El capítulo dos! Espero que os guste y lo disfruten!
Capítulo 2.
Después de haber estado con Flora, Stella decidió irse a su próxima clase. Tenía con el profesor Palladium y decidió ir antes de que llegara tarde. Por el camino estaba pensando un poco en lo que ocurrió antes. Según parecía la otra amiga de Bloom, Musa, era hermana de un chico que era amigo de Sky y Brandon. Solo tenía que conocer a esa chica para estar un poco más cerca de Brandon.
Cuando Stella iba a entrar en clase su móvil empezó a vibrar. Miró en la pantalla y era su madre. No sabía si contestar o no, pero decidió por hablar con ella porque debía ser importante si la llamaba en horario de clase.
-Hola, mamá-contestó la llamada la joven-¿qué quieres? Tengo prisa va a empezar una clase ahora.
-Lo siento, hija-dijo desde el otro lado la madre-solo debo decirte que he tenido problemas con el trabajo y debo irme una semana fuera de la ciudad.
-¿Problemas con el trabajo?-preguntó Stella con un tono de enfado.
-No te enfades, Stella-pidió su madre-además le pedí a Lucas que se quedara contigo todo este tiempo.
-¿Y Ania?
-Vendrá conmigo-respondió haciendo que su hija gruñera-por favor, Stella. Sabes que lo primero es mi trabajo no puedo hacer nada.
-¿Sabes una cosa? ¡Cada vez te pareces más a papá!-gritó la joven y después colgó sin escuchar lo que dijo después su madre.
Stella entró en la clase donde ya habían cinco alumnos. Entró y se sentó en el mismo lugar que antes, al lado de la ventana. Empezaba a notar que su día cambiaba de una manera extraña. Primero llega tarde, algo malo, luego conoce a Bloom y después a Brandon, algo bueno. Más tarde encuentra a Flora, que también es algo positivo pero después se cruzó por su camino esa Diaspro, algo odioso. Aparecen Sky y de nuevo ve a Brandon, algo estupendo, pero ahora su madre se iba una semana y para mejorar el día tenía que quedarse una hora castigada por su retraso, eso si que era algo horrible. Su día daba vueltas muy raras. Lo bueno es que por lo menos estaría esa semana con Lucas, un hombre que para ella era como el hermano mayor que jamás tuvo.
Empezaron las clases y Stella en vez de prestar atención se puso a dibujar en su cuaderno. Le gustaba pintar cosas como hadas, sirenas, animales y pocas veces hacía retratos. Ese día su cuaderno estaba lleno de nombres, rayas, estrellas y se atrevió a pintar algún corazón.
-Señorita Stella-la llamó el profesor Palladium pero ella seguía atenta a su cuaderno-Stella.
La joven iba a seguir dibujando cuando el compañero de al lado, un chico de pelo corto y largo flequillo a un lado y tenía gafas, le dio con suavidad en el codo a Stella que le miró enfadada.
-¡Señorita Stella!-volvió a llamarla Palladium y está vez, a pesar del grito, escuchó al profesor.
-¡Presente!-levantó la mano y sus compañeros empezaron a reír.
-Ya sé que esta presente, por lo menos de cuerpo porque dudo mucho que su cabeza esté con nosotros-la joven resopló mientras seguía oyendo a su profesor-intentaba que leyera el libro que todavía no ha sacado ni abierto.
-Es que todavía no lo tengo-se justificó la rubia que veía el enfado en los ojos de su profesor.
-Timmy, espero que no te importe compartir el libro con tu compañera-nombró al chico que tenía Stella al lado.
-Por supuesto que no, profesor Palladium-contestó Timmy cediendo el libro a Stella.
-Gracias-sonrió el profesor y luego mandó a la rubia leer.
Después de que acabará la clase Stella decidió no salir. No tenía nada de ganas de irse. Su compañero se quedó mirándola.
-Siento mucho cuando te di con el codo-dijo él y ella lo miró-es que no te dabas cuenta de que el profesor Palladium estaba llamándote.
-No tienes porque disculparte-contestó la rubia con una sonrisa-seguro que si no me hubieras avisado me hubiera tenido que quedar una hora más al final de las clases.
-No lo creo-respondió el chico que no se había levantado del sitio-este profesor es muy bueno, nunca castiga a nadie... a no ser que haya hecho algo muy grave.
-Griselda podría aprender-reí un poco y el chico hizo lo mismo-me llamo Stella.
-Lo sé, después de todas las veces que te llamó el profesor-la rubia rió un poco y luego el joven prosiguió-yo soy Timmy.
-¿Tú no vas a salir de clase?-preguntó Stella al ver que no se iba.
-Me gusta estar aquí-contestó y miró a la puerta-afuera hace frío y muchas veces estoy aquí con unos amigos.
-Entonces será mejor que me vaya-se levantó ella y fue a por su mochila.
-¿Por qué?-preguntó Timmy y ella le miró un momento.
-Supongo que querréis estar solos ¿no?
-Tranquila-sonrió el chico-siéntate, seguro que a ellos no les importa. Bueno, seguro que a más de uno no.
-¿Por qué?-preguntaba curiosa mientras se volvía a sentar al lado de Timmy.
-Algunos les gusta mucho las chicas-contestó él mientras la miraba-por ejemplo a Brandon.
-¿Brandon?-Stella abrió los ojos al oír el nombre del chico que la hacía sentir nerviosa cada vez que lo veía.
-Sí, Brandon ¿lo conoces?-ella negó con la cabeza.
-Solo de vista-Stella dejó de mirar a Timmy porque estaba empezando a sentirse incómoda-pero pensé que él tenía novia.
-Quimera-respondió su compañero-pero últimamente solo discuten, como Sky y Diaspro.
-A esa chica si la conozco-recordó a la novia de Sky, que se atrevió a insultarla a ella y a Flora.
-Eso no es bueno-rió Timmy y luego paró, algo que llamó la atención de la rubia.
Stella miró a Timmy pues su repentino silencio le pareció extraño. Pudo comprobar el porque al ver a cinco chicos entrar a la clase. Uno era blanco, con un pelo largo azul oscuro, otro era moreno, con el pelo también algo largo y castaño, a su lado había un chico con el pelo en forma de llama color magenta. Y al otro lado estaban Sky y Brandon. Timmy se levantó y saludó a sus amigos mientras Stella se tapaba su cara con un libro pues notaba que estaba apareciendo aquel molesto rubor.
-¡Timmy!-saludó el chico de pelo largo oscuro-¿hoy tampoco pensabas salir?
-No, Helia-respondió él-hace mucho frío y pensé en quedarme en clase.
-Tú siempre tienes frío aunque solo haya un poco de aire-rió el chico moreno.
-Sabes que no es cierto, Nabu-intentó justificarse Timmy-vosotros tampoco os habéis ido ¿no será que también tenéis frío?
-Si quieres nos vamos-dijo Sky mientras los demás le miraban para ver lo que contestaba.
-A lo mejor quiere que nos vayamos-informaba el chico de pelo magenta-está muy bien acompañado.
-¿Qué dices, Riven?-Timmy y los demás miraron donde señalaba.
Riven estaba señalando a Stella que apretaba con fuerza el libro que cubría su cara. Sabía que estaban hablando de ella, porque Timmy no estaba acompañado por otra persona que no fuera la rubia.
-¿Ella? Es mi compañera, Stella-la presentó Timmy que la apartó el libro de la cara-no hace falta que sigas leyendo, no tenemos clase ahora.
-Devuélveme el libro, Timmy-pidió ella que intentó mantener la calma y lo más importante, no mirar a Brandon-me interesa mucho.
-¿Stella?-preguntó una voz masculina y ella miró de donde venía, Brandon la estaba llamando-¡tú eras la chica que estaba con Flora!
-No sabía que fueras amiga de Flora-dijo Timmy que luego cambió de conversación y presentó a sus amigos-Stella, ellos son Helia, Nabu, Sky, Riven y Brandon.
-Encantada-decía fingiendo un tono tranquilo cuando se encontraba algo incómoda.
-¿No se quedará con nosotros?-preguntaba con notoria molestia por la presencia de la rubia.
-Claro que no-contestó Stella que volvió a levantarse y tomó su mochila-ahora mismo me iba.
-Pero no hagas caso de lo que diga Riven-intentó convencerla Brandon, ella realmente quería quedarse, pero le incomodaba ser la única chica de un grupo de seis chicos, sobre todo cuando uno no estaba a gusto con su presencia-puedes quedarte con nosotros.
-Gracias, pero de verdad debo irme-Stella se despidió de ellos y salió del aula.
Empezó a caminar por los pasillos, iba a salir afuera cuando vio por una ventana que estaba empezando a llover. Suspiró y dio media vuelta para encerrarse en la biblioteca. No tardó en llegar. La biblioteca era muy grande, tenía muchas estanterías llenas de distintos libros. Stella se sentó en una mesa y decidió seguir leyendo el libro que mandó Palladium.
De repente cayó un libro en la mesa, justo delante de Stella. Por poco no la dio en la cabeza.
-Hasta la biblioteca es un lugar peligroso-dijo ella mirando el enorme libro.
-Lo siento-se disculpó una chica, Stella miró quien era. Se trataba de una joven morena, de largo pelo castaño oscuro rizado, con grandes ojos azules.
-Hoy ya se han disculpado muchas personas conmigo-sonrió la rubia-creo que no pasará nada por un libro.
-Creo que no-sonrió ella también-soy Layla. ¿Tú eres...?
-Stella-contestó la rubia.
-No me suena tu cara-dijo sentándose al lado de la rubia.
-Llevo poco tiempo aquí.
-¡Bienvenida!-gritó ella y la bibliotecaria la llamo la atención-perdón.
-Esto es lo mejor de la biblioteca... la libertad-dijo con ironía la rubia y luego miró el libro de Layla-oye ¿te vas a leer eso tan gordo?
-Claro-contestó tomando el libro y abriéndolo por la primera página-pero no lo hago por gusto, es para estudiar.
-¿Cuántos años tienes?-preguntó Stella al ver el libro.
-Tengo 17 años-contestó mientras empezaba a leer-¿y tú? No pareces tener más que yo.
-Ni menos tampoco-respondió a la morena-tengo la misma edad que tú.
Después de aquella conversación pasaron varias horas hasta el momento en que Stella debía quedarse una hora más en un aula de castigo por su tardanza. Allí encontró afuera a Bloom, que parecía estar esperándola.
-¡Hola!-saludó la pelirroja-estaba esperando a que vinieras para entrar juntas.
-Será mejor que entremos ya-dijo Stella y Bloom asintió.
Ambas entraron a la clase y encontraron al profesor de gimnasia que se encargaría de vigilar a los alumnos castigados. Se trataba de Codatorta, un hombre de apariencia fuerte, moreno de pelo corto y con barba.
-Escribid vuestros nombres en la ficha que os doy-decía dándoles unos papeles-y sentaros.
Las dos pusieron sus nombres y los motivos de su castigo y decidieron sentarse atrás del todo. Codatorta las mandó hacer tareas que tuvieran pendientes y lo único que hicieron fue sacar los libros en la mesa. El profesor estaba a sus cosas así que las dos amigas hablaban algo bajo.
-Me dijo Flora que os habéis conocido-empezó Bloom la conversación y Stella asintió-me contó que os topasteis con la tonta de Diaspro.
-Sí-respondió la rubia mirando a su amiga-de lo poco que la conozco ya puedo darte la razón en que es tonta.
-Ya me dijo Flora que la encaraste-rió un poco la pelirroja-me hubiera gustado estar con vosotras.
-¿Puedo hacerte una pregunta, Bloom?-la pelirroja asintió y Stella continuó-¿cómo es Quimera?
-Igual de tonta-respondió una chica que estaba a su lado-solo que ella tiene una neurona más que Diaspro.
Bloom y Stella intentaron aguantar la risa. Miraron a la chica que tenía el pelo corto magenta, ojos grandes color azul verdoso y piel blanca.
-Sé que no debí meterme en vuestra conversación-decía ella sin mirar a las chicas pues estaba jugando con el móvil-pero es que no me caen bien ninguna de esas dos malcriadas.
-Bienvenida al club-sonrió la pelirroja-me llamo Bloom y ella es Stella.
-Yo Tecna, un placer-se presentó quitando un momento la mirada de su móvil-¿por qué os han condenado?
-¿Condenado?-rió un poco Stella-las dos estamos por haber llegado tarde a la primera clase.
-¿Solo por eso?-preguntó Tecna sin creerlo.
-Yo tengo como profesora a DuFour-contestó Bloom.
-Yo a Griselda-bufó Stella y las otras dos rieron.
-Eso no es nada bueno-comentó la pelirroja y luego miró a Tecna-¿y tú? ¿Qué haces aquí?
-Me pillaron jugando en el ordenador cuando estábamos en informática-Bloom y Stella se miraron-una de las amigas de las repelentes se lo dijo al profesor.
-¿Eres adicta a los vídeo juegos?-preguntó Stella sin vacilar.
-No-respondió Tecna con tranquilidad-solo que yo ya sé mucho de informática y lo que estaba enseñando el profesor ya estaba muy visto para mí.
-Yo no sé nada de informática-pensó en alto la rubia.
En ese momento entraron en el aula de castigo Sky y Brandon. Stella se quedó mirando con duda.
-¿Qué hacen ellos aquí?-preguntó la rubia a Bloom que negó con la cabeza pues también dudaba.
-Porque ayer hubo una pelea a la salida-contestó Tecna que seguía jugando-Diaspro y Quimera contra dos chicas normales y corrientes que lo único que hicieron fue preguntar la hora a sus novios.
-¿Qué tiene que ver?-dudó Bloom.
-Que un chico fue a defender a esas chicas, Diaspro dijo que la estaba pegando y Sky y Brandon le amenazaron-respondió Tecna mirando a las dos chicas que estaban con la boca abierta-no me puedo creer que no lo supierais. Todo el mundo se enteró.
-Menos nosotras-dijo Bloom mirando a Sky-yo ayer no vine a clase.
-Yo me voy muy pronto a casa-las tres chicas vieron como Sky y Brandon se sentaron dos asientos delante de ellas.
-Bueno-habló Tecna y las dos chicas la miraron-queda media hora para irme a casa.
-Yo me muero de hambre-mencionó Bloom y miró a la rubia que estaba mirando al frente, en concreto, a Brandon-no lo intentes, amiga.
-¿A qué te refieres?-miró Stella a Bloom.
-Si Quimera se entera que estás interesada por su novio te dejará sin pelos-suspiró la pelirroja-ella no es fuerte, pero las tres hermanas que la acompañan siempre son peligrosas.
-Supongo que tienes razón-Stella se dio cuenta de que la pelirroja miraba a Sky-¿tú has intentado olvidarte de alguien?
-Es muy duro-resopló la pelirroja.
Después de las palabras de Bloom se hizo el silencio y no volvieron a hablar. Ni siquiera Tecna volvió a mencionar una sola palabra. Los treinta minutos que quedaban se hacían muy largos y la rubia no veía la hora de salir.
Cuando pasó el tiempo empezó a pitar el reloj de Codatorta, se levantó del asiento y miró a todos los que estaban en el aula castigados.
-Ya podéis iros-todos se levantaron y guardaron los libros-que no se vuelva a repetir, no me gustaría volver a quedarme una hora porque vosotros no sabéis comportaros.
Sky y Brandon salieron rápidamente, detrás los demás castigados y finalmente, Bloom, Stella y Tecna. Las tres iban caminando en silencio y cuando salieron del instituto se tuvieron que separar para irse a sus respectivas casas.
Stella iba caminando por la derecha, pensando en casa momento como olvidarse de ese chico que la había llamado tanto la atención. Sabía que sería difícil si se lo encontraba cada dos por tres. Al menos no tenía ninguna clase con él.
-Stella-la nombrada se paró al escuchar una voz masculina que la llamaba.
La rubia miró a la carretera, había una moto aparcada en la acera, y en ella se apoyaba un hombre. Era un chico de unos 27 años de edad, con media melena morena, ojos marrones y algo de barba. Estaba sonriendo viendo a la chica.
-¡Lucas!-sonrió la joven al reconocer a su amigo-¿qué haces aquí?
-¿No te dijo tu madre que se iría?-preguntó el chico mientras veía que la joven se acercaba-tengo que hacer de canguro.
-¿Cómo de canguro?-miró amenazadoramente al hombre-¡te recuerdo que ya no soy una niña!
-Ya lo sé-rió el chico y le dio un casco a Stella-decidí venir a buscarte.
-Entonces... ¿mi madre ya se marchó?-preguntó ella con un tono apagado mientras se ponía el casco.
-Sí, hace dos horas-el chico también se puso el casco y se montó en la moto. Stella se montó detrás de él agarrándole con fuerza por la cintura.
-No vayas muy deprisa-amenazó la joven-me gusta mi vida y aún soy joven.
-Que poco confías en tu "hermanito"-se burló él y luego puso un tono serio-Stella, tengo que hacer una cosa, tú tienes que ayudarme.
-¿Ayudarte?-preguntó sin entender.
-Hablaremos en casa-Lucas puso la moto en marcha y Stella se agarró con más fuerza al chico. Empezó a pensar que era lo que quería y supuso que sería algún caso que tuviera, pues él era policía.
Espero que os haya gustado este capítulo, agradezco mucho los reviews y me agrada saber que os gusta el fic!
Tengo que decir que el título no me convencía, porque no se me ocurría ninguno, solo estaba escuchando una canción que me encantaba y recordé la frase que más me gustaba. Supongo que solo por eso dejaré el título.
Dejen reviews!
Leila white Moon.
