DISCLAIMER:J.K. Rowling es la dueña de todos lose ideas sobre Harry Potter. Solo los tomo prestados.
NOTAS DE LA AUTORA:
Capítulo VII:
Vivir en la casa de los Weasley tenía sus ventajas y desventajas…Bueno a opinión de Ron las desventajas eran las que primaban. Ser el menor de los varones lo dejaba en una poción perjudicial, por así decirlo. Cualquiera pensaría que al ser el menor recibiría los mimos y demás. Y era cierto, los recibía, resaltando el "ía" de la última. Los mimos y demás desaparecen cuando después de años nace en la familia un miembro menor que tú y que además lleva la ventaja de ser la única mujer de la prole. Sí, Ginebra Weasley era la engreída de la familia, y por su "culpa" Ron había sido relegado a otro plano…o bueno eso es lo que él pensaba.
Era claro que el señor problema de Ron eran esos pensamientos errados mejor dicho precipitado que tenía acerca de algunos temas, por no decir todos. Era un cabeza dura, de esos que quieren siempre tener la razón y que además eran muy difíciles de convencer, de hacerlos cambiar de opinión. Un claro ejemplo de su "torcido" problemilla había sido el accidente del que había sido protagonista en la carretera junto a sus amigos. Él era consiente que todo había sido su culpa, y asumía con el rabo entre las piernas la gran deuda por las reparaciones de la camioneta. Esa anécdota debía asumir el puesto de moraleja para el pelirrojo. Recordar que ser como es a veces le traería problemas.
Pero ¡No!… ¡No!… ¡No!
Ronald era aparte de cabezota un ingenuo que no había captado que el accidente había sido como una advertencia, una señal de "STOP, mira por donde vas por qué te puedes caer".
Era un sábado glorioso, pero para Ronald seguía siendo jueves por la noche. ¡Oh tormentoso y horrible jueves por la noche!…Todo por su "problemilla"
Las nueve de la mañana en punto. Como era de esperarse todos los miembros de la "familia" estaban congregados en la cómoda mesa de la cocina desayunando.
-¿Dónde esta Harry?- fue la pregunta de uno de los niños, quienes estaban con sus frescos pijamas que imitaban los uniformes de los Power Rangers SPD (Súper Patrulla Delta)
-Salio- contesto su gemelo
-Oobvioooo- Sebastián le sacó la lengua- Yo quiero saber a dónde fue-
-Salio con Malfoy- fue la escueta respuesta de Ron, mientras se rascaba su mejilla derecha, lugar donde retozaba un feo arañazo
-Con el señor Hurón- se burlo Jerónimo –Pero pensé que Harry era novio de Cedric, por qué salé con ese señor hurón-
Seamus y Neville, quienes no habían estado prestando atención a la conversación de los Weasley por estar mirando su culebrón de los sábados, voltearon a la velocidad de la luz. Se habían perdido de algo muy importante.
-Harry y Digory- Seamus comenzaba a sonreír como solo él sabes hacerlo, morbosamente –Ósea que esa noche Harry regreso más tarde o mejor dicho al día siguiente por eso-
-¡Seamus! Que no vez que están los niños- lo amonesto Neville –No seas morboso-
Claro pero lo que él no sabía, era que los niños ya estaban chequeando su burbujita…ya estaban dándose cuenta que Nev, el chico que los cuidaba como mamá gallina en ese lugar, no era un santo como quería hacer creer.
-Oh Nev, no seas aguafiestas. Es obvio lo que paso- apagó el TV y volteo a ver a Ron, quien como siempre le untaba más mantequilla a su pan –Cuéntanos todo-
-Los gemelos te han contado todo-
-¡No! Ellos sólo me cuenta lo que paso en la película y lo bien que lo pasaron con Krum, pero no cuentan detalles más…más…tu me entiendes, lo qué queremos escuchar-
-Claro, las cosas vergonzosas, comprometedoras y morbosas-
-Tienen un problema con la palabra "morbo", ¿sabían?-
-¿De verdad?- nótese el sarcasmo en la expresión
Seamus estaba apunto de atacar el mal humor de Ron pero dos pequeñas cabezas rojas se lo impidieron.
-Ya son más de las nueve-
-Queremos ver Los padrinos mágicos, ¿pueden prender la TV?- pidió Sebastián mirando con una súplica a su tío
-Ya nos acabamos lo que nos sirvieron- mostrando su tazón de cereal vació
-No- respondió enérgicamente Ron –Estamos conversando…- iba a seguir con lo suyo, pero los ojos acuosos de sus sobrinos lo incomodaron
-Vallan a ver a la sala, se pueden tirar en los sillones- propuso Neville conciliador mirando a Ron –Es sábado-
Según las normas de Fleur, los niños podían ver televisión solamente 2 horas durante todo el día, y tenían que ser salteadas no seguidas. Pero lo que no entendía Ron era cómo los niños sabían los horarios de todas las series teniendo el acceso al aparato tan restringido.
-Pueden ir-
-¡Siiiiiii!- los niños saltaron de la sus sillas
-Pero cuando los llame para que se bañen, deben venir sin chistar- advirtió Ron
-¡Siiiiiii!- y tomaron rumbo hacía la sala
Una vez solos, Seamus comenzó a mirar a Ron de una manera depredadora, esperando el momento indicado para atacar.
-No me mires así- chilló Ron –Se los voy a contar-
-Bien, sabía que lo harías- Seamus se acomodo en su silla al tiempo que se servía más pan queques
-Solo espero que no me interrumpan- mirando directamente a Seamus
-Bien- contestaron ambos jóvenes
-Bueno, todo comenzó el jueves por la tarde…-
*****Flash Back*****
Lo peor de la salidita esa al cine había sido vestir a los niños. Apenas tenían seis míseros años, pero insistieron e insistieron en que tenían que ir en terno, por lo que obligado se paso toda la tarde planchando camisas, corbatas y pantalones, no solo de los niños, también su ropa y la de ¡Harry!… ¡Horror! ¡Parecía un ama de casa!
Una vez vestidos salieron rumbo al centro de cuidados de mascotas. El susodicho lugar se llamaba "Happy Pet's" un nombre "tan original". No solo cuidaban mascotas, sino también las vendían o en casos especiales las daban en adopción.
Atlas era el nombre de la tortuga de los niños, una cosita de no más de diez centímetros. La habían dejado en el centro ya que según su "doctor" la pobre estaba estresada.
-Oye Ron- le hablo confidencialmente Harry –Tu hermano sí que no sabes como gastar su dinero-
-Ni lo digas-
Y es que la estancia en el lugar por noche valía unos 200 dólares…
-Snif snif Atlas, no sabes cuanto te extrañamos- lloraba Sebastián
-Los días con tu ausencia se hacen tan agónicos- agregaba el otro
Atlas seguía comiendo su lechuga, mientras sus amos lloraban por él. Valla vida la de esa tortuga, aunque su estrés obviamente se debía a los dos niños los cuales la trataban como si fuera un niño más…necesitaban un amigo humano…y urgente.
Papeleo y papeleo, y luego de una hora estaban apunto de salir del lugar, pero…
-¡Filomeno! ¡Baja de allí en este instante!- se oyó la voz de una de las encargadas del centro -¡Filomeno!-
-Mira Sebastián, es Filomeno- deteniendo a su gemelo del brazo
-¡Filomeno!- gritaron los niños, y el gato obediente se lanzo a los brazos de los niños
-Oh precioso, ¿cómo estas?- los niños le hacían cariñitos al gato, quien mimoso los aceptaba
-¿Conocen a ese gato?- preguntó un tanto escéptico Ron, ese tal Filomeno tenía una mirada…no sé…rara.
-El señoriíto Filomeno era el gato de Doña Gertrudis, pero la pobre falleció hace algunos días, por lo que en su testamento dejó a Filomeno aquí en el centro en pro de que alguien lo adoptar- hablo la señorita
-Ya veo, pero eso qué tiene que ver con mis sobrinos-
-La doña, mamá de Filomeno, era nuestra vecina-
-Sí, algunas tardes íbamos a tomar el té con la doña y con Filomeno- aclaro Sebastián
Aja, surgiría un problema, Ron lo olía…
-Ya se hace tarde, despídanse de Filomeno-
-¡No! Tío, no podemos dejar a Filomeno aquí-
-Esta huerfanito- mientras acuñaba al indefenso gato Persa
-¡NO! Ustedes ya tienen una mascota-
-Pero Atlas está estresado y no podemos jugar con él-
-Además el pobre Filomeno necesita una familia nueva, y nosotros lo conocemos desde que era un bebe-
-¡Niños, dejen al gato!- Ron se fue acercando peligrosamente al trío (incluyan al gato) –Suéltenlo-
-¡No! ¡Harry!- gritaron pidiendo auxilio
El susodicho se encontraba distraído conversando con un guacamayo que estaba posado en la percha de la entrada.
-Feo…feo…feo-
-No soy feo-
-Feo…feo…feo-
Harry miró con furia al animal. Qué se creía, él no era feo… ¡No!…Y estaba en su lucha mental cuando el estridente grito de los niños lo distrajo.
-¡Harry! Tío Ron se esta volviendo loco-
-No es cierto- replico el mayor, quien trataba de arrancar al gato de los brazos de los niños –Denme al gato-
-Ron…Ron- lo llamaba Harry. El pelirrojo estaba haciendo un papelón como siempre -Niños no podemos llevarnos a…a Filomeno- trató de razonar con los pequeños
-Escuchen a Harry- por fin el pelirrojo arrebato al gato de los brazos de los niños –El gato se queda aquí y…auch-
Zas…un arañazo en plena cara, mejor dicho diagonalmente a lo largo de la mejilla derecha… ¡auch! eso duele, y más sí tú propia familia y amigo se ríen de ti.
No es que fueran crueles, pero el ver la cara de sorpresa y a la vez de llanto en Ron era una gracia. El pelirrojo quería llorar de irá, ya estaba pasando al límite de la desesperación.
-No se preocupe señor Weasley, Filomeno no tiene ninguna enfermedad- tomando al gato entre sus brazos
Qué aliviador cometario, pero eso no quita el hecho de que te dejarán la cara marcada.
Y luego de unas cuantas peleas más, la visita a la enfermería y una que otra caída (dígase
Por parte de Harry…que torpe) salieron por fin del centro…ya eran las 6:30pm y la cita había sido par las seis.
-¿Por qué siempre llegamos tarde?- preguntó a la nada Ron
-No es tan tarde- animó Harry…claro el que siempre llega una hora tarde a su trabajo o cualquier reunión a la que tiene que ir
-Estoy tan emocionado Tiíto- hablo Jerónimo, quien estaba sentado junto a Ron detrás del conductor del taxi –He esperado tanto para ver "Larry Jotter y la Piedra Filosofal", es la película del año-
-Sí, todos los niños en la biblioteca no dejan de hablar de esa película…bueno de la película y los libros- aclaró Harry
-¿Han leído los libros?- preguntó Ron a los niños
Oh que idiotas podían ser a veces las personas. Cuando cumples seis años entras a primer grado de primaria. En primer grado te enseñan a leer y a escribir, bueno algunos ya saben leer y escribir un poquito gracias al ciclo inicial que es antes de la primaria, pero la cosa es que recién a mitad de ciclo de primaría puedes leer bien, entendiendo las cosas como son. Ahora, leer un libro involucra muchos más aspectos que el de saber leer y escribir, necesitas vocabulario y compresión en la lectura. Cosa que para cuando estas más o menos en tercero o cuarto de primaria ya puedes leer un libro como lo es Larry Jotter donde tienes un mundo totalmente alterno el cual te tienes que imaginar.
-¿Qué? ¿Por qué me miran así?- chillo Ron
-Tienen seis años recién entran a primer grado este año-
-Ah jajaja…los estaba probando- mentira, de nuevo había pasado un papelón…menos mal que había sido algo intimo –Yo a los seis ya leía libros-
Harry lo miro serio. Ronald Weasley era el peor alumno que había podido tener ese internado para señoriítos al que habían asistido desde que eran niños. Aun recordaba que el pelirrojo hasta último año estuvo acudiendo a clases extras de lectura y ortografía…ni hablar de esa horrible caligrafía que tenía.
En fin, siguieron conversando acerca de lo maravilloso, fantástico, sorprendente y etc. que sería la noche…claro, nótese el sarcasmo en Ron.
Llegaron a lo que sería el lugar escogido para el estreno de la película, "La cámara de los secretos". Mientras avanzaban por entre la gente, veían cantidad de periodistas así como celebridades, sin dejar de lado la cantidad de fanáticos que flaqueaban el camino de la alfombra roja por donde pasaban los invitados al estreno.
-No me siento bien, compañero-
-Yo tampoco…es mucha gente-
Oh sí, los dos chicos eran un poco antisociales…bueno no tanto, se podría decir que eran un poco tímidos y "aburridos".
-Niños no se separen de…- pero ya no estaban -¡Harry! Me lo volvieron a hacer-
-Ron, están allí- dijo señalando en dirección ala carreta de algodón dulce
-Uff…creí que se habían perdido-
-Esa marca en tu cara sí que esta fea-
-No me digas- se cubrió la mejilla con su mano izquierda –Todo comenzó desde que me quede con esos niños. Mi vida está acabada-
-No esta acabada, deja de ser pesimista-
-Harry, me gustaba mi vida como era, no como lo va a ser de ahora en adelante-
-¿A que te refieres?- ambos chicos estaban parados entre la multitud pasando desapercibidos, aun que dos pares de ojos ya los habían visto…claro esos ojos y otros más
-La aparición de Krum, la de Cedric…hasta la de Malfoy-
-Espera que tienen que ver Draco y Cedric en esto-
-Todo. No te das cuenta, Harry. Todo esto son señales…señales Harry…es el fin-
-Estas paranoico Ron. No es el fin…ni tampoco son señales- trataba de convencer a Ron y a él mismo
-Pero Harry me tienes que creer…- pero fue interrumpido
-Buenas noches a los dos-
-Weasley, Potter-
Y ahí, frente a ellos se encontraban Cedric Digory y Víctor Krum, ambos enfundados en unos trajes negros impresionantes…mejor dicho el cuerpo de los jóvenes eran los impresionantes, lo menos que se puede esperar de estrellas como ellos.
-Cedric- el susodicho se acerco con una sonrisa hacia Harry, y antes de que el moreno pudiera hacer algo, Digory le planto un beso en la mejilla
-Harry, llegas justo a tiempo- y esa sonrisita que competía con la de Draco…aunque la de Cedric se veía más real
-Llegan media hora tarde- la voz potente y varonil de Víctor Krum se hizo escuchar
-Hola Krum- lo saludo Harry
-Vamos Víctor, que son unos minutos- trato de apaciguarlo Cedric al tiempo que invita a Harry con la mirada para que se cogiera de su brazo –Vamos, ya es hora de que entremos-
-Vale, pero no creo que sea conveniente que nos vean así- el moreno se sentía un tanto cortado a la idea de estar tan pegado a Cedric en un lugar tan "público" –Creo que les daríamos más relleno al pan-
Pero Cedric hizo como que no lo escucho, simplemente lo jalo de su brazo derecho con dirección a la entrada.
-Nos vemos adentro- y la pareja desapareció.
Y como sí de una novela se tratara, las miradas de Víctor y Ron se cruzaron por unos segundos. No había sido un contacto común… ¡No!…Había sido algo diferente. Pero ambos lo ignoraron…bueno Krum lo ignoro, pero Ron era caso aparte.
-Buenas noches- volvió a saludarlo Krum
-Buenas noches- respondió nervioso
-¿Dónde están los niños?- como siempre de frente a lo que iba –No los he visto…no me digas que se te volvieron a perder-
¿Lo estaba llamando irresponsable?
-Para tu información, no se han perdido, están detrás de ti. Y sabes me parece poco educado que…-
El jugador dio media vuelta, y efectivamente hallo a los pequeños, quienes miraban encandilados como hacían los algodones de dulces. Camino unos pasos hasta llegar a los pequeños y se inclino a su altura…obviamente dejando a Ron con la palabra en la boca.
-¿Quieren unos?- les preguntó de entrada asustando a los niños, quienes al voltear se lanzaron a su cuello.
-¡Víctor!-
-Jajaja cuidado que me caigo- los atajo como pudo. Se puso de pie con ambos niños en brazos –Bueno, ¿quieren?- refiriéndose a los algodones
-¡Sí!-
Y así el "encantador" Víctor Krum les compró a ambos pequeños unos inmensos algodones de azúcar de color rosa. ¡Oh! Era una imagen tan bella, Víctor Krum caminando agarrado de ambas manos por un par de gemelos pelirrojos envueltos en unas monadas de trajes y con unos deliciosos algodones de dulces…todo un cuadro familiar.
Cof cof, pero nadie se fijaba en el solitario pelirrojo que iba tras el trío. El Weasley nunca fue de la clase de personas que hacían levantar miradas por donde pasaba. Era alto, pero desgarbado. Una cara cremosa y con rasgos finos, pero llena de pecas. Unos bonitos ojos azules, que no se lucían mucho por las constantes muecas que salían de ese rostro. Y ese pelo rojo, que en vez de parecer tierno lo hacían lucir como el payaso. Y sí solo con sus rasgos naturales se sentía así de mal, la marca que le dejara Filomeno en la tarde, no ayudaba mucho.
Estaba molesto. Lo habían dejado en un segundo plano. No es que estuviera esperando la atención de Krum, pero por lo menos valía el que le hiciera el habla o que lo invitara a seguirlo. Total él era su invitado, también…además Ron también había querido su algodón de dulce.
-Patán-
Y sus sobrinos eran unos mocosos traidores. Nunca, pero nunca le hacían una gracia a su tiíto. Siempre lo dejaban como el malo, como el monstruo. Ja, y ahora lo dejaban por Krum. ¿Qué tenía ese, que no tuviera el tío Ron?…
-Todo- susurro para él mismo.
Fueron caminando por la alfombra roja. Los flash de las cientos de cámaras iluminaban con glamour la alfombra. Había corresponsales de varios programas de farándula y cine, así como de revistas de todo tipo.
-Cedric Digory- una reportera llamó la atención de un sonriente Cedric, que posaba para unas fotos a la vez que firmaba unos autógrafos –Somos de M! (Magic Television) Un saludo por favor-
-Claro- término de firmar una última libreta, para posteriormente situarse frente a la cámara de M!- Soy Cedric Digory, y tú estas viendo M! Magic Television- y después su sonrisita seductora
-Gracias Cedric- agradeció encantada la presentadora, y es que tener al guapo Cedric Digory frente a ella era lo máximo…era tan sexy en persona –Vemos que llevas un traje de la colección Ollivander-
-Oh jajaja que observadores- dio una vuelta luciendo el traje negro –Pues sí, los trajes de Ollivander son los mejores y…-
Bla bla bla Cedric hablaba frente a las cámaras. Era tan fotogénico y divino. Era todo lo que una mujer esperaba en un hombre, y bueno también algún que otro chico. Cedric Digory se merecía tener a alguien igual de perfecto que él.
Eran en momentos como esos, cuando Harry recordaba lo que significaba el nombre Cedric Digory, que se sentía mal. Mal en el sentido de que no se sentía el indicado para estar en esos momentos junto a él.
Apenas habían comenzado los acosos de la prensa y los fanáticos. Harry, prudentemente, se había hecho a un lado. No le gustaban mucho las fotografías, pero aparte de eso, no se sentía bien allí. ¿Cedric Digory, acompañado de ese chico?…Él no era como las otras personalidades que habían acompañado al castaño a ese tipo de eventos. Él era el aburrido Harry Potter, y no un modelo, ni actriz, cantante o lo que fuera. Era un simple bibliotecario. ¿Por qué Digory habría de fijarse en el? Ya una vez habían terminado su "relación" por un asunto parecido.
-Krum- la misma reportera de M! –Un saludo para M! Por favor-
-Con una condición- hablo serio el jugador, quien era conocido por no ser muy amable con la prensa
-Dinos-
-Salen ellos también- dijo señalando a los pelirrojos
La reportera miro a los pequeños y les sonrió complacida. Era una imagen tiernísima…
-Por supuesto- accedió la reportera
Víctor cargo a los pequeños y miró hacía la cámara, pero antes de eso les susurro algo secretamente en sus oídos.
-Soy Víctor Krum, y tú estas viendo-
-M! Magic Televisión- dijeron a coro los niños y Krum
-Perfecto- aclamo la reportera, esa había sido una muy buena idea –Pero dinos ¿Quiénes son estas preciosuras?-
-Somos los gemelos Weasley de La court-
-Amigos de Víctor-
Y se abrazaron al cuello del mayor.
-Ya te respondieron- hablo Víctor, lanzando una última sonrisa hacía la cámara, para luego retirarse con los pequeño…seguidos de un serio e ignorado Ron.
Más adelante se encontraba Cedric, quien seguía sonriendo a las cámaras.
-¿Estas sólo, Cedric?- pregunto una de las reporteras
-No, para nada. He venido con un amigo- dijo buscando a Harry con la mirada.
El moreno estaba parado a unos dos metros del castaño. Miraba distraídamente la entrada al local.
Cedric se acerco sigiloso y lo tomó de la mano. Obvio que esa escena no paso desapercibida para la gente, quien ya habían reconocido a Harry Potter, el amigo misterioso de Digory.
-No me dejes solo- le susurro muy cerca de su oído –Estás conmigo, ¿por qué me dejas?-
-No es eso, es solo que…no me siento muy cómodo frente a tantas cámaras-
El castaños lo miró fijamente. Se imaginaba lo que estaba pasando por la mente de Harry. Él era el culpable de que el moreno dudara de esa manera.
-Entremos entonces- le dijo suavemente, al tiempo que apretaba la mano de Harry con afecto, cosa que notó el moreno.
-Claro-
Y así todos los invitados fueron pasando lentamente hacía la sala. Cada uno tenía sus asientos reservados.
A Cedric y Harry les había tocado en la cuarta fila del recinto, casualmente en unos asientos dobles. Mientras que a Krum y los Weasley les había tocado unas butacas más abajo.
-Vaya esto es grandioso-
-Genial-
-Pero lo sería más si tuviéramos unos bocadillos-
-Y unas sodas-
¡Manipuladores! Pensó inmediatamente Ron, quien estaba sentado al lado de Víctor, ya que los gemelos no habían querido sentarse junto a Ronald, por lo que no le quedó de otra que acatar. Para qué hacer escándalo, ya no valía la pena.
-Ya vengo niños, les traeré lo que quieren-
-No te olvides de las pasas cubiertas en chocolates-
-Y que la soda sea clara, los colorantes nos hacen daño-
-Claro "niños"- nótese la cólera en sus palabras
-Espera- lo detuvo Víctor, mientras se levantaba –Yo los he invitado, así que yo voy por los dulces-
-No hace falta- le respondió el pelirrojo, mientras tomaba marcha rumbo al Candy Bar. Pero Krum lo siguió
-Weasley- lo cogió bruscamente del brazo en el corredor, que casualmente estaba vacío
-Ya te dije que voy yo, qué haces aquí-
–No te hagas la víctima- apretó el agarre, dañando a Ron
-Suéltame idiota- movía su brazo insistentemente para que lo soltara –Y yo no me hago la víctima-
-Te lo he dicho antes y te lo repito ahora. Estas aquí solo por tus sobrinos, no por otra cosa, así que es mejor que te comportes-
-¿Qué te pasa? Yo no he hecho nada para que digas eso- se soltó con un movimiento brusco
El húngaro lo miro fríamente. Cada porción de su rostro mostraba furia contenida. Y aunque ustedes no lo crean esa furia no iba dirigida hacía Ron, sino hacia él mismo.
-Ve a comprar los dulces. Eres el anfitrión- cedió Ron, al tiempo que se alejaba del jugador. Se iba frotando su brazo derecho, donde sin duda alguna había quedado una marca de dedos.
Mientras…
-Te ves bien con ese traje, Harry-
-Gracias, tú también luces genial-
Ambos estaban sentados mirando a la neutra pantalla.
-¿Por qué te alejaste, Harry?-
-¿Qué dices?-
-Afuera, cuando estaba con la prensa-
-Ya te lo dije Ced…digo Cedric- se corrigió –No me gustan mucho las fotos-
-No me mientas Harry. Sé que lo haces por otra razón…por lo que terminamos-
-Terminamos porqué no teníamos tiempo, estábamos enfrascados en nuestras carreras-
-Harry…- Cedric cogió su mano derecha -…por favor-
-Ced yo…- Harry retiro su mano con dificultad de la del mayor.
Salvado por la campana. El recinto se oscureció. La película daría inicio.
Fueron los minutos más tensos para Ron. La película le había gustado, se había sentido muy identificado con unos de los personajes, para ser más exacto con Donald Veasley el mejor amigo del héroe de la historia. Pero el estar sentado junto a Víctor Krum no era muy agradable, principalmente sí este te había maltratado minutos antes.
Después de diez minutos de que se fuera, Krum había regresado con los dulces. Bueno Krum seguido de dos empleados que le ayudaban a llevar las bandejas. Había comprado de todo para los niños, desde carameros hasta perros calientes. A Ron se le hacía agua la boca solo de ver todos esos bocadillos, pero conociendo a sus sobrinos sabía que no le invitarían nada, así como se imagino que el jugador no le habría llevado nada.
"Menuda suerte la suya, siempre el último en la fila"
Estaba a punto de ponerse de pie, dispuesto a ir a comprarse algún bocadillo para aplacar sus deseos de chatarra, pero la fuerte mano de Krum en su débil y casi maltrecho brazo lo hicieron declinar.
-Toma-
-¿eh?-
-Agárralo Weasley que no tengo todo el día-
Y así Ron había cogido…había cogido la mísera botella de agua que el jugador le ofrecía.
-Gracias- dijo
Obviamente Krum ni lo escucho, o bueno eso es lo que Ron creyó.
Y así fue. Durante toda la película se sintió observado y a la vez ignorado ¿era eso posible acaso? Bueno, en la vida de Ronald Weasley todo era posible.
La película ya había acabado y estaban apunto de salir de la sala. Y justo en ese momento la botella de 500ml que había consumido durante la función dio frutos.
-¿A dónde vas?- lo cogió del brazo como si fuera un niño que estaba apunto de escaparse.
-Voy al baño- silencio, solo lo miraba-¿O está prohibido?-
Krum se le quedó mirando por unos largos segundos. Lo miraba como si él (Ron) fuera un bicho raro. Después, lo soltó…y lo ignoró…típico.
Ronald reprimió el insulto que tenía en la punta de la lengua, y dando media vuelta, emprendió rumbo a los servicios higiénicos. Durante todo el recorrido, hasta llegar a los sanitarios, no pudo dejar de pensar en la extraña relación que tenía con el jugador de los Gold Lion's.
¿Qué se creía ese hombre? ¿Por qué tanto rencor? Aquello ya rayaba en lo paranormal. Ósea, una tonta broma, papelón o lo que fuera que sucedió cuando estaban en la universidad no era motivo para que lo tratara de esa manera. Él no se caracterizaba por ser una persona muy paciente ni mucho menos pasiva, y era por eso que le costaba tanto aguantarse cuando estaba cerca al hombre ese. Solo lo hacia por sus sobrinos, por que sino ya hubiera puesto en su lugar al tal Víctor-soy-rudo-y-malo-Krum.
Pero…pero…había que ser sinceros…él también era un poquitín cobarde…casi nada. Lo que pasa es que hay momentos en los cuales es mejor ser un cobarde, es decir un chico pasivo, a ser un idiota. Ya tenía 25 años, ya había madurado, ya no podía ser un idiota, y era por eso que se trataba de controlar. Aun le faltaba mucho, pero lo intentaba.
Y ahora que se ponía a pensar en su desarrollo personal…reflexionando…y recordando…todo, todo lo que estaba sucediendo en esos momentos era a causa de él. Sí, por que sí su hermano no se hubiera ido de luna de miel por segunda vez, él no estaría cuidando de los gemelos, sin contar el abandono de su familia. Sin los gemelos no hubiera conseguido las llaves de la camioneta, y si no hubiera sido por su bronca personal nunca se hubieran perdido en la carretera, ni se hubieran chocado con el flamante autobús de los "Gold Lion's".
… "Te irá mal, muy mal Ronald Weasley, y no habrá nada que puedas hacer…y Weasley…eres un idiota"…
-¡Susan Bones!- sí, esas frases sueltas que recordó se las había dicho la rubia –La muñeca-
Sí…la muñeca. Todo había comenzado hacía unos meses cuando de casualidad se había encontrado a una ex compañera de la universidad, Susan Bones. Sí, la ebria delegada de deportes de su universidad. La chica trabajaba en una especie de tienda en el Callejón Diagon Shopping Center. Se suponía que la chica Bones estudiaba contabilidad, se suponía que se había graduado, y que además era titulada…entonces ¿qué hacía en una tienda esotérica?
Un misterio sin resolver.
Bueno el caso es que él había entrado por curiosidad para ver si conseguía unas fotos para uno de sus proyectos. La chica le hizo un completo tour por toda la tienda, y fue en una de esas que él, torpemente, había golpeado una extraña muñeca de madera, la cual se cayó al suelo y se rompió inevitablemente.
Nunca olvidaría la cara que puso la rubia. Según contaba la leyenda, le explico Susan, la muñeca era un Horrocrux, un objeto en el cual un ser malvado había escondido una parte de su alma. Es una rama de la magia oscura y secreta, le dijo. Con ella se podía, aunque se destruyera el cuerpo de la persona, preservar la vida, que no muriera, debido a que una parte de su alma seguía intacta. Para crear un Horrocrux se debía cometer un asesinato (el acto más dañino para el alma, ya que la debilita y hace más fácil su fragmentación) y luego formular el hechizo.
La muñeca que Ron había roto era el último almacén de dolor de un horrible ser llamado Voldemort. Al romper el Horrocrux Ron había destruido el último resquicio de vida que le quedaba a ese ser, mas eso no lo libraría (a Ron) de ser el protagonista de las venganzas del maligno ser. "El espectro te perseguirá, se te presentara como le ocurrió a Hamlet" lo asusto "Te irá mal, muy mal Ronald Weasley, y no habrá nada que puedas hacer"
Claro que no le creyó…mentiras…
¿Verdad que no creíste no, Ron?
…sí le creyó… le creyó y mucho.
No pudo dormir unas cuantas noches, pensando en lo horrible que podría ser su vida por culpa de la muñeca. Pero después de unos días se le había pasado. Es que no le había sucedido nada malo…Susan era una mentirosa…ja mentirosa.
Pero ahora todo tenía sentido…todo lo que estaba sucediendo era por el problema del Horrocrux. Esas no eran señales, esas…todas las cosas que estaban ocurriendo eran por culpa de la muñeca de Susan Bones.
-Ahora me estoy volviendo un paranoico-
Se miró en el pequeño espejo de los sanitarios. Sus ojos estaban rojos, como si hubiera estado llorando por horas, y además la marca, que le dejara el gato, parecía estarce irritando.
Pero lo que más le llamó la atención fue una de las puertas de los cubículos personales. Hasta hacía algunos minutos la puerta de aquel cubículo había estado abierta, abierta de par en par, y ahora…ahora la puerta estaba cerrada.
-El viento- se dijo, y volteo hacía la ventana que NO existía -…no es nada- se dio ánimos
Volvió a mirase en el espejo. Ya era hora de ir a la peluquería, su cabello estaba muy largo y disparejo. Se mojo las manos con la intención de humedecerse los cabellos con las mismas. Y fue en ese momento, en el que levanto la mirada hacía el espejo, que vio como la puerta del cubículo se iba abriendo lentamente, lentamente…
No se movió, simplemente se quedo mirando. La puerta se movía muy despacio para ser producto de un hecho natural…no…no era natural, y Ronald lo sabía.
Había algo en ese cubículo…
Cerró sus ojos, y se quedo así por unos segundos, unos largos segundos. Y cuando estuvo un poco más relajado, pero no menos asustado, volvió ha abrir los ojos esperando que todo hubiera sido parte de su imaginación, su amplia imaginación como artista que era.
Su vista en dirección al espejo, captando el reflejo. El reflejo de la puerta completamente cerrada, cerrada como de seguro debió haber estado desde de su entrada al baño, y que él equivocadamente había creído ver abierta. La verdad es que no había entrado mirando si las puertas estaban cerradas o no. Estaba sugestionado. Sí, ese era la explicación. Tantos problemas a cuestas, tantas rompederas de cabeza, preocupaciones, disgustos y demás. Estaba estresado y amargado.
-Deberías dormir más, Ron- se reprendió
Ya más calmado dio media vuelta para dirigirse a la puerta de salida…
-¡AHHHH!- blanco como una hoja de papel, sus pupilas dilatadas.
Sorpresa…sorpresa…sorpresa…MIEDO…MIEDO…
La puerta del cubículo abierta de par en par, y sentada en el escusado…sentada en el escusado…la muñeca…el Horrocrux…
Corrió en dirección a la puerta. Giro una y otra vez la perilla, pero la puerta no cedía. Estaba encerrado en el baño junto a una muñeca diabólica.
En la sala del cine…
-Vaya con los efectos especiales, cada día los hacen más reales-
-Sí-
-La película estuvo muy buena, aunque debo decir que leer el libro es más interesante, hace volar tu imaginación-
-Sí-
-Sabes ese chico, el protagonista, Larry Jotter, me hacía recordar a alguien, pero no recuerdo quien o mejor dicho no logro identificar a quien-
-Sí, yo también le encontré un cierto parecido con una persona que quiero mucho- Cedric miro significativamente a Harry
-Sí- sintiendo la intensa mirada decidió cambiar de tema -¿Dónde estarán los niños? Ojala y no le estén causando muchos problemas a Ron-
-Deben estar bien, están con Víctor, no creo que los pequeños se porten mal estando al lado de él-
-No lo dudo. Pero cuando están con Krum desobedecen demasiado a Ron, le quitan autoridad frente a Krum, y los dos sabemos que esos dos no se llevan muy bien. Es humillante para Ron el que sus sobrinos lo desplacen de esa manera-
-Te importa demasiado Weasley- esas palabras salieron un poco sarcásticas
Harry frunció el seño. Claro que le importaba Ron.
-Claro que me importa- lo expreso abiertamente
Cedric lo miro serio -¿Qué tanto te importa, Harry?-
-Me importa lo suficiente. Es mi mejor amigo, es mi hermano. Él, Neville y Seamus, son mis mejores amigos. Si les pasara algo a alguno de ellos perdería una parte de mi-
Digory sonrió. No había sido su intención el sonar pesado. Su intención se inclinaba sencillamente a saber que tanto de la atención de Harry recibían sus amigos.
Desde que estaban en la universidad, Cedric se había percatado lo importante que eran sus amigos para Harry. Día y noche los veía juntos, y eso era claro sinónimo del gran lazo que los unía. Compartían habitación, estudiaban prácticamente lo mismo, y para rematarla al terminar sus estudios se fueron a vivir juntos. Eran una camada, una camada muy unida.
Quería ganarse el corazón de Harry. Sabía que lo estaba logrando. Quería a Harry para algo más que para unos buenos revolcones. Y para lograr eso, para eso necesitaba conocer mejor a Harry, y es más, necesitaba la aprobación de sus compañeros, de sus mejores amigos.
-Tenemos una conversación pendiente, Harry- tenía que sacar que a colación el comportamiento de Harry en la entrada -¿Te sientes incomodo al estar conmigo?-
-No Cedric, no es eso- el moreno estaba nervioso –Es solo…es solo que no quiero hacerte quedar mal-
-¿Cómo?-
-Cedric ambos sabemos por que acabo todo. Yo no estoy al nivel de una persona como tú…-
-Qué cosas dices- Cedric lo interrumpió
-Déjame terminar- trato de seguir –Quiero decir…tú eres una persona famosa, yo soy un simple bibliotecario. No sé cual es tu afán de que estemos saliendo juntos, no te entiendo-
-Harry…-
-Hace años tú mismo me diste a entender eso, Cedric-
Ya la mayoría de la gente se estaba retirando de la sala. Ellos eran uno de los pocos que aun quedaban sentados en las butacas.
-Me escondías, ibas a fiestas con modelos, con otras celebridades…pudiéndome llevar a mi que era tu novio- Harry dio un largo suspiro –Rompiste mi corazón, en verdad que lo hiciste- una pequeña lagrima rodó por su mejilla –Pero sabes, este no es lugar para hablar de eso- comenzó a ponerse de pie, retirándose restos de la escurridiza lagrima
-Sí, este no es lugar- Cedric se puso de pie también –Y es por eso que está noche iremos a cenar juntos-
-Bien- Harry cedió, cedió por que era consiente de que hasta que no resolvieran ese asunto las cosas no sería iguales.
Caminaron uno al lado de otro. Cada uno sumergido en el mar de sus pensamientos. Uno pensaba en conquistar el corazón del otro. Mientras que el otro trataba de poner en orden sus emociones, escoger entre uno y otro sentimiento, entre uno y otro ser.
Llegaron a la salida de la sala, en donde Krum los esperaba acompañado de los pequeños Weasley.
-¡Harry!- los pequeños corrieron en dirección al moreno
-Chicos- Harry se agacho a la altura de los menores -¿Les gusto la película?-
-Sí, estuvo genial-
-Viste los efectos, Harry-
-Claro que los vi- saco un pequeño pañuelo de su bolsillo y le limpio una mancha de chocolate a Sebastián -¿Y Ron?- pregunto curioso al no ver a su amigo.
-Hace más de 10 minutos que se fue al baño- hablo Krum –Iré a traerlo, seguro y se perdió- le hizo una señal a Harry para que cuidara a los niños por él y en seguida emprendió rumbo a los servicios higiénicos.
-Qué atención la de Víctor de ir por Weasley-
-Hubiera podido ir yo-
-Sí-
Cedric se quedo pensativo mirando como su amigo se alejaba. Debían tener una larga charla cuanto antes, había algo que el húngaro no le había dicho.
En el baño…
No había querido mirar hacía atrás, sabía que sí lo hacía la vería. Pero no era necesario hacer aquello para percatarse de que la pequeña "cosa" ya no estaba en el escusado precisamente.
TAC TAC TAC TAC TAC…
El sonido que producían las pisadas de la muñeca de madera. Cada nota que producían las pisadas, era como agujas en el cuerpo de Ron. Cada pisada significaba que estaba más cerca de él, más cerca de hacerle algo. Sentía frío, mucho frío. Oscuridad, las luces del lugar se iban atenuando lentamente. Las mamparas sobre los lavaderos se iban apagando lentamente. La música de elevador que se oían minutos antes en el baño dejo de sonar, y los tanques de agua de los escusados dejaron de hacerse notar.
Sudor, un sudor frío le escurrían por su joven rostro. Estaba asustado, muy asustado. Estaba desesperado, quería salir. La puerta no cedía. Su miedo iba creciendo. Tenía tanto miedo que no podía gritar. Sus manos se resbalaban de la perilla. Mojadas de nervios. Escuchaba los pasos, cada vez más cercanos. La luz iba desapareciendo. La oscuridad se iba acercando. Su miedo iba creciendo. La muñeca estaba detrás de él, detrás de él.
Giró por última vez la perilla. Esperanza, deseo de que la puerta cediera.
-Por favor, por favor- repetía como un mantra –Ábrete, por favor-
CLIC…
La puerta cedió. Se abría. Podría salir.
-¡Weasley!-
Esa voz, era él…era Víctor.
-¡Víctor!- exclamo aliviado.
Prácticamente se lanzo sobre el jugador. Se aferro a ese musculoso cuerpo como sí fuera la tabla salvadora en un mar abierto. Bueno, literalmente era su tabla salvadora.
Comenzó a llorar. Llorar de nervios, de miedo. Por qué Ronald Weasley era una persona muy nerviosa. No era una nenaza, simplemente alguien muy sensible, muy nervioso.
-¿Qué te sucede Weasley?- le preguntó consternado
-Yo…yo…- Ron no podía responder, mientras más quería hablar, más ganas de llorar le daban
No es que Krum fuera muy cariñoso, pero tampoco era un insensible. Se notaba que al pelirrojo le había sucedido algo muy feo como para que estuviera tan nervioso. ¡NO! No estaba nervioso. Weasley no estaba nervioso. Weasley estaba asustado, muy asustado.
Rodeo el cuerpo del pelirrojo en clara señal de consuelo. Le susurro palabras alentadoras, palabras dulces para calmarlo. Sabía que estaba siendo un poco cursi, pero tenido a un joven histérico de llanto, qué otra cosa podía hacer.
Después de unos largos cinco minutos el Weasley dejo de llorar. Krum lo despego de su cuerpo sin llegar a ser brusco. Necesitaba saber que había puesto de esa manera al pendenciero e iracundo Weasley.
-Es mejor que vallamos al baño para que te laves la cara-
-¡NO!- Ronald se puso blanco como un papel –Ella…ella sigue allí-
-¿Quién, quien está en el baño?- pregunto curioso el jugador
-La muñeca, la muñeca está en el baño…ella no me dejaba salir-
Víctor lo miro intensamente. Definitivamente Ronald Weasley era un saco de problemas.
-Estas loco, me estas diciendo que una muñeca no te dejo salir- Ronald simplemente asintió con las cabeza –Weasley siempre pensé que eras un raro, y ahora lo confirmo-
Ósea estaba asustado, pero no tanto como para no defenderse.
-Oye, que te crees- lo empujo lejos de su cuerpo como si fuera la peste, cuando había sido él el que se había acercado –Lo que te digo es verdad, allí adentro hay una muñeca diabólica- comenzó a caminar de un lado a otro desesperado –Las luces se fueron apagando, el agua ya no corría…la música, los pasos-
-Basta. Weasley, has estado viendo demasiadas películas de terror-
-No me crees- Víctor negó
-Pues compruébalo por ti mismo, entra para que veas que lo que te digo no son mentiras-
Víctor lo miro severamente. Era obvio que algo había sucedido en el baño para que el pelirrojo estuviera histérico, pero ¿una muñeca diabólica? Por favor.
-Está bien, entrare- sabía que era una tontería seguirle el juego al pelirrojo, pero esa era una manera de dejarlo en ridículo
Se acerco a la puerta del baño. Giro la perilla lentamente y abrió la puerta. Todo parecía normal. Todo estaba normal. Las luces al cien por cierto, el agua corría por los tanques, y la música de elevador se escuchaba tan monótona como siempre. Y en especial, no había ninguna muñeca diabólica andando por el baño.
-Lo vez, estas loco Weasley-
-Pero- Ron quién había permanecido detrás del joven quedo en shock –Te juro que había algo allí-
Ambos entraron completamente al los servicios. Ron miraba todo atentamente. Era imposible, hasta hace algunos minutos el ambiente en ese lugar era diferente. No pudo haber sido parte de su imaginación. Él la había visto. La había visto en el cubículo.
-¡El cubículo!-
-¿Qué?-
-La muñeca apareció en ese cubículo- dijo al tiempo que señalaba el mismo –Allí, sobre el escusado-
El jugador iba decir algo, cuando se escucho un ruido provenir del dichoso cubículo.
-Lo oíste, ella esta allí- dijo Ron poniéndose tras el húngaro
Tal vez el Weasley no estaba tan loco. Él también había oído el ruido. Pero era mejor ir a ver que había.
-No, no vayas- el pelirrojo lo jalo de la manga de su "carísimo" terno –Es peligroso, mejor vayámonos-
-Que me arrugas el traje Weasley- se quejo el húngaro, aun que claro que ese comentario había estado de más cuando minutos antes el pelirrojo le hubiera mojado el pecho con sus lagrimas –Y voy a ir para demostrarte de que no hay nada-
Se soltó del agarre y comenzó a caminar en dirección al cubículo. Ya no se oía el dichosito ruido. Seguro que no era nada.
Las luces se fueron atenuando. La música de elevador se iba haciendo lejana, casi inexistente. El agua, el agua ya no corría. Los tanques no hacían ruido.
-Está comenzando, está comenzando de nuevo- Ron cerró los ojos y se tapo los oídos, no quería volver a pasar por lo mismo.
Víctor miro a Ronald. El pelirrojo se veía nervioso, y eso lo ponía nervioso a él también, claro pero no lo iba a demostrar. No tenía miedo, pero las cosas estaban siendo raras en verdad.
Quedó frente al cubículo. Estaba apunto de empujar la puerta para abrirla, cuando vio sorpresivamente como está se movía sola.
Sí, ya se estaba poniendo nervioso. La puerta se estaba moviendo sola, él no había hecho nada. Las luces se estaban apagando y ya no se sentía la música. No podía ver mucho, todo estaba tan oscuro. La puerta se abría cada vez más. Weasley tenía razón, había algo.
-¡Krum!- lo llamó desperado Ron
No hizo caso al pelirrojo. Estaba decidido a averiguar qué pasaba en ese lugar. Demostrando lo machote que era estiró su mano con intención de abrir completamente la puerta. Y justo cuando ya estaba tocando, la puerta del cubículo se cerró automáticamente. Se cerro por dentro, con el seguro.
TAC TAC TAC…
Lo que fuera que hubiera dentro de ese cubículo produjo ese sonido. La mano del húngaro seguía pegada a la puerta. Cualquier ruido que se producía dentro de este era captado por la sensibilidad de su palma pegada a la puerta.
"Debió ser viento" Se dijo a sí mismo. Y como por reflejo dirigió su mirada a la ventana que NO existía. Igual como había hecho el pelirrojo.
-Krum hay que salir de aquí, no me está gustando nada de lo que esta sucediendo-
-Cállate Weasley, aquí no esta sucediendo nada-
Claro, no estaba sucediendo nada. Las luces jugaban a la casita embrujada, mientras que el agua se había calmado temerosa.
-Todo tiene una explicación y además ahhhh…-
Fue interrumpido. Interrumpido por el fuerte PUM que se escucho tras la puerta del cubículo. PUM qué Krum sintió, por que lo que fuera que estaba dentro de ese cubículo trataba de salir del mismo empujando la puerta.
-Mierda- fue lo único que pudo decir.
El pelirrojo no estaba loco. Había algo allí. No estaba seguro de que fuera la "muñeca diabólica" pero de que había algo allí estaba segurísimo.
Se alejo del cubículo y le dio el alcance a un histérico Ron que trataba de abrir la puerta. Nuevamente la perilla no cedía… ¡NO CEDÍA!
-¿Ahora me crees?-
-En parte Weasley, en parte-
Y quería creer que le creía en parte. Ya estaba dudando. Ya le estaba entrando el miedo. Por qué era un hombre grande, pero eso no quitaba el hecho de que se pudiera asustar.
TAC TAC TAC TAC…
-¡Se está acercando!- dijo histérico Ron. No había volteado, pero sabía que la "cosa" se estaba acercando.
Víctor no quería voltear. No quería llevarse la sorpresa, simplemente quería salir de allí. El chico Weasley lo estaba poniendo nervioso.
-Es solo un ruido- para calmar la situación giro su rostro hacía tras. No se veía nada –No hay nada tras de nosotros- le dijo al pelirrojo, y continuo trabajando en la puerta –No cede-
Ron estaba de pie junto a Víctor. Mirando hacía atrás mientras el húngaro trataba de abrir la puerta. Él aun escuchaba los pasos, sabía que se estaba acercando, lo sabía. Víctor no la podía ver, pero él sí. Él sí veía la pequeña silueta que se acercaba lentamente.
-¡Allí está!- se cubrió la cara con ambas manos, estaba asustado.
-¡Cálmate Weasley!- le grito, pero súbitamente sintió como algo pasaba de prisa entre sus piernas -¿Qué fue eso?-
-¡Está aquí, está aquí!- exclamo Ron
La puerta no cedía, no podía abrirla. Ya le creía, había algo. Lo había sentido.
PUM…
De nuevo ese ruido sordo. El ruido del cubículo. No era una sola cosa, eran varías. Las luces se apagaron completamente, estaban a oscuras.
-Víctor- Ron se pegó al cuerpo del jugador, quién lo recibió en sus brazos. Ron estaba temblando. Él también –Aquí hay algo-
-Lo sé- le dijo al tiempo que apretaba con más fuerza el cuerpo del pelirrojo al suyo –La puerta no cede, no puedo abrirla- le había puesto toda su fuerza, pero nada.
TAC TAC TAC TAC…
De nuevo las pisada.
-¡Ah!- exclamo Ron y escondió su rostro en el pecho de Krum –Lo sentiste-
Claro que lo había sentido. Esa cosa le había rosado la pierna. Debían salir de allí lo antes posible. ¿Pero cómo?
PUM PUM PUM…
-Te creo Weasley. Te creo- le dijo Krum
Le creía. Todo era tan raro. Trato de mirar en la oscuridad. Alcanzo a ver algo moverse con rapidez, una sombra.
Aparto al pelirrojo y refregó todo su peso sobre la puerta con el fin de tumbarla. Una y otra y otra vez, pero la puerta no cedía. De nuevo. Nada.
PASH…
Algo había caído con mucha fuerza. Una cosa y seguida de algo más. Del techo.
Un último intento. Pero en vez de que la puerta se abriera por la fuerza, está se abrió por que alguien la había abierto desde fuera.
Ambos jóvenes salieron como pudieron y cerraron la puerta tras ellos. Todo ante la atenta y curiosa mirada de un simpático jovencito trabajador del cine.
-¿Sí?- hablo el chico tratando de averiguar que sucedía
-¡Ron!- a lo lejos se oyó la voz de Harry, quien venía caminando con los gemelos y Cedric -¿Por qué se demoran tanto?- pregunto una vez estuvieron junto a ellos -¿Pero que les sucedió?-
Toda la camisa de Krum estaba mojada, mientras que la cara de Ron era un poema.
-¡Harry!- el pelirrojo se abrazo a su amigo –Hay algo en el baño, el baño-
-¿Ah?- pregunto confundido el moreno
-Hay algo en ese baño- corroboro Krum al tiempo que veía al jovencito del cine
-¿En el baño?- pregunto dudoso – ¿Cómo que?-
-Una muñeca diabólica- contestó Ron
Al oír eso Cedric fue el primero en soltarse a reír, seguido del chico del cine.
-Weasley estas tronado- miró a Víctor –Tú también me vas a decir que hay algo en el baño-
-Hay algo en el baño, pero no una muñeca- miró feo a Ron
-¡Matías!- un agitado muchacho llego al lado del chico trabajador del cine –Matías ¿qué haces aquí?-
-Pues aquí el joven dice que hay algo "diabólico" en el baño- señalando a Ron
-No me miren mal- hablo Ron –Las luces, el agua, la música…había algo corriendo-
Ron miro a Víctor esperanzado que le diera la razón.
-Las luces se apagaron- corroboro, jamás diría que había una muñeca diabólica
-Bien- dijo el joven que acababa de llegar –Veamos- el joven abrió las puertas de baño.
Todo estaba oscuro. Muy oscuro. Todos asomaron sus cabezas. No se veía nada.
-Tu linterna- le dice Matías a su compañero
-Claro- el joven apunta su linterna a la oscuridad y la prende.
¡AHHHHHH!
Se escucho el gritó en conjunto de los jóvenes y los niños.
¡AHHHHHH!
Ese grito provino del interior del baño.
Cinco minutos después…
-Entonces- hablo Cedric quien tenía a los inquietos niños cogidos de las manos –Ratas-
-Ratas- corroboro el hombre muy bajito de unos 30 años, quien tenía un overol color naranja y todo el rostro sucio de grasa.
-Jajaja- se reía Harry tras la espalada de su amigo pelirrojo
-No molestes Harry- pidió el pelirrojo
Mientras Krum estaba parado a un lado, mirando con odio a las ratas. Ratas que estaban encerradas en unas jaulas. Habían llamado a todo el personal del cine.
-Te odio Weasley-susurro, susurro que fue escuchado por todos.
El asunto había sido el siguiente…
Hace algo no más de dos días se había reportado un problema con la bomba de agua del cine. Gran problema por que sin está no se podía bombear agua a los sanitarios del mismo, y el estreno de la película era en esa semana.
Se había llamado a la compañía "Elfos Domésticos" para que arreglaran el problema. La compañía arreglo la bomba de agua en un abrir y cerrar de ojos, pero el problema surgió cuando descubrieron que todo se debía a un problema en los baños de varones del segundo nivel. Los cables se habían cruzado provocando corto circuito.
La compañía sintiéndose en la obligación de reparar todo se ofreció hacerlo discretamente el día de la función. Los dueños del cine no viendo otra solución aceptaron. Total los "Elfos" nunca hacían bulla.
El día del estreno se dejó un cartel en la puerta del baño avisando de que estaba malogrado. Cartel que Ronald Weasley no había visto.
Las luces…por el corto circuito que había, la estaban reparando y era por eso que iba y venía.
La música…lo mismo que las luces, los cables de los parlantes estaban metidos por esa maraña de cables.
El agua…obviamente era por la bomba que no bombeaba el agua constantemente. El tanque del escusado no funcionaba sin agua, y el agua no llegaba sin la bomba, y la bomba no bombeaba a ese baño por la falta de energía.
La puerta del cubículo…se abría sola por que las ratas la empujaban. Y se cerraba sola, por que esas puertas estaban diseñadas para que se mantuvieran juntas. Lo del seguro era por que justamente la puerta de ese cubículo estaba malograda, y cada vez que se juntaba se cerraba automáticamente.
La puerta del baño…el botón de seguridad estaba activado. Lo habían hecho en caso las ratas se quisieran escapar del baño. Era por eso que solo desde afuera se podía abrir la puerta.
Ya pero ¿y los sonidos?…
TAC TAC TAC…al no correr agua por los escusados las ratas habían aprovechado para salir por esa ruta. El ruido lo producían las mismas mientras caminaban por el baño.
PUM…lo mismo, trataban de salir del cubículo. El cubículo de esos baños tenía sus paredes hasta el ras del suelo. Las ratas trataban de salir por ese recoveco y por eso producían ese ruido.
PLASH…bueno ese había sido cuando el señor Dobby, el de la compañía. Había bajado por la ventilación. Se le había caído la puerta del mismo, y eso fue lo que produjo el sonido. Había bajado al escuchar los gritos de los jóvenes.
Y obviamente lo que habían sentido por sus piernas habían sido las dos ratas que habían salido del escusado.
Víctor no había visto el letrero de malogrado por que en los fallidos intentos de Ron por salir, había mandado a volar el cartel de malogrado que había en la puerta.
Ja ja ja. Producto del pánico y la imaginación, dan como resultado un rato de mal sabor.
En fin. Luego de unos minutos burlándose de Ron y de Krum, las disculpas del personal del cine decidieron abandonar el lugar.
Pero…
Pero Ronald Weasley no se había convencido del todo… ¡No!…Él sí había visto a la muñeca, eso no era producto de su imaginación. Él sabía que muy aparte de todas las cosas que había en ese baño, la muñeca también había estado.
No le creían. Que importaba eso. Él la había visto, y sabía que la volvería a ver, la volvería a ver.
Como era de esperarse, al salir del cine fueron recibidos por las cámaras, los fanáticos y otras celebridades que seguían andando por allí.
Durante todo ese tiempo Krum se había mantenido alejado de Ron. Había vuelto a volcar el completo de su atención a los gemelos. No habían tocado el tema de los abrazos, las palabras y todo las demás cosas empalagosos y bochornosas que pasaron. Hagamos como que nunca paso, acordaron indirectamente.
Pero de lo que había que estar más que seguros, era de que Víctor Krum había encontrado un motivo más para mantenerse alejado de Ronald Weasley. Ese pelirrojo que no desaprovechaba las oportunidades para ponerlo en ridículo. Esa noche, todos lo habían visto como un miedoso. Asustado por unas ratas y unas fallas en la electricidad.
Después de salir por completo del acecho de la prensa y demás, se separaron en dos grupos.
-Bueno nosotros nos iremos a cenar, ¿vienen?- ofreció Cedric, quien había aprovechado para coger a Harry de una de sus manos entre el tumulto de cámaras.
-No, vallan ustedes- respondió Ron, quien se imaginaba que esos dos necesitaban un tiempo a solas –Además de seguro y van a comer a un restaurante elegante-
-Sí, y Weasley es demasiado animal como para ir a uno de esos lugares- sí que Víctor fue hiriente
Ronald lo quedó mirando de mala manera, mas no dijo nada. Sí, había chillado como animal asustado, como una comadreja cobarde, pero quien no lo hubiera hecho.
-Ya Víctor- Cedric trato de calmar el ambiente – ¿A dónde irán?-
-¿Qué quieren comer, niños?- pregunto el húngaro a los pequeños
-Yo quiero ir al Mac Donald's- dijo el pequeño Jerónimo.
-Yo quiero comer pizza- dijo el otro
-¡No! Hamburguesa-
-Pizza-
Y así los pequeños comenzaron su discusión.
-Ya ves, iremos de un lado a otro- afirmo Víctor –Nos vemos mañana Digory-
-Bien, mañana- Cedric le dio la mano a Víctor –Adiós Weasley- se despidió del despeinado pelirrojo, que parecía un muerto viviente…demasiadas cosas en un solo día –Yo que tu voy a ver a un medico por lo de tu cara-
-Sí, gracias- le estrecho su mano
-Nos vemos Krum- se despidió Harry, recibiendo una inclinación por parte del jugador –Nos vemos niños- Harry se agacho a la altura de los niños, quienes dejaron de discutir y le plantaron un beso en cada mejilla del moreno.
-Nos vemos en casa Harry- el pelirrojo se despidió de su amigo al tiempo que cogía a los niños de las manos –No llegues muy tarde-
-Y tú trata de dormir- el moreno lo abrazo sutilmente –Cuídate- le susurro
-Adiós-
Y así se separaron. La parejita subió al Mercedes de Digory, emprendiendo marcha hacía algún restaurante. Mientras la "familia" se monto en la camioneta Volvo de Krum. Ellos irían primero al Mac Donald's y luego a Pizza Hut.
*****Fin del Flash Back*****
-Después de comer en cada restaurante, Krum nos trajo de regreso- Término de contar Ron.
Neville y Seamus estaban con la boca completamente abierta. ¿Por qué pasaban cosas tan extrañas en ese mundo?
-¿Entonces un Horrocrux te está persiguiendo?-
-Así es, ¿Los conoces?-
-Bueno son objetos antiguos, es obvio que sepa de ellos. Pero nunca pensé escuchar que ellos cobraran vida- aclaro Neville
-No puedo creer que le creas, Neville. Es obvio que aquí nuestro amigo Ron está tronado-
-Que no lo estoy Seamus. En serio la vi-
-Ya- Seamus le quito importancia a ese tema, y sonrió acordándose de otro –Así que tuviste contacto cercano con Krum-
-Yo…- Ron se sonrojo –Fue por el pánico-
-Claro, todos los días invento ver una muñeca diabólica para tirarme sobre un hombre- ironizo Neville
-No importa como, la cosa es que el pelirrojo es un aprovechado-
-No lo soy. Simplemente las cosas se dieron así…no había mucho que hacer-
-Claro- contestaron ambos chicos.
Así pasaron la mañana. Molestando a Ron, y cuidado a los pequeños. Por la tarde Ron junto a Neville habían ido al taller, mientras Seamus se había quedado en casa cuidando a los revoltoso, quienes habían decidido jugar Star Wards, utilizando como sables de luz las espadas de colección de su tiíto Ron.
Seamus había pasado toda la tarde trabajando en sus esculturas, por lo que no se dio cuenta de que los gemelos habían estado al teléfono con Víctor Krum, quien atentamente se había comprometido a llevarles a Filomeno esa misma noche. Los niños le habían contado la historia del pobre animalito el día de la función. Krum conmovido había conseguido la custodia del gatito especialmente para los pequeños. Sería un regalo que el tío Ron no iba a poder rechazar.
Y así paso el día, y callo la tarde para traer consigo horas más tarde la noche. En la autopista sur. Una jeep. En la jeep dos jóvenes, un rubio y un moreno.
-Claro que recuerdo la broma que le hicimos a Severus, me quería desollar vivo-
-Era obvio, yo era su favorito-
-Sí, como olvídalo-
Después de pasar un agradable día en el campo, la pareja de "amigos" regresaba risueños a la ciudad. Recordando los numerosos viajes familiares que había tenido, dejaron pasar el tiempo.
-Pansy te quiere ver, deberíamos quedar un día-
-Sí, por que no-
-Le caíste muy bien, ella es alguien muy especial. No todos son de su agrado-
-Tú fuiste una excepción, ¿cierto? Por que déjame decirte que eres una bala en el trasero de cualquiera-
-Jajaja estas siendo grosero Potter. Si tu madre te escuchara, te lavaría la boca con lejía-
-Muy gracioso-
No habían vuelto ha hablar acerca de ese encuentro cercano en el campo. Simplemente era mejor dejarlo así.
Draco no tocaba el tema por que antes necesitaba conversar con Blaise-casamentero-Zabini, necesitaba consejos y retocar el plan.
Harry no tacaba el tema por que…por que aun no se lo creía, y además estaba tan confundido. Sentía como sí miles de cables en su cabeza hicieran corto circuito. Por un lado tenía a un cariñoso e infiel Draco. Cariñoso con él, e infiel con Pansy, su novia. Le atraía Draco, sí. Pero la atracción a Draco traía consigo problemas. Por otro lado estaba Cedric. ¡Ah! El dulce Cedric. El Cedric Digory con el que había pasado una noche sumamente "interesante". Recordar todo, era como volver a vivirlo.
*****Flash Back*****
Sushi. Eso es lo que habían ido a comer. Y menos mal que había sido sushi, ya que la primera opción, comida árabe, no era algo que le gustara mucho a Harry.
Durante la cena no pudieron dejar de hablar de Víctor y Ron. Realmente esa sería una anécdota que nunca olvidarían. Y tras varío minutos hablando de cosas sin importancia, salio a colación el tan temido tema por Harry.
-No te entiendo Harry, no deberías sentirte así-
-Como no quieres que me sienta así. Terminamos por que tu ya estabas convirtiéndote en una estrella, y yo…yo era tu novio…tu imagen-
-Nunca te dije eso, no pongas palabras en mi boca- saltó airado Cedric –Yo nunca te repudie de tal manera-
-Cedric, no tenías que decirme las cosas en la cara para que yo las entendiera. Acuérdate de cómo nos fuimos alejando poco a poco. Recuerda que preferías mostrarte con otras personas que conmigo-
-Nadie sabía lo nuestro, ni siquiera tus amigos, ni tus padres. Era obvio que pensara que no querías que gritara a los cuatro vientos nuestra relación-
-…-
-El problema…el problema fue que ambos tomamos la relación demasiado a la ligera. Creyendo que era algo de adolescente, cuando ya habíamos pasado esa etapa hacía mucho tiempo-
-Cedric…-
-Me di cuenta tarde, Harry. Pero más vale tarde que nunca, ¿cierto?-
El moreno sintió como su mano era apresada de manera dulce sobre la mesa.
-Me importas más de lo que crees Harry. Te quiero-
-Si tanto te importo…si tanto te importo por qué no me búscate-
-Por que pensé que no me aceptarías, que ya tendrías una vida. No quería llegar de la noche a la mañana e introducirme nuevamente en tu vida-
-Pero ahora…-
-El destino nos volvió a reunir, Harry. Yo creo en el destino, y sí estamos aquí ahora es por que realmente debemos estarlo-
-Perdonen señores, pero ya cerramos- les aviso el amable mesero
-Gracias- respondió Cedric, sin soltar la mano del pensativo Harry -Vamos-
Ambos jóvenes se pusieron de pie. Cedric pago la escandalosa cuenta, para salir del restaurante seguido de Harry.
-Te invito una copa- le ofreció Cedric –Conozco un buen lugar, esta cerca de mi casa-
-No soy muy asiduo a la bebida-
-No tienes que tomar una copa de licor necesariamente. Me contentaría con que aceptes una copa de limonada frozen-
Harry sonrió ante el comentario del castaño. Cedric tenía facilidad para hacerlo sonreír. Y eso era algo que Harry amaba.
La idea era ir al susodicho bar, pero por asares del destino el lugar estaba cerrado por fumigación. Estando cerca del departamento del jugador, decidieron terminar su reunión allí.
La casa de Digory era como se la había imaginado. Llena de adornos alusivos al mar. Cedric Digory era un amante de la cultura marina. Entrar a su casa, era como sumergirse al puro y rico océano. No era necesario conocer las profundidades de los océanos más hermosos, ya que Digory tenía una parte de cada uno de ellos en su amplio departamento.
-Es muy bello. Como artista te tengo que dar mi visto bueno- hablo Harry, al tiempo que se sentaba en unos de los amplios sillones con una copa de limonada en la mano derecha –Haz viajado mucho-
-No lo suficiente como desearía, pero no me quejo por el momento- el castaño se sentó en el mismo sillón en que lo hiciera Harry. Era un sillón amplio de tres cuerpos –Eres tan bello, Harry- el castaño miraba embelesado a Harry –El destino nos hizo volver a encontrarnos, debió ser por algo ¿no crees?-
-Sí- y no lo decía para salir del paso, realmente lo sentía. Realmente Cedric era esa paz que buscaba tras la tormenta que era Draco Malfoy en su vida. –Sí que lo creo Ced- de nuevo lo llamaba de manera familiar. Ced, su Ced. Pareciera que nunca lo hubiera perdido. El único que lo hacía olvidar a su platónico amor.
-Harry, yo…- Cedric se fue acercando lentamente al moreno, ya casi tenían sus labios pegados
-Ced- los dos anhelaban el contacto. ¡Oh! Dulce contacto
Y casi, casi…pero…
-¡Esta frío!-
¡Ahhhh! El champagne que tenía Cedric en su copa se había derramado inevitablemente por la camisa de Harry.
-Lo siento- el castaño se paro avergonzado –Debemos lavar esa camisa antes que se manche-
Harry, quien seguía limpiándose con la servilleta, asintió. Se puso de pie y siguió a Cedric hasta lo que parecía ser la lavandería.
-Quítate tu camisa, mi madre dice que es mejor lavar toda la camisa a solo la parte manchada- el castaño iba prendiendo la maquina, al tiempo que tras él, un avergonzado Harry se iba quitando el saco
-En serio no es necesario esto, total me puedo comprar otra camisa-
-No soy muy partidario de botar las cosas por unas minucias como estas. Además nada me cuesta darle una lavada. A lo mucho me robaras luz, agua y detergente…pero tú vales eso y mucho más-
-Menos mal que valgo más que el detergente barato que usas- le paso su camisa, quedando desnudo de cintura para arriba
-Oye que no soy tan tacaño- tomó la camisa y la metió a la lavadora, para girar en dirección a Harry, no lo recordaba tan…tan apuesto. –Los años te favorecen Harry-
El moreno se sonrojo dándose cuenta de su estado.
-Y tú no deberías estar viendo lo que te es prohibido-
-¿Y hasta cuando lo tendré prohibido?- Cedric se fue acercando al cuerpo de Harry
-Hasta que llenes mis expectativas- el moreno se quedó en su lugar, sin moverse ni un centímetro. Esperando la cercanía de Cedric.
Ya estaban juntos, pegaditos cuerpo contra cuerpo. Sus frentes se chocaban, y sus labios estaban apunto de chocar…ya casi…casi…
PIIIIII…PIIIIII…
No le prestaban atención a la lavadora, ya estaban a solo unos milímetros de besarse…
PIIIIII…PIIIIII…
¡Ups! Pero debieron hacerle caso, por que la maquina no escogió mejor momento que ese para volverse loca y botar espuma por su amplia abertura.
-Harry…- Cedric le estaba dando la espalda a la lavadora y fue por eso que no se percato, pero harry quien estaba en dirección a ella sí que lo vio.
-¡La lavadora!- y ya cuando los labios del castaño estaban a casi pegados a los suyos, el moreno se había retirado presuroso a fin de apagar la maquina. Maquina loca que botaba espuma por doquier.
-Muack- Cedric trato de imitar el sonido de un beso –Te quiero Harry- susurro a la imaginaria figura que había besado, y resignadamente volteo a ver el desastre.
Resbalándose, mojándose, ambos tratan inútilmente de apagar la maquina. Pero ninguno tenía idea de cómo hacerlo. Era la ama de llaves la que le lavaba la ropa a Cedric, ni el mismo se acordaba como había hecho funcionar la maquina, y ahora se daba cuenta que había hecho algo mal. Tal vez demasiado detergente.
-¡Creo que es el botón verde!- le dice un agitado Harry que se sostenía de la secadora para no caer –Presiónalo-
-Vale- Cedric estaba apoyado, con algo de dificultad, en la lavadora. Presiono el botón verde. Pero en vez de apagarse, la maquina comenzó a temblar.
-¡Oh no!-
-¡Va explotar!-
Harry llego como pudo al lado de Cedric, y junto al castaño comenzaron a presionar los botones habidos y por haber, mas ninguno funcionaba. Y no pudiendo contener más, la lavadora "exploto" expulsando más espuma que la anterior vez.
Ambos jóvenes resbalaron inevitablemente. Resbalaron juntos, el castaño sobre el moreno. Y durante ese proceso se llevaron de encuentro el enchufe de la maquina. Enchufe que desde un principio debieron desconectar.
Se quedaron observando el cable por unos largos segundo. Después se miraron, y tras segundo comenzaron a reír. Rieron alegres, rodeados de copos de detergente "barato". Rieron hasta que sus miradas se chocaron e inevitablemente sus labios también lo hicieron.
Un beso que comenzó lento, tímido, y que termino siendo urgente y lleno de pasión. Necesidad, hambre y anhelo. Eso y mucho más era lo que ocultaba ese beso.
Las lenguas no fueron las únicas que jugaron. Las manos, las piernas, los torsos, todo el cuerpo. Inevitablemente desnudos, inevitablemente sofocados por el calor y la lujuria. El inevitable contacto entre miembros, y la entrada den uno de ellos a la cavidad ajena.
Todo eso y mucho más en un cuarto cubierto de de burbujas y copos de detergente.
*****Fin del Flash Back*****
Y sería una experiencia que nunca olvidaría y que por el momento lo tenía con la piel de gallina. Tantas sensaciones, tantas confesiones.
Cedric lo quería, se lo había dicho. Buscaba una nueva oportunidad y aseguraba no dejarlo ir por nada.
Harry estaba encantado, había estado dispuesto a darle todo. Había pedido tiempo. Hasta esa mañana estaba seguro. Pero después de lo sucedido con Draco…dudaba.
-Ya llegamos- el rubio estaciono en la puerta del edificio –Haz estado muy callado, Potter-
-Te parece- había estado tan sumido en sus pensamientos –Sube, quiero enseñarte unos bocetos-
Ambos bajaron de la camioneta. Ninguno se percato de la camioneta Volvo que estaba estacionada en la entrada, ni la Saeta de Fuego que estaba tras ellas.
Cosas interesante iban a pasar en el piso de cuatro solteros y dos gemelos.
TBC
