Cap 6: Niños jugando a ser adultos.
El silencio los rodeo por breves segundos, Goku les había pedido que se transformaran en súper saiyajin pero los dos pequeños permanecían frente a él inmóviles mirándolo fijo con el ceño fruncido. Goten y Trunks cruzaron miradas y se dijeron todo con ese simple acto, la rabia y la frustración corría por las venas de ambos. Goten sentía que su mandíbula ya dolía de tanto que apretaba sus dientes era primera vez que sentía tanto coraje hacia alguien y ese alguien precisamente era su padre. Tan solo pocas horas antes había pensado en él con desesperación, había pensado ¿dónde estaba? ¿Por qué no llegaba con su gran poder? Ese que tanto le había dicho Gohan que poseía. ¿Por qué no aparecía para luchar? Lo había esperado incluso hasta el último minuto aferrándose a lo que su hermano le había dicho de él. Si Gohan estuviera allí se sentiría tan decepcionado, pensó, ¿Por qué había muerto? Aquello le dolía incluso más que la decepción de su desaparecido padre en la batalla contra Boo.
Gohan había muerto, sí, eso pensaban todos y eso creía el pequeño Son destrozándose por dentro pero algo evitaba que llorase, que gritase y que sin pensar fuera a pelear contra Boo solo para descargar su ira. Quizá era su crianza tranquila lo que le contenía y ahora ese hombre, Goku, le enseñaría una técnica boba que seguramente no serviría de nada ¿Cómo podía no haber estado cuando más se le necesitaba? No solo era Vegeta el que había muerto por su culpa, lo peor era la muerte de su hermano Gohan.
- ¿Qué sucede? – dijo Goku al ver que los niños no se transformaban en súper saiyajin, Trunks le dio una mirada llena de rencor cosa que sorprendió al guerrero.
- Señor, ¿qué estaba haciendo cuando mataron a mi papá y a Gohan?
- Estaba inconsciente – dijo seriamente con culpa en sus palabras.
-¡Qué!- estalló Trunks - ¡había perdido el conocimiento y en qué momento! – exclamó con enfado - ¡Esto no puede ser, me parece que Ud. es un debilucho! – Trunks apretó sus puños mirándole con ira que contagió a su amigo. Goten sentía que su corazón saldría del pecho para gritar con fuerza y derribar a cualquiera, los gritos de su amigo llenos de un sentimiento que ahora compartían le invitaban a dejar salir el remolino de pensamientos y emociones que traía sobre si su pequeño ser.
- ¡Nosotros no nos volveremos fuertes con una técnica que nos enseñará una persona cobarde que se esconde del enemigo por que le tiene miedo! – habló con fuerza apretando sus ojos negándose a lo que sentía pero sintiéndolo a cada palabra como una realidad. Sí su padre, Goku, era un cobarde y un debilucho todo lo que siempre había dicho Vegeta y era algo tan innegable que ni todo su poder podía evitar su realidad. El guerrero los miró sorprendido mientras Piccolo le reclamaba a los niños, pero su mente trabajaba como siempre de manera rápida. Le hizo callar y al contrario de la realidad dijo ser un debilucho que, sin embargo, podía ayudarlos con una técnica muy útil que los haría muy fuertes para poder vengarse.
…Aquello era lo que quería, venganza…
Lo había pensado, claro que lo había pensado no era primera vez, la primera vez había sido aquel preciso día tras enterarse de la muerte de su hermano pero la palabra en sí la había escuchado por primera vez en casa de Trunks, el niño en esa ocasión estaba enfadado como pocas veces. Trunks tenía esa tarde el rostro golpeadísimo, había recibido una "real" paliza de parte de su padre cosa que su madre no sabía tan solo el día anterior había tenido un viaje urgente de negocios y Trunks se había encargado de hacer que sus abuelos no le dijeran nada, sabía que eso podía hacer que pelearan y era algo que realmente no quería. El pequeño caminaba realmente furioso, sacaba pasto a jalones del jardín y al intentar preguntarle que sucedía Goten había recibido un golpe firme en el rostro por lo que solo se limitó a verle destruir medio jardín.
- Me vengaré, lo juro, lo juro realmente lo juro Goten. Esta vez mi papá se pasó conmigo no debía golpearme tan fuerte yo no sabía que odiaba los gusanos, pero juro que me vengaré por los golpes que me dio grrr..
- Trunks, ¿qué es vengaré? – preguntó sentado en el pasto desde donde le miraba destruir lo que pudiera que no le causara problemas a futuro con su madre. Trunks soltó unas rocas que hacía añicos con su mano y le miró con enfado pero con sorpresa, fue hacia su amigo y se sentó frente suyo para jalarle el cabello con fuerza.
- ¡Ay, ay, ay, tonto! – dijo sobando su cabeza - ¿Por qué me haces eso? – hizo un puchero a Trunks quien le miró seriamente sentándose frente a él.
- ¿No quieres golpearme por lo que te hice?
- No – siguió sobando su cabeza
- mmmm pues… mmm… mira cuando te golpeé tu tenías que sentir ganas de golpearme.
- ¿Por qué?
- Eso es la venganza
- ahh… ya veo – hizo una pequeña pausa - no entiendo – sentenció y continuó sobando su cabeza, Trunks hizo una mueca cruzándose de brazos de manera pensativa.
Cerró los ojos breves segundos y sonrió mientras se ponía de pie y entraba corriendo a su casa, no tardó muchos minutos en volver con unos deliciosos dulces, uno de ellos el favorito de Goten. Este sonrió al instante, sus ojos brillaron de alegría al verlo y extendió su mano para tomar el dulce mientras Trunks se sentaba frente a él con la bandeja y tomaba el dulce primero en un abrir y cerrar de ojos se lo comió.
- ¿Era tu favorito verdad? – sonrió lamiéndose los dedos
- ¿Por qué hiciste eso? Tú sabes que me gusta el de plátano, verás cómo me como tu favorito de coco – dijo tomando el dulce con tanta fuerza que se desparramó por sus dedos cosa que no impidió que se lo comiera con rabia.
- Eso es la venganza – dijo Trunks con una sonrisa petulante, Goten le miró sorprendido y le sonrió, entonces lo entendió. Ahora era todo distinto ya no eran dulces, eran vidas las perdidas y la venganza por sus pérdidas era lo que valdría la pena de la batalla.
Los niños no pudieron deliberar mucho puesto que Babidi comenzó con su mensaje para los guerreros, la escena era terrible y se reproducía en sus mentes, cientos de personas eran transformadas en caramelos y comidas por Boo de manera grotesca. Los hechos pasaban como ráfagas de viento ellos habían aceptado usar la técnica motivados por la furia y la venganza más que por un pensar racional, Goku había demostrado sus poderes poco después para retener a Majin Boo logrando el respeto de los niños. Respeto que para Goten significaba demasiado, en pocas horas su padre había caído del cielo a la tierra para volver al alto pedestal que ocupaba como el hombre más fuerte de la galaxia. Su poder era real ahora se sentía seguro y fuerte para seguir entrenándose.
Las horas de entrenamiento de la fusión continuaron pero el tiempo se consumió muchísimo más rápido cuando Goku se transformó en SS3 para demostrarle nuevamente a los niños su poder y aquella trasformación tan poderosa, una vez la demostración finalizó deslumbrándolos alguien apareció en la sala.
- Goku es hora de irnos, volvamos al otro mundo – se escuchó decir a Uranaibaba quien había llegado repentinamente hasta ellos. El guerrero le dio las indicaciones a Piccolo y a los chicos, Goten asintió junto a Trunks frente a las indicaciones del entrenamiento, sin demostrar ni por un momento que aquello le producía una extraña sensación de angustia en el pecho. Goku le sonrió y camino con la anciana hacia el exterior seguido de Piccolo y sus amigos que estaban allí. Trunks le siguió y volteo a ver que Goten aún estaba de pie con sus brazos rígidos en contra del cuerpo sin moverse.
- Oye Goten tienes que venir, tu papá ya se va a ir, no te quedes ahí.
- Sí – dijo casi como respondiendo a una orden y salió junto su amigo tras su padre, su corazón se aceleró ¿Qué era este sentimiento? Miró su espalda mientras caminaba conversando con Piccolo, bajó tras él mirándolo en silencio al momento que se detenía a las afueras del templo y era rodeado por todos quienes le querían y admiraban. Goten se sentía fuera de lugar, muchas cosas se mezclaban en su corazón y su mente, todo lo sucedido en aquella breve tarde era demasiado para un niño de su edad. Cada cosa, cada sentimiento y cada suceso se quedarían en su corazón y en su mente para siempre y ahora estaba allí, viendo como su padre desaparecería nuevamente de su vida.
Nunca lo había conocido, siempre había sido una interrogante y ahora que estaba allí y no era solo un recuerdo de su hermano o su madre se tenía que ir. El pelinegro lo sabía, sabía de su partida e incluso en un momento la había deseado sin embargo ahora no, aún faltaba mucho por hacer y por decir. No conocía sus gustos, no conocía los dragones en las montañas, no conocía su habitación, sus juguetes favoritos o su comida preferida, no habían nadado en el río en busca de algo para pescar, no habían hecho realmente recuerdos de padre e hijo más que el breve entrenamiento y los pocos momentos en el torneo de artes marciales, no habían podido aprovechar el tiempo, no le había llamado lo suficiente papá como para no sentirlo ajeno y todo por Majin Boo que había transformado su tiempo juntos en nada.
Goten le miró nervioso mientras sus amigos le despedían, no sabía qué hacer, cómo reaccionar buscó a su madre con la mirada y le vio venir corriendo desde el interior del templo para caer en los brazos de su padre. Ella se hundía en su pecho con lágrimas que le reclamaban afecto y paz, Goku le abrazó respondiendo a su abrazo. ChiChi cruzó su mirada con la de él exigiéndole, pidiéndole respuestas de su vida ahora, sin él otra vez, sin Gohan y con el terrible de Majin Boo.
Goten miró a sus padres tomados de las manos, su madre le aferraba con la misma fuerza que él y sus miradas se cruzaban diciendo más de lo que decían, finalmente se soltaron. Goku volteó para irse e instintivamente Goten alzó los brazos, sus ojos eran de agua, pero las lágrimas no se atrevían a salir. Si Gohan hubiese estado vivo sabría qué hacer, pensaba acongojado. Antes, mucho antes no le había querido ver en la Tierra, más ahora no le quería ver partir de ella, el niño se sentía pequeño frente a este sentimiento sin poder expresar lo que sentía y quería y su padre en realidad no parecía notarlo hasta que volteó y preguntó que sucedía, su madre le ayudó diciendo que él quería un abrazo. Frente a las palabras Goten se estremeció nervioso mirando sus manos y asintiendo con un puchero ¿Qué más podía hacer? era primera vez que se sentía así de frágil. Su padre le sonrió como siempre, aquella sonrisa no la olvidaría era todo lo que expresaba su ser, le dio el abrazo más deseado de su corta vida y partió, así de breve se sintió, pero sus lágrimas decían lo mucho que significaba el momento. Goten limpió su cara con el dorso de su brazo y se quedó mirando al cielo por pocos segundos antes de volver al entrenamiento, una parte de su niñez se había cortado de un momento a otro entre la llegada y la partida de su padre.
Goku miró a Uranaibaba quien le llevaba cada vez más alto hasta desaparecer y reaparecer en un parpadeo donde Enma Sama. Tras poner sus pies en el suelo otra vez dio un suspiro y llevó su mano a su pecho, las lágrimas de su hijo aún se mantenían en su Dogi. Como solía hacer quedó en silencio frente a sus pensamientos.
- Goku debiste haber hecho algo más en la tierra contra Majin Boo.
- No Enma, ellos deben cuidar la tierra ahora, yo pertenezco a este mundo ahora – dio media sonrisa mientras caminaba para irse donde Kaio sama. Su sonrisa se fue apagando, ¿había sido correcto dejar a su pequeño hijo y a Trunks a cargo de esa responsabilidad? Nuevamente tocó sus ropas, su hijo era igual a él, se sonrió mientras pensaba aquello, que lástima había sido verlo tan poco, pero ahora él estaba muerto y esperaba no verlo hasta dentro de mucho más tiempo.
En la tierra todo transcurría rápidamente la fusión había sido un éxito pese a ello la pelea contra Majin Boo fue un fracaso, faltaba perfeccionarse. Pero como había sido durante ese día, el tiempo no les favorecía, el enemigo era más poderoso y no solo eso ahora estaba en el templo sagrado, tan solo quedaba una alternativa la habitación del tiempo. Tras la tensión y la tragedia del momento los chicos aceptaron ir a entrenar en ese lugar en donde ganarían lo que tanto escaseaba, tiempo. La habitación era un lugar realmente extraño pero Goten solo miraba sus pies aguantando la ira y las lágrimas mientras entraba a esta, su madre había sido asesinada por Majin Boo pocos minutos antes y no podía pensar en nada más que no fuera entrenar y vengarse, estar allí sería equivalente a varios días que aprovecharía al máximo.
Hizo unas flexiones precalentando, acomodándose a la gravedad del lugar y omitiendo lo que decía su amigo, una y otra vez en su mente su madre era transformada en huevo y pisada, luego otro recuerdo venía a su cabeza, su padre partiendo al otro mundo y finalmente la última vez que había visto a Gohan. Sin darse cuenta su rostro demostró la pena que sentía y solo notó su pena fluir una vez las lágrimas le empañaron la mirada, pero estaba decidido a entrenar duramente sin importar las lágrimas, sintió alguien tocar su hombro cuando volteó furioso esquivándole.
- Oye Goten, siento mucho lo de… tu mamá – concluyó triste Trunks mirando a su amigo llorar en silencio frente a él, Goten limpió sus lágrimas inútilmente. Trunks hizo una mueca y se le acercó, había visto llorar a su amigo un millón de veces pero nunca así. Siempre cuando lloraba era un escándalo de proporciones más ahora estaba de pie, con lágrimas silenciosas y rostro entristecido mirando sus zapatos y el piso.
Eran niños jugando a ser adultos, y ese peso era difícil de llevar más para uno que para otro. Para Trunks ser niño era vivir aventuras con su amigo y recibir los mimos de su madre y sus abuelos pero con su padre debía ser un adulto siempre y con esa mentalidad tocó la espalda de su amigo, aguantó las lágrimas que se le contagiaban por la pena ajena y esquivó su miranda hacia el amplio y blanco lugar.
- Es raro aquí, ¿verdad? - intentó hacerle ver el lugar mientras le hacía caminar pero Goten no miraba más que el suelo, subieron por las escalinatas hacia el interior de la habitación – se siente una gravedad extraña ¿no crees? – le miró, Goten asintió cosa que alivió a Trunks quien ya se preocupaba de su estado. El niño dio un suspiro dejándolo sentado en una de las camas de las habitaciones y se sentó a su lado, hizo una mueca mirándole llorar y se contuvo. Su rostro de preocupación se tornó serio recordando frases de su padre sobre batallas y enemigos, cosa que él ahora que las vivía esperaba no haberlas vivido jamás.
- Goten, no puedes estar así, hay que ser fuertes y entrenar muy duro – Goten solo asintió – Somos saiyajin, tenemos una sangre muy especial, al menos eso siempre me decía mi papá…
- … ¿sí?
- Ajá – Trunks le dio una sonrisa manteniendo el semblante heredado de su padre – él me dijo que yo tenía su sangre que es de la clase más alta por lo que soy muy fuerte y no solo eso, es sangre saiyajin, no es cualquier cosa.
- Mi hermano – dijo con voz casi apagada - dijo que eso nos hacía fuertes…
- Y no solo eso, hace que estemos hechos para pelear – el miró sus manos y Goten por fin levantó su mirada para verle apretar los puños - Bueno, todo eso me lo dijo entre golpes jajajaja, papá nunca me diría algo tan cursi.
- Jajaja es cierto.
Los niños se sonrieron, Goten limpió sus lágrimas más contenido mientras Trunks se ponía de pie para mirar el lugar con más detenimiento. El pelinegro le siguió, ambos caminaron inspeccionando el sitio, llamándose a gritos cuando encontraban algo interesante pero no era un lugar demasiado grande por lo que poco demoraron en recorrerlo. Goten miró el blanco lugar inmenso e infinito mientras Trunks caminaba hacia este con las manos en el cinto.
- ¡Entrenemos Trunks! – corrió tras este para darle una patada que el niño esquivó con facilidad. Comenzaron a luchar, aquello era bueno ya que hacía que no pensara dejando salir su rabia de manera casi pura en cada golpe, los chicos podían entrar así varias horas antes de comenzar a practicar los pasos de la fusión. Se fusionaron con el calor y frio del lugar más extremo que habían conocido, reconociendo su nuevo poder entrenando técnicas e inventando otras varias veces hasta quedar exhaustos. Pero era cuando caían al piso que todos los malos recuerdos volvían, Goten miró a Trunks a pasos de él recostado respirando agitado como lo hacía el mismo. Que agradable era la fusión ahí los pensamientos solo se enfocaban en algo, luchar, era como si la mestiza sangre guerrera se volviera pura.
No pensaba en su madre, ni en su hermano, mucho menos en su padre, no pensaba en nada solo en lo divertido del poder, lo divertido de luchar y reír de lo débil que era el mundo bajo su poder, no pensaba en nada más. Sin embargo a pesar de lo agradable de aquella droga que nublaba su mente infantil no lograba ser eterna y terminaba trayendo sus recuerdos amargos como un golpe haciéndole querer no jugar más, no reír más, no tener esa tonta sangre guerrera.
Continuará…
Holaa lectores pido mil disculpas la demora del capítulo, la semana que pasó fue llena de cosas en la Universidad, presentaciones, entregas y todo de un día para otro D:! Si estos profes de diseño están locos… en fin que esta semana tengo dos entregas más he ir a hablar con un experto que me ayuda en mi proyecto de título por lo que dejé listos los capítulos finales. Para subirlos en tanto me dé el tiempo esta semana que además me trae algo resfriada.
Espero les haya gustado el capítulo, hay cosas de la serie como batallas o hechos que acoté lo mejor que pude para no quedarme mucho en eso que no es tan relevante en mi fic ;)
Les agradezco infinitamente a Mire2006, Prl16, Mayra L.R , HellLaufey, Tsukimine12 por sus los comentarios siempre animosos, por leerme y por la paciencia entrega a mis demoras en subir los cap. y también agradezco a quienes me siguen ;) de forma silenciosa.
Nos estamos leyendo :D
