Hola a todos/as de nuevo. Otra vez me disculpo por tanto atraso, el trabajo me consume, pero no me quejo, al menos me entretiene. Envío saludos y agradecimientos a cada uno/a quienes me leen, y especiales a mis colegas y lectores/as opinativos, que siempre comentan mis historias.
DK- Sudi, quiero leerte, pero no tengo tiempo; Victoiousnaomi, no como un perro, eres una lectora y crítica fiel, muchas gracias por tu paciencia; Yoshi, 1.59, llenita, güera, familiar muy cercano a mí, no amigas, si tuvieras cuenta te la describiría mejor en un MP, si lo hago aquí podrían descubrir mi identidad; Caprigirl… Sed; O-Life, si me congelo un par de años para que ya seas mayor… ¿te casas conmigo? : ) Jaja, ¿por qué me escribes todo eso si sabes que soy una sensible? Eres todo un escritor mi hermoso y galante caballero de los hermosos ojos grises, muchas gracias, no sabes cómo te aprecio; JathanJori98, te doy toda la razón en cada oración de tu comentario, nada me atrevo a discutirte; Blue. Strawberry. Girl gracias por ese comentario tan particular que me dejaste, ¿cómo es que tijeras grita lesbiana? ¿Qué significa?; y Bella Riddle I. NO LO PUEDO CREER… ¡ESTOY ENTRE TUS AUTORES FAVORITOS! OH POR DIOS… cómo me agrada leerte Bella, muchas gracias por darle manotazos a la pereza : ).
Y les pido una disculpa por cómo se lea el capítulo mi apreciado público lector, jamás pensé que esas cosas del amor dolieran tanto, ahora ando con mal de amores, ¿alguien conoce una píldora contra eso? La necesito urgente por favor, pero escribo por ustedes y para ustedes. Muchas gracias.
Ni Victorious, ni Big Time Rush me pertenecen.
CHAPTER 16. EN PUNTO DE LAS SIETE
-No puedo – Respondió la latina con firmeza, y tuvo qué morderse el labio inferior para evitar que un gemido indeseado fuera emitido como un grito de auxilio del recóndito más oculto de su corazón – Lo siento.
Jade volvió a mirar la espalda de la latina, apenas cubierta por un chal de tejido, seguramente se lo había hecho su madre, la señora Holly.
-Te estoy dando la oportunidad de tu vida…
-¡Mi vida y la de mi familia conmigo no es una pelota de béisbol en tu mano Jade! ¡Ustedes han creído que el mundo les pertenece y que son dueños de la vida de las personas pero ya es hora de que bajes de tu nube!... las cosas no son así… no tenemos qué depender de nadie…
-Si pudiera cambiar las cosas ahora no dudes que así lo haría, pero ya te lo dije antes… yo no decidí… siento mucho que me haya tocado cumplir las ambiciones de alguien más…
-Pudiste haberte reinvindicado…
-Lo estoy haciendo ahora Tori… Antes no tenía motivaciones… ahora te tengo a ti.
-No me tienes – La gótica expresó un gesto de frustración, Jade sentía que a su alrededor eran derrumbados todos los muros que había construido, escuchaba los martillazos tumbando paredes de bloque sólido que hacía daño a sus oídos. Arrugó las cejas, reflexionando, ella no tardaba mucho en decidir.
-Está bien… si tú no quieres está bien… pero me llevo a Cat conmigo.- Tori volvió rápido su vista a ella.
-No puedes hacer eso…
-Claro que puedo.
-Ella tampoco querrá marcharse.
-Entonces la secuestro.
-Quiero ver cómo lo haces sin que una flecha te derribe.
-A lo mejor es lo que quiero.- La castaña dedujo que los sentimientos de Jade la estaban traicionando. No podía cambiar de actitud a menos que se sintiera herida, Tori llevaba la delantera, faltaba poco para que la chica de los ojos azules cediera y terminara marchándose completamente decepcionada. Pero Tori tenía que esforzarse un poquito más porque sus sentimientos también estaban en juego, o cedía una, o cedía la otra.
-Ya hemos alistado lo más provisional para sacarlos de aquí, sin levantar sospechas, no es la mejor calidad pero no se ha podido hacer de otro modo… Tori podemos decir que ya estamos listos…
-No me importa.
-Vamos, no te pongas en ese plan – Le dijo acercándose a ella y poniendo las manos sobre su estrecha cintura, la latina dio un respingo al sentirla detrás y se volvió inmediatamente para zafarse.
-No me toques – Habló al tiempo que se revolvió en las manos de la gótica, quien gimió de dolor por el brazo lastimado.
-¡AH!
-Lo siento Jade ¿te lastimé? – Preguntó asustada.
-Un poco nada más… no es nada – Respondió metiendo su mano entre su blusa para tocarse el hombro.
-No quise hacerlo, sabes que nunca te lastimaría.
-Pues lo estás haciendo ahora, con tu rechazo.
-Entiéndelo Jade…
-Ya está bien… ni te preocupes – Habló de nuevo, interrumpiéndola, Tori se asustó al notar una pequeña mancha de sangre que se expandía en la tela blanca que envolvía el cuerpo de Jade del brazo a la espalda.
-¡Estás sangrando!
-Sí, no importa… - Ignoró - Escucha Tori, hay dos barcos listos al otro lado del puerto, es uno de los que ordené que despejaran el día que llegué aquí, está provisto de lo más útil, nada más que lo necesario, pero será suficiente para al menos…
No terminó la frase, su discurso fue interrumpido por los labios de Tori que se cerraron en los de ella. La morena no pudo resistirse más y acabó besando a la niña de los ojos azules, misma que no desaprovechó la oportunidad y enredó sus manos a la cintura de la chica atrayéndola más a ella.
-Te amo Jade – Las lágrimas hicieron acto de presencia – te amo… - la gótica sintió conmoverse y no le permitió seguir hablando, volvió a besarla. Se apartó sólo para secarle las lágrimas que emanaban de ella.
-Lo sé, lo he sabido desde hace tiempo…
-Perdóname… - se abrazó de nuevo a la muchacha pálida, aferrándose a su cuerpo como si se estuviera despidiendo de ella.
-Perdóname tú a mí… no llores – La gótica tuvo qué sollozar hondo para impedir que el llanto fluyera también de sí, no era momento para quebrantarse, ella debía mantener la cabeza despejada para poder avanzar con los planes de salvamento, tenía la sensación de que no pasaría ya mucho tiempo antes de que las cosas se pintaran de sangre, cada segundo que pasaba, valía oro para ella.
Necesitaba continuar, pero la morena seguía fuertemente asida de sí y Jade no se atrevía a alejarla, después de todo, estaba ahí para eso, para quedarse con ella todo el tiempo que la necesitara, no importaba lo demás, un ejército entero podía estarlas rodeando en esos momentos pero la pelinegra no se inmutaba de ello, mientras que el corazón de Tori dejara de bombear a ese ritmo tan acelerado. Algo le pasaba, pero la chica no quería hablar y Jade no quiso insistir, llegaría el tiempo en que Tori se lo dijera, mientras estaba bien así en tanto que Tori estuviera con ella.
-Tori…
-Cualquier cosa puede pasar ¿cierto?
-¿Mm?
-Todo puede suceder, los planes pueden salir mal y es posible que perezcamos aún con los esfuerzos.
-Hemos hecho todo de manera que no podamos falla Tori, tú confía
-Tengo… una especie de mal presentimiento.
-Pues olvídalo… Ahora ve a casa y prepara todo, mañana a primera hora vas a buscar a Jan y le informarás los planes ¿de acuerdo? Dile que hay espacio para cuarenta personas en cada barco, Clayton dirigirá uno y Robbie el otro.
-Pero somos más de ochenta personas las que vivimos aquí.
-Lo sé… no podemos llevarnos a todos… algunos se tendrán que quedar Tori, es todo lo que podemos hacer. Si las cosas salen como planeamos, yo podría dirigir el tercer barco con el resto de las personas.
-¿Si las cosas salen bien?... ¿quieres decir que tú no irás en ninguno de los dos barcos que dijiste?
-Debo quedarme, mi padre no debe enterarse de nada hasta que ustedes estén a salvo, yo tengo qué cumplir con mi trabajo Tori, es el precio que debemos pagar.
-No… no, no, no yo no quiero ir si tú no vas.
-Escúchame, debo hacerlo, es necesario, nada va a salir mal si actuamos conforme cada paso trazado ¿sí?... nos encontraremos de nuevo al final del día.
-No Jade, no… ¡No! – Se arrojó de nuevo a sus brazos – No quiero eso, no quiero que te pase nada.
-Tenemos qué correr riesgos… No te voy a mentir, puedo sobrevivir o no, pero te garantizo que lucharé por hacerlo y tú sabes que soy buena, soy la mejor en mi trabajo Tori, confía.
-Tengo miedo.
-Lo sé, debes deshacerte de él y portarte valiente ¿de acuerdo? Tienes qué ser valiente Tori, tú vas a cuidar a Cat ¿me escuchaste? Cat está bajo tu cuidado, prométeme que cuidarás de ella Tori.
La castaña afirmó con la cabeza, frotando su ojo derecho con los nudillos de su mano en un gesto que llenó de ternura a Jade – Lo haré, lo prometo.
-Bien… entonces… cada quien a su puesto.
-No Jade – La gótica se mantuvo una fracción de segundo en silencio.
-¿No?
-Ámame – Dijo la castaña con la mayor firmeza que había tenido jamás – Ámame ahora Jade.
-Tori…
-Sé que eres buena en todo lo que haces, y yo confío en ti Jade, haré mi parte, seré valiente y me esforzaré hasta mi último suspiro por sobrevivir y cuidar de Cat. El miedo sigue renuente a irse sin embargo, quizá es porque me pesa separarme de ti conociendo que tu vida estará peligrando mientras que yo estoy a salvo, con todo eso, tampoco es seguro el tiempo que nos mantengamos ilesos… y por todas esas cosas te pido que me ames, que me ames ahora, ámame como nunca antes has hecho Jade… ámame…
Los ojos azules de la gótica brillaron en toda la hermosura que podían desprender, la castaña pudo notar que los labios de la chica estaban temblando, la miraba directamente a los ojos. Era la Jade de siempre, la misma Jade que la molestaba en la escuela, la que la lastimaba psicológicamente, la que se burlaba de ella, la que le soltaba palabras hirientes. Era la misma chica que vertió café frío sobre su cabeza el primer día que la conoció, la que hizo que le sacaran litro y medio de sangre, aquella que solo buscaba la ocasión para molestarle, era la misma, pero ahora enamorada, enamorada de su víctima.
-Sin importar lo que pase Tori… sabes que has sido la persona más importante en mi vida… que te amé como no hice a nadie y donde estemos más adelante… no dejaré de amarte jamás – La muchacha tomó entre sus dos manos el rostro lloroso de la latina - ¿Sabrás eso siempre?
La chica asintió con la cabeza mientras otro tanto de lágrimas resbalaba por sus mejillas acaloradas. La gótica sonrió y la besó en la frente antes de abrazarla con fuerza, sintió los sollozos de la castaña, su cuerpo tembloroso apretado firmemente contra el de ella.
-Mañana, en punto de las siete de la mañana te estaré esperando aquí, yo misma te pondré en ese barco, para entonces ocupado ya con tu familia, los Valentine… los Harris… y los que tú consideres deben irse primero… tendrás trabajo ésta noche Tori, depende mucho de ti que muchas personas se salven – le sonrió, Jade sintió que Tori, cubriendo su rostro en su pecho, le había devuelto la sonrisa – En punto de las siete Tori… no lo olvides…
Alzó de nuevo la cara para mirarla de frente, limpió cuidadosamente con la yema de sus dedos las lágrimas de la niña y se acercó lentamente a su rostro para besarla. Los labios de Tori le parecían a semejanza de bombones, suaves, tiernos, delicados. Jade había probado muchos labios antes de probar los de Tori, pero sin duda, no podía compararlos, los de ella le resultaban verdaderamente embriagantes, eran exquisitos a su paladar. Con los ojos cerrados se dejaba envolver por el delicado vaivén que le causaba la boca inocente de la latina, el ritmo que conducía eran como la vueltas de un carrusel, sin prisa, disfrutando de la sensación que brindaba para una niña la alegría de imaginarse montada en un elefante de verdad. No había prisa, podía recibir ahí mismo una descarga de municiones contra su cuerpo… no le importaba, si moría en los brazos de Tori, ella sería muy felíz.
Los ondulados cabellos negros envolvieron el rostro de la latina cuando la gótica comenzó a trazar su camino hacia la mandíbula de la morena, Tori se estremeció. Cada parte de ella era como una exquisita barra de chocolate con almendras, la más exquisita que haya probado, y sintió las tremendas ganas de morder, y no se quedó sin ellas, apretó sus dientes detrás de una de las orejas de Tori, una mordida suave, con mucho cuidado para no lastimarla, ella gimió, y su gemido le resultó a Jade como la luz verde para continuar avanzando, después de todo, ella misma se lo había pedido.
La volvió a besar, y sólo separó sus labios de los de ella para mirarla a los ojos, sonreírle y volver a besarla. Luego usó ambas manos para quitarle de encima el chal y la blusa de manta que llevaba puesta, se tomó un poco de tiempo para desprender el sujetador y apartarlo también, porque la espalda de la morena era demasiado suave como para dejar de acariciarla. Al fin lo hizo para asimismo despojarla de la larga falda que envolvía las finas caderas, una vez lograda la hazaña se ocupó de reconocer con sus manos cada línea del contorno del cuerpo de su amada, podía hacer un recuento de los poros de su piel, saber cuántas cicatrices y lunares tenía en toda ella. Conocía cada parte en sí, pero estaba disfrutando ahora de hacer tal reconocimiento, mucho lo disfrutaba.
Mientras Tori trataba de tener cuidado con el brazo lastimado de Jade, logró quitarle la blusa de botones sin gran esfuerzo y luego besó de la boca hasta el hombro herido, besó con mucho cuidado, con mucha ternura, la chica se estaba derritiendo ante tal gesto de dulzura. Se inclinó poco a poco hasta recostar a la latina sobre el césped húmedo por la brisa nocturna, quedando sobre ella.
-¿Cómo demonios llegamos a esto Tori? ¿Cuándo fue que me enamoré de ti y qué me hiciste para sentirme perdida en tus labios?
-Cuando sepas la respuesta dímela, porque hace tiempo me pregunto lo mismo… sólo sé que… - esbozó una media sonrisa coqueta - adoro las fresas – Las dos muchachas rieron jovialmente y volvieron a unir sus labios en un beso más comprometido, más firme, más ansioso.
Las manos de Tori recorrieron la cintura de Jade y se escuchó un ligero sonido metálico al desabrochar dos botones y tirar del zíper hacia abajo, introduciendo sus manos por debajo de la tela.
La velada resultó para ambas chicas mejor de lo que hubieran planeado, ninguna de las dos, aunque con dudas de cómo fue que surgieron todos esos sentimientos entre ellas, ninguna se arrepentía de nada, y no se arrepentían porque no le daban espacio ni en la mente ni en el corazón a la reflexión, lo que sentían, eso estaban haciendo, podían equivocarse tal vez, podían, pero no estaría en ellas el no haber luchado porque eso sucediera, se amaban, y era todo lo que necesitaban por el momento.
-No quiero ser tu novia Jade… - La gótica volvió su rostro del cuello de Tori a su cara, con las cejas ceñidas.
-¿Qué?
-No quiero ser tu novia si no me prometes que después de eso habrá algo más.
-¿Algo más?
-Porque no soy sólo una relación más para ti y ya, soy la chica de la que estás enamorada como no lo has estado de nadie, como nunca lo estuviste de Beck o de Tara.
-Por supuesto que no eres una relación más para mí Tori, eres la mujer que AMO y quiero para mí, enterita, de los pies a la cabeza.
-Sí pero… ¿tú querrías llegar a algo más conmigo?
-¿A algo más contigo?... ¿Cómo qué? ¿A qué te refieres? – Tori sonrió.
-Nada, sólo decía.
-¿Qué si me casaría contigo? Claro que sí, tú sabes que tu padre me ama, me daría enseguida tu mano apenas se la pidiera.
-No juegues con eso.
-Bueno, mira… aun si tu padre jamás me aceptara para ti… pues te secuestro y te llevo lejos conmigo porque no volvería a separarme de ti, no después de probar estos huesitos – Sonrió.
-Jaaade… lo más importante ahora…
-Lo más importante ahora es que me hagas felíz.
-Sí Jade, pero ahora.
-Ahora cierra esa dulce boquita y bésame mi amor…
-Lo haré, pero antes.
-¿Ahora qué? – Dijo enfadada, la cualidad en ella para hacer reír a la latina.
-Quiero ser tu novia.
-Aunque te hayas negado la primera vez que te lo pedí, siempre supe que ya lo eras… ahora bésame.- Se inclinó hacia ella y atrapó sus labios con los dientes.
Un par de horas más transcurrieron entre ambas antes de que volvieran a admirar a la noche, la pelinegra había logrado vestirse casi por completo mientras que Tori permanecía sólo con la ropa interior, cubierta apenas con el saco de Jade sobre su pecho.
-¿Y a dónde iremos?
-No estoy segura aún, tenemos dos lugares en el plan, dependiendo de cómo salga cada cosa… pero tú no te preocupes, una vez en alta mar, todo estará bien.
-Sería una tonta si no confiara en ti.
-Eso me gusta… pero… Tori – hizo una pausa, como si estuviera recordando algo - creo que todavía hay algo que me debes.
-¿Qué yo te debo a ti?
-Sí… no me has dicho porqué estabas afuera aquella noche de la tormenta.- Era algo que ya no quería esconder más, tenía que decírselo, tarde o temprano se enteraría y quizá no por las personas correctas, sin embargo, el miedo la invadió una vez más. Ni Beck ni Tara vivirían para contarlo.
-Te lo diré… en cuanto nos encontremos de nuevo.
-¿Qué? ¿Por qué? Noo.
-Esa es la condición, que llegues, que volvamos a vernos.
-Nos veremos Tori…
-Bueno, entonces te diré todo lo que pasó esa noche y porqué estaba huyendo. – La pelinegra esbozó una sonrisa divertida.
-Te amo ¿sabes?
-Sí, lo sé… yo te amo mucho más.
-No es cierto.
-Claro que sí.
-Yo te amo más.
-No, yo.
-Yo.
-Yo.
-¡Que yo!
-Bien… tú ganas.
-Tus labios saben a chocolate.
-Los tuyos a fresa – Sonrieron y de nuevo se besaron. No les había pasado el gusto la una por la otra, el deseo por sentirse cerca crecía cada vez que con tan sólo se rozaran un centímetro de piel. Tomaban tiempo para cada caricia, para cada beso y abrazo tomaban tiempo.
Jade escuchó las pisadas varios segundos antes de que diera el último beso de la noche a Tori, luego el resplandor de antorchas de fuego iluminó el pequeño espacio en que se encontraban.
-¡Se los dije! Éstas dos se estaban entendiendo… ahí lo tienes papá, tu adorada hijita Tori es la amante de tu peor enemiga… - Tori se incorporó a medias, claramente asustada – Pensaste que no me daba cuenta hermanita… no soy la tonta que creíste que era. Mírala papá, traicionó nuestra sangre.
-Eres una vergüenza para la familia y para tu comunidad Tori.
-Papá…
-Y tú West… jamás te mencioné que tendrías otra oportunidad… te metiste con mi hija, te metiste con mi familia… y te metiste con mi gente… es una lástima que siendo tan joven ya no tengas más años por delante…
La gótica se puso de pie, con la frente en alto.
-¿Le parece señor Vega?
-Lo estoy mirando. Veo en tus ojos el color de la sangre.
-No, lo que ve en mis ojos, es el color del amor.- Un fuerte golpe le resonó en la cara al mismo tiempo que uno de los jóvenes primitivos lastimaba con intención su brazo herido, que volvía a sangrar.
-¡No papá! ¡No le hagas daño!
-¡Me parece increíble lo que has estado haciendo con ésta mujer Tori! ¿Cómo es posible que te hayas metido con ella? ¡¿Por qué?! Es un descaro, es irracional… es morboso… ¡es una vergüenza!
-¡Yo la amo!
-¿Que tú qué? ¡No vuelvas a repetir eso Victoria Vega!
-Estoy enamorada de Jade papá… por favor… no le hagas daño.- Imploraba llorosa.
-¿Viste lo que has hecho? – Se volvió a la pelinegra con una furia lejana a la precaución de ser contenida – Has maltratado a mi familia, provocaste que mi propia hija humillara a mi gente.
-Su gente e ideas neandertales señor Vega, es lo que debería avergonzarlo.
A la chica de los ojos azules no parecía inmutarle que varios rifles de caza la estuvieran apuntando, una orden y sería mujer muerta, pero Jade West en ese momento desconocía el temor.
-Por supuesto, ya no debo preocuparme por ti, me has ahorrado el trabajo de ir a buscarte, tienes derecho a un último deseo…
-Cáseme con su hija – Sonrió maléfica. Alguien le había sujetado las manos por detrás de su espalda.
-¿Son tus últimas palabras de vida Jade? – Volvió a sonreír, más ampliamente – Parece que sí…
-¡NO PAPÁ!
-Parece que no, Vega. No pueden ser sus últimas palabras de vida – Se escuchó una gruesa voz atravesar la penumbra – Suelta a mi hija – Víktor West acababa de presentarse delante de todos, alto, autoritario, peligroso.
-Tu hija… ¡si supieras lo que ha estado haciendo a tus espaldas con la mía tú mismo la enviarías a nuestra hoguera!
-Lo sé, lo he visto todo. Sé muy bien desde hace tiempo que entre… tu hija, y la mía, se han dado encuentros poco amistosos, pero si amorosos o más bien… sexuales.
-Han corrompido éste lugar a más no poder.
-Lo sé, nunca debió pasar eso. Sin embargo David, como comprenderás, yo no voy a permitirte que asesines a mi sangre.
-¡Tu sangre se estuvo revolcando con la mía! ¡Tu sangre se burló de nosotros en nuestras propias narices! ¡¿Qué crees que sea esto West?! Ambos sabemos que ¡tu engendro es una especie de humano sin sentimientos, igual que tú! No vino a burlarse de mi familia sin salir ilesa ¡eso tenlo por seguro!
-Bien, entonces hazlo… anda, hazlo, dispara contra mi hija… y al mismo tiempo yo lo haré contra la tuya.
-No – Reaccionó Jade – Padre yo te he faltado al respeto, yo he sido la culpable de todo, deja que el señor Vega tome su venganza, es lo más justo.
-La justicia no es siempre el mejor camino a tomar Jade, no dejaré que mi enemigo se eleve sobre mí, antes de que él te mate, te mato yo.
-Hazlo, hazlo entonces… pero no lo toques un solo cabello a Tori.
-No te puedo prometer eso hija mía, lo siento.
-Si tú le tocas un cabello a Tori padre, uno sólo, moriré sin dejar de odiarte jamás, y cargarás con mi odio y con el odio de mi madre contigo.
-Cometiste una falta muy grande Jade, correré el riesgo.
-No más que las tuyas.
-Oh sí, claro que sí…
-No lo hagas padre, no lo hagas por favor… - Las armas de los dos sujetos apuntaban a la chica que cada cual creía digna de morir, ninguna de las dos estaba asustada por su propia vida, si no por la vida de la otra.
En un momento, el rifle de alto calibre de Víktor giró de posición lentamente hacia el cuerpo de su hija. Un soplido de alivio emergió de la boca de Jade, sin sonido alguno, sus ojos azules brillaron de nuevo. Miró a la latina, quien parecía tener el corazón en la mano y le expresó una media sonrisa seguida de un "Te amo" con el movimiento de los labios y después, otra media sonrisa. Tori supo entonces que cualquier cosa por esa chica, valía la pena.
Como si fuese una película en cámara lenta la castaña tuvo el tiempo necesario para correr en lo que se accionaba el gatillo del rifle y antes que la bala penetrara el cuerpo de la muchacha pálida ella la recibió contra el suyo.
-¡NO TORI! –
El sonido del disparo seco provocó que las avecillas resguardadas entre el ramaje de los árboles huyeran despavoridas, lo que dramatizó más el desencanto de la escena que acababa de vivirse.
-¡TORI! – Jade se dejó caer cerca del cuerpo de la muchacha, no se sabe cuántas veces había llorado Jade en su vida, era posible que después de mucho tiempo de haberlo hecho, esa fuera la primera vez – Tori, Tori, Tori, ¿por qué hiciste eso Tori?
-Te -amo Jade.
Las manos de Beck y Robbie sujetaron fuertemente a la chica pálida para retirarla de la morena, por órdenes de Víktor.
-Estamos a mano Vega, yo iba a disparar contra mi propia hija, pero la tuya se entrometió, no es mi culpa – Con una señal de la mano emitió la orden de retirada, dando él mismo la media vuelta dos pasos antes de detenerse y hablar de nuevo – Ah, por cierto… ya no hay más tiempo de receso… ya llegó la hora de vernos las caras… no te deseo suerte Vega.
-Lo mismo digo West.
-Tori…
-Nun-ca me olvi-des.
-No te mueras Tori, ni se te ocurra morirte porque entonces te mato – Intentó sonreír.
-T-te a-mo… Jade…
Kendall empujó a Beck para alejarlo de la gótica, al ver cómo se resistía para volver con Tori, le permitió un instante acercarse a ella, pero sólo un instante luego de no soportar ver cómo batallaba la pelinegra de no poder tocar a la latina debido a las ataduras en sus manos. Con ayuda de Logan en el lugar de Robbie la condujeron lejos de la multitud enardecida, a cada paso que daba, los ojos de la castaña se cerraban lentamente.
-Te amo Tori… volveré por ti… volveré Tori… te amo…
El final de ésta historia se respira cerca mis apreciados/as, gracias por seguir leyendo y comentando, se les quiere. Un review de ustedes me levantaría un poco el ánimo… gracias… : (
