Bueno mi apreciado público lector, les dejo el tercer capítulo, como siempre, deseando que sea de su agrado, y si es así, me complazcan dejando un review por ahí. Pido disculpas por toda la información que se vea extraña, muchas veces no recuerdo lo que he escrito antes y después lo cambio, y además, SIEMPRE se me pasa algo importante.

*Bhoritas.- No existen en realidad, es un término inventado por la autora, de hecho, no creo que existan, nunca he escuchado de una tribu con ese nombre, si existen… háganmelo saber jejeje.

Muchas gracias a todos los que han comentado, me encanta leer sus opiniones acá, gracias por seguir mi historia, a mis nuevos lectores, Davidd que bueno que te ha gustado; Victoiousnaomi, también actualicé pronto por ti, y Ernesto de Unarnue, vengan vengan sus historias, me apetece leer sus fics cuanto antes; muchas gracias por sus reviews, no olviden dejar más.

A mis colegas escritoras, me desespero de no ver sus actualizaciones, pero ya, estamos a fin de curso y entiendo que hay poco tiempo disponible a causa de los exámenes y trabajos finales, lo bueno que yo ya acabé, ¿la tesis? No, sigo en eso, un día la voy a terminar jejeje.

Vale, los dejo: Victorious ni sus personajes me pertenecen.

Bebé, ya duérmete temprano o te olvidas de tus animales esos que me sacan… wákala. Besos.

Cosita, te amo, tú lo sabes. Pero Liz es mía jejeje.

CHAPTER 3. TIERRA!

Tori maldijo haberse quedado dormida; muy temprano, como de costumbre, al escuchar el sonido y revoloteo de las aves afuera, abrió los ojos, se estiró y esperó un momento a despedirse del sueño, pensando en el primer paso de ese día. De pronto, un recuerdo la sobresaltó, se levantó de la cama muy aprisa buscando desesperadamente entre su ropaje. Alzó las sábanas, buscó en el suelo, en el buró, debajo de la cama, en el baño… no lo encontró. Se sentó de nuevo a la orilla de la cama y esperó meciendo sus manos sobre su regazo. Entonces vio que Trina ya no estaba en la habitación.

-¡Trina! – La llamó desde varios metros a la distancia - ¡Trina!

La hermana parecía ignorarla, la miró un segundo, pero luego volvió a fijar su vista al mar.

-Trina – Tori llegó jadeando hasta ella, que estaba parada en un mesón, todavía con la bata de dormir y las manos en los bolsillos, visiblemente desarreglada – Trina ¿has visto de casualidad una… - dudó – una fotografía que se me ha caído mientras dormía?

Trina no contestó, seguía perdida en el horizonte, con el mar a varios metros debajo de sus pies.

-¿Trina?... – Tori comenzó a preocuparse – Te pregunté si tú n…

-¡Ya te escuché!

-Bueno ¿y porqué no me respondes entonces?

-Vivir aquí es como si estuviéramos en una cárcel Tori… - respondió la hermana ignorando a la morena - no podemos ir más allá… extraño… tanto la ciudad… el ruido de los autos, de la gente, de los silbatos… extraño la escuela… vivir aquí no es vivir, esto es una prisión… maldigo la hora en que me trajeron al mundo.

-No digas eso Trina…

-¡¿Y porqué no? Es verdad, nacimos en el lugar equivocado Tori, con las personas equivocadas, en una raza miserable.

-¡Trina! Si nuestros padres te escuchan vas a tener problemas.

-No más que tú – Tori se sorprendió de lo último.

-¿No más que yo? ¿De qué estás hablando?

-Buscabas esto ¿no es así? – Dijo extrayendo del bolsillo de su bata la fotografía que Tori estaba buscando.

-Sí, eso es mío, dámela.

-No – Se negó la hermana mayor, alzando amenazadoramente la imagen al aire, la menor se percató del peligro que estaba presente si se acercaba un poco más a su hermana.

-Es mía Trina… dámela.

-No deberías tener esto Tori, a nuestros padres no les agradará.

-No tienen qué enterarse…

-Ah… la perfecta Tori no puede estarles ocultando secretos.

-Trina por favor, si quieres te lo suplico pero devuélveme la foto – Comenzaba a desesperarse.

-Ellos fueron los culpables Tori, ¡ellos! Tuvieron la culpa de que nosotros lo perdiéramos todo y fuésemos echados de nuestra ciudad.

-¡Te equivocas!... no fue así… nosotras… éramos niñas…

-¡Ellos fueron nuestros verdugos hermana! Siento mucho decepcionarte pero es hora de que te hagas a la idea de que estás en esta situación por culpa de estas personas.

-Dame… la fotografía por favor, es el único recuerdo que me queda de ¡Trina!... no se te ocurra hacer eso – Gritó cuando la mayor de las Vega hizo un ademán de romper la imagen.

-No la necesitas… es mejor que olvides de una buena vez y nunca más vuelvas a recordarlo.

En cuestión de segundos hace trizas la fotografía y Tori puede ver cómo los trozos del papel se pierden entre la corriente de aire, para ir a dar al mar. Casi sintió que su corazón se detenía ante el hecho de ver perdido un recuerdo que estuvo guardando durante diez años, diez largos años en los que no había sido fácil sacarse a una persona del corazón, una persona que amaba tanto como a una hermana, al menos, eso es lo que ella se hacía creer a sí misma.

Trina pasó por su lado, satisfecha de haber cumplido con su misión, mientras que la otra Vega se deja caer sobre sus rodillas perdiendo la mirada entre las olas que ya debían haber consumido los últimos rastros de su recuerdo.

XXX

-Estamos a tan sólo un día de camino, bueno, treinta horas en realidad, todo ha marchado sin inconvenientes, tan preciso como fue señalado previo al abordaje. Lo que resta del camino vamos a…

-No me importa – Lo interrumpe la muchacha – No quiero saber nada, es obvio que resultará tal y como ha sido planeado. Yo no cometo errores Robbie Shappiro – dijo quitando la vista de las azules aguas del mar para ponerla sobre el joven, Robbie vaciló ante ese gesto, admirado y nervioso de los bellos ojos azules que lo recriminaban, se preguntó si el tiempo que Jade había permanecido mirando esas aguas, habían provocado ese lindo color en ellos, sonrió, ella pudo notarlo – Todo lo que me importa ahora es mantener mi mente enfocada en lo que haremos una vez fijado nuestra estancia en aquél lugar.

-Jade, sobre eso…

-No me quieras persuadir ante nada Shappiro – se adelantó – Tú pudiste haber ayudado bastante desde el principio, pero te negaste, ahora vas a vivir las consecuencias de haberme llevado la contra.

-Jade, sabes bien que tampoco tengo hacia dónde hacerme. Toda mi vida me la he pasado en el servicio de la fuerza armada, a tu lado, siendo tu apoyo, no conozco otra manera de ser, todo lo que he aprendido ha venido de ti y de ese lugar, todo tan… preciso, tan… sistemático. No sé desenvolverme de otra manera… yo no podía llevarte a otro lugar, porque entonces tendría qué huir junto contigo y eso no te conviene, porque yo no podría protegerte de tu padre, sabes que él nos encontraría tarde o temprano… te quiero Jade… te quiero demasiado, sabes bien que siempre lo he hecho… y nunca va a estar en mí perjudicarte, aunque para eso tenga qué sacrificarme a mí mismo.

El muchacho decide alejarse al ver que no consigue una respuesta, pero en tanto avanza unos pasos, escucha cómo lo llama por su nombre. Él se vuelve a ella.

-No me hubiese importado si al final nos encontrara… todo lo que quería, era estar contigo en cualquier lugar lejos de todo esto. Pero perdiste tu oportunidad Robbie… siempre he deseado corresponderte, pero todo lo que he visto de ti es que sólo estás a las órdenes no mías, de mi padre, y eso a ninguno de los dos nos conviene.

-¿Qué estás diciendo Jade? – Robbie había quedado frío, ni en sus sueños más anhelados habría esperado una confesión así de su parte, ¿qué había dicho? ¿Qué siempre ha deseado corresponderle? ¿Acaso Jade West estaba enamorada de él?

-Nada, olvídalo.

-No, no puedo hacer eso – dijo al momento de atraparla entre la valla de contención - tú dijiste que…

-Jade… cariño, anda, debes presentar el plan de estrategia ante tu escuadrón, el equipo te está esperando en la sala de juntas.

Jade se aleja del chico sin mirarlo de nuevo, mientras que él la sigue con la vista hasta el interior del salón, de la mano del único que hasta el momento ha sabido ganarse un espacio en su vida, el estúpido de Beck Oliver.

XXX

-Y luego recogí la leña y fue donde la encontré, sabiendo que te gustaría, la metí en mi bolsillo y te la traje.

-Ayyy, es tan linda – exclamó la morena ante el gesto de su amigo por traerle una hermosa flor rosada - Gracias André – Y le da un beso en la mejilla que lo deja un momento perplejo – Eres buen amigo, el mejor de los amigos – Lo que lo hace volver a la realidad.

-¿Entonces no hay nada nuevo en la casona? ¿Nada sobre lo que estaban hablando el otro día?

-Nada, todo está muy tranquilo, muy cómodo – mintió.

André casi pudo sentir de nuevo el latigazo que le fue soltado esa mañana sobre su espalda, James se estaba divirtiendo.

-¡No! – Gritó Carlos al ver cómo el americano levantaba el látigo sobre él, cuando escuchó el golpe sin sentirlo, levantó la vista, André estaba hincado sobre el piso, soportando el dolor.

-¡Idiota! Te he dicho que no te entrometas cuando estoy disciplinando a los esclavos como tú.

-¡Eso no es disciplina! Eso es... – un golpe más le impidió seguir hablando.

-Cállate, no te he dado permiso de que hables.- Había descubierto a Carlos asediando una junta importante, el castigo no sería ligero – Ustedes no tienen voz ahora, tu valentía no es más que una insolencia.

Carlos miró asustado el rostro duro del apuesto joven, un joven que hace años fuera su mejor amigo, cuando juntos compartían escenarios como un grupo de canto infantil muy reconocido.

-Y tú – James miró a Carlos, con esa expresión que no era la misma simpática de cuando eran niños – Vete a hacer tu trabajo a las cocinas – Ordenó. Carlos se incorporó sacudiéndose la tierra de su gastada ropa y volvió a sus actividades. James escupió a André en el brazo antes de marcharse.

-¿Quién es?

-¿Quién es quién? – Respondió él a Tori volviendo al tiempo presente.

-La persona que viene, escuché cuando Carlos se lo dijo a su madre esta mañana, e incluso Cat sabe más que yo de todo esto.

-No es posible que Cat…

-Yo no sé cómo, pero ella se ha enterado… así que dime, ¿quién es esa persona y qué es lo que viene a hacer?

-No lo sé – dijo el chico suspirando – Nadie sabe exactamente quién sea, en cuanto a lo que hará, no te preocupes, no hará nada malo.

-Eso no fue lo que escuché.

-Tori… después de todo lo que hemos soportado por parte de ellos… nada puede ser peor.

Por supuesto que esa no era la verdad, pero André no se lo iba a decir a Tori, la quería demasiado como para pensar en asustarla. Así que, dio por hecho que sería mejor que ella junto con las otras inocentes chicas de la aldea, ignoraran el caos que vendría.

XXX

Robbie fue muy temprano a despertar a Jade a su camarote, pero no la encontró, se asustó de su ausencia y corrió a buscarla a otro lugar antes de que hiciera cualquier cosa que la pudiera meter en problemas, cuántas veces Robbie no le había evitado problemas a Jade, él mismo se había metido en varios por evitárselos a ella. Antes de atravesar la puerta, choca con Beck, la persona que menos apetece encontrarse.

-¿Porqué tan aprisa sargento Shappiro?

-Jade no está aquí, voy a buscarla.

-Tranquilo… ella está en la cabina de mensajería, comunicándose con la base de la ciudad.

-¿Para qué?

-No te importa, no tienes qué saberlo todo.

-Soy su mano derecha por si no te ha quedado claro – Beck se pasa una mano por el negro cabello y sonríe malicioso.

-Eres… su plato de segunda mesa – Ríe.

-No te permito…

-Hey… calma… MI novia te puede despedir de esta misión con un solo escándalo de tu parte, tú lo sabes – El muchacho se zafa del agarre del canadiense, para retirarse, sin apartar su mirada desafiante de sobre él. Robbie no le tenía miedo, si se detenía en no darle una paliza a Beck, era sólo por Jade y su temor a perderla, aunque, no fuera suya.

-Jade – la llama antes de llegar a ella.

-Robbie espera un momento, estoy ocupada en algo importante.

Se escuchaba un ruidillo molesto de un aparato instalado para enviar mensajes en clave única. Ni siquiera Robbie conocía exactamente todo lo que salía de él, a pesar de que había sido su diseño.

-Listo – dijo la muchacha – Todo en orden Robbie Shappiro. ¿Tienes algo qué decirme?

Robbie lo había pensado toda la noche, le dio vueltas, lo pulió, y al fin se decidió a proponérselo, lo haría esa mañana, antes de que cualquier otra cosa mala pudiera pasar.

-Sí… yo… Jade… anoche lo estuve pensando mucho y… creo que… hay una manera de… de que tú y yo podamos… ya sabes… me refiero a… - Jade se notaba algo impaciente, pero esperando aún – pues… a…

-Capitán West, estamos avistando tierra justo al norte.

-¿Qué distancia? – Preguntó la muchacha, moviéndose al frente para dar por terminada una propuesta que Robbie no tuvo tiempo de concluir.

-Cien metros, ciento veinte cuando mucho.

-¿Es la aldea? – Dijo poniéndose el catalejo para observar.

-No, la aldea está hacia el oeste, eso es el puerto.

-Bien, preparen todo para arribar – Ordenó, observando la enorme extensión de tierra que tenía a la vista – Hemos llegado.

Si les gustó, favor de dejar un review, si no dejan uno, hasta aquí llega, jajajajajaja, noo, la verdad es que me gusta esta historia y la quiero terminar. Pero vale, habrá muchachones guapos si comentan, y para los lectores… bueno, Jade West solita lo compensa todo ¿no? Venga pues. Tenkiu.