A ver, a ver, ¿ahora qué dicen? Actualicé en menos de lo que prometí ¿qué tal ahora eh? ¿los he puesto contentos a todos? Jejeje. Mi gente, gracias por seguir hasta acá, en serio que se les agradece sobremanera por todo, leer y comentar. Pregunta a las chicas: ¿Ustedes saldrían con un tipo que se viste así como Beck cuando tuvo la cita con Tori? ¿Lo vieron? ¿No les pareció desagradable? Honestamente, jamás saldría con un tipo así ni siquiera de juego ¿ustedes sí?
Ahora, mis menciones: Muchas gracias a Yoshi, oye, ¿será que te conozco? Es que yo conozco a una chica que se llama igual que tú ¿nos conocemos, nos conocemos? : ) ; Victoiousnaomi, siempre fiel : ) , Jathanjori98 :O :P XD ; mi hermoso y galante caballero de los ojos grises, mi O-Li a quien le tengo cariño especial : ) ; Bella Riddle… me asustaste un poquito, cuando quieras escribirme, no te limites en palabras, que se te quite la pereza jeje, créeme que aun estoy dudando sobre tu comentario ja, sigo en duda por tu ID ¿aclaración de nuevo? ¿please? : ) ; Hime-Chan196, hooolaaa, no te pierdas ya que una se preocupa; Strawberry. Girl, aún estoy así :O, soy tu fan en serio, en serio; Clara Valentina acá lo tenés, yo igual odio a Beck, ya lo sabe mi chica jeje; DK-sudi, ¡nueva lectora! Gracias por dejarme tu comentario, qué bueno que te gustó muchísimo; y Asukamiyamoto… en la frente… XD jajajajaja.
Pregunta para todos: Alguien recién comentó en mi primer fic, La Otra Cara de Jade West, me dijo que no le agradaba que pusiéramos a Tori y Jade como lesbianas porque ellas no lo son. Yo no digo que lo sean, quizá es sólo que se quieren mucho ¿no? XD XD XD Por eso mis apreciados, les pido, cuando comenten éste capítulo, me dejen una afirmación, no porque ustedes así lo creen, si no porque es evidente que así es, una afirmación de porqué juntamos a Jade y a Tori como pareja en nuestras historias, ¿hay aquí alguien molesto por eso? Levante la mano o calle para siempre jeje. Díganme, ¿por qué les parece que esas chicas deben estar juntas? ¿Está mal?
Vale, ni Victorious, ni Big time Rush me pertenecen. Gracias por leer y comentar.
CHAPTER 15. LA GRAN TRAICIÓN
-¿Tori? – Aún pareciéndole extraño y como si fuera un presagio de la vida Jade retrocedió unos pasos para volver a la puerta, un escalofrío le recorrió de los pies a la cabeza y de pronto se sintió un poco mareada, parecía que la vista se le estaba nublando y apenas pudo girar unos milímetros el picaporte de la puerta de hierro forjado.
-Jade – Robbie caminó hasta ella - ¿Te sientes bien? – Dijo sosteniéndola por los hombros.
-Sí-sí – tartamudeó.
-¿A dónde ibas?
No lo sabía con exactitud, sólo había sentido la necesidad de volver afuera a buscar a Tori.
-Tori… ¿la has visto?
-Sí, está en su habitación, me la encontré hace como media hora y dijo que iba a descansar.
-Sí… ahm… quizá – balbuceaba inconscientemente cerca de la puerta de nuevo – quizá…
-No está afuera Jade, está en su habitación. Ven, la tormenta ya está cayendo – Robbie la tomó de la mano y la dirigió al salón privado de mensajería – Tenemos qué tratar un asunto importante. Parece que se te ha olvidado.
El joven de cabello afro fue a sentarse en la silla reclinable detrás del escritorio mientras que Jade tomó una de las dos de enfrente.
-¿De qué hablas?
-Tu padre está a punto de volver… y tú no has hecho ninguna cosa de las que propusiste cuando llegáramos acá, la tripulación se está desesperando de no ver acción… sólo has estado perdiendo el tiempo con… tu amiga y se supone que para éstas fechas todo ya debía estar calcinado.
-Sabes muy bien porqué, estoy esperando la luz verde para avanzar y poner a salvo a la mayor cantidad de personas que nos sea posible…
-Jade, a tu padre no le gustará volver y encontrar todo tal como lo dejó…
-Robbie, por enésima vez: No me importa lo que le guste o no a mi padre, no voy a actuar en tanto ellos no estén a salvo.
-Sólo estamos perdiendo el tiempo…
-Ése es mi problema… Robbie, si mi padre cuestiona, el asunto va a caer sobre mí, tú no te preocupes por nada, yo seré quien dará la cara ¿sí?... Acuérdate de Cat.
-Cat ya no me importa.
-¿Qué estás diciendo Robbie Shapiro?
-Sólo quiero terminar con todo esto y volver a casa cuanto antes ¡Ya me harté de todo! – Jade se le quedó mirando extrañada.
-¿Sabes qué? Las cosas pudieron ser diferentes, muy diferentes si tú hubieses hecho lo que te pedí antes de venir acá. Casi te supliqué que me enviaras al Este y ¡tú te negaste! Todo estaba en tus manos ¡solamente requería un maldito sello que te negaste a poner! Éstas son las consecuencias. Yo te lo dije.
-No pensé que nos encontraríamos con ellos…
-Es mejor… así tenemos en nuestras manos el poder de ponerlos a salvo de una vez y para siempre, lejos de mi padre.
-Ya no me importa. Tú sólo quieres a tu amada Tori viva para estarte revolcando con ella…
-¡Mide tus palabras Robbie Shapiro! Te he permitido más acceso a mi vida de lo que necesitabas pero no te voy a permitir que te expreses de esa manera…
-Todo es por ella, hasta hace poco venías acá con una mentalidad diferente, tú querías…
-Lo que yo quería… ya no lo quiero, ahora quiero otra cosa no importa lo que tenga qué hacer para conseguirlo.
-¡Estás loca Jade! – Dijo parándose repentinamente y golpeando fuertemente la mesa de madera - ¡Sólo estás cometiendo locuras por esa mujer!
-Si no te parece puedes ordenar tu retirada y asunto arreglado.
El muchacho se quedó un momento en silencio, observando a la gótica con una respiración agitada.
-Todo hubiera sido diferente – dijo caminando hasta ella, que no supo cómo reaccionar y dio dos pasos vacilantes hacia atrás - si desde el principio hubieses aceptado que sentías algo por mí.
-Siempre lo acepté Robbie, siempre supe que sentía algo por ti, pero cuando quise darte la oportunidad… tú simplemente te negaste a seguirme.
-Podemos arreglar eso ahora – Le dijo ya estando frente a ella – Podemos redimensionar las cosas y volver a aquél momento en el que me pediste que huyéramos al Este – la tomó por los hombros, la gótica supo que la situación se estaba complicando.
-Tuviste tu oportunidad Robbie… y no la aprovechaste… lo siento. Ahora estoy enamorada de Tori.
XXX
-¿Por qué lloras? No creo haberme visto tan malo, pregúntale a Jade cuántas veces la hice felíz.
Tori sentía que el mundo le daba vueltas, mientras que Beck se abrochaba los pantalones la mente de la morena viajó hacia el prado lleno de flores, de trigo crecido, corrió a través de las espigas acariciándolas con las yemas de los dedos, sonriendo. Un delicado aroma estaba llegando a su olfato en tanto corría cuesta abajo. Su carrera se interrumpió cuando chocó con un cuerpo más o menos de su misma masa corporal y tamaño. Abrió los ojos, unos orbes azules la miraron expectante en tanto detrás de ella se vestía un campo de fresas. La morena sonrió y los brazos de la chica pálida frente a ella se alzaron para tomarla, sólo que antes de llegar hasta ella una fuerza más poderosa la jaló hacia atrás. Tori volvió a su realidad, no estaba Jade, no había campo de flores, trigos y fresas, el lodo la había cubierto hasta los cabellos.
-No estás mal – escupió el delgado joven echándole una última mirada y dando pasos alejándose de ella – Listo Tara… hora de marcharnos.
-Yo creo que estuviste excelente Beck, aunque Vega lo oculte, muy en el fondo sabe que le gustó… y sabes bien que de esto, ni una palabra a nadie ¿verdad Vega? Ya llegará nuestra oportunidad de que nosotros mismos enteremos a tu querida Jade de cómo hemos tomado venganza – Expresó con una amplia sonrisa sádica en el rostro. Ojalá esa sonrisa macabra fuera como la de Jade, pero no era así, esa sonrisa no inspiraba ni el amor ni los besos.
La castaña no podía moverse por el dolor, no el dolor físico, el dolor emocional que acababa de causarle un ser despreciable a la humanidad. Las gotas estaban cayendo gruesas sobre los ya formados charcos de lodo y Tori tuvo qué obligarse a levantar; se acomodó los tirantes de su blusa desgarrada y volvió a su lugar la falda de manta. Con una debilidad en los brazos al fin pudo ponerse de pie, las lágrimas se le confundían con las gotas de la lluvia que bañaban su rostro enlodado y las piernas también le estaban temblando. Se sentía morir, y ciertamente también lo deseaba.
Como pudo logró bordear la casa sosteniéndose de las paredes, adentro había aún algunas luces encendidas, la morena se detuvo antes de atravesar una ventana abierta de donde provenían algunas voces, Tori reconoció la de Jade.
-Robbie, por favor…
-No niegues lo que sientes Jade, no pudiste olvidarme tan pronto, no te engañes a ti misma.
Tori alzó un poco la cabeza para alcanzar a mirar dentro, hubiera deseado encontrarse con otra cosa. Jade estaba acorralada contra la pared y un deseoso Robbie la estaba besando. Cerró los ojos inmediatamente y se ocultó de nuevo, había sido otro duro golpe para ella en cuestión de minutos, pero eso parecía no ser suficiente.
-Buenas noches – Tara Ferguson y Beck Oliver estaban entrando en la misma habitación donde se estaba besando la pareja - ¿Pasando el rato muchachos?
-¿Qué hacen aquí los dos y porqué están mojados?
-Porque estábamos afuera, divirtiéndonos – Respondió Beck – Tara me da ahora lo que tú sólo le permites tener ahora a… tu amiguita.
-Eres un idiota.
-Lo sé, lo sé, gracias mi amor.
-No, en serio, eres un idiota. No te has dado cuenta que todo ese teatro es sólo una estrategia ¿porqué ninguno de ustedes lo puede entender?
-¿De qué hablas?
-Vamos, ¿acaso crees realmente que yo voy a enamorarme de alguien como Vega?
Un trueno ayudó a dramatizar la escena que una joven latina estaba presenciando desde fuera.
-¿Quieres decir qué…?
-Lo que yo tengo con Tori… es un gran sacrificio que estoy haciendo por hacerme cercana a la organización de la gente de la isla. Tori me está ayudando a conocer sus planes de defensa y gracias a ella he podido enterarme de muchas cosas interesantes… No cabe duda que todos ustedes son unos imbéciles.
-Ya lo decía yo… ya lo decía yo que Jade West no pudo haber cambiado tanto – Expresó Tara con una sonrisa y abrazándola – Lo sabía, ¿por qué no me lo dijiste antes tontita?
-Deberían ser más persuasivos – Dijo dándole un beso en la frente.
El valor que Tori pudo haber tomado para encarar a Tara y a Beck lo perdió en un instante, las pocas fuerzas que le habían quedado se le fueron. Toda la ilusión que la alegraba hasta hace poco se desvaneció en décimas de segundo. El corazón de Tori se había terminado de partir, la latina casi pudo escuchar el sonido de su corazón como un cristal rompiéndose en millones de pedazos.
Nunca antes había experimentado un dolor así, le faltaba el aire, no podía deducir si continuaba llorando o ya se le había terminado el contenedor de lágrimas. Le dolían las palabras de Jade, porque la amaba, le dolía sentirse herida, engañada, le dolía haber sido tan ingenua y humillada, ultrajada… pero más le dolía a Tori haberse enamorado de esa manera, y haber entregado su corazón a una mujer que sólo había jugado con ella.
Un sollozo profundo se escapó de los labios de la castaña y se incorporó para tomar la huida, no le fue posible ser discreta, en el movimiento derribó latas vacías de combustible que hicieron un ruido estruendoso.
-¡¿Quién está ahí?! – Gritó Jade. Se escucharon sonoros pasos hundiéndose en las charcas de agua y lodo y la gótica notó una delgada figura que batallaba por alejarse lo más rápido posible. No le preocupó saltar por la ventana, apenas dedujo de quién podía tratarse y no se permitió hacerse cuestionamientos.
-¡Tori! ¡Toriii!
La otra muchacha seguía avanzando, la lluvia no le permitía una buena visibilidad y a tumbos lograba perderse de momentos.
-¡Tori, detente! ¡Detente Tori! ¡Toriii!
-¡Jade! – A lo lejos se escuchaba la voz de Robbie. La gótica ignoró todo a su alrededor, sólo le importaba dar alcance a la figura que huía de ella como si fuese el monstruo de una película de terror.
-¡Por favor Tori, déjame explicarte!
La chica latina cruzó el puente que separaba a su aldea del resto de la civilización, estaba descalza, no miraba atrás en ningún momento, La lluvia disminuía a cada paso y ya estaba entrando a su terreno, Tori lo conocía muy bien, Jade no.
-¡Tori! – Tropezaba con ramas y rocas salientes cada dos metros - ¡Por favor Tori!
-¡Jade, Jade estás entrando a donde no pertenecemos, regresa Jade! – Robbie se escuchaba preocupado.
Se vislumbraron casuchas hechas de madera y astas de fuego que iluminaban apenas unos pocos metros adelante. La latina ya había llegado. Fue un instante en el que la muchacha de los ojos azules sintió un fuerte dolor en el brazo izquierdo que la derribó al suelo.
-¡AH! – Fue la única manera como Tori se detuvo.
-Jade – Quiso regresar de nuevo a ella pero unas manos se lo impidieron sujetándola por la cintura.
-No te muevas de aquí Tori.
Dos sujetos corpulentos recogieron a la americana del suelo y a empujones la llevaron al centro del grupo.
-¿Qué tenemos por acá?
-Señor Vega, creo que esto no nos pertenece – Dijo un muchacho señalando despectivamente a Jade.
-No, creo que no, déjame ver. Mmm… piel blanca…
-Pálida señor.
-Sí… pálida… cabello negro, ojos azules… insignias de marinero… No, definitivamente no es de los nuestros.
-¡JADE! – Jan detuvo a Cat antes de que llegara a la pelinegra.
-¿Qué hacemos con ella señor?
-Permíteme Carlos.- David iluminó el rostro de la gótica con el madero incandescente por el fuego - ¿Puedes ver en la situación que estás en éste momento… Jade? Parece que hoy estás a mi disposición.
-¡No le hagas daño papá!
-¡Señor Vega no le haga daño! – Gritaba también Cat.
-Mi propia hija está a tu defensa ¿es eso justo? No lo creo ¿verdad? Porque ella está dentro de la lista negra a desaparecer del mapa… eso, si yo te lo permito. Siempre y cuando te quede la cabeza sobre el cuerpo.
-¡Papá por favor!
-Tori, hija… Ésta muchacha te mantuvo presa por muchos días, acusándote de un delito que tú jamás hubieras cometido. Estás defendiendo a la que será el verdugo de tu propia familia.
-No gaste sus palabras señor Vega, lo que quiera hacer, sólo hágalo y ya.
-Mm, tan envalentonada como tu padre mismo. No estás en tu terreno Jade West, estás en el mío.
-Cuánto odio… creí que los Vega y todos aquí eran personas que valían la pena, pero veo que no, han enraizado un rencor que les impide mirar por su supervivencia.
-No te confundas, estamos luchando por sobrevivir.
-No, están tomando venganza nada más.
-Tienes razón – El rostro de Jade giró noventa grados hacia su izquierda, no tardó en que le brotara la sangre de la ceja y el labio – Podemos hacer eso.
-¡AH! – Se quejó Jade cuando el muchacho que la sujetaba apretó con fuerza su brazo herido.
-¡Papá!
-Has estado usando a mi hija para armar tu estrategia de ataque, no nos quieras engañar, no eres tan astuta como presumes Jadelyn West.
-Yo no presumo, no tengo qué, yo hago simplemente.
-Señor, encontramos esto merodiando por aquí.
-¿Quién es? ¿Robbie Shapiro? ¿El traidor? ¿Tu familia recibe lo que se les prometió por nuestras cabezas Robbie?
-No diré nada.
-Aoh, miren muchachos, Víctor West ha comandado muy bien a su equipo de voleibol playero.
Se escucharon risas en el campamento.
-¿Qué haremos con ustedes?
-Suéltala papá… por favor… suéltalos a ambos.
El señor Vega miró por unos segundos a su hija, su rostro desencajaba frustración y tristeza, pero accedió, no sabiendo si entre la voluntad de Tori o en su sed de venganza y tortura.
-Voy a dejarte ir Jadelyn West, pero no creas que todo terminará aquí. Dile a tu papito, dile a tu papi que más le vale que no demore en hacer las cosas, porque ya nos cansamos de esperar… Suéltenlos.- Ordenó.
Uno de los jóvenes que la sujetaban no midió la sensibilidad de la chica y extrajo la flecha que había herido a su brazo. Jade emitió un gemido de dolor, se miró el brazo sangrante un momento pero enseguida su atención se centró en la latina.
-Tori…
-Ni se te ocurra acercártele de nuevo West.- Dijo David impidiéndole el paso.
-Nunca te mentí en ninguna cosa que te dije Tori, jamás lo hice…
-Retírate y llévate a tu chaperón contigo, antes de que me arrepienta.
-Por favor, búscame…
-No lo hará West…
-O yo te buscaré pero tienes qué creerme Tori…
-Me aseguraré de que no lo haga… ya váyanse.
Robbie caminó hasta Jade y la tomó del brazo sano para alejarse junto con ella, antes de dar la media vuelta la mirada de las dos muchachas se cruzaron, en la de Jade había súplica, en la de Tori desconcierto. Finalmente la gótica se perdió entre la obscuridad de la noche. Holly abrazó a su hija y la llevó dentro.
-Tranquila mi amor…
Robbie no lograba alcanzar las zancadas que daba Jade para llegar al puerto.
-Espérame, Jade.
-Robbie – Se volvió ella de pronto, deteniéndose justo frente a él – Dile a Clayton que eleve las velas… es hora de preparar los barcos.- Robbie tragó saliva.
XXX
Durante los próximos días la chica de la mirada azul estuvo intentado de todas las maneras posibles acercarse a Tori. La vigilaba, la observaba y a la menor oportunidad la abordaba. No le era fácil, su contacto más cercano a ella no era menor a diez metros de distancia y la latina nunca estaba sóla. Lo peor era que ella la estaba ignorando. Sin embargo la chica del cabello negro se las arregló un día para acercarse a la castaña.
-¡Jade me asustaste! ¿Qué haces aquí? – Casi gritó molesta Tori al ser interceptada abruptamente por Jade entre los arbustos.
-Hace días que estoy tratando de hablar contigo y me has estado ignorando.
-André está cerca… vete. Ya sabes cómo te puede ir si te vuelven a encontrar merodiando por aquí.
-¿Ya no me vas a defender?
-Si intercedí por ti ante mi padre no fue por otra cosa más que por… - se interrumpió – por… por…
-¿Porqué?
-Porque iba a ser muy feo verte morir.
-No es cierto, es porque me amas.
-¡Yo no te amo!
-Ay Tori, ya basta, no te hagas la niña buena, estás enamorada de mí pero por alguna razón lo estás negando ahora… dime porqué.- Exigió Jade.
Tori le dio la espalda. ¿Cómo iba a decirle a Jade la verdadera razón de porqué se había alejado de ella y porqué huyó esa noche de la casa? ¿Cómo decirle que esa noche que huyó, al momento era la peor de su vida? Que fue vilmente ultrajada, humillada y que ella no quería estar cerca de Jade porque se sentía sucia. No podía estar cerca del amor de su vida, aunque en realidad por dentro la consumía el deseo por abrazarla, por sentirla cerca de ella, pero no, Tori ya no se sentía inocente, no guardaba esa ternura de mujer que tanto había cuidado antes. Un desgraciado le había robado a Tori algo que sólo guardaba para la persona especial, para Jade.
Cuánto se contentaba de que Beck no haya sido el primero en tomar de su cuerpo, cuánto se alegraba Tori de aquella tarde en que le entregó su alma, cuerpo y corazón a esa muchacha de los ojos tan bellamente azules. Pero ahora todo era distinto, ahora Tori no quería que Jade la tocara, ni un centímetro de piel, la piel de Jade era tan limpia, tan blanca, la de ella estaba ahora sucia.
Tori miró las marcas de los dedos de Beck en sus brazos, una ligera mordedura y raspadas en los codos, su cara aún estaba vuelta hacia otro lado.
-Vete Jade – Le dijo con delicadeza.
-¿Sabes que no me puedes hacer esto verdad? Sabes que no puedes despedirme sin antes darme una explicación, es lo que te estoy pidiendo Tori, una explicación.
-Ya sabes por qué huí.- Esa respuesta era su escape, con esa respuesta Jade no preguntaría más sobre su huída, ambas sabían muy bien que la gótica no podía negar esa conversación con Tara y con Beck, Tori se estaba ahorrando muy bien el resto de los argumentos.
-Es claro que escuchaste lo que le dije a esos idiotas aquella noche, pero… ¿qué hacías tú afuera de la casa? A mitad de la tormenta, escuchando por fuera de la ventana… ¿qué hacías ahí Tori?
¿Porqué rayos Jade era tan lista? ¿Acaso siempre tenía qué saberlo todo?
-Salí a tomar aire.
-O a tomar una ducha… El cielo se estaba cayendo Tori, no me quieras ver la cara.
-¡No te diré porqué estaba afuera esa noche Jade! – Gritó, se podría decir que fue como el rugido de un león que hizo revolver los negros cabellos de la gótica, pero ésta permaneció inmóvil, cruzada de brazos.
-¿Estabas con Knight?
-¿Qué?
-¿Estabas pasando el rato con Kendall Knight? ¿No es cierto?
-¿Cómo se te ocurre pensar eso? – Preguntó herida.
-Eso pensaré a menos que me digas porqué estabas afuera… esa noche…
La castaña le dio de nuevo la espalda y dejó escapar algunas lágrimas antes de responder.
-Sí, estaba con Kendall esa noche…
-Eres tan mentirosa, Knight estaba en el sistema operativo de un buque antes de que yo regresara a la casa, lo dejé ahí cuando dí el recorrido acostumbrado y le era imposible despegarse de las computadoras… ¿qué es lo que estás ocultando?
¡Maldición! Pensó Tori. Admiraba la cualidad de Jade por tener esa increíble capacidad de analizar, observar y retenerlo todo tan rápido, pero odiaba cuando eso la implicaba a ella.
-Vete… Jade, no lo repito de nuevo.
-¡Tori! – Se escuchó la voz de André acercándose.
-Vete o no tendré compasión y gritaré que estás aquí.- Jade sonrió perversamente.
-Quiero ver eso.
-¡Estoy aquí Andréee, está J…! – Le cubrió la boca.
-Bien, me iré, pero no porque tenga temor de tu guardaespaldas, si no porque necesito tiempo libre para hacer muchas cosas, una de las cuales es hablar contigo a sólas, sin la mirada de nadie.
-No lo haré.
-Tienes qué hacerlo, es de vida o muerte.
-Dímelo ahora.
-No puedo, André ya viene.
-Hazlo rápido.
-¡No Vega!... Quiero que vengas hoy en la noche, al lugar donde nos encontramos la primera vez, en la cascada, te voy a estar esperando, justo a las 11 de la noche. Más te vale que aparezcas.
-No iré.
-Más te vale que aparezcas Vega.
-¡No me llames Vega!
-No lo haré si me dices que me amas.
-Vete de aquí ya Jade.
-Te veo en la noche mi amor.
-¡Vete!
André no tardó en llegar.
-¿Todo bien Tori?
-Sí, todo bien.- Se maldijo a sí misma por parecer tan nerviosa.
XXX
El reloj de arena expulsó sus últimos granos hacia el cristal de abajo, eran justo las once de la noche. La castaña miró su reloj de mano y calculó 5 minutos previos antes de la hora establecida por Jade. Se levantó lentamente de la cama para evitar hacer cualquier ruido y observó a Trina profundamente dormida.
A hurtadillas logró abrir la ventana y respiró hondo cuando sintió el fresco aire nocturno golpear en su rostro. Entonces echó a correr. Era una osadía peligrosa, ya no la estaban vigilando pero Tori sabía que la aldea aún estaba celosamente resguardada por las exigencias de su padre, así que procuró ser lo más cautelosa posible, su mejor táctica era correr descalza.
¡Truck! Se escuchó el sonido emitido por el palillo que partió a la mitad la gótica.
-Creí que ya no vendrías, estaba por marcharme. Sabes que detesto las impuntualidades Tori, en la marina es insubordinación.
-Por si no te has dado cuenta Jade, yo no estoy en la marina y no soy uno de tus marineros sucios y mirones.
-Deberías.
-¿Marinera o esclava?
-Vamos Tori, ¿porqué eres tan pesimista?... Mira, no voy a perder el tiempo que te has obligado a prestarme así que iré al grano.
-Por favor.
-Lo que escuchaste esa noche que saliste huyendo sólo se lo dije a Tara y a Beck para despistarlos.
-Por supuesto.
-¡Es la verdad!... No dudo que ya mi padre sepa lo que está pasando entre nosotras, estoy casi segura que Tara se los ha informado bien.
-¿Y entonces?
-Entonces… tú… ¿qué dices de eso? – Tori se alejó unos pocos pasos de Jade dándole la espalda, en silencio, reflexionando sobre sus palabras. No podía ocultarse a sí misma que la amaba, estaba segura de eso, la amaba desde hace mucho tiempo. Si cuando las separaron Tori no la pudo olvidar, no fue porque no haya podido realmente, fue porque no quiso hacerlo, no estaba en su deseo sacar de sus recuerdos a la chica que la molestaba en la escuela, pero ¿quién podía asegurar que no era la misma Tori quien la provocaba?
Recordó cuando estaban todos juntos destapando helados por el concierto de Kesha, Jade estaba molesta por perder el tiempo buscando letras en botes de helado, pero Tori le aclaró que "Sólo los que ayuden a destapar helados podrán venir al concierto privado de Kesha". Luego Jade había exagerado en imitar su voz. A Tori le gustaba que Jade estuviera ahí, en su casa, y sabía que quería estar en el concierto privado de Kesha, así que prácticamente la estaba obligando a quedarse si quería estar en el concierto, y Tori quería que estuviera. La latina fue muy discreta al decírselo, cualquiera hubiera pensado que sólo lo había hecho como mero requisito, no fue así, fue intencional, y dio resultado, la gótica estuvo presente en el concierto de Kesha, al lado de Tori, bailando como solo ella sabía hacer para que Tori estuviera contenta y satisfecha.
La morena sonrió al recordarlo.
-¿Qué quieres de mí Jade?
-¿Porqué lo preguntas de nuevo Tori? ¿Nunca te lo he dejado claro?... Te quiero a ti… ven conmigo ésta noche y te pondré a salvo.
La castaña entrelazó sus manos y mostró una sonrisa torcida, era una oferta tentadora, ella lo quería, pero no dejaba de recordar algo importante para ella, su familia; la latina estaba decidiendo su respuesta, quedarse a pelear junto a sus padres, hermana y amigos… o huir con la mujer que amaba…
Se les quiere mi apreciado público lector, al que opina y al que sólo lee se les quiere. ¿Ya quieren ver sangre y lágrimas? Jejeje. Gracias por leer. Besitos.
