Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.

Veridis Quo: No puedo olvidar su rostro

El parque de la ciudad estaba muy silencioso, más de lo normal, la grácil luz de los faroles apenas brillaba. Un carruaje pasó rápido al lado del parque, al cabo de unos metros este se detuvo por completo, la puerta de la carroza se abrió y de allí se bajaron dos hombres, uno le apuntaba por la espalda al otro con un arma, un tercer hombre los miraba desde el interior del carruaje antes de retomar su camino.

– ¡Vamos, camina!–Edward le ordenó presionando el cañón de su arma en su nuca–no tengo toda la noche.

Ambos caminaron hacia un quiosco situado en el centro del parque, Gohan tenía las manos atadas a la espalda y por más que lo intentó no pudo liberarse. Una vez dentro de la glorieta, Edward empujó al inspector haciéndolo caer de rodillas, el aire a su alrededor se volvió gélido y la bruma comenzó a cubrir el parque, la ya débil luz de los faroles se atenuó aún más.

A pesar de que estaba detrás de él y que no alcanzaba a verlo, el joven inspector se dio cuenta que algo le sucedía al hermano de Rose, él estaba nervioso y distraído, no entendía cómo alguien que ya había asesinado antes podía titubear en un momento como ese. El alma de Edward estaba atormentada, y su conciencia no dejaba de torturarlo con preguntas:

¿Todo esto había válido la pena?

¿Por qué se sentía más solo y miserable que antes?

¿Por qué los demás ganaron y él perdió lo único que amaba?

¿Aún estaba a tiempo para remediar las cosas?

Edward miró aquel parque que parecía más un cementerio, a lo lejos vio una silueta moverse en medio de la niebla. Era sólo una figura pero creía saber quién era, la bruma blancuzca fue tomando forma humana. Una mujer delgada y de mediana estatura se paró frente al quiosco, tenía un vestido gris muy elegante, y un alto sombrero adornaba su larga cabellera negra.

– ¡Susan Marie!

Gohan miró hacia adelante pero no vio a nadie, permaneció en silencio escuchando los balbuceos de Edward, él suplicaba repetidas veces y pedía perdón.

– ¿Usted cree que si un hombre se arrepiente sinceramente de los males que ha hecho, al morir podrá reunirse con la persona que más amó en vida?

– No lo sé Edward.

Tenía órdenes de matar al policía pero ya estaba harto de todo, si Rose y Krilin quieren regodearse en dinero que lo hagan, él pensaba irse a otro lugar.

– Escúcheme, aún tienes tiempo para terminar con todo esto, debes detener a mi hermana y a su esposo, de lo contrario una vida más se perderá–al decir eso arrojó una navaja que cayó junto a Gohan.

– ¿Qué piensas hacer?

– Yo me voy con ella.

Lo último que Gohan escuchó, fue el disparo de un arma y el impacto de un cuerpo inerte caer a su lado.

Continuará…