Hey hey! Yo de vuelta, y sí, es para eso, nuevo capítulo, calientito como el pan. Agradezco a todo mi público lector que sigue esta historia, gracias a todos por sus comentarios, opiniones, quejas, sugerencias, recetas de cocina jejeje. Me agrada sobremanera que les guste.
Menciones a: Guest, siempre me dejas tus reviews desde el capítulo 1, tengo la curiosidad de saber porqué jajaja, si pudieras contarme. Lily, ta weno pues, llégale a los trancazos conmigo, te confieso que no me sé defender, ¡ay, tristeza! No soy buena para los moquetazos, pero corro rápido jejeje. .Girl, en el capi pasado sólo escribí .Girl, no sé qué rayos pasó, sorry chica, no lo vuelvo a hacer, es largo el nombre y soy muy mala para el inglich jejeje. Gabriela 0012, sí, facebook, es que… oh facebook, tantas cosas que vivimos… me gustaría encontrarte allá en facebook amiga jajajaja, pa´acabarla ¿verdad? Jajajaja.
Victoiousnaomi, este capi va para ti, tú me dedicaste uno y yo veo que le estás echando muchas ganas a tu historia y estás haciendo un buen trabajo. En tu historia, quiero ser Tori jajaja. Mas allá de la Realidad, no señorita, acuérdese quién es El que obra, yo sólo soy un vaso, un instrumento del que hace todas las cosas agradables y perfectas, yo quisiera poder tomar tu mano un día, sonreírte y decirte: Vaya, ¡qué bien lo has logrado! A lo mejor no podré hacer eso, pero de que lo logras ¡LO LOGRAS! Loverxanime, mi bebecita, te he descuidado, eso lo voy a componer, puedes exigirme lo que quieras. Y AsukaMiyamoto, me pones triste cada vez que te vas, porque estoy muy acostumbrada a ti y me encanta tu compañía, aunque aveces soy muy peleonera y terca, yo sé que me quieres, en todo eres correspondida, ¿tú me crees eso?
Ok, ahora, dinámica. Qué les parece si cuando ustedes me dejen un review de este capítulo, escriben una escena de todos los episodios de victorious, en los que hayan babeado por Jade West, si ya sé, somos chicas, y ella es Jade West, así que no es raro, es Jade. Yo no me decido a la mía, me gusta Jade cantando Give it up, babeé ahí, pero también en Tike a Hint, y en Five fingaz on the face, algo así jeje, inglich, ¿han visto el vestuario que usa en ese momento en el bus? IIIIII, SEXY! Y también, en el episodio de navidad, cuando Tori se convierte en la envidia de todas jajaja. Venga, dejen tres escenas en las que hayan babeado por Jade ¿vale?
Sin más, a leer. Victorious, ni Big Time Rush me pertenecen, no son míos puesssn jejeje. Tenkiu.
CHAPTER 6.
Arrogancia, era lo que dibujaba la cara de Robbie Shapiro, a ojos de André.
¿Y tú quién eres? – Preguntó el joven de las gafas al moreno.
-Lo-lo siento… sólo vine a traer un recado… pero ya me voy señor.
-Te pregunté quién eres – Insistió.
-Yoo… soy un trabajador de aquí del puerto.
-¿Quién eres?
-Vivo del otro lado… en la isla, soy de los desplazados.
-¿Cómo-te-llamas?
-Ahm pues yo…
-¿Qué pasa Shapiro? ¿Ahora te pones a interrogar a un esclavo?
Robbie miró al moreno, que casi temblaba delante de él, luego volvió su vista a Beck que bajaba las escaleras hasta quedar cerca de los dos varones.
-No son esclavos. Los emplean aquí eso es todo, pero no son esclavos.
-Eso es lo que tú crees – Beck posa su mirada en André - ¿Cómo los tratan aquí eh? ¿Tienen salario? ¿Vacaciones, préstamos, seguro? ¿Las condiciones en las que trabajan son adecuadas? – André vacila, mirando a Robbie.
-Responde – dice este, con las manos puestas hacia atrás, en una posición firme y tranquila - ¿Cómo son tus condiciones de trabajo? - André se aclara la garganta antes de hablar.
-T… todo va bien cuando el comandante Knight está aquí para poner orden… sólo cuando no está él las cosas se salen de control.
-¿Y el Almirante West viene mucho por aquí?
-¿Almirante West?
-Sí, ya sabes, el jefe.
-No, no lo conocemos, escuchamos de un almirante, pero no sabemos su nombre ni su apellido… W-West… - repitió para sí mismo.
-Está bien… puedes irte a tus labores.
-Gracias señor – André acató la orden enseguida, salió dejando a los dos muchachos mirándose con recelo. Ninguno pudo reconocerlo, pero él sí los recordó a ambos.
XXX
Jade arrugó las cejas al notar la expectación de la morena a su lado, pero no apartó su vista de ella. Tori observó cada detalle en ese rostro como si fuese el de una escultura valiosa, lo había admirado tantas veces antaño.
-¿Qué estás viéndome?
-Nada – se apresuró a responder, el gesto de la castaña había sido el mismo cerca de 8 años más tarde, las cejas arrugadas y un signo de interrogación en la cara. Pero Tori se esforzó por hacer volver a ambas a la coordinación de la obra que estaba por presentarse.
-Oigan chicas, mi brasier cayó al escusado de baño.- Tori tomó la prenda de Cat y la exprimió, sin apartar su vista de Jade.
-Es muy linda en serio… sólo que aveces…
-Shh… ahí está, ahí está.
-¿Quién?
-Mi padre.
Un hombre erguido, vestido formalmente y con significativas insignias condecorativas en el saco va a tomar asiento, entre miradas repulsivas al resto de la prole reunida en el teatro. Frío, tentativo, de oscuros ojos azules como oscura la mirada, calculador, arrogante. Tori no entendía cómo ese ser podía ser el padre del ángel que tenía al lado, no es que fueran tan distintos, Jade tenía los ojos de aquel hombre, los ojos que tanto le gustaban a Tori, y la actitud así como quizá el carácter eran semejantes. Pero Jade tenía algo, algo que la hacía sentirse atraída, un algo que hacía que Tori se derritiera cuando la tenía cerca, Jade ni siquiera se dio cuenta cómo la chica latina la tenía fuertemente asida del brazo, durante toda la obra.
La latina alzó una mano para tocar la mejilla izquierda de la joven del pelo negro pero al instante esta se apartó.
-¿Quién eres tú? – Tori aun no salía de su asombro, su actitud delataba una emoción contenida, hasta que se dio cuenta que no estaba siendo correspondida.
-H-hola – tartamudeó. Jade se levantó de prisa y sacudió a medias sus pantalones y sus botas de montar, con un movimiento tenso, mirando alrededor – Te caíste al río, el puente… - dijo la morena señalando el lugar por donde la pelinegra había intentado cruzar poco antes – no soportó el peso tuyo y de tu caballo… las viejas sogas se rompieron y caíste al agua – Tori se pone de pie, quedando cerca de la joven pálida, quien al instante retrocede un paso – Estabas atorada entre las ramas y un tronco te golpeó y te desmayaste… - Los ojos azules se clavaron nuevamente en los marrones, y los contemplaron un par de segundos, no podía decir nada.
-¿Tú… tú me sacaste? – La morena baja la mirada al suelo, avergonzada, y comienza a caminar de nuevo hasta la orilla, para irse, pero Jade la detiene – Responde… ¿fuíste tú quien me sacó?
-Sí – dijo la otra tímida- y te dí primeros auxilios, como mi papá me ha enseñado.
-¿Dónde vives?
-En la isla – Los ojos de Jade se contrajeron.
-¿Y qué haces aquí?
-Venimos todas las mañanas a lavarnos antes de la escuela, cuando es verano.
-¿Cuántos años tienes?
-18.- Tori comenzó a sentirse incómoda ante la mirada penetrante de Jade sobre ella, no había soltado aun su brazo, lo mantenía suavemente sujeto.
-¿Cómo te llamas?
La voz casi inaudible de Cat se escuchó lejana.
-¡Toriii!
-¿Quién es?
-Es una amiga, debemos irnos o se hace tarde para la escuela. Adiós.
-Espera, ¿qué fue lo que ella dijo?
-Nada, sólo me está llamando. Cuídese mucho señorita, es peligroso acercarse así nada más a los puentes. Adiós.- Y se echa a correr hacia arriba.
-Esper… - Sólo la miró irse, escalando una a una las rocas que la conducían hasta lo alto de la cascada. Una vez arriba la morena se detiene a mirar a la chica de abajo, que no se ha movido un centímetro de su lugar y quien no le quita la vista de encima. Una pausa más entre ambas, mismas posiciones de aquella noche en la que se encontraron en la oscuridad. Tori se dio cuenta quién había sido aquella extraña del caballo.
-Era ella – se dijo para sí misma entre murmullos correr. Seguro que la muchacha también se dio cuenta de eso, porque ninguna de las dos se movía, hasta que Tori decide dar la espalda, respirando con agitación – Es ella… es ella… es… Jade.
La ojiazul arrugó una vez más las cejas y bajó su vista al suelo, le llamó la atención un objeto brillante y circular. Se agacha a recogerlo y lo examina con cuidado, parecía un anillo, de oro, pendiendo de un grueso listón negro, con algunas iniciales grabadas poco legibles.
Lo guardó en su bolsillo, se montó en el caballo y se marchó.
XXX
-¿Qué te sucede?
-¿Qué?
-Vienes con una cara asustada, ¿qué pasó?
-Nada… no ha pasado nada… estoy bien.
-Tori… algo pasó, esa cara que tienes te delata.
-Pues no tengo otra Cat, siento mucho decírtelo.
-Tranquila…
-Ya paren de pelear las dos y vámonos.- Dijo Trina.
-Adelántense, voy a sujetarme el cabello – Tori se pone la liga en la mano y se sujeta el cabello en una coleta, antes de marcharse se da cuenta que algo le faltaba – No puede ser – Se pasa la mano por el cuello – No puede ser, no ¡chicas!
-¿Todo bien? – Preguntó fastidiada Trina. Tori se detuvo.
-Sí… s-sí… todo bien.- Cat la miró curiosa.
-Mi collar – le susurra ella – lo he perdido – La pelirroja se cubre la boca.
XXX
Jade llegó a casa aparentemente molesta.
-Ha llegado aviso de su padre capitán West. Atracarán aquí mañana al mediodía.- Los ojos de Jade se fijaron en la muchacha del cabello negro, quien a su vez tragó saliva y retrocedió un paso.
-No quiero que vuelvas a enviar a Haley a que abogue por ti.
-Yo no la envié… es más, le pedí que no hiciera nada.
-Pues más te vale que se lo recuerdes, ahora que viene mi padre no quiero tener problemas por esas estupideces.
-Nunca te importó ¿verdad?... Nunca te importó realmente lo nuestro.
-¡Entiéndelo! No hubo nada entre nosotras, nada serio. ¿Porqué no puedes aceptarlo de una vez?
-Quizá porque me enamoré de ti.- Jade le da la espalda.
-Ya te dije que ese no es mi problema, es asunto tuyo, siento mucho que no puedas olvidarme…
-Como tú no has podido olvidar a Victoria Vega.
La ojiazul camina hasta ella violentamente y la toma por los brazos, furiosa.
-Ya te dije… que no te incluyas… en la misma frase que ella – Tara se suelta del apretado agarre.
-Acéptalo… acepta que todavía la recuerdas. Acepta que siempre la pusiste por encima de muchos a pesar de que decías que no la soportabas – ríe con descaro – Era mentira, la querías tener cerca en realidad, no lejos, porque ella…
-Si la hubiese querido tener cerca de mí… o no… esa es cosa que a ti no te importa – Le dice sujetándola por la barbilla. Tara se queja.
-Suéltame Jade.
-Ya supérame Tara, es lo mejor que puedes hacer. Yo no te amo, nunca lo hice y nunca lo haré. Supérame.- Y se va, dejando a Tara echa un mar de lágrimas.
De un empujón cierra la puerta de su cuarto, quitándose el chaleco de cuero que llevaba encima de la remera y desabotonando su blusa. Saca una muda de ropa que deposita sobre la cama y termina de quitarse la blusa mojada, quedando solo en el sostén de fino encaje, cuando escucha una garganta aclarar.
-Robbie… ¿qué haces aquí?
-Te… te estaba esperando – dijo él tratando de apartar la vista del abdomen de la muchacha.
-¿Y porqué no me esperaste abajo?
-Porque allá está Beck y yo necesito hablar contigo a solas.
-¿De qué? – Robbie vaciló, Jade no hacía el intento de cubrirse, nunca tuvo pudor alguno, no con Robbie, él se había acostumbrado a verla semidesnuda en incontables ocasiones, sólo que ahora Jade tenía 17 años, cerca de la edad adulta, sin embargo, el desarrollo de su cuerpo ya la reclamaba como una mujer, y a él cada vez le costaba más trabajo ignorar los cambios de aquella chiquilla de cabello largo y castaño, a la sensacional mujer que tenía hoy delante, y esto Jade lo sabía.
-P…pues… yoo – traga saliva y se aclara la garganta de nuevo – Creo que… dejamos algo inconcluso antes de desembarcar en el puerto.
-No me acuerdo.
-Claro que sí – Respondió él atrapándola entre el armario de ropa y sus temblorosos brazos – Sé muy bien que te acuerdas… porque Jade West nunca olvida.
-Apártate Robbie – Dijo ella queriendo ocultar una media sonrisa burlona en sus labios.
-No. Tú me dijiste algo que necesito que me aclares ahora.
-Shapiro sabes bien que estas cosas no van contigo, así que suéltame.
-No lo haré, dime qué fue lo que trataste de decirme en el barco antes de que Beck nos interrumpiera.
-Nada, sólo que tal vez si fueras más hombre… o fueras un hombre, yo me fijaría en ti.
-Soy un hombre Jade, aunque no quieras verlo, soy más hombre que Beck.
-Sí claro.
-Te lo puedo demostrar ahora.
-Robbie en serio no tengo tiempo para…
Los labios de Robbie se plantaron en los de ella y no la dejaron continuar, ella no hizo nada de lo que acostumbra hacer con todos aquellos muchachos que se atreven a besarla de esa manera. Todo lo contrario, en cuanto Robbie la dejó respirar, ella no dudó en devolverle el beso. Lo sujetó del rostro con ambas manos y profundizó un deseo que tenía de hace mucho. Él la sujetó por las caderas, pronto quedó sin camisa también. Robbie comenzó a retroceder directo a la cama cuando dos ligeros golpecillos se escuchan en la puerta.
Los dos jóvenes se sueltan asustados y Jade atina una bofetada al rostro de Robbie.
-¡No vuelvas a besarme así Shapiro! – El joven lleva su mano a la mejilla golpeada y espera mirando a Jade dirigirse a la puerta no sin antes colocarse la blusa húmeda encima.
-Jm, jm. Capitán, tengo por bien informarle que todas las órdenes que ha mandado han sido cumplidas hasta este momento, en nada se ha fallado ni se han reportado incidentes. Si mi capitán desea ordenar ahora algo más, estamos a su servicio.
-Nada por el momento Comandante Knight, si ha cumplido hasta ahora con lo encomendado, trabajaremos con eso. Agradezco su dedicación y disciplina. Lo felicito, es usted un excelente elemento.
La mirada del joven rubio, que había permanecido fija en algún punto menos en Jade, se desvió un poco hacia ella, la chica sonrió al notarlo, la blusa estaba húmeda, y era blanca, sus líneas se marcaban finamente.
-Si mi capitán no tiene nada más qué ordenar, me retiro.
-Adelante.
Los labios del muchacho temblaban, se esfuerza en ejecutar el saludo, da la vuelta y se marcha. Jade vuelve dentro, el joven afro estaba tendido en la cama, sin nada más que sus bóxers, Jade se muerde el labio para no reír.
-Lárgate de aquí Shapiro.
XXX
-Tranquila Tori, mañana volveremos a la cascada y buscaremos tu collar, ya verás que lo encontraremos.
-¿Cómo pude ser tan tonta Cat? ¿Cómo es posible que guardándolo por tanto tiempo hoy lo haya perdido en… un rato? – Tori estaba inconsolable.
-Lo vamos a encontrar, le pediremos a André y a Carlos que nos ayuden.
-¡No! - Reaccionó de repente - De ninguna manera… nadie puede enterarse Cat, no quiero que suceda lo mismo de la foto.
-Está bien como quieras.
-¿Qué es eso que tienes ahí? – Señala la bolsa en el vestido de la pelirroja.
-Es… un…
-Frasco con mariposas… dijiste que ya no querías…
-Lo sé… pero las necesito Tori… es como si la tuviera a ella conmigo.- Tori se mordió los labios, estaba segura que esa atractiva muchacha del caballo era nada menos que Jade West, Tori no podía confundirla, claro, tenía el cabello negro ahora, un poco más corto, con ligeros tonos en él, entre la más clara diferencia, los años no hicieron otra cosa más que embellecerla más todavía. Recordar los ojos azules de la muchacha y ese profundo gesto con el que la miró hizo que a Tori se le erizara la piel.
Ella no iba a decírselo a Cat, no estaba segura de cómo reaccionaría ella, Cat Valentine y Jade West siempre fueron las mejores amigas, aun con sus personalidades tan distintas, la morena sabía que se querían la una a la otra. Tori se daba cuenta de la protección que ejercía Jade sobre la pelirroja, y de cómo la pelirroja no se sentía protegida en nadie más si no con ella, con Jade; Cat sufrió mucho cuando fue separada de su amiga gótica. Le costó mucho esfuerzo levantarse en las mañanas y entender que no se encontraría a la niña pálida a la puerta de su casa, esperándola para acompañarse al colegio. No la vería más, no hablaría con ella, no la abrazaría ni la invitaría a dormir a su casa, no escucharía sus cuentos de terror, sus canciones aterradoras pero que tanto le gustaba oír, le costó mucho trabajo, el día que Tori vio cómo Cat se levantaba para vivir, ella decidió hacer lo mismo, si la pequeña podía, podía también la latina.
-¡Corre Vega! ¡Más rápido!
-¡Es todo lo que puedo Jade, no soy tan atlética como tú!
Las dos niñas se detuvieron de bruces al doblar la esquina. Tara y Haley estaban molestando a Cat, ninguna de las dos intervenía, se quedaron a espaldas de la pelirroja, escuchando.
-Sólo queremos que le des este recado a tu amiga la gótica.
-No voy a darle nada, ya se los dije, déjenla en paz y a mí ya no me estén molestando, par de…
-¿Brutas? Ay mira Haley, la tontita tiene ánimo de pelear con nosotras, no se te olvide que tu guapísima amiga no está cerca para defenderte ahora.
-Vamos – Le dice Jade a Tori dando un golpecillo en su estómago.
-Espera Jade, no vayas a pelearte con ellas…
-Estás solita ante nosotras… No entiendo cómo una tonta como tú puede ser tan amiga de alguien como Jade, osea… son… tan distintas.
-Tampoco deberías juntarte con Victoria Vega, esa chica… uuy – dijo Haley con un gesto de repugnancia – Te aconsejamos algo niña… aléjense tú y Victoria Vega de Jade West o si no…
-¿O si no qué?
-O si no te vamos a arrancar uno a uno cada cabello de tu tonta y descerebrada cabecita…
-Sí, pues tendrán qué hacerlo conmigo primeramente.
Las dos chicas se ponen rígidas. Jade no estaba bromeando, todos sabían que cuando ella se enojaba, era mejor apartarse de su camino, y estaba enojada en ese momento. Cat se protege detrás de ella, algo temerosa.
-Jade…
-Les diré algo par de brutas: Ustedes dos… váyanse al carajo.
-¿Eso es todo? - Se burla Tara – ¿Es todo lo que dirás Jadey?
Jade se acerca a ella lentamente, se pone muy, muy cerca de Tara, frente a frente, con esa mirada que hacía temblar. De pronto se escuchó un sonido filoso y un gran mechón de cabello negro cayó al piso.
-¡¿Qué hiciste?
-Aveces no amenazo. Sólo actúo.- Respondió arqueando una ceja. Tomó a Cat por el codo y caminó con ella lejos de las chicas malas, antes de seguirlas me ocupé de sonreírles en sus caras.
-Adiós chicas.
-Todo está bien – le decía casi susurrando a Cat sentándose con ella en una banca del parque – No volverán a molestarte esas brutas, no dejaré que se vuelvan a meter contigo – Cat hace un puchero – Anda, ya, quita esa cara, ¿quieres que contemos un cuento? – La pelirroja niega con la cabeza - ¿No? ¿Quieres un bibble? – Se niega de nuevo – Un algodón de azúcar… dime qué quieres Cat.
-Cántame.
-¿Qué?
-Cántame Jade, la canción que escribiste la semana pasada.
-Aún no la termino.- La niña pequeña se levanta y va a sentarse en el regazo de Jade, Tori está a sus espaldas, observando enternecida la escena entre ambas.
-Yo quiero que la cantes.
-Está bien, ya voy… - Jade comienza a cantar una canción de cuna algo… inquietante. La pelirroja se recuesta sobre el pecho de su amiga. Cuando Jade llega a la parte que aun no concluye comienza a tararear la canción. Cat cierra los ojos y se deja ser arrullada, Tori le sonríe a Jade, quien la mira divertida. Era el gesto más tierno que ella había visto en la gótica.
Ahora Tori dudaba en lo que Jade se había convertido, no estaba segura si ella seguía siendo la misma chica protectora de antaño, o era el peligro que tanto temían todos en la aldea. Si fuera lo segundo, Cat no debía enterarse nunca que ella estaba ahí, porque su propia vida correría peligro, y su corazón terminaría por partirse.
-Vamos a coger las frutas para lo comida Cat.
-Pero tú estás castigada.
-Trina está en el campo, la alcanzaremos.
La pelirroja divisa a la mayor de las Vega a lo lejos del camino y se dispara corriendo hacia ella.
-¡De prisa Tori o tu hermana nos ganará de nuevo las frases para su cuidado facial!
Tori quiso correr, pero llevaba las sandalias en la mano y no había tiempo de ponérselas, dejó que Cat se adelantara algunos metros, era cerca del mediodía. Rió cuando Cat se arrojó contra su hermana, decidida a pelearle las fresas. No dio dos pasos cuando un ruido de pisadas la hizo volver su vista al camino.
Una chica linda la observaba desde su caballo, a pocos centímetros de ella. Se asustó, Cat y Trina habían desaparecido.
-¿Porqué huiste? – Preguntó la ojiazul con voz autoritaria, antes de pensar en una respuesta Tori se echó a correr en dirección contraria a donde Cat había ido, la otra muchacha corrió tras de ella en su caballo.
-¡Espera! – Tori no quería esperar, quería escapar lo más rápido posible. Se internó entre los grandes árboles que impedían el paso a expensas y Jade tuvo qué bajarse del caballo para continuar – ¡No pretendo lastimarte, ven aquí! – Gritaba.
Pero Tori seguía corriendo, hasta que no pudo avanzar más, el camino se hundía en un aprisco debajo de sus pies. Asustada, se gira para toparse frente a su perseguidora.
-¿Porqué hiciste eso? – Ella no respondió - ¿Me vas a decir ahora que no puedes hablar? Lo hiciste muy bien en la mañana – Tori quiso huir de nuevo pero ella la detuvo - ¡Detente! Deja de correr no estoy aquí para hacerte daño.
-Yo sé quién eres tú – Dijo entonces la latina, jadeando – Sé muy bien quién eres tú…
-Ah ¿sí?... ¿y quién se supone que soy?
-Tú eres…
Entonces, ¿espero sus reviews y sus tres escenas? Por favor, quizá podamos comentarlas en el próximo capítulo ¿viene? Ok, muchísimas gracias a todas por leer, saben que se les quiere!
