Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen a mí sino a Kishimoto-sama.
Aclaraciones: Sasohina,AU/UA y algo de Ooc.
El Marionetista
Capítulo I. Metiéndose en problemas
Ding Dong…
Abrí mis ojos de golpe. Una vez más la campana de la escuela volvía a hacer su trabajo como mi molesto despertador. Revolví mis rojos cabellos tratando de despabilarme. Fue inútil, mi mente seguía distante.
Valla, con que ya es otoño…
Pensé despistadamente sentándome en la cama sin salir aún de las cobijas, admirando las hojas de los arboles pintadas de diversos colores cálidos a través de mi ventana. Tallé mis ojos y me estiré bostezando lleno de pereza. Aparté finalmente las cobijas de mi cuerpo, tratando en mi cabeza de encontrar escusas para seguir durmiendo, pero no encontré alguna.
Decidido a no desperdiciar el poco tiempo que me quedaba en este lugar me levanté lentamente.
— Tengo que ir a buscar más madera… — Me dije, tomando una toalla y dirigiéndome a la ducha. Al menos iniciaré el día con un agradable baño. Mi mirada se dirigió una vez más hacia la ventana y aunque mi rostro se mantenía inexpresivo, en mi pecho una cálida y melancólica sensación se abría paso.
Éste será el último otoño que pasaré en esta casa…
Cerré la puerta del baño tras de mí y mientras me quitaba la pijama intenté despejar mi mente de tales e inútiles pensamientos.
Valla, con que ya es otoño…
Pensé emocionada mientras esperaba junto a Sasuke la llegada de Naruto.
Ding Dong Dang…
Se escuchó la segunda campanada proveniente de la escuela anunciando que las clases pronto comenzarían.
— ¡Rayos! — masculló Sasuke impaciente echándole otro vistazo a su reloj. — Si no llega en dos minutos más, nos vamos Hinata.
Asentí con la cabeza sabiendo de antemano que no sería así. Siempre terminaba alargando el tiempo límite hasta que Naruto llegara. Casi diario esta es la misma historia, Sasuke y yo esperamos a Naruto en el puente de madera para ir juntos a la escuela, pero por una u otra razón siempre llega tarde provocando que corramos todo el camino para que la profesora no nos regañe.
Sé que a pesar de su apariencia tan fría e intolerante, Sasuke es una persona muy amable y considerada y más aún cuando se trata de nuestro rubio amigo.
— ¡Ese Naruto! — Replicó Sasuke furioso. — Siempre sale con lo mismo y ya me tiene cansado — Comenzó a patear el barandal del puente una y otra vez hasta que se escuchó un fuerte tronido. Ambos nos quedamos helados.
— S-Sasuke-kun… — Agregué asustada. — Si n-nuestros padres se enteran q-que andamos causando daños a la propiedad p-pública…
— L-lo sé. — Respondió volteándome a ver lentamente con la cara azul. — Creo que…
— ¡HAY QUE CORRER! — La estruendosa voz de Naruto se escuchó por la orilla del rio captando inmediatamente nuestra atención.
Veía aliviada como se acercaba rápidamente a nosotros. ¡Qué bueno que ya está aquí, ya es muy tarde! Pensé mientras él nos pasaba de largo.
— ¿Pero que hacen ustedes dos aún allí parados? — Agregó tan alegre como siempre. — Ya es muy tarde ¡Apresúrense!
— N-Na-ru-to… tu… — Dirigí nerviosamente mi mirada hacia Sasuke ante sus leves susurros previendo su reacción. —… eres un ¡¡IDIOTA!! — Gritó tan fuerte que las aves que estaban a nuestro alrededor volaron asustadas. Por parte de Naruto solo se escucharon unas carcajadas provocando el aumento de ira en Sasuke.
— ¡Hinata! — Me llamó repentinamente. — ¡Tenemos que alcanzarlo! — Dijo echándose a correr en dirección a Naruto.
— S-si… — Respondí rápidamente comenzando a correr, manteniendo la mirada fija en el suelo para no tropezarme, sosteniendo con una mano mi bufanda para que el viento no se la llevara mientras corría tras de ellos, tratando inútilmente de alcanzarlos.
Alcé la mirada y Sasuke ya había rebasado a Naruto, por lo cual éste último le reñía haciendo exagerados ademanes. Quise reírme pero estaba más ocupada tratando de no perder el poco aliento que me quedaba. Que pésima condición tengo. Pensé.
— ¡Apresúrate Hinata ó llegaremos tarde! — Replicó Naruto tratando de mantener el paso de Sasuke pero sin dejarme atrás.
Corría lo más rápido que mis pequeños y escuálidos pies me permitían, mientras en mi interior intentaba aplacar la impotencia que sentía al verme tan débil, torpe y poco atlética.
— S-si… Y-ya voy… — Dije jadeante mientras trataba con todas mis fuerzas aumentar la velocidad e ignorar el que mis piernas comenzaran a entumirse.
El sendero ahora tapizado de infinitos tonos naranjas y dorados parecía interminable. A solo unos metros de distancia se encontraba la pequeña vereda que llegaba justo a la casa de Sasori, el marionetista. Apresuré el paso durante ese tramo sin intentar siquiera el ver en esa dirección.
A decir verdad, Sasori-san no siempre se me hizo aterrador; es más, la primera vez que lo vi cuando recién llegó al pueblo hace unos tres años, me pareció una persona agradable, hasta que Sai nos comenzó a contar historias aterradoras sobre ese sujeto y sus marionetas, provocando que le temiera más que a cualquier monstruo.
Incluso ahora a mis ocho años me sigue pareciendo espeluznante cada vez que lo veo por el pueblo o merodeando en el bosque buscando madera para sus muñecos terroríficos. Un escalofrío corrió a través de mi espalda al siquiera imaginármelo.
Ding…
El ahora cercano sonido de la campana me sacó abruptamente de mis pensamientos.
— ¡Hinata vamos! ¡Ya es la última campanada!… — Repitió Naruto nervioso. — ¡Ah!, Kurenai-sensei se molestara si llegamos tarde otra vez. — Agregó aumentando la velocidad.
— Idiota… — Le respondió Sasuke haciendo lo contrario y tomándome sorpresivamente de la mano — No tendría que estarse presionando de esta manera si no te hubieras tardado tanto en llegar al puente.
— ¡Cállate Sasuke! — Gritó molesto. — ¡Maldición! — Susurró después de un rato — Lo siento Hinata, por mi culpa estas esforzándote de más.
— N-no hay problema N-Naruto-kun.
Por fin dimos la última vuelta al sendero quedando frente a la escuela. Entramos en el edificio, quitándonos rápidamente nuestros zapatos y seguimos hasta estar frente a nuestro salón. Paramos abruptamente para recuperar el aliento. Naruto abrió lentamente la puerta y Kurenai-sensei ya nos estaba esperando con las manos en la cintura y el seño fruncido.
— Ustedes tres… ¡Llegan tarde otra vez!
— Todo fue culpa de Naruto. — Agregó Sasuke señalando al aludido.
— ¡Sasuke tu… traidor! — Replicó furioso Naruto.
— ¡Silencio los dos! No importa quien tuvo la culpa, el hecho es que los tres volvieron a llegar tarde.
— Lo sentimos… — Agregamos los tres al mismo tiempo.
— Espero que no se vuelva a repetir. — Exclamó ya más calmada dándonos la espalda. —Pasen a sus asientos, empezaremos con la clase.
— Vaya, parece que se le ha olvidado darnos un castigo jeje… —Susurró Naruto para que la sensei no escuchara.
— Ah, por cierto, de castigo se quedarán los tres a hacer la limpieza del salón. — Nuestros compañeros se empezaron a burlar.
— ¡Qué tonto eres Naruto! — Le reclamó Sasuke dándole un golpe en la cabeza.
Naruto comenzó a reclamarle de manera ruidosa, provocando que la sensei volviera a llamarle la atención y lo dejara de pie durante las primeras horas de clase.
La escuela se acabó más rápido de lo que imaginé y sin complicaciones mayores aparte de que a la hora del descanso mis amigas me atacaran con miles de preguntas sobre Sasuke y quejas de Naruto. Me alegré de que fuera viernes, eso significaba que mañana estaríamos libres de hacer lo que quisiéramos.
— ¡Nos vemos luego Hinata-chan! — Agregaron Sakura y Tenten despidiéndose.
— Nos vemos. — Respondí para luego dejarme caer sobre mi escritorio mentalizándome sobre el que nuevamente nos dejaran hacer el aseo del salón.
— ¡Maldito Naruto! — Replicó Sasuke aventándole un trapo a la cara. — Todo es tu culpa, pero ni creas que te estaremos esperando la próxima vez.
— Jeje, di lo que quieras Sasuke, pero tengo mis razones para haber llegado tarde.
— ¿Razones? — Preguntamos Sasuke y yo intrigados.
— Me quedé despierto toda la noche tramando un plan para apoderarnos del escorpión de madera.
— ¿¡Qué!? — Cuestioné exaltada. — ¿E-el escorp-pión d-de m-madera de S-Sasori-san?
— ¡Pero tú sí que eres un idiota Naruto! El entrar a la casa de ese sujeto es un suicidio. ¿Qué harás si ese sujeto nos captura y se roba nuestras almas?
Cerré mis ojos fuertemente ante tal posibilidad, yo no quería que mi alma terminara encerrada dentro de una marioneta cumpliendo a voluntad los deseos de ese sujeto tan aterrador.
— ¡Correré el riesgo!
— Idiota, no deberías de creer todo lo que Sai te diga, en realidad no estamos seguros de que esa información sea cierta.
Sai. Recordé que era amigo de Sasori a pesar de que era tres años menor. No he olvidado aquella vez que Sai nos contó sobre eso cuando jugábamos en el lago y Naruto preguntó si no había una forma de que los deseos se volvieran realidad.
Flas Back
— ¡Pues claro que es verdad niños! — Agregó Sai con la típica sonrisa falsa en su rostro.
— No te creo nada. — Esbozó Sasuke.
— Que sí, yo mismo lo he visto y hasta me dejó usarlo una vez.
— ¿Estás diciendo que ese escorpión de madera realmente cumple los deseos? — Preguntó Naruto asombrado. — Como lo esperaba de ese marionetista roba almas.
— Así es Naruto, Sasori tiene en su poder ese objeto tan poderoso, el cual utiliza para obtener las almas de los niños.
— S-Sai-san, ¿Es que no t-te da miedo estar c-con él? — Pregunté temerosa.
— Claro que si Hinata-chan, es por eso que me he hecho su amigo, para que no robe mi alma. — Tragué saliva.
— Y si solo roba las almas de los niños ¿Por qué temes que robe la tuya si ya tienes 17?
— Pues verás Sasuke, él puede robar las almas de cualquier persona, pero me ha dicho que prefiere la de los niños pues es más fácil de atrapar. — Se rió, tal vez por como nuestros rostros debieron lucir en ese momento. — Bueno niños, yo ya les he dicho todo lo que se, ya es problema de ustedes si lo creen o no. Nos vemos.
Una vez que Sai se había perdido en el bosque Naruto habló.
— Tenemos que apoderarnos de ese escorpión. — Añadió sumamente emocionado.
— Rayos Naruto eres un crédulo idiota.
Miré a Sasuke y aunque le dijo eso a Naruto, en su mirada también se podía distinguir la curiosidad y emoción que Naruto reflejaba.
Fin del Flash Back
— Y puedes decirme¿Cómo piensas que haremos eso? ¿Eh? — La pregunta me hizo salir de mi ensueño.
— ¡Tonto Sasuke! Tu siempre subestimando mi inteligencia. He recolectado información de manera ardua y precisa.
— Con eso quieres decir que volviste a hablar con Sai ¿No es verdad?
— C-claro que no… — Respondió Naruto desviando la mirada. Con que eso era. Pensé. — Como sea, Sasori saldrá hoy por la tarde al bosque a conseguir más madera para sus marionetas roba almas, lo cual nos dará el tiempo suficiente para entrar en su casa y apoderarnos del escorpión de madera.
— ¿N-no es eso m-muy arriesgado N-Naruto-kun? — Cuestioné.
— No te preocupes Hinata-chan, tú no entrarás a la casa. — Un gran alivio recorrió mi cuerpo al escucharlo decir eso. — Tengo una tarea más importante para ti. — Una sonrisa zorruna atravesó su rostro, haciendo que los escalofríos aumentaran. Tenía el presentimiento de que algo saldría mal, muy mal.
Fin del Capítulo I
He aquí el un capítulo más, espero les haya gustado y no se alarmen por la diferencia de edades entre Sasori y Hinata, todo está fríamente calculado.
Gracias por leerme, por agregar esta historia a sus alerts y favoritos, me animan a continuar.
Agradecimiento especial por los maravillosos reviews a:
Kaya-hime*// xXxMinimixXx*// mitzu_kivampirx*// Layill*//UchihaHinataChan*// Hinata sHiki no Akasuna*// love-isaq*//
Hinata sHiki no Akasuna: Con gusto me gustaría ayudarte a subir tus fics, mándame tu dirección mediante un mensaje privado para que pueda ayudarte, si gustas.
Bueno, no olviden dejar su review con sus críticas, sugerencias, dudas, etc. Nos leemos pronto. Bye ;3
