Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.

Veridis Quo: El enigma de las palabras muertas

La niebla seguía dominando el lugar, ésta mantenía rodeado el quiosco como si una fuerza más allá de todo entendimiento la controlara. Gohan perdió el equilibrio y cayó al suelo, con su rostro pegado al ras del piso vio como una gran cantidad de sangre se le acercaba. El joven inspector se arrastró hacia un costado, huyendo de aquel líquido color rojo.

– Edward…–susurró.

Pronto sintió algo chocar contra su cuerpo, era la navaja que Edward arrojó al suelo antes de suicidarse. Gohan se acostó en el piso de tal manera, que sus manos atadas fueron capaces de sujetar el cuchillo. Sosteniendo la hoja de la navaja con sus dedos fue cortando la soga, luego de unos cinco minutos de arduo trabajo logró liberarse.

"Escúcheme, aún tienes tiempo para terminar con todo esto, debes detener a mi hermana y a su esposo, de lo contrario una vida más se perderá"–la advertencia de Edward regresó a su cabeza.

Aquellas palabras salidas de la boca del ahora occiso le intrigaban, el mensaje era claro, una persona más moriría en poco tiempo sino hacía algo para detener a Rose y a Krilin.

– ¿Una vida más se perderá? –Preguntó para sí mismo– ¡Videl, quieren matar a Videl!

El inspector se levantó al resolver el pequeño acertijo, era evidente que deseaban eliminar a la hija del acusado Mr. Satán, ella era la única persona que lo defendía mientras todos lo señalaban como culpable. Al quitarla del camino nadie intervendría para detener la ejecución de Mr. Satán, cuya sentencia estaba a pocos días de ser cumplida.

Gohan se agachó apoyándose sobre una rodilla, y miró directamente el rostro inexpresivo de Edward. La bala había entrado por un costado de su cabeza, mucha sangre salía del orificio en su cráneo bañando lentamente el suelo. El policía cerró los ojos abiertos del criminal caído, la culpa lo hizo desvariar hasta el punto de quitarse la vida.

– Ve con ella Edward, ve con ella.

Antes de irse Gohan recogió el arma del suelo, el cañón humeaba desde el disparo que mató al delincuente, el inspector revisó el cargador comprobando que estaba casi lleno y listo para disparar, algo le decía que necesitaría hasta la última bala de esa arma. Al caminar fuera de la glorieta comenzó a atravesar la neblina, un escalofrío le recorrió la espalda al hacerlo.

La bruma paulatinamente se fue disipando frente a él, al salir completamente del parque corrió lejos de allí. Gohan no creía en cosas sobrenaturales, pero no se atrevió a mirar hacia atrás, de haberlo hecho, hubiera podido ver a dos figuras moverse juntas entre la niebla hasta desaparecer totalmente.

Luego de haber corrido por treinta minutos llegó a la mansión Satán, los criados le dijeron que Videl había sido llevada por Krilin a un lugar desconocido. Gohan rápidamente tomó prestado un caballo de la mansión, sabía a donde debía ir: al puerto.

Continuará…