¡¿Qué tal mis apreciados lectores?! ¡Hey, esperen, esperen! No me lancen papas todavía, permitan que me explique; mi público querido, mi muy estimada comunidad lectora, quiero pedirles una disculpa por ésta increíble tardanza y esa promesa de actualizar pronto que no les cumplí, la verdad mi público, es que gracias a DIOS he tenido bastante trabajo, mucho mucho trabajo que apenas me da para respirar un poco y seguirle. No me olvidé de ustedes, les dije hace tiempo que ésta historia tiene un final, que aun falta, pero el final sigue rodando en mi cabeza, así que de que termino ésta historia, la termino, a menos que suceda algo de fuerza mayor que me lo impida, por lo demás, tengan por seguro que estaré actualizando, espero, que no pase de ese mes que me recalcaba mi nueva lectora opinativa Bella Riddle, gracias por tu comentario Bella, me animaste a ya de una vez publicar éste capítulo que no terminaba de escribir, acá lo tienes, es más, te lo dedico, nada más porque me provocaste enormes sonrisas al leerte, en serio… TENKIU.
Y bueno, agradezco a todos los que me han comentado: mi caballero O-Li, que lo quiero; victoiousnaomi, ya vuelvo con tu historia chica; AsukaMiyamoto, mi amiga; Jathanjori98, sí, ya se acerca la batalla, me encantó el final de tu fic; yoshi, que siempre me complace, pregunta: ¿eres lector o lectora?; caprigirl, mi confidente; Clara Valentina, otra grandiosa escritora por acá, léanla, se los recomiendo; Más Allá de la Realidad que has vuelto :) estoy contenta amiga, el mucho estudio es fatiga de la carne, cuidado con eso jeje, y claro, a Bella Riddle, por favor, dime que es por Bellatrix Lestrange y no por Bella Swan, please please :).
Y bueno, les comunico que en un par de días si así se me permite, publicaré una nueva historia, para todos ustedes mis apreciados(as). Por favor, lean, y más por favor, regálenme un review, me disculpo si éste cap. está rebuscado y de poca calidad, es que, paso mucho tiempo en la computadora y mi cabeza y mi vista se cansan, por lo que apenas puedo revisar y editar, pero se los dejo. Besos a todos/as. Gracias también a ustedes que sólo leen, sin comentar y a los que me añaden a favoritos. Sorry por tanta explicación.
Ni Victorious ni Big Time Rush me pertenecen.
CHAPTER 14. NO TENGO MIEDO
Tori sintió unas manos frías que estrujaron su cintura con fuerza, pero una fuerza delicada que logró alzarla un par de centímetros del suelo. Soltó el vaso de cristal que sostenía entre sus manos, mismo que fue a romperse en diminutos trozos transparentes en el suelo, la latina rió con poco aire en los pulmones.
-Jaade, es el cuarto vaso que me haces romper en la semana, a Tara no le gusta mucho que esté acabando con la vajilla irlandesa.
-Le compraremos otra. Bésame. – Le dijo mirándola a los ojos con una sonrisa que podía derretir hasta a una piedra de oxidiana, Tori Vega jamás podría resistirse a semejante gesto coqueto.
-No te besaré – Alegó para divertirse.
-Hazlo ahora o las consecuencias serán más graves de lo que han sido antes.
-No Jade, no te atrevas… Jade, ¡Jade!
-Tranquila – Le dijo con una sonrisa diferente, una sonrisa que Tori sólo le había visto dirigirle a ella, una sonrisa que nunca mostró en Hollywood Arts, una sonrisa sólo para Tori, menos pudo resistirse. Se dejó besar por esos labios encantadores, se dejó besar por esa marinera coqueta y sensual que la tenía vuelta loca quién sabe desde cuándo.
-Te lo dije – Habló una voz apenas contenida de la rabia – Esas dos se han estado entendiendo a nuestras espaldas desde hace mucho y tú no querías creerlo.
-Se odiaban en la escuela, ¿cómo iba a imaginarlo?
-Como que eras el único estúpido que no se daba cuenta que entre su novia y su amiga, había algo más que rivalidad.
-Es sólo capricho de Jade, tal y como fuíste tú – Defendió él con un buen golpe al hígado.
-No vuelvas a decir eso, te lo advierto Beckett Oliver – El muchacho simplemente rió y ambos continuaron observando la escena romántica que se desenvolvía en la cocina. Beck estaba enojado, Jade le estaba engañando en sus propias narices, y no con un hombre, con una mujer, y no cualquier mujer, su propia amiga, y amiga no de uno sólo, de ambos, y eso no era todo, esa amiga ahora era una desplazada, pero lo que más lamentaba Beck, era sentirse tan excitado de ver a esas dos chicas quererse tanto entre ellas, y que ninguna de las dos fuera para él, eso sí que le dolía a Beck.
XXX
-¿Porqué no quieres hablar?
-Ya se lo dije señor Vega, todo anda bien en El Puerto, Tori está tranquila y trabaja en lo que le propusimos.
-¿Cómo podemos estar seguros?
-David, tranquilo – Dijo Holly – Deja de molestar a André todos los días con lo mismo.
-Para mí que las cosas no andan tan bomba como cuentas André, más bien creo que Tori y esa… chica están más cercanas últimamente de lo que han estado antes. Lo que me pone de mejor humor es que finalmente ha llegado el equipo que necesitamos para hacerle frente a esos desagraciados, cuento las horas para verlos caer. Espero que mi hija no tenga qué caer junto con ellos.
-Claro que no – Musitó el joven de rasgos africanos – Todo está bien – Pero los nervios lo estaban traicionando de a últimas fechas. Tori había cumplido 42 días "haciendo servicio comunitario" en El Puerto, y en esos días, la relación que mantenía con Jade West había sido más que de amigas. André sabía que Tori estaba perdida por la chica gótica y muy a su pesar, la gótica también parecía estar perdida por Tori, las había descubierto varias veces en plena acción romántica.
No es que le gustara mucho a André saber que Tori estaba metida en esa relación, él seguía odiando a todos aquellos que una vez le robaron su identidad, el plan en la mente de André Harris seguía vivo, exterminar a los malos, antes de que ellos le exterminasen a él… Jade West estaba entre los malos, y ella era la cabeza de los malos, definitivamente, su cabeza tendría que ser la primera, o la última, en rodar, pero tenía qué rodar en algún momento.
André no se lo diría a Tori, convenía que de algún modo la morena se ganara el aprecio de la gótica, de esa forma, vendría el momento en que Jade confesara toda su fuerza a Tori y entonces André cortaría su cabellera, tal cual sucedió a Sansón con Dalila.
-Ya caerás Jade West… no falta mucho para que te abandone tu fuerza… ya caerás.
XXX
La sonrisa de Tori estaba reluciente cuando colgó el blazer de Jade en el perchero, luego de plancharlo, aún dio un suave alisón con las manos y acomodó los dobladillos con mucha ternura, puso la corbata alrededor y pasó sus dedos sobre los botones dorados antes de sentir un fuerte tirón a su cabello.
-Te sientes la abeja reina de éste panal sólo porque Jade ha estado entretenida contigo ¿no es así Vega?
-¡Suéltame Tara! – La latina era fuerte, pero Tara Ferguson estaba entrenada, era diestra, Tori no podía soltarse de su fuerte agarre, la estaba lastimando.
-El gusto no te va a durar mucho tiempo, tarde o temprano Jade te va a botar de su vida para siempre.
-No me hará lo mismo que a ti – Respondió Tori riendo – A mí sí me ama, no soy un capricho suyo.
-¿Estás muy segura de eso?
-Totalmente.
-No conoces a Jade Tori, eres tan inocente, lo lamento mucho por ti, será muy duro el golpe cuando te des cuenta que sólo se estaba divirtiendo contigo, buscando averiguar a qué sabe lo desplazado, sólo eres un bocadillo para ella, ya vendrá a sentarse de nuevo y devorar su banquete.
-Sigue soñando Tara… sigue soñando.
-¡Puedo dejar de soñar ahora! – Alzó la voz al tiempo que jaló a Tori por los cabellos hasta la tabla de planchar y a tirones colocó su brazo sobre la madera, amenazando con ponerle la plancha caliente encima – Puedo arrancarte la cabeza ahora mismo si me lo propongo.
-No lo dudes Tara, hazlo… ¡hazlo!
La muchacha del pelo negro no lo pensó dos veces, furiosa por la osadía de la latina tomó la plancha y la puso sobre el brazo de Tori, quien apenas emitió un débil grito de dolor al sentir el metal caliente ardiendo en su piel.
-Eso querías ¿no? eso querías Vega… Es para que te quede claro que yo no estoy jugando ¿entendiste? ¡¿Entendiste eso Vega?!
Tori ni siquiera podía hablar del dolor, pero se armó de todas las fuerzas que le quedaban para responderle a la pelinegra.
-Puedes hacerme todo lo que quieras Tara Ferguson, pero te advierto… nada de lo que hagas hará que Jade se enamore de ti… yo seguiré siendo el amor de su vida… aunque te duela…
La postura de la chica era como la de un búfalo dispuesto a atacar, la castaña casi pudo ver que le salía humo por las narices; dio un paso y se alejó saliendo del cuarto. Tori cayó al suelo respirando agitada, tenía la piel enrojecida.
No era la primera vez que Tara la dañaba físicamente, desde que se quedó a servir en El Puerto, todos los días era víctima de alguno de los desplantes de la chica. Trataba de no enterar a Jade de sus percances con Tara, ella no toleraba ninguna cosa que pudiera perjudicar a Tori, ninguna cosa que pudiera perjudicar a Tori, la castaña en ocasiones se sentía cohibida de tantas atenciones que la chica de los ojos azules le prestaba, le causaba ternura sobrenatural ver la actitud de Jade hacia ella, tan distinta.
-Me gusta cómo te miras en esas faldas – Le dijo la gótica en el despacho, en el momento en que Tori le servía café. Jade no la estaba mirando, tecleaba en la computadora, no obstante debió haberle mirado antes de eso, Tori se sonrojó – Y me gustan tus blusas de manga larga pero en serio Tori, hace demasiado calor, deberías quitarte esa.
-Yo no tengo calor – Se apresuró a responder.
-De acuerdo, era sólo una sugerencia – El silencio calló entre ambas, sólo se escuchaban las teclas del computador ser aplastadas y el clickear del ratón. Habían pasado ya tres días más desde lo sucedido con Tara, pero el brazo de Tori seguía herido y el dolor era ya casi intolerable, y más, parecía que iba a darle una fiebre mortal.
Se levantó con mucho esfuerzo del sillón y fue a recoger la taza de café de Jade cuando ésta la detuvo.
-Ven aquí… hace días que no me has besado – Pero sin saberlo, había jalado a Tori justo de la parte quemada del brazo y la latina lanzó un alarido de dolor - ¡¿Qué pasa?! ¿Qué sucede Tori? ¿Estás bien?
-Sí… sí, sí… sí estoy bien… estoy bien – Pero las lágrimas la delataron, inconscientemente se frotó con cuidado la parte adolorida.
-¿Qué tienes ahí?
-Nada… nada voy a… voy a recoger la…
-¡¿Qué tienes ahí?!
La tomó por el otro brazo y la acercó a ella, descubriendo el vendaje que envolvía una gran quemazón en su piel.
-¿Qué te pasó?
-Nada… me quemé eso es todo.
-No me mientas Tori.
-Ya te dije, fue sólo un accidente, no me fijé y… me quemé.
-Fue Tara ¿verdad?... Eso te lo hizo Tara ¿cierto Tori?... ¡Dime!
El silencio de la latina le dio la respuesta a Jade quien salió disparada como un rayo a buscar a la culpable, no tardó en encontrarla, con Beck, en el jardín, y tampoco vaciló en armarse de palabras con ella, simplemente llegó y la tomó de los cabellos jalándola de nuevo hacia la casa.
-¡¿Qué te pasa Jade?! ¡Suéltame, me estás lastimando!
-Ahora mismo vas a pedirle perdón de rodillas a Tori por lo que le hiciste.
-¡Yo no le hice nada a tu amante!
-No te pongas así conmigo Tara, sabes que de nada te sirve.
-¡No haré lo que me pides!
-Más te vale que no me retes a obligarte de otra forma ¡así que camina!
No fue mucho, en las débiles fuerzas que le quedaban Tori había llegado hasta ellas.
-Jade…
-Pídele perdón Tara.- Escupió la gótica arrojando a Tara con fuerza al césped.
-Jade… no es necesario…
-Pídele perdón a Tori, no me hagas que te lo repita – La chica, aún en el suelo, alzó la cara para mirarla de frente.
-Oblígame.
-Como quieras – Jade sacó el arma de su funda y apuntó justo en medio de las cejas de la pelinegra, quien se sobresaltó.
-No te atreverías…
-No me lo pidas dos veces…
-Jade, por favor… no me siento bien… ayúdame… - Pero Jade seguía firme, accionó el arma, que puso a Tara más nerviosa, no sería la primera vez que Jade dispararía contra una persona y ella lo sabía – Jade…
El cuerpo de Tori se desvaneció al suelo, al instante la de los ojos azules olvidó su furia y corrió hacia ella, levantándola.
-Tori… está ardiendo… Beck… busca a alguien que pueda atenderla…
-Por mí, puede pasarse al otro mundo desde ahora, no haré nada para salvarle la vida a la amante de mi novia.
-Púdrete Beck… Robbie, ayúdame por favor.
Cuando Tori abrió los ojos creyó sentirse en el paraíso.
-¿Morí? ¿Estoy en el cielo? – Preguntó.
-No, aun no te toca, no digas eso niña.- Le respondió Jade.
-Es que… creo que estoy viendo a un ángel de hermosos ojos azules.- La gótica sonrió - ¿Y el doctor?
-¿Cuál doctor?
-¿Quién me atendió?
-Yo Tori, y Robbie me ayudó. Te inyectamos antibióticos porque tenías una infección fuerte, dejaste pasar muchos días con esa quemadura en tu brazo. Oye – le susurró en los labios – no lo vuelvas a hacer – Tori le devolvió la sonrisa. Sintiéndose débil aún alcanzó a mirar un poco más al frente, al lado de la puerta.
-Ah – dijo Jade – Te desmayaste y no alcanzó a disculparse contigo, por eso amablemente le pedí a Tara que aguardara junto a nosotros aquí, y amablemente ella accedió también. Tara, ya puedes pedirle perdón a Tori.
-Ésta humillación, me la vas a pagar muy caro Jade West, vas a llorar sangre.
-Está bien, por ahora pídele perdón a Tori.
-Siento haberte molestado Vega.
-No, más amable, como hace rato te portaste conmigo.- La chica resopló.
-Siento haberte causado esa quemadura… Tori.
-Hey… de rodillas.
-¡No haré eso! – Jade no dijo nada, sólo la observó, el simple gesto mudo obligó a Tara a obedecer – Perdón por hacerte eso… no volverá a suceder.
Y antes de que la latina pudiera hablar Tara huyó de la habitación. Jade miró a Tori con esa sonrisa maléfica que la había caracterizado antaño.
XXX
Las gruesas gotas de la lluvia incesante golpeteaban fuertemente el cristal de la ventana del cuarto de Tori, la brisa se coló dentro y revolvió algunos mechones sueltos del cabello de la latina, la muchacha miró hacia la ventana pero en ningún momento tuvo la intención de ir a cerrarla, su atención estaba enfocada en meter sus mudas de ropa a la maleta que tenía sobre la cama individual. Su expresión no era de contento, más bien, estaba cabizbaja divagando entre pensamiento y pensamiento. Unas manos frías y pálidas la rodearon por la espalda sujetándose delicadamente a su cintura.
-No es tiempo aún.
-Lo sé, me queda una semana, sin embargo… quiero dejar todo listo para…
-¿Tanto te desagradó estar aquí?
-No Jade, sabes que no es así – dijo volviéndose a ella – Estar aquí, contigo, han sido los momentos más hermosos que he pasado desde hace mucho tiempo, lo más bello que he vivido… te amo.
La pelinegra sonrió, pero su sonrisa no era la misma que le había mostrado a Tori antes, esa sonrisa tan fresca, tan despreocupada, tan falta de maldad. La gótica se sentó a la orilla de la cama y se limitó a contemplar a la latina en silencio, el momento se estaba volviendo incómodo para ambas.
-¿Te irás… así nada más?
-¿Así cómo?
-Nunca aceptaste ser mi novia… - Tori bajó la mirada al suelo.
-Lo sé…
-Es que…
-No te lo voy a exigir, sólo creí que tu decisión cambiaría pasando el tiempo aquí conmigo.
-Yo te amo… pero no puedo permitir que esto suceda entre nosotras… tú sabes las razones.
-Sí, me queda claro.
-Jade… - la castaña toma lugar al lado de ella - ¿Tú realmente quieres que seamos novias? Es decir, ¿con todo y todo lo que sabemos va a ocurrir? – Los ojos azules de la gótica la miraron penetrantes por unos segundos antes de responder.
-De lo único que tengo miedo ahora Tori… es de pensar que te irás sin darnos la oportunidad por sacar adelante éste amor… que yo no pedí, no lo quería, ni siquiera me lo hubiera imaginado.
-Pero Jade… para ti esto es muy peligroso, no sólo mi padre es tu enemigo mortal, si vas en contra de las reglas de tu papá él mismo se convertirá en tu verdugo.
-A lo único que tengo miedo – Repitió la muchacha pálida aun con la intensa mirada azul sobre la morena – Es a que te marches sin darnos una sola oportunidad…
Los ojos de Tori se clavaron en los de ella, por un instante sintió sus piernas temblar, estaba segura que en cuestión de segundos colapsaría si no hacía algo por sostener ese momento. No supo qué otra cosa hacer si no besarla, tocó la mejilla pálida de la pelinegra con su mano izquierda y luego de cruzar su mirada marrón con la azul de ella se arrojó en un beso con los labios que tanto la cautivaban y la llevaban a un extremo de lucha entre respirar, o ahogarse en ellos para siempre. Curiosamente, mientras besaba a Jade, le vino a la mente una cesta llena de fresas, de fresas rojas y sanas.
-Tú no lo sabes Jadelyn, o no te has dado cuenta, pero tengo miedo en realidad de que llegue el momento en el que ya no me sea posible vivir sin ti.
La gótica se puso de pie y se dirigió a la puerta mirando a Tori en silencio con una media sonrisa divertida en el rostro, giró la cabeza hacia el picaporte que intentó hacer rodar antes de que una delgada mano morena la detuviera.
-Tú de aquí no sales ahora Jade West.- Como una loba en celo se arrojó una vez más sobre esos labios que por alguna extraña razón le recordaban la cesta con fresas, lo que Tori quería era hacer jugo con ellos, jugo de fresa, estaba exprimiendo los labios de Jade, no sólo eran los labios, era su cuello, era su pecho, su abdomen, sus piernas… era su piel, toda ella sabía a fresas… fresas… toda.
XXX
Al otro lado de la habitación, un muchacho de rizos se preparaba para dar un paseo.
-Esa corbata se te ve bien.
-¿En serio? Gracias Rex, es la primera vez que me dices algo amable.
-Sí, pero se te vería mejor apretada.
-Oye, ¿qué no puedes ser amable por una vez conmigo?
-Sí puedo Rob, pero no es que quiera.
-Ya vámonos.
Cat tenía puesto un corto vestido de encaje blanco, también estaba descalza y llevaba el cabello recogido en una media cola, sonriente, sentada sobre un grueso tronco de roble, meciendo sus pies al tiempo que tarareaba una canción de cuna, una que Jade le cantaba para que durmiera, cuando ya estaba harta de ella.
-No reconocerás quién soy – Le habló por la espalda una voz masculina a la par que fuertes manos le cubrieron los ojos.
-Déjame adivinar… aahmm… ¿de qué color tienes los zapatos?
-Soy yo Cat – Resolvió el muchacho con una amplia y blanca sonrisa, entregándole una florecilla morada en la mano luego de descubrirle los ojos.
-¡Looogaaan! – Lo abrazó – Ya tenía días de no mirarte.
-He estado ocupado, hay muchas cosas qué hacer en El Puerto; desde que llegó la capitana West todos los días han sido imparables.
-¿Cómo se porta?
-No tengo queja, mientras hagas bien tu trabajo y no la fastidies todo marchará bien con ella. James dice que es malvada pero, no estoy seguro de eso.
-Ella es buena, tiene su carácter, pero es muy muy buena.
-¿Cómo lo sabes? Parece como si la conocieras.
-Pues… no… es que… es su… eso… es… tiene lindos ojos.
-¿Cuándo la viste?
-Hace casi 2 meses, cuando nos llevaron acusadas de intento de homicidio.
-Es cierto… bueno, pues sí, tiene lindos ojos, pero los tuyos son hermosos también.
-Gracias Logan.
-Te lo dije viejo, esa nenita, es pulga de otro animal…
-¿Me llamaste animal?
-No… o sí… Vámonos Rob, no tenemos nada qué hacer aquí.
Robbie Shapiro sabía que nunca había sido cotizado por las mujeres, él era el nerd raro que pocos querían amistar, aún con todo, nunca se había mostrado ser un mal chico, al menos no dañaba a nadie y se preocupaba por tratar bien a las mujeres y ser un buen amigo, algunas veces se equivocaba, pero estaba seguro que no eran errores que sólo él cometiera. Se esforzaba por ser un caballero, se esforzaba por ser valiente, se esforzaba por ganarse el corazón de una mujer; pero Jade lo había rechazado y ahora Cat hacía lo mismo… Robbie se preguntaba si podía volver a intentar algo con la gótica, según le había dicho, él no le fue todo el tiempo indiferente, de no ser por su orgullo de chica mala en ese momento estarían juntos. Robbie Shapiro se estaba olvidando de Tori.
XXX
Kendall Knigh admiraba a las chicas decididas y rudas, para él, la belleza de las mujeres radicaba en la entereza de las mismas. No le gustaban las muñequitas frágiles, esas que se rompían a la menor provocación, anhelaba para sí una chica que conociera bien su corazón, y que saliera adelante a pesar de la dificultad en que estuviera metida. A él le gustaba Jade, desde la primera vez que la vio, supo bien que alejar su mirada de sus curvas y sus ojos sería misión imposible, y tal cual sucedió. Pero Jade pensaba otra cosa.
-Mira… sólo jalas hacia atrás – le explicaba Tori a Kendall cierto día en que estaba dando cátedra de tiro con arco – yyy… lanzas… ¡justo al centro!
-Wow, eres buena. Qué talento… raro, pero talento…
-Mi padre me enseñó, era policía – Y se soltaron a reír como si se conociesen de años.
-Mmmm… parece que la niña bonita la está pasando muy bien ¿no?
-No comiences con lo mismo Tara.
-Veo que Tori ha hecho buena relación con Knight, se llevan mejor de lo que parece.
-Déjame en paz.
-¿Celosa Jade?
-¡Vete!
Sí lo estaba, hacía días que sus mejillas se ponían rojas cada vez que Kendall se acercaba a Tori, y para avivar el ardor, Tara no perdía oportunidad de meterle confusiones.
-Son amigos, son amigos – se repetía constantemente – ella me ama a mí…
Las dos chicas ignoraban el plan que dos almas malvadas estaban trazando en contra de ellas.
-¿Está todo listo para ésta noche?
-Por favor Ferguson, estás hablando con un comandante de la Fuerza Armada.
-Un comandante mediocre que ha sido desechado como una basura… por otra mujer.
-No digas estupideces, tú no has tenido la suerte que buscas con mi novia.
-La tendré, es cosa de tiempo.
-Bien… si Jade ya no quiere estar conmigo, quizá su amada Tori disfrute a éste príncipe.- Dijo con aires de suficiencia.
-No me hagas reír Beckett, esto no va a terminar hasta que Víctor West esté de regreso.
-¿Cuánto falta?
-Muy poco, podría estar aquí mañana mismo… tiempo Oliver, y paciencia.
La castaña había tomado una decisión y planeó hacérselo saber a Jade esa misma noche, aprovechando el recorrido nocturno que la gótica daba antes de irse a la cama por la orilla del puerto. Tomó una sábana limpia y una botella con licor suave de fresas que Cat le había pasado de contrabando de la isla. Tenía puesta una sonrisa enorme en el rostro cuando se ocultó entre el ramaje a la orilla del camino al verla venir, no sabía que unos obscuros ojos ya la estaban vigilando desde que ella abandonó la casa grande. Sintió unas frías manos que la silenciaron, ahogando cualquier sonido que pudiera provenir de su garganta.
-¿Sabes una cosa Tori? De alguna manera, como que siempre tuve ganas de saber qué secretos te guardabas, y si tendrías el mismo sabor que mi novia.
La lucecilla proveniente de la lámpara de mano de Jade iluminó apenas el angosto camino de piedras sueltas que conducía a la casa, parecía acercarse una tormenta. La gótica cerró el zipper de su chaqueta y antes de meterse dentro de la casa echó un vistazo extra alrededor, la brisa hizo que la piel se le erizara y de pronto sintió un ligero escalofrío recorrerle de los pies a la cabeza. Suspiró, sacudió sus botas contra el piso y cerró la puerta con seguro por dentro, las luces se apagaron.
-Deberías haber tomado en cuenta Victoria, que nadie se mete conmigo, Tara Ferguson, sin que me cobre… disfruta tu noche Vega… toda tuya Beck…
Los ojos marrones de la latina se abrieron en círculo y pudo arremeter con una mordida la mano de Beck sobre su boca, un golpe seco en su vientre que vino enseguida de su liberación le hizo soltar apenas un grito ahogado que la chica dentro pudo haber escuchado como un susurro llevado por el viento.
-¡Jade!
Muchas gracias a todos por leer, please, un review ¿síii? Y Liz cenará hoy con ustedes… luego de cenar conmigo jejeje. Abrazos, besos yyy… TENKIU a todo el mundo, nos vemos si es posible, dentro de 15 días con nuevo capi y en un par de días con nueva historia… ; ).
