Advertencias: Islandia borde y ofensivo, ¿cuenta como advertencia? Y malas palabras, insultos, esas cositas.

Iguales

Cap. 2

Ya llevaban 2 semanas allí, el tiempo suficiente como para que Xiang ya tuviera la 'confianza' suficiente como para molestar a Emil sin cortarse un pelo, y éste para llamarle de todo mientras estaba en estado tomate.

En ese momento estaban cenando, era un momento en el que un aire familiar y agradable inundaba la atmósfera de la enorme y lujosa mansión; ellos mismos cocinaban, se turnaban, intentaban evitar que X personas cocinaran para no morir intoxicados, ponían la mesa, y todo eso. En ese momento la presencia de distintas variedades de pasta en la mesa era mayoría aplastante, frente a algunos platos típicos de algunos otros países, había bastante variedad. Se sentaban todos en torno a una gran mesa, donde todos tenían su sitio asignado sin que nadie lo dijera, automáticamente iban a sentarse allí. Y Emil, en el extremo de la mesa, como si así se resaltara más su supuesta superioridad sobre el resto.

Y Xiang se las había arreglado para sentarse bastante cerca del chico. Emil removía la pasta de su plato con un tenedor, sin llegar a comer, con su habitual cara de desagrado hacia todo y todos. Xiang vio el momento perfecto para molestarle un poco.

—¿La comida no está al gusto del principito? —Comentó tranquilamente, sin tono de querer atacarle o meterse con él, pero Emil siempre lo interpretaba directamente como un ataque hacia su persona y le miró con el ceño suavemente fruncido, tratando de no entrar en su juego, no estaba de humor.

—Déjame en paz. —Masculló con tono malhumorado, apartando la mirada. Estaba más gruñón de lo normal, como deprimido, normalmente le mandaba educadamente a la mierda o algo por el estilo.

—¿Qué pasa? ¿Hoy no has recibido las reverencias suficientes? —Volvió a intentarlo.

Antes de que Emil abriera la boca, fue interrumpido por otro chico que estaba bastante cerca de él. Mathias, un atractivo y fuerte chico, aunque era evidente que lo físico era su mejor atríbuto, la inteligencia suprema no era precisamente lo suyo; éste revolvió el pelo del islandés, que le fulminó con la mirada.

—¡Sonríe un poco, Emi! ¿Te ocurre algo? No sueles estar taaan borde, pequeñajo. Sabes que si te pasa algo puedes contármelo, ¿si? —Hablaba en un tono demasiado alto, animado y alegre, sin borrar una amplia sonrisa de su rostro.

—No tengo por qué contártelo. —Replicó Emil sin ninguna amabilidad. —No te metas en mi vida.

—Pero si solo quiero ayudarte, somos amigos. —Protestó el danés haciendo un pequeño puchero. —Venga, seguro que contarlo te hará bien.

Emil frunció el ceño y se apartó bruscamente de Mathias, su mal genio se hizo presente y en esos momentos lo pagaba con cualquiera aunque no tuviera culpa de nada, y así lo hizo.

—¡Deja de meterte en mi vida, estúpido alcohólico sin talento! —Espetó con tono cortante, ignorando completamente lo que sus palabras pudieran causar, así como la cara que puso Mathias al escucharle.

Lukas, que estaba al otro lado de Mathias frunció levemente el ceño y se dirigió a Emil.

—Solo estaba siendo amable. —Le reprochó, algo molesto por el comportamiento de su hermano menor. —No tienes que ponerte así.

—Cállate, tú siempre le defiendes, no he pedido tu opinión.

—Dejad de pelear, por favor... —Murmuró la vocecilla perteneciente a Feliciano, que observaba la discusión algo asustado.

Pero calló al recibir una mala mirada por parte de Emil.

Xiang suspiró un poco y decidió intervenir.

—Te vas a quedar solo. —Dijo siendo directo, sin rodeos o intentos de suavizar sus palabras.

Emil ni siquiera le miró, se levantó bruscamente, subiendo las escaleras sin más para largarse de allí, seguramente a su habitación. La cena prosiguió en completo silencio, y al finalizar Xiang fue a su habitación a leer un rato. No habría pasado ni media hora cuando escuchó que llamaban a la puerta, y murmuró un seco "adelante", dando permiso para que, fuera quien fuera, pasara. Se sorprendió un poco al ver entrar a Lukas, realmente no se llevaba del todo bien con él, al parecer el noruego le tenía una especie de ligero odio por algún motivo.

—¿Qué?

Lukas dudó unos segundos, mirándole con expresión completamente fría, pero al parecer indeciso sobre lo que iba a decir.

—¿Podrías ir a hablar con Emil? —Soltó finalmente. Xiang alzó una ceja, casi estuvo a punto de reírse por esa petición.

—¿Por qué tengo que ir yo a hablar con él? No voy a disculparme.

—Te estoy pidiendo un favor. —Murmuró el rubio, algo incómodo con la situación. —A ti va a hacerte caso.

Xiang tenía sus dudas respecto a eso.

—¿Qué te hace pensar eso?

—Es mi hermano, lo sé. Ahora ve, de todas formas ha sido culpa tuya que comenzaramos a discutir. Y, te lo pido... no seas duro con él, nuestros padres siempre le permitieron todo, tuvo cualquier cosa que pedía, no es culpa suya el haber sido consentido. Él... es buen chico. Dale una oportunidad.

El castaño suspiró con pesadez y se levantó de la cama mientras dejaba el libro en esta, dirigiéndose hacia la salida sin decir nada; contra antes viera a Emil, antes dejaría de verle. No tardó en llegar frente a la puerta del cuarto de éste, y antes de poder acercarse vio que la puerta se abría y salía la joven Lily, que estaba llorando. Xiang fue a decirla algo, cuando escuchó un grito desde dentro.

—¡Mocosa inútil! ¿¡De verdad creíste que yo podía quererte, enana!?—La voz de Emil sonó algo débil desde el otro lado.

Y Lily salió corriendo antes de poder decirla nada. Xiang frunció el ceño y sujetó la puerta antes de que se cerrara, colándose dentro.

Le vio allí, en la cama. Estaba encogido y de cara a la pared, vestido a excepción de esas botas blancas que él usaba, que estaban tiradas por ahí de cualquier manera.

—No eres muy delicado hablando con las mujeres. —Comentó tranquilamente, sin intentar ocultar que no le apetecía estar allí.

Emil se sobresaltó al escucharle, no le había oído entrar, pero tampoco se giró para mirarle.

—Lárgate. -Ordenó. Y su voz... ¿estaba llorando, o Xiang tenía alucinaciones?

Xiang ignoró su orden y cerró la puerta detrás de si para acercarse a la cama del islandés, sentándose en el borde de ésta.

—Solo he venido a hablar, podrías colaborar por una vez. —Llevó una mano al brazo de Emil para girarle, pero éste se soltó con un brusco movimiento, sin dejar de darle la espalda.

—Por favor. —Pidió con la voz rota, Xiang casi no se creyó escuchar esas palabras por su parte. —Vete.

El hongkonés suspiró al escucharle y se subió del todo a la cama a su lado, en completo silencio. Al cabo de unos largos minutos, Emil, aún tumbado, giró la cabeza hacia él, tenía los ojos levemente enrojecidos y brillantes, las pestañas mojadas, marca indudable de que había estado llorando. Xiang se sorprendió a si mismo al notar una punzada de dolor al verle así, casi prefería que le insultara, que le recordara su inferioridad, cualquier cosa, pero no verle llorar, era demasiado... extraño, y no le gustaba. Y sabía que Emil no era de los que lloraban así como así.

—¿Qué pasa? —Volvió a insistir Xiang con tono paciente, podía esperar toda la noche si el otro se ponía cabezota. Y Emil lo sabía.

—¿Crees que estoy solo? —Murmuró Emil en voz baja.

—No creo que a la gente le guste ser insultada, solo eso.

El menor pareció dudar unos instantes y apartó la mirada al techo, en silencio. Finalmente Xiang se levantó con intención de irse, pero nada más incorporarse notó un pequeño tirón en su camisa que le impidió alejarse, al mirar vio a Emil algo sonrojado, sujetándole de la ropa.

—¿Puedes... quedarte aquí? —Pidió con un hilillo de voz, obviamente avergonzado por pronunciar esas palabras, tragándose en parte su orgullo. Le soltó al ver que Xiang volvía a tumbarse a su lado. —No quiero estar solo, y ya que estás aquí... —Se excusó con eso.

Xiang decidió no replicar nada y se acomodó en la cama, quitándose los zapatos para mayor comodidad, pero no pensaba dormirse allí, así que por lo demás se quedó como estaba. Apagó la luz con el interruptor que había junto a la cama y esperó, dispuesto a marcharse cuando Emil se hubiera quedado dormido. Sin embargo, al cabo de un par de minutos de silencio, cuando ya pensaba en levantarse, Emil le demostró que seguía despierto.

—No puedo dormir. —Dijo en voz baja, susurrando.

—Ni yo. —Xiang usó el mismo tono, aunque realmente no era necesario que hablaran así, lo hacían casi sin pretenderlo. —¿Quieres hacer algo?

—¿Algo? ¿Cómo un juego o algo así?

—Supongo.

Emil tanteó en la oscuridad y encendió una lampara que daba poca luz y estaba en la mesita de noche junto a la cama, la luz era débil y teñía la habitación de un leve tono anaranjado, lo suficiente como para que se vieran. Xiang le observó, sus ojos volvían a estar normales y ya no tenía signos de haber estado llorando, no pudo evitar pensar que se veía tierno con esa tenue luz anaranjada proyectándose sobre su rostro, parecía una escena de una película pastelosa en la que ambos protagonistas charlan en la cama. En realidad, es lo que estaban haciendo.

—¿Estás enfadado conmigo? —Preguntó Emil mientras se incorporaba para sentarse y abrazaba un cojín. —No creí que fueras a quedarte cuando te lo pedí.

—No estoy enfadado, y yo tampoco lo creía. Pero ya da igual. Creo que si tienes que disculparte con alguien debería ser con los demás, sobretodo con Mathias y Lily.

Emil asintió, suspirando suavemente.

—¿Qué dibujo tienes? —Dijo tras unos instantes de silencio, mirándolo con curiosidad.

—¿De qué?

—En la puerta. No me he fijado. Porque ya tienes el cartel, ¿cierto? Sé que es rojo porque me suena haberlo visto. —Dijo eso rápido. —¿Y qué es? ¿Fuego? ¿Un tío vestido con un traje de artes marciales? ¿Un dragón?

—Es un... panda.

Emil alzó una ceja, y no pudo evitar soltar una leve risa. Xiang pensó que era la primera vez que le escuchaba reír, al menos de esa manera, sin sarcasmo ni malicia en sus palabras; no pudo evitar pensar que tenía una risa muy bonita.

—Vale, créi que tendrías algo más macho. —Dijo Emil con una sonrisilla, que enseguida borró. —No importa...

—Tú tienes un pájaro.

—Es un frailecillo.

Hablaron un poco sobre trivialidades varias, cosas sin importancia, hasta que Emil empezó a bostezar y poco a poco fue cambiando de postura a una más relajada, hasta que acabó tumbado de nuevo, medio dormido. Xiang decidió cortar esa pequeña charla llena de silencios y cambios de tema, el islandés parecía cansado. Se tumbó también y estuvo un rato observando el rostro de Emil, éste no tardó en dormirse y escuchaba su respiración calmada, los músculos de su cara relajándose, nada que ver con el típico leve y constante fruncimiento de ceño que solía verse en él.

Recordó las palabras de Lukas. En realidad era comprensible ese comportamiento si has sido completamente mimado y consentido por todos cuantos te rodeaban, aparte de ser talentoso en muchos aspectos, y eclipsando a su propio hermano, Emil siempre era el favorito. Pero durante esos momentos le había parecido distinto, parecía haberse quitado el escudo unos instantes, y Xiang se dio cuenta de que, en realidad, no parecía ser tan malo, aunque durante esas dos semanas casi había llegado a odiarle, ese sentimiento se había esfumado completamente. Ahora le parecía tierno, vulnerable y tímido. En el fondo era así, solo se protegía.

Pero él quería protegerle ahora.

Llevó una mano al rostro ajeno y apartó algunos cabellos plateados de su hermoso rostro, Emil seguía dormido ajeno a todo. Xiang sonrió levemente y apagó la lámpara, para disponerse a dormirse también.

N/A:

Fue un poco en plan niño mimado repelente al principio, pero bueno... ya empiezan a llevarse mejor ;3 Y pasé dos semanas en el tiempo por... porque si. (?)