Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.

Veridis Quo: La raíz de todos los males

Volver a recorrer los largos pasillos de la mansión de su padre, la hizo estremecer hasta los huesos. De niña solía correr en ellos escapando de los criados, quienes simplemente querían cumplir la orden de hacerla tomar un baño. Videl sonrió con melancolía al recordar los muchos escondites que utilizaba, en una ocasión logró permanecer oculta por casi un día entero.

Haber nacido en el seno de una familia adinerada, siempre le permitió tener tantos privilegios que ahora la hacen pensar si son correctos. El dinero, el mayor símbolo del poderío de su familia era la envidia de muchos, Videl nunca le dio demasiada importancia pero otros solamente pensaban en tener más en sus bolsillos.

– ¡No puede ser verdad, tiene que ser mentira!

Su madre siempre fue una dama honorable, así pues la sola idea de que ella tenía un romance a escondidas de su padre es ridícula. Pero la duda lentamente se hizo presente, con tantos acontecimientos ya no sabía qué pensar.

– ¡Ireza, ven ahora mismo!

– ¿Me llamó usted, señorita? –preguntó la sirvienta.

– Sí, quiero preguntarte algo y necesito de tu honestidad pero sobre todo de tu discreción.

– Pregúnteme.

– ¿Mi madre pasaba mucho tiempo con alguien recientemente?

– Bueno, el amo estaba con ella en ocasiones, pero también…

– ¿Pero también qué?

– Su madre recibía muchas visitas de un joven llamado Edward, él decía que hablarían de negocios pero eso era casi a diario y por muchas horas.

– ¡Imposible! –Susurró–vete ahora y no le digas a nadie que hablamos.

– Sí señorita.

Videl simplemente no podía creer tal cosa, la imagen de su madre era intachable, se negaba a aceptar que ella tuviera un amante.

– Edward…Edward Westinghouse–balbuceó.

Inmediatamente corrió hacia la oficina de su padre, al hacerlo buscó en los cajones del escritorio sacando cientos de documentos. Buscó y buscó hasta que encontró varios contratos firmados, en ellos se estipulaba que Rose Westinghouse adquiría muchas de las acciones de la compañía de su padre, haciéndola casi la dueña.

"Ese inspector tenía razón"–pensó.

– ¿Buscas algo cariño?

– Sí, pero necesito algo de beber.

– Te serviré un brandy–Shapner le ofreció.

Shapner le entregó la copa viendo como ella la bebió en pocos segundos, era obvio que estaba algo estresada. Él al mirarla, recordó fugazmente cuando sin desearlo sorprendió a su suegra con su amante, él tomó cierta ventaja de la situación, principalmente al recibir una considerable cantidad de dinero por su silencio.

Un pensamiento lujurioso también lo visitó, Susan Marie a pesar de su edad era muy hermosa, y eso lo comprobó al verla desnuda, así que se preguntaba si Videl era igual de preciosa que ella sin ropa. El hombre se abofeteó mentalmente, será mejor que se comporte o estropeará su boda con ella.

– Señorita Videl, joven Shapner–una criada les dijo–el inspector Krilin la busca señorita y desea hablar con usted.

– Iré enseguida–respondió desconfiada.

Shapner únicamente guardó silencio.

Continuará…