Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.
Veridis Quo: En la línea de fuego al atardecer
Audaz, emprendedor y firme, así describían a Mr. Satán los hombres de negocios que hacían tratos con él. Gracias a sus empresas de ferrocarriles y minería, fue ganando más y más dinero hasta convertirse en un respetado miembro de la burguesía. Con sus ganancias fue capaz de construir la capital de su imperio, una enorme y magnífica mansión que lo albergaba a él junto a su familia.
– La señora Westinghouse lo busca–uno de sus sirvientes le alertó.
– Esa mujer es muy testaruda, no sabe aceptar un no por respuesta–afirmó Mr. Satán–déjela pasar.
A lo largo de los años había efectuado cientos de negocios, conoció a muchos tipos diferentes de inversionistas y empresarios, pero aquella mujer era única. Rose Westinghouse, ese nombre era el de una desconocida, que apareció de la nada en su puerta hacía ya unos meses para según ella, realizar importantes acuerdos comerciales, aunque él la miraba como una mujer sin importancia.
– Veo que no ha perdido el gusto por el buen vino.
– Y yo veo que usted sigue igual de insistente–dijo al verla llegar con un individuo desconocido para él.
– Si cree que vengo a comprar su empresa se equivoca, esta vez vengo con una propuesta nueva–respondió la mujer rubia.
– Entiendo, sólo espero que esta conversación no termine como la última.
– Le garantizo que no será así–alegó el acompañante de la mujer.
– ¿Y usted es?
– Él es mi hermano–Rose contestó rápidamente.
Sin perder más tiempo dieron inicio a la negociación, la señora Westinghouse a diferencia del pasado no ofreció comprar su compañía, sino que venía a presentar su interés formal en convertirse en accionista de la empresa. Su hermano de cabello negro, le mostró al padre de Videl una maleta que al ser abierta reveló la gran cantidad de dinero que contenía.
– ¿Acepta o no?
Una gota de sudor rodó por su rostro, de dónde había sacado tanto dinero esa mujer se preguntó en silencio, sin embargo no le importó su origen y aceptó la propuesta. Los hermanos Westinghouse se convirtieron en los dueños de una buena parte de las acciones de la compañía, siendo superados únicamente por Mr. Satán.
Susan Marie, la esposa de Mr. Satán usualmente escuchaba como las negociaciones con aquella mujer terminaban en insultos y gritos, pero ahora dichos ruidos estaban ausentes. Antes de salir de su habitación, le pidió a su hija que no abandonara la recámara, Susan Marie desconfiaba de Rose y no deseaba que su hija se viera influenciada por ella.
Caminó por los pasillos de la mansión dejándose guiar por las risas que oía, al llegar al jardín vio a su marido beber junto a Rose. Intentó marcharse, pero se encontró de frente con un joven de cabello negro.
– Usted debe ser la distinguida esposa de Mr. Satán.
– Sí, lo soy.
– Permítame presentarme–él le besó la mano–mi nombre es Edward Westinghouse.
Continuará…
