Capítulo 11.

Ya eran las ocho, tras la ventana podía ver el cielo oscurecerse, el sol iba ocultándose poco a poco y los últimos rayos se iban con él. Las paredes eran pálidas, y aquel olor ya era costumbre. Stella estaba apoyada en el marco de la ventana de una sala cualquiera de aquel hospital. Se encontraba sola, los demás estaban en otro lugar, pero ella fue a relajarse un poco, a tomar un café de máquina mientras esperaba una buena noticia. De repente su móvil comenzó a sonar, la rubia miró la pantalla, ponía Papá. Dio un largo suspiró y contestó la llamada.

-Papá-dijo ella en un tono bajo.

-Stella, mi niña-se oyó su voz masculina desde el móvil-estaba preocupado, he llamado a Lucas y me dijo que te encontrabas en el hospital acompañando a una amiga.

-Tranquilo-comentó ella mientras clavaba su mirada en la pared blanca-no quería dejarla sola, se encontraba mal y he decidido hacerla compañía.

-Está bien-el hombre tosió y volvió a hablar-entonces hiciste amigos en Gardenia ¿no?

-Sí-Stella usaba un tono frío y hablaba indiferente, como si no le importara la conversación que mantenían.

-Siento si no te he podido llamar antes-se justificó su padre al notar el estado de su hija.

-No te preocupes-siguió de igual manera-ya estoy acostumbrada.

-Stella...

-Adiós-suspiró ella-Radius.

La chica cortó la llamada sin dar tiempo a que su padre se excusara, estaba molesta aunque su angustia por su amiga era más fuerte y ese enfado se convirtió en frialdad. Ahora sus padres no estaban a su lado, ella se preguntaba que hubiera pasado si no hubiera sido Bloom, si no ella la que estuviera en una sala del hospital, ¿quién estaría a su lado? ¿Sólo Lucas? Seguro que la pelirroja la hubiera acompañado, pero ella querría a sus padres, al menos Bloom estaba con el apoyo de sus padres.

Stella se apartó de la ventana y se sentó en una de las sillas que había, estaba fría, al igual que aquel vaso de plástico, que sostenía en una mano, que contenía el café que pagó hacía ya media hora. En un momento sintió su mejilla humedecerse, llevó su mano a su rostro, de sus ojos salían inocentes lágrimas.

-Stella-al escuchar su nombre se quitó las lágrimas y se levantó para ver quien la llamaba.

-Brandon-miró al chico que estaba enfrente suya-¿qué tal va?

-Nos han llamado, podemos entrar a verla-sonrió el moreno-hace ya quince minutos nos lo dijeron y vine a buscarte, pero no te encontré.

-Lo siento, quería estar sola-dijo poniéndose a su lado-entonces todo fue bien ¿no?

-Sí-asintió él.

Los dos se dirigieron a la sala en la que se encontraba la pelirroja. Entraron a la habitación que era como el resto del hospital, donde en una cama se encontraba Bloom y enfrente de ella Sky.

-Bloom-sonrió Stella y se acercó a abrazar a la pelirroja-¿cómo estás?

-Muy bien-contestó con una sonrisa-gracias por todo, Stella.

-¿Y tus padres?-preguntó mirando alrededor.

-Les pedí que me dejaran con vosotros y fueran a tomar algo-respondió ella mirando a sus tres compañeros-ellos necesitaban descansar.

-Tu madre estaba muy preocupada-mencionó Sky-ahora parecía algo más relajada.

-Sí, ella ha estado agarrándome de la mano todo el rato-amplió su sonrisa la pelirroja.

-Nunca pensé que esas locas fueran a hacer algo así-recordó Brandon molesto.

-Me encargaré personalmente de hablar con Diaspro-frunció el ceño Sky-no se va a salir con la suya.

-Pero de esto se ocupará la policía, Sky-intervino Stella.

-La policía no hace nada, Stella-comentó Brandon de brazos cruzados-hoy detuvieron a Héctor, pero en menos de dos horas le soltaron.

-¿Qué?-se sorprendió la rubia ante la información.

-Nos lo contó Helia, que llamó para ver el estado de Bloom-le contó Sky-le detuvieron porque sospechaban de que él tuviera algo que ver con las mismas pastillas que han obligado a tomar a Bloom, y todo el mundo sabe que él es experto en eso, y no han conseguido ni una prueba para detenerle.

-Igualmente yo no tenía pensado contar nada a la policía-confesó Bloom y Stella se congeló ante ello.

-Bloom, no te puedes quedar de brazos cruzados y...

-Stella-la chica suspiró y luego siguió explicándole-ellas son menores no van a la cárcel, y además, yo no quiero más problemas, si las denuncio lo sabrán y acabará habiendo más problemas.

-Pero...

-Ya sé que puedo tener una buena ayuda-dijo refiriéndose al amigo de Stella-pero es lo mejor, Stella.

-Está bien-contestó la rubia-no tengo intención de obligarte.

-Gracias por entenderlo-sonrió la pelirroja-y ya puedes irte si quieres, estoy mejor y ya has estado mucho tiempo en el hospital.

-¿Seguro?-preguntó dudosa la rubia.

-No quería arruinar la cita entre vosotros dos-comentó mirando a Brandon.

-Sky se quedará acompañándote-dijo Brandon mientras daba una palmada en la espalda de Sky.

-Está bien-sonrió Bloom que veía como Stella la abrazaba, aprovechó para susurrarla algo al oído-ya me contarás.

-Tú también-le respondió por lo bajo la rubia.

Se separaron y Stella se acercó a Brandon, se despidieron de Sky y Bloom y salieron por la puerta de la habitación hasta la salida del hospital. El cielo estaba ya oscuro y empezaba a llegar un viento frío, el chico rodeó a la rubia con su brazo atraiéndola a él. Stella no pudo evitar una cálida sonrisa, y bajo la noche oscura y las estrellas brillantes, comenzaron a andar hasta cualquier lugar.

Los dos jóvenes fueron a una pizzería, ambos tenían mucha hambre y Brandon se ofreció a invitar a Stella, que al no querer que se gastara demasiado le pidió ir a algún lugar barato. Se sentaron en una mesa apartada y cuando llegó su comida empezaron a comer.

-¿Qué hora es?-preguntó Stella después de terminar.

-Son las nueve y media-contestó él mirando el reloj de su mano-¿quieres volver a casa?

-Me hubiera quedado más rato-suspiró la rubia-pero después de estar casi todo el día en el hospital estoy agotada.

-Pienso igual que tú-rió él-¿te acompaño a casa?

-Si no te molesta me vendría genial-contestó ella-para volver tengo que pasar por unas calles que me incomodan.

-Entonces vamos ya-la rubia asintió y ambos se levantaron y salieron del local.

Caminaban por las calles, esta vez agarrados de la mano. La noche era fría pero Stella intentaba fingir que no tenía frío, pues en un momento Brandon le dejó la chaqueta que llevaba y veía como se estaba helando, no quería que volviera a pasar aquello. Reconocía que estaba cómoda con la prenda, era cálida y desprendía el aroma del chico.

A mitad del camino la rubia sintió un ruido molesto, era como un chillido desde lo lejos. Miraba por los lados disimuladamente, para no llamar la atención de su acompañante. De pronto su mirada se fijo en un rincón del suelo, entre unos cartones salían aquellos ruidos tan molestos, de repente salió un pequeño animal color blanco con los ojos rojos como la misma sangre. La rubia dio un grito ahogador y corriendo se abrazó a Brandon.

-Stella-se asustó Brandon al ver como la rubia ocultaba su rostro en su pecho, agarrándose a su cuerpo con toda la fuerza que tenía. De pronto sintió su camisa humedecerse y supo que era por lágrimas. Sin entenderlo sólo pudo tener la explicación de aquellos animales que salían de entre los cartones-son ratas.

-¡ Vayámonos de aquí, Brandon!-rogó la rubia sin parar de llorar en el pecho del chico.

Sin pensarlo, Brandon la agarró de la muñeca y la sacó de allí corriendo. Stella intentaba no mirar atrás, notaba sus lágrimas resbalarse por sus mejillas mientras el frío golpeaba su rostro y movía su largo cabello. Después de la carrera llegaron a la casa de la chica, en la puerta Stella intentó tranquilizarse.

-¿Estás bien?-preguntó él quitando las lágrimas que aún salían de sus ojos.

-Brandon-ella intentó calmarse, miró a los ojos del chico y fingió una sonrisa-¿podrías quedarte un rato conmigo?

-Eh...-Brandon dudó un poco, pero recordó que ella estaba sola y al ver su estado podría necesitar estar con alguien-está bien.

Stella entró en su casa acompañada de Brandon, lo primero que hizo fue sentarse en el sofá. Él se sentó a su lado, parecía más tranquila, pero algunas lágrimas aún salían de sus ojos. Brandon la rodeó con su brazo atrayendo su cabeza a su pecho para que estuviera más tranquila.

-¿Puedo preguntarte algo?-rompió el silenció Brandon.

-Sí-contestó con un poco de dificultad.

-¿Por qué llorabas?-Stella sintió que su corazón iba más rápido-¿fue por aquellas ratas?

-Es... es muy largo de explicar-dijo ella en un susurro pero que Brandon pudo escucharlo perfectamente.

-Espero que algún día me lo puedas contar-mencionó con humor él, para que se relajara.

-Brandon-ella se apartó de su pecho para mirarlo a sus ojos-yo... quería decirte...-Stella se puso nerviosa y notaba que su corazón latía muy fuerte, sopló fuerte-yo te...

Brandon la tomó del rostro sin dejar que terminara de hablar para posar sus labios sobre los suyos. Stella le rodeó el cuello con sus brazos mientras mantenía aquel beso intenso. Él se deleitaba con el sabor y la suavidad de los labios de la rubia mientras que ella sólo se dejaba llevar. Cuando se separaron él apartó un mechón del pelo dorado de Stella para susurrarla algo en el oído.

-Yo también te quiero-Stella sintió un escalofrío por todo su cuerpo, su corazón volvió a latir y lo único que pudo hacer fue mirarle a los ojos buscando la verdad en ellos. Veía aquel sentimiento en su mirada y atinó a sonreír.

-Te quiero-dijo ella abrazándole, sintiendo el roce de sus fuertes brazos rodeando su cintura.


Espero que os haya gustado :)

Os agradezco que hayáis leído y hayáis dejado review !

Leila white Moon