Buenas tardes… Más o menos, hoy aquí llueve a cantaros. Espero que por ahí les haga mejor. ^_^
En este capitulo contamos doble episodio, por lo que será mucho más largo que otros… O eso intentaré *_*
Que lo disfruten.
Cómo no habíamos dormido mucho, nos fuimos a desayunar junto con Masrur, quién se había levantado bien en la mañana. Nos preguntábamos que hacían los chicos en la otra época, pero nosotras ya teníamos bastantes problemas con el tiempo, sólo dos días teníamos para llegar antes que el Fénix a su guarida; y otra cosa era encontrarlo.
-Entonces, ¿Cómo lo hacemos?- Lidia pregunto a los tres.
-Primero necesitamos las provisiones y útiles que necesitamos para viajar.-Masrur dice sacando varias bolsas.- Eso ya lo preparé antes de salir de mi habitación.
-¿Falta algo más?- Pregunté mirando lo que llevaba la bolsa, cada uno llevaba cosas diferentes.
-Bueno, me gustaría poner de todo en cada bolsa, pero no tengo tanto dinero.
-Lo comprendemos- Kim le dice posando la mano en su hombro.
-Si no falta nada… ¡En marcha!- Lidia dice, pero es detenida por Kim, quién la señala atrás.
-Deja que se despida de sus padres…- Kim la regañó.-Poneos los burcas una vez salgamos de la casa.
Cuando Masrur acabó de despedirse salimos de la casa tapados, y caminamos hasta un muro a medio construir, que estaba vigilado por varios guardias. Masrur contó que cuando el Imperio Romano se apoderó del País, los guardias no dejaban entrar y salir mercancía y gente tan fácilmente; así que vigilaban mucho. De todos modos, este lugar era el menos vigilado, ya que no mucha gente sabe del lugar, contrataron a gente quienes no debía decir nada.
Para salir, tuvimos que tirar una piedra a uno en la cabeza, y como un milagro, pensó que fue su compañero de guardias. Así que mientras discutían, y pronto se pegaban, pudimos salir y camuflarnos con la arena… todavía era de noche, pero casi era de dái, así que una vez pasada la duna de arena, estuvimos a salvo.
-Bien, ahora tenemos que ir hacia el norte. Por ahí.- Masrur nos indicó.
Durante varias horas caminamos por la arena ardiente, bajo un sol abrasador, pero que gracias a los consejos de Masrur, casi eso no nos importaba. Nos encontramos a lo lejos varias personas caminando sin rumbo, o llevando mercancía de un lugar a otro. Pero nosotros siempre escondidos de ellos, por si resultaban del Imperio Romano, y tuviéramos que pagar las terribles consecuencias.
-¡Estoy cansada! Llevamos horas~ caminado- Lidia se quejó mientras arrastraba más los pies.
-Será mejor que no los arrastres, o te saldrá algún animal peligroso- Dije de manera maliciosa, para que se dejara de quejar. Pero lo empeoró.
-¡NOOO~! Ella empezó a correr hasta caer dando vueltas por una bajada de arena. Cuando llegó al final se sentó.- ¡Otra vez!
-Mira que eres retorcida- Kim dijo a Lidia.
-Sois interesantes.- Masrur comentó riendo.
Pronto llegamos a la frontera, señalada por una especie de sierra de montañas arenosos y de tierra roja. Desde ahí pudimos oír estruendo y gente gritar. Pronto corrimos a dónde venían los griteríos y la confusión. Cuando llegamos, pudimos ver a unos cinco hombres con un balón de un lado a otro… Por la pinta, o El Dorado o Zanark tenían algo que ver.
-¡Hey!- Masrur llamó desde nuestra posición.- ¡Déjenlos en paz!
-¡Jejeje! Eso si nosotros queremos.- El hombre más grande dijo mientras tiraba directo a Masrur.
-¡Eso suena a reto!~-Lidia dice parando el balón en seco.
Pronto hicimos una especie de campo, para jugar un partido contra ellos. Cinco contra cuatro, contando que Masrur estaba de portero. No sabíamos si con él, iba a ser fácil o difícil este reto; sin embargo, no íbamos a dejar que ellos hicieran lo que quisieran.
-Kim, capitana del equipo.- Lidia y yo nos pusimos de acuerdo, y Kim solo se puso más nerviosa.
-Algo de Shindou-sempai se te habrá pegado, ¿no?- Pregunté a esta.
-¡Cállate!- Ella me grito sonrojada.
-Que empiece el partido- El más grande dijo mientras corría hacia delante con le balón.
Eran rápidos, ya que ellos estaban acostumbrados a la arena; sin embargo, nosotras con el viaje, y el calor, estábamos agotadas. Lo mejor era que el que metiera un gol, ganaba.
El capitán de los arenas, que así es como se quisieron llamar, tenía el balón y corría hacia Lidia. Esta pronto le hico una barrida, pero no tuvo éxito en hacerlo u se quedó atascada.
-En la arena no sirve, jo~ -Lidia dijo levantándose otra vez.
-¡No te voy a dejar pasar!- Corrí hacia donde él, pero este pasó a su compañero.
Durante mucho tiempo, fue el balón de uno a otro; los dos equipos estábamos con el mismo porcentaje de posesión; sin embargo, ya empezaba a notarse que estábamos cansadas. Teníamos que acabar de una vez, sin que tiraran a puerta, o sería el fin.
-¡Monkey Jump N2!- Kim arrebató el balón por fin.
-¡Pasa!- Lidia llamó desde un punto ciego para el enemigo.
-¿Hikari-san?- Masrur me llamó.- ¿Qué es este juego? Es parecido a lo que juego con mis amigos.
-Esto es soccer. Y es algo que queremos proteger… Como dice mi Capitán.
-¿Capitán?- Masrur me pregunta.
-El comandante de nuestro equipo de soccer… Es algo difícil. Pero… Es un deporte que atesoramos, y debemos proteger. Por eso estamos aquí. Si ellos ganan, estamos acabados.
-Ya veo… Entonces, yo como defensor de esta portería… O así lo llamáis, protegeré también ese deporte.- Masrur declaró.
-¡Cuidado!- Kim llamó desde arriba, en la portería rival. De repente el enemigo las había pasado rápidamente.
-¡Os vamos a aplastar! ¡Jejejeje~! ¡Tormenta de Muerte!- El hombre tiró con una energía temible.
Me dio de lleno, y no pude salvar el balón. Estábamos perdidas.
-¡Tengo que conseguir que mi padre viva! ¡Tengo que proteger lo que me importa! ¡Me da igual cómo! ¡Ah~!- De repente, todos nos quedamos asombrados como un Avatar salió de Masrur, al parecer su fuerza espiritual era fuerte.- ¡Defensor del Inframundo, Cerbero!
Gracias a ello, puedo parar el balón. Y con eso, nos dio la oportunidad de marcar.- El balón Masrur!- pedí; me lo dio y miré al frente, dispuesta a tirar bien lejos.-¡Va Kim, por proteger a lo que queremos!- Tire con mucha fuerza en dirección a Kim.
-¡Por proteger lo que nos importa!- Lidia agrega.
-¡Por proteger a nuestra familia!- Kim dice por última vez.- ¡Aqua Rainy! ¡Armed!- Kim se transformó, y tiró a puerta con todas sus fuerzas.
Después de vencerlos, los atamos bien y los dejamos en el lugar, hasta que alguien los encerrara en condiciones. Pronto seguimos caminando, después de coger cosas que había en las tiendas abandonadas; más bien agua es lo que recogimos. Andamos fuera de vista, dentro de una cueva que había en una de las pequeñas montañitas; allí pudimos hablar más tranquilos.
-Que poder más increíble- Masrur dijo mirando sus manos.
-A eso lo llamamos Avatar. Es cuando nuestro corazón se une con nuestros deseos y fuerza, y se manifiesta de esa manera.- Lidia explica comiendo una manzana.
-Exacto. Al ver que quería proteger lo que te importaba, y que tus sentimientos y espíritu se hicieron uno, tu fuerza aumentó con ello. No pensé que lo harías, a nosotras nos costó conseguirlo.- Dije.
-¿Entonces, qué otro poder buscan en el Fénix? Esto ya es suficiente fuerza, dada por los Dioses.
-No…- Kim iba a decir que no es parte de un Dios, pero decidió callarse.- Hay otro tipo de fuerza que necesito, y que quienes nos enfrentamos, ya tienen.
-¿Y qué es?- Masrur preguntó.
-Un Mixi-Max.- Lidia contestó.
-¿Un qué?- Él inquirió.
-Es cuando el alma de un ser se une con la tuya, y crean un ser superior… Para explicarlo mejor, si coges a un Dios, coges parte de su espíritu, y lo mezclas contigo; parte de su poder y el tuyo se unen para crear un poder mayor.- Kim le explica de manera que lo entienda.
-No solo tiene que ser de un Dios, también de personas muy fuertes de la época u otro tipo de cosas.- Dije yo, viendo que él estaba pensando, moviendo la cabeza de un lado a otro.
-De alguna manera algo entiendo…- Masrur dice una vez terminó de pensar.
-¿Quieres ver el mío?- Lidia le preguntó corriendo a su alrededor.
-A falta de Kinako…- empecé a decir.
-Buena es Lidia…- Kim terminó la frase célebre: A falta de pan, buenas son tortas.
-¿Se puede?- Masrur estaba emocionado.
-¡Bastet!- Lidia dice para transformarse.
-¡O la Diosa Bastet!- Masrur dice alucinado.- ¿Entonces quieres hacer eso con el Ave Fénix?- Masrur palpa las orejas de Lidia. Yo me acerque y miré.
-Sí…- Kim contestó, mientras también se ponía a tocar las orejas.
-¿Por qué todos hacen eso?- Lidia dice empujándonos fuera.- El otro día Wandaba también me hizo lo mismo.
-¿Qué hicieron aquel día, que estuvimos esperando a Juana?- pregunté.
-A-a-ah, e-eso… Pues nada en especial… Buscar algo servible- Lidia estaba intentando no hablar del tema.
Al final de todo, pasamos la noche en el lugar. Gracias a las indicaciones de Masrur, y los atajos, podríamos llegar en medio día al Nilo, dónde se suponía que estaba el nido. En la mañana siguiente, después de comer un poco pan, pudimos ponernos en marcha, justamente cuando el sol salía. De ganas muchas nos hubiéramos quedado en la cama, o en la manta, pero Masrur era muy enérgico y madrugador.
Durante seis horas caminamos, hasta que pudimos subir a un corro que iba con mucha gente. Eran danzantes y músicos, que iban de pueblo en pueblo cantando y haciendo fiestas. La suerte que en dos horas, pudimos disfrutar de su música, historias y comida. Una vez llegamos al Nilo, antes de lo previsto, buscamos un lugar para averiguar más.
-Yo quería ir a ver las Pirámides y la Esfinge.- Kim dijo mirando los puestos de mercancía.
-Eso también lo puedes ver en nuestra época- Yo comenté.
-¿Época? ¿De qué hablan?- Masrur nos pregunta.
-Ya te lo diremos- Kim le aseguró.
Pronto llegamos a un lugar, un bar dónde nos enteramos de varios rumores que decían así: El Ave Fénix pronto llega, su cría va a empezar, tres días a de incubar. Su tiempo termina pronto, date prisa al llegar, pronto en cenizas quedará. En lo más profunda de la arena está, escondida en las catacumbas. Debes ver, lo que ella no ve.
No era algo muy bonito, algo rimaba. Pero era muy lioso, y poco tentador.
-¿Lo que ella no ve?- Lidia pregunta mientras paseábamos por una calle poco concurrida.- Lo primero, ¿Quién es ella?
-Será mejor averiguar que es, pero no tenemos mucho tiempo…- Kim dijo mirando el reloj de Lidia.
-Según el dicho, es una mujer… pero no debe ser algo vivo…- Masrur dice mirando a su alrededor.- ¿Qué debe ser?
Estuvimos mirando qué podría ser, y lo único que quedaba era una pequeña estatua parecida a la Esfinge, pero más pequeña.
-¿No será?- Kim preguntó señalando al esfinge, que estaba en frente del pueblo, a medio kilómetro de él.
Todos nos acercamos y la miramos detenidamente por todos los ángulos posibles; desde arriba, desde los lados, miramos sus ojos… Y lo dimos por perdido. Así que nos sentamos a su sombra.
-No hemos llegado a nada.- Kim dijo suspirando.
-No nos podemos dar por vencido- Dije mientras veía a Lidia dar vueltas por la estatua.
-Hemos hecho como la canción: Arriba, abajo, al centro y pa dentro~ - Ella dijo, lo que nosotros tres quedamos atónitos.
-¿Cómo dijiste?- Masrur pregunta levantándose de un salto del suelo.
-Arriba, abajo…- Lidia dijo despacio, hasta que KI la paró.
-¡Eso es! Abajo, está debajo el pasadizo.
Los cuatro empujamos la estatua, hasta dejar una especie de escaleras, que dan a un pasadizo. Los tres nos miramos, y buscamos entrar las cosas algo para alumbrar. Después bajamos, y la estatua se cerró sola, dejándonos sin poder volver.
-O Dios…. O Dios….- Lidia dice agarrada a Masrur, estaba aterrada.
En ese entonces la antorcha, se apagó.
-Buh
-¡Ah~!- Todos gritamos.
Espero que les haya gustado… Pensé que me iba a llevar más, pero en el siguiente capi el final de esta aventura ^_^
Gracias por leer, y comenten *^*
Bye-bye!
