Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.
Veridis Quo: La imagen en el espejo
– Usted debe ser la distinguida esposa de Mr. Satán.
– Sí, lo soy.
– Permítame presentarme–él le besó la mano–mi nombre es Edward Westinghouse.
– Mucho gusto–respondió la mujer–me doy cuenta que eres familiar de…
– Sí, ella es mi hermana.
Edward tenía tres características muy importantes: era bebedor, no practicaba negocios muy lícitos, y era un admirador implacable de las mujeres. Al hermano de Rose le encantaban las damas de cabello largo, esa era su mayor debilidad. Casualmente la madre de Videl cumplía con esa particularidad, y él no la dejó pasar.
Rose logró conseguir muchas de las acciones de la compañía de Mr. Satán, pero eso no era suficiente para ella, quería más. Al estudiar la estructura de la compañía de Mr. Satán, se dio cuenta que no sería fácil tomar el control como ambicionaba, la empresa estaba administrada por una junta directiva que podría convertirse en un problema sino conseguía controlarla.
Aquel día, cuando Rose y Mr. Satán terminaron con sus negociaciones notó algo con lo que no contaba. Su hermano y la esposa de Mr. Satán parecían congeniar muy bien, desde lejos los vio conversar amenamente y tal cosa le dio una idea. Con sus planes anteriores atacaba directamente a su objetivo, pero qué tal si esta vez lo hacía de forma indirecta.
Susan Marie se encontraba en la enorme mansión de su esposo, su hija y su prometido salieron de viaje hacía un par de días, su esposo por su parte estaba en una larga reunión de negocios como de costumbre. No obstante una visita inesperada llegó hasta ella, mientras tomaba el té en la estancia de su mansión, cierto joven entró escoltado por uno de sus sirvientes.
– ¿Edward, a qué debo tu visita?
– Me gustaría hablar contigo sobre negocios.
Ella le ordenó al sirviente retirarse, estando solos Susan Marie le explicó que sobre los negocios de su marido no conocía mucho, pero él la sorprendió con su respuesta: la besó. Ella reaccionó inmediatamente intentando alejarlo, pero él era mucho más fuerte y logró someterla al sujetarla de las muñecas.
La taza de té cayó al suelo, el sofá soportó el peso de ambos. Susan Marie intentó gritar pero inesperadamente él la soltó, alejándose suavemente de ella sonreía atrevidamente. Sin decir nada él se marchó dejándola sola, ella se quedó callada y sentada en el diván tocándose los labios con la punta de sus dedos.
Al llegar su esposo a casa esa noche increíblemente no dijo nada al respecto, pasaron los días y ella no olvidaba el atrevimiento de Edward, estaba furiosa pero al mismo tiempo no negaba que en el fondo la hizo sentirse viva. Esa tarde su esposo solicitó reunirse con los hermanos, y así lo hicieron.
Pero mientras Mr. Satán y Rose arreglaban algunos detalles de su negociación, en el espejo de otra habitación se veía la imagen reflejada de dos personas compartiendo un beso.
Continuará…
