Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen a mí sino a Kishimoto-sama.

Aclaraciones: Sasohina, AU/UA y algo de Ooc.

Capítulo III

¿Logrando nuestro objetivo?

Respiré profundamente un par de veces tratando de despejar mi mente aunque fuera un poco. Una vez habiendo escondido a Hinata comenzamos a caminar al rededor de la casa buscando la dichosa ventana de la cocina.

El viento estaba muy inquieto, deseaba terminar con todo esto antes de que la tormenta que parecía avecinarse nos alcanzara.

Un pie tras otro, tratando de ser lo más cautelosos posible. Concéntrate, concéntrate. Me repetía una y otra vez en mi mente pero al parecer esto era imposible…

— Naruto… ¡Tu aliento sobre mi cuello no ayuda en nada! — Me volteé bruscamente para alejarlo con un golpe.

— ¡Ahh! ¡Sasuke, eso dolió!

— Si vas a actuar como un gatito asustado mejor no hubieras venido… ¿Pero de que estoy hablando? ¡Esta estupidez fue tu idea en primer lugar! — Estaba a punto de golpearlo nuevamente cuando una fuerte ráfaga de viento arremetió contra nosotros.

— ¿Y-yo? ¿Asustado?… — miró mi rostro por un instante — ¡Como si fuera a perder contra ti! ¡Tooonto! — Me sacó la lengua.

— A veces no tengo ni la más mínima idea de lo que hablas. — Me di la vuelta y continué avanzando.

Tras otros molestos y desesperantes insultos de su parte, finalmente nos encontramos frente a la ventana de la cocina. Estaba abierta tal y como Sai había mencionado pero estaba demasiado alta para que cualquiera de los dos pudiera alcanzarla sin ayuda.

— Oye Naruto ¿Por qué no mejor...?

— ¿Qué haces ahí parado Sasuke? —Susurró intentando alcanzar el marco de la ventana — ¡Ayúdame a entrar!

— Ponme atención Naruto, te estoy diciendo que...

— ¡Aja! — me ignoró — Ya sé lo que te pasa, — comenzó a decir mientras emitía una sonrisa burlona — de seguro ya estás asustado ¿No es así?. ¡Pero qué gracioso, jeje!, pareces un niñito Sasu-chan~

— ¿Qué dices? ¡Pero si eras tú el que hace rato…! Ahh, olvídalo. — Respondí cansado — ¿Y porque susurras si no hay nadie?

— Aunque Sasori no esté ¿No crees que tendrá a unas cuantas almas cuidando de su casa? Será mejor no hacer mucho ruido, no quiero ser capturado.

— D-deja de bromear, — un espasmo recorrió mi cuerpo ante la idea.

— Mejor apresurémonos, Hinata-chan nos espera. — Insistió — Ahora Sasuke, ponte de rodillas para que pueda subir.

— Pero...

— ¡Deja de quejarte y hazlo de una vez!

Era inútil tratar de razonar con él y no teníamos tanto tiempo como para desperdiciarlo discutiendo.

Tras un largo suspiro de mi parte me coloqué en el suelo para que él pudiera usar mi espalda como apoyo y así subir.

— No vayas a romper nada una vez que estés dentro, trata de ser cuidadoso.

Cuando dejé de sentir su peso en mi espalda me levanté, sacudí mis manos y rodillas y me encaminé a la puerta trasera que estaba más adelante.

Al poner mi mano sobre la perilla dos fuertes estruendos -uno tras otro- se escucharon dejándome paralizado.

Giré la perilla que como lo suponía no estaba cerrada y corrí dentro de la casa.

— ¿¡Qué fue lo que te dije idiota!

— ¡Auch, auch! —se levantó del suelo mientras se sobaba el trasero — lo siento, me resbalé.

— ¿Qué habría pasado si hubiera habido alguien? — Le reproché.

— ¡Ya dije que lo siento! Ese relámpago de hace un momento me asusto. ¡No, quiero decir que me sorprendió!

— Si, aja, como sea, apresurémonos.

— ¡Espera un momento Sasuke! ¿Cómo fue que entraste?

— Por esa puerta. — Señalé tras de mí.

— ¿Por qué no mencionaste eso antes? ¡Me hubiera evitado el golpe!

— Traté de decírtelo y no me escuchaste. Como sea, si no te has dado cuenta ya estamos dentro.

— ¿Dentro? — Unos segundos pasaron antes de que su cerebro pudiera procesar la información — ¡Ah, es cierto! — Golpeé la mano contra mi frente ante su incorregible estupidez.

Comencé a recorrer con la mirada el lugar y tras tragar saliva, ambos comenzamos a caminar.

— Para ser un marionetista diabólico roba almas ésta casa se ve muy normalita.

— Tienes razón, — contesté — tal vez demasiado.

Pasó un buen rato antes de que volviéramos a decir algo. Agradecí que Naruto se hubiera mantenido callado un poco, supuse que la atmosfera del lugar y la situación en la que nos encontrábamos lo habían hecho ponerse serio al menos por una vez.

— Será mejor que nos separemos Naruto. — Me animé a decir.

Giré mi cabeza ante su silencio y noté con temor que él ya no estaba. Lo busqué desesperado con la mirada.

— ¿Pero qu...

— ¡Ah! ¡Sasuke ven!

Comencé a correr inmediatamente en la dirección del grito, encontrándome ahora en el baño.

— ¿Qué pasa? ¿Lo encontraste?

— No, es algo aún más sorprendente, lo que acabo de descubrir es que... ¡Él utiliza el mismo champú que yo! — dijo señalándome la botella azul. Una vena se marcó en mi frente de forma instantánea. — Puede ser un asqueroso roba almas pero me doy cuenta que le gusta que su cabello quede sedoso y manejable como el mío. — Sacudió su cabello con una mano.

— Ya veo, ya veo... ¡Idiota! — Golpeé fuertemente su cabeza lleno de furia — ¿Qué tiene eso de sorprendente? ¿No te das cuenta cuáles son tus prioridades en estos momentos?

— ¡Sasuke imbécil! No tenías por qué haberme golpeado, yo solo decía...

— ¿Eres tonto o qué? — continué reprochándole. — ¿Qué vamos a hacer si él regresa y aún no encontramos el escor...?

— ¿Te refieres a éste? — Sacó de su bolsillo el pequeño escorpión tallado en madera.

— ¿Pero cómo? — me pregunté asombrado.

— Jeje, soy súper habilidoso aunque no lo parezca. Asómbrate con mi grandeza Sasuke y venérame el resto de tu vida, jujuju. — volví a golpearlo en la cabeza mientras tomaba el escorpión de su mano.

Volvió a quejarse por el golpe pero lo ignoré.

— Parece ser que sus ojos están hechos de alguna joya — comenzó a decir — pero no se que...

— Son un par de pequeños rubíes.

Ambos nos quedamos helados al escuchar aquella voz que provenía detrás de nosotros.

Volteamos lentamente desando que aquello sólo fuera un cruel producto de nuestra imaginación, pero lamentablemente no lo era.

Quien estaba ante nosotros era el mismísimo y aterrador Sasori, cruzado de brazos apoyado contra la puerta, bloqueándonos la salida.

No puede ser. Pensé desconcertado. Por más rápido que fuera; según la información de Sai, era imposible que llegara tan pronto. ¡Maldición! ¡Ese Sai nos mintió!

Se escuchó un fuerte estruendo, iluminando de manera casi instantánea el cuarto de baño. También percibimos otra fuerte ráfaga de viento afuera durante un pequeño instante que nos pareció eterno.

Mi cuerpo temblaba. Miré de reojo a Naruto que al parecer estaba en las mismas que yo.

— Y bien niños, — Ambos tragamos saliva — Podrían decirme... — siseó de forma calmada — ¿Qué es lo que están haciendo en mi casa cuando se avecina una tormenta? y más importante aún, ¿Con mi preciado escorpión?

Naruto y yo nos miramos y asentimos al mismo tiempo, sabíamos que algo debía hacerse inmediatamente, antes de que él hiciera su primer movimiento para quitarnos nuestras almas.

Apreté con fuerza el escorpión que tenía en la mano y tras un "¡Ahora!" por parte de Naruto, ambos nos echamos a correr hacia él.

Fin del capítulo III

¿Intrigados? Espero que si jeje. Sé que quedó cortito, pero prometo que el siguiente será más largo. Gracias por la paciencia y el apoyo, espero que les haya gustado.

Un enorme agradecimiento a todas(os) mis lectoras(es) por seguir leyendo estos desvaríos, también por seguir agregando este extraño fic a sus alertas y favoritos, pero en especial a todas aquellas personas que se molestan en dejarme un valiosísimo review. Muchas, muchas gracias, ustedes me animan a continuar. (^_^)/

Gacias a:

Harukauzaki*/ LoVeLi-NeE*/ Tanuki sempai */ Kanako*/ Anni x3*/ Kaya-hime*/ Yue yuna*/ Layill*/Mari-chan Uchiuga*/ Akira-chan*/ love-isaq*/ mitzu_kivampirx*/ Dark grow*/

Ely Uchiha*/ UchihaHinataChan*/ Hinata sHiki no Akasuna*/

Si se me olvido algún nombre avísenme!

Nos leemos pronto y no se olviden de dejar su review con sus críticas, dudas, sugerencias, etc.