Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.
Veridis Quo: No confíes en nadie
No acostumbraba salir a caminar por las noches, pero ante la gran confusión que sentía creyó que una caminata le caería bien. Había enfrentado crímenes difíciles en el pasado, pero desde hace unos meses una ola de asesinatos sin sentido lo mantenían intrigado. Varios banqueros, inversionistas y otros importantes hombres de negocios habían muerto uno tras otro.
Cada caso se investigó manejándolo de manera individual, pero con el más reciente homicidio, Gohan comenzó a sospechar que todos ellos estaban relacionados. Su suposición se la comunicó a su mentor el inspector en jefe, pero Krilin rápidamente y sin argumentos creíbles rechazó totalmente tal idea.
– Hola guapo–una mujer se le insinuó– ¿por qué no nos divertimos juntos?
– No gracias, estoy bien–Gohan la rechazó.
Había caminado tanto que sin planearlo llegó al distrito Akuma, era el sector de más mala fama de toda Ciudad Satán, frecuentado mayoritariamente por hombres que gastaban sus bajos salarios en cantinas y burdeles. Al caer la noche el distrito se llenaba de actividad, y cientos de mujeres buscaban clientes para ganar algo de dinero con sus servicios.
Al mirar a una de esas mujeres, Gohan recordó el pañuelo ensangrentado que apareció y pero que repentinamente desapareció, aquella pieza de tela tenía unas iníciales bordadas que al principio no comprendió, pero ahora creía saber a quién pertenece tal lienzo. Las letras V. S, significaban Videl Satán, el nombre de la hija del acusado.
– Pero ella no estaba en el momento del crimen–meditó– ¿cómo llegó su pañuelo a la escena?
Sólo había una posibilidad.
– Alguien que no era ella debió dejarlo allí–susurró– ¡si tan sólo Krilin me dejara inspeccionar nuevamente la escena!
Desde hacía un tiempo su jefe se comportaba algo extraño, en casos anteriores omitía evidencia crucial que podría resolver el caso, alguien de su experiencia no haría tal cosa…a menos que lo hiciera deliberadamente. No, eso era imposible, Krilin era un policía muy respetado que nunca entorpecería una investigación.
– Pero…
Sin embargo para Gohan, ciertas decisiones eran muy sospechosas, sobre todo con el más reciente homicidio. Aunque la evidencia que se tenía podía indicar que Mr. Satán mató a su esposa, ésta era debatible y cuestionable. Aún así Krilin no la cuestionaba, y hasta en cierto punto aceleraba la sentencia del acusado. La confianza que Gohan tenía en su jefe, lentamente comenzó a caerse a pedazos.
– ¿Qué más pueden tener en común las víctimas, además de ser personas de negocios? –Se cuestionó Gohan–algo más debe unirlos… ¿y en dónde encaja en todo esto la esposa de Mr. Satán?
Al llegar a una intersección se detuvo, varios coches pasaron frente a él en direcciones opuestas. Uno de esos carruajes se paró metros adelante, un hombre joven con cabello negro se bajó y caminó directamente hacia una taberna. A Gohan aquel sujeto se le hizo muy familiar, por lo que lo siguió inmediatamente.
– No puede ser, es él…
Continuará…
