Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.

Veridis Quo: A la sombra de la justicia

No tenía idea de cómo había llegado al barco, pero eso ya no tenía importancia, Gohan estaba allí junto a él, y no permitiría que arruinara su vida perfecta al lado de Rose. Él haría lo que Edward no fue capaz de hacer, borraría del mapa al joven que había elegido para tomar su lugar como inspector en jefe de la policía.

– ¡Todo se termina aquí y ahora! –Gohan le gritó– ¡Krilin, detén inmediatamente esta locura!

Allí estaban, ambos eran a primera vista servidores de la justicia, guardianes de las leyes, pero ahora sólo uno mantenía esos ideales con vida. Krilin observó el panorama durante un segundo, Rose no se veía por ninguna parte. Ahora sobre la cubierta de aquel viejo navío, tanto Gohan como Krilin estaban en medio de un viaje donde las cosas ya no serían como antes.

¿Qué pasará después cuando todo termine?

Krilin pensó en su vida, cómo actuarían los ciudadanos de Ciudad Satán si averiguaran que el hombre encargado de la ley, protegió a un par de hermanos asesinos durante varios meses, si todo salía a la luz es muy probable que fuera condenado al patíbulo, toda su reputación y prestigio como inspector sería inexistente.

Por su parte, Gohan miraba al hombre que lo reclutó y lo adiestró para el puesto que hoy ocupa, sabía que no sería fácil explicarles a todos cómo habían ocurrido las cosas, pero confiaba que los hechos por sí solos fueran suficientes para darle la razón. Algunos dicen que la justicia es ciega, pero hasta ella sería capaz de ver toda la verdad.

El barco se tambaleó hacia un costado, poco a poco el oleaje tranquilo estaba comenzando a agitarse más. Ambos hombres se sujetaron de la barandilla al lado de la cubierta, la sangre derramada que brotaba del cadáver en el suelo se movía de derecha a izquierda siguiendo el ritmo del navío. Una ola enorme golpeó la proa del barco, el agua se escurrió mojando las piernas de los dos individuos.

Sin dejar de mirarse, los dos hombres apuntaron sus armas uno contra el otro. Pero nuevamente el barco fue víctima de otra ola, aún más grande que la anterior, el agua entró con fuerza llevándose consigo todo a su paso, limpiando así la cubierta. La embarcación se mecía y parecía que se volcaría, pero logró estabilizarse.

Un hombre se aferraba a la barandilla, era Gohan, quien con una mano se sujetaba a la vida y con la otra sostenía a Krilin.

– ¡No me sueltes Gohan, no me sueltes!

Pero sus manos mojadas comenzaban a deslizarse.

– ¡Sostente!

Sus dedos se estaban separando.

– ¡No me dejes caer!

El joven inspector luchó por sostenerlo, pero otra ola los castigó separándolos, él lo buscó pero Krilin desapareció en las aguas. Gohan escaló regresando a la cubierta, y al subir se encontró de frente con la silueta de una mujer caminando hacia él lentamente.

Continuará…