Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.

Veridis Quo: El fin justifica los medios

El carruaje se sacudía mucho con el viaje, el cochero por órdenes de Krilin no aminoraría su velocidad hasta que llegaran a su primera parada de la noche. Adentro Edward terminó de apretar la soga que ataba las manos de Gohan, quien no levantaba la mirada, no por miedo sino por la gran decepción que sentía al ver el rostro frente a él.

– ¿Por qué tan callado, no piensas decir nada?

– ¿Qué puedo decir? –Replicó–quizás que me avergüenzo del hombre que alguna vez respeté.

– No puedes juzgar mis acciones, no has tenido que vivir las cosas que yo he vivido.

– ¿Qué puede ameritar la muerte de tantas personas?

– Me gustaría decírtelo, pero como vas a morir no tiene caso hacerlo.

Edward también estaba muy silencioso, la voz de Susan Marie llamándolo dentro de su cabeza no dejaba de torturarlo.

– Escúchame, te encargarás de él–aseguró Krilin–yo acabaré con el resto, eliminaremos todas las pruebas que nos incriminen y al final Mr. Satán será ejecutado, así todo terminará.

Luego de varios minutos de viaje, el carruaje se detuvo frente al parque de la ciudad. Gohan y Edward se bajaron en medio de una noche llena de niebla, Krilin los vio caminar por unos segundos antes de ordenarle al conductor que reiniciara su camino, ahora se dirigía hacia la mansión Satán donde Videl se encontraba.

Mientras viajaba hacia allí, el veterano oficial de la policía aprovechando su soledad pensó en la pregunta de Gohan. Siempre había sido un solitario, era un hombre que se dedicó completamente a su servicio policial pero qué había de su vida personal, otros hombres tenían a una persona a su lado y por mucho tiempo él creyó que nunca la tendría, hasta que ella llegó a su vida.

– Rose, haré lo que sea por ti, simplemente quiero hacerte feliz para que nunca te vayas de mi lado.

Su enceguecido corazón nubló su cordura, sus acciones ya no tenían marcha atrás. Así que al mismo tiempo que meditaba, fue cargando bala a bala el cilindro de su revólver. Con un rápido golpe de su mano terminó de cargar su arma, seguidamente la ocultó dentro de su chaqueta, acomodó su sombrero y se preparó para actuar.

Los criados de la mansión se sorprendieron al recibir una visita a esas horas de la noche, especialmente Videl al enterarse de quién se trataba. Ella recordó las palabras de Gohan, el inspector Krilin no era de fiar. Shapner, su prometido, intercambió miradas con el oficial, aunque no dijeron nada, en sus mentes saltaban varios pensamientos que los unían.

– ¿A qué debo su visita inspector?

– He venido lo más pronto posible, hace poco descubrí algo terrible.

– ¿Qué ocurre?

– Mi asistente es el culpable del homicidio de su madre, él perdió la cabeza y viene hacia acá, debe venir conmigo inmediatamente.

– ¡Iremos! –Shapner abrazó a su prometida–ambos iremos.

Krilin les brindó una falsa sonrisa.

Continuará…