D. Gray Man no me pertenece, al igual que esta historia; fue escrita originalmente por Innocent heart2, yo solo estoy haciendo la traducción.


Capítulo 18: Las Lágrimas que Nunca Pararon Hasta…

Allen dejo escapar un quejido mientras la luz del día lo despertó groseramente de su sueño. Atrayendo su mano a su cara para frotarse los ojos, Allen miro alrededor. Donde estaba? El cuarto entero desde la puerta hasta las cortinas era blanco. Su cama tenía algo que se veía como una barandilla o algo. Había una maquina al lado de su cama que estaba haciendo un sonido constante. Allen dejo escapar otro quejido. Sabía dónde estaba ahora. Él estaba de vuelta en el ala de hospital.

Pero eso era extraño por sí mismo. El no recordaba volver la noche anterior. Todo lo que podía recordar era ir al circo y después…nada. Que sucedió después de eso? Que estaba haciendo en el ala de hospital de todas formas? Él se sentía perfectamente bien, excepto por la sensación constante de cansancio y músculos rígidos. Pero él estaba acostumbrado a eso ahora. Él había estado de esa forma por ya un tiempo.

"Tenemos que estar en silencio," se escuchó la voz de Lenalee mientras ella, Lavi, y Jeniya entraban al cuarto, "Oh, estas despierto Allen~!"

"B-Buenos días," sonrió suavemente Allen, sorprendido cuando se le quebró la voz.

"Hah! A Moyashi-chan le llego la pubertad!" se rio fuertemente Lavi, dejándose caer en un lado de la cama, "Eso es impresionante!"

"Cállate, Lavi!" gruño Allen, aun mas por el hecho que se quebró la voz de nuevo.

Lenalee intento reprimir su risa mientras los otros dos se reían abiertamente de la cara rojo cereza de Allen, "E-Estoy feliz que te sientas mejor, Allen."

"Que paso?" cuestiono Allen.

El cuarto se calló de repente. Allen suspiro. Él sabía que había pasado ahora. El debió haber tenido un ataque extremadamente malo o algo.

"Entonces…cuanto tiempo estuve fuera esta vez?" bromeo Allen, riéndose fuertemente para romper la tensión del cuarto.

"Cuatro días," dijo Jeniya, parándose a su lado derecho.

"Eh?" se dejó de reír Allen y se quedó mirando con ojos muy abiertos a todos en el cuarto, "M-Me están tomando el pelo, cierto?"

Lavi y Lenalee solo sacudieron sus cabezas en negativa. Allen trago fuerte mientras miedo y preocupación llenaban su alma. Que tanto había progresado su condición con ese último deseo? Aun tendría suficiente tiempo para todos sus deseos?

"Lavi," susurro Allen.

"Hm?" parpadeo Lavi.

"Podrías traerme mi registro de deseos?" pregunto Allen, mirando por la ventana, "Tengo algo que quisiera agregarle."

"Seguro, amigo," dijo Lavi, sonriendo cálidamente a su hermano menor antes de irse a buscar el libro.

"…Supongo que esto significa que estaré atascado en la enfermería por un tiempo, cierto?" bromeo Allen un poco.

Lenalee estuvo callada antes de sacudir su cabeza en negativa, "No. La jefa de enfermeras dijo que te podrías ir tan pronto como despertaras, siempre y cuando no te esfuerces demasiado."

"Okay," asintió Allen, aun mirando por la ventana, "Hey, Lenalee?"

"Si?" cuestiono Lenalee mientras veía Allen sostener la mano más pequeña de Jeniya en la suya.

"Has deseado alguna vez que…que fueses más como Miranda?" pregunto Allen, sin mirar a nadie, "Que pudieras controlar el tiempo? Que lo pudieras retroceder o incluso detenerlo?"

"A-Allen," gimió Lenalee antes de caminar a su lado, "Lo hago. Lo deseo todos los días."

Lenalee se inclinó sobre la cama y suavemente le beso la frente al falleciente adolescente. Allen sonrió con tristeza antes de mirar a la mujer que amaba.

"Sabes qué? Yo no," sonrió burlonamente Allen, riéndose un poco, "Estoy feliz por el tiempo que tengo ahora."

Lenalee se puso roja y se fue pisoteando del cuarto en un arrebato, arrastrando a una confundida Jeniya con ella. Allen solo se rio suavemente mientras regresaba a mirar por la ventana.


"Sé que estás ahí, Kanda," dijo Allen, sonrisa aun intacta en su cara.

"De verdad sientes lo que le dijistes a la chica?" cuestiono Kanda mientras caminaba lentamente hasta su extraño hermano menor.

"Si," asintió Allen, sin mirar a su figura de hermano, "Lo hice."

"Eso fue estúpido," suspiro Kanda, "Pero al menos fuistes honesto."

"Aunque desearía que pudiera decirle el resto," dijo Allen, ganándose una mirada sorprendida de Kanda, "Pueda que este feliz por el tiempo que tengo pero aun así…desearía que tuviera más."

Allen sintió las lágrimas comenzar a caer de sus ojos, las mismas lagrimas que él había estado intentando contener tan duro desde que todo esto comenzó, "Quiero tener suficiente tiempo para ver a Jeniya y Ryan crecer. Quiero ver el día en que Lavi vaya demasiado lejos con molestando Komui. Quiero ver el día en que le pueda decir a Lenalee como me siento. Quiero ver e día en que en realidad encuentres a una mujer que amar y que pueda soportarte! Quiero ver el fin de esta maldita guerra!

"Yo solo no quiero que mi tiempo se acabe, Kanda!" lloro Allen fuertemente, cubriéndose su cara con sus manos, "Hay tantas cosas aun que quiero hacer…Tanto aún por ver! Odio esto! Odio este destino que me dieron! Lo odio tanto!"

Kanda solo se quedó ahí parado por un segundo, mirando al una vez fuerte Allen Walker finalmente quebrarse. Después de una segundo más, Kanda lentamente se sentó en borde de la cama y trajo al mocoso fastidioso en un abrazo de conforte. Aunque no era una para que parara de llorar. Kanda sabía muy bien que eso solo lo haría pero. No, esto era para mostrarle al falleciente exorcista que no estaba solo. Que incluso si él era la más fastidiosa creatura en la tierra, Kanda estaba ahí para él.

El sintió Allen agarrarle la ropa en la espalda mientras lloraba en su pecho. Él podía sentir como sus ropas comenzaban a sentirse un poco húmedas. Y por primera vez en su vida, Kanda sintió un dolor en su pecho. Él sintió el ligero escozor en sus ojos. Para su sorpresa, Kanda sintió algunas lágrimas errantes en sus ojos. Otra primera vez. El gran Kanda Yuu, rival jurado y hermano mayor secreto de Allen Walker, estaba llorando con dicho muchacho. Sosteniéndolo aún más fuerte, Kanda llego a darse cuenta de algo que él nunca había pensado antes. Él no quería que el Moyashi muriera.


"Cuanto tiempo tiene?" pregunto Lavi por el grupo mientras la jefa de enfermeras entraba en la oficina de Komui.

"…" la jefa de enfermeras estuvo callada por un momento mientras se sentaba en sofá, "Esta es una forma tan triste de sentir nostalgia…No fue hace mucho que yo vine aquí a decirles de su condición después de que volvió con esos dos de allá."

La jefa de enfermeras respiro profundo antes de continuar, "Él no tiene mucho más tiempo. Su cuerpo está empezando a detenerse a una velocidad mucho más rápida de lo que habíamos pensado que lo haría primero. Pronto, van a comenzar a detenerse sus sistemas antes…antes de que todo se detenga completamente."

"Qu-Que tal del pedazo de Inocencia en su corazón?" pregunto Komui, aun intentando aferrarse a algún tipo de esperanza.

"Ustedes probablemente no se han dado cuenta pero," pauso la jefa de enfermeras de nuevo, "Él está lentamente comenzando a comer menos."

"EH!" todos se quedaron boquiabiertos.

La enfermera solo asintió con su cabeza, "Su Inocencia, en vez de intentar ayudar drenándolo de su fuerza vital para ser más fuerte para destruir akumas, está ahora haciendo todo lo que está en su poder para salvarle la vida. Para hacerlo, está empezando a tomar menos de su energía, permitiéndole que use lo que su cuerpo en realidad necesita. Pero yo creo…yo creo que sabe que eso solo no va a funcionar. Entonces supongo que está intentando de hacer sus últimos días tan cómodos como sea posible."

"Entonces…" gimió Komui, cayéndose hacia atrás en su silla, "No hay ninguna de detener esto…"

Jeniya, quien se había estado aferrando a Lavi desde que todos los exorcistas fueron llamados a la oficina de Komui, finalmente cedió y comenzó a llorar fuertemente. El peli rojo solo sostuvo gentilmente a la niñita cerca mientras todos sintieron lágrimas en sus ojos. Todos pensaron lo mismo. Esto no era correcto…Esto no era justo. Después de un largo tiempo, el grupo logro componerse a sí mismos lo suficiente como para continuar con sus días. Pero el pensamiento de su amigo cercano muriendo lentamente estaba constantemente en el fondo de sus mentes.

"Komui…" suspiro Lavi, parándose al frente del sombrío supervisor, "Allen quiere su registro de deseos."

Komui solo le dio al aprendiz de bookman el libro negro sin una palabra. Ellos no querían oírlas de todas maneras. No había caso en negarlo más. Todos ellos le habían fallado al exorcista más valiente, fuerte, y bondadoso de la Orden. Y no había nada que pudieran hacer para remediarlo.


"A que te refieres con que no está aquí!" el grupo escucho a Kanda gritar desde el cuarto de hospital de Allen.

"Que está sucediendo, Yuu!" espeto Lavi mientras corrían hasta el enojado samurái.

"Y porque tienes tanta comida?" pregunto Ryan.

"Ese maldito Moyashi dijo que tenía hambre así que me hizo ir todo el camino hasta la cafetería para conseguirle algo de comer!" grito Kanda, ignorando el hecho que Lavi uso su nombre prohibido, "Pero aparentemente el uso eso como una distracción para poder escaparse de su cuarto!"

"Que!" exclamo la jefa d enfermeras, "Él no puede estar fuera d cama! Él aceleraría el proceso si mueve alrededor demasiado!"

"Adonde creen que fue!" grito Komui, corriendo alrededor frenéticamente.

"Si lo supiera, estaría parado aquí!" la mayoría del grupo espeto.

"Mana," gimió Jeniya.

"Huh?" parpadeo Ryan a su hermana.

"El decimoquinto deseo de papa…" susurro Jeniya, apenas lo suficientemente alto para que escuchara el grupo, "E-Él quería visitarlo…"

"En-Entonces, Allen se ha ido a-" trago saliva Lavi.

"La tumba de Mana," termino Lenalee, "Dios mío…"

"El debió de haber tomado el Arca!" exclamo Link antes de echarse a correr hacia el ala científica y la puerta.

"C-Cierto!" estuvo de acuerdo el resto, apurándose detrás del Crow.


"Te ni…kisu o," jadeo Allen, ayudándose de las paredes de los edificios para moverse hacia adelante, "Por favor…arca…solo déjame…llegar a él…solo esta…ultima cosa…"

Allen lentamente empujo la puerta abierta y se cayó hacia adelante, "Eso es todo…todo lo que quiero."


"Allen!" grito Lenalee tan pronto como puso un pie en el arca, "Adonde te fuistes!"

"Encuentren la puerta más reciente!" ordeno Komui mientras el grupo seguía a los hermanos al arca.

"Papa!" grito Jeniya, apurándose por la ciudad blanca, "Por favor! Sale!"

"Cual puerta es!" espeto Kanda, abriendo y trancando puertas tan rápido como era posible.

"Como se supone que sepa?" gruño Lavi, "No es como si yo fuera quien enumera…las puertas…maldición!"

"Que?" parpadeo el grupo.

"Todas las puertas están enumeradas recuerdan?" dijo Lavi, corriendo por una calle, "Así que eso significa que el número más grande es la puerta por la que paso."

"Tienes razón!" exclamo Krory, corriendo detrás de Lavi.

"Veamos," dijo Komui, haciendo lo mejor que podía para mantenerles el paso, "Si mi memoria no me falla, la puerta más reciente que debería estar en el arca es el número 99. Así que si el uso el arca-"

"Debería ser el numero 100!" termino Ryan, derrapando al detenerse, "Ahí esta! Justo por esta calle!"

"Tenemos que apresurarnos!" grito Lenalee, "Él podría estar seriamente herido o algo!"

'Lo dudo pero aun así,' varios de los muchachos pensaron, 'este es Allen del que estamos hablando.'

Lavi y Krory fueron los primeros en pasaron por la puerta. Ahí fue cuando lo vieron. Su querido amigo estaba tendido en el piso, cuerpo temblando por el crujiente frio en el viento que soplaba a su alrededor. Su respiración venia en cortos jadeos mientras sus blancas cejas fruncidas con una expresión clara de dolor en su cara. Las manos enguantadas del adolescente estaban agarrando la tierra debajo de ellas en un fútil intento de expulsar el dolor. Cada pocos segundos el muchacho tosería violentamente y sangre seria expulsada fuera de su boca.

"A-Allen," los dos hombres gimieron mientras solo lo miraban.

"M…Mana," respiro Allen, moviendo su cabeza para estar inclinada a un ángulo más arriba en la tierra, hacia una tumba que se encontraba arriba de una colina.

Los dos hombres se miraron entre si mientras algunas lágrimas caían de sus ojos. Ellos solo asintieron con sus cabezas antes de caminar hacia su compañero caído. Los dos exorcistas gentilmente levantaron a Allen y lo cargaron el resto del camino a la cima de la colina antes de acostarlo al lado de la tumba. Justo cuando lo estaban haciendo, el resto del grupo vino por la puerta, inmediatamente viendo los tres en la colina. Ellos no hicieron ningún sonido mientras iban hasta ellos. Cuando todos estaban ahí, se quedaron callados. El silencio continuo mientras Allen se acurrucaba tan cerca de la tumba como podía. Hizo todos sus corazones llorar cuando vieron las lágrimas caer de sus cerrados ojos plateados, el silencio consumiéndolos a todos.

"M-Mana," susurro Allen tan bajo que ellos apenas podían oírlo, "Ya…ya no se… No se…si tú en realidad me quisistes…como tu hijo o…solo para que pudieras tener a tu her-hermano de vuelta…pero…pero tu pudistes al menos haberme di-dicho que tú eras…que tú eras mi tío…o pudistes haberme lle-llevado de vuelta a mis padres…de verdad los lastimastes…

"Todo esto es…tan inútil," continuo Allen, sorprendiendo a esos que estaban ahí ya que el jamás había dicho algo tan pesimista antes, "No sé porque…sigo siguiendo tus palabras…Mana…no las necesito…mas…puedo hacer mi propio c-camino y decidir si necesito…necesito seguir caminando en ese o hacer uno…uno nuevo.

"Esta es la última vez," gimió Allen, mientras más lagrimas salían de sus ojos mientras se abrían lentamente, "Ya no te estaré…ya no te estaré buscare más…seguiré queriéndote completamente pero…pero ya no seré tan ciego e ingenuo como para…escuchar a alguien que oculto lo que más…lo que más significaba para mí en el mundo… Adiós, M-Mana…"

Con esas palabras, Allen se desmayó a un mundo de nada excepto oscuridad. Sin embargo, las lágrimas que caían de él no se detuvieron nunca. Ellas continuaron cayendo mientras Lavi cargaba el pobre exorcista devuelta al Arca. Ellas continuaron mientras Kanda cerraba la puerta a ese portal después d que todos habían pasado. Luego, ellas aun continuaron mientras todos se sorprendían mientras esa puerta desaparecía completamente del Arca. Nunca se detuvieron ni una vez. No hasta el siguiente día…


Si alguien hubiera venido a la Orden hace un año, ellos hubieran encontrado un lugar de felicidad en el medio de tristeza. Ellos hubieran descubierto que era un lugar el cual incluso si la muerte estaba constantemente persiguiéndote, la Orden le levantaban el ánimo. Todos, excluyendo el temible Kanda Yuu, estaban siempre sonriendo y dispuesto a hacerte reír. Y esto era especialmente cierto para el adolescente peli blanco conocido como Allen Walker. Tú tendrías que ser realmente sin corazón o solo Kanda Yuu para no quererlo. El y su sonrisa era lo que le parecía dar a la Orden esa chispa de vida que lo hacía un seguro y feliz hogar.

Pero ya no más. Los pasillos de la Orden estaban todos muertos sin felicidad o algo parecido. Esa emoción murió en la mayoría de los residentes cuando vieron a Lavi cargando a un lloroso Allen Walker a la enfermería. Ahí fue cuando se dieron cuenta de que era verdad. Sus sonrisa… Esa chispa de alegría fue finalmente apaga justo como la decimoquinta vela en su cuarto. Allen Walker estaba muriendo.


Por los próximos meses, Allen lucho por aferrarse a su conciencia. La mayoría de los días, él lograba estar consiente cada vez que sus amigos venían por cortas visitas de treinta minutos. Pero otro que ese corto periodo de tiempo, Allen estaba inconsciente en un sueño profundo. Su cuerpo estaba sudando la mayoría del tiempo, empezando a detenerse al punto donde no había vuelta atrás. El color de su piel como porcelana estaba de alguna manera más pálido cada día. Sus una vez brillantes ojos se pusieron opacos. Incluso el una vez estruendoso gruñido de su estómago se hizo más suave.

Luego en el quinto mes de su descanso en cama, su estómago paro de gruñir completamente. En el primer día de este extraño evento, Allen no se despertó cuando sus amigos vinieron. Esto siguió por otros dos días antes d que Allen lograra despertar, pero solo por diez minutos. Fue durante estos diez minutos que Allen finalmente escribió su decimosexto deseo en su temido registro de deseos. Resultaría ser la cosa más difícil en el mundo de obtener.

"16." Leyó Lavi, escondiéndose detrás de Kanda en la oficina de Komui, "Aunque Komui probablemente me matara después, mi decimosexto deseo es ir en una cita de verdad con Lenalee Lee."

Hubo un segundo de silencio absoluto antes…

"QUE!.?" grito el cuarto entero (incluso Kanda).


Este capi si que fue triste! Me deprimio mucho traducirlo, Allen ya esta dandose que su muerte es inevitable, pobre Allen! Y cada vez nos acercamos mas al final...