Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen a mí sino a Kishimoto-sama.

Advertencia: Sasohina,AU/UA y algo de Ooc.

Aclaraciones y agradecimientos al final, así que disfruten la lectura.

Capítulo II

Malas e inesperadas noticias

Mi corazón latía ansioso mientras en mi cabeza mi nerviosismo y cobardía incitaban los peores escenarios sobre el desenlace de nuestra próxima "pequeña aventura", tal y como Naruto había descrito a nuestros futuros actos de vandalismo infantil.

El mal presentimiento no se me quita. Pensé al soltar un profundo suspiro.

De un fuerte portazo cerré la habitación tras de mí y con paso apresurado bajé las escaleras.

— ¡Saldré a jugar con mis amigos mamá!— Grité dejando a un lado mis pantuflas y colocándome unas pequeñas botas rojas.

— Está bien, — respondió desde la sala donde ella y mi pequeña hermana Hanabi jugaban — pero ponte un abrigo, hace frío afuera.

Observé una vez más mi atuendo y al verme llevar un sweater grueso con cuello de tortuga debajo de mi vestido decidí tomar sólo la larga bufanda del perchero. Así cuando tenga que huir, el abrigo no me restara velocidad. Pensé simplonamente.

Salí de la casa y me apresuré hacia el puente donde se suponía que Naruto y Sasuke me esperaban.

En todo el trayecto me arrepentí de haber agarrado ese grande y estorboso pedazo de tela y no el abrigo tal y como mi mamá me había sugerido.

— Soy patética. — alegué luchando contra el viento por mantener la bufanda alrededor de mi escuálido cuello y también alejada de los interminables arbustos en los que ya se me había atorado poco más de seis veces.

Con esto definitivamente terminaran atrapándome. De nuevo la cara de Sasori entre todas sus marionetas roba almas se abrió paso en mi mente provocándome un profundo escalofrío; al instante el escenario cambió y ahora me encontraba en una oscura habitación admirando impotente sus grandes ojos rojos y su macabra sonrisa mientras manejaba mi nuevo cuerpo hecho de madera.

—Que miedo… — susurré intentando alejar esos pensamientos, pero era inútil, ni con la bufanda sofocándome el cuello por las infinitas vueltas que ya le había hecho dar, podía alejar de mi cabeza que todo este asunto del escorpión de madera era muy mala idea.

Sacudí la cabeza violentamente y me concentré en el paisaje para así despejar un poco mi mente. Todo saldrá bien, todo saldrá bien. Continuaba repitiéndomelo una y otra vez, tal y como Sasuke me había sugerido hace unas horas.

Flash Back

— S-sigo pensando q-que esto es una mala idea Naruto-kun.

— ¡Vamos Hinata-chan! No seas tan pesimista, será como quitarle un dulce a un bebe.

— P-pero, ¿No sería eso robar? ¿Y qué pasará si nuestros padres se enteran?

— Olvida a nuestros padres, — alegó Sasuke al frente del salón donde limpiaba la pizarra — ¿Qué pasará si Sasori nos atrapa? ¿Cómo sabemos que en realidad va a salir esta tarde? ¿Realmente podemos confiar en ese tonto de Sai? Yo no sé ustedes, pero yo tengo mis dudas sobre la confiabilidad de ese sujeto.

— E-entonces será mejor q-que no hagamos tal cosa ¿n-no creen? — susurré escudándome con la escoba.

Naruto, quien se encontraba sentado al borde de la ventana rió ante mis palabras y de un salto se coloco a mi lado.

— Hinata-chan, — alegó despreocupadamente recargándose en mi hombro — hace poco nos contaste muuuy triste a Sasuke y a mí sobre algo que deseabas mucho y tus padres no habían querido darte, ¿Qué era eso?

— B-bueno yo… — mis mejillas estaban encendidas ante su cercanía y pequeños temblores de alegría se extendían sobre mi cuerpo al recordar tal objeto — yo quería u-un o-osito de peluche que vi en l-la juguetería… — susurré la última palabra mientras ocultaba mi rostro apenado. Él retiró su brazo y pude sentirme un poco aliviada.

— Y tu Sasuke, — lo señaló con el dedo — ¿No deseabas que "él" regresara de la universidad aunque fuera por corto tiempo para jugar contigo?

— ¿De qué hablas? — dijo cruzándose de brazos. — ¡D-de ninguna manera quiero verlo!

— ¿Eh? ¿De verdad? — Esbozó Naruto con una amplia sonrisa burlona — Entonces… ¿Qué es…esto? — sacó de su bolsillo un arrugado pedazo de papel. — Hace poco la sensei nos dejo de tarea hacer una carta alguien a quien admiráramos ¿No es así Sa-su-ke-chan~?

— Na-Naruto no me digas que tu… — un aura llena de ira envolvió su cuerpo — ¡Maldito idiota! ¡Devuélveme eso ahora mismo! — arrojó el borrador hacia Naruto con una fuerza abrumadora y éste impactó la cara del rubio de la misma forma dejándole confundido y con una marca de tiza en forma de rectángulo.

— ¡Con que esas tenemos Sasuke! Recuerda que tú te lo buscaste… — lo miró con unos ojos llenos de odio haciendo que tanto a Sasuke como a mí se nos escurriera una pequeña gota de sudor. Tomó el papel y comenzó a leerlo en voz alta — "Querido Itachi-nii-san, se que ha pasado mucho tiempo desde que te fuiste de la casa para estudiar pero…

— ¡Cállate! ¡Devuélveme esa carta Naruto! — comenzó a perseguirlo por todo el salón hasta que finalmente logró arrebatársela al darle tremendo golpe en la cabeza con una silla.

— Te lo tenías bien merecido… — replicó guardando la carta en la bolsa de su playera pero sin poder evitar el sonrojo que Naruto le había provocado — Y para que lo sepan, sólo escribí esa carta porque mi madre me obligó, además sólo quiero que Itachi venga para poder hacerle pagar por todas las bromas que solía hacerme y nada más.

— Claro… — Alegó Naruto girando los ojos y sobándose el enorme chichón que le había quedado en la cabeza — Como sea, todos queremos algo, pero no lo conseguiremos quedándonos sentados sin hacer nada, debemos luchar por nuestros sueños y además robando ese escorpión de madera evitaremos que más niños sean prisioneros de ese extraño individuo. ¡Imagínenlo, seremos vistos y venerados como héroes por todo el mundo!

— Na-Naruto-kun… — me alegré ante la idea de librar al mundo de sus malas obras. Segundos después una pregunta vino a mi mente. — Y… ¿Cuál es tu deseo?...

— Jeje, eso es un secreto Hinata-chan. — Posó su pie en el marco de la ventana y el viento revolvió sus cabellos dorados haciéndolo parecer verdaderamente un héroe. Lo miré tontamente con los ojos llenos de confianza y aprobación.

La realidad pronto volvió a golpearme en la cara y me quejé. Sasuke suspiró rendido.

— No te preocupes Hinata yo estaré cuidándote, tú solo repite que "todo estará bien" si aún te sientes preocupada, además si no lo ayudamos, el muy idiota puede meterse en serios problemas.

— ¿A quién llamas idiota, Sasuke estúpido?

— Gracias Sasuke-kun… — susurré un poco más tranquila, aunque fuera solo por ese momento.

— Nunca contestaste a mi pregunta Naruto, ¿Podemos realmente confiar en Sai?

— Mira que tarde se ha hecho, ¡Tenemos que apurarnos a limpiar el salón!

En ese instante tanto Sasuke como yo dudamos de la facultad mental de nuestro hiperactivo amigo.

Fin del Flash Back

El fuerte sonido del rio me anunciaba que el puente ya estaba próximo, al dar otra vuelta en el sendero finalmente pude visualizarlo. Enseguida noté como Naruto y Sasuke ya estaban ahí.

— ¿Qué? — gritó Naruto tan animadamente como siempre. — ¿Fuiste tú el que rompió de esta manera el barandal del puente?

— ¡No grites!, además, ¡Todo fue tu culpa por no apresurarte esta mañana!

— Mmm… tal vez debería hablarle a tu padre sobre esto — agregó Naruto con toda la intensión de fastidiar a Sasuke — ¿Crees que sea capaz de arrestar a su propio hijo?

— ¡Naruto tu…! — contestó Sasuke furioso.

— Naruto-kun, Sasuke-kun, dejen de pelear por favor. — Pedí amablemente al inquieto par mientras me acercaba precavidamente. Al parecer el viento era mucho más fuerte en ese lugar, se podía sentir casi como si te estuviera empujando.

— Ja, es broma Sasuke, es broma…

— ¡Tsk! será mejor que nos pongamos en marcha, seguramente Sasori ya habrá salido de su casa. Sólo tenemos una oportunidad, así que será mejor que no olvidemos nada.

Emprendimos la marcha entre el bosque alejados del sendero por si acaso él decidiera ir en nuestra dirección.

— Sai dijo que tendremos al menos unos 40 minutos para entrar y sacar el escorpión. Mencionó que se encuentra sobre un gabinete en su cuarto de trabajo y por "cuarto de trabajo"… ¡Me refiero al lugar donde crea sus innumerables marionetas diabólicas!

— No somos tontos Naruto, sabemos lo que quiere decir. Ahora dime como entraremos.

— Según Sai, podemos entrar por la ventana de la cocina pues casi nunca tiene el seguro puesto. Esta mañana fui a medir la distancia que tiene del suelo y es muy alto, así que necesito que me ayudes a entrar por allí, después yo iré a abrirte la puerta para que me ayudes a buscar el estudio, mientras tanto Hinata se quedará escondida fuera en un arbusto que está allí cerca para vigilar sólo por si acaso, pues dudo que nos tardemos tanto tiempo dentro.

— E-está bien, me esforzaré. — suspiré aliviada, al parecer mi trabajo sólo sería esconderme hasta que ellos consiguieran nuestro objetivo. Mi cuerpo se liberó de la mayoría del estrés.

— ¡Ah! se me olvidaba, — señaló Naruto repentinamente, yo continuaba feliz y no presté mucha atención — Hinata, tú serás quien se encargue de esconder el escorpión de madera y de llevarlo a la escuela mañana.

— Claro yo… e-espera… ¿¡Q-QUEEÉ!?


‹‹En otras noticias, al parecer se acerca una fuerte tormenta que azotará a varias regiones del país, principalmente los pueblos de…, …, Konoha, …, … y …. Sugerimos tomar las precauciones necesarias.››

Bostecé un par de veces, miré el reloj y después por la ventana de la sala, las nubes comenzaban a nublar el cielo y los árboles se estremecían por las fuertes ráfagas de viento.

— Ah, ya se me hizo tarde para ir con Sasori. — Susurré — Será un problema para los niños si él se queda a esperarme, será mejor que le llame para avisarle que no iré.

Me levanté cansadamente del suelo donde descansaba cómodamente en un cojín gigante. Me dirigí hacia el teléfono y marqué el número de la casa de Sasori; después de tres timbrazos contestó el teléfono.

Sai: ¿Sasori? Soy yo, tu mejor y único buen amigo.

Sasori: Lo siento, no te conozco, voy a colgar…

Sai: ¡Espera! Soy Sai.

Sasori: ¿Ahora qué quieres Sai?

Sai: Llamé para decirte que no podré acompañarte como prometí, así que no necesitas esperar más por mí. Deberías marcharte, pronto habrá una…

Sasori: ¿Esperarte? ¿Crees que te estaba esperando? Pobre iluso, escuche desde la mañana que habría una gran tormenta esta tarde, así que fui a buscar material en la mañana, ni de broma pienso salir ahorita.

Sai: ¿Qué? ¿Entonces no piensas salir para nada?

Sasori: ¿Estas sordo? No pienso salir con esa tormenta que se avecina, así que si no tienes algo más que decirme… Adiós.

Tut… Tut… Tut…

— Maldito, me colgó de repente. — Miré nuevamente por la ventana y el clima parecía empeorar minuto a minuto — Rayos, espero que sus padres no los hayan dejado salir a causa de la tormenta. Si, tal vez ni siquiera los dejaron salir, después de todo aún son solo unos niños. Bueno, — bostecé nuevamente — será interesante esperar hasta mañana para ver qué fue lo que sucedió… jaja…


— Por fin llegamos, será mejor que hagamos esto rápido, parece que lloverá pronto.

— Tienes razón Sasuke. Hinata-chan quédate detrás de ese arbusto, no hagas ni un solo ruido ¿Me oíste?

— S-si. Naruto-kun, Sasuke-kun, tengan mucho cuidado por favor.

— Je, no te preocupes Hinata-chan, ya verás que cuando menos sientas ya estaremos todos en nuestras casas riéndonos por nuestro triunfo.

— Naruto tiene razón Hinata, tú sólo espera aquí, ya volvemos.

Sólo pude asentir con la cabeza y mientras se alejaban una fuerte ráfaga de viento me estremeció tan fuerte que parecía que me iba a llevar. Miré hacia el cielo nublado y el mal presentimiento empeoró. Apresúrense. Pensé inquieta.

Me acurruqué aún más entre las ramas llenas de hojas secas que eran arrastradas bruscamente.

Me concentre en visualizar mi casa junto con mi familia para que el tiempo se me fuera más rápido pero… ocurrió completamente lo contrario.


Después de colgar el teléfono me coloqué nuevamente los lentes y me dirigí de vuelta a mi habitación. Maldije a Sai internamente por interrumpirme a mitad de mi lectura. Subí pesadamente las escaleras y entré a mi cuarto dejando la puerta abierta.

Antes de sentarme en el pequeño sofá miré por la ventana como las hojas de los árboles erran arrancadas bruscamente por el implacable viento. Aunque ese fuera un fabuloso espectáculo no logré despertar en mi interior los mismos sentimientos de esta mañana y eso me tranquilizó. Parece que he vuelto a la normalidad. Pensé sentándome lentamente.

— Si que soy una persona extraña. — Alegue indiferente volviendo a sumergirme en mi libro.

Fin del capítulo II

¡Ah, no me maten por favor! me disculpo enormemente por la tardanza pero había muchas cosas que hacer. Espero les haya gustado el capi.

Kanako: Contestando a tu duda sobre la edad de los personajes pues… Hinata tiene 8 años y Sasori 20, es por eso que dije que no se alarmen por la diferencia de edades pues todo está fríamente calculado.

Gracias por seguir agregando mi historia a sus favoritos, alertas y un agradecimiento especial a todas aquellas personas que me animan a continuar con un maravilloso review.

Gracias a:

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