Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.

Veridis Quo: La mente sobre la materia

Allí estaba él, sentado cubierto por la oscuridad. Su aspecto físico demostraba su notorio decaimiento mental, sus ropas rotas le hacían parecer un vagabundo cualquiera, borrando por completo la imagen del elegante caballero de negocios que solía ser. Sus muñecas y tobillos estaban fuertemente encadenados, además que un grueso collar de hierro le rodeaba el cuello.

Mientras miraba a la rata que le acompañaba en su celda, el chillido de la cerradura al ser abierta le erizó sus cabellos. Cuatro guardias armados entraron rápidamente, en sus rostros podía ver el odio y desprecio que sentían por él. Al entrar soltaron las cadenas de las paredes, y con ellas lo halaron hacia el exterior.

– ¡Vamos muévete, asesino enfermo!–uno de sus carceleros le dijo.

Lo condujeron por un largo pasillo mientras continuaban insultándolo, al avanzar pudo escuchar el furioso grito de una enorme multitud. Perdió el equilibrio al caminar, cayendo inevitablemente pero eso no les importó a sus vigilantes quienes lo arrastraron por el suelo sin aminorar su marcha.

– ¡Arriba, rápido!

Pronto abandonó los corredores de piedra, para entrar en una elegante habitación. Cuando su rostro se asomó por la puerta, todos los presentes guardaron silencio al mirarlo con dureza.

– ¡Justicia, justicia, queremos justicia!

Una vez más fue arrastrado por el suelo sin ser liberado de sus grilletes, unas puertas se abrieron frente a él dejando que la fuerte luz del sol lo golpeara de frente. Cuando sus ojos se adaptaron a la luz, puedo ver con toda claridad a una enorme cantidad de personas que le abucheaban y que sobre todas las cosas pedían su cabeza.

– Lea la sentencia–le ordenó un juez a su asistente, quien procedió con voz fuerte y clara.

– La sentencia de la corte es que dentro de una semana, el empresario y magnate conocido como Mr. Satán, será colgado en una horca de madera con su rostro dirigido hacia el público…

La multitud vociferó y aplaudió en júbilo total.

–…Y así será colgado frente a todos ustedes, pagando con su vida por sus horrendos crímenes.

Las personas al escuchar la sentencia explotaron con éxtasis.

Mr. Satán estaba consternado, él no estuvo presente en el juicio que dictó dicha sentencia, ni siquiera sabía cuándo se había efectuado tal juicio. Él intentó hablar, pero los carceleros se lo impidieron al llevarlo de regreso a su húmeda prisión. Al mismo tiempo que era abucheado, el inspector Krilin desde dentro de su coche miraba toda la escena.

Él se volteó hacia el frente y miró a su esposa sonreír triunfante, a su lado Edward bebía tranquilamente una copa de vino. Krilin bajó su cabeza completamente avergonzado, él era un oficial de la ley, años de duro trabajo le dieron el rango que hoy tiene, pero allí estaba, frente a sus ojos cientos de crímenes estaban siendo cometidos pero él los ignoraba.

– ¿Ahora qué sigue? –preguntó Edward.

– Ahora encárgate de la hija entrometida.

Continuará…