NOTA DE LA AUTORA:Muchas gracias a todos por sus comentarios, aqui les dejo el siguiente capítulo. Y díganme, con quién prefieren que se quede Harry?


Capítulo V

La mejor temporada. Campeones invictos, rebosantes de victorias. Ese era el mejor año de los Gold Lion's. Pero claro, no se podía esperar menos de los jóvenes integrantes del equipo.

Los Gold Lion's tenían historia. Décadas atrás, desde su fundación, habían ganado múltiples trofeos, nunca dejaban de ser los reyes en esa materia. Pero lamentablemente hubo una temporada en donde el nivel de los jugadores bajo tremendamente, todo debido al envanecimiento de fama que recibieran por ser parte de una liga tan fuerte. Como era de esperarse a los directivos del equipo, así como a sus múltiples seguidores, no les agrado mucho la actitud de sus jugadores, por lo que se optó por una reforma radical. Los Gold Lion's renacerían con nuevas estrellas.

Jóvenes entusiastas, talentosos, centrados y con ganas de llevar a su equipo a la cima y demostrar que son los mejores.

Y nada mejor que reclutarlos de las ligas universitarias. Y entre ellas Hogwarts y Durmstrang.

Cedric Digory, Víctor Krum, Sergei Ivanov, Iván Ilíev, Jonathan Banks y otros más fueron invitados a formar la nueva generación de los Gold Lion's.

Y que generación. Krum y Digory eran las actuales estrellas del equipo. Conformaban un dueto difícil de igualar, solo comparado con las serpientes quienes eran la elite del equipo rival, las Silver Serpent's. Y era con ese mismo equipo con el que tenían un encuentro al día siguiente.

Habían entrenado durante toda la semana en el Valle de Godric, un centro deportivo especializado. Los habían preparado al cien por ciento para enfrentarse a las serpientes.

Y ahora después de arduas horas de entrenamiento regresaban a la civilización. Pero nunca esperaron que el camino se cruzarían con un cuarteto de niñeros irresponsables.

Cuando Carlos Álvarez bajo del autobús fue seguido por Krum y Digory, quienes estaban sentados en la primera fila de asientos. Los tres se acercaron a la camioneta en busca de heridos o tal vez muertos, pero comprobaron con alivio que no había sucedido nada grave, salvo por la destrozada camioneta.

Aprovechando la repentina parada, los demás integrantes del equipo descendieron para estilara las piernas y conocer a los afortunados que se chocaron contra ellos.

-Valla mira esa camioneta- comentó uno de ellos

-Les va costar más de cincuenta de los grandes para arreglarla- dijo burlonamente Iván Ilíev –Víctor- saludó a su amigo quien se acercaba a ellos con un pequeño pelirrojo en brazos -¿Quién nuestro amiguito?-

-Iván Ilíev- dijo emocionado el pequeño, subiéndole el ego al rubio

-Ese soy yo- dijo arrogante, recibiendo una sonrisa del niño – ¿Estas bien pequeño?-

-Sip- dijo contento, al tiempo que se apretaba más contra Krum, su ídolo

-Chicos- llegó como bólido Jonathan Banks -¿A qué no saben quienes son los otros integrantes de la camioneta?-

-Es obvio que no lo sabemos Banks, no seas idiota- lo molestó Ilíev recibiendo un sape departe del castaño

-Bueno como iba diciendo…- le lanzó una mirada de advertencia a Ilíev –En la camioneta iban unos ex compañeros nuestros de la universidad-

-Te recuerdo que nosotros no fuimos a la misma universidad Banks- le recordó Víctor

-Ah, pero sí que debes recordar a un pelirrojo llamado Ronald Weasley- hablo pícaro el chico lanzándole ojitos a su compañero –Él, Finnegan…-

-¿El que hizo de pollo?- preguntó Ilíev

-Ese mismo, Longbotton y Potter, son los dueños de esa preciosura- señalando la destrozada camioneta

-¿Weasley?- preguntó Krum, quien desde el día del campeonato había tratado de evitar al extraño pelirrojo

-Yo también me apellido Weasley- intervino el pequeño –Ronald es mi tío-

Los tres jóvenes observaron al meno por unos instantes, percatándose de los característicos rasgos que los Weasley poseían. No por nada los pelirrojos estaban por todo el mundo.

-¡Sebastián!- se escucho un gritó estridente

-¡Tiíto!- gritó el niño con la intención de que su tío lo encontrara.

Y segundos después un preocupado Ron, con la nariz rota y llena de sangre, llegaba para ver como estaba su "tarea", dígase el pequeño.

-¡Sebastián!- prácticamente arranco al menor de los brazos de Víctor –Niño malo, por qué tenías que salir corriendo de esa manera, me tenías preocupado- le hablaba cariñoso y preocupado a la ves, sin percatarse de los espectadores.

-Deja de abrazarme tío, me ahorcas- se quejaba el menor

El mayor lo dejó en el suelo sin dejar de tenerlo cogido por la mano, no fuera a ser que se le escapará de nueva cuenta.

-Muchas gra…- pero la mirada penetrante de Krum lo asustó. Después de lo que fuera su peor oso de la historia, había tratado de acercase al chico con la intención de pedirle disculpas, pero había sido ignorado y evitado repetidas veces.

Definitivamente el echo de que Krum estuviera ahí era claro sinónimo de que esa, no era su semana.

-¿Te comió la lengua el gato Ron?- hablo amigablemente Banks a la par que abrazaba efusivamente a su ex compañero de equipo –Cuantos años hombre. Te acuerdas de los Búlgaros- señaló a Krum e Ilíev-

-Qué hay Weasley- saludó el rubio extendiéndole la mano

-Hola- le estrecho la mano, para posteriormente mirar a Krum, esperando un saludo de su parte

-Buenas- frío y secó. Bueno no es que Ronald esperara algo más

-Hola- susurró

Krum le dirigió una última mirada, para después escabullirse del sitio junto a Sergei Ivanov quien pasaba curioso por allí.

Ron se quedó conversando unos minutos más con los otros dos jugadores. Su cuerpo estaba allí, pero su mente había volado muy lejos. Estaba sumamente abrumado, se le habían venido todos los problemas de una sola.

Víctor dejó a sus compañeros con el pelirrojo. El chico Weasley no le caía mal, pero prefería mantenerlo a distancia. Estar cerca de él le ponía los pelos en punta, y de sólo recordar el papelón que le hiciera protagonizar en el campeonato le hacia hervir la sangre. Mientras más lejos, mejor.

¿Aunque, qué tan lejos se podía mantener del Weasley?

Encontró a Digory cerca de la camioneta, conversando sino se equivocaba con el chico de apellido Longbotton.

-La policía de transito no tardara en llegar, tienen suerte de que la cosa no halla llegado a nada más-

-Sí, díselo a Harry y a Ron, todo fue por culpa de esos dos- Neville trataba de protegerse de la lluvia lo más que podía

-¿Harry?- preguntó Cedric desconcertado

-Harry Potter- completó Krum

Cedric quedó gratamente sorprendido. Hacia mucho tiempo que no sabía nada de Harry Potter, ese chico que le robo algo más que momentos placenteros y excitantes.

-¿Aún no ha salido de la camioneta?-

Fue en ese momento cuando Nev se había acercado a hablar con Harry, preparándolo para conocer el regalo del destino.

-Cedric, me imagino que esta vez las cosas serán distintas- le hablo quedó Krum

-Los errores se comenten una sola vez en la vida Víctor, esta vez no dejaré ir lo que realmente necesito y quiero-

Krum le dio unas palmaditas en la espalda, antes de que su amigo se introdujera dentro de la camioneta.

-Hola Harry, cuanto tiempo-

-Cedric- fue lo único que pudo decir Harry, mientras miraba embelesado la sonrisa del jugador.

-¿Te ayudo?-

-¿eh? No, no es necesario- más nervioso no podía estar, y es que valga Dios que Digory cada vez estaba mejor.

-No lo creo, sino ya te tendría afuera…entre mis brazos- claro que lo ultimo lo dijo en un susurro imperceptible para Harry –Vamos, déjame- le dijo mientras jalaba la palanca del asiento de adelante

El moreno aun no salía del estupor. Durante los minutos que había durado el turbulento choque se había imaginado siendo el ex amigo de Ron, tal ves lisiado, o con unos rasguños, bueno en el último de los casos muerto y bien enterrado. Pero nunca en su aburrida vida se hubiera imaginado que un estúpido choque lo llevara a reencontrase con Cedric Digory, el chico que era capaz de borrar de su memoria la dolorosa y excitante figura de Draco Malfoy.

De solo ver su rostro, recordaba las apasionantes noches que pasara en su compañía. No es que fuera un experto, pero con Cedric había conocido lo que era sentir placer a manos de otra persona. Obviamente Cedric era más complaciente y creativo que Manuela.

-Empuja Harry-

Las palabras de Cedric interrumpieron sus pensamientos. Pero no había duda en que el "empuja Harry" hacían rememorar al moreno algunas escenas no aptas para menores.

-¡Harry!- el castaño volvío a llamarlo

-Sí, sí ya empujo- coloco sus manos en el respaldar del asiento y ejerció presión sobre el mismo, esperando que corriera para poder liberar sus piernas.

Siguieron la tarea en silencio, y unos minutos después las piernas de Harry estaban estiradas a lo largo del asiento trasero de la camioneta.

-Si el asiento hubiera estado más atrás, fácil y te quedabas sin piernas-

Valla palabras de ánimo.

-Gracias Cedric- le dijo simplemente Harry sin mirarlo –Pero no entiendo, ¿qué haces tú aquí?- ahora sí que lo miró a los ojos… ¡oh! Qué bellos eran.

-La respuesta te la daré afuera, supongo que no querrás pasar toda la noche metido aquí adentro- mientras le extendía su grande y preciosa mano

Harry le sonrió inocente al tiempo que aceptaba la ayuda. No es que la necesitara, pero se conformaba con tocarle la mano, aun que prefería tocarle otra cosa.

Pervertido.

Sí, claro. Estaba "enamorado" (entre comillas, por que supuestamente se supone) de Draco, pero eso no quitaba el hecho de que fuera un chico gay con las hormonas hasta el cielo. Y sí tenía a alguien como Cedric Digory frente a él, no dudaría en darle unas cuantas probaditas.

Pero claro, ya no tenía 20 años, así que se debía controlar. Ya no podía ceder a sus instintos como cuando era un jovenzuelo calenturiento. A hora cada acción que cometiera acarrearía consecuencias, ya sean buenas o malas.

Una vez fuera de la camioneta aprecio el, nada despreciable, panorama. La carretera este, kilómetro 83 invadida por los esculturales y atléticos Gold Lion's.

-Esto es el paraíso- las correctas palabras, salidas de la boca de Seamus, quien junto a Jerónimo, estaban siendo atendidos por un puñado de jugadores.

-¡Harry!- un aliviado Neville se le acerco cubriéndolo con su paraguas. -¿Estas bien? Estaba muy preocupado- claro que lo último lo decía por cortesía.

El amigo preocupado debió haberse metido ha ayudarlo. Pero por esta vez estaba perdonado, mejor dicho absuelto. Por que el buen amigo era aquel que te dejaba ser ayudado por Cedric Digory.

-Estoy bien Nev ¿Y los chicos?- preguntó

-Están bien. Ya sabes, Seamus se esta aprovechando de la situación y Ron trata de salir del trauma que supuso el accidente…y…y eso- dijo señalando a un Víctor Krum que conversaba con un Sebastián que se había vuelto a escapar de la custodia de su tío.

-Valla lío- dijo el moreno

-Valla que sí- intervino Cedric –Sí yo tuviera hijos no los dejaría con ustedes para nada-

-Bueno, yo me voy a ver como esta Seamus- y así Nev se escabullo dejándolos solos, solitos.

-Pues no siempre somos unos irresponsables- aclaró un tanto molesto Harry, pero tuvo que aceptar que el castaño tenía razón –Ustedes…-

-Nosotros veníamos en el autobús, nos dieron un gran susto- Cedric se acerco a Harry con un paraguas en mano, protegiéndolos a los dos de las pesadas gotas –Si sigues mojándote te resfriaras-

-Gracias- como que de un momento a otro su vocabulario se había enamorado de esa palabra.

-No quiero ser un chismoso pero ¿qué hacían ustedes por aquí?-

-Es una larga historia- Harry volteó a mirar la destrozada camioneta, y de repente recordó todo el coraje que le hizo pasar su "ex mejor amigo" –La verdad es que toda la culpa fue de Ron-

-Weasley. Veo que aun se frecuentan-

-Si le dices frecuentar al hecho de que vivamos los cuatro juntos…bueno Ron de colado-

-Valla. Pensé que eso de compartir piso era cosa de jovencitos- comentó jocoso Cedric

-¿Me estas diciendo viejo?- preguntó al tiempo que lo miraba directamente a los ojos –Mira que tú eres mayor que yo-

-Jajaja tienes razón. Pero debe ser incomodo llevar a tu novio y pasar la noche allí rodeado de tres cabezas atentas a cualquier cosa que no sea dormir que estés haciendo

¿Le estaba preguntando disimuladamente si es que tenía una relación?…parecía que Sí.

-Son unos cotillas, pero me las arreglo. Además no tengo a un novio al cual llevar-

Listo, dejar abiertas las opciones. Claro que todo esto lo hacía inconcientemente…o bueno eso es lo que quería hacerse creer a él mismo.

-Harry Potter…ha pasado tanto tiempo desde la última vez que nos vimos… ¿dónde habías estado?- la ultima pregunta había sonado tan extraña a oídos de Harry

-Pues vivir y dejar vivir, a eso me he estado dedicando. No creo que a alguien tan famoso y ocupado como tú le interese saber las cosas que hace un pintor frustrado. Mi vida es muy aburrida- era mejor dejar las cosas claras, no quería que Cedric pensara que seguía siendo el mismo Harry de antes. Bueno siempre fue aburrido, pero aunque sea cuando era "más joven" vivía un poco.

Después de las esclarecedoras palabras, hubo un incomodo silencio entre ambos chicos. De un momento a otro un fuerte y helado viento comenzó hacerle compañía a la lluvia.

Harry, quien solo estaba con una simple camiseta manga corta, se estremeció al recibir directamente las propiedades "refrescantes" del viento. Trató inútilmente de protegerse con sus brazos, a la vez que se brindaba calor. Pero nada remplaza a un buen abrigo.

-Siempre fuiste un descuidado, Harry- al tiempo que lo cubre con su gruesa casaca de los Gold Lion's –Y con respecto a lo anterior- esta vez se puso frente al moreno –Claro que a alguien tan famoso y ocupado como yo le importa lo que hace un buen amigo…como tú, Harry-

Claro solo un buen amigo. En el fondo Harry sabía que para Cedric la relación que habían tenido había sido algo apasionante, pero simple. No fue nada formal. Nadie sabía de sus salidas y encuentros. Además la separación tuvo motivos mucho más halla de lo que hacia unos días les contó a sus amigos.

-Cedric yo…gracias- Harry se acomodo mejor la casaca

-Te conocía más conversador-

-Sabes que siempre fui alguien de pocas palabras-

En ese momento comenzaron a escucharse las sirenas de la policía de carretera y posiblemente bomberos y paramédicos.

-Ya llegaron los refuerzos- poso uno de sus dedos sobre la ceja de Harry –Te tienen que curar eso. Te quita atractivo-

-Jajaja gracias por el cumplido. Pero ¿no te haz fijado en las arrugas que me han salido? Ya no soy un jovencito-

-Primero te quejas por que insinuó que estas viejo, y ahora tú mismo te declaras jajaja eres raro, Harry-

-No lo soy-

-Eres raro y tímido. Esta conversación esta siendo muy monótona-

-Te parece Ced…lo siento…Cedric-

-No, no te disculpes. Me gusta que me digas Ced, me recuerda cuando éramos…-

-¡Harry! Deberías verle la nariz a Ron-

Faltaba solo un poquito para que ese tema saliera a la luz, cuando oportunamente, como siempre, aparecía Seamus.

-La tiene como un rocoto (algo parecido al pimiento en su forma, pero es picante, y obviamente es rojo) los paramédicos están tratando de pararle la hemorragia, aun no se explican como pudo estar como si nada-

-¿En serio?- algo irónico claro –Ya te curaron la frente-

Seamus se llevó una mano a dicho lugar.

-Uno de los chicos me curó, no era nada del otro mundo, un rasguño- y miró a Cedric –Valla Digory, sí que los años te han favorecido enormemente-

-Gracias Finnegan- Cedric le extendió una mano a modo de saludo, siendo correspondido por un entusiasta Seamus.

-Buenas Noches, soy el oficial Géiser- un enorme hombre moreno se acerco al los tres jóvenes –Ustedes dos estaban también en la camioneta- se dirigió hacia Harry y Seamus –Necesitamos sus declaraciones. Y usted señor…-

-Potter, Harry Potter-

-Señor Potter, es mejor que se haga ver por uno de los paramédicos, su herida se puede infectar-

-Gracias, Oficial-

El oficial Géiser se retiro seguido de Seamus quien le daba su "declaración". Esa noche el escoses se ganaría un oscar.

-Bueno, creo que tengo que ir a que me curen-

-Te llevó, no valla a ser que te desmayes por el shock que supuso el choque- Cedric le paso un brazo por lo hombros guiándolo hacía la ambulancia, pero en el camino Harry se deshizo de esos fuertes brazos. Aunque le encantaba la idea, no quería quedar como Harry-soy-un-fácil-aprovechado-Potter.

-No estoy lisiado Cedric, puedo…- pero tontamente se tropezó con sus propios pies. Claro él podía caminar solito -…caminar solo- lo dijo desde el suelo

-Ya lo veo- Cedric lo ayudo a levantarse pacientemente, y esta ves lo sostuvo por la cintura. Harry no se negó

Después de que todos pasaran por manos de los paramédicos y sus "amables" cuidados, el oficial Géiser procedió a tomar las declaraciones.

Era obvio que toda la culpa la habían tenido los pasajeros del BMW, para ser más específicos Ron y Harry. Pero unas mentiritas piadosas no estarían de más. Por lo que el todo creativo Seamus, en pro de salvar su pellejo y el de sus amigos, alegó que Ron perdió el equilibrio de la camioneta por la fuerte tormenta y no pudo percatarse del enorme autobús que venía hacia ellos. Además tenían a su favor el que el limpia parabrisas se hubiera malogrado justo cuando salían del Caldero Chorreante, por lo que la fuerte llovizna impedía que pudieran ver por el parabrisas.

Por otra parte, los Gold Lion's no quisieron levantar cargos ni nada por el estilo. La verdad no les molesto mucho el haberse detenido en medio del camino. Estaban cansados de estar metidos en ese incomodo autobús, que socarronamente se hacía llamar "limousine".

Ya eran las tres de la mañana. Hacía como treinta minutos que la lluvia había parado y los ánimos se habían calmado. Era hora de regresar a casa.

Una grúa se había encargado de trasportar la destrozada camioneta hacía la ciudad, al tiempo que un medio muerto Weasley lloraba su suerte consolado por Neville rodeados ambos de los integrantes del equipo, quienes hacían cálculos de cuanto le saldría la reparación al pelirrojo. Los gemelos se habían quedado profundamente dormidos en brazos de sus ídolos, Sebastián con Krum y Jerónimo en brazos de Ivanov. Seamus se había subido al autobús del equipo para hacer uso de su moderno televisor. Y por último, Harry charlaba con Cedric.

-Y mañana tenemos el partido contra las Silver Serpent's…-

-Señor Potter, nosotros ya nos retiramos, ya recogimos toda la información ¿desean que los llevemos a la ciudad?-

Pues era obvia la respuesta, ¿no? ¿Qué no se habían dado cuenta de que la camioneta en la que habían venido estaba destrozada?

Harry estaba apunto de contestar, cuando Cedric se le adelantó.

-No es necesario oficial, nosotros los llevaremos-

-Bueno en ese caso me despido de ustedes. Señor Potter le agradecería le dijera al señor Weasley que puede ir a recoger la camioneta al deposito municipal al mediodía- el oficial miraba con pena al pelirrojo –Está muy shockeado como para decirle esto- y con un leve gestó de cortesía se fue.

-No era necesario…-

-Claro que lo es, no vamos a dejar que se vallan en esa incomoda patrulla-

-Pero…a los demás les debe molestar y…-

-Para nada, ellos están de acuerdo… ¿cierto, chicos?- preguntó a los demás jugadores, quienes ya estaban trepados en el autobús en espera de sus invitados

-¡Harry! ¡Apúrate! ¡Me muero de sueño!- Seamus había sacado medio cuerpo de la ventana.

En ese momento Harry sintió vergüenza ajena. Con Seamus las cosas siempre serian así. Bueno con Seamus y con Ron. Por entre las ventanas veía como su pelirrojo "ex amigo" se auto castigaba por lo del accidente, siendo el punto de cotilleo entre los jugadores.

-Ya todos están arriba, solo faltamos nosotros-

-¿En qué momento subieron?-

-Quien sabe- Cedric le dio unos suaves empujones hacia el vehiculo –Vamos, sube. No te vamos a comer jajaja los dejaremos sanos y salvos en su casa-

-Vale. En serio, muchas gracias-

-De nada, Harry-

En fin, una vez todos en el vehiculo la marcha hacia la ciudad comenzó. En menos de diez minutos la mayoría había caído en brazos de Morfeo. Bueno todos menos Cedric, quién estaba sentado junto a un Harry que trataba de no caer al mundo de la inconciencia.

La cabeza de Harry se ladeaba en cansancio cayendo de vez en cuando sobre el hombro de Cedric. Pero rápidamente volvía sobre su eje. Pero cuando hay sueño, esas cosas son inevitables.

-Lo siento- dijo quedó mientras recogía su cabeza del hombro de Cedric –No lo puedo evitar- bostezó

-Debiste haber tenido un día muy movidito-

-Digamos que sí- los parpados le pesaban tanto, pero debía controlarse.

-Duerme-

-¿Cómo?-

-Duerme, Harry- posó uno de sus brazos alrededor de los hombros de Harry atrayendo su cabeza hacia su pecho –Descansa, yo te cuidare-

-No es necesario…Cedric- Harry se trató de levantar, pero los brazos de Cedric se lo impidieron

-Vamos, Harry. Déjame cuidarte un poco, además no soy ningún desconocido, no me digas que te da vergüenza que haga esto, cuando tiempo atrás hacíamos cosas peores-

El rostro de Harry no podía estar más rojo que la manzana de Blanca Nieves. Ese comentario había sido muy directo.

-No tenías que decir esas cosas- le susurro acomodando su cabeza sobre el pecho de Cedric –Sólo por esta vez. Todo por qué no tengo fuerzas como para negarme-

-Jajaja- río quedamente –Esta y cuantas veces quieras, Harry-

El moreno escucho el último comentario, pero ya no pudo contestar, estaba muy cansado.

Cuando Harry quedó profundamente dormido, Cedric se tomo la libertad de acariciar lentamente la cabeza del que fuera su "amante".

Digamos que la relación que habían mantenido se había basado en sexo la mayor parte del tiempo. En Harry, Cedric había encontrado un dulce afrodisíaco. Afrodisíaco, por que Harry Potter salía del prototipo de chico modelo que exigían los cánones de belleza. No era el adonis por la que las chicas se derretían, ni el sex symbol que tanto chicos como chicas quisieran disfrutar. Harry Potter era único. Era solo él, el que despertaba en él (Cedric) esa clase de impulsos indomables. Impulso de hacerlo suyo, pero a la vez satisfacerlo (a harry).

Sí, habían decidido dejar la "relación". Él comenzaría con su agitada vida de deportista, mientras que Harry se debía sumergir en sus proyectos personales. No había más tiempo para pasar juntos, ya no podían distraerse de sus actividades. Además la relación era solo "sexo", ¿cierto?…pues qué equivocado que había estado.

Se lo había dicho a Harry, y esa noche lo volvía a recordar. Cedric Digory deseaba tener una relación seria, es decir una novia formal con la que tal vez de un tiempo acá sentara cabeza y se casara. Quería amar y ser amado. Quería que todos compartieran con él el milagro del amor. Y con Harry, eso no podía ser. Con Harry todo era sexo, parecía que cada vez que se veían se prendía la llamita del deseo, que más tarde incendiaba el lugar.

Y fue allí cuando equivocadamente catalogó a lo que sentía por Harry como simple deseo. No era amor, tal vez cariño, pero no amor. Cedric siempre creyó que el amor iba más allá de lo carnal.

Pero se había olvidado que cada uno demuestra el amor de la manera que mejor conoce.

Después de su aventura con Harry, había tenido relaciones serias con otras personas. Pero todas eran chicas. Cedric había confesado públicamente ser bisexual, pero solamente se le veía aparecer con chicas. Y es que, el único hombre que lo ponía como loco, era Harry Potter. Y fue así, durante esos momentos íntimos que había pasado al lado de cada una de sus parejas, que se percató o mejor dicho reconoció que con todas ellas tenía solo sexo, pero a Harry Potter le hacía el amor…con Harry Potter todo era diferente.

Tal vez al principio había sido una calentura, y el deseo de tenerlo siempre junto a él. En la universidad lo hubiera definido como un transe juvenil. Pero en esos momentos, en el cual ya era un hombre hecho y derecho, reconocía que Harry Potter se había ganado su corazón, si es que ya no lo tenía desde le principio. Por que había que confesar que apenas vio a Harry, algo en él había cambiado.

Ese impulso que lo llevaba a terminar en la cama junto con Harry, era sin duda alguna pasión, pero lo que seguía a continuación había sido siempre muestras de afecto, cariño…de amor.

Arrepentimiento. Molestia. Irá. Nunca se sabe lo que se tiene hasta que se pierde, y ya es demasiado tarde.

Lo quiso buscar, estuvo apunto de hacerlo…pero no. No. Era más que obvio que Harry había seguido con su vida, él ya no podría aparecerse y decirle que volviera con él…que lo amaba. No quería quedar como un tonto, como un egoísta. Sabía que tenía que luchar, pero tenía tanto miedo. Aun recordaba el día que se separaron, vio como Harry derraba unas lagrimas…el moreno había dicho que eran de nostalgia.

Nostalgia. Lo extrañaría. Recordaría su primer encuentro. Habían tenido buenos momentos. Pero él los había bloqueado tontamente.

Pero ahora el destino lo volvía a reunir. Y no dejaría pasar su oportunidad. Se ganaría el corazón de Harry.

Y pasaron las horas. Con el favor de Dios, y del señor Álvarez, llegaron sanos y salvos a la ciudad.

La idea era que fueran hasta el club, y de ahí los del BMW tomaran un taxi hasta su piso. Pero ante la insistencia de los Gold Lion's, fueron llevados hasta la puerta de su piso.

Avergonzados unos, felices otros, bajaron del vehiculo. Las despedidas fueron muy variadas. Unos no querían separarse de sus nuevos amigos.

-Vamos niños, ellos deben ir a descansar, más tarde tienen un partido- Neville trataba de llevarse a los niños

-¡No! Yo me quiero quedar con Víctor-

-Yo me quiero quedar con Sergei-

-¡Bájense de una maldita vez!- exigía un estresado Ron desde la puerta del edificio –No me hagan ir por ustedes- aun estaba adolorido por el golpe, no se había roto la nariz, solo había sido un leve golpe y sangrado por los nervios.

-¡Ron! No les hables así- recrimino Neville –Ya ven como esta su tío, es mejor que le hagan caso-

-Pero…ya no los volveremos a ver-

-Ni su autógrafo nos han dado-

Neville miró a los jóvenes pidiendo auxilio.

-Niños, deben hacerle caso a su tío- Krum al rescate –Además lo de los autógrafos se puede arreglar-

-Sí. Hoy hay partido, por qué no van-

-Las entradas ya se agotaron- hablo cabizbajo Jerónimo –Papá las quiso comprar-

-Eso no es problema- hablo Jonathan Banks, al tiempo que recolectaba papeles de entre sus compañeros de equipo –Estos son para ustedes-

Pases Staff. Esas que eran exclusivas. Esas, con las que podías estar en el palco principal y en todos los partidos, sin contar que podían entrar a vestidores.

-¡No lo puedo creer!- gritó Seamus –Pases Staff-

-Pues se lo merecen- hablo uno de los jugadores

-Después del sustazo-

-Además el pelirrojo no podrá ni comprar una entrada en última fila con lo que tendrá que pagar por la camioneta-

Y se escucharon las estruendosas risas de los demás.

Ron adoloraba el soccer. Era hincha de los Gold Lion's. Pero comenzaba a odiar a los jugadores.

-Ahora sí niños, vallan con Longbotton- les hablo Víctor

-Deben descansar para el partido en la noche-

-Claro-

Los niños bajaron como balas del autobús, despidiéndose efusivamente de los jugadores. Ron los cogió de la mano fuertemente, y despidiéndose y agradeciendo una vez más a los jugadores desapareció tras la puerta. En todo ese tiempo Víctor Krum lo había ignorado, y él se sentía de alguna manera molesto. Ya habían pasado como cinco años, ¿por qué lo seguía evitando?

Neville bajó del autobús jalando a Seamus, quien tampoco quería separarse del equipo. Extrañamente había hecho buenas migas con alguno de los chicos. Según se supo era unos conocidos suyos de cuando aun estaban en la universidad. Sorpresa sorpresa enterarse de que Seamus Finnegan visitaba otras universidades. El chico no era lo que aparentaba.

Harry había despertado unos minutos antes de que el autobús llegara a su destino. Despertar sobre el fuerte pecho de Cedric no era lo que había estado esperando, pero no le desagradaba. Aun así se separó de él lo más rápido y disimulado que pudo, no quería despertar al bello durmiente. De solo verlo recordaba tantas cosas…Cedric era el chico que casi borra el recuerdo de Draco por completo de su mente. Casi, ya que cuando pensó que las cosas podían funcionar, se habían separado.

No pensó volver a verlo. Pero ahí estaba de nuevo. Aparecía justó cuando tenía el problema "Draco".

Ahora estaban ambos en la puerta del autobús…despidiéndose.

-Gracias por todo Cedric, espero que les vaya bien en el partido-

-¿Cómo? Pero se supone que iras ¿no?-

-No puedo-

-Vamos Harry, no te arrepentirás-

-Jajaja ¿por qué estas tan seguro de eso?-

-Este será un buen partido, les ganaremos, y cada gol que meta te los dedicare a ti-

-Estas siendo cursi y chantajista, no caeré-

-Jajaja eso funciona con las chicas-

-Pues conmigo no- Harry le dio una última mirada –Adiós Cedric, fue un gusto volver a verte-

-Lo dices como si no nos volviéramos a ver-

-Bueno…-

-Ven esta noche Harry-

Tenía una "cita" con Draco.

-Por favor-

Y esa mirada de gatito tierno, como negarse. Además debía recordar que mientras más tiempo menos con Draco, la cosas irían mejor. ¿Por qué no pasar un tiempo productivo viendo un partido?

-Está bien, me convenciste-

-Bien-

-¡Digory! ¡Deja de coquetear y sube de una maldita vez!- gritaron desde la ventana

-¡Ya voy!- respondió –No te estoy coqueteando ¿verdad?- inocente

-No, claro que no- le siguió el juego

-Nos veremos en la noche, espero que podamos conversar más…y recordar cosas…aclarar algunas-

-Sí…en la noche-

Se miraron por unos instantes. Un beso en la mejilla…muy personal. La mano…muy formal. Un abrazo…dramático. Tal vez solo…

-Adiós- retrocediendo unos pasos

-Hasta la noche- subiendo al bus

No hubo contacto, y tal vez no fue muy necesario. Las palabras bastaban…las palabras y las miradas.

Llegaron al piso, y lo primero que hicieron fue correr a sus respectivas habitaciones. Necesitaban un descanso urgente, ya más tarde arreglarían las cosas.

Se levantaron a eso de la una. Lo primero lo primero era comer algo, por lo que oportunamente pidieron comida por teléfono, comida china para ser exactos. Comieron hasta reventar. Luego de recoger los trastos hicieron cola para utilizar el baño. Neville primero, tenía que ver unas cosas en su trabajo; luego Seamus, quien se metió cuando nadie lo vio; siguió Harry, quién debía preparar todo antes de que llegara Draco; y al final Ron, quien lamentablemente tuvo que bañar sólo a sus dos sobrinitos, quienes preferían jugar al mundo acuático, que quedar relucientes.

Para las cuatro de la tarde Harry se encontraba sólo en el departamento. Seamus y Ron se habían llevado a los eufóricos niños con ellos. Habían ido a ver la camioneta, y después de eso se pasarían al estadio. Neville haría lo mismo después de que saliera de su trabajo.

Se quedó sólo, esperando a su modelo. Draco llegó a las cinco en punto, y después de intercambiar palabras hostiles e irónicas como era costumbre, comenzaron a trabajar, bueno Harry comenzó.

-¿Qué pasa? ¿Ya no te sirvo de modelo?-

Draco había posado durante dos horas pero Harry no hacía más que refunfuñar, romper bocetos y tirarlos al suelo.

-No es tu culpa sino la del maldito lienzo- masculló finalmente, subiéndose descuidadamente los lentes antes de tirar otro papel -¡Diablos!

-Lo siento-

Harry bufó. Parecía haber perdido el sentido del humor.

-No me refiero a ti, sino al lápiz. Me estás dando un montón de problemas. Se niega a cooperar-

-¿Qué problemas?-

Harry tomó el lápiz y lo mordisqueó. Ya tenía uno detrás de una oreja.

-Quiero darle…no sé un toque divino al "ser" que quiero plasmar, pero cada vez que comienzo el lápiz me hace desvía de lo que tenía en la cabeza-

Draco pestaño.

-¿Puede hacer eso?-

Harry asintió vehementemente.

-En teoría, el lápiz es solo un instrumento que usa el artista, así como el lienzo, pinceles, acuarelas…pero…ahhhh-

-¿Pero no va a ser así?-

-No- protestó Harry –Por ejemplo cojo el lápiz con la idea de dibujar una manzana común y corriente, pero en vez de ello creo una manzana idílica, esas que solo encontrarías en un cuento fantástico-

Draco tuvo que contener la risa. No quería enfurecer aún más a Harry.

-Ni idea- dijo en tono solemne.

-No esperaba que lo entendieras- Harry siguió con lo suyo –"Ser" debería ser un ser divino, perfecto, sin defectos…cada vez que quiero dibujar su "escultural" cuerpo no sé por qué le pongo una tripa…una graciosa tripa de borracho-

-¿Tripa?- Draco miró su musculoso estomago y protestó -¿Qué tripa? ¿No has notado que tengo unos abdominales espectaculares?-

Harry puso cara de impaciencia, pero Draco vio con satisfacción que lo miraba de soslayo para contrastar sus palabras.

Tiró el cuaderno sobre la mesa y se cruzó de brazos con un gesto enfurruñado que enterneció y divirtió a Draco.

-¿Cómo voy a crear la obra perfecta si mis propios instrumentos no cooperan?-

A Draco se le ocurrió una idea que le pareció brillante.

-¡Tú eres el artista! ¿Por qué no tomas las riendas tú?-

Harry le lanzó una mirada de odio que no dejó lugar a dudas sobre lo que opinaba del consejo.

-Las cosas no funcionan así- masculló al tiempo que su expresión se ensombrecía aún más –Como saben que todo lo que hago esta basado en tu alma, es lógico que empiecen a comportarse como lo harías tú-

Draco alzó las manos en señal de protesta.

-No tengo tripa-

Harry dio un puntapié al cuaderno que había dejado en la mesa. Draco se inclinó hacia delante para ver el dibujo.

-Necesitas tomarte un descanso- sugirió

Harry respondió tomando de nuevo el cuaderno.

-Tienes razón- miro disimuladamente el reloj de pared, eran las siete en punto, el partido comenzaría a las ocho –Aun que apenas me quede tiempo para acabarlo-

-Deberías cambiar de actividad ¿Qué te parece si manejamos?-

El rostro de Harry pasó de la irritación al desconcierto.

-¿Manejar? ¿A dónde? ¿Por qué?-

-La orden del fénix ha programado una carrera de práctica para el sábado-

-¿Qué?- Harry lo miró aterrorizado -¿Estás loco? ¡No estoy preparado!-

-Pensaba que te gustaría ir primero de pasajero. Puedes venir y ver cómo se hace- Draco se encogió de hombros –Sólo era una sugerencia-

Harry mordisqueó el lápiz.

-No es una mala idea- dijo. Draco lo miró sorprendido –Está bien. Iré-

Tal y como Draco había previsto, Harry estaba tenso después de lo que había sucedido entre ellos el día anterior. Era evidente que había una química muy especial entre ellos, pero todavía no había llegado el momento de explorarlo al cien por ciento. Primero tenía que resolver el asunto de la escudería, tenía que hacerse de ella.

-Me alegro- dijo –Yo voy a correr-

Harry lo miró con desconfianza.

-¿Quieres que me asuste y que me dé por vencido?-

-Sólo si tengo una accidente-

-¡Draco!-

-No me va a pasar nada- él se encogió de hombros –Mejor dicho no nos va ha pasar nada. Además Blaise estará pendiente que la maquina no falle-

Harry siguió mirándolo con suspicacia.

-¿Blaise no es tu socio?-

-Sí, y un gran amigo. Llevamos diez años trabajando juntos. Te gustará-

-Dudo que me guste hasta que la escudería este en mis manos. Hasta entonces, no me van a gustar ni él ni tú-

Draco le guiñó un ojo.

-¿Estás haciéndote el duro?-

Harry lo miró sorprendido.

Draco vio divertido cómo Harry se perdía en su fantástico mundo privado y se olvidaba de él.

Tenía que poner en práctica las siguientes fases de su plan. Se estaba encariñando con Harry. Eso dificultaba el trabajo, debía de recordarse por qué hacía todo eso.

La orden del fénix…y Pansy.

El reloj marcaba exactamente las siete y media. Como siempre a Harry se le estaba haciendo tarde.

-Te invitó a tomar un café a las Tres cabezas-

-Creo que estas no son horas para un café- Draco lo miró inocentemente –Además tengo otros planes-

¿Otros planes? Desde que volviera a ver a Harry, era la primera vez que el chico lo dejaba por "otros planes". ¿Estaba perdiendo sus encantos?

-¿Planes? ¿Un domingo a las siete y media de la noche?-

-Bueno la cita es a las ocho-

¿Una cita? ¿No que Harry no salía con nadie?

-Prefieres irte a tu "cita" en vez de quedarte con el atractivo Draco Malfoy- le lanzó su mejor sonrisa. Harry casi cae, pero recordó que allá afuera, había alguien que lo esperaba.

-Lo siento por el atractivo Draco Malfoy, pero no puedo dejar plantado a los Gold Lion's-

-¿Los Gold Lion's? Ese es un equipo de soccer. ¿De cuando acá te gusta el soccer?-

-Por si no lo sabía, yo fui parte del equipo en la universidad-

Claro. Ya recordó. Sirius se lo había contado en una ocasión. Nunca se lo dijeron a Harry, pero los mayores estaban muy complacidos con su desempeño.

-Vale, jugador- Harry lo miró molesto -¿Iras sólo?-

-No. Me encontraré con los demás en el estadio-

-Debieron de haber comprado las entradas hace meses. El partido de hoy es un clásico de la liga, Gold Lion's versus Silver Serpent's-

-¿Cómo lo sabes?- Harry ya había recogido todo su material

-Opino que los leones son unos gatitos valentones pero idiotas, prefiero a las astutas serpientes-

-Te recuerdo que los leones son los campeones-

-Pura suerte. Si Marcus Flint no se hubiera lesionado, los leoncitos estarían llorando su segundo lugar-

Para Draco el football soccer era un estilo de vida. Le fascinaba. Tal vez si no hubiera tenido como prioridad otras cosas, se hubiera convertido en un jugador. Y obviamente hubiera estado dentro del Silver Serpent's. Los Malfoy eran uno de los dueños del equipo y era por eso que desde niño su padre le metió en su rubia cabeza que ese era el mejor equipo. Cada partido ganado eran ganancias para los Malfoy.

-Bueno, no me dijiste como conseguiste las entradas. No vaya a ser que estén sentados en la última fila. Los Malfoy somos dueños de las serpientes, me hubieras dicho y te conseguía unos pases staff-

-En realidad, las entradas que tenemos son esas…bueno son pases staff-

-¿Tú? No te creo. Eres la persona con menos probabilidades en todo el mundo de conseguir esas entradas-

-¿Y por qué no habría de conseguirlas?- estaba molesto, ¿es que acaso Draco le estaba diciendo antisocial? O ¿pobre?

-Esas entradas solo las dan a personas que tengan algo que ver con el equipo. Cosa que dudo la tengas tú-

-Para tu información señor Malfoy, fueron los propios Gold Lion's los que nos obsequiaron las entradas-

-¿Los conoces?- eso sí que lo había sorprendido

-Ayer…ayer tuvimos un accidente en la carretera y…-

Un momento ¿cómo que accidente? ¿Y recién le decía? Bueno talvez si el moreno hubiera perecido en el mismo se hubiera quedado con la compañía… ¡No! Él no era tan malo como para desearle eso a Harry…aun que hubiera sido oportuno.

En cinco minutos Harry le relató todo lo acontecido la noche anterior. Desde la llegada de los niños, hasta la despedida con los leones. Claro que omitió ciertas escenas que paso al lado de Digory.

-Supongo que tus padres no lo saben-

-Claro que no. Y espero que tú no cuentes nada. Aunque ahora que recuerdo siempre fuiste Draco-cotilla-Malfoy-

-Jajaja eso era cuando éramos unos críos, Harry-

-Yo aun recuerdo cuando le constate a mamá que había sido yo quien había roto el florero de tía Petunia-

Draco había sido un demonio en su niñez…aun que talvez lo seguía siendo.

-Ahora sí, vete- Harry comenzó a empujar a Draco fuera del piso –Se me hace tarde-

-Te llevó-

-No gracias- le ponía una y mil trancas a la puerta

-¿Te da vergüenza que te vean conmigo?-

-No me avergüenza, Draco. Sólo que me voy a ir a encontrar con mis "amigos" y no quiero que me vean llegando en el auto del enemigo-

-Enemigos declarados. Pero ayer no parecía molestarte mucho mi cercanía-

Eso fue un golpe bajo.

-La verdad es que me voy a ir a encontrar con mi cita…- claro su cita –Y no quiero que me vea llegando junto a una serpiente-

-¿Tú cita es un león? Sabes Harry tiene un fetiche con los animales, ¿no has considerado visitar a un medico?-

-Idiota-

-Pensé que no salías con nadie-

-Eso no es de tu incumbencia, Draco-

-¿Ósea que tienes novio?-

-A ti que te importa. Soy libre de hacer lo que se me de la gana con mi vida-

-Claro que sí, Harry. Pero es que no quiero que te partan el corazón. Tú eres una persona tan sensible- más socarrón no podía ser. –No te le vayas a lanzar como lo hiciste conmigo, recuerda que aún eres un poco torpe besando-

Desgraciado, rubio desabrido. Eran en momentos como esos en donde la chispa de odio contra Malfoy crecía.

Llegaron al primer piso. Harry paró al primer taxi que pasó y se subió sin siquiera mirar al rubio.

Anteponiéndose a las acciones del moreno, Draco detuvo la puerta del vehiculo antes de que lo cerraran.

-Suerte con tu "cita", aunque no me preocupo. Siendo como eres lo vas a espantar de una jajaja…te llamaré- y cerró la puerta.

El taxi se alejó llevándose consigo a un humillando y enojado Harry. Draco Malfoy se pasaba de cruel. Un día le coqueteaba, y al día siguiente lo trataba así. Pero Harry no caería en ese jueguito. Draco estaba muy equivocado si creía que él estaría babeando por él eternamente. Ya no caería más…

Lo mismo había pensado la noche anterior…y la anterior…y la anterior…siempre caería…Draco era un buen depredador.

Draco subió a su convertible y tomó rumbo hacia casa de Pansy. Aprovecharía el que la chica estaba en la ciudad para pasar una agradable velada.

En cuanto al tema "chica Potter", como solía decir Blaise, no se preocupaba. No se había tragado para nada el cuento de la "cita". Él conocía a Harry desde que eran niños, y sabía cuando el chico inventaba excusas para no hacer o tener que explicar algo. La "cita" seguro que en realidad era una salida aburrida y desquiciada con sus "extraños" compañeros de piso.

Tenía a Harry comiendo de su mano. Él lo sabía. Lo había comprobado la noche anterior y esa también. Potter no podía resistirse a sus encantos. Y en caso de que apareciera un rival, dudaba que le llegara a los talones. ¿Qué prospecto podía atraer el desaliñado Potter? El moreno debía dar gracias a Dios de tenerlo a él como amigo. De seguro los únicos que se le acercaban eran feos y aburridos prospectos, esos que se pasan horas y horas enfrascadas en aburridas charlas sobre los ovnis y Star Wars. Por favor, no comparen a esos con Draco Malfoy.

-Harry Potter no es nada sin Draco Malfoy-

Llegó tarde, como siempre. Ya todos estaban sentados en sus respectivos asientos. Pero eso no fue excusa para que lo saludaran "efusivamente". Se sentó junto a un Neville que no dejaba de hablar por su móvil.

-Mañana le llevaremos las pinturas señora Ceres- recibió una respuesta del otro lado –Claro, a las nueve de la mañana. Yo me acercaré personalmente. Adiós-

-¿Trabajo?-

-Sí. Estoy hasta el cuello con las obras que tengo que revisar.- Harry le dio unas palmadas de ánimo en el espalda

-Animo, amigo. No creo que tu trabajo sea tan pesado como el mío-

Neville lo miró con cara de circunstancia.

-Estas de broma. Tú trabajo es una pasada. Además te la pasas morreando todo el día, Nott es el que siempre hace la mayor parte del trabajo-

-No me quites créditos. Antes de tu amorcito Nott, estoy yo quien soy tu amigo-

-Ya basta, cada vez que hablo contigo sale a colación ese tema- fue bajando la voz –No hagas que Seamus y Ron se enteren, son capaces de ir a molestar a Nott-

-Jajaja lo sé. Lo sé-

-¿Y qué tal con el hurón?-

-Horrible, Nev. Un día es tan…no sé…lindo…y al día siguiente se comporta como el patán que solía ser cuando éramos más jóvenes-

-Tal vez nunca dejo de ser ese patán, solo que tú no te quieres dar cuenta. Te voy a ser sincero. Lo que pasó ayer entre ustedes estuvo mal, él tiene novia y además te rechazó declarando no ser gay. ¿Por qué ahora te esta rondando de esa manera?-

-…- Neville era su Pepe grillo…su conciencia.

-Harry, no peques de ingenuo, no caigas en su juego-

-Pero… cómo quieres que no lo haga cuando él es mi…-

-El no es el único hombre, ¿sabes? Justo hoy estas aquí por otro, date una oportunidad, Harry-

-Cedric no quiere nada conmigo-

-Jajaja tonto, te estuvo coqueteando toda la noche-

-No es cierto-

-Sí que lo es. O sino que confianzas como para que te dejara dormir sobre él-

Qué decir antes eso. Neville era un cotilla camuflado en piel del amigo preocupado quien siempre se topaba con sus (las de Harry) "escenitas" comprometedoras.

-¿Unos dulces?-

-Seamus, ¿dónde te habías metido?- el susodicho se sentó junto a Harry

-Fui a comprar unos bocadillos. Los niños están muy inquietos, y Ron está en las nubes-

-Debió ser duro ver la camioneta-

-Fue horrible jajaja Ron se desmayo-

-¿Tan mal es la cosa?- preguntó Harry compadeciéndose de la situación de su amigo

-Lo llevamos al taller y según cálculos hechos por el mecánico la reparación le saldrá como unos 10mil galeones-

-Eso es excesivo, con eso nos podemos comprar un carro nuevo-

-Lo mismo le dije, pero el problema es que las piezas son importadas, y la camioneta era de lujo. Además no le puede devolver a su hermano un carro de diez mil galeones, cuando la camioneta que le dejo vale más de cincuenta mil-

-Ron no tiene esa cantidad por el momento ¿cierto?-

-La respuesta es obvia, Harry-

-Yo le ayudare. También fue culpa mía- la verdad es que ya lo tenía planeado desde que viera la destrozada pieza

-Yo también pondré algo- apoyo Neville mirando a Seamus

-No me mires así. Es obvio que yo también voy a colaborar. Justo estoy en un negocio que me dejara mucho efectivo-

-Es el motivo de tus "madrugadas"-

-Exacto. Dentro de muy poco verán de lo que Seamus Finnegan es capaz-

-Espero que no sea nada ilegal-

-Vamos Nev, hoy en día el negocio oscuro es algo normal. Total lo que vale es el dinero-

-¿Estas insinuando que estas metido en algo peligros?- Ahora sí que Harry se estaba preocupando por su amigo

-Vendo crack- los miró durante unos segundos

Al principio quisieron creer que era una mala pasada por parte del castaño, pero la poca normal seriedad con la que lo había dicho indicaba que iba en serio.

Los dos jóvenes se le quedaron mirando seriamente.

–Los trafico escondidos dentro de mis esculturas. Ya he mandado unos cuantos a Budapest, el próximo envió será dentro de unos días hacia Pakistán- se metió a la boca un caramelo de limón –Tengo una deuda grande…peor de la que tiene Harry por lo de su auto…sino pago me van hacer algo-

-Seamus…yo…- Neville no sabía que decirle –Si necesitabas el dinero…-

-Nos lo hubieras dicho- continuo Harry –Somos tus amigos, no dejaríamos que nada te pasara-

-¿Por qué haz callado durante todo este tiempo?-

-El mundo de las drogas es algo muy peligroso Seamus-

De repente se escucho una fuerte carcajada.

-Jajaja ¿en serio se creyeron eso?-

-No vuelvas hacer eso…en serio nos preocupamos por ti- le hablo un molesto Neville.

Harry solo sonreía ante tal hecho. La verdad es que no se había tragado el cuento ¿Budapest? ¿Pakistán? Seamus siempre había sido malo en geografía. En casi todas las preguntas que le hacían de países en los exámenes escritos u orales, él siempre ponía esos dos.

-¿Entonces cual es ese negocio tan importante?-

-Ya lo sabrán, muy pronto lo sabrán-

-¡Están saliendo los jugadores!-

Se escuchó el gritó en conjunto de los gemelos. De los seis, ellos eran los más emocionados. Ron estaba en otro mundo, si la gente lo viera en ese estado, dudarían de que él fuera cien por ciento fanático de los Gold Lion's. Simplemente estaba volado.

Como habían dicho los niños, los equipos hacían su aparición en el campo de juego. Los leones salieron corriendo, dando claras muestras de ser lo campeones. Las ovaciones del público no se hicieron esperar. Después de unos minutos fueron las serpientes las que hicieron su aparición. Recibieron ovaciones por igual, y es que muchos eran amantes de las astutas serpientes, con su juego rudo y a veces tramposo.

Una vez concluido el protocolo, se dio inicio al partido. Para alivio de los jóvenes, Ron recupero su ánimo a lo largo del partido. Talvez fuera su fanatismo o el hecho de que ni en sueños se hubiera imaginado ver el partido de tan cerca. Además que recién en ese momento había asimilado que había conocido al equipo completo.

Neville había estado más pendiente de su móvil que del partido, mientras que Seamus se había unido a los efusivos gemelos, quienes no dejaban de gritar junto a un emocionado tío Ron. Harry simplemente permaneció sentado apreciando el partido. El juego estaba muy bueno y una parte de él se sentía cómoda en ese lugar. Definitivamente era mejor estar allí que encerrado en su piso junto a un odioso pero sexy Draco Malfoy.

El partido termino con un buen empate. Dos a dos. Ninguno de los equipos había querido dar su brazo a torcer, pero siendo un partido amistoso debían dejar la cosa por las buenas.

-¡Vayamos a los camerinos!- la iniciativa vino de parte de Seamus

-¡Sí! Hemos traído nuestras pelotas oficiales para que nos la autografíen- hablo Jerónimo, mientras extraía de su mochila su pelota al igual que su hermano

-Ya veo por que esas mochilas pesaban tanto- comentó Ron, quien había tenido que cargar las mochilas cuando los niños se cansaban

-Yo he traído un obsequio para el equipo- hablo Neville

-¿Dónde lo tienes?- Ron comenzó a examinarlo

-Tengo el bolso mágico de Mary Poppyn's, Ron- le dijo en broma mostrándole su mochila –Me lo compré ayer, en el callejón Diagon-

-¿Qué? ¿En serio puedes meter todo lo que quieras?-

¿Se hacía o era tonto? Esa era la pregunta que se hacían sus amigos. Talvez el accidente lo había afectado… ¡no!…un momento…Ron no se había golpeado la cabeza, sino la nariz.

-Eres un cabeza hueca, Ron- le hablo Harry, sorprendiendo al pelirrojo. Desde que llegaran al piso no se habían dirigido la palabra –Es obvio que es una broma-

-Claro que sé, que es una broma. No soy tan tonto-

-Pues no parecías serlo cuando estabas frente a Krum- lo molestó Seamus –No sabías qué hacer-

-¡Cállate, Seamus! Yo no me puse nervioso-

-No, para nada-

-No me puse nervioso, por que durante toda la noche se la pasó ignorándome- lo último lo dijo un tanto apenado –Ya han pasado cinco años, por qué lo sigue haciendo-

-Talvez lo molestaste en serio-

-O talvez no le caes bien, y lo hace para no tener que tratarte mal-

-Mejor me quedó con la idea de Harry, Nev. No sé por qué tus comentarios son tan directos-

-Vamos, yo solo trato de ser realista. Además qué tanto te molesta que Víctor Krum no te preste atención. Total ni fue tu amigo y tampoco te gusta, ¿no?-

Hubo un momento de silencio. Seamus miró inquisidoramente a Ron… ¡Ajá! Tenía la cara del mismo color que su cabello.

-¡A Ron le gusta Víctor Krum!-

-¡A tío Ron le gusta Víctor Krum!-

Tras repetir eso, los niños salieron rumbo a los vestidores junto a Seamus, mientras cantaban para martirio de Ron, la canción del árbol.

"Ron y Víctor, sentados en un árbol, haciéndose cositas, prohibidas para su edad"

-Harry- llamó a su amigo

-Dime-

-Esto es una pesadilla ¿cierto?-

-Claro que lo es, Ron. Todo es un sueño, todo es producto de tu imaginación. Tu familia no te abandono, no eres niñera de tus sobrinos, no destrozaste la camioneta de Bill y no te volviste a encontrar con Víctor Krum- Ron lo miró agradecido, y Harry simplemente le sonrío sereno.

Partieron rumbo a los vestidores de los leones. Durante el recorrido fueron conversando de distintos temas, y para alivio de Ron, se enteró de que sus amigos lo ayudarían con la reparación de la camioneta. Un peso menos para su molida espalda.

Llegaron a su destino diez minutos después. La entrada estaba atestada de periodistas. Todos quería escuchar las declaraciones de los jugadores sobre el partido, así como detalles del accidente del que fueran participes la noche anterior.

-¿Qué fue lo que sucedió ayer en la carretera?-

-Ya se los dijimos, no fue nada grave. Un leve choque contra otro vehiculo. No hubo heridos graves ni muertos, nada del otro mundo- respondió Jonathan Banks

-¿Quiénes eran lo pasajeros del BMW?-

-Esa es información reservada-

-¿A caso eran conocidos suyos?-

-Creo que esas preguntas están de más en estos momentos, señorita Rita- se acerco Cedric –Estamos muy cansados, las entrevistas en estos momentos son inoportunas-

-Pero…-

La mujer quiso seguir preguntando, pero la presencia de los guardias de los leones se lo impidió. Necesitaba más información acerca del accidente, sabía por fuente muy buenas de que los pasajeros del BMW eran conocidos de los leones, debía saber la identidad de los mismos. Eso sería una primicia.

Los medios fueron desalojados poco a poco de la entrada de los vestidores, pero antes de salir por completo, la cámara de Corazón de Bruja capturo el momento justo cuando Cedric Digory saludaba de forma bastante efusiva a un moreno de ojos verdes.

-Esta prohibida la entrada- un inmenso hombre se interpuso en el camino de los jóvenes

-¡Harry!- Cedric se acercó donde estaban los chicos, haciéndole un gesto al gorila de que él los conocía –Viniste- esta vez no se pudo contener y lo rodeo con sus fuertes brazos, ante la mirada maliciosa de Nev y Ron.

-Cedric- ruborizado, respondió el saludo

-En serio, gracias por venir- reticentemente se separo de la cercanía que le brindaba el abrazo –Weasley, Longbotton ¿qué tal?-

-Hola Cedric- lo saludó Ron –Felicitaciones por el campeonato-

-Gracias. Ayer no pudimos hablar mucho…estabas en shock –

-Vale, eso ya pasó- le dijo un avergonzando y a la vez molesto Ron

-Era broma, Ron. Por cierto, tus sobrinos están dentro, supongo que los estas buscando-

-Claro, gracias- Ron hizo además de irse, pero volvió su rostro hacía Digory –Por cierto, te voy a estar viendo-

-Vaya eso fue directo, ¿Tanto se nota?- le preguntó a Nev, quien simplemente le sonrío para luego meterse a los vestidores

-¿Qué quiso decir Ron con eso?- pregunto inocente Harry

-Nada, son tonterías- Harry quiso replicar, pero Cedric cambio el tema drásticamente – ¿Te gusto el partido?-

-Lo disfruté, no te lo puedo negar. Pero esperaba ver triunfar a los Gold Lion's. Cierta persona me prometió unos cuantos goles-

-Jajaja bueno, metí uno de los tantos, y por supuesto que era dedicado a ti, Harry-

-No lo dudo- se quedaron mirando unos segundos – ¿No te cambias?- le dijo mirando de arriba abajo a Cedric, quien aun llevaba el uniforme del equipo

-¿Tantas ganas de verme en las duchas?-

-¡Cedric!- bramo ofendido

-Era broma- le sonrió encantador –Ven, entra- Harry fue conducido al interior de los vestidores.

Claro, los vestidores de los Gold Lion's. ¿Eran jugadores de soccer o modelos nudistas? Por que el que anduvieran en cueros por todo el lugar, sabiéndose conocedores de que tenían visitas, no era nada normal.

Pero no se podía negar que estar allí, rodeado de todos esos esculturales cuerpos era algo grandioso, era como estar entre dioses…o bueno, eso es lo que pensaba Seamus. Ya había captado a algunos prospectos para sus próximas esculturas.

Neville se había sentado en una esquina tratando de ignorar el hecho de estar rodeado de tantos hombres desnudos. Era gay, pero solo le gustaba un hombre en particular; y el mirar a otros no era muy de su agrado.

Ron, por otro lado, estaba más que rojo. Lo peor de todo era que sus dos sobrinos estaban sentados en las bancas junto a Víctor Krum y CIA, quienes estaban ya bañaditos, pero en toallas. Toallas que a las justas les cubrían sus partes púdicas.

-Entonces quedamos para el jueves- les hablaba Krum

-¡Claro!- exclamaron los niños

-¡Niños!- Ron los llamó, incapaz de acercarse –Ya es hora de irnos, ya es tarde-

-Tío Ron, ¿no sabes?- los niños fueron al alcance de su tío, dejando a los jugadores cambiarse.

-Víctor nos ha invitado a ir con él al estreno de "Larry Jotter y la piedra filosofal"-

-¿No es genial?

-¿Cómo?- Ron estaba más que molesto.

Y no era para más. Los niños tenían apenas seis años, y el que un hombre de veinte cinco los invitara al cine así como así era extraño. Durante esas semanas él era el tutor de los pequeños, así que a donde fueran ellos, él iría. E irían si es que él quería.

-No van-

-¡¿Qué?!-

-¡¿Por qué?!-

-Yo soy su tutor, niños. Ustedes no pueden tomar las dediciones que quieran así por así-

-Pero no vamos con ningún desconocido-

-Vamos a ir con Víctor-

-Apenas conocen a Víctor desde ayer- Ron los miraba severamente –Él debió de consultarlo conmigo antes. No van, y esta decidido- y la seriedad con la que lo dijo aplaco cualquier intención de reclamo por parte de los niños –Ahora vallan a despedirse y a decir que no pueden ir, los espero afuera-

Los niños obedecieron a su tío. Ron salio del vestidor.

-¿No crees que estas siendo muy duro con ellos?- Harry se acerco por detrás, ya para ese momento habían olvidado su riña del día anterior –No han parado de hablar durante todo el día de esa película, "Larry Jotter y la piedra filosofal"-

-No quiero ser el tío que los complace en todo o mejor dicho el tío que se deja manipular. Ellos saben que me tienen que pedir permiso antes, además qué hace Krum invitando a los niños de esa manera ha sabiendas de que son mis sobrinos-

-Bueno…- en eso tenía razón

-Con migo no se juega más, compañero. Ya estoy harto de que me tomen el pelo. En caso Krum quiera llevar realmente a los niños, debe venir y pedírmelo a mi y…-

-De paso llevarte a ti, ¿cierto?-

-Pues es obvio. No voy a dejar a los niños con él-

-Todo por que quieres salir con Krum- le dijo burlonamente Seamus saliendo de los vestidores con varias tarjetas personales de los jugadores –Por que a Ronald Bilius Weasley le gusta Víctor Krum- claro que lo último lo dijo solo para que fuera escuchado por ellos tres

-Jajaja Seamus tiene razón- acompaño Harry –Admite que lo haces por eso-

-Claro que no- Ron estaba rojo de furia –Lo que dije es en serio. Además aunque me gustara Krum, nunca mezclaría eso con el tema de los niños, es algo aparte-

-Ósea confiesas que te gusta Krum-

-¡No! No me gusta. Deja de joder Seamus, yo…-

-Weasley-

Y hablando del Rey de Roma.

-Krum, buenas noches-

-Buenas- traía de la mano a los niños –Creo que te contaron acerca de mi invitación-

-Sí, así lo hicieron. Y espero te hallan dicho que no podrán ir-

-Ya lo hicieron-

-Bien, entonces creo que no hay nada más de que hablar- Ron miro a los niños –Vamos, ya es tarde- los niños se soltaron de Víctor lanzándole miradas de resignación. Miradas que derritieron el corazón de Krum.

-Pero aun así insisto en llevarlos- deteniendo la marcha del pelirrojo –En serio me gustaría que fueran conmigo. Claro, con tu consentimiento-

Bueno ahora sí las cosas se estaban poniendo interesantes. Seamus y Harry se hicieron a un lado para darles privacidad, ja o mejor dicho un ambiente propicio para la "reconciliación".

-Tú también puedes venir con nosotros-

Ron puso los ojos en blanco. ¿Ese hombre estaba loco? Se supone que lo había estado ignorando durante tanto tiempo, y ahora por una estupidez dejaba ese hecho de lado.

-Seamus ¿puedes llevarte a los niños?-

-Claro- Seamus tomó las manos de los gemelos para llevárselos a la cafetería, donde seguro estaba Neville.

Harry se quedó quistecito en su lugar. No vaya a ser que su amigo perdiera el control.

-Krum, creo que no estas entendiendo las cosas-

-Las entiendo perfectamente, Weasley- frío, muy frío –Entiendo que seas un egoísta inmaduro que antepone tus problemas sobre lo mejor para los niños-

-¡¿Qué?! ¡Eres un cínico! Haz sido tú el que me ha estado evitando durante tanto tiempo. Es obvio que me ponga así. Son mis sobrinos.-

-Te ignoro a ti, no a tus sobrinos- duro, un golpe muy duro –Llevaré a los gemelos al estreno, y tú también iras para que no digas que los quiero raptar. Pero eso no quitara el hecho de que no quiero tu amistad, ni nada que tenga que ver con tu persona. Solo por los niños. Esto no cambia nada entre nosotros-

Ron tenía ganas de negarse…pero…pero él sabía lo emocionados que estaban los pequeños con la película. Se les partiría el corazón, si es que ya no les había sucedido. Lo haría solo por los niños. Total eran sus engreídos, por más que lo quisiera negar. Él era el tiíto Ron…el esclavito.

-Está bien. Por los niños- aun que claro, era tan ingenuo –El jueves-

-Los recogeré a las seis de la tarde- y se fue dejando a un molesto Ron

-¿Qué fue eso?-

-Una idiotez-

-Vaya forma de ignorarte-

-Como sea, solo lo hice por lo niños…-

-Ya pero…-

-Hablemos en casa, estoy algo cansado-

-Ve yendo tú. He quedado con Cedric-

-¿Cómo? ¿Una cita? Pensé que estabas detrás de Draco-

-Uno, no es una cita, solo iremos a conversar un rato. Y dos, yo no estoy detrás de Draco. Él es cuento del pasado-

-Claro, por eso te pasas suspirando por él cada que vez una foto de cuando salían de paseo o mejor aun, cuando vez tu obra esa-

-Mejor vete, creo que el cansancio te hace hablar tonterías-

-Admítelo-

-No hay nada que admitir. A hora vete, seguro que los niños están llorando de pena-

-Tienes razón, espero que no me odien-

-No creo. Adiós-

-Sí, adiós. Y no llegues tarde-

Ron se alejo lentamente. Harry se quedo ensimismado mirando el rumbo que había tomado su amigo.

-Ya estoy listo- Cedric salio arreglado de los vestidores -¿Nos vamos?-

-Claro- comenzando a caminar hacía el parqueo -¿A dónde iremos?

-Iremos al Mac Donald's- dijo un risueño Cedric –Tengo ganas de atiborrarme de comida chatarra-

-Pensé que los deportistas no comían esas cosas-

-Bueno, una vez al año no hace daño-

-Lo mismo dicen los obsesos…todos los días-

-¿Me estas diciendo gordo?-

-Para nada-

Y siguieron con su charla hasta llegar al parqueo.

Cedric no tenía un auto, ni una camioneta. Tenía una moto deportiva de color negro con flamas adornándolo "Saeta de Fuego" era el nombre de tremenda maravilla. Todo un lujo, que un deportista famoso como él podía costear.

Oportunamente Cedric había llevado dos cascos, por lo que le ofreció el que fuera de color rojo con dorado a Harry, quedándose el con el azul metálico. El castaños subió e invito a Harry a montarse tras él. Un poco reticente, el moreno subió. No le gustaban los autos de carrera, y tampoco las peligrosas motos.

-Sujétate- le dijo Cedric

Harry coloco ambas manos en los hombros de Cedric. Siempre tratando de poner distancia entre ellos. El castaño al ver lo que hacía su compañero sonrió para sus adentros, y tras un unos rápidos movimientos coloco ambas manos de Harry en su abdomen.

-De aquí es más seguro-

Arrancó a toda velocidad. Durante el camino sintió como se tensaba Harry, por lo que aminoro la velocidad y dirigió una de sus manos hacía su abdomen, mejor dicho hacían las manos de Harry, las cuales cogió fuertemente tratando de darle confianza. No lo esperaba, pero el moreno le respondió en gesto.

Llegaron al fast food minutos después. Entre risas y gestos poco comunes en simples conocidos bajaron de la moto y entraron al lugar.

Pero lo que ninguno de ellos sabía era que habían sido fotografiados desde que estuvieran en el parqueo. Fotografiados por las hábiles y escurridizas cámaras del Corazón de Bruja. La sección farandulera del que fuera el diario El Profeta. Corazón de Bruja, enamorado de inventar una y mil historias de amor acerca de los famosos.

Era más que seguro que para el día siguiente la salida de Cedric Digory de los Gold Lion's y su "amigo cariñoso" serían el dime que te diré.

TBC