Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.

Veridis Quo: Un amanecer más para un condenado

Su estancia en ese sitio era todo lo opuesto a lo que era su vida, estaba acostumbrado a vivir rodeado de lujos en abundancia. Pero allí estaba, encarcelado y encadenado en una húmeda celda bañada en oscuridad, esperando el momento exacto para su ejecución.

Sin embargo, al ser llevado a ese nivel de zozobra extrema una nueva puerta se abrió cuando las demás parecían cerradas. Él comenzó a pensar si había actuado bien con su esposa fallecida, Mr. Satán reconocía que no era el esposo ni el padre perfecto, era bebedor, fumador, apostador, ambicioso y codicioso.

Años antes de casarse incluso cuando aún era joven, él comenzó con su sueño…el sueño que toda persona de extracto social bajo tenía: ser millonario. Inició como un maquinista de ferrocarril, con el pasar de los años fue ahorrando dinero y así compró acciones de varias empresas de trenes, al pasar el tiempo esas acciones le generaron dividendos.

¿Me permitiría bailar con usted señorita?

Cuando la bonanza comenzó sin tener un final en el horizonte, él quiso codearse más con los dueños y accionistas de otras empresas. Con los primeros millones que ganó luego de la fundación de su propia compañía, empezó con la construcción de su mansión, al estar ésta terminada organizó una gran fiesta para inaugurarla, varios invitados de la alta sociedad se dieron cita en su hogar.

Por supuesto.

Mientras él conversaba con varios empresarios para que invirtieran en su compañía, y así ganar más accionistas, la vio. Ella estaba sentada en una mesa bebiendo y conversando con otras damas presentes, Mr. Satán se disculpó educadamente de sus acompañantes y caminó hacia ella, la orquesta comenzó a tocar y con valor la invitó a bailar.

Él todavía recuerda el arroma de sus cabellos, aún suspiraba con el azul profundo de esos ojos, él sintió un escalofrío al recordar cuando ella bailó entre sus brazos. Ella no era originaria de Ciudad Satán, venía de la Capital del Oeste, cuna de empresas y corporaciones cuyo poder económico era indiscutible.

¿Quieres casarte conmigo?

Aquella noche sólo fue el comienzo, Mr. Satán quedó enamorado al instante de Susan Marie, tanto así que comenzó a gastar su fortuna en regalos y flores para ella. Sin embargo una mala noticia lo golpeó, ella regresaba a la Capital y nada parecía hacerla cambiar de opinión. Una noche él envió un carruaje por ella, él se encargó de hacer esa noche inolvidable.

Sí.

Preparó la mejor velada posible, no escatimó gastos en lo más mínimo. Esa noche tanto él como ella fueron uno, lamentablemente ella se marchó a la mañana siguiente. Desanimado continuó con su empresa por meses, hasta que Susan Marie volvió con una gran sorpresa: estaba embarazada. Poco tiempo después de casarse, nació su única hija: Videl.

Un sonido lo alertó mientras pensaba, un carcelero entró en su celda y le dijo secamente.

– Te han absuelto, eres libre.

Continuará…