeeTeuk despeinándolo con cariño, haciendo que el chico se enojara aún más.

- Antes de que comiencen a pelear, ¡voy a presentarles a HeeChul!

- ¿Qué con él? Ya lo conocemos – mencionó en tono aburrido YeSung, sin embargo, su boca, como la de todos se abrió al ver a la diva ingresar a la sala.

Sonreí para mis adentros a ver la expresión de todos en los rostros. O sí. Eso sería un buen espectáculo para el programa. Le hice una seña a Bella para que comenzara a grabar.

La mejor tarde de mi vida comenzaría en ese momento.


Bien, a algunas ya les adelanté algo de lo que iba a hacer.

He perdido la inspiración. Ya no encuentro la misma chispa cuando me siento delante de la computadora para escribir, no sé porque. Estoy sentada durante horas delante de la pantalla y no encuentro la forma de expresarme. Las ideas están, la historia esta... falto yo.

Sé que suena como una excusa barata, pero pido que me perdonen por hacer algo como eso. Solo puedo prometer que voy a volver y terminar la historia. Porque odio que se dejen fics a la mitad, y por eso prometí nunca jamás hacerlo.

Bueno, paso a otra cosa.

La historia que contó HeeChul es una historia de terror que nunca en mi vida escuché y tampoco se, así que no me pregunten :p solo les puedo contar que había un fantasma en una cocina, y nadie quería entrar. Lo aclaro porque cuando mi amiga lo leyó me preguntó que no había entendido nada.

¿Que es lo que hará HeeChul? ¿Qué es lo que Romi le pidió?

Algo muy simple, cantar una canción, pero... no cualquier canción!

Realmente espero que sean pacientes, sé que me había hecho esperar por un mes, pero no me fue posible acomodarme. Son buenas acompañantes, porque no me abandonaron en ese momento, solo espero con todo mi corazón que no lo hagan ahora, porque prometo por mi hermana que lo voy a terminar y lo voy a publicar. Solo espero no tardar tanto.

Caroline