NOTAS DE LA AUTORA: Volví a subir este capítulo porque gracias a Dafne10 me percaté que lo había subido dos veces. Asimismo, quiero agradecer a todos los que me han dejado sus comentarios. Les prometo que no demoraré tanto en subir la continuación y que la historia irá mejorando cada día más y más...y otra cosa, si ven un "valla" en vez de un "vaya" es mi corrector que me corrige cada cosa, lo siento mucho. Besos
Capítulo IV:
El día anterior le habían sucedido demasiadas cosas. Había conseguido su modelo, eso era bueno, pero el que Draco fuera "el modelo" y además "el instructor" no ayudaba mucho.
Necesitaba relajarse…necesitaba quedarse en cama y reflexionar sobre todo lo que le estaba sucediendo.…
Sí…ese día (martes) haría la "vaca", es decir no iría a trabajar.
-Harry ya son las ocho, se te va hacer tarde si no te levantas-
La inconfundible voz de Neville. A veces no entendía como podía vivir con Neville. El chico era tan responsable que a veces le daba miedo. No que él (Harry) fuera un zángano, pero tampoco tan preocupado como Neville. Se podría decir que lo aburrido en su vida también incluía unas rutinas de soltero desordenado y trabajo lico. Bueno lo último solamente en relación a sus dibujos, por que el trabajar en la biblioteca no era algo de lo que podía vanagloriarse. Lo único que le gustaba era "el cuenta cuentos".
-Harry- esta vez no se conformo con quedarse fuera de la habitación, sino como buen "amigo" se metió a sacarlo –Arriba hombre-
Pensaba hacerse el dormido, pero qué hacer cuando abren las cortinas de tu cuarto al máximo y te destapan.
-Nev…eres peor que mi madre- se quejo Harry mientras se iba incorporando poco a poco –No quiero ir a trabajar- dejo salir como un niño que le dice todas las mañanas a su mamá que no quiere ir al colegio.
-Ja si no quieres ir, no vallas. Pero después no te estés quejando cuando Nott te de sus "fluidos" sermones, además Harry no puedes darte el lujo de perder tu empleo, recuerda esa deuda que tienes con…-
-Sí, ya sé. La deuda por el auto- mientras se rascaba la panza con una de sus "patas" –Bueno, cuéntame ¿qué tal con Nott?- lo miró con una picardía poco sana en su rostro
-Oye ¿ya no esta muy grandecito para ponerte ese pijama de leoncito?- trato de cambiar el tema adrede, mientras observaba como Harry se sacaba la parte superior del enterizo, dígase las orejitas y melena de león.
-No cambies el tema Longbotton, además fuiste tú el que me lo regalo-
Y era verdad. Como broma para navidad, les había regalado a sus tres amigos pijamas de niños. Unos enterizos en forma de animales. A Harry de león, a Seamus de cebra y a Ron deoso.
-Bueno- Neville comenzó a tender la cama de Harry para distraerse – ¡Te odio!- soltó de repente
-¿Me odias?- gritó Harry desde el baño
-Sí. Me pasé toda la tarde ordenando libros, limpiando estantes y tachando listas.-
-Bienvenido al mundo de los bibliotecarios-
-No sé como es que Theo aguanta todo eso-
-¿Theo?- Harry salio con una toalla atada a su cintura -¿De cuando acá tanta confianza?-
-Yo…bueno…ya…sabes que me gusta, y sí para mi es Theo- Neville estaba más que rojo –No paso nada. Terminé lo que debía hacer. Él también terminó su parte. Nos reunimos en la recepción. Apagamos las luces. Cerramos la biblioteca. Y luego se fue.-
-¿Sólo se fue? Digo, ¿no te dijo algo? Sé que Nott habla mucho, pero…-
-Se despidió…bueno si tú interpretas una mirada fría por unos diez segundo como un "buenas noches"…creo que sí- termino triste
-Valla- Harry se iba vistiendo –Algo es algo, ¿no? A mi ni me mira. Simplemente coge sus cosas y se va. A veces me dice algo, pero siempre es para tratarme como esclavo fiel a la biblioteca-
-Gracias por levantarme el ánimo, ósea que la próxima que me hable me va a dar una orden-
-Yo no he dicho eso. Mira Nev, aun que no lo quieras admitir, Nott sí se fija en ti-
-¿En serio?- preguntó medio escéptico
-Sí-
No estaba mintiendo. Harry sabía perfectamente que Theodor Nott miraba disimuladamente al simpático amigo de Harry que siempre estaba en la sección para "adultos" de la biblioteca. Claro, miraba al raro, y lo de simpático lo había agregado él…
-¡¿Qué?! ¿Por qué nunca me lo dijiste Harry?-
-¿Qué cosa?-
-Me mira por qué seguro cree que soy un enfermo-
-¿Enfermo?-
-Un pervertido, Harry- Neville estaba histérico –Por que nunca me dijiste que estaba parado en esa sección-
-Por que supuse que lo sabías-
-¿Por qué?-
-Siempre sacas libros de allí ¿No lees las portadas?-
Neville salio como bólido de la recamara de Harry hacia su habitación. Nunca se fijaba en los libros que sacaba. Simplemente lo hacía para estar un poco más cerca de Theo, quien era el encargado de registrar el alquiler.
Llegó a su habitación y fue directamente hacía su maletín. Sacó dos gruesos libros…
-"Zoofilia: Métodos de contención" "Terapia escrita para eyaculación prematura"-
Todo ese tiempo había estado sacando esa clase de libros y él ni cuenta se había dado. ¿Qué clase de hombre estaría pensando Theodor que era? Con razón la tarde anterior el chico procuro estar lo más alejado posible de él. Al principio pensó que era por lo huraño de su comportamiento. Pero ahora notaba el por qué. Además, en una que otra ocasión había visto como le jalaba las patillas a Harry para que trabajara en ves de morrear. Ósea no era tan huraño.
Su vida estaba acabada. Se supone que él, Neville Longbotton, era el más normal de esa casa de locos. Y ahora quedaba como un obseso sexual.
No volvería a la biblioteca en mucho tiempo…bueno volvería, pero ya no iría a esa sección…pero era difícil alejarse de allí, cuando estaba extrañamente ubicada frente al mostrador…
-¡Neville! ¡Neville!-
Los gritos de Ron desde la cocina lo sacaron de sus cavilaciones. Escondió los libros y se dirigió a la cocina.
-Hola- saludo a Ron, quién trataba de botar el humo de la cocina
-Neville…- le habló Ron –Me preguntaba si me podías hacer unos pan queques, es que lo intenté pero…- y cayó mientras señalaba unos "pan queques" carbonizados –Te prometo que hoy te traigo algo que te guste-
-No hay problema Ron- le contesto –A mi también me han dado ganas de comer unas cuantas-
Ron limpiaba el desorden que había causado, mientras Neville cocinaba. Minutos después apareció Harry.
-Valla pan queques, que bien- se sentó en la mesa y sirvió en su vaso un poco de jugo de naranja –Neville ¿descubriste el misterio?-
-Sí, pero esto no se volverá a repetir- se sentó frente a Harry mientras le echaba azúcar a su café –Por cierto ¿dónde esta Seamus?-
-Salio a eso de las seis, dijo que tenía cosas que hacer- contesto Ron –Harry me pasas la leche-
-Qué será eso tan importante que haga a Seamus levantarse a esas horas de la "madrugada"- ironizó Harry
-Es mejor no saberlo…tal ves es algo referente a una de sus esculturas-
-¿Vieron la última? Es una locura, sí que debe de tener unos clientes muy excéntricos-
-"Dios los crea, y ellos se juntan" La gente que contrata a Seamus esta igual o más enfermos que él- comentó Ron, quien se metía los pan queques de tres en tres – ¿Ustedes creen normal que haga esculturas de hombres teniendo relaciones con animales? Yo la verdad, NO-
-Bueno, es arte. Seamus es todo un profesional y hace lo que le piden. Además yo como restaurador, veo en el trabajo de Seamus alma, sentimientos, él deja todo de sí en sus trabajos. Lo que para ojos de alguien normal es una perversión, para el del artista viene hacer como una obra maestra- hablo un sabio Neville
-Talvez no capto su mensaje. Pero no negare que algunos de sus trabajos me gustan-
-Tu mejor que nadie debe saber eso Ron. Tú tratas de capturar el arte en tu cámara- comentó Harry mirando la hora en el hormo microondas –Un cuarto para las nueve…Nott me matará- se puso de pie y dejó los trastes en el lavadero –Ron lava el servicio- más que un pedido sonó a una orden-
-¿Qué?- Ron dejo de comer
-En los estantes de abajo esta la red para que cambies los desperdicios del lavadero, ya huele mal- ahora era Neville quien se ponía de pie –Harry ¿quieres que te lleve?-
-Gracias Nev, mi auto esta en el parqueo de la biblioteca. Por cierto Ron dale una barrida a la casa-
-Lo sé. Lo vi ayer al salir de allí-
-Chicos, no me pueden dejar aquí arreglando "su piso"- se quejaba Ron mientras los seguía a la entrada del departamento
-Vamos comadreja tienes que pagar cupo en esta casa- le bromeo Harry recordando el apodo que tenía el chico en la universidad
-Ron, mientras estés de asilo en nuestra humilde morada- mirada completa a la desordenada morada –Debes ayudarnos a mantenerlo-
Qué fácil era decir eso para Neville, cuando no había agarrado ni una escoba en dos semanas para darle una barrida a la casa.
-Nos vemos en la noche Ron- se despide Harry saliendo del departamento, seguido por Neville quien volvió unos pasos para hablarle.
-Por cierto, ayer me encontré con tu hermano Bill, dijo que lo llamaras-
-¿Bill?- preguntó extrañado -¿Para qué?-
-No sé. Mejor llámalo, adiós-
Ron se quedó solo en el piso. Y tras arreglar lo mejor que pudo su "provisorio" hogar, se dispuso a llamar a su hermano.
Ring…Ring…y ya iba a cortar cuando…
-¿Aló?- una voz pícara
-Aló ¿quién habla?-
-¿quién habla?- repitió la voz
-Jerónimo ¿eres tú?-
-Nop-
-Sebastián-
-Sip-
-Bien, soy el tío Ron-
-Yo no tengo ningún tío Ron-
-Sebastián, pásame con tu papá-
-Nop-
-Pásame con tu papá-
-Nop-
-¿Por qué no?
-Por que no te conozco-
-Soy Ron, tu tío-
-Yo no tengo un tío que se llame Ron-
A lo lejos se escucho la voz de una mujer.
*¿Con quién hablas Sebastián?*
*Con nadie ma*
*Deja ese teléfono y ven a bañarte*
*Ya voy*
El niño volvió ha centrar su atención al teléfono.
-Esa era Fleur, pásame con ella-
-Nop…tú dijiste que querías hablar con mi pa-
-Bueno, entonces pásame con tú papá-
-Nop-
-No me hagas esto-
-¿Hacer te qué?-
-Perder el tiempo-
-Bueno…chao-
-¿Aló?… ¿Aló?-
Tuuuuu…
Siempre le hacía lo mismo. Cada vez que el niño contestaba el teléfono le tonteaba un rato para luego colgarle.
-Por eso no voy a tener hijos-
Y volvió a marcar a la casa de su hermano…
Ring…Ring…
-Mansión Weasley-
-¿Sebastián?-
-No señor, soy Jerónimo-
Bien ahora le había contestado el hermano. Sabía que Jerónimo era más serio.
-¿Me pasas con tu papá?-
-¿Quién habla?-
-El tío Ron-
-¿Ron?- hubo unos segundo de silencio –Yo no tengo un tío Ron-
Otra vez. Por que cada vez que llama le hacían eso.
-Sí tienes un tío que se llama Ron-
-Yo tengo un tío que se llama Ronald, no Ron-
No entendía por qué el afán de los niños de llamarlo Ronald. Ronald sonaba tan soso.
-Sí, soy tu tío Ronald-
-Hola tiíto lindo-
Claro ahora era tiíto lindo. Otra veces hasta pervertido le habían gritado por teléfono. Esos niños estaban locos.
-¿Esta tu papá?-
-Sí-
-¿Me lo pasas?-
-No-
-¿Por qué?- para ese momento Ron ya estaba más que irritado.
-¿No quieres hablar conmigo primero? No me trates mal tío, yo soy solo un pobre niño que necesita de tu atención-
*¿Quién es Jerónimo?*
Se escucho claramente la voz de su cuñada.
*Nadie ma, número equivocado*
*Bien. Cuelga y ven a bañarte tú también*
*Vale*
-Tío en estos momento no te puedo atender, me llamas dentro de una hora, ¿sí?-
¿Por qué? ¿Por qué? Esa era la pregunta que se hacía constantemente Ron.
-Bye bye tiíto-
Y pum, le volvieron a colgar.
A los cinco minutos volvió a marcar. Se supone que en esos momentos los niños estarían bañándose.
Ring…Ring…
-Diga- se oyó una voz masculina
-¿Bill?-
-¿Quién habla?-
-Soy Ron-
-¿Ron?-
-¿Tu hermano?-
-¿Yo no tengo un hermano que se llame Ron?-
-¡BILL!- chilló Ron
-Jajaja lo siento, pero me encanta ver como dos niños de seis años te hacen lo mismo cada vez que llamas-
-No es gracioso. Puede ser una emergencia, puede que me este muriendo-
-Viniendo de ti, no me extrañaría que llamaras aquí a sabiendas de que vas a recibir ese trato-
¿Lo estaba llamando tonto? ¿O sólo era su imaginación?
-Ayer me encontré con tu amigo Neville-
-Sí, por eso te llamo. ¿De qué necesitas hablarme?-
-Fleur y yo haremos viajaremos a Palau-
-¿Palau? ¿Dónde queda eso?-
-En el trasero del mundo, Ron- y tras ese obsceno comentario una risa estridente. Tal vez Bill estaba pasando demasiado tiempo viendo esos dibujos animados tan precoses que veían sus retoños –Queda cerca de Australia, bueno por ahí. El caso es que nos iremos el viernes y necesito que te quedes con los gemelos-
¡¿Cómo?! ¡¿Qué?!
-¿Estas loco? ¿Por qué? Llévatelos-
-No puedo Ron. Esto lo hemos estado planeando durante meses con Fleur-
-Pero es tu familia, Bill-
-Pero no podemos ir toda la familia para una luna de miel-
Bien, ósea su hermano se iba de luna de miel por segunda vez. Y él se quedaría cuidando a esos horribles niños.
-Déjalos con mamá-
-Ella era nuestra primera candidata, pero no puede-
-Imposible. Mamá siempre puede. Ella lo puede todo-
Molly Weasley era una súper mamá. No era posible que no pudiera cuidar a dos diablillos. Había criado al ambicioso de Percy, al pata de perro Charlie, a los molestoso Fred y George, y a la cursi Giny. Se supone que los gemelos de Bill no serían nada comparado con su prole.
-Ron, ¿no te enteraste que mamá y papá se ganaron un safari a África?-
-¿Qué? ¿Cuándo?-
-Antes de ayer. Tú sabes, esos cupones de aceite de hígado de bacalao que llenaba con tanto énfasis-
Claro, ese horrible aceite de hígado de bacalao que les hacia tomar en las mañanas. Por dios, ya tenían más de veinte años y les seguían haciendo tomar esa porquería. Su madre no entendía que ya no crecerían más.
-Ajjj, de algo le sirvió esa porquería. Bien pues entonces que se queden con Giny-
-Giny no está, se fue con mamá también-
Bueno Giny siempre estaba con su mamá. Aceptable que se la llevara.
-Fred y George-
-También con mamá-
Eso ya estaba raro.
-Percy-
-Lo mismo…Y se llevó a Charlie también, no sé como lo contacto, pero el condenado aparece cuando le conviene-
-¿Charlie?
-Sí-
Un momento. ¿Cómo que todos se habían ido a de safari? ¿Qué los premios no eran siempre dos pasaje, no más?
-Sé lo que estas pensando Ron. No, no era un premio solo para dos, sino para toda la familia-
Lo habían abandonado. Toda su familia se había largado de safari, y a él lo habían dejado botado como perro sin dueño.
-¿Por qué no me llevaron?- preguntó, no, chilló.
-Mamá pensó que ya te habías aburrido del bullicio de casa. Dijo que te había visto un poco estresado, por lo que sacó la conclusión de que algunos días separado de la familia te sentarían bien. No te querían molestar, Ron-
No estaba estresado de la familia. Estaba estresado de ver a toda la familia metida en la casa todos los días, cuando se supone que la mayoría tenía casa propia.
Ron se quedo mudo. No podía pensar en nada, solo imaginaba a su familia…
"Todos montados en una Jeep familiar recorriendo la sabana Africana. Observando la ley de la naturaleza en acción.
Los gemelos molestando a los animales. Giny tratando de ligar a alguien. Percy pensando en cuan rentable sería el tráfico de animales. Charlie de seguro estaría perdido por la sabana. Mientras que sus padres estarían tomándose fotos aquí y allá.
-Un recuerdo para Ron- hablo Giny mientras cogía un horrible collar.
-¿Quién es Ron?- preguntaba Percy
-Nuestro hermano, ese que dejamos abandonado en la ciudad-
-Ah…no lo recuerdo-
-¿Madre me das dinero para comprar esto?-
-Claro Giny. Pero no compres algo muy caro hija-
-Sí, no vale la pena gastar mucho en el recogido- hablo George –Madre ¿cuándo le dirás que es el recogido?-
-Me da pena, pero cuando volvamos a la ciudad se lo diremos-
-Sí. Menos mal que no lo trajimos- Fred –Padre ¿Me puedo quedar con su habitación?-
-Claro que sí- hablo Arthur Weasley –Bueno familia dejemos de hablar del recogido, no vale la pena. Mejor vallamos a visitar a los elefantes-
-¡Sí!- respondieron todos"
Eran malos…malos…
-En fin, te espero el sábado a las cinco en mi casa. No te preocupes que te dejare mi tarjeta de crédito para que cubras todos los gastos de los niños. Eres un gran hermano Ron, por eso te quiero jejeje. Nos vemos. Adiós-
Y colgó.
-¡¿POR QUÉ?!-
Ronald Weasley fue, es y será el ser con la peor suerte del mundo.
Los días pasaron con relativa calma, y demasiado rápido para algunos. Como por ejemplo para Ron, quien tenía que ir a recoger sus sobrinos, y también para Harry, quien había quedado con Draco para comenzar con sus lecciones ese día…
Y ahí estaban. En el departamento de Harry.
-Harry, ya hemos hablado del tiempo, del tráfico y de política ¿Podemos céntranos en los autos?-
Harry suspiró. Draco había llegado hacía una hora y desde entonces había conseguido eludir el tema. Lo miró fijamente. ¿Cómo era posible que le gustara hacer aquel tipo de actividades? ¿Por qué había gente que disfrutaba arriesgando su vida?
-¿Harry?- Draco sacudió una mano delante de sus ojos -¿Estás ahí?-
-¿Tenemos que hablar de autos?-
Draco pareció a punto de dedicarle un discurso al respecto, pero se limitó a emitir un contundente:
-Sí-
-¿Por qué?-
-Porque para eso estoy aquí. No puedes estar en el teen si no sabes que hacemos-
Draco se cruzó de brazos.
-¿Estás decidido a participar en el "Circuito Godric"?-
-Claro que sí-
-Pues compórtate y no me hagas perder el tiempo-
Harry gruño.
-Sí. Lo siento. Estoy dispuesto a cooperar. Pero antes deberíamos tomarnos un descanso-
-Está bien, Yo hago un café mientras tú lees los cuadernillos sobre medidas de seguridad que he dejado sobre la mesa-
-¿Llamas a eso un descanso?-
-Te aguantas- dijo Draco, dirigiéndose hacia la cocina –Y concéntrate. Luego te voy hacer un examen-
Después del supuesto descanso, Harry se concentró y prestó atención a Draco. Necesitaba que luego él posara para él. Y no le costo convencerlo.
-¿Puedes dedicarme unas horas mañana para el cuadro?- preguntó mientras recogían
-Sí. Pansy vuelve mañana de un trabajo y voy a ir a verla, pero al final de la tarde estaré libre. Te invito a cenar en mi casa-
-No. No quiero quedar a cenar, y menos en tu casa-
-Algo tendremos que comer-
-Hablo en serio. Si mis padres se enteran, pensarán que de verdad quiero algo contigo-
Draco sacudió la cabeza. El cabello le caía sobre los ojos y Harry lo encontró extremadamente sexy.
-¡Qué excusa tan mala, Potter! Ni siquiera tienen por qué enterarse-
-Puede, pero es mi excusa y me gusta-
-¿De qué tienes miedo?-
-De nada. Sólo quiero mantener nuestra relación en el terreno meramente profesional. En este momento somos rivales, y uno no se relaciona con el enemigo-
-Mantén cerca a tus amigos y más aún a tus enemigos- Draco se acercó a él para poner en práctica sus palabras. Lo acorraló contra la pared y apoyó las manos a ambos lados de su cabeza.
Harry frunció el ceño e intentó no sentirse intimidado.
-Si no me equivoco estás citando "El padrino"-
-Te poner muy guapo cuando protestas-
-No me mires así-
-¿Cómo?-
Harry decidió ser directo.
-No va a funcionar, Draco- le advirtió
-¿Por qué?-
-Heces demasiadas preguntas-
Draco sonrió lánguidamente y acabó estallando en una carcajada que hizo vibrar a Harry.
-¿Recuerdas nuestro beso?-
Harry cerró los ojos con fuerza y revivió la vergüenza que había sentido en su adolescencia. Hasta ese instante había querido pensar que Draco lo había olvidado. O que al menos, no lo mencionaría.
-No-
Aun con los ojos cerrados, podía percibir la risa en la voz de Draco.
-Seguro que sí-
-No-
-Yo lo he recordado a menudo últimamente ¿Tú no?-
-No-
-Tus labios me parecieron tan suaves…- musitó él –Y tus ojos tan grandes e inocentes…-
-No quiero hablar de eso-
-Y fuiste tan torpe…-
Aquello superaba el límite de lo que Harry estaba dispuesto a aceptar. Abrió los ojos de golpe y apoyando las manos en le pecho de Draco, lo empujó con fuerza.
-¡Malfoy!-
-Es la verdad-
-Como acabas de decir, no era más que un niño inocente-
-Y conseguiste volverme loco-
-Además… ¿Sí?-
-Sé que te dije que no eras más que un niño, pero en aquel preciso instante me di cuenta de que habías dejado de serlo. Me habría encantado convertirme en tu profesor. Nunca me he perdonado haber sido tan caballeroso-
-¿Caballeroso?-
-¿Te imaginas el sacrificio que supuso alejarte de mí en lugar de aprovecharme de las circunstancias?-
-Y al día siguiente te fuiste a Alemania. Lloré durante cinco días seguidos-
Draco acarició la mejilla de Harry fingiendo que secaba unas invisibles lágrimas de su rostro.
-¿De verdad lloraste cinco días por mí?-
-No te preocupes, se me pasó pronto. Por aquel entonces me enamoraba con facilidad-
-¡Veleta!-
-¡Draco…!- Draco había curvado los dedos en la nuca de Harry. O lo detenían pronto o no podría seguir disimulando el efecto que el roce de su mano tenía sobre él.
-¿Harry?-
Él sabía que debía apartarse de él, pero no pudo. Draco había deslizado los dedos por su cuello y le masajeaba el cuero cabelludo con suavidad al tiempo que clavaba la mirada en sus ojos.
-Deberías marcharte-
-Enseguida-
-Mañana iré a visitar a Pansy- dijo Harry para intentar distraerse. Pero Draco le estaba acariciando el lóbulo de la oreja y…Harry hizo acopio de fuerza y, sujetándole la mano, se la retiró del cuello –Estabas a punto de irte-
En lugar de contestar, Draco lo contempló con una sonrisa insinuante.
-No finjas. He sentido tu pulso acelerarse. Todavía puedo ver una vena latir en tu garganta-
-Draco, ya no tengo dieciocho años, y tú tiene novia-
-Ya lo sé- Draco posó una mano sobre su hombro y la deslizó hacia su nuca. Harry ansiaba abrazarse a su cuello y dejarse llevar, pero sabía que debía resistirse.
-¡Draco, estate quieto!-
Había posado los labios en su cuello y al oírlo protestar se lo mordisqueó suavemente. ¿A qué estaba jugando ese hombre?
-¿De verdad quieres que pare?-
¿Por qué le costaba tanto asentir? Tenía el cabello de Draco en la cara. Olía a limpio y fresco, y no pudo resistir la tentación de hundir los dedos en él. Draco respondió con un ronroneo de aprobación.
-¿Draco?-
-¿Sí?-
-Recuérdame por qué no debemos hacer esto-
Draco levantó la cabeza y lo miró con ojos soñadores.
-Prefiero pensar cómo justificarlo-
-No intentes engañarme. La psicología inversa no funciona conmigo-
Draco lo besó en los labios.
-Inténtalo. Dime por qué debemos hacerlo y yo pensaré por que no-
Harry se dio por vencido.
-Porque lo deseamos- confesó con un suspiro.
-Pero somos muy distinto. No soy bisexual y además tengo novia-
Draco tenía razón. Sin embargo…
-Te equivocas. Los opuestos se atraen y complementan-
-No deberíamos porque…-Draco le estaba susurrando al oído y Harry tenía la piel de gallina.
-¿Por qué?-
-Porque hay dos niños que nos están mirando-
Harry tardó en asimilar lo que acababa de oír, pero cuando lo hizo, le dio un empujón para obligarlo a separarse de él. Draco se limitó a sonreír a los niños con toda naturalidad.
-¡Hola niños!-
Los gemelos lo miraron mal. Como si Draco hubiera tocado algo que les pertenecía. Harry tomó el simulador bruscamente y se lo dio a Draco.
-Gracias por la clase- dijo, al tiempo que miraba con una sonrisa a los niños.
Draco sonrió y acercándose, le susurró al oído:
-Mañana otra sesión. Tú, yo y el cuadro ese que pintas- luego trato de darle un beso en la frente, pero sintió como unas manos pequeñas lo apartaban del cuerpo de Harry.
-¡HARRY!- gritaron los niños a la ves, mientras lo abrazaban posesivamente de la cintura.
Draco les dirigió una mirada seria a los niños, recibiendo de parte de los mismos dos lenguas afuera –Hasta luego- y mientras se iba, Draco choco con los demás habitantes del piso, saludándolos con un gesto cordial
Un profundo silencio siguió a su marcha. Harry se entretuvo acariciándoles las cabezas a los niños, hasta la entrada de Neville, quien traía bolsas del súper y un sonriente Seamus que no le quitó los ojos de encima.
-Deja de mirarme con esa sonrisita de satisfacción, Seamus. No ha pasado nada-
-¿Cómo que no? Cuéntamelo todo-
-Sólo hemos simulado la cabina de un Kart-
-¿Para el boca a boca que tendrá que darte cuando te desmayes?- pregunto Neville desde la cocina
-Sólo ha sido un accidente y no va a repetirse- Harry se dijo que no mentía. Se agacho a la altura de los niños, y estos lo abrazaron. Ni siquiera se habían dado un beso de verdad. Aunque la entrada de los niños no los hubiera interrumpido…
-Claro. Yo también tengo que quitarme a los hombres de encima. Me pasa todos los días-
-Seamus- Harry adoptó un tono amenazador con el que no impresionó a su amigo.
-Te lo dije. La vida es un cuento de hadas-y luego se dirigió a los niños –Y ustedes nenes como llegaron aquí-
-Sí- lo secundo Harry, mientras les sonreía -¿Cómo llegaron?-
-Bueno…-
Pero fueron interrumpidos por la estrepitosa entrada de Ron cargado de maletas
-¡CHICOS ME TIENEN QUE AYUDAR! ¡SE ME PERDIERON LOS GEMELOS DE BILL! ¡FLEUR ME VA A MATAR!- el pelirrojo de la desesperación callo al suelo enredado por el equipaje –Mi vida es un asco- cuando todo estaba perdido según él, dos figuras pequeñas aparecieron frente a el.
-Mira quien llegó Jerónimo-
-Sí, el tiíto Ronald-
Claro que ese tiíto sonaba más a "esclavito".
Como "Bill había acordado", Ron paso por los niños a las cinco de la tarde. Su intención desde un primer momento había sido el no aparecerse por la casa de su hermano. Pero después de reflexionar un poco y considerar que tal vez cuando fuera al cielo San Pedro no le abriría las puertas, cedió. Como imagino, ya todo estaba listo. Los niños arreglados con dos grandes maletas cada uno y sus infaltables bicicletas…
Un momento… ¿dos maletas cada uno? ¿Bicicletas? …
Y ahí fue cuando se llevó la horrible noticia de que su hermano se ausentaría por un promedio de 3 semanas. Tres semanas en las cuales Ron debía hacer de niñero.
Quiso negarse…quiso salir huyendo…pero la mirada suplicante y a la vez hechizante de su cuñada le hicieron cambiar de idea. Siempre supo que Fleur tenía un "algo" que encandilaba a los hombres.
Después de las despedidas, los típicos consejos de seguridad para con los niños, sus horarios, comidas y etcéteras; emprendió la marcha hacia el piso de sus compañeros, quienes por cierto no tenían ni idea de las inesperadas visitas.
Lo único bueno de cuidar de los gemelos era la camioneta 4x4 BMW que su hermano le dejó. Era toda una preciosura que con sus esporádicos trabajos como fotógrafo no podía cubrir, pero que Bill, un funcionario de las bancas y finanzas, sí.
Al llegar al piso comenzó a sacar todo su cargamento, y cuando iba a ir por los niños se llevó la sorpresa de que los mocosos habían desaparecido. Se puso histérico, no era la primera vez que los niños se bajaban de la camioneta sin permiso, a Bill se lo hacían siempre, y eso que era el papá. Ahora imaginen que le harían al tonto tío Ron.
Los busco por todo el parqueo, pero no los hallo. Preocupado cogió como pudo las maletas y decidió ir a pedir ayuda a sus amigos.
Y así había llegado…
-¿Por qué demoraste tanto tiíto? Me quiero bañar, y tú no llegabas con las maletas-
Ron se incorporo –Niños, no me vuelvan hacer eso. No saben lo preocupado que estaba- los zarandeaba mientras regañaba
-Ya Ron, no los regañes- hablo Harry –Pero la pregunta es ¿qué hacen ellos aquí y con todas esas maletas?-
Y así Ron les contó lo del "abandono" de su familia, la segunda luna de miel de Bill y Fleur y por supuesto de la camioneta BMW que le habían dejado a cargo.
-Claro que se pueden quedar- hablo emocionado Seamus
-Será divertido- hablo Neville
-Pero si ellos son parte de nuestra familia- hablo Harry
Ron se sintió la persona más afortunada del mundo por tener unos amigos tan bueno. Claro que no sabía que los chicos accedieron tan fácilmente gracias a la "camioneta".
-Gracias chicos- Ron los abrazó
-Pero ¿dónde vamos a dormir?- preguntaron los niños
-Pues nos turnamos- sugirió Seamus –Un día duermen conmigo, otro con Neville y otro con Harry-
-No, mejor por que no les arreglamos el cuarto del fondo, les podemos armar un camarote- hablo Neville
-Me parece bien- Harry miraba unas tarjetas de juego que los gemelos le mostraban
-¿Qué? Pero ¿por qué yo tengo que dormir en la sala?-
-Bueno Ron, ellos son unas inocentes criaturas- los niños pusieron sus mejores poses de angelitos –No los podemos dejar en ese incomodo sofá. A lo que tú ya estas acostumbrado compañero- Ron iba a replicar, pero se contuvo.
Los gemelos Sebastián y Jerónimo eran los hijos de su hermano Bill y su despampánate esposa Fleur de la Court. Aun no llegaba a entender como una mujer así se había enamorado de su hermano. Él amor era ciego.
Bueno el caso es que, lo niños, teniendo genes Weasley habían salido pelirrojos hasta las medulas, pero con los ojos verdes. Eran todo un caso, no tan pesados como Fred y George, pero sí como para reventarte el cerebro. Ellos no eran de hacer bromas, preferían la manipulación y la mentira. Para tener seis años, eran demasiado mentirosos, tanto así que en repetidas ocasiones habían metido a Ron en problemas.
De toda la familia Weasley, era a Ron a quien habían agarrado de punto, le hacían la vida imposible cada vez que podían, tanto así que el pelirrojo los tenía hasta en la sopa. Pero sorpresivamente los pequeños adoraban a los amigos de su tío, con los que por cierto se llevaban muy bien, principalmente con Harry, quienes ellos veían como su "chico". Cada vez que salían con el tío Ron y Harry, se pegaban a este último y no le hacían caso. Muchas veces le habían hecho escenas en la calle, y Harry, siendo Harry, solo se reía de la miseria de Ron. Les encantaba pasar tiempo con Seamus, quién les dejaba hacer lo que se les diera la gana y les estaba enseñando a hacer figuras con barro. La relación con Neville era más maternal, él se encargaba de cuidarlos con más responsabilidad, a los niños les encantaba pasar tiempo con el Neville, les encantaba torturar a Trébol, la rana de Nev.
Definitivamente la presencia de los gemelos marcaría pauta para el destino de los jóvenes…
Después de arreglar la habitación y acomodar el equipaje, decidieron salir a celebrar la llegada de los nuevos inquilinos, y de paso pasearse(lucirse) en la camioneta.
El lugar elegido fue el Caldero Chorreante, un agradable restaurante familiar, en donde servían todo tipo de comidas. Como era de esperarse los chicos pidieron hamburguesas y cerveza de mantequilla, un exótico refresco "no alcohólico". En fin, la velada paso sin ningún contratiempo. Siguieron recordando sus días en la universidad, sobre sus trabajos y preocupaciones, obviamente el tema "Draco" fue uno de los más tocados. Los pequeños sobrinos de Ron no causaron muchos problemas gracias al salón de entretenimientos que tenía en local, había de todo, desde pequeños broques de construcción hasta una gran cama llena de pelotas.
La pasaron como nunca, y lo mejor de todo era que todo corría por cuenta de Bill Weasley.
Abandonaron el restaurante a las once en punto, hora en la que cerraban. Según las reglas de Fleur, los niños ya debían de haber estado en cama desde las nueve. Pero con el tío Ron las cosas serían distintas.
El Caldero Chorreante no estaba muy cerca del piso de los chicos, por lo que para regresar a casa debían coger un tramo de la carretera.
Ron fue el conductor designado, mientras que Seamus el copiloto. En la parte trasera de la camioneta estaban los otros chicos, Neville detrás del conductor y Harry detrás del copiloto, mientras que los gemelos estaban sentados en el centro en sus respectivas sillas para niños.
-Esperaba que llegaras…que llegaras primavera…por que sabía que traías para mi un nuevo amor oh oh oh oh…-
-¿Puedes dejar de cantar? Tienes una voz espantosa-
-Por que eres un aguafiestas, además mi voz no es tan fea…comparada con la tuya claro-
-Mi voz no es fea Seamus, te recuerdo que mi hermana es cantante-
-Tú lo haz dicho Ron, tu hermana- Ron no le contestó y se concentro en hacerles de chofer –Bueno que tal si cantamos una de carretera-
-¡Sí!- contestaron los niños, quienes estaban como cohete…obviamente la adrenalina.
-A ver…cual…-
-Esa canción cursi de la pareja…-sugirió Neville
-Oh, El último adiós- a Seamus se le ilumino el rostros –Esa canción me encanta…*¿Por qué se fue? ¿Por qué murió? ¿Por qué el señor me la quito? Se ha ido al cielo y para poder ir yo, debo también ser bueno para estar con mi amor*-
-¿No crees que esa no es una canción muy sana para dos niños de seis?- comentó Harry –Habla del novio borracho que manejaba el auto sin mirar por donde iba, y cuando se dio cuenta calló por el barranco causándole la muerte a su novia…un poco triste-
-Pero sería genial para una novela, creo que si utilizan ese argumento para un próximo cuento va a ser un éxito-
-No creo que a las mamás les guste mucho la idea de que sus hijos lean un cuento en donde el protagonista conduce ebrio-
-¿Tienes un nuevo cuadro, Harry?- preguntó Jerónimo, quien estaba sentado a su lado
-Sí -
-Genial- comentaron ambos niños, quienes eran modelos en algunas obras de Harry
-¿Se acuerdan de ese rubio buenísimo que estaba en casa besando a Harry?- preguntó Seamus, recibiendo un mirada gélida de parte de Harry
-Ah…ese- Sebastián
-El hurón- Jerónimo
-¿Hurón?- los adultos preguntaron sorprendidos
-Claro es igualito al hurón que vimos en el zoológico-
-Sí, tío Fred y tío George nos llevaron la semana pasada-
-Vimos muchos animales, y entre ellos el hurón-
-¿Y por qué Draco sería un hurón?- preguntó curioso Harry. Para él Draco era su mono.
-Pues por que ese hombre- lo último despectivamente –Tiene el cabello tan rubio que tira a blanco-
-Y esos ojos que tiene no son de un hombre…son de un animal-
El último comentario de los niños hizo estallar en carcajadas a todos menos a Harry, quien opinaba que los ojos de Draco era un mar en donde hubiera querido caer. Pero a decir verdad tal vez ellos tenían un poco de razón al compara al rubio con el traicionero hurón. Muy aparte de su piel pálida y su cabello casi blanco, su forma de ser lo hacia parecer a ese animal. Si Draco supiera que para dos niños él era un hurón, de seguro que le daba un paro.
-Charadas- dijo Seamus, revolviéndose en su asiento para quedar de frente a los de atrás
-Si tanto quieres jugar vete atrás Seamus, te mueves mucho- se quejó Ron
Pero fue ignorado. Últimamente Ronald Weasley estaba pasando por una crisis de atención.
Apretó con mayor fuerza el volante y aceleró, pasando por alto la curva por la cual tenía que haber entrado para llegar a casa.
Ya llevaban aproximadamente como dos horas jugando a las charadas. Habían hecho de todos los deportes habidos y por haber, canciones, dibujos animados, y ahora jugaban a la de películas.
-Dos Palabras-dijo Harry mientras observaba los dedos de Neville.
El susodicho hizo como que manejaba un auto.
-Chofer- dijo uno de los gemelos, Jerónimo exactamente, ya que el otro se había quedado dormido hacia algunos minutos.
Neville negó, y siguió insistiendo en su acción, pero esta vez señalando hacia fuera.
-Carro- dijo Harry, siendo descartado -¿Pero tiene que ver con carro?- Neville asintió
-Pista- dijo Seamus, recibiendo un gesto el cual reflejaba lo cerca que estaba de la respuesta –Auto pista- Neville negó
-Carretera- se oyó la voz de Ron desde adelante. Le gustaban las charadas, y principalmente la de películas. –Carretera, ¿es esa la palabra?-
Neville asintió repetidas veces. Iba a continuar con la siguiente, pero un gesto de Harry lo hizo detenerse.
-Un momento Nev. No se supone que debimos haber llegado a casa hace más de una hora- era más una afirmación que una pregunta –Lo único que veo es…no veo nada-
-Claro que no vemos nada- hablo histérico Seamus quien había sacado la cabeza por la ventana –Seguimos en la carretera y todo esta oscuro-
-Ron, se supone que debiste doblar en la curva- hablo Harry
El pelirrojo se percató de su error una hora después de haberse pasado la curva. Había estado tan molestó y a la par tan concentrado en sus pensamientos. Cuando se dio cuenta de su error, quiso dar media vuelta y regresar por el mismo camino para tomar la curva. Pero se le hizo imposible. Se había perdido. Nunca había llegado tan lejos por ese camino. Había permanecido en silencio durante toda esa hora para no levantar sospechas y tratar de ubicarse, pero las charadas de películas eran sus favoritas.
-Chicos…lo siento- aun no había dicho que había pasado, pero su rostro contraído por el miedo y la culpa había sido suficiente
-¿Estamos perdidos?- pregunto el pequeño, quien más que asustado estaba saboreando la aventura que estaban viviendo. Con sus padres los viajes en auto eran tan aburridos.
-No nene, no estamos perdidos ¿verdad, Ron?- preguntó Harry molesto
-Bueno…yo…-
-Eres un desubicado Ron- esta vez fue el turno de Neville –La señal en la curva es tan clara, ¿en qué estabas pensando?-
-Sí, Ron. Ahora estamos en medio de la nada- bueno Seamus exageraba, aun que su drama fue acompañado por un fuerte trueno que repercutió en una intensa lluvia –Gracias Santa Naturaleza, ahora ni siquiera podemos salir del auto, amenos que queramos morir carbonizados por un trueno-
-En la guantera debe de haber un mapa, Bill siempre lleva uno para estos casos- hablo Ron, mientras Seamus revisaba el lugar
-Valla, tiene el último CD de Westlife- comentó Seamus al tiempo que sacaba el susodicho CD y lo colocaba en el equipo de sonido –Me encanta ese grupo, pero no sabía que a Bill le gustara este tipo de música-
-Deben de ser de Fleur, mi hermano detesta a ese tipo de grupos…dicen que es música para chicas- parecía que ni con Ron ni Seamus era el problema
-Dejen de hablar de tonterías, y fíjense en el mapa- hablo Harry, mientras se estiraba hacia delante y sacaba el susodicho abriéndolo al máximo –Bien, la curva estaba aquí- dijo señalando un punto en el mapa –A quince minutos del Caldero Chorreante-
-Salimos del restaurante a las once, por lo que a las once y cuarto a lo mucho once y veinte debimos de haber doblado por allí- agrego sabiamente Neville mientras hacia cuentas mentales –Entonces, han pasado como dos horas, sin bajar ni aumentar la velocidad, por lo que deberíamos estar aquí- dijo señalando el kilómetro 67 de la carretera-
Harry miraba atentamente hacia el exterior buscando una señal, hasta que vio una. Pero no le gustó lo que vio.
-Ese cartel dice que estamos en la carretera este, kilómetro 80-
-¿Qué? Pero si estábamos en la carretera sur- Neville estaba molesto –Ron, se supone que estabas manejando derecho-
Estaba. Tiempo pasado. A la altura del Kilómetro 20 había agarrado otro camino por qué el hecho de ir entre tantos árboles le daba un poco de miedo.
Pero a pesar de que esa fuera su culpa, el haber tenido una horrible semana y estar de malas…lo hicieron estallar…
-Va ¿ahora yo tengo la culpa de todo?- preguntó ofuscado mientras le arrancaba el mapa a Harry –Yo los llevare de vuelta-
A Harry le molestó el comportamiento de Ron. Detestaba al Ron cabeza dura que creía siempre tener la razón y se hacía la victima.
-Ron, devuélveme el mapa- siseo
-¡No!- respondió tozudo, mirando por el retrovisor a su sobrino quien le saca la lengua "traidor".
-¿Nos piensas llevar a casa mirando un mapa al revés?- hablo Neville –Danos el mapa Ron, tu concéntrate en manejar, y nosotros buscaremos el camino de vuelta y…-
-¡He dicho que, no! No me tomen por un idiota-
-Eres un idiota que se pierde en una carretera completamente señalizada, que sigue manejando sin saber a donde va y que trata de leer un mapa que por cierto esta de cabeza mientras conduce- hablo Harry
-Ron, Harry tiene razón- Seamus tomo una pose más seria –Para el carro-
-¡No!- Ron no quería dar su brazo a torcer
-Estas siendo infantil Ronald, haznos caso- siguió Harry
-No me llames Ronald, me llamo Ron…y no…no voy a parar el auto-
-Nos quedaremos sin gasolina por tu culpa-
-Pues en el maletero hay más- se defendió Ron –No insistan, no voy a ceder-
-Detén la caminote y danos el mapa- advirtió Harry
-O si no ¿qué, Harry? ¿Me vas a golpear? Hazme el favor-
Seamus cambio el CD de Westlife por la radio.
*Esta es radio Quisquilloso FM, son las dos de la madrugada y los dejó con "Carreteras mojadas"*
La melodía comenzó a sonar, sirviendo como partida para…
-¡DAMÉ EL MALDITO MAPA!-
Harry se tiró literalmente sobre Ron para quitarle el mapa. El pelirrojo quién no espera esa reacción de su "compañero" perdió el equilibrio de la camioneta, pero segundo después se recupero estabilizándola. Pero en ningún momento soltó el mapa.
Ron tenía fuerza, pero Harry no se quedaba atrás. Jalaba con ímpetu de un lado, mientras que el pelirrojo del otro.
Seamus miraba la escena divertido, mientras Neville consolaba a un malhumorado Sebastián que se había levantado por el escándalo de los mayores y que de paso había comenzó a llorar por los truenos. El otro gemelo también se estaba asustando, ya no le gustaba mucho esa aventura.
-¡SUELTA!- gritaba Harry
-¡NO!- Pero el moreno tenía la ventaja, tenía las dos manos libre, y él solo una.
Pero el mapa siendo de papel cedió, partiéndose a la mitad. Cada uno se quedó con una parte.
¿De que sirve un mapa rotó? A pesar de que tuvieran las dos partes, no era lo mismo cuando el mapa estaba arrugado y chamuscado…estaban perdidos.
-Mira lo que haz hecho- se quejo Ron
-¿Yo? Todo esto fue por tu culpa comadreja-
Esa era la última gota que derramo el vaso. Nadie le decía comadreja, menos Harry-su-ex mejor-amigo-Potter.
Ron soltó el timón y se tiro al cuello de Harry con la intención de matarlo…literalmente.
-¡Te voy a matar!-
-¡Si yo no lo hago antes!-
Harry también tomo a Ron por el cuello y comenzaron con los forcejeos.
Prudentemente Neville aseguro los cinturones de los niños, sabiendo que algo malo pasaría mientras Ron no tuviera sus manos en el volate y sus pies en el acelerador.
-Chicos paren, nos vamos a matar- trataba de calmarlos Neville, pero era imposible. Harry y Ron, cada uno estaba desquitando en el otro toda la furia que habían acumulado durante todos esos días.
Harry imaginaba que Ron era sus padres, Draco, su padrino y la puta escudería.
Ron veían en Harry a su desconsiderada familia y su mala suerte.
Habían perdido el control.
Seamus atento a cualquier cosa, había cogido el timón apenas vio que Ron lo había soltado. NO era fácil manejar un auto, y menos una camioneta, solo con el timón. Trataba de mantener el equilibrio del vehiculo, pero el que Ron se moviera como gelatina no ayudaba.
Ambos gemelos estaban llorando, y Neville ya no sabía como consolarlos, pero tampoco podías hacer mucho por separar a los mayores.
En su arrebato por arrancarle los cabellos a Harry, Ron le tiro un codazo a Seamus, quien se golpeó la frente con el timón quedando aturdido por unos segundos. Segundos en los que no vio al autobús que venía en sentido contrarío a ellos.
-¡FRENA! ¡FRENA, RON!- fue el grito alarmado de Seamus
Ron sorprendido por el llamado, centro su atención hacia el frente, viendo aterrado al autobús que venía directo hacía ellos.
Soltó a Harry, quien regreso a su sitio colocándose el cinturón de seguridad de vuelta, y abrazando al asustado Jerónimo.
Seamus regreso a su sitio y cerró los ojos. Ron trato de hacer una maniobra y eludir el autobús, pero ya era demasiado tarde… solo le quedo pisar a fondo el acelerador.
CRASHHHH…
CHIIIIIIIIIIII…
Fueron los dos únicos sonidos que se escucharon en la solitaria carretera que estaba siendo azotada por una tormenta.
Los ocupantes del BMW abrieron los ojos asustados.
Habían chocado contra el autobús.
Toc toc…toc toc…
El conductor del autobús tocaba las lunas de la camioneta, para verificar el estado de los pasajeros. Tras él habían dos hombres más, ambos vestidos con uniformes de algún equipo.
-¿Están bien?- preguntó el conductor mientras observaba a un pálido pelirrojo
Ron simplemente asintió.
Carlos Álvarez era un agradable señor de unos 50 años. Originario de Puerto Rico, trabajaba como el chofer oficial de los Gold Lion's, el equipo campeón de football soccer del año y por ende uno de los mejores equipos de la liga.
Ese sábado regresaba llevando de vuelta al equipo, el cual había estado entrenando en un campo especial fuera de la ciudad. Casi nunca viajaban de noche, pero teniendo un partido importante al día siguiente, debían llegar a la ciudad lo antes posible. La tormenta no fue un gran problema para el señor Álvarez, pero sí la camioneta que venía a toda velocidad directo hacia ellos. Maniobro bruscamente tratando de aminorar el impacto al tiempo que pisaba el acelerador. Los jugadores, quienes estaban dormitando, se despertaron abruptamente por el movimiento. El chofer pisó el freno al tiempo, aminorando el impacto contra la camioneta.
A Ron le saldría muy caro el ser niñero. Arreglar la abolladura del lado del copiloto, comprar un espejo retrovisor nuevo, lunas, puertas yllantas lo endeudarían de por vida. Sin contar claro con la pintura.
-¿Están bien?- uno de los hombres que había bajado seguido del señor Álvarez preguntó a Neville.
El moreno asintió. Mientras se desabrochaba el cinturón de seguridad y después el de Sebastián.
El hombre que preguntó por Neville se percato de los dos pequeños que lloraban, por lo que corrió al autobús a sacar unos paraguas y unas mantas, regresando minutos después, seguido de los demás integrantes del equipo.
Dentro del auto la situación era tensa. Los gemelos no dejaban de llorar, mientras que los mayores no salían de su trance.
-¿Qué fue eso?- preguntó como si nada Seamus, al tiempo que se desabrochaba el cinturón de seguridad –Jajaja Ron, ese ataque de histeria te va a salir caro-
-Cállate Seamus, esto es serio, casi nos matamos-
-Casi nos mantas dirás- le reprendió Neville, mientras Ron baja la mirada avergonzado
-Seamus tienes sangre en tu frente- le hablo preocupado Harry, quién tenía a Jerónimo abrazado contra su regazo.
-Y tú tienes una ceja rota- y luego miró a Ron –Tú tienes la nariz rota hombre-
-Yo no tengo nada- dijo Neville –Tampoco los gemelos-
-¡Te snif…ahhh…te voyyyy aaa acusar con mi maaaaa!- chillaba un asustado Sebastián, quién no quería que nadie lo tocara.
-Eso es verdad, Fleur te sacara los ojos- hablo Neville
-Agradece que no tienen ni un rasguño- agrego Harry ya más calmado –Recuérdenme no volver a viajar con ustedes-
Los demás adultos sonrieron nerviosos, claro que Ron ya se estaba pensando en lo que pondrían en su cripta.
"Ronald Weasley. El Recogido. Mal Hijo, hermano, tío y cuñado"
Hubieran seguido tonteando de no haber sido por que los integrantes del autobús abrieron la puerta del lado de Neville.
-Afuera chicos, es peligroso que se queden dentro-
Neville fue el primero en bajar, jalando a Sebastián, quién apenas piso suelo corrió fuera del alcance del mayor chocando contra otra figura.
-¿A dónde vas pequeño?- la figura lo levanto en brazos. Sebastián dejó de llorar al ver que el que lo había cargado era…
-Víctor Krum– dijo emocionado el niño, recibiendo una sonrisa del susodicho al tiempo que los cubría con un paraguas.
Ya los demás habían evacuado, el único que faltaba era Harry. Al impactar el autobús contra el lado izquierdo del auto había hecho que el asiento delantero retrocediera más de la cuenta reteniendo las piernas de Harry. No era grave, pero eso no quitaba el hecho de que estaba atascado.
-¿Qué sucede Harry?- hablo desde fuera Neville metiendo su cabeza
-Estoy atascado, no puedo salir- lo miro resignado dándose cuenta de la imperceptible sonrisa de Neville -¿Qué sucede?-
-Fue un choque con el destino- fue lo único que dijo al tiempo que salía de la camioneta, dándole paso a…
-Hola Harry, cuanto tiempo-
-Cedric- fue lo único que pudo decir Harry, mientras miraba embelesado la sonrisa del jugador.
Al salir de casa de Harry, subió a su deportivo y manejo hacia su oficina. Si no calculaba mal, Blaise seguiría en la misma.
Durante el recorrido no pudo dejar de pensar en lo que había sucedido hacia algunos minutos. Tal parecía que Harry estaba dispuesto a luchar por la escudería. Eso no le convenía para nada. Pensó encontrar a un Harry adolescente, aun enamorado perdidamente de él…ósea fácil de manejar. Pero en lugar de eso se había encontrado a una fierecilla. Ya no quedaba nada del Harry tímido y soso, bueno tal ves seguía siendo un poco soso, pero ese no era el punto. Blaise le había sugerido que se acercara más a Harry para conocer sus intenciones. Y es lo que estaba haciendo. Pero nunca pensó que las cosas dieran tan buenos resultados. No se esperaba ser un modelo, eso lo había agarrado desprevenido, pero a la vez había sido un boleto gratis a ganar la confianza de Harry. Y ahora que ya tenía la confianza, debía ahondar más. Tal como lo hizo aquella tarde.
-Hola, pensé que te irías a tu casa- Blaise alejó su mirada de unos planes
-No, me aburro. Pansy llega mañana todavía- Draco se sentó en la que sería la silla movible de su escritorio –Vengo de casa de Harry-
-La "chica Potter"-
-No le digas así- hablo cansado Draco –Hoy puse en practica la fase dos-
-¿Fase dos?- el moreno abrió emocionado los ojos –No me digas que cedió-
-Pues…sí. No negaré que fue un tanto difícil al comienzo- se acomodo un mechón de su rubia cabellera –Pero nadie se resiste a un Malfoy- hablo soberbio
-Jajaja si como no- acerco su silla hacía la de su amigo –Entonces, comenzó el plan conquista-
-Así es- confirmo con una sonrisa burlona.
Había estado discutiendo el tema "Harry" repetidas veces con Blaise. El chico al igual que él, veían en la figura de Harry al problema que no dejaría adueñarse de La orden del Fénix. Si bien sabían que los Potter le estaban dando prioridad a ellos e ignorando la pataleta de Harry, no se podía ignorar al testarudo moreno.
Draco sabía del resentimiento que guardaba Harry hacia él, por lo que sería difícil tratar de convencerlo de dejar su idea.
Pero la solución llegó con el plan de Blaise, el cual consistía enjugar un poco con el antiguo sentimiento que Harry manifestara hacia Draco. Debía enamorarlo y convencerlo. Debía ganarse de nuevo su confianza y dejarlo de nuevo tan enamorado que cedería a todos sus pedidos. Eso para un Malfoy era pan comido.
Sabía que era un poco cruel jugar con los sentimientos de las personas, principalmente con alguien como Harry, quien era como un hermano. Pero la situación lo ameritaba, y eso quitaba ese sentimiento de culpa.
-Hoy lo bese- comentó un tanto perturbado –Fue…raro-
-Raro- repitió Blaise –Dirás horrible, besaste a otro hombre amigo, eso debe ser asqueroso-
Debía darle la razón a Blaise, total a él tampoco le agradaba mucho la idea de fingir ser homosexual. Pero no podía negar que el contacto tan cercano con Harry le había hecho sentir cosas extrañas. Es más, lo que le había dicho acerca del primer beso había sido en parte verdad.
La imagen de Pansy le vino a la mente, así como la escudería. El jugaría con Harry Potter, lo enamoraría, se quedaría con la escudería y luego se casaría con Pansy. Por que ella era el principal motivo por el que haría ese cambio en su vida. Quería tener una relación más estable y formar una familia con una linda chica.
¿Por qué Pansy era la chica de su sueño, cierto? La amaba ¿cierto?…
Claro que la amaba. Era su perfecta novia. Perfecta como él. Nada podía salir mal.
-Hey Draco, te estoy hablando-
-Ya, ¿qué pasa?- preguntó, al tiempo que salía de sus pensamientos
-¿Se lo contaras a Pansy?-
-No- lo miró serio –Ella no se debe enterar de nada…es muy posesiva, no me dejara llevar a buen termino el plan-
-Bueno, solo decía-
-Además como le sentaría el hecho de que este enamorando a otro hombre, Blaise, piensa-
-Vale, vale- el moreno lo miró –No más no te enamores tu también de él- agrego jocoso al tiempo que regresaba a su trabajo
Qué no se enamore el también. Claro que no se enamoraría. Él no sería títere del destino. Él sería el titiritero, el destino. Él marcaría las pautas, no caería en ellas…no…no…nooooo.
Aun que como dicen por hay. Al corazón nadie lo manda, él elige a quién amar.
Y Draco Malfoy tendría suficientes motivos como para ir sintiéndose atraído lentamente por Harry Potter…el chico carente de espíritu de aventura.
TBC
