Capítulo 5.

Stella pasó el día en su habitación. No podía dejar de pensar en que no era mala idea lo de haberse cambiado de instituto. Estaba intentando hacer los deberes, pero entre que no había prestado atención en clase y en que casi se duerme, no sabía bien lo que debía hacer. De repente escuchó como goteaba el agua desde el baño y se asustó. Aquel sonido la tenía muerta de miedo.

Cuando entró al baño vio como goteaba el agua del grifo, intentó hacer que cesara. Cuando se calmó volvió al dormitorio, se tumbó en la cama y empezó a pensar detenidamente, pero antes de empezar su móvil sonó. Miró la pantalla y no conocía el número, pero aún así contestó.

-Stella-se oyó el nombre de la rubia que aún dudaba de quien se trataba-soy Bloom.

-¡Bloom!-entonces recordó que había dado su número a la pelirroja-¿qué tal?

-Bien, llamaba para ver como estabas-respondió desde el otro lado-hoy te vi salir con Brandon.

-Sí-confirmó Stella un poco ruborizada-estuve hablando hoy con él. ¿Tú sabes si él está con Quimera?

-Ella lo va diciendo por ahí ¿por qué lo preguntas? ¿A caso lo dudas?

-Claro que lo dudo, Bloom-Stella se sentó en la cama mientras jugaba con un mechón de su largo cabello rubio-él me dijo que no eran pareja.

-¿Enserio?-se escuchó el tono de Bloom dudoso-bueno... cierto es que nunca se les vio besarse o abrazarse... ¡Seguro que esa tonta se lo inventó todo!

-Seguro-rió Stella al escuchar los cambios de tono de su amiga-¿tú no tienes a nadie?

-¿A que te refieres?-fingió inocencia la pelirroja.

-¿Cómo que a qué me refiero?-empezó a reír Stella-¡he visto como miras a Sky!

-Eh...-Bloom no sabía que decir, optó por cambiar de conversación-Stella, quería pedirte si mañana podría ir a dormir a tu casa. Van a venir unos amigos de mis padres que no me caen bien y prefiero no estar.

-¿A mi casa? Por supues...-antes de terminar la frase recordó algo-bueno, antes tengo que hacer unas cosas. Puede que no me dejen traer a gente a casa, espero que no te importe.

-Tranquila-se desilusionó la pelirroja.

-¿Cómo voy a meter a Bloom en mi casa con el nuevo profesor? Pero me encantaría estar una noche hablando con ella... ¡Tengo que hacer algo!-pensaba la rubia y luego habló-pero no te preocupes, seguro que lo logró. Lo único que puede que estemos solas.

-Gracias, Stella-se notó como la voz de Bloom iba tranquilizándose-es que mis padres son amigos de los de Diaspro... no me gustaría estar en casa con esa chica... ¡no sé que vio Sky en ella!

-¡LO SABÍA!-gritó Stella riendo-¡te gusta Sky!

-No hablare si no es en presencia de mi abogado-dijo Bloom con humor-tengo muchos deberes, Stella. Mañana nos vemos.

-Hasta mañana.

Stella colgó el móvil y lo puso encima de la mesita al lado de la cama. Se levantó y decidió ir a cenar porque ya era la hora y su tripa estaba empezando a cobrar vida.

Cuando llegó se encontró con su amigo hablando por el teléfono de su casa, por la conversación estaba segura de que se trataba de su madre. Él solo decía que Stella se encontraba bien y que no había problemas. La rubia lo miraba mientras buscaba algo que comer en la nevera. Sacó una ensalada y se sentó en la mesa a comer. Lucas no tardó en colgar la llamada y se quedó mirando a la joven.

-¿Dónde te metiste hoy?-preguntó él mientras se sentaba y también mientras se preparaba un bocadillo-estuve esperándote un buen rato a la salida.

-¡Ya decía que se me olvidaba algo!-rió la chica y él levantó una ceja-lo siento... es que tenía prisa.

-¿Prisa?-se sentó en la mesa enfrente de ella-¿no tendrá nada que ver ese perfume que se llama Brandon?

-¿Qué?-abrió los ojos y luego los apartó-que tonterías, Lucas. Tenía muchos deberes y por eso decidí llegar cuanto antes, para hacerlos.

-Te creeré-suspiró él y miró a la joven-¿solo vas a comer la ensalada? Te vas a morir de hambre con solo eso.

-Pronto llega el verano-sonrió ella y le guiñó un ojo-tendré que estar preparada.

-Adolescentes-se burló él.

-Exacto, adolescentes-rió mientras se levantaba de la mesa-me voy a dormir, estoy agotada.

-Intenta que no te levante por la mañana-aconsejó él mientras la rubia subía las escaleras riendo irónicamente ante el comentario de su amigo.

Cuando llegó a la habitación se tensó un poco. Sentía como si fuera observada desde la ventana. Se acercó para ver, pero no había nadie en el jardín de la casa. Intentó calmarse, ya había pasado mucho tiempo desde aquella horrible situación. Se metió en la cama e intentó dormir, que lo logró rápidamente.

3:00 am.

La habitación estaba oscura, solo entraba un poco de la luz de la luna por la ventana. Stella que estaba tumbada en la cama, no paraba de dar vueltas de un lado para otro, estaba teniendo una pesadilla. De repente se levanta de golpe, y entre la oscuridad vio varios ojos rojos y escuchó unos pequeños chillidos que taladraban su cabeza. No pudo soportarlo y dio un enorme grito.

En menos de un minuto la puerta de la habitación se abrió, la luz se encendió y se pudo ver a Lucas. Miraba como la rubia estaba llorando desconsolada y gritando. Corriendo se acercó a ella y la abrazó.

-Stella-intentó que lo mirara a los ojos-Stella, tranquila, soy yo, Lucas.

-¡Diles que se vayan!-gritó llorando mientras se aferraba a su amigo-¡Mátalas, Lucas, por favor!

-Shhh, no grites, es muy tarde-Lucas acarició el rostro de Stella y apartó mechones que la cubrían la cara-dime, que pasa.

-¿Qué que pasa? ¡Estás ciego!-gritó otra vez llorando y señaló a un rincón de la habitación-¡mira! ¡Están por todas partes!

-¿Cómo?-Lucas miró el rincón que Stella señalaba, no había nada.

-Hacen ese ruido tan molesto ¡vienen a por mí!-Lucas no oía ningún ruido y estaba empezando a preocuparle.

-Stella... no hay nada-la rubia lo miró asustada, miró al rincón y entonces vio que era cierto.

-No... no puede ser-se notaba como estaba angustiada-¡estaban ahí!

-¿El qué?-preguntó desesperado-Stella ahí no hay nada.

-¡Sí!-gritó ella asustada-¡había ratas por todas partes!

-¿Ratas?-la rubia asintió, entonces él se acordó de algo-¿las mismas que habían en aquel sótano?

-¡Las mismas!-se abrazó más fuerte a él-tú me vas a proteger ¿verdad?

-Claro que sí-Lucas intentó que ella lo mirara a los ojos-Stella, tú te sigues acordando ¿cierto?

-¿Cómo lo podría olvidar?-suspiró ella más tranquila-tenía diez años, estaba sola, atada y rodeada de ratas y acompañada de un hombre que no paraba de mirarme, diciéndome que si hacía algo me iba a matar...

-Sabes que no va a volver a pasar-acarició el largo cabello de la chica-no permitiré que te vuelvan a secuestrar.

-Si no llegas a venir a tiempo...-Stella decidió callarse, no quería ni decirlo-gracias, Lucas.

-¿Estás mejor?-la rubia asintió-está bien... me quedaré aquí esta noche, cuando te duermas volveré a mi habitación.

-Pero...

-No me importa-la interrumpió sabiendo lo que quería decir-es muy tarde y te quedan pocas horas para ir al instituto.

Stella no le dijo nada más, se tumbó en la cama y se quedó dormida. Ella había pasado por algo horrible. Sus padres eran personas importantes, tenían dinero, y un día que ella estaba jugando en el jardín, con diez años, unos hombres se la llevaron. Estuvo tres días encerrada en un sótano, acompañada de ratas, lo que la creo un trauma, creyendo que en todo momento se encontraban cerca de ellas. Tenía suerte de que su familia conociera a un policía, porque no descansó hasta encontrar a la pequeña. Tuvo suerte y en una de las llamadas pidiendo rescate pudo localizar donde se encontraba y pudo salvarla.

A pesar de eso, habían pasado siete años y Stella aún seguía traumatizada, nunca quiso pedir ayuda a alguien, pero tampoco le contó a nadie lo que estaba pasando. Su madre había avisado a Lucas que tenía comportamientos extraños durante la noche, se ponía a gritar, a delirar e incluso llegaba a tener fiebre. Hoy fue el día en que pudo decir que todas las noches se acordaba de esos tres días. No se acordaba mucho de las caras de los secuestradores, ni siquiera de sus palabras, solo de una gotera de la que caía agua todo el rato mezclándose con el sonido de las ratas y esos ojos rojos.

A la mañana siguiente Stella se levantó, se duchó y se vistió con el uniforme. Cuando estaba en la cocina vio a Lucas guardando algunas cosas en una bolsa. Se quedó mirando a la joven.

-Toma-le entregó la bolsa-este es tu desayuno.

-Gracias-lo guardó en su mochila y le miró-quería agradecerte que te quedarás por la noche conmigo. Sé que tenía que habéroslo contado... pero no quería ir a ningún tipo de terapia.

-Stella, no hay mejor terapia que tu familia y tus amigos-contestó él mientras se acercaba a ella.

-Lo sé-agachó la cabeza, luego cuando la levantó tenía aquella hermosa sonrisa-será mejor olvidar el pasado.

-Por supuesto-asintió sonriendo él mientras salí-vamos, llegaremos tarde al instituto.

-¡Me apuesto a que no te crees haber dicho eso!-rió la rubia mientras le seguía.

-Lo que no me creo es que vaya para ser profesor-comentó con humor.

-Lucas... me gustaría pedirte un favor-el chico la atendió, cuando vio aquella cara de niña buena, sabía que no iba a acabar bien-¡deja que venga una aiga a dormir esta noche a casa!

-Claro-aceptó él, no entendía porque debía de ponerle esa cara.

-Verás... es que ella es del instituto-Lucas se dio la vuelta y le miró.

-¿Y qué voy a hacer yo?

-No sé... puedes irte de fiesta esta noche-empezó Stella a hacerle planes-pedir un turno de noche...

-¿Cómo me voy a ir de...?

-¡Escóndete!-empujó al chico a los arbustos que quedó petrificado.

Corriendo apareció Brandon, Stella tenía tantas cosas en la cabeza que se olvidó que le besó en la mejilla.

-Hola-sonrió él mirando a la rubia-pensé en ir a buscarte.

-Gracias-le devolvió la sonrisa-vamos, llegaremos tarde.

Stella miró a los arbustos y vio a su amigo, hizo un gesto para que la perdonara. Ella y Brandon caminaban en silencio hasta el instituto, quería mirarle pero sentía que si lo hacía iba a ruborizarse.


Espero que os haya gustado, aquí os dejo algo del pasado de Stella, para que sepáis como fue. No pude subir antes por algunos problemas, pero no pensaba abandonar! Gracias por todos los reviews!

Leila white Moon