Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.
Veridis Quo: Al otro lado del mar
– ¡Qué diablos está pasando!
– Vamos lindura, ya deberías saberlo–Rose le dijo a Videl sin dejar de apuntarle con su arma.
– ¡Así que es verdad, no quise aceptar que era cierto! –Respondió mirándola–es un maldito complot contra mi padre.
– ¡Por Dios santo niña, madura, tu padre me importa un comino, sólo me interesa el poder que tiene!
Shapner miró a cada lado intentando encontrar alguna ruta de escape, pero Rose lo tenía todo bien cubierto. El oleaje golpeaba con suavidad la cubierta del barco, la noche estaba tan oscura que ni las estrellas eran visibles, y como si tuviera mente propia la niebla cubrió la embarcación mientras navegaba a un lugar que no existe.
– Reconozco que fui muy tonta al venir aquí, pero quería comprobar personalmente si todo era verdad–Videl aseguró.
– Así que lo sospechabas, bueno querida ya no importa…todo terminó para ti.
– Rose será mejor detener el barco, hay demasiada neblina y no se puede ver nada, podríamos perdernos–Krilin afirmó al salir a la cubierta del barco.
– Hazlo, de todas formas no pienso quedarme aquí para siempre.
Rose se acercó hacia la chica de ojos azulados, y le entregó un documento junto a un bolígrafo. La mujer de cabellos rubios le hizo una seña con la mirada, Videl extendió el papel y leyó palabra por palabra todo lo allí escrito.
– ¡Jamás, nunca firmaré!
– ¿Qué es Videl? –Shapner preguntó sin entender.
– Es un contrato, donde se estipula que Videl renuncia a ser la propietaria de la compañía de su padre–explicó Rose–y así al ser la accionista mayoritaria, toda la compañía será mía legalmente y nadie podrá quitármela.
– ¡Esta empresa la fundó mi padre, entregársela a una maldita como usted sería una traición!
– ¡Por favor, no me hagas reír!... ¡sino firmas te mataré!
– ¿Si me matas, cómo firmaré entonces?
– Buen punto, déjame replantearme–ella caminó hacia Shapner y le puso el arma contra su sien–sino firmas le haré un lindo agujero en la cabeza a tu novio… ¡qué esperas, firma!
Videl dudó al mirar el papel en sus manos, pero al verse en una situación sin salida agachó la mirada. Apoyó el contrato contra una pared cercana y lentamente estampó su firma, Rose lo logró, la empresa de ferrocarriles y minería más grande de Ciudad Satán era suya. Con cautela Rose se acercó a ella y tomó el documento.
– Gracias querida, no sé si esto importe ahora…pero creo que tu adorado prometido debería decirte algo.
– ¿Qué cosa?
– Vamos galán díselo, dile que sabías todo el tiempo que su madre estaba con mi hermano, además de llenarte los bolsillos al quedarte callado.
– ¡Qué, lo sabías!
– Videl yo…
– Lo siento, creo que arruiné su matrimonio antes de empezar–Rose rió a carcajadas.
Rose los vio discutir, observó la furia en la cara de Videl. Y sin que ésta lo notara, apuntó su arma contra ella y luego disparó.
Continuará…
