Hola mi apreciado público lector, antes que añada algo más, les ofrezco una disculpa por haber tardado más de lo prometido, he tenido bastante trabajo gracias a DIOS y mi tiempo ahora está desastroso. Espero compensarlo con este capítulo. Muchas gracias a todos los que leen esta historia sin comentar, gracias a todos quienes la han agregado a favoritos, eso es tan alentador, tenkiu!
Lanzo un especial saludo a quiénes comentan esta historia: victoiousnaomi, poco tiempo para leer, espero poder continuar con tu historia pronto; yoshi, me alegra tanto que te guste mi historia; mi viejo tío O-Life, es usted un caballero que ha ganado un cariño muy especial de mi parte, ojalá hubiera muchos como tú mi rubio colega de la pluma ; ) ; AsukaMiyamoto, ya empecé con los preparativos jajaja; Caprigirl, bueno, eres una amiga entrañable, te quiero; Hime-Chan 196, wow, otra Melquisedec jajaja, espero que estés mejor de salud; Guest, razón No.3, Beck es un patán idiota que se cree galán, creo que su cintura es más estrecha que la mía y eso que yo soy modelo, modelo de cerveza jajajaja, estoy bromeando; Lili, en serio que me asustaste con tus primeras palabras eh jaja, pero fue bueno saber que sólo era broma :P jeje.
Más Allá de la Realidad, ¡estás de vuelta! Muchas gracias por tus palabras mi querida amiga, besitos; jathanjori98, jajaja, creo que jugaré un poco contigo en este cap.; Andrés, no es que no me agrade el personaje de Tori, me cae bien, sólo digo que la única que me gusta es Jade, a ella la amo, historias Rade, quizá haga una, por lo pronto mi príncipe Robbie es mío, escribo Jori porque se me hace una pareja divertida y que embona muy, muy bien, es como el seddie; Clara Valentina, muchísimas gracias amiga, creo que eres muy buena escritora también, ya te lo he dicho, ¿a poco no Beck es un idiota?; Strawberry, yo espero que actualices ya, gracias enormes, me recuerdas al capítulo de las fresas jajaja, amiga gracias por ese bello comentario, abrazos; Mr. Rex, siempre he dicho que el que tú comentes en mi historia es como si lo hiciera el mismo Fiódor Dostoievski.
Y bueno, alguien que yo quiero de una manera muy especial ha cumplido años, justo hoy en que subo este capítulo, por eso se lo quiero dedicar. En serio, tú sabes todo lo que te quiero, corto aquí porque si no… jaja :).
Ni Victorious ni Big Time Rush me pertenecen. Por fa, lean y comenten, les estaré muy agradecida.
CHAPTER 12. UN IMPULSO DEL CORAZÓN
Jade pasó su mano sobre el abdomen de Tori, rosando suavemente la aterciopelada piel morena de la latina al levantarle ligeramente la blusa. Se había dormido desde que Tori la cubrió con la sábana, pero ahora la chica castaña estaba con los ojos muy abiertos en medio de la obscuridad, absorta a cualquier ruido que pudiera producir la velada, sintió un cosquilleo recorrerle de los pies a la cabeza y luego un escalofrío la metió más en pánico, el aliento de la joven pálida que yacía dormida a su lado le recordaba el aroma a fresas que había disfrutado no hace tantas horas.
-¿ESTÁS LOCA TORI? ¿Por qué hiciste eso?
-Ya te dije que no lo sé André… fue… un impulso…
-¿Un impulso? ¿Llamas a eso un impulso? Tori, ¡besaste a Jade West! eso no es cualquier impulso, es decir, si hubieses besado a cualquiera no estaría tan alarmado, pero es Jade Tori, ¡JADE!
-¡Ya lo sé! Estoy consciente que fue una tontería pero… bueno… no es que ella no lo quisiera, es decir… me correspondió… o… yo le correspondí a ella ni siquiera sé muy bien cómo estuvieron las cosas ni cuál de las dos besó a quién… sólo sé… que… tonterías – dijo Tori levantándose de la cama.
-¿Te gustó? – La morena alzó la vista para mirar al joven de color a los ojos, sólo por un instante porque enseguida su mirada se fue en picada al suelo - ¿Tori? ¿No me vas a responder? ¿Te gustó ese beso? – La chica cruzó los brazos sin alzar la vista aún.
-S-sí… creo que sí…
-¿Sentiste algo?
-¡Yo que sé André, sólo recuerdo un delicado aroma a fresas que no me he podido sacar de la cabeza!
-Tori, tienes qué darte cuenta de lo que pasó, es peligroso. Sé que confías en Jade pero… no debes perderte dentro de tanta confianza – Tori iba a abrir la boca para protestar pero André hizo un gesto para que callara – Es verdad que nos está ayudando, o al menos eso es lo que nos hace creer.
-Nos está ayudando André.
-Sólo no quiero que te dejes engañar, todos ellos son unos traicioneros.
-Jade no…
-Tori por favor… no te ciegues, no quiero que después vayas a sufrir si las cosas no fueron como ella las planeó delante de nuestros ojos.- Por un momento Tori pareció considerarlo.
-¿Entonces qué hago? – El moreno suspiró hondo.
-Quédate aquí, tú estás cerca de Jade seguro que tienes acceso a muchos detalles de…
-No voy a espiar todo lo que hace.
-No te estoy pidiendo que hagas eso sólo que…
-Seguramente eso es idea de mi padre ¿no? ¿Él te pidió que me ordenaras espiarla? ¡Habla André!
-No Tori, claro que no.
-Estoy segura que así fue.
-No es mala idea.
-¡JA! lo sabía. ¡Ay pero qué ganas de seguir un pleito en el cual nosotras no tuvimos nada qué ver!
-Hazlo cambiar de opinión.- Era caso cerrado, Tori nunca lo lograría.
XXX
-Te lo dije Jan, esa gente es… vulnerable a sus propias estrategias.
-No creo que debas utilizar a tu hija para atacarlos.
-No hará nada, sólo tiene qué seguir cada paso de Jade West…
-¿Cuántas veces voy a decirte que ella no es culpable de nada?
-Setenta veces siete tal vez.
-¡El problema no es con ella!
-¡El problema es con los West y con todos los de su clase, y eso la incluye a ella!
-Era una niña David, era una niña cuando su padre comenzó todo esto, y ahora no es ni siquiera una adulta todavía, tiene la edad de tu hija, estás peleando contra una adolescente de 17 años que podría ser ¡hermana de tus propias hijas!
-¡Es peligrosa Jan!
-¡Es Jade!... Es un ser humano víctima de las circunstancias nada más, tienes qué entenderlo… yo… yo confío en ella, sé que puede parecer…
-Un suicidio.
-A tus ojos… pero yo no puedo dejar de recordar a esa niñita que iba a mi casa y… le cantaba a mi hija para consolarla cuando estaba triste o con miedo… - Cat, que había permanecido expectante sólo escuchando detrás de la puerta, no pudo evitar sonreír.
-Era aterradora Jan, igual que ahora.
-A tus ojos. A mí no me parece una chica mala.
-Está bien, piensa lo que quieras, eso sólo implica que ellos se vuelven cada vez más peligrosos si nosotros nos dividimos, sólo después no te vengas a quejar cuando recibas la puñalada por la espalda.
-No lo creo – La sonrisa de la pelirroja se amplía más.
XXX
Tori escuchó un ligero gemido por parte de Jade, la miró y la pelinegra tenía las cejas arrugadas, como si estuviera pensando algo perturbador, o soñando una cosa inquietante.
-No vuelvas a decirme que eres un hombre, un hombre verdadero no sale huyendo como niño asustado sólo por ver a una chica.
-No es cualquier chica, es Cat.
-Ajá, Cat, tu amiga de la infancia.
-Jade, tú sabes que…
-Sí, sí, sí, sí, yo sé que estabas perdido de amor por ella y por eso mismo no debiste salir corriendo.
-¿Qué querías que hiciera? Hace mucho tiempo que no la había visto y…
-Como sea, ya no importa, pero irás a verla en cuanto haya la oportunidad – Se escuchó una risotada por parte de los varones bebiendo vodka en la sala, echaron un vistazo y continuaron la conversación.
-Jade, no puedo, yo…
-Vas a hacerlo Robbie Shapiro. Ahora – dice, mirando de nuevo al grupo de bebedores, particularmente a Víktor, y baja la voz aún más – tenemos menos de tres meses para sacar a los Vega y a los Valentine de esa isla, en lo que mi padre está en altamar.
-¿Cómo vamos a hacer eso Jade?
-No lo sé Robbie, haremos lo que sea posible.
-Pero… ¿y las demás personas?
-Vamos a tratar de ver por todos, pero primero… ellos – Finalizó.
Jade entreabrió los labios para lanzar un suspiro, inmediatamente en la mente de Tori se dibujó la escena del beso, con todo y el aroma a fresas, por vergüenza cerró rápido los ojos obligándose a dormir, pero le fue inútil, la escena en que los labios de Jade habían tocado los suyos estuvo dándole vueltas toda la noche.
Mucho antes de que el sol despuntara en toda su alborada la latina escuchó pequeños ruidos en la habitación, abrió los ojos y apenas notó la esbelta figura de una Jade acomodándose la corbata.
-¿Qué haces? – Se escuchó la voz de la morena aun somnolienta.
-Mi padre zarpa en media hora, tengo qué ir a despedirlo es… es un evento oficial.
Tori asomó la cabeza por la ventana abierta de par en par.
-Todavía no amanece.
-Así es, son las cuatro y media de la mañana, sigue durmiendo.
-¿Necesites que te ayude con algo?
-No, es sólo que… siempre batallo con la corbata.- Respondió arreglándola de nuevo – Jamás logro dejarla en su lugar.
-Ven aquí – Dijo Tori llamándola también con la mano. Se sentó a la orilla de la cama con la sábana aún cubriéndole hasta las piernas. Jade se agachó hasta estar a su nivel pero la posición resultaba incómoda así que Tori tuvo que ponerse de pie. Ambas chicas cruzaron miradas mientras Tori acomodaba la corbata de Jade, estaba obscuro, pero los ojos de la gótica notaban todo el brillo de su color azul y al parecer, las dos estaban un tanto nerviosas.
-Ya está – Anunció la latina acomodando el dobladillo del saco de Jade y palmeando en sus hombros, la chica pálida no apartó su vista de ella, tampoco pronunció palabra alguna para anunciárselo a Tori, simplemente la besó, otra vez, en los labios.
-Gracias Tori – Habló antes de apartarse. La castaña la vio meterse en el baño y se dejó caer en la cama esperando seguir durmiendo. Jade se puso la cuartelera y se dejó suelto los guantes en la mano cuando se acercó de nuevo a Tori.
-No tardo mucho.- Le dijo y la besó de nuevo, esta vez en la frente, para despedirse.
Siguió el trazo de la gótica, vió la puerta cerrarse y se dio la vuelta para continuar tratando de dormir, pero si no lo logró pensando en el beso con sabor a fresas, menos lo lograría ahora con uno más en su pensamiento. Se pasó con suavidad los dedos sobre sus labios y cerró los ojos al recordar que apenas hace algunos minutos la sensual boca de Jade West había atrapado la suya. Se relamió los labios y esta vez sí pudo quedarse dormida.
Jade cerró la puerta y se distrajo al caminar poniéndose los guantes blancos, ignorando a la chica de cabello negro que se había quedado curiosa de verla salir de una habitación que no era la suya.
-¿Qué es lo que hacías ahí… Jade? - Quiso averiguarlo, pero la puerta había sido trabada con el seguro del interior y se mordió el labio por tener qué aguantarse la curiosidad un momento.
XXX
-Que tengas un buen viaje padre.
-Gracias Jade – le sonrió – que realices un buen trabajo, espero que a mi regreso, este lugar… - miró alrededor – ya nos pertenezca.
-Dalo por hecho.- Respondió con un guiño. Se apartó para ver embarcar a su padre. Siempre le había gustado su porte elegante, con ese traje que tan bien lo caracterizaba, admiraba muchas cualidades de aquél hombre, no podría discutir que no eran parecidos, sin embargo, ella no quería convertirse en él, desear lo que él deseaba, los sueños de su padre no eran los de ella.
-A partir de hoy comienza nuestro trabajo.
-Así es Robbie Shapiro… van a rodar cabezas…
XXX
Tori se despertó un par de horas más tarde con un sobresalto. Buscó en todo a su alrededor con la mirada y se alegró en algún sentido de no encontrar nada comprometedor, pero al levantarse de la cama para dirigirse al baño tropezó con las botas altas de campo que no le pertenecían, Jade las había dejado ahí anoche, cuando se quitó la bata de dormir y se acurrucó luego al pecho de Tori, dejando el uniforme sobre la silla de madera, ahí, en la silla, estaba ahora un chaleco de cuero negro, unos pantalones vaqueros beige y una blusa blanca que la gótica llevaba por debajo, limpios.
-No fue un sueño – resopló la latina volviendo a dejarse caer sobre la cama – Jade se quedó a dormir conmigo anoche y, esta mañana… me besó de nuevo, entonces… yo no lo soñé, sí pasó en realidad… ay por DIOS.
Apenas alcanzó a darse un baño y vestirse de manera decente para salir a buscar a Jade cuando toda la suerte que la estaba acompañando de pronto pareció abandonarla.
-¿Quién eres tú? – Escuchó esa voz femenina que ya había oído antes. La castaña soltó la perilla de la puerta y se volvió a la chica que estaba tras de ella. La reconoció enseguida, cabello negro, bajita de estatura, ojos pardos, presumida y arrogante, no podía tratarse de otra más que Tara Ferguson.
-Elizabeth Justice, habitante de la isla que cometió un atentado por lo cual ha sido sancionada con rendir servicio a la comunidad.
-¿Cometiste un atentado y sólo te encomiendan servicio comunitario? ¿Aquí? ¿Durmiendo en la mejor habitación del personal de servicio? ¿Quién eres para que goces de tales privilegios?
-Ya se lo dije señorita, no soy nadie importante, sólo soy una "posible" criminal, si llegan a comprobar que yo lo hice.
-Mm… - la rodeó golpeando un látigo de montar ligeramente sobre la palma de su mano.
-¿Porqué salió Jade por la madrugada de tu habitación?
-Ahm… - Se quedó muda, no esperó el abordamiento, ni siquiera sabía que Tara estaba ahí.
-¿Eh? ¿No piensas contestar?
-Sólo… yo…
-Pasó la noche en tu cuarto, eso jamás lo haría a menos que tú fueras… - el rostro de Tara se iluminó, pero no de gusto – Si tú fueras Tori Vega.
La reacción de Tori fue bajar la cabeza y aclararse la garganta.
-No… sé a quién se refiere.
-¡Tú eres Victoria Vega! Claro que sí… eres ella… - Tori no sabía qué hacer, el gesto de Tara no le mantenía tranquila – Debí suponerlo… ustedes no murieron como todos pensamos… estuvieron aquí, todo este tiempo.
-Tara…
-Ja, ya verás, al almirante West le va a encantar enterarse de esta noticia, claro que sí.
La pelinegra trató de salir corriendo pero no a muchos pasos se topó con Jade quien la sostuvo con fuerza de los brazos.
-Si tú dices algo… eres mujer muerta.
-¡¿Porqué no me imaginé esto?! Estabas muy extraña y era por ella, tú sabías que estaba aquí.
-Nada de eso me importa, ya te lo dije Tara, una palabra sobre esto y no amaneces.
-Dormiste con ella… te ví salir de su cuarto esta mañana – Jade tomó de la mano a Tori atrayéndola a su lado.
-Sí, ¿tienes algún problema con eso?
-Siempre supe que entre ustedes había más atracción que el odio que decías sentir por esta… mujerzue…
-Cuidado con lo que dices Tara, todo lo que supones, tendrás qué reservártelo para ti misma – Y comienza a marcharse con Tori de la mano – Y ¿sabes una cosa? – Dijo volviéndose - Sí tienes razón, yo también creo que Tori me gustaba más de lo que tú misma te imaginaste – Y por fin sale de la sala dejando a la otra chica con las mejillas rojas presa de una casi incontenible ira.
XXX
Ésta vez la cabalgata no fue tranquila, Jade dirigía al pura sangre a una velocidad que a Tori le preocupaba, parecía que quería alejarse lo más rápido y lejos posible de cualquier lugar con aroma a humano. La latina iba en esta ocasión a la espalda de la gótica, aferrándose hasta con los dientes a ella, el corazón casi se le sale del cuerpo cuando el caballo se detuvo bruscamente a pocos centímetros de una bajada en picada. Las dos muchachas estaban jadeando.
-¿Conoces un lugar donde nadie nos moleste? – Habló casi al instante Jade.
-Toma a la derecha y desciende por un camino angosto que se pierde entre la maleza, pero bajando unos metros continúa hasta el río, nadie va ahí desde que abrieron una ruta menos riesgosa para pasar de un lado a otro.
-Estupendo.
XXX
Cat cerró los ojos cuando sintió el sabor de la fresa en su boca, abrió los brazos y echó la cabeza hacia atrás dando vueltas, dejando que los débiles rayos del sol le pegaran en la cara, ese ambiente ere su favorito, hacía lo mismo cada día siempre que iba a recoger las fresas, la pelirroja amaba los lujos que podía darse al vivir ahí, para ella era como una tierra encantada que la hacía sentirse como una princesa. Las vueltas que daba pronto la marearon y trastabilló a punto de caer por la larga falda cuando unos brazos la sostuvieron.
-¡Logan! – Gritó la muchacha riendo con la vista aún hacia abajo.
-Lamento decepcionarte – La voz la volvió de nuevo a su realidad.
-¿Robbie?
-Siento no ser la persona que pensaste.
-No, no… es sólo que… Logan acostumbra a… hacer eso, de repente aparece y me sorprende de esa manera.
-Ah… pues si gustas me voy para que él aparezca – Dijo Robbie despreocupado con las manos al frente.
-¡No! Espera, creo que deberíamos hablar.
-¿Ah sí? ¿Y de qué?
-Pues no lo sé, tú viniste a buscarme.
-¡¿Yo?! Yo no vine a buscarte… yo vine a… vine a… a a buscar a Jade.
-No está aquí como ya viste, pero creo que podemos hablar ahora.
-No tengo nada qué decir.
-¿Ni siquiera un reclamo? – Robbie quiso encontrar las palabras para atacar pero no las encontró y tuvo qué conformarse con cerrar la boca.
-Ven – Le dijo Cat llevándolo de la mano hasta las sombras que daban los árboles a la orilla del río.
Robbie se soltó de la mano de Cat una vez que estuvieron lejos del campo. La pelirroja lo mira resignada, sabía que Robbie en cualquier momento le echaría en cara un montón de cosas, Jade le había advertido.
-¿Qué pasa?
-Tú quisiste marcharte.
-Sí… y no…
-¿No? ¿Sí? Los Valentine no tenían qué haberse ido, ustedes no correspondían a los grupos de personas que debían huír.
-Por supuesto que no, nadie debía huír, todos éramos iguales. La raza no condiciona a las mejores y peores personas Robbie, ni la religión, pero hubo quiénes no lo consideraron así, y a nosotros nuestras ideas también nos cerraron las puertas.
-Nos abandonaste.
-Mi familia tuvo qué huír… yo no iba a quedarme, no sin ellos, era una niña que debía estar donde mis padres estaban, si ellos perecían ¿por qué yo iba a sobrevivir en medio de todo ese… ah? Lamento que haya pasado todo eso. – Dijo bajando la vista.
-No, está bien, no fue tu culpa, de ninguno de nosotros…Cat… Jade y yo te hemos recordado todo el tiempo – la chica sonríe alzando de nuevo la mirada.
-Lo sé, ella me lo dijo.
-Soy un tonto.
-También me dijo que lo eras – Ríe, y Robbie lo hace también – Pero con otras palabras que yo no debo decir – Las risas se hacen más sonoras – ¡Qué bueno que lo traje hoy conmigo! – Gritó.
-¿Qué?
¡Ah te va a alegrar mucho! – Apenas podía contener la emoción - ¡Mira esto Robbie!
Cat se acercó hasta unas bolsas tejidas y una caja de madera, tomó la caja y la puso en su regazo cuando se sentó sobre una roca.
-Espero que no lo hayas olvidado porque él no lo hizo.- Abrió la caja y con mucho cuidado extrajo de ella a un muñeco no mayor de cincuenta centímetros, en perfectas condiciones.
-¡Rex!
-Ha estado mudo por todos estos años, supongo que de tristeza, él te extrañaba mucho Robbie, muchas veces quise platicar con él pero… nunca respondió como antes – Robbie tomó el títere entre sus manos, como si fuese una burbuja que en cualquier momento se desvanecería.
-Rex.
-Rex… - susurró Cat – Es Robbie… ¿te acuerdas de él?
El muñeco tosió varias veces y con una voz un poco grave pronunció sus primeras palabras luego de mucho tiempo.
-Claro que me acuerdo muñeca, oye viejo, cuánto tiempo sin vernos, esa caja me hacía sentir como galleta almacenada, date prisa y llévame al baño que siento que voy a reventar.
Los dos jóvenes volvieron a reír jovialmente.
XXX
Tori Vega no sabía por qué arriesgaba su vida de aquella forma, su mente no le permitía reflexionar con la razón, como siempre había hecho, de un momento a otro se encontró envuelta en una aventura que no solicitaba la ayuda del raciocinio, lo único que demandaba, era el impulso del corazón, un latido ante una sola propuesta de su parte se había convertido en el semáforo de la carretera por donde avanzaba Tori, que desde que Jade llegó, sólo permanecía con la luz en verde.
La mano pálida y fría de la gótica tomó la de ella para ayudarla a bajar del caballo, no eran las atenciones propias de Jade, al parecer ella también había cambiado, su presencia seguía causando la misma vibra de hace años, era dominante, fuerte, algo perturbadora, sólo que ésta vez, la dulzura que mostraba con Tori la inquietaba, nunca antes lo hizo, cuando eran niñas le causaba incomodidad siempre que podía, la molestaba con sus exageradas imitaciones de ella, podía causarle tanto daño como quisiera al igual que aquella vez que por su culpa le extrajeron litro y medio de sangre a Tori, Jade solía ser peligrosa, pero su parte favorita era empujarla, a ella le gustaba empujar a la latina, y la castaña siempre se preguntó porqué nunca pudo responderle de la misma manera, o más sensato, enojarse con ella, nunca lo hizo, nunca le devolvió ninguna de sus pesadas bromas, Tori podía ser vengativa con Trina, alegrarse de que ella la pasara mal en algún momento cuando se metía con Tori, podía enfrentarse a quien sea, menos a Jade, con Jade era vulnerable, a Jade la dejaba agredirla, a Jade y solamente a Jade le permitía hacerla sentir culpable de lo que Tori sabía no había tenido nada qué ver con ella. ¿Por qué le permitía a Jade hacerle todo eso?
-¿Qué piensas? – Le preguntó la gótica al verla tan callada, mirándola.
-¿Porqué me besaste esta mañana? – La chica de los ojos azules se aleja de la orilla del acantilado para acercarse un poco más a la latina - ¿Porqué le dijiste a Tara que yo te gustaba?... ¿porqué de repente te conviertes en mi protectora?
La gótica le da la espalda, con las manos puestas en la cintura, Tori la observa con detalle, era la perfección echa mujer, de los pies a la cabeza no le encontraba defecto alguno.
-Porque es la verdad – dijo de repente, y Tori se dio cuenta que los ojos azules la estaban mirando – No sólo creo que me gustaras un poco antes, creo que me gustas ahora.
Si Tori pudiera describir todos los sentimientos que estaban revolviéndose dentro de ella tendría qué narrar diferentes partidos de fútbol, basquetbol, lucha greco-romana y un violento enfrentamiento de kick boxing.
-¿Qué estás diciendo Jade? – La de los ojos azules va a sentarse al lado de la morena para hablarle frente a frente.
-Que me gustas, me gustas Tori. He tenido conflictos serios dentro de mí desde que te encontré.
-Pero no hace mucho que nos vimos.
-Entonces es algo que ya estaba dentro de mí, es decir, no es que de niña yo tuviera estos sentimientos, creo que me agradabas y ahora, todo eso, con las emociones de verte de nuevo… Tori ya no quiero perderte… tal vez es por eso, no lo sé… pero no quiero perderte, ni a ti, ni a Cat…pero tú me haces sent...
Su frase fue cortada por los labios súbitos de Tori que se plantaron en los de ella. Jade sintió la mano cálida de la morena acariciando su mejilla y una humedad que no emanaba de sí misma, abrió un poco los ojos y pudo notar que Tori estaba llorando, la había empapado con sus lágrimas. Entonces se separó y limpio con sus dedos las lágrimas de la castaña, que no tardaron en salir de nuevo, Jade rió.
-Eres una chillona Tori.
-Lo sé es que… - suelta una risilla – yo… supongo que estoy emocionada.
-¿Sí? ¿Te provoco esas cosas Tori?
-No seas presumida… - se limpia el resto de las últimas lágrimas – Pero es verdad, yo no quería aceptarlo, intentaba olvidarme de ese primer beso que nos dimos pero me era inútil, y luego, ésta mañana me besas de nuevo. Yo quise convencerme de que había sido un sueño pero… qué bueno que no fue así, me alegro mucho de que en verdad haya sucedido – Dijo volviendo a acariciarle el rostro con la mano, Jade la aparta de ella para besarla en los dedos.
- Me alegro de que te alegres.
-Sí pero… bueno, ¿qué ganamos con eso?
-¿Cómo que qué ganamos con eso? Tori, podemos estar juntas tú y yo, compensar el tiempo que estuvimos separadas, quiero redimir todo los malos momentos que te hice pasar.
-No Jade, no se puede.
-¿Por qué no?
-Porque nosotras vivimos en mundos opuestos.- Dijo, mirando a la chica cuyos ojos estaban más azules que de costumbre.
-Patrañas – Soltó y se acercó a ella abrazándola, sin dejar de verla a los ojos – En este lugar no estamos ni en tu mundo, ni en el mío, este es nuestro mundo, tuyo y mío, únicamente de las dos, bueno Cat puede venir si quiere pero… es nuestro… ¿sí? – La morena sonrió.
-¿Cuándo te volviste tan cursi y romántica Jade West?
-Desde el momento que te ví de nuevo y noté lo hermosa que te volviste - Tori no se resistió otra vez, la volvió a besar. Las manos de la latina hicieron un recorrido del rostro de Jade hasta su pecho, introduciéndose por debajo de su blusa que en un momento ya estaba desabrochada.
-¿Tienes calor Tori?
-Me estoy desmayando.
-¿Qué tal y si nos refrescamos en el río?
-Mmm… ¿y si hay criaturas allá adentro?
-Yo te protego.
-¿Y si no sé nadar?
-Te sostengo… además tú me salvaste la primera vez.
-Es cierto… entonces… - dijo separándose – Sígueme.
Tori caminó hasta la orilla del río dando la espalda a Jade al tiempo que se quitaba una a una sus prendas de vestir. En un instante, Jade la había seguido y entonces los tenues rayos solares iluminaron la figura de dos jóvenes unidas en una sinergia cuerpo a cuerpo dentro del agua.
Muchas gracias por leer. Trataré que mi próxima actualización no exceda de diez días. TENKIU!
