-Amistad-
Traidor
Ahora mismo, es el único adjetivo calificativo que encuentro adecuado para el que durante gran parte de mi vida había sido mi mejor amigo. Pensaba que era noble y leal y ahora he comprobado que al creerlo solo estaba dándome cabezazos contra un bloque de hormigón. Sin querer ver las cosas como eran. Le doy una patada a una piedra y continúo el camino hacia mi casa, maldiciendo y blasfemando en torno a su persona. Nunca se me pasó por la cabeza que me hiciese una cosa así y ahora me duele más de lo que jamás habría podido imaginar.
Suspiro para mí mismo y recuerdo la imagen que tengo grabada a fuego en el fondo de mi mente y que me escuece como una herida abierta en el corazón. En ese cuadro puedo ver a dos figuras unidas a través de un beso, a mi mejor amigo y mi ex novia por la que aún me siento atraído. Me estremezco porque jamás se me ocurrió pensar que ellos dos pudiesen darme la espalda de esa manera.
Traidor
La palabra se repite sin cesar mientras camino lentamente por la calle con las manos en los bolsillos de los vaqueros. Pateo una lata de refresco con rabia, tendría que haberlo molido a golpes en aquel preciso instante y ahora me arrepiento de haberle propinado un único golpe en la mandíbula. Saco una mano del bolsillo y me miro los magullados nudillos de la mano derecha y me confundo, no sé si me siento enfadado o triste. Malditos sentimientos.
¿Por qué Tai? ¿Por qué tuvo que enamorarse de Sora?
Traidor
Una llamada hace vibrar mi teléfono móvil que se encuentra en mi bolsillo junto a mi querida armónica. Veo que es Izzy y le contesto sin ganas. Mi amigo me dice que Tai, Sora y algunos más están peleando en el Mundo Digimon porque ha aparecido un Digimon que iba destruyendo pequeños poblados con sus virulentos ataques, me dice que él me espera en su casa para viajar juntos porque los chicos necesitan ayuda pero yo me niego. No tengo ganas de verle la cara a nadie. Cuelgo pero una vez lo he hecho me siento un tanto culpable de manera que corro hacia la casa del intelectual del grupo que todavía está allí. Con una mirada fría le advierto que no me pregunte por mi estado y él se limita a asentir. Viajamos al otro mundo y allí encontramos a nuestros amigos y a sus compañeros Digimons luchando contra una mole, un Digimon que no había visto en mi vida. Un tramo por delante consigo divisar a Tai que junto con MetalGreymon lucha de manera incansable a pesar de que les está dando una buena paliza y el cuerpo de Tai está cubierto con múltiples rasguños aquí y allá.
Traidor
La rabia se enciende en mi pecho pero... entonces una pelirroja se acerca a mí, suplicándome que luche junto a Tai, diciéndome que Tai me necesita. Yo la miro, en primer lugar con indiferencia pero después mi mirada empieza a dulcificarse porque a pesar de que Sora no me quiera como algo más sé que va a estar a mi lado, siendo mi amiga. Recorro con la vista el campo de batalla y al volver a centrar la mirada en Tai me viene a la cabeza un recuerdo de la primera vez que estuvimos en el Mundo Digimon, una batalla similar a esta en la que él me demostró que era un buen amigo. Un amigo de los de verdad. Entonces, lo veo todo claro como el agua: fui yo el que abandoné a Tai una vez cuando más me necesitaba y le dejé luchar solo y fui yo el que le robé a su mejor amiga, se la arranqué de los brazos pero él no me dijo nada, él aguantó estoicamente el dolor...
¿Traidor? El traidor soy yo.
Corro como un loco dejando atrás a Sora e Izzy que me miran sin acabar de entender mi exraña reacción. Mientras corro a toda velocidad hago digievolucionar a Gabumon en Weregarurumon y le hago colocarse junto al Digimon de Tai. Mi amigo se tambalea al girarse para ver porqué mi Digimon está ahí luchando y yo me adelanto para sostenerle con firmeza. Tai me mira con sus cálidos ojos marrones y me susurra que confiaba en que llegaría en el momento oportuno. Me dedica una sonrisa triste y yo le sonrío también y le digo que siempre llego un poco tarde para todo y que a pesar de eso él siempre está ahí, esperándome para luchar a mi lado. No puedo evitar darle un abrazo, una vez tuve celos de él porque pensaba que quería convertirse en un hermano mayor para T.K., ahora vuelvo a tener celos de él porque ha conquistado a Sora pero... ¿cuántas veces le he fallado yo y siempre me ha perdonado? Aprieto más ese abrazo y le digo: "Eres un amigo de verdad"
Él no dice nada, sabe que yo no suelo confesar mis sentimientos de manera abierta así que simplemente asiente y me susurra un "Tú también". Nos separamos y nuestros Digimons actúan conjuntamente derrotando a aquel colosal Digimon. Él me mira con esa sonrisa tan suya, esa sonrisa que refleja amistad. Amistad. La amistad, a veces mi punto fuerte, a veces, el débil. Suspiro y le palmeo el hombro sin mucha fuerza dando gracias por tener amigos como él que me recuerden día a día lo que significa mi emblema, la amistad.
¿Traidor? No. Amigo. Ahora soy yo el que tengo que perdonarle algo, ahora soy el que le devuelve a la mujer de su vida, ahora soy yo el que empieza a ser un buen amigo. Porque a veces la amistad implica también perdón y cariño. Y eso me lo ha enseñado él, el cabezota de Taichi Yagami.
Yamato Ishida
