Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.
Veridis Quo: El hombre detrás de la cortina
¿Por qué otros lo tenían todo y él no tenía nada?
¿Por qué él debe dormir bajo un puente mientras otros lo hacen en camas de seda?
¿Si todos son creados iguales, por qué el destino les daba diferentes caminos?
Edward Westinghouse caminaba por los callejones mal olientes y sucios de la ciudad día a día, sus padres habían muerto hacía ya muchos años, su niñez la vivió junto a su hermana en un orfanato hasta que debieron abandonarlo. Ambos tomaron caminos separados tiempo después, ella entró en un burdel donde atendía a hombres que contrataban sus servicios.
Fue un vulgar ladrón por largo tiempo, pero su nivel de criminalidad se elevaría enormemente gracias a su hermana. Cierto día mientras andaba sin rumbo un carruaje elegante se detuvo frente a él, el cochero le abrió la puerta invitándolo a entrar. Al preguntar de parte de quién venía, el conductor del carruaje sólo respondió diciendo que pronto lo sabría todo.
Viajó dentro del coche hasta llegar a una casa elegante, dentro fue recibido por su propia hermana. Sin embargo Rose no se veía como la última vez que ambos se vieron las caras, ella se había convertido en una dama en todo el sentido de la palabra. Rose alimentó, vistió y albergó a su hermano, pero él aún debía conocer a una persona más.
– Quiero presentarte a mi hermano.
Krilin y Edward eran polos opuestos, uno era un criminal y el otro un oficial de la ley, eran enemigos por naturaleza. Pero sus claras diferencias fueron borradas por la mujer que conocían en común, ella les abrió la puerta a un mundo del cual no hay regreso alguno, con consecuencias enormes si son descubiertos.
– Tengo una idea que me gustaría comentarles.
Rose deseosa de más dinero y poder, usó las habilidades de criminal de su hermano para perpetrar diversos robos, Krilin no hizo nada por detenerlos. Krilin salvó a Edward varias veces de ser enjuiciado, incluyendo cuando atacó al alcalde, pero el valor de los dos se pondría a prueba con el reciente plan de Rose.
– ¡Es una obra magnífica!
Edward por órdenes de su hermana vigiló y siguió a la hija de Mr. Satán, la observó mientras ella era retratada en una pintura, al verla se maravilló por su belleza hasta el punto de robar su pañuelo. Pero Rose pronto cambió de víctima, y dejó a Videl temporalmente para ir por otra mujer importante para Mr. Satán.
Todo parecía brillante para la rubia, pero el poder y el dinero aún se negaban ante ella. Pero al ver como la joven de ojos azules defendía a su padre, Rose le ordenó nuevamente ir por ella para silenciarla para siempre. Sólo que no contaba, con que un novato inspector estaba descubriendo las piezas del rompecabezas.
– No puede ser, es él…
Cuando Edward se dio cuenta de su presencia, supo que todo se pondría oscuro.
Continuará…
