Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.

Veridis Quo: La dama en la pintura

– ¡Es una obra magnífica!

El artista asintió en agradecimiento, con fino cuidado controló cada pincel impregnado con pigmento sobre el lienzo. Orientó su vista hacia la modelo, la observó en detalle capturando con sus ojos su imagen para luego bajar la mirada, su mano reprodujo a la joven creando trazo a trazo un retrato suyo.

Shapner se volteó hacia la señorita que estaba siendo retratada, su prometida se mantenía lo más quieta posible para sostener su pose. Videl siendo la hija de un acaudalado terrateniente, había conocido durante años a muchas personas de alta sociedad, a medida que fue creciendo, su padre recibió cada vez más peticiones de matrimonio para ella.

– ¡A tu padre le encantará!

El joven rubio la cortejó por varios meses, él la conoció en una de las tantas fiestas de sociedad a las cuales asistía. Lentamente se fue ganando la aprobación de Mr. Satán, hasta el punto de aceptar su compromiso. Ella se sentía a gusto con su compañía, Shapner era muy galante con ella y la visitaba varias veces a la semana.

– ¿Puedo tomar un descanso?

– Claro que sí, tomemos un receso de diez minutos–respondió.

Videl por fin sintió alivio, había permanecido sentada sosteniendo una sombrilla sobre ella por dos horas. Los sirvientes del pintor inmediatamente le ofrecieron una bebida, compartiendo el gusto por el vino que tenía su padre, pidió dicho líquido. Mientras Shapner y el pintor conversaban, ella paseó por el estudio del artista admirando sus otras obras.

Paisajes montañosos, ilustraciones de ciudades…y sobre todo, retratos de personas. La hija de Mr. Satán se topó con una pintura en particular que le trajo malos recuerdos, colgada en una pared se hallaba la imagen de una mujer rubia elegantemente vestida. Videl no recordaba el nombre de la mujer, pero sí tenía el fresco recuerdo de haberla visto varias veces en su casa.

Aquella mujer sostenía largas reuniones con su padre, y sus visitas siempre ocasionaban fuertes discusiones entre ellos. Videl nunca supo el motivo exacto de sus conversaciones, su madre solía alejarla para no escuchar nada al respecto. La joven nunca entendió por qué su padre seguía permitiendo las visitas de dicha mujer, Videl no dudaría en echarla fuera de su hogar.

– Ven cariño, continuemos–Shapner la llamó.

Videl regresó mientras terminaba de saborear su vino, al beber apresuradamente una pequeña cantidad del licor se derramó sobre su vestido. Molesta por su torpeza, sacó de entre sus ropas su delicado pañuelo de seda, en aquella tela estaban bordadas las iníciales de su nombre. Cuando se colocó de nuevo en su posición, no notó que su pañuelo cayó al suelo.

El pintor continuó retratándola, Shapner mientras bebía admiraba tanto a su prometida como a su imagen en el lienzo. Una hora más tarde, la pareja se retiró del estudio de pintura. Sin que ninguno lo notara, una mano tomó el pañuelo del suelo para luego llevárselo.

Continuará…