Capítulo 3.

No tardaron en llegar con la moto a la casa de Stella. La joven se bajó de la moto y luego el chico. Ambos se quitaron el casco y entraron al domicilio. Se fueron al al amplio salón y Lucas se sentó en el gran sofá.

-Esto es mejor que mi apartamento-dijo mirando alrededor.

-Mi madre vino antes de mudarnos a ver la casa-contestó Stella sentándose en un sillón-ni siquiera me preguntó antes de vivir aquí si quería venir a verlo.

-Vamos, rubita-pidió el chico mirando a la joven-tu madre tiene mucho trabajo, si vino ella sola es por un momento que tendría libre. No podía venir contigo.

-A mí me defiendes poco-dijo fingiendo molestia.

-Sabes que sí-rió el chico y se acercó a Stella-pero tienes que darte cuenta, si tus padres no trabajaran ahora mismo no vivirías en una casa como esta.

-Supongo... que tienes razón-dijo ella mirando a los ojos de su amigo-oye, ¿que era eso que tenías que pedirme?

-Ahora no-la rubia bufó y él la levantó del sillón-venga, quítate el uniforme y ponte otra cosa. Hoy comemos fuera.

-¿Me vas a llevar a un restaurante lujoso?-sonrió ella emocionada.

-Por supuesto-guiñó un ojo-no hay mejor que una pizzería.

-¿Otra vez pizza?-se molestó Stella pues siempre la llevaba al mismo sitió.

-Mira el lado bueno-sonrió de una manera burlona-tienen menú infantil, puedes llevarte un muñequito.

-Muy gracioso-Stella se dio media vuelta y subió las escaleras.

-¡No tardes! ¡Que nos conocemos!-gritó el chico y ella lo ignoró.

Stella entró a su habitación y dejó la mochila. Se quitó el uniforme y fue a su armario. Decidió ponerse su vestido de rayas verdes y rosas con el cinturón que tenía una estrella y sus zapatos de plataforma rosas (como en la 2ª temporada). Se maquilló un poco, se peinó su largo cabello rubio y bajó las escaleras lentamente.

La rubia vio en el sofá a Lucas, cambiando el canal de la televisión cada dos por tres.

-¡Vamos!-ordenó Stella con un tono de enfado.

-¿Ya?-Lucas la miró de arriba abajo-¿no vas a tener frío?

-Me gusta como voy, no pienso cambiarme-amenazó la rubia con la mirada-y si me resfrío solo será culpa tuya.

-Vale, vale-el chico se levantó del sofá y apagó la televisión-solo te aviso que vamos a ir andando.

-Está bien.

Los dos salieron de la casa y se fueron andando hasta la pizzería más cercana. Cuando llegaron se sentaron y esperaron hasta que trajeran sus pizzas.

Cuando ya estaban comiendo, Stella miró a Lucas un momento y él la observó.

-¿Qué?-preguntó él al ver que no paraba de mirarle.

-Todavía no me has dicho lo que me querías pedir-dijo ella pues no paraba de pensar en lo que le dijo.

-No sé si es un buen sitio para hablar de esto-el chico miró a su alrededor, había mucha gente y todos hablando muy alto.

-Pero quiero que me lo digas ya-se quejó la rubia-¡dímelo!

-Vale, pero no grites-Lucas sacó su móvil y luego se lo dio a Stella-¿sabes lo que son?

-Pues-Stella miraba la foto del móvil y luego miró a su amigo con una ceja levantada y luego preguntó irónica-¿pastillas?

-No pongas esa cara-le arrebató el móvil y lo guardó-no son unas pastillas cualquiera.

-¿Qué diferencia hay?-preguntó ella mirando a su amigo aburrida.

-Que estas pastillas no son curativas-en ese momento Stella le miró-son drogas. La policía de Gardenia ha requisado 30.000 pastillas de éstas.

-¿Y eso que tiene que ver conmigo?-dudó la rubia.

-Verás, me han llamado para que yo ayude con el caso-contestó Lucas mirando a su amiga-los policías que requisaron estas pastillas detuvieron a los vendedores, pero no eran quien la conseguía. Eran otros quien se las daba para que ellos la vendieran.

-Y entonces yo...-siguió la chica que todavía no sabía que tenía que ver con todo aquello.

-Lo único que dijeron era que quien lo subministraba venía de tu instituto-señaló a la chica que abrió los ojos.

-¿Pretendes que vaya preguntando por todo el instituto quien vende pastillas?

-¡Claro que no!-Stella se calmó después de oír las palabras de su amigo-yo me voy a infiltrar en tu instituto. Tú solo tienes que decirme si ves algo raro y si ves si alguien le pasa algo extraño a otro.

-Eso es fácil salvo...-mencionó ella sonriendo.

-¿Salvo que?-preguntó mirando a Stella que frunció el ceño.

-¡Que tu eres muy viejo para parecer un alumno!-contestó ella.

-Yo no dije que fuera a hacerme pasar por un alumno-la mirada de Stella era de interés-seré un profesor de gimnasia.

-¿De gimnasia?-ella empezó a recordar que el día de castigo en el aula quien vigilaba era un profesor que daba esa materia-pero si Codatorta...

-La policía se encargó de mandarle a un instituto para enseñar a otros alumnos-respondió al adivinar lo que pasaba por la cabeza de la rubia-¿ese no será tu profesor?

-Pues sí-se cruzó de brazos Stella mirando a Lucas con enfado-no quiero tenerte de profesor a ti.

-¿No has pensado que puedo hacer que apruebes?-tras las palabras de Lucas a Stella se le iba formando una sonrisa.

-¡Trato hecho!-Stella le extendió la mano-te ayudaré con este caso, inspector.

-Sabía que podía contar contigo-estrechó la mano de la rubia-ahora... ¡a seguir comiendo!

El día pasó largo, y así cayó la noche. Stella se fue a dormir a su habitación y Lucas a una de invitados. Empezó a pensar en todo lo le había ido pasando durante la mañana. Había conocido a Bloom, luego a Brandon, más tarde a Flora, Diaspro y Sky. Luego estaba Timmy, que le presentó a Helia, Nabu y Riven, y pasa acabar a Layla, la chica de la biblioteca y Tecna, la que jugaba a los vídeo juegos en medio de clase de informática. No podía quejarse porque todos parecían buenos, pero sabía que tarde o temprano debía enfrentarse a esa chica llamada Quimera y las tres hermanas, que según su amiga Bloom, eran peligrosas.

A la mañana siguiente el despertador volvió a taladrar la cabeza de Stella. Ella se tapó con la almohada para no escucharlo pero de repente las sábanas que la cubrían se deslizaban por su cuerpo hasta no tenerlas sobre ella. Se quitó la almohada y miró lo que pasaba. Lucas le había quitado las sábanas y estaba frente a ella de brazos cruzados y sonriendo de medio lado.

-¡Mis sábanas!-se quejó la rubia mirando con odio al chico.

-Es martes, tienes instituto y como sigas durmiendo llegaras tarde... de nuevo-dijo lo último en un tono de cansancio-tu madre me avisó que era difícil despertarte, pero mientras yo esté aquí eso no será así.

-¡FUERA DE MI HABITACIÓN!-gritó ella tirando la almohada a la cabeza de Lucas.

-Eso no es muy femenino-se rascó la cabeza y luego agarró a Stella de la pierna-muévete, tienes que ir al instituto.

-¡SUELTA!-gritó ella viendo como su amigo la arrastraba por la cama.

-Cuando te levantes-sonrió él y ella consiguió librarse del agarre.

-¿No me puedo quedar en la cama?-intentó convencerlo poniendo cara de niña buena.

-¿Y qué pensará tu Romeo cuando no te vea?-preguntó con un tono cariñoso.

-¿Mi Romeo?-Stella parpadeó y de repente le vino la imagen de un chico-¡Brandon!

Se levantó corriendo de la cama y se metió en la ducha. Desde el dormitorio Lucas podía oír el agua caer. Aún estaba perplejo de la velocidad de Stella entrando al baño.

-¿Quién es Brandon?-preguntó para si mismo, decidió no darle importancia y salió del dormitorio para dejar a Stella que luego se cambiara con tranquilidad.

Después de un rato Stella bajó por las escaleras ya con el uniforme y la mochila. Fue a la cocina donde estaba Lucas desayunando.

-Me voy ya-mencionó ella llamando la atención del policía.

-¿No vas a desayunar?-ella negó con la cabeza-¿ni siquiera te llevas nada? Ayer tampoco cenaste.

-Hoy no tengo mucha hambre-contestó mientras se acercaba a él-creo que aun sigo llena por la pizza que comimos.

-Exageras, eso fue a la hora de comer-sonrió él y luego puso una mirada seria-¿quién es Brandon?

-Brandon... pues... ¡es la marca de un nuevo perfume!-mintió ella y Lucas puso una cara de no creerse nada-vamos, Lucas, no te pongas celoso.

-¿Celoso?-parpadeó varias veces-¿por qué debería estar celoso de una mocosa?

-Porque esta mocosa es como una hermana para ti-Stella le dio un beso en la mejilla-¡me voy, luego nos vemos!

Stella salió corriendo de la casa dejando solo al policía. A diferencia del día anterior la rubia en vez de ir andando iba corriendo. Toda la noche estuvo dando vueltas, intentando olvidar a Brandon, pero hacía lo contrario. Siempre se acordaba de él. Tardo mucho en dormirse y estaba aún cansada. Pero por lo menos esa noche no tuvo pesadillas, eso era algo bueno para ella.

Cuando llegó al instituto encontró en la entrada a Bloom, Flora y una chica de largo cabello azul casi negro y ojos azules oscuros. La pelirroja saludó con la mano a Stella que se acercó a ellas.

-Hola, Stella-la saludó Bloom y luego señaló a la chica que no conocía la rubia-ella es Musa, nuestra amiga.

-Encantada-la saludó Stella y ella la correspondió.

-Lo mismo-sonrió Musa-ya me dijeron que te atreviste con Diaspro.

-¿Atreverme?-Stella negó con la cabeza-solo la dije lo que debía. Esa chica se metió conmigo sin que yo la hiciera nada.

-Acostúmbrate-dijo Flora posando una mano en el hombro de Stella-ella y las demás son así.

-Chicas-Stella llamó la atención a las chicas y luego empezó a arrepentirse, pero luego decidió seguir hablando-vosotras sabéis si ellas... ellas toman algo raro.

-¿Algo raro?-preguntó Bloom confusa.

-Seguro que para ser tan tontas sí-se burló Musa y las demás rieron menos Stella.

-No, quiero decir...-se quedaron mirando con atención a la rubia que al final se arrepintió-no, nada.

-Stella-la nombrada miró a Flora-¿no te tocaba otra vez con Griselda?

-¿Cómo?-la rubia empezó a recordar, miró el reloj y abrió los ojos asustada-¡voy a llegar tarde!

La rubia empezó a correr por los pasillos. Aun era pronto, pero Griselda era de las personas que más temprano llegaban. Si alguien no entraba antes que ella ya no sería bien recibido. Al llegar llamó a la puerta esperando que abriera un compañero de clase y no la profesora, pero todo se desvaneció al verla a ella.

-Señorita Stella-la joven tragó saliva-mentiría si dijera que me sorprende verla llegar tarde.

-Pero todavía no ha sonado la...-en ese momento la frase de Stella fue interrumpida por la campana.

-Vaya...-

-Al despacho de la directora-resopló interrumpiendo a la profesora-ya me lo sé.

Griselda cerró la puerta del aula y Stella volvió de nuevo y a regañadientes al despacho de Faragonda. No podía soportar más aquello, esa profesora la estaba teniendo manía, según la rubia. Al final llegó al lugar y se sentó en el banco pues vio el cuerpo de una persona sentada, otra vez la tocaba esperar.

-Hola-Stella miró a quien la saludó con tranquilidad, pero la tranquilidad se convirtió poco a poco en nerviosismo-Stella ¿cierto?

-Eh...-la rubia vio a Brandon sentado a su lado y ella no supo que decir "vamos cálmate, como sigas con este comportamiento va a creer que eres un bicho raro, Stella" pensaba ella. Tomó un poco de aire y luego lo soltó, tranquilamente respondió-sí, soy yo. Y tú eres Brandon ¿no?

-Sí-el chico sonrió y ella no pudo evitar sonreír también-¿qué haces otra vez aquí?

-Griselda...-respondió y él empezó a reír-yo no veo la gracia.

-Es que si no sabes tratar con Griselda jamás vas a aprobar-dijo el joven y ella le prestó atención-yo el año pasado la tuve también, era insoportable y me mandaba siempre a ver a Faragonda. Al final decidí ir mucho antes a su clase y siempre era el primero en llegar.

-Entonces aprobaste-Brandon asintió-tengo que empezar a levantarme antes.

-Sobre todo si no quieres quedarte una hora más después de acabar las clases-ella asintió.

-¿Y tú porque estás otra vez aquí?-intentó tener más conversación con él.

-Pues no fue el único castigo el de quedarme una hora más-respondió con un tono molesto-hoy Faragonda me dirá cual es mi castigo verdadero.

-Por la amenaza-Brandon miró a Stella y ella apartó la mirada-no quería decir eso... solo me lo dijeron y...

-Tranquila, no tienes de que preocuparte-ella sonrió y volvió a mirarle-yo no tenía intención de amenazar a nadie, pero Quimera me lo pidió. Decía que su amiga estaba sufriendo mucho y necesitaba ayuda.

-Quimera-la nombró ella de una manera despectiva-no la conozco.

-Que suerte tienes-rió él y Stella se extrañó.

-Pero... ella no es tu...

-¿Mi novia?-preguntó él y ella asintió-por supuesto que no lo es. Nunca lo fue.

-¿Cómo?-abrió los ojos en forma de sorpresa.

-Seguro que todo el mundo te ha dicho que es mi novia-Stella asintió y Brandon empezó a reír-yo nunca me fije en ella. La conozco desde hace mucho. Antes era una amiga para mí, pero ahora mismo no la reconozco.

-No me puedo creer que la gente diga que es tu novia y no lo sea-luego recordó unas palabras que dijo Timmy-¿no te lo estarás inventando?

-¿Inventarme?-dudó el chico y luego sonrió-¿piensas que te miento porque me intereso por ti?

-Eh...-Stella se ruborizó-yo... yo no he dicho eso.

-Quimera y yo no somos novios-explicó Brandon y Stella le prestó mucha atención-fuimos buenos amigos pero ella cambió. Va diciendo a la gente que somos pareja, pero a mí nunca me preguntaron, por eso yo no desmiento nada. Seguro que Timmy ayer te dijo que a mi me interesaban las chicas... no mentía, pero si estuviera con alguien no la engañaría.

-¿Pero no te molesta que vayan diciendo que eres novio de Quimera?-preguntó la rubia que seguía teniendo dudas.

-A mi los rumores no me interesan para nada, mientras yo sepa cual es mi vida no me importa lo demás-la rubia sonrió ante las palabras del chico y él la miró-¿no te han dicho que tienes una sonrisa muy bonita?

-¿Cómo?-Stella se sonrojó al oír las palabras de Brandon.

-Que tienes una sonrisa preciosa-Brandon se acercó al oído de la rubia y la susurró algo-estás mucho más bella cuando sonríes a cuando te sonrojas.

Stella se paralizó, sentía la respiración de Brandon golpear en su cuello. De repente la puerta se abrió y Faragonda salió con Sky. Brandon se levantó y Stella se quedó mirándole.

-Ya le dije a Sky vuestro castigo-dijo Faragonda mirando a Brandon-ya os podéis ir.

-Gracias, directora Faragonda-dijeron al unísono los dos.

-¿Y tú?-preguntó Faragonda cuando los chicos se fueron.

-Directora yo...-antes de poder decir nada sintió una mano en su hombro. Miró atrás y vio a un hombre muy conocido para ella-¿Lucas?

-¿Disculpe?-preguntó él mirando a la rubia-soy el profesor Saith, me llamaron para sustituir a Codatorta.

-Cierto-sonrió Faragonda y miró a Stella-muchacha, ve a la biblioteca y haz un trabajo de diez hojas sobre la materia que debías estar dando.

-Si, directora Faragonda-sonrió Stella viendo como ella iba a entrar a su despacho.

-Por favor, señor Saith-lo nombró la directora desde dentro del despacho-entre.

-Por supuesto-el joven se acercó a la rubia antes de entrar al despacho-¿quien era el chico con el que hablabas antes?

-¿Ya estás con tus celos, Lucas?-preguntó burlándose-era Brandon.

-¡Ah! Ya lo recuerdo-sonrió el joven-es el perfume.

-Claro-rió ella y vio la cara seria de Lucas-deja de mirarme así. Entra al despacho y recuerda... me vas a aprobar gimnasia.

-Tú haz bien tu trabajo-la pidió él-y no te distraigas con chicos.

-¡A sus ordenes!-Stella se posicionó como un soldado.

-Menos bromas-Lucas le guiñó un ojo antes de entrar al despacho.

Cuando entró la rubia sonrió, su "hermano mayor" estaba celoso de Brandon. De repente la sonrisa se hizo más grande en el rostro de Stella, recordó las palabras que le dijo él, aunque se avergonzó pues al parecer si que había notado como anteriormente se había ruborizado. Al parecer Quimera no era su novia, pero prefería saber si era cierto, no quería pensar que era mentira.


Espero que os haya gustado este capítulo. Os agradezco por los reviews enviados!

Leila white Moon