¡Hola! Antes que nada decir que es mi primer fic... no sé como me saldrá! Solo espero que os guste y que lo disfruten, porque al final me atreví a escribir una historia sobre esta pareja que me encanta! No estaba muy segura pero al final me decidí. DISFRÚTENLO!
Capítulo 1.
En la oscura noche, unos ojos rojos se veían tras los arbustos. Observaban una ventana en especial...
Oyó un ruido molesto, apretó con fuerza la almohada para calmar la ganas de matar a alguien por la molestia de que se despertara. Sus ojos aun cerrados no iban a abrirse, porque seguiría durmiendo por las buenas o por las malas. Dio un golpe al aparato que hacia tanto ruido, pero parecía que quería seguir taladrando su cabeza. De repente, sonó un golpe en la puerta y ésta se abrió. Se escucharon unos pasos y luego se dejó de oír el aparato.
-Otro día que casi rompes el despertador-se oyó la dulce voz de una mujer-Stella... levántate.
-No quiero-contestó tapándose con las mantas.
-Hoy es lunes... ya se acabó el fin de semana, querida-la destapó haciendo que al final abriera los ojos cabreada.
-¡Mamá!-se quejó al ver la sonrisa que tenía en el rostro-¡como si es martes! Quiero dormir.
-Duerme tanto como quieras, Stella-acarició la cara de su hija, pero no dejaba de mirarla con esa mirada de enfadada-el problema es que tienes que ir al instituto y llegarás tarde... como siempre.
-¿QUÉ?-gritó asustada y se levantó corriendo de la cama-¿POR QUÉ NO ME LEVANTASTE ANTES?
-Para eso existe el despertador-le dijo mostrándoselo.
-El que lo inventó tiene suerte...
-¿No llegabas tarde?-volvió a preguntar su madre provocando que Stella volviera a alterarse.
-La profesora me va a echar-dijo metiéndose con rapidez en la ducha.
Cuando acabó de ducharse se secó y fue a por su uniforme. Se puso la camisa blanca y la chaqueta roja junto con la falda del mismo color. Se miró en el espejo, la verdad que no le gustaba mucho eso de llevar uniforme. A ella le parecía mejor ir a su manera, a su moda. Dio un suspiro y fue a por la mochila, salió de la habitación y bajó las escaleras hasta la cocina, donde se encontraba la sirvienta preparando el desayuno.
-Ania-dijo llamando su atención-no me sirvas el desayuno, no me da tiempo.
-Estaba segura de ello-sonrió dándole una pequeña bolsa-aquí está tu comida.
-¡Gracias!-sonrió la rubia y tomó la bolsa metiéndola en la mochila-adiós.
Salió de la cocina y se fue hasta la puerta, miró a su alrededor, era raro pero siempre que se iba al instituto su madre la esperaba para despedirse de ella. Dio un suspiro y salió de la casa. No iba corriendo por que estaba cansada, pero caminaba rápido.
Ya era otoño para entonces, iba caminando mientras las hojas secas caían al suelo. Todavía no se había adaptado a vivir en la nueva ciudad, Gardenia. Ya llevaba dos semanas y no había día en el que llegara pronto. Tampoco conocía a gente porque para ella eran un poco raros y suponía que ellos también la veían rara a ella. Ella nunca fue así, siempre era una chica sociable y muy animada por la moda, pero hace un par de meses sus padres se separaron y ya no era como antes. Todo se volvió oscuro a su alrededor.
Cuando al fin llegó al instituto no se atrevió a entrar a clase, llegaba como 15 minutos tardes. Al final decidió echarle valor y finalmente llamó a la puerta. Cuando lo hizo una mujer de unos cincuenta años, pelo corto castaño, gafas y un traje largo azul con mangas blancas abrió la puerta. En su rostro se notaba mucho que estaba de mal humor.
-¿Stella, no es cierto?-preguntó ella con una voz enfadada.
-Sí... Sí, señorita Griselda-respondió la joven un poco preocupada, esa profesora era muy estricta y el tiempo que Stella llevaba yendo siempre llegaba tarde y pocas veces la daba permiso de entrar.
-Muchacha, como siempre llegas tarde-decía con los brazos cruzados y mirada seria-ve al despacho de la directora inmediatamente.
-Pero...-Griselda frunció el ceño y la rubia suspiró-por supuesto-dijo molesta mirando con odio a la profesora que cerraba la puerta tras ella-vieja bruja.
Stella dio media vuelta y se dirigió al despacho de la directora, en verdad prefería salir pero Griselda se informaría más tarde y tendría problemas graves si se enteraba que no había cumplido. Al llegar se encontró con una chica sentada en uno de los bancos al lado de la puerta de dirección. Tenía el pelo largo y rojo, era blanca y parecía estar cansada porque estaba con los ojos cerrados y al parecer estaba dormida de verdad. Stella se sentó a su lado y la miró, ella iría entes para entrar al despacho. Pensó que eso significaba que alguien podía estar con la directora ahora.
Después de dos minutos Stella se movió un poco y sin querer dio con el codo a la chica de al lado provocando que se despertara. Abrió sus grandes y azules ojos, se estiró un poco y dio un pequeño bostezo.
-Perdona-se disculpó Stella por haberla despertado.
-No te preocupes-dijo ella mirándola con una sonrisa-te lo agradezco, si la directora Faragonda me ve durmiendo seguro que recibo una buena bronca.
-Entonces de nada-respondió la rubia con una sonrisa.
-Por cierto, soy Bloom-lee extendió la mano.
-Stella-estrechó su mano-encantada.
-Dime, Stella-empezó a hablar con un tono de confianza, como si la conociese de toda la vida-¿qué te trae por el despacho de Faragonda?
-Pues a primera hora de clase lo más normal... llegar tarde-rió un poco y Bloom emitió una sonrisa divertida-supongo que lo tuyo no es distinto.
-Cierto, no oí el despertador y llegué tarde-contestó con humor-la prueba es ésta... sentada al lado del despacho de la directora para que me eche una reprimenda.
-Yo si lo oí... pero lo tiré-comentó Stella con el mismo humor.
-Eso yo también lo hago a menudo-dijo haciendo que las dos empezaran a reír.
-Bloom-la llamó con el mismo tono que uso antes ella. La pelirroja no contestó pero la miró dando a entender de que tenía toda su atención-¿hay alguien dentro?
-Sí-respondió ella-no sé de quien se trata, pero por la tardanza no ha debido ser por un retraso.
-Supongo.
-Tú eres nueva ¿verdad?-preguntó cambiando el tema de conversación-nunca te vi por aquí.
-Sí, llegué hace menos de dos semanas-respondió Stella mirando al frente.
-¿Cuántos años tienes?-siguió preguntando Bloom pero luego se disculpo-lo siento... a lo mejor no quieres...
-Tranquila-la interrumpió Stella que volvió a mirarla-hace poco cumplí los 17 años.
-Vaya-dijo Bloom con una sonrisa-eres un año mayor que yo.
-Me alegra hablar contigo Bloom-se sinceró la rubia, pues la chica de al lado le parecía de confianza-no he hablado con nadie desde que llegué.
-La gente de aquí suele ser poco amigable-comentó apartando la mirada de la rubia-no confíes mucho en hablar con ellos... suelen ser muy arrogantes.
-¿Tú no tienes amigos aquí?
-Sí, tengo a mi amiga Flora y Musa. Seguro que cuando las conozcas te caerán bien, no son distintas a mí-sonrió de nuevo.
Iba a responderla cuando se abrió la puerta del despacho y vio a la directora Faragonda salir, tras ella iba un muchacho, era alto, de pelo castaño y corto, ojos marrones y al parecer musculoso. Stella se sintió extraña pues su cuerpo no respondía a lo que ella pedía porque no podía apartar la mirada de él ni un segundo.
-Espero que no se vuelva a repetir, Brandon-le dijo la directora al chico-eres un buen estudiante, no me gusta saber que hagas estas cosas.
-No se repetirá, directora Faragonda-respondió con una voz varonil.
-Eso espero-luego de decir eso el chico miró a Bloom y a Stella-¿se puede saber por qué están aquí, niñas?
Las dos escucharon la voz de la directora pero a Stella le sonaba como si fuera de fondo. No podía quitar la mirada de aquel chico que al parecer se llamaba Brandon, él se iba a ir, pero entonces, antes de marcharse, él miró a la rubia. "Claro... ¿cómo no me iba a mirar si no he parado de observarle con exageración?" pensó Stella que rápidamente apartó la mirada. Sentía que su corazón iba muy rápido y que sus mejillas ardían tomando el color rojo de su uniforme. Sentía que él ya se había marchado, pero por extraño que pareciese sentía que la observaban. Claro, las miradas de Bloom y la directora estaban puestas en ella, casi la dio un susto al verlas mirándola fijamente.
-Bueno-dijo la directora cerrando los ojos-Bloom ya me ha explicado que os han echado por llegar tarde. Os quedaréis una hora más cuando finalicen las clases.
Tras terminar de hablar entró al despacho y Stella sonrió aunque estaba incómoda después de lo que la pasó.
-¿Estás bien?-preguntó Bloom tocando la frente de la joven-estás roja pero no tienes fiebre.
-¡Estoy bien!-apartó su mano aún ruborizada.
-Llevas así desde... desde...-los ojos de Bloom se hacían más grandes-¿TE GUSTA BRANDON?
-¡SHHH!-gritó Stella tapando su boca-¿quieres que alguien te oiga?
-Lo tienes difícil, amiga-dijo cuando Stella apartó su mano-Brandon está con alguien ya.
-¿Enserio?-preguntó ella decepcionada, era raro, pero cada vez que lo recordaba sentía que su corazón latía con rapidez.
-Con la tonta de Quimera-Stella se fijó en el tono de odio que la nombró Bloom-cada vez la odio más...-
-¿Qué pasa con ella?
-Forma parte de un grupo, ella y sus tres amigas las hermanas, Icy, Darcy y Stormy-luego su voz cambió a una más cabreada-y su amigita Diaspro.
-¿Diaspro?-preguntó Stella con ganas de saber más.
-Diaspro es la novia de Sky-Bloom suspiró-el mejor amigo de Brandon.
-Entiendo...-en ese momento la campana sonó.
Stella se despidió de Bloom y fue a la clase que me tocaba. Ahora tenía historia con el profesor Wizgiz, y las ganas de ir eran pocas. Al llegar la clase estaba vacía, pensó que Griselda estaría castigando a la clase y por eso se retrasaban. Sin pensar más en aquella profesora, Stella se sentó en una mesa pegada a la ventana, desde allí podía ver el patio y la clase de gimnasia que había. En verdad no la llamaba la atención, esperaba que fuera como las películas, que aparecería Brandon y estaría toda la hora atenta a él.
En pocos minutos se llenó la clase y una chica de pelo castaño, piel morena y ojos verdes se sentó al lado de la rubia. Parecía diferente a los demás de la clase, nunca antes, del poco tiempo que llevaba allí, se había fijado en ella. Al sentirse observada miró a Stella y sonrió con dulzura.
-Espero que no te importe que me haya sentado a tu lado-dijo ella sin quitar esa sonrisa tan dulce y agradable.
-Tranquila-respondió Stella, realmente si la pareció diferente. Ya era la segunda persona que la hablaba sin que ella dijera nada.
-Bueno, ya que somos compañeras en historia tendremos que presentarnos-dijo ella aun con una sonrisa.
-Cierto-asintió la rubia sonriendo-yo soy Stella, soy nueva aquí.
-Yo me llamo Flora-cuando se nombró Stella recordó que su nueva amiga había mencionado su nombre-espero que te guste el instituto.
-Eres amiga de Bloom ¿verdad?-preguntó recordando lo que la dijo la pelirroja.
-Así es-confirmó ella-¿cómo lo sabes?
-La encontré esperando en el despacho de Faragonda y estuvimos hablando.
-¿En el despacho?-preguntó suspirando y luego dijo con un poco de humor-esta chica no cambiará... siempre llega tarde.
Stella empezó a reír, al parecer Bloom tenía razón, sus amigas eran como ella, aunque solo conocía a una.
-Parece que es cierto lo que me dijeron-dijo Flora mirando al frente-el profesor Wizgiz no ha venido.
-Es cierto, se está retrasando mucho-miró la hora viendo que ya habían pasado varios minutos-parece que hoy no voy a dar clases.
-¿Te apetece que vayamos al pasillo?-preguntó ella y Stella aceptó.
Salieron fuera de clase y se fueron a las escaleras a sentarse, ya que afuera hacia frío. Stella no sabía el porque, pero cada vez estaba un poco más alterada, todo desde que vio a ese chico. Debería empezar a quitárselo de la cabeza, según Bloom él tenía novia. De repente las dos chicas oyeron una risa detrás de ellas, se levantaron y vieron a una chica rubia de ojos marrones anaranjados.
-Diaspro-la nombró Flora con odio.
-Pero si es Flora, mi gran amiga-rió Diaspro provocando más odio en los ojos de Flora, algo que me sorprendió un poco-¿y qué es esto? Otra tonta que va con vosotras ¿no?
-¿Estás hablando de mí?-preguntó Stella cabreada, no tenía intenciones de pelear con nadie, menos con alguien que no conocía de nada.
-No veo otra rubia tonta por aquí-rió ella de nuevo.
-¿Significa que tú eres teñida? Que patética-se rió Stella provocando que Diaspro se enfadara.
-¡Serás tonta!-gritó ella apretando sus puños.
-¡Basta, Diaspro!-se interpuso Flora-¡deja de molestar!
-¡Si no te cruzarás en mi camino no molestaría!
-¿Qué dices?-preguntó Stella aguantándose las ganas de empujarla-¡la que ha empezado has sido tú!
-¡Me pones enferma, tonta!-insultó a Stella que la miraba con odio-¡no sabes con quien te estás metiendo, niñata!
-¡DIASPRO!-oímos la voz de un hombre y de repente vimos a un chico rubio de media melena, de ojos azules, además de que iba acompañado de Brandon.
-Sky-le llamó Diaspro y se acercó a abrazarle.
-Te he dicho mil veces que no te metas en problemas-se apartó de ella. Stella recordaba su nombre, estaba segura de que se trataba del chico que nombró Bloom.
-Ellas empezaron-señaló Diaspro a Flora y Stella.
-¿De verdad quieres que me crea que Flora te provocó?-las defendió el rubio, Stella aún no entendía nada.
-¡Grr!-gruñó cabreada-siempre igual.
Diaspro se fue mientras Sky la seguía, entonces Stella miró a Brandon que se acercaba. Abrió los ojos en forma de sorpresa y entonces sintió su corazón que iba a salirse de su pecho.
-Flora-nombró a la joven-sentimos lo de Diaspro y las chicas.
-Tranquilo, Brandon-suspiró ella-es más que costumbre, aunque Stella se atrevió a hacerla frente-posó su mano en la rubia que no sabía donde mirar.
-Ya veo-dijo mirando a la rubia que en un momento le mantuvo la mirada-un placer, Stella.
-Eh... yo...-tomó un poco de aire y lo soltó corriendo. Volvió a notar que como volvía a ponerse roja "vamos Stella... tú puedes" pensó y al final le miró manteniéndose tranquila-lo mismo digo, Brandon.
No dijo nada más, sonrió y se fue. Después de ello suspiró y volvió a notar su corazón latir rápidamente pero no tanto como antes.
-Es una suerte-comentó Flora y Stella la miró-el hermano de Musa, Helia, es amigo de Sky y Brandon, por eso nos defiende.
-Si... una suerte-sonrió la rubia recordando la sonrisa de Brandon.
E aquí el primer capítulo de este fic! De verdad espero que haya sido de vuestro agrado! Dejen review!
