Ok, ¡chavos y chavas! Jeje, les dejo el segundo capítulo de esta nueva historia (se me hace chistoso que luego de decir que ya no escribiría, llevo dos historias más jejeje), ok, esperando como siempre, les agrade tanto como para dejarme un review y sus impresiones como vengan. Quiero agradecer a las personas que no mencioné anteriormente y que también siguieron mi historia: Gabriela 0012 y Gunner. También a Rizel Iwaki, que comentó en "Lo que Tori se Llevó", pensé que esa historia se les iba a hacer chistosa, y ví que les pareció triste por Beck, yo me estaba riendo de él jejejeje. Y claro, a mariaa18, de quien recibí el segundo review en este nuevo fic, tenkiu María.

Y agradezco también a Lidia, que recientemente me dejó un review en "La Otra cara de Jade West", muchas gracias Lidia. "Mj", significa Mj jejejejeje, bromeo, es una forma de afirmar, o sea, decir "sí" con esa… ¿onomatopeya será correcto? Es como un gemido con los labios cerrados "mj". Te respondo desde aquí porque la otra historia ya acabó y no dejaste otra manera de responderte. Claro que me gustaría escribir guiones de Jade y Beck, serían cómicos, amo la comedia, quizá más adelante escriba historias así. Muchas gracias por comentar Lidia.

Y en general, GRACIAS A TODOS/AS por seguirme, un besote mi apreciado público lector.

HEY: Victorious no me pertenece. Tampoco ninguno de sus personajes ¿vale? Es así.

Lean por favor.

CHAPTER 2. RECUERDOS DEL PASADO (qué título tan original, no pueden ser recuerdos del futuro ¿ok? Sólo me gustó cómo se escucha).

Cuando Tori entró de nuevo a la choza, luego de permanecer largo rato a la interperie de la noche, cuidadosamente va a sentarse a la hamaca que cuelga de dos gruesas vigas de madera en lo que puede ser la sala de la casucha, curiosa de saber, por vez primera después de mucho tiempo, lo que los varones comentaban de las nuevas, asuntos que sus padres decían que a ella no le competen.

-¿Y qué fue lo que escuchaste? – Preguntó con aire de preocupación el padre de la muchacha a André.

-No mucho, sólo que al parecer están por llegar más refuerzos, entre los cuales viene una persona muy importante; hay mucho movimiento en la casona, todos están preocupados.

-No es para menos – dice un sujeto delgaducho y calvo acomodándose las gafas - la espera de más refuerzos sólo significa una cosa, la invasión está asegurada.

-Con justa razón los bhoritas* ya se están organizando. Es claro que tienen miedo – Dijo David.

-¿Y quién no? Con las armas que cuentan los bhoritas no alcanzarían ni a dañar la cuarta parte de un pelotón. Son unos desgraciados.

-No es justo, ellos son una tribu muy pacífica, ¿porqué entrarían de forma tan armada a invadir una región contra una tribu primitiva que no podrá ni hacerles frente? – Arrojó André con deje de frustración.

-Es el gobierno – volvió a hablar el pelirrojo calvo, con apariencia de intelectual - todo lo quieren justificar a base del gobierno. Lo hacen así para que no se les demande la sangre que derramen.

-¿Qué es en sí lo que eso nos va a afectar a nosotros? – Habló de repente Holly, que hasta ese momento había permanecido callada. Tori escuchaba muy atenta.

-Querida, estamos en tierra de ellos, los bhoritas nos cedieron un espacio de su tierra aún cuando ni siquiera ellos han conseguido obtenerla con legalidad, y no es porque no lo demanden. Si se hace la guerra contra ellos, también nosotros vamos a pelear.

-¡Por supuesto que vamos a pelear! – Alzó la voz André – No vamos a permitir que esos… - pensó mejor su frase ante la mirada reprensiva de Holly – desconsiderados americanos nos quiten algo que con mucho esfuerzo hemos conseguido.

-Podemos pelear André, pero lo difícil es obtener una ganancia de ello, aun somos los desplazados, y estamos en tierra norteamericana, ni los bhoritas, ni nosotros juntos podremos hacer algo que nos aventaje.

-Es una perversidad, la humanidad apesta.

-Jan, ¿qué noticias nos tienes de Europa?

-Eso es, una esperanza que guardamos, en Italia me han dicho que sólo es cuestión de que pidamos ayuda para que esta venga en camino, obviamente el gobierno de Italia no se meterá en estos asuntos, tiene negocios internacionales qué conservar, pero está la sociedad de apoyo, podemos contar con ella, es un hecho.

-¿Y qué tanto será útil?

-No es lo suficiente para hacer frente a la dominación americana, eso es obvio, pero siempre podemos luchar, y morir con dignidad.

-¡Es una porquería! – André se levanta de la mesa y se retira del lugar notablemente enojado. Tori quiso seguirlo, pero sabía muy bien que André sólo iría a desquitar ese coraje y entonces volvería para despedirse, ya más tranquilo.

XXX

-No, no, no ¿qué haces? Jade, por favor, alguien nos puede ver – rogaba el chico acomodándose las gafas y vigilando que nadie los notara – y si tu padre se entera…

-¡No seas tan cobarde Robbie Shappiro! Sé hombre por primera vez en tu vida.

-¡Siempre he sido un hombre Jade! – Respondió el muchacho dejando salir una furia que pocas veces Jade le había notado, sin embargo, eso no hizo otra cosa más que ella se echara a reír de él – No lo dije para que te burlaras de mí.

-Escucha Robbie, es la última oportunidad que tengo, no quiero ir allá, sabes que no quiero hacerlo, y tú podrías ayudarme.

-Jade…

-Por favor Robbie, puedes hacer que me envíen al Este, sólo es cosa de plantar un sello, ¡un sello! Que tú controlas.

-No puedo yo…

-¡¿Nunca vas a convertirte en hombre Robbie Shappiro? – El joven reacciona ante las palabras, se quita de encima las manos pálidas de la muchacha y se incorpora de la pared donde había sido atrapado, dolido una vez más, por los comentarios hirientes de la muchacha de la que estaba enamorado quien sabe desde cuándo.

-Pues si tanto valor dices tener ¡hazlo tú misma! ¡Huye Jade! Anda, huye de tu padre. Yo no voy a caer en tu juego, siempre te aprovechas de las personas ¡pero no de mí! Arréglatelas TÚ sola como puedas – Se sacude el saco azul marino y se aleja de la chica que sólo se queda mirándolo ir, luego lanza un largo suspiro y comienza a caminar poniéndose la gorra de capitán al mando, de vuelta al tumulto de marineros que esperan abordar el enorme buque.

-¿Lista? – Beck le estira la mano para acompañarla, pero ella hace que no la ve y continúa de largo su camino hasta la plataforma del buque.

-Un día muy, muy cercano me vas a suplicar que sea tuya. – Susurra. El joven se aclara la garganta acomodándose las gafas al mismo tiempo. Da la orden y enseguida la portezuela se cierra guardando a los tres pasajeros. Beck la toma de la mano y la conduce hasta su camarote luego de los honores al mejor elemento de guerra con el que contaba la base: Jade West.

Robbie siguió con la vista a la pareja y luego se maldijo a sí mismo, desde que tiene memoria ha pasado su vida trabajando porque ella se fije en él, y ahora que ha tenido la oportunidad en sus narices, se atreve a rechazarla, qué estúpido haría eso, sin duda, ella tenía razones suficientes para llamarlo cobarde. Pero de algo estaba seguro, Robbie Shappiro jamás tomaría algo que no le era entregado con el corazón.

Jade se suelta violentamente del agarre del joven que la sujetaba amorosamente.

-¿Y ahora qué te pasa?

-Sabes bien que no quiero ir allá.

-Lo sé, pero no tienes otra alternativa, tu padre es quien da las órdenes acá – la muchacha se volvió a la ventana que daba al balcón de primera clase de un buque de guerra, la especialidad de Víktor West, cuando dedujo que nada era digno de él a menos que él mismo lo creara – Sinceramente no te entiendo, a ti te gusta hacer esto, lo disfrutas nena, por lo que he visto te encanta hacer tu trabajo.

Ella guarda silencio, las manos puestas sobre un mapa encima de la elegante mesa de centro, la vista perdida en algún punto del papel, los recuerdos vagando hacia el pasado, hacia su niñez.

-Te gustan las mariposas ¿no?

-Sí, pero me gusta verlas vivas, no disecadas – la hermosa niña sonrió ante el gesto preocupado de su amiga, no le gustaba ponerla así, pero le encantaba poder consolarla de alguna manera, siempre había mantenido una protección hacia la pequeña como de hermana mayor, aunque no fuera mucha la diferencia.

-Ya, está bien, éstas son las últimas mariposas que disequé, no lo volveré a hacer más, lo prometo.

La pequeña castaña levantó la vista y expresó una amplia sonrisa a la niña pálida, la miró a los ojos y acarició su mejilla para echarse a correr por el campo abierto.

-¡Atrápame Jade! – Gritó.

-¡Jade! – La gruesa voz la volvió de nuevo al presente, sacudió la cabeza y se incorporó con la actitud de un elemento entrenado para la guerra, el mejor elemento, firme y disciplinado.

-Tienes razón, es sólo un trabajo más, será tan sencillo como los otros.

-Así se habla mi amor – Se acerca a ella y la besa.

XXX

Tori despertó ese día sintiéndose enferma, en algún sentido, era grave, raras veces se enfermaba, era una chica fuerte y resistente, la vida natural que llevaba en la aldea le hacía muy bien había dicho Jan. Pero ese día, se sintió más enferma que las otras veces.

-Saliste al campo muy temprano ayer, antes que parara la lluvia, seguramente el sereno te hizo daño – decía André mientras exprimía el pañuelo en el contenedor de agua y lo ponía de nuevo sobre la frente de Tori – Me tengo que ir, vengo a verte mañana.

-André, quiero pedirte un favor.

-El que sea, ya lo sabes.

-Quiero que me informes de todo lo que ocurre en la casona del otro lado.

-Toori, ya hemos hablado de eso antes, sabes bien que…

-Por favor, prometo que seré muy prudente con todo lo que me digas.

-¿Para qué quieres saber? – Preguntó el chico curioso.

-Sólo quiero saber lo que los adultos nos ocultan – André se echó a reír caminando hacia la puerta – Nos vemos Tori, espero que te recuperes. Hola Cat – Saludó el muchacho antes de salir.

Cat entró al cuarto de Tori y fue directamente a sentarse a su cama, mirándola fijamente.

-¿Qué? – Dijo ella.

-¿Qué fue lo que recordaste?

-¿De qué hablas? – Habló Tori frunciendo el seño.

-Te enfermas pocas veces, y siempre sucede luego que recuerdas algo.

-No recordé nada… sabes que no puedo, por más intentos que hago – la pelirroja no contesta – Cat, fue hace mucho tiempo ¿sí? Éramos unas niñitas que… no sabíamos nada del mundo.

-Teníamos 8.

-Cierto, ha pasado toda una década desde que dejamos la ciudad, yo no puedo recordar nada.

-Estoy segura que sí – dijo la pelirroja firmemente.

La mente de Tori voló a Hollywood 10 años atrás.

Estaba batallando por quitar la goma de mascar que una chica mala había enredado en su cabello.

-Debes poner hielo.

-¡Lo sé! Pero no hay hielo ahora Cat.

-No te enojes conmigo, yo sólo quiero ayudarte.

-Me ayudarías mucho alejando a tu amiga de mí.

-Pero a ti te gusta estar con ella, siempre la buscas e intentas ganarte su amistad.

-Ya no, esto es el colmo, no la volveré a buscar, dile… dile que me cambiaré de escuela.

-¿En serio harás eso? – Se escuchó una voz más grave, pero femenina proceder de la puerta del baño, pero cuando Tori alzó la cara para verla, el rostro de la chica se hizo borroso y Tori regresó a la vida real.

-No puedo Cat… lo intento… pero no puedo – Dijo dando por terminado el cuestionamiento de la chica pelirroja.

André notó mucho más movimiento en la casa donde trabajaba, los murmullos entre los empleados cocinaban la expectativa de una llegada importante, pero se desconocía a la persona. André era inteligente, sabía que sea quien sea que viniese, no sería otra persona más que la que les hiciera ver su suerte.

-¿Vale la pena André Harris? ¿Eh? ¿Vale la pena trabajar como esclavos por unos cuántos míseros dólares al día? Ni siquiera los necesitamos, no nos dejan comprar ni vender nada legalmente, todo lo debemos hacer por debajo del agua, en el mercado negro, eso me hace sentir un criminal de adeveras.

-Tiempo Carlos, tiempo, sólo estamos aquí para proteger a nuestras familias, ¿o qué? ¿Prefieres que obliguen a tu hermana a venir aquí a hacer quién sabe qué cosas para esos bárbaros? – El latino mueve la cabeza negando con firmeza.

-Pero me siento sucio trabajando para estos… desgraciados americanos que nos han robado nuestras vidas.

-Por lo que escuché hoy más temprano, la presión internacional está haciendo eco entre los líderes gobernantes, si esta nación quiere evitar una guerra, tendrá que ceder muy pronto.

-Ojalá, porque ya estoy cansado de esto. Y por si fuera poco, el misterio de la persona "importante" que viene, estoy seguro que ese tipo, quien quiera que sea, sólo traerá más ruina para nosotros.

-¿Has escuchado más de él? ¿Sabes de quién se trata?

-Sólo sé que en cuanto llegue, sobrará la presencia de muchos, porque las capacidades de ese tipo son suficientes para acabar con nosotros más rápido y sin mucho esfuerzo. Debe ser un sanguinario André, odio decirlo… pero tengo miedo.

André dio palmaditas en la espalda del chico, pero dentro de sí mismo deseaba que alguien se las diera a él, André también tenía miedo, hace mucho que los americanos que dominaban aquella extensa región donde pertenecía la isla en la que los desplazados vivían, junto a una tribu primitiva, buscaban invadirla para tener más poderío, era una buena tierra, extraña, pero buena tierra, ellos la querían, por tanto debían apropiarse de ella, lo que no les resultaba fácil porque primero habría que aniquilar a todos sus habitantes, y los bhoritas estaban protegidos por el gobierno, a duras penas, pero protegidos, y los desplazados estaban en la mira de los gobiernos internacionales, cualquier ataque hacia ellos, provocaría una batalla contra el país, por lo que se limitaban calculadamente; pero André sabía bien que tal y como iban las cosas, no tardaría mucho en que la invasión se hiciera presente y todos en la aldea perecieran.

XXX

Jade observaba con cuidado las líneas trazadas en el mapa de la mesa de centro, su concentración estaba enfocada en quitar y poner detalles en el mismo, Robbie la observaba con detenimiento, los ojos fijos en el papel, la frente arrugada pensando seguramente en alguna estrategia, las manos moviéndose de continuo en continuo. Quiso acariciarle la espalda, deseó con todas sus fuerzas suplicarle que lo perdonara, él hubiese querido evitarle aquél trabajo que no la hacía totalmente felíz, pero Robbie también tenía miedo, miedo como aquella vez que perdió parte de su infancia.

-¡No puedes irte! No deben llevarte ¡tú perteneces aquí! no tienes qué ir con ellos. ¡Quédate, quédate por favor! – Suplicaba mientras corría siguiendo el vehículo con su mano estirada hacia otra a la que intentaba alcanzar.

-Deja de pensar en esas idioteces – Dio un respingo al escucharla, estaba de pie delante suyo, con esa pose militarizada, Robbie observó el alambre cromado en su mano y volvió la vista de nuevo a su rostro – Tengo un plan de trabajo. Ven, te lo mostraré.

Él la siguió hasta la mesa y notó cómo la chica había trabajado resueltamente en lo que aseguró, cuando Jade West tenía una idea en la cabeza, no paraba hasta verla realizada, el joven estaba preocupado de eso.

-Jade… Jade… - Insistía para quitar su atención del macabro plan que la muchacha estaba trazando con demasiado entusiasmo - Jade… ¡Jade! – Gritó, la muchacha alzó la cabeza para verlo – He escuchado suficiente, no quiero oír más acerca de esto.

-Pues lo siento mucho porque no llegaremos a tomar vacaciones, una vez instalados, comenzaremos a trabajar en este plan.

-No pareces la misma – Dijo el chico de cabellos rizados, mirándola con detenimiento a la cara – No pareces la misma Jade… ¿dónde dejaste tu corazón guardado?

-¡Cállate Robbie! No comiences con eso – La linda chica se aleja molesta de la mesa hacia el centro de la sala.

-No pretendas olvidarlo.

-¿Qué crees? Ya lo hice.

-Sabes bien que no es cierto, lo recuerdas tan bien como yo – Años atrás, Robbie nunca se hubiera atrevido a enfrentarse de esa manera a Jade West, si apreciaba su vida, debía quedarse callado, o alejado rápidamente. Pero no ahora, sin saber cómo, Robbie Shappiro se había convertido en su confidente, en su mejor amigo.

-¿En serio? Háblame de ella entonces Robbie, anda, hablemos de eso – dijo sentándose en el sofá – quiero que platiquemos de aquél asunto. Anda pues, ¿qué esperas?

-No – Respondió el muchacho dándose por vencido. Jade alza una ceja en señal de victoria.

-Bien, entonces… - continuó la muchacha con un tono en su voz que le trajo a Robbie recuerdos en los que sólo de escuchar ese siseo, cualquiera temblaba de miedo - ¡Te quiero firme! Porque de ninguna manera permitiré fallas Robbie Shappiro, antes de lo dispuesto acabaremos con todo y una vez más como todas, triunfaremos, no quedará nadie vivo en ese lugar, te lo aseguro. – Él no dijo nada, se limitó a asentir con la cabeza, o al menos eso trató.

XXX

Tori hizo a un lado la charola con la cena que Holly le había llevado hasta su cama, el hambre se había ido y ahora la embargaba una terrible tristeza. Con dificultad se levantó de la cama y se tiró al suelo de rodillas, haciendo a un lado la alfombra que cubría solo el centro de la habitación. Antes de continuar, se aseguró de que Trina estaba profundamente dormida, una vez comprobado, la latina des ambló un bloque de madera del piso, metió la mano en el hueco y sacó una pequeña caja de metal, puso de nuevo el bloque en el suelo y fue a echarse otra vez a la cama.

Con una llave que tenía en el collar de su cuello, abrió la caja de metal, regalo de la pelirroja en su cuarto cumpleaños en la aldea. Tori extrajo algunos papeles y dulces guardados, al final, sacó con mucho cuidado una foto, ya vieja y partida a la mitad, le dio la vuelta y la acercó a su cara, tallando con sus dedos la imagen de una pequeña de cabello castaño y largo que daba la espalda.

-Voltea a la cámara Jade.

-¡No quiero! – Se negaba la pequeña.

-Anda, sólo será una y ya.

-¡Dije que no Vega! No estés molestando.

-Jade, sólo una más, lo prometo.

Evidentemente no logró que volteara, así que tuvo qué conformarse con apreciar la espalda blanca de la niña vestida de negro, con Cat a su lado abrazándola. Dejó la imagen a un lado y levantó el grueso libro de aritmética que estaba sobre su buró, frotó con sus dedos la palabra que había tallado seguramente con algún objeto puntiagudo, o con sus propias uñas.

-Jade – susurró con una sonrisa que duró apenas pocos segundos.

Luego se acostó y puso la foto sobre su pecho, para quedarse dormida.

Actualizaré pronto.

Tenkiu.