Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.

Veridis Quo: El desierto de lo real

Desde que tenían memoria, su vida era miserable. Sus padres habían muerto hacía ya un par de años, siendo aún niños fueron enviados a un orfanato donde vivieron sus primeros años. Fueron tiempos muy duros, el frío en las noches les congelaban los huesos y las raciones de comida eran pocas.

Ambos conocieron las facetas más horribles e injustas de la humanidad, vieron de frente al odio, al crimen, al engaño y a la violencia. Rose a medida que fue creciendo se dejó dominar por las malas influencias que recibía, arrastrando a su hermano en cada loca idea que tenía. Cuando llegaron a la adultez, se enfrentaron solos a la sociedad que los despreciaba únicamente por ser huérfanos.

Él cayó en el alcoholismo, ella terminó ofreciendo sus servicios en un burdel. Allí, Rose complació a cientos de hombres que pagaban por ello, muchos de ellos eran caballeros adinerados que ocultaban su verdadera identidad, ya que se convertiría en un escándalo que un hombre respetado estuviera con una mujer así, y para mantener su silencio Rose era recompensada ampliamente.

Pero ella quería salir de esa vida, y vivir con todos los lujos que otras mujeres tenían. Había intentado quedarse con uno de aquellos hombres ricos que la buscaban, pero todos la veían como algo pasajero y de poca importancia. Aunque cierto día, llegó al burdel donde trabajaba el hombre que le abrió las puertas a sus sueños.

– ¿Eres nuevo aquí, verdad?

– Sí, es la primera vez que entro en un sitio así.

– Mi nombre es Rose Westinghouse–se presentó– ¿te gustaría pasar la noche conmigo?

– Sí.

Al principio se le acercó únicamente para sacarle su dinero, pero al descubrir que se trataba del inspector en jefe de la policía, vio las ventajas que tendría si él se quedaba a su lado. Rose logró que él se enamorara de ella, siendo un hombre muy solitario y desesperado, fue relativamente fácil que él la deseara.

Cuando Krilin le propuso matrimonio aceptó rápidamente, al casarse él la sacó de aquel repugnante burdel que la apresó por varios años para darle todo lo que siempre quiso. Pero tener varios sirvientes a su disposición no la complació, quería más…mucho más. Krilin era moderadamente adinerado, pero sus finanzas no se comparaban con las de los magnates que residían en Ciudad Satán.

Ella a escondidas de su marido, visitó a sus viejos clientes que se sorprendieron al verla totalmente cambiada. Esta vez Rose los amenazó con revelar sus antiguos amoríos sino le pagaban una gran cantidad de dinero, algo reacios ellos aceptaron esperando que Rose cumpliera con su palabra. Al ver aumentada su fortuna, Rose pensó en Edward su desventurado hermano.

– Quiero presentarte a mi hermano.

Krilin se vio obligado a darle hospedaje, Rose por su parte comenzó a pensar en cómo mejorar sus finanzas, para hacerlo necesitaba de la ayuda de ambos.

– Tengo una idea que me gustaría comentarles.

Continuará…